Archivos de la categoría ‘Recortes’

Andrés Ibáñez: Cambiar el mundo

8 / Mayo / 2007

¿Dije que cada vez me gusta más Andrés Ibáñez? :-)  (Las negritas del final son mías)

Publicado en ABCD, 5 de mayo de 2007

Fíjese que lo que resulta imposible es no cambiar el mundo. Inténtelo usted, inténtelo. Yo, por ejemplo, al escribir este artículo, estoy cambiando el mundo. Tengo una taza de té aquí a mi lado. Me la tomo. Ya no hay té en la taza. He cambiado el mundo.

Pero a lo mejor es que yo no entiendo bien en qué consiste eso de «cambiar el mundo». Vamos a ver. No seamos ceporros. No seamos literales. Yo oigo a mi alrededor que hay algunos escritores que escriben «para cambiar el mundo».

Ah, ya. Entre la línea anterior y ésta han pasado unos cuarenta minutos. He hecho un par de llamadas de teléfono. Ya, ya, ya. Me explican que «cambiar el mundo» significa luchar contra la injusticia. A uno de mis interlocutores le he preguntado que a qué injusticia se refería, ¡y me ha colgado el teléfono! A otro le he recitado aquello de Walt Whitman de «no veo ni una sola imperfección en todo el universo» y me ha dicho que yo era un fascista y un reaccionario. Le he contestado que los fascistas veían imperfecciones en todas partes y querían cambiar miles de cosas. Y luego, ingenuo de mí, me he atrevido a preguntar, ¿tiene algo que ver con el fascismo, eso de cambiar el mundo? Y otra vez me han colgado.

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Andrés Ibáñez: Estoy harto

28 / Abril / 2007

Cada vez me gusta más Andrés Ibáñez…

[Publicado en ABCD de las artes y las letras, 28-04-2007]

Creo que si oigo otra conferencia más, si leo un artículo más, si participo en otro debate más sobre el tema de la literatura «plana» y «fácil» contra la literatura «exigente» y «difícil» me voy a poner a gritar. No, estoy gritando ya. ¡Estoy harto, harto, hartooooooooooooooooo!

Ya se imaginarán ustedes que esto viene a cuento del discurso de Antonio Gamoneda al recibir el Premio Cervantes. Aprovecho la ocasión para darle la enhorabuena al poeta, pero ¿otra vez con lo mismo? ¿Es que no podemos hablar de otra cosa? ¿Es que no podemos pasar al siguiente punto del orden del día? Y es que cuando se habla de literatura, de poesía, del arte de la novela, se pueden tratar temas verdaderamente interesantes. Ahí están las cartas de Keats, o las de Rilke, o los ensayos de Bajtin, o los de Blanchot, o los de Lezama, o tantos otros textos que reflexionan sobre el hecho literario, desde los sublimes, como el de Heidegger hablando de Trakl, hasta los transparentes como el de Gao Xingjiang hablando sobre la forma en que él entiende el «compromiso». Porque la discusión intelectual está muy bien, pero esta discusión absurda que enfrenta continuamente a unos poetas con otros, a unos novelistas con otros y a unos críticos con otros, tiene poco de intelectual, es de bajo vuelo, se basa en presupuestos falsos y, me parece, no lleva a ningún sitio.

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Ciencia y religión otra vez: con perdón

25 / Abril / 2007

Science and religion again. Sorry es el título de una magnífica entrada hoy en el blog de Bryan Appleyard. Appleyard, columnista del Sunday Times, es en mi opinión uno de los más brillantes críticos del papel de la ciencia en la sociedad actual (he escrito sobre él antes aquí). Traduzco lo esencial:

Algunos destacados científicos -Dawkins, Weinberg, Atkins, Wolpert – y filósofos -Dennett, Grayling – han decidido criticar, injuriar o socavar la religión. Lo hacen con la sensación de estar cumpliendo una misión: “Cualquier cosa que puedan hacer los científicos para debilitar el dominio de la religión debe hacerse”, –dice Weinberg- , “y puede ser nuestra mayor contribución a la civilización”. Lo que suele ocurrir en respuesta a esto es que todo el mundo empieza a gritar y al final se van a casa contentos de tener siempre razón en todo. Nadie retrocede un paso para tener una visión de conjunto.

