Pensar como un científico (I): ¿Cultura científica?

Hay un argumento recurrente para defender la necesidad de la divulgación científica. Lo he leído tantas veces que puedo resumirlo de memoria:

  1. En nuestra época la ciencia y la tecnología tienen un papel crucial: podríamos decir que vivimos en la era de la ciencia. Los antibióticos, la energía nuclear, la informática, la ingeniería genética, internet… todo eso es nuestro mundo y todo eso es ciencia y tecnología.

  2. Sin embargo, la mayoría de los ciudadanos tiene una formación científica muy deficiente. Incluso entre las clases educadas, lo que se entiende por cultura sigue siendo la formación literario-artística de otras épocas (el trivium más que el quadrivium, podríamos decir).

  3. Por eso es necesaria una alfabetización científica. Se considera inculta a una persona que no ha leído a Cervantes, pero igualmente debería ser tenido por inculto quien no sepa enunciar el Segundo Principio de la Termodinámica.

Quizá fue el físico, novelista, rector, asesor ministerial y caballero británico Charles Percy Snow quien dio una forma más acabada a este argumento. En una conferencia de 1959 que fue publicada con el título “Las dos culturas” acuñó la expresión que se ha convertido en estándar para retratar el divorcio entre la tradicional cultura humanística y la pujante nueva cultura de los laboratorios.

La idea de que es necesario promover esa cultura científica ha ido calando hasta convertirse en un lugar común. La divulgación científica, que antes era el hobby de cuatro chalados, va camino de convertirse en una industria subvencionada por la administración: proliferan los museos científicos, las ferias y semanas de la ciencia…y hasta el nuevo Bachillerato va a tener una asignatura de cultura científica (¡la demostración más palpable de que hemos alcanzado el Olimpo de lo políticamente correcto!).

Me apasiona la ciencia y me apasiona su divulgación. Eché los dientes como lector con la Introducción a la Ciencia de Asimov, y sigo disfrutando con Gould, Dyson y hasta con el simpático Bryson (ver aquí). Durante años he asentido al “argumento recurrente” en pro de la divulgación de la ciencia. Pero ya no. Creo que, como tantos tópicos políticamente correctos, encierra un núcleo de verdad, pero tan mal entendida que convierte esa divulgación en un empeño seguramente estéril y quizá hasta contraproducente.

En efecto, es muy deseable que los ciudadanos en general tengan un mayor nivel de cultura científica. El problema es qué entendemos por cultura científica. Si atendemos a la mayor parte de la divulgación que se hace, parece que se trata de saber cosas como de qué están compuestos los átomos, qué es el ADN o a qué se debe el cambio climático: datos, bits de información.

Eso es cultura científica en la misma medida en que es cultura humanística saberse la lista de los reyes godos o “las siete características del periodo romántico”: a menudo es lo que se enseña, pero no se trata de eso. De lo que se trata es de desarrollar una sensibilidad, un gusto, una manera de mirar. Se trata ser capaz de encontrar significados en las cosas: en un cuadro de unos hombres comiendo, reconocer la Última Cena; en un plano de una ciudad, distinguir la antigüedad de los barrios por el trazado de sus calles; en una película de Hollywood, identificar un mito griego…Como el yanomamo en su selva reconoce cada hoja y sabe interpretar cada huella y cada ruido, el hombre culto encuentra significados en todo a cada paso.

Lo mismo ocurre con la cultura científica: se trata también de una mirada educada. A esta educación de la mirada contribuye muy poco la divulgación que da respuestas en lugar de enseñar a hacerse preguntas; la divulgación que presenta la ciencia como un repertorio de soluciones en lugar una manera de afrontar los problemas, la divulgación que nos marea con números en lugar de hacernos pensar…

El “argumento recurrente” dice que debemos saber ciencia porque vivimos en una era científica. Pero lo cierto es que no es así: vivimos en una era tecnológica. Lo característico de la tecnología es que no hace falta saber cómo funcionan las cosas para utilizarlas. Vender la cultura científica como necesaria para vivir en esta sociedad no va a colar, simplemente porque no lo es: la verdad es que es tan innecesaria como la cultura humanística. En uno y otro caso, la razón no es utilitaria.

¿Cuál es la razón? Pido disculpas porque me voy a poner lírico. Gustav Jacobi decía que hacemos ciencia por el honor del espíritu humano. Por esa misma razón nos apasionamos por entenderla, y por entender todas las creaciones de la cultura. Porque educar la mirada es honrar a nuestro espíritu.

[Coda: sé que aquí no he explicado en qué consiste esa mirada educada de la ciencia, y en qué se diferencia de la de las humanidades. Espero ir aclarándolo, con ejemplos, en posts sucesivos de esta serie…]

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5 respuestas a Pensar como un científico (I): ¿Cultura científica?

  1. Quedo a la espera de la continuación. Mientras, mis primeras impresiones.

    1.

    ¿Por qué las ciencias sociales son la cenicienta del conocimiento? Uno tiene que haber leído el Quijote y conocer los principios de la termodinámica para ser considerado culto… pero uno puede no tener ni idea de lo que es el error fundamental de la atribución, por poner un ejemplo de Psicología Social, y que nadie considere que eso es una laguna importante a cubrir. (Por cierto, ni me he leído el Quijote ni tengo idea sobre termo. Veo que tengo tareas pendientes para salir del hoyo de mi incultura).

    2.

    Estoy completamente de acuerdo contigo en que uno no necesita para nada conocimientos científicos a la hora de manejarse por el mundo contemporáneo. La hipótesis de la necesidad de ciencia es una idea, curiosamente, defendida de un modo muy poco científico. Está muy mal operativizada y muy mal evaluada.

    3.

    La necesidad de educación científica se suma a la necesidad que otros defienden de una mayor educación en valores, educación vial, educación medioambiental, educación para la tolerancia, educación para el consumo responsable de alcohol, educación para la cuidadanía, educación económica, educación legal, educación estadística, educación sexual… Hay una multitud de personas o grupos dispuestos a presionar para introducir en el currículum escolar o en la agenda social determinados temas que ellos consideran muy importantes o simplemente les convienen. En un contexto en el que pueden más los ‘lobbys’ que la voluntad de los padres para establecer los fines del sistema educativo, creo que esto puede acabar generando una menor satisfacción con la formación recibida por los hijos. La educación parece cada vez más un ‘collage’ y no un proyecto formativo.

    4.

    La intención de las administraciones públicas por formar realmente a la gente en ciencia es realmente discutible. Para la próxima Semana de la Ciencia se ha dicho claramente por parte de los organismos que financian que lo que va a pillar dinero es lo que tenga que ver con el calentamiento global. De este modo: a) se reduce la ciencia al titular de moda; b) se genera una impresión de consenso científico lejos de lo que realmente ocurre en torno a este tema, hurtando al público en general el verdadero proceso de desarrollo científico; c) se camufla como ciencia lo que quiere ser adoctrinamiento.

    Hala, si esto ha sido lo que me ha evocado tu primer post de este tema, ya verás con el segundo. ;-)

  2. Agus dijo:

    Muy interesantes y válidas a mi juicio ambas aportaciones. Precisamente estos días pensaba algo relacionado con ello. Mi conclusión parte de la idea de que el drama de nuestra cultura es la desproporción entre el progreso tecnológico y el progreso moral (que es lo mismo que decir religioso, filosófico, humanístico); idea no mía, sino tomada de algunos intelectuales actuales.

    La técnica es buena en la medida en que tiene alma. Y, por desgracia, hoy -en términos generales- no la tiene. Por eso es en demasiadas ocasiones instrumento de la barbarie (paradójico, contradictorio, pero cierto). Lo que falta no es interés por la tecnología, sino por las Humanidades. Y, lamentablemente, la Historia demuestra que las peores tropelías se hacen borrando la posibilidad del conocimiento humanístico y aumentando la tecnolatría, como si el puro progreso técnico fuese redentor.

    Creo que esa distinción de las dos “culturas” no es veraz, no si se ponen al mismo nivel. Lo que nos hace humanos, lo que hace que el progreso técnico sea verdaderamente humano, es el humanismo.

