Archivo de 9/05/08

Deconstruyendo Bolonia

9 / Mayo / 2008

Ahora que parece que empiezan las protestas de los estudiantes, he pasado un rato buscando en la web páginas contra “lo de Bolonia”, sin encontrar gran cosa. Me sorprende tan poca movilización en este mundo supuestamente 2.0.

Pero he encontrado una joya: un artículo de Julio Carabaña, catedrático de Sociología de la Educación de la Universidad Complutense. Una joya porque explica qué es realmente Bolonia. No sé cuantas docenas de artículos habré leido sobre esto, ni a cuantas reuniones he tenido que asistir sobre lo que Bolonia exige y cómo tenemos que adaptarnos, ni cuantas veces hemos especulado en conversaciones de café sobre de dónde sale todo esto y para qué puede servir. Tiempo perdido: con haber leído, en media hora, este artículo habría estado infinitamente mejor informado.

Quien no quiera dedicarle ni siquiera media hora, puede leer en dos minutos sus conclusiones:

  1. La única cuestión sustantiva es la de las competencias profesionales que se concedan a los estudios cortos y a los largos.
  2. El programa de Bolonia no conduce ni siquiera lógicamente a los objetivos que dice pretender (es decir, facilitar la circulación de titulados y estudiantes, y más en particular, llegar a un sistema de títulos fácilmente comparables y reconocibles).
  3. En cualquier caso nuestra ordenación universitaria actual estaba ya tan adaptada al Espacio Europeo de Educación Superior como la de cualquier otro país.

En este último punto el autor es contundente:

Resultado en parte de la inercia de la tradición y en parte de los impulsos de reforma y renovación, nuestro sistema universitario está actualmente formado por primeros ciclos de tres años, segundos ciclos de dos años y títulos integrados de cuatro o cinco años muchos de ellos con dos ciclos. Esta estructura cumple ya con el programa de Bolonia mucho más que la adoptada en Alemania en 1998, que se limita a establecer títulos cortos sin prácticamente estructura cíclica. Podríamos incluso describir los acuerdos de Bolonia diciendo que consisten en que todos los países europeos adopten el modelo español de ordenación universitaria. Quizás sea esto un poco exagerado, pero no es mala manera de decir que podíamos habernos quedado quietos.

¿Pero qué hay de la otra faceta, la renovación pedagógica, el convertir al alumno en el protagonista de su aprendizaje y todo eso? Pues puro humo:

Fuera de algunas observaciones sobre el ‘aprendizaje a lo largo de la vida’ (anglicismo que sustituye al galicismo ‘formación permanente’ usual hasta ahora) no he encontrado mención a la didáctica en los documentos de Bolonia.

(Del mismo autor, Topo Universitario comentó un interesante artículo -aunque en mi opinión algo más discutible- sobre los informes PISA)