Intentaré, una vez más, hacerlo yo. La cuestión central no es la ciencia de Dawkins y sus amigos, ni sus opiniones, ni siquiera su visceral aversión ante la fe. Es, más bien, su decisión de ponerse a la ofensiva. Esto coloca a la ciencia en el mercado de las opiniones, como una visión entre muchas otras. Pero la ciencia es un proceso encarnado en instituciones. No es una postura, una posición partidista; es, por así decirlo, algo que está en el trasfondo, un lienzo en el que pintamos nuestros cuadros, no los cuadros mismos. Usar la ciencia como una posición pública de partido pone en peligro la propia ciencia, amenazándola con tenerse que adaptar a la retórica de las opiniones, o bien convirtiéndola, una vez más, en una herramienta de la tiranía. Y también menosprecia a la ciencia.

Es más, afirmaciones como la de Weinberg alimentan el espejismo de que la ciencia posee alguna sabiduría superior sobre los asuntos humanos. La verdad es que la ciencia no tiene nada práctico que decir sobre la manera de llevar nuestros asuntos humanos. Puede que algún día tenga algo que decir. Pero hasta entonces, debemos contar con la complejidad del mundo tal como es, y eso incluye contar con la religión, la filosofía, el arte, la costumbre, y todas las demás formas de sabiduría no científica mediante las cuales intentamos dar significado y orden a nuestras vidas. Tomar decisiones políticas, económicas, sociales o personales sobre la base de la ciencia actual sería más arriesgado que tomarlas lanzando los dados.

En este contexto, la idea de que destruyendo un cuerpo particular de sabiduría y costumbre haríamos del mundo un lugar mejor puede verse como profundamente irracional, si no trastornada.

Antología de bodrios (VIII): Teología en el tren de cercanías

24 / Abril / 2007

¿Quién dijo que los periodicos gratuitos sólo informan de cotilleos, deportes y escándalos? Hoy el 20minutos que me he encontrado en el tren nos da toda una lección de teología. Vean si no (click para ampliar):

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No hay duda de que el autor tiene un doctorado en Teología por Tubingen, por lo menos. Si no, no se explica esa prodigiosa capacidad de síntesis: “el infierno, ese destino funesto ubicado bajo la tierra“. O la explicación en dos frases del problema del mal, que ha atormentado a teólogos y filósofos durante milenios: “existe gente buena porque hay gente mala, y existe premio porque hay castigo; al menos esa era la base sobre la que se edificaba la ide de “salvación” en la religión crisitiana“.

He encontrado respuestas más sensatas a exámenes de religión en la “Antología del disparate” de Luis Jiménez Díaz… Aunque en honor a la verdad, algo le ha debido ocurrir al artículo al pasarlo al papel, porque la versión on-line, con ser también un bodrio, es menos cómica que la que he pegado aquí. Supongo que algún editor le pareció demasiado erudita….

No merece la pena explicar por qué casi cada frase contiene un disparate. Pero da que pensar hasta qué punto se da una imagen ridícula de cuanto se refiere a la Iglesia. ¿Puede alguien pensar que los teólogos vaticanos son tan estúpidos? ¿Que Ratzinger es esa especie de analfabeto facha que nos suelen presentar? Supongo que sí, que la mayoría lo piensa.

En fin, llevo varios meses avanzando con trabajo por la Introducción al cristianismo de Ratzinger y cuando llegue a lo del infierno lo cuento. Me da que no va a decir que está bajo tierra.

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Antología de bodrios (VII): El cambio climático según Antonio Gala

13 / Abril / 2007

Antonio Gala es posiblemente el autor más leído en España en los úlimos veinte o treinta años. En la lista de libros más vendidos nunca falta una obra suya. Es además un personaje público, que alcanzó su mayor dimensión cuando lideró el movimiento de oposición al ingreso de España en la OTAN en el referendum de 1986.

