Sé que suena poético, pero se trata de algo muy práctico, de pura supervivencia: conseguir descansar cuando se tiene un bebé.
Los bebés (lo digo para los jóvenes lectores) tienen tres necesidades básicas: recarga energética (comer), eliminación de residuos (pis y caca) y reseteo periódico (dormir). Todas dan trabajo, pero en las dos primeras hemos avanzado mucho gracias al biberón y a los pañales desechables. En la tercera, sin embargo, estamos como en la prehistoria. En realidad, bastante peor, porque en el paleolítico no tenían que madrugar para llegar a la oficina.
No es que el bebé duerma poco: generalmente duerme muchísimo, pero sin regularidad y nunca muchas horas seguidas. Esto puede resultar agotador para los padres. Tras unas semanas de no dormir más de tres horas seguidas se acaba entrando en un estado de desorientación temporal: no se sabe cuantas tomas lleva el niño, cuantas cacas ha hecho, si tendrá sueño o hambre… por no hablar de si tiene que tomar una medicina cada ocho horas.
Tras unos días de caos con mi primer hijo, mi mujer y yo empezamos a apuntar las cacas, las tomas y sobre todo los periodos de sueño en un cuaderno. Pronto descubrimos que era mucho mejor hacerlo en forma gráfica, en papel cuadriculado (cada media hora, un cuadrito) para descubir los patrones a simple vista. Durante unos meses, esos “mapas de sueño” nos fueron muy útiles para recuperar la cordura. Por ejