A los medioinstruidos, esos nuevos ricos de la cultura que son una plaga contemporánea, se les distingue no por los signos obvios (que son los que ellos perciben y por tanto cuidan) sino por los sutiles. Ya mencioné en el primer post de la antología de bodrios dos de esos signos: las mayúsculas espúreas y el mal uso de la puntuación. Pero en mis críticas empezaba denostando una palabra, “plasmación”, y no justificaba por qué me provoca sarpullidos.
Resulta que esa palabra es también un ejemplo de uno de esos signos sutiles. Veamos: en casi todos los idiomas pueden formarse sustantivos asociados a verbos. Por ejemplo, en glíglico, de “resolvirar” tenemos “resolviración”, cuyo significado es, evidentemente, “acción y efecto de resolvirar”.
Eso lo sabe el medioinstruido, pero no ha llegado a darse cuenta de que no todos esos verbos tienen la misma vigencia. Y así, piensa que como de apreciar se forma apreciación, de plasmar se forma plasmación. El medioinstruido está en la misma situación que el niño de tres años que sabe que de beber se forma bebo, pero no que de caber no se forma cabo…
Naturalmente no es lo mismo: decir cabo es un error gramatical, decir plasmación es un error de estilo. Pero estábamos hablando, precisamente, de estilo.
Esto es, como los errores de puntuación, una cuestión de oído. Pero en este caso se me ha ocurrido un método para cuantificar la vigencia relativa del verbo y del sustantivo, un método que, como recurre a Google y a Internet en vez de al buen gusto literario, quizá pueda convencer incluso a un medioinstruido.
El método se basa simplemente en contar el número de páginas en español encontradas por Google para las respectivas palabras. Definiremos el cociente v/s como el nº de páginas encontradas para el verbo dividido por el número de páginas encontradas para el sustantivo. Si v/s es del orden de 1, ambos tienen igual vigencia. Si v/s es bastante mayor que 1, queda demostrado que el sustantivo no es muy recomendable.
Estos son los resultados para algunas palabras (el número de páginas lo doy en miles):
plasmar 1.190 // plasmación 319 // => v/s = 3.73
apreciar 1.350 // apreciación 1.380 // => v/s = 0.98
concretar 1.290 // concreción 1.270 // => v/s = 1.02
revelar 1.400 // revelación 1.330 // => v/s = 1.05
En conclusión: no se debe usar “plasmación” como si fuera una palabra tan legítima como “apreciación”. Quod erat demonstrandum.
P.S.: ¿Y si no se puede decir “plasmación”, qué se pude decir?, preguntará el medioinstruido. Pues por ejemplo “expresión”, que tiene un cociente v/s= 0.87. Si es muy fácil…
10 / Enero / 2007 a las 1:49 am
Pues vaya, acabo de “googlear” la pseudo-palabra plasmación porque ando traduciendo una entrevista que trata de un mural de Rivera. Pero como me urge ser purista del lenguaje y no quiero parecer medioinstruida, creo que voy a hablar del “planteamiento” de los temas del mural.
Un saludo
10 / Enero / 2007 a las 7:59 am
Planteamiento es más genérico y “plasmación” parece que alude más a cómo se ponen las cosas sobre el lienzo (o pared) ¿Qué tal una perífrasis? “La manera de plasmar”, “el modo en que se ha plasmado…”
16 / Abril / 2008 a las 6:34 pm
A favor!
Pero solo en parte. Si utilizamos las veces que sale en Google una palabra para justificarla o descartala podemos acabar aceptando HOYGAN o aberraciones similares.
PD: por supuesto es una exageración, los Hoygan no pueden ser catalogados como medioinstruidos. Sería algo como… ¿”ininstruidos”?