Gala tiene una breve columna diaria en El Mundo. Esta es la de ayer:

El rey tonto, por Antonio Gala (publicado en El Mundo, 12 de abril de 2007)

Que el cambio climático causa variaciones genéticas y modificaciones migratorias parece comprobado. Que tal cambio lo cause el hombre, me sorprende. Primero, porque la Naturaleza es demasiado grande, aun perturbable; segundo porque el hombre se cree, por soberbia, rey de ella y no lo es. Cuando la desaparición de los dinosaurios no había CO2 ni hombres; y se cumplió un ciclo. El hombre es un “sarpullido de la Tierra”, que produce picor, no mudanzas sustanciales. De ellas somos espectadores, por muy dañinos e importantes o influyentes imbéciles que nos creamos. Pienso que la Naturaleza tiene recursos defensivos ignorados, aunque a todos nos beneficien. Lo prueba la aparición de cientos de nuevas especies de animales, paralela a la desaparición de otras. Ella sigue su rumbo. Con o sin nosotros.

¿El cambio climático produce variaciones genéticas? ¿Cuando desaparecieron los dinosaurios no había CO2? ¿Están apareciendo cientos de nuevas especies animales? Y sobre todo ¿es posible escribir más disparates en menos líneas?

  1. No sé que quiere decir “variaciones genéticas”, pero si tan impreciso término lo concretamos en mutaciones, es imposible que el cambio climático pueda producir tal cosa. Una mutación genética requiere que se produzca una alteración en la molécula de ADN y eso necesita radiaciones ionizantes. Podría ser que el agujero de ozono cause algún leve incremento en la tasa de mutaciones en Australia, por el aumento de la radiación ultravioleta. Pero en aunque tal cosa fuera cierta (que por ahora, que yo sepa, no lo es), el agujero de ozono no tiene que ver con el calentamiento global…
  2. Cuando desaparecieron los dinosaurios no sólo había CO2 sino que la concentración de este gas en la atmósfera era mucho mayor que la actual. En concreto, se calcula que entre dos y cinco veces mayor… Por lo demás, la desaparición de los dinosaurios no tuvo nada que ver con el CO2.
  3. ¡Qué más quisiéramos que estuvieran apareciendo nuevas especies animales! Me imagino que Gala confunde el hecho de que de vez en cuando los biólogos encuentren alguna especie desconocida con que se creen especies nuevas. Que ya es confundir. El caso es que las especies se están extinguiendo a un ritmo brutal. Uno de los naturalistas más prestigiosos, E. O. Wilson, ha calculado que en cien años se habrán extinguido la mitad de las especies animales. Podemos estar seguros de que en ese periodo no va a aparecer ninguna… como no sea por ingeniería genética (y, por cierto, la desaparición de especies no tiene que ver con el cambio climático).

Pero no sólo se trata de que Gala no conozca los hechos. Es que demuestra una manera de pensar completamente acientífica. Su principal argumento es que la Tierra es demasiado grande. Eso viene a ser como decir que no se puede ir a la Luna porque está demasiado lejos. ¿Qué significa demasiado? Depende de para qué.

El aumento de temperatura que se prevé es de tres o cuatro grados en unas cuantas décadas. ¿Es eso mucho? En palabras de don Antonio Gala, yo diría que es un “sarpullido”, más que una “mudanza sustancial”. Desde luego, muy poco para asar un pollo. Pero como fiebre, no está nada mal…

En fin. Está claro que cuando uno llega a opinador profesional, ya no hace falta saber de qué se habla.

(Más bodrios, aquí…)

Antología de bodrios (V): Sexo, mentiras y bluetooth

25 / Febrero / 2007

Hubo un tiempo, no muy lejano, en que la gente iba a misa los domingos. Las cosas han cambiado, pero no porque el domingo haya dejado de ser el día del Señor. Lo que ocurre es que el Señor ha cambiado. El adoctrinamiento no viene hoy del púlpito, sino del periódico del domingo. Y sobre todo, del suplemento de colorines.

