Un acertijo sencillo: sin mirarlo en Google, ¿qué es Ocrán Sanabu? No son dos palabras mágicas como Abra Cadabra. No se trata tampoco del nombre de dos figuras que añadir a Bouba y Kiki. En realidad, son parte de una lista de once palabras:
- Bekker
- Bel
- Cozvíjar
- CR
- Ezzelin
- Izzo
- Ocozol
- Ocrán
- Sanabu
- Sanaco
- ZZ
Y esto ya debería ser una pista suficiente para acertarlo… (la respuesta estará en los comentarios, seguro).
26 / Octubre / 2009 a las 11:16 am |
Yo me pasé mi infancia viéndolo. Mis favoritos eran Bel-Cozvíjar y Ocrán-Sanabú.
26 / Octubre / 2009 a las 11:30 am |
Qué bueno
Eso me pasó a mí. Sospecho que seremos más, y podíamos formar una sociedad secreta: la hermandad Ocrán Sanabu (yo también decía Sanabú, pero era Sanabu).
26 / Octubre / 2009 a las 11:53 am |
¡Hay una novela (dice Google), que se llama así!
Yo hubiera jurado que era Sanabú: toda mi infancia equivocado.
26 / Octubre / 2009 a las 12:56 pm |
He hecho trampa y he mirado en Google. Pero vos también habés hecho trampa: faltan A y F por ejemplo.
26 / Octubre / 2009 a las 1:14 pm |
Es que si no era muy fácil… y siendo 11 parecen una alineación (vaya, Javier, ya tienes acento del Nuevo Mundo).
26 / Octubre / 2009 a las 2:18 pm |
Está tirado… Yo también los tenía ahí a la vista constantemente en casa de mis padres. ¡¡Y lo que tardé en saber por qué demonios aquellos libros llevaban esas palabras extrañas!! Por alguna razón, ese par se me quedó clavado en la memoria, y no los otros que citáis. Habría tal vez algo en su sonoridad que los hacía más memorables. Por cierto, no tengo ni idea de lo que significan las dos palabras.
26 / Octubre / 2009 a las 3:58 pm |
¡Qué tiempos aquellos, cuando las enciclopedias eran analógicas!
26 / Octubre / 2009 a las 7:07 pm |
Con razón pensaba en listas: los abecedarios, las de preposiciones…
26 / Octubre / 2009 a las 9:21 pm |
Es verdad, josu, yo también tardé mucho en saber qué significaban esas palabras misteriosas: simplemente estaban ahí, no pensaba que tuvieran que ver con el diccionario. Es curioso, porque yo era un niño curioso y aficionado a leer, y nunca se me ocurrió buscar el significado de esas palabras… que estaba ahí mismo, en el diccionario.
Es curioso también que a tantos se nos quedara grabado lo de Ocrán Sanabú, además, con un acento en la “u” que no existía… (¿De qué tratará la novela que ha encontrado Ángel?)
Yo ahora tengo la sospecha de que alguien decidió cortar en ese punto los tomos precisamente por lo sonoras que eran las palabras. Porque en realidad, siempre puede cortarse unas palabras más arriba o abajo…
¿Y qué significan Ocrán y Sanabu? Pues aquí están:
Ocrán:

Sanabu:

Lo que demuestra que podría habere cortado perfectamente en Sanabria y Ocre, pero eso no tenía magia…
27 / Octubre / 2009 a las 12:10 am |
Será grande mi ignorancia, o muy joven es que soy, pero ni de casualidad le atiné. Y yo pensando que podrian ser autores.
Interesante las palabras, apuesto que de no verlas acá jamás las hubiese conocido.
saludos
27 / Octubre / 2009 a las 9:40 am |
Alonso, no sé si el Diccionario Enciclopédico Abreviado de Espasa estuvo muy difundido de Chile… en España sí; yo creo que presidió el salón para una generación entera de niños… pero era en los años sesenta y a lo sumo setenta (y eran niños que tenían unos padres que se gastaban el dinero en enciclopedias).
