Dos claves de la discusión sobre la mejora de la universidad: el marco institucional y la cultura
Las claves de la mejora de la universidad española y europea residen en su marco institucional y en la cultura que anima a los actores universitarios. Sin reconocerlo, la discusión pública sobre esa mejora será insuficiente.
Análisis madri+d 06/07/2006
AUTOR | Víctor Pérez-Díaz (Departamento de Sociología III. Universidad Complutense)
Dos de las claves principales de los problemas de las universidades europeas para cumplir sus fines esenciales, los de la enseñanza profesional, la investigación y la transmisión cultural, son el marco institucional que regula su modo de gobierno y coordinación, y a su cultura. Ambos fallan, pues no ofrecen los incentivos ni las motivaciones adecuadas para la emergencia de una masa crítica de buenas universidades.
Esos fines no se cumplen porque el modus operandi del sistema universitario disuade de las conductas apropiadas para ellos. Un sistema, no el actual, en el que los actores ejercen su libertad de elección permanentemente les obliga a aquilatar sus decisiones, pues pagan un precio alto si se equivocan. Por ejemplo, si los profesores eligen mal su universidad tendrán estudiantes de baja calidad y/o un ambiente de investigación poco enriquecedor; si los estudiantes eligen mal la suya, tendrán títulos poco valorados y habrán tirado el dinero de sus matrículas. Sin embargo, si todos los títulos valen casi lo mismo en el mercado, y si las tasas de matrícula son una décima o una sexta parte del coste real de la enseñanza, los incentivos para que los estudiantes elijan bien son mínimos. Y si éstos no eligen responsablemente, pagando precios, sus niveles de exigencia serán menores de lo debido, lo cual redundará en profesores con menor autoexigencia de la conveniente. Un sistema en el que las universidades, como agentes colectivos, pagan un precio alto si se equivocan, también favorece que sus decisiones sean razonables. En España, y en Europa, nos encontramos, por el contrario, con que las universidades “eligen” a sus profesores y sus estudiantes sin elegirlos verdaderamente, pues los primeros llegan por procesos de cooptación opaca, y los segundos se incorporan semiautomáticamente, casi sin filtros de paso. (más…)