Dentro de algunos siglos, estoy seguro, los historiadores estudiarán estos suplementos con pasión para entender la mentalidad de nuestra época. No hay una ventana mejor a la manera de ver el mundo, los valores, prejuicios y contradicciones de nuestra sociedad.

Por ejemplo, nuestro bodrio de hoy: el artículo de portada del El País Semanal (EPS) de hace una semana. Se titula Sexo: por puro placer. Además de la portada, doce páginas. Comienza así:

Vacíe su mente. Olvide su forma, sus aristas. Como el agua. A partir de esta línea sea sexo. Sólo sexo. Sin hipocresías, sin limitaciones. Sólo sexo. El sexo puede fluir o puede estallar en su cabeza. Lo que no puede evitar es que esté ahí. Es usted un animal, amigo o amiga mía. Enfréntese a estas líneas como tal. Deje a un lado cualquier tipo de prejuicio, inclinación política o moral. Sea sexo, amigo mío. Sólo sexo.

¿Doce páginas de esta literatura? No, tranquilos: el género no tolera artículos de más de cuatro páginas, y en eso se queda el artículo si quitamos las fotos de actos sexuales. Que son, claro, “artísticas” (se nota porque están en blanco y negro) . Lo que dice en resumen es que estamos viviendo una segunda revolución sexual gracias a Internet. Y que todo es fantástico. Un ejemplo de testimonio personal (el género demanda mucho testimonio personal):

Antonio tiene 37 años. Es soltero, heterosexual y sin pareja. “Es una cosa de no creerlo. Si estoy aburrido un viernes por la noche y me apetece echar un polvo, sólo tengo que encender el ordenador. Probablemente una hora después esté acostándome con una chica bastante cercana a mis gustos”, asegura.

Y digo yo: ¿dónde está la novedad?¿No era la prostitución “la profesión más antigua del mundo”? No se crean. La idea es que esto es sexo 2.0 y “no hay ánimo de lucro, sólo sexo libre y consentido”:

Más de un millón de españoles visitan cada mes páginas de Internet enfocadas a las relaciones sexuales esporádicas. La edad más habitual del usuario se sitúa entre 25 y 45 años, y en una proporción de 10 hombres por cada mujer. El perfil: cualquiera. Profesionales, acaudalados, funcionarios, asalariados mileuristas, amas de casa. La cama empieza a no entender de clases.

No merece la pena resumir el artículo, que por otra parte se lee en cinco minutos aquí. Lo que he citado es suficiente para apreciar el tono de arrobado entusiasmo con el que más que informarnos, se nos anuncia la buena nueva de un mundo en el que el ejecutivo yacerá con la mileurista, el negro y el rumano copularán juntos, de los móviles se forjarán consoladores y de las bombas pastillas de viagra.

Pero no me resisto a transcribir el final, que es antológico:

Tal vez le interese una aventura sencilla, aséptica y de nueva generación. Es la última moda. El toothing. Se trata de utilizar el dispositivo de bluetooth del teléfono móvil para ponerse en contacto con personas que no conoce. Esta práctica se ha extendido en Londres, sobre todo en medios de transporte donde la corta distancia ayuda. Usted puede recibir un mensaje más que picante de alguien. Eso no quiere decir que vaya a irse a la cama con un desconocido o desconocida. Pero ¿a quién no le pica el gusanillo de la aventura, de identificar a ese o esa amante furtivo?, ¿a quién no le gusta que le suban la autoestima? Por un momento sea sexo. Conecte su teléfono.

Increíble pero cierto: el redactor de El País no sabe que eso del toothing es un bulo (uno de esos hoax que proliferan en internet). Una broma que se le ocurrió hace tres años un periodista y en la que picaron muchos medios, entre otros El Mundo, siempre dispuesto a dar pábulo a cualquier tontería morbosa. Basta poner “toothing” en Google para encontrarse con esta referencia (que lo explicaba ya en abril del 2005) y con el correspondiente artículo de la Wikipedia.

¿Cómo es posible que el periodista haya picado el anzuelo, casi dos años después de que se destapara el pastel y sin que nadie en la redacción del periódico lo haya advertido? Yo creo que por la misma razón por la que se pica siempre en todos los timos: porque se quiere creer.