Lo que me hace gracia es ese subproducto de las enciclopedias “analógicas” como las llamaba Protisto, y que los niños de ahora muchos ya no conocerán: unas palabras mágicas presidiendo el salón, como si el diccionario fuera un libro de conjuros. El Espasa sí que eran ciencias ocultas
Y lo de autores tampoco iba tan desatinado (ni lo de las listas de Ozanúnest), pero os falto fijaros en la pista del orden alfabético…
27 / Octubre / 2009 a las 9:45 am |
Yo es que tenía la Larousse, donde sólo venían las primeras letras…
27 / Octubre / 2009 a las 10:11 am |
¿Ves? El cartesianismo francés. Eso demuestra que si se quiere no hace falta cortar en palabras raras. Por cierto, la Britannica también lo hace: Menage-Ottawa, Solovyov-Truck, etc… pero para mi gusto no hay nada comparable a Ocrán Sanabu.
Por cierto, era muy bueno el chiste de “potencias de uno“, no te lo dije
27 / Octubre / 2009 a las 4:25 pm |
Considerando la historia reciente de esos años en mi país, no me sorprenderia que no hubiese llegado alguna copia. Recuerdo que el unico diccionario enciclopedico más o menos decente que tuve era un tocho de 1222 páginas de la décadad del 80-90 y que mi padre compró cuando yo habré tenido un lustro. No recuerdo tampoco de qué editorial era, solo sé que era español o era editado de allá, pero impreso acá.
Por cierto ¿Se seguiran editando diccionarios así? Es que soy un chapado a la antigua y no resisto el encanto de un diccionario enciclopedico, aún en tiempos de la Wikipedia.
Saludos.
27 / Octubre / 2009 a las 5:46 pm |
¡Qué grande! Al principio esas palabras resonaban en mi cabeza como lo hace todo aquello que sabes que conoces pero no atinas a adivinar de qué.
La clave para restablecer la conexión neuronal perdida (o lo que sea) ha sido la visión de otra pareja mítica Bel Covizjar. Ha sido verlas y … eureka!
Me pasaba como a ti, mira que las he visto veces en mi casa, también presidiendo el salón, y mira que me ponía a ojear esos tomos a veces sólo por curiosidad y a veces para completar algún trabajo de la EGB… pero jamás, como a ti, se me ocurrió buscar el significado de ambas! ¿Sería porque alguna parte de mi subsconsciente no quería romper el misterio?
Un saludo,
Antonio.
27 / Octubre / 2009 a las 6:23 pm |
En este blog de vez en cuando se cuela una entrada de lectores nostálgicos. Siento no poder compartir esos recuerdos.
27 / Octubre / 2009 a las 6:38 pm |
Como que quienes fueron niños en los sesenta fueron mis padres, ¡je!
Pseudópodo, precisamente me preguntaba qué ocurría con las letras que no aparecían, como la A.
27 / Octubre / 2009 a las 8:14 pm |
Yo también me siento excluido, pero no por edad, sino porque en casa teníamos la Salvat, comprada fascículo a fascículo durante primeros de los setenta.
27 / Octubre / 2009 a las 10:14 pm |
Alonso, en España lo que está pasando es que todos los periódicos están dando enciclopedias coleccionables, un tomo a la semana… curiosamente ahora que parece que están obsoletas, quizá es que es la única manera de darles salida.
Lo mejor de la enciclopedia en papel es que es un libro y puedes leerla de corrido, incluso plantearte leerla entera. Recuerdo un anuncio de la Britannica en la que ponían una cita de Borges, diciendo que oyó que Aldous Huxley se había leído la Britannica de la primera página a la última (no me extraña que se quedara medio ciego). Borges acababa diciendo: “durante años soñé con repetir esta proeza agotadora y fructífera”. Hay, por cierto, un tal A. J. Jacobs que lo ha hecho y ha escrito un libro sobre ello… Yo compré la Britannica con uno de mis primeros sueldos, pero creo que no voy a repetir la proeza de Huxley. Me tendré que conformar con leer el libro de Jacobs.
elquebusca, no era muy consciente de esa categoría de posts nostálgicos… Y yo que te consideraba un firme candidato a tener la Espasa en el salón de pequeño.
Javier, en realidad a mí me gustaba mucho más la Salvat (nosotros lo que teníamos de Salvat, fascículo a fascículo, era la Historia del Arte). Si hubiera entrado en tu casa me habría dado envidia. La Espasa nunca consiguió engancharme, pero era lo que había.
Antonio, gracias por tu comentario: tenía la duda de si un post como este no sería una chorrada, pero veo que no: esto es una magdalena proustiana compartida.
Ozanúnest: ¡pero si eres un niño
!