  3. pseudopodo dijo:

    Vaya, le habéis encontrado ángulos muy interesantes a esto, que a mí no se me habían ocurrido.

    Estoy de acuerdo en que las ciencias sociales no deberían ser la cenicienta. De hecho, para manejarse por el mundo y entender lo que pasa es mucho más necesaria la economía, la teoría política y todo eso que ahora se llaman ciencias cognitivas que la física. Por otra parte también hay que decir a lo mejor muchos “científicos sociales” no han contribuido mucho al prestigio de sus disciplinas (basta recodar el conductismo y la teoría marxista…). Por cierto, Topo, yo también soy un ignorante: no sabía lo que era el “error fundamental de la atribución”, acabo de buscarlo en la wikipedia (eso sí, cuando quieras te doy una clase de termo ;-) ) También estoy de acuerdo con Agus en que hoy falta más interés por las humanidades que por las ciencias. Y que para encontrar sentido en nuestras vidas son más necesarias las humanidades. Pero, otra vez, también hay que echarles en cara a muchos escritores, críticos, etc, que el público de la espalda a lo que les presentan como cultura: un arte ininteligible, una literatura nihilista…

    También es interesante la vertiente educativa del asunto. Me ha hecho mucha gracia la enumeración de 10 educaciones para el bachillerato (¡y subiendo!). Luego resulta que los alumnos llegan a 1º de la universidad y ni entienden lo que leen ni saben expresarse coherentemente: se ve que hay que introducir una Educación para la Expresión Oral y Escrita. Y los de ciencias tampoco saben integrar ni entienden lo que es una derivada: señal de que hace falta una Educación para la Comprensión Conceptual de la Variación de las Magnitudes Continuas. Si olvidar que están muy flojos en eso que antes se llamaba urbanidad: es obvio que hace falta una Educación para la Educación.

    Todo esto es un disparate, claro está, y da que pensar. La verdad es que, en el fondo, yo creo que es sintomático de que somos una civilización en decadencia… pero en fin, mejor no ir tan lejos.

    Volviendo a mi objetivo con esta (proyectada) serie de posts, yo planteaba que no es necesaria una asignatura de cultura científica, pero sí quería defender que la ciencia tiene mucho que aportarnos para enriquecer nuestra visión del mundo, cuando entendemos ciencia como manera de pensar y no como contenidos (datos).

    Pero pensando sobre esto de las mil y una “educaciones para” del bachillerato me surge una duda. Se decía que cultura es lo que te queda después de haber olvidado todas las cosas concretas que te enseñaron. ¿Es posible en entonces adquirir una cultura sin aprender –y olvidar luego, vale-esas cosas concretas? ¿Hay algún atajo?

    Estoy seguro que, en caso de haberlo, no es enseñar ciencias al estilo del Muy Interesante (que me temo que es lo que se está planteando) Mi ambición al plantearme esta serie de posts era precisamente buscar algunos atajos. Mi duda es si no estaré equivocado…pero cuento con vosotros para decirme si lo consigo.

    Gracias.

  4. Mujerárbol dijo:

    Precisamente estos días andaba yo preocupada por mi escaso grado de conocimiento de la Biología y de la Teoría de la Evolución… Bueno, todo porque se me ocurrió preparar un post sobre huellas humanas fosilizadas (¡qué cosas más raras le interesan a una!) y di bastantes vueltas en torno “lo que mi sana comprensión” me dice de cosas que, en cuanto a especialización, están lejos de mi alcance. Soy capaz de leer un informe técnico de arqueología, pero me aburre muchísimo más que leer un fragmento de leyes irlandesas medievales. Y tarda más en enseñarme algo.
    Creo que la manera de ver las cosas que aprendí con las Humanidades -la Historia- me aportó capacidad para entender cosas que, aunque no están a mi alcance en su totalidad técnica, me ayudan a eso que has dicho en otro post de “comprender”. Y hasta casi que aceptar, aunque no comprenda o no comparta y… hasta no me atreva a cambiar.

  5. pseudopodo dijo:

    ¿Y el post que preparabas? mujerarbol.blogia.com está “dado de baja”

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