En otro post volveré a esto, porque este bodrio da para mucho…

(Más bodrios, aquí…)

Álvaro Delgado-Gal sobre Dawkins

24 / Febrero / 2007

La furia de nuestros abuelos


Por Álvaro Delgado-Gal, ABCD, 24 de febrero 2006

El libro de Richard Dawkins contra Dios -The God Delusion- ha provocado un rechazo que roza la unanimidad. El público culto, con independencia de sus ideas religiosas, ha estimado que se trata de una obra precaria y pueril. Han abundado en ese dictamen plumas tan diversas como Eagleton -un rojo de toda la vida-, Thomas Nagel -filósofo y ateo-, o el cortés pero contundente crítico de la New York Review of Books H. Allen- Orr. Dawkins saltó a la fama, allá por los setenta, con un libro de divulgación formidablemente bueno: El gen egoísta. Sabe sobre evolución lo que no está escrito, y maneja el inglés con una precisión y elegancia admirables. Pero no entiende de todo, y en particular, entiende poco de Dios, o para ser más exactos, de lo que los hombres han pensado sobre Dios. Se puede ser listísimo y también un poco zote. Ha sentado ejemplo, en tiempos modernos, Bertrand Russell, magnífico cuando habla de lógica pero asombrosamente superficial en sus incursiones en ética y política. El argumento más contundente a favor de la democracia es, de hecho, de índole negativa: la experiencia demuestra que los sabios, extraídos de su hábitat, pueden ser igual de bobos, o más, que los cabezas rapadas del graderío sur del Bernabéu. ¿Se imaginan un triunvirato constituido por Russell, Sartre y Heidegger? Sería una pesadilla. La estadística, misteriosamente, corrige los gigantescos desequilibrios que acusa cada hombre, cogido por separado. (más…)

José Javier Esparza sobre el arte moderno

15 / Febrero / 2007

Entrevista en ABC, por VIRGINIA RÓDENAS

10-2-2007 09:11:52

Cadáveres, excrementos, cubos «llenos» de vacío, mutilaciones o cuadros borrados. «Nunca antes había ocurrido nada semejante: la sociedad ya no se reconoce en la producción artística que genera. ¿Se ha vuelto loco el mundo del arte?». Y en respuesta a su pregunta -la misma que se hace una legión de ninguneados espectadores-, José Javier Esparza, con 20 años de dedicación al estudio y crítica de la cultura, denuncia «Los ocho pecados capitales del arte contemporáneo» (Edit. Almuzara), que la próxima semana vive en Arco uno de sus momentos estelares

-Defina arte en general y arte contemporáneo en particular.

-Hay enciclopedias dedicadas a responder a eso; infructuosamente. Digamos que el arte es una expresión de lo que los hombres llevan dentro, incluida la mirada sobre lo que tenemos fuera. El arte actual sigue siendo eso, pero con la particularidad de que se ve peor. Por dos razones, ante todo: por un exceso de subjetividad del artista, que lleva a la incomunicación, y por un exceso de sumisión al mercado, que valora artificialmente cosas sin valor.

-¿Quién decide lo que es arte?

-Los artistas dicen que ellos. El mercado dice que él. Pero es la sociedad, entendida como cultura compartida, la que al final decide que una obra dure como arte.

-Una pregunta de lerdo: ¿Qué tiene de artístico una caca en una lata, una vaca y un ternero despedazados en formol, restos humanos devorados por moscas o un manchón blanco bajo el título «Blanco»?

-Es anti-arte o, para ser más precisos, no-arte. Así lo entendió Duchamp cuando abrió camino presentando un urinario. Si ahora se considera «arte» es porque hemos puesto todo cabeza abajo. Los lerdos son quienes aplauden. (más…)

Antología de bodrios (IV): un bodrio cientifista

11 / Febrero / 2007

El miércoles pasado leí en El País un artículo cuyo título, “Una aportación de la ciencia a la ética” no pudo por menos que interesarme (como no estoy seguro de que se vaya a mantener en abierto, lo pego al fondo del post). El autor, Jorge Laborda, es nada menos que “Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Castilla-La Mancha”

El artículo no está mal escrito, así que el calificativo de bodrio quizá sea un poco duro. Pero el batiburrillo conceptual que maneja se merece que le traiga a esta antología.