27 / Octubre / 2009 a las 10:22 pm |
Si, hombre, esta entrada, al menos en sus comentarios, también derivó en nostalgia.
http://pseudopodo.wordpress.com/2009/09/11/novedades-editoriales/
27 / Octubre / 2009 a las 10:41 pm |
Cierto… eres la memoria histórica de este blog
En realidad, los dos posts son consecuencia de los días que pasé este verano en casa de mi madre, así que la nostalgia iba implícita en origen.
28 / Octubre / 2009 a las 8:31 pm |
que bueno, le he dedicado un ratillo a ver pero era mas facil mirar
yo tenia la pequeña larousse
y el tomo 2 o 3 era “Cuba-flor” y el 3 o 4 era “Florencia-Infancia”, no recuerdo mas
pero sonoridad si que tenian….
2 / Noviembre / 2009 a las 10:51 pm |
Ja, ja, ja. Este post también me trae recuerdos de la infancia. Yo también soy de los que conservaron la sonoridad mágica de esas palabras, a fuerza de verlas a diario en el salón de casa (donde a menudo me confinaban a hacer las tareas escolares). Igual que muchos de vosotros jamás se me ocurrió mirar dentro del tomo para averiguar su signficado. Se habría roto la magia.
Ayer tuve la ocasión de pasar el día de difuntos en la Pobla de Cèrvoles (Lleida-España), lugar de nacimiento de Josep Espasa i Anguera, fundador de la editorial Espasa, a la cual debemos la legendario Diccionario Enciclopédico. Recomiendo la visita al pueblo y, entre otros atractivos turísticos, la escultura que el consistorio ha dedicado en homenaje a tan insigne editor. Por cierto, el retrato no le hace justícia. El de la estatua parece un pariente lejano de Mr. Spock. Para ver una foto ir a la URL http://lh5.ggpht.com/_gnF97vSQjOo/RycDm-FyNkI/AAAAAAAAK7s/MIh2oucumCs/ROCA+CORBATERA+138.jpg
2 / Noviembre / 2009 a las 11:49 pm |
Albert, no sabía quien era Josep Espasa. ¿No es una pena que gente así sean desconocidos en España? Menos mal que en su pueblo se acuerdan de él, aunque la estatua, en fin…
5 / Noviembre / 2009 a las 11:25 pm |
No os lo vais a creer, pero esta tarde iba en el tren y he visto una bolsa de ropa de una chica en la que ponía la palabra “Símbolo” y debajo “Ocran-Sanabu”, todo en mayúscula y con un fondo de puntos. De repente he sufrido una asociación de ideas y he dicho…”¿de qué me suena?….¡¡no es posible!!” No he podido evitar sacarle una foto.
Después al buscar las palabras mágicas en google me ha salido esta entrada. Así que, que sepáis que alguien ha creado una colección de ropa basada en el famoso tomo del diccionario.
Ha sido una experiencia muy curiosa.
6 / Noviembre / 2009 a las 2:52 pm |
Mis palabras mágicas favoritas:
Fálico-Golpe
Isai-Lone.
(de una enciclopedia de cuando era muy pequeñito)
6 / Noviembre / 2009 a las 4:05 pm |
Ana, nunca me lo hubiera imaginado. Si hiciste la foto a lo mejor nos la podías enseñar… (mi correo está en por qué pseudópodo)
chuaquinalberto, eso de fálico (¿era una enciclopedia infantil?) no me extraña que te marcara…
24 / Noviembre / 2009 a las 4:58 pm |
¡Qué gracia encontrar este blog y estos comentarios! Estaba hace un rato hablando con un amigo sobre el curioso origen de la palabra “perillán” (nos gusta hablar de estas cosas), cuando repentinamente me ha venido a la cabeza OCRÁN-SANABÚ (sí, yo también lo acentuaba erróneamente y también lo recuerdo de mi infancia en casa de mis padres). Ha sido como un flash. No había recordado este binomio en años y, claro, no he podido evitar buscarlo en Google y aquí estáis. Muy interesante.
26 / Noviembre / 2009 a las 6:21 pm |
Se me ha caído (figuradamente) una lágrima de nostalgia de la infancia perdida. Lo he acertado a la primera en milisegundos. La lista me la sabía de memoria. Me pasé muchas horas ojeando esas páginas que para mí, junto con las novelas de Verne, fueron de las compañías más gratas de mi niñez.