El autor comienza diciendo que “desde la publicación de los diez mandamientos” (ojo a eso de publicación) no se han establecido nuevas normas universales básicas de comportamiento social. En particular, las leyes no lo son, y en realidad deberían derivar de esas normas universales. Hasta aquí muy bien, pero en el siguiente párrafo ya pasamos a cosas más concretas y nos encontramos con esto:

Últimamente la investigación biomédica está siendo particularmente sometida al imperio de la ley. En España, la ley de Investigación en Biomedicina pretende regular lo que está bien o mal sobre este tema, en particular sobre clonaciones terapéuticas y selección de embriones. Evidentemente, siguen teniéndose en cuenta las ideas que desde hace miles de años se manejan sobre la naturaleza del ser humano, sobre su identidad y su dignidad, a pesar de que estas ideas no han sido sometidas a la crítica científica y derivan, sobre todo, de creencias religiosas.

¿Acaso esperaba el autor que las ideas sobre la identidad y dignidad del ser humano derivaran de otra fuente? ¡Si acaba de retrotraer las normas éticas universales a los diez mandamientos! ¿Puede “someter a crítica científica” el concepto de dignidad? Me hace gracia que emplee precisamente esta palabra, que para mí es la piedra de toque de la limitación de la ciencia. Todos entendemos qué es la dignidad y todos queremos vivir en un mundo en el que tal concepto exista. Pero en ninguna disciplina científica aparece, ni puede aparecer, tal concepto. La ciencia tiene ahí un punto ciego. Si nuestros únicos conceptos fueran los conceptos científicos, tendríamos que borrar la noción de dignidad. Ya se hizo, por cierto, por una ideología que no por casualidad se autodenominaba socialismo científico. (más…)

Andrés Ibáñez: España y yo

28 / Enero / 2007

España y yo

Por Andrés Ibánez (publicado en ABCDE, 27 de enero de 2007) .

Yo sé que nunca me va a ir bien en España. España, sin embargo, es mi fatal destino. Como aquel personaje de zarzuela, y aunque no tenga un cuerpo serrano, he nacido en España y soy español. Nunca me ha parecido que esto sea una virtud o una ventaja especial. No sé muy bien qué es España, porque tengo una mente visual y una cierta dificultad para las abstracciones.

No tengo una sensación clara de lo que es España. Amo la tierra, y los árboles y las flores que brotan de la tierra, aunque no siento ningún vínculo especial con la tierra en que nací, que era tierra asfaltada al fin y al cabo, la tierra asfaltada de la calle O?Donnell. Sí con el aire, con el clima de Madrid, con sus brisas frescas y tibias en otoño. Amo profundamente Madrid, especialmente los plácidos y arbolados barrios del norte, la Colina de los Chopos, pero también la Castellana o el Retiro. Es difícil no amar una ciudad tan bella y tan humilde. Es difícil no amar el lugar donde uno ha nacido, donde ha sido niño, donde ha aprendido a hablar. Pero ¿es esto España?

Yo sé que amo apasionada, devoradoramente, la lengua española. Amo su sonido músico y peregrino y sus palabras largas e intensas, amo su prosodia de barcarola y el laberinto diamantino de su sistema verbal, amo sus ambigüedades y sus precisiones, su materialidad y su transparencia. Amo la poesía española, mi verdadero país.

Desde niño he sabido que nunca me iba a ir bien en España. Hay algo en España que me da miedo. Algo brutal, violento, solar, cruel. Algo que golpea y que insulta y que se ríe. Una pasión por lo vulgar y lo grosero, por lo bajo y lo soez. Los que no participan de eso son ridículos, cursis, pedantes y se sienten superiores a los demás. ¡Pero yo no quiero ser así, no quiero ser cursi ni pedante ni sentirme superior a nadie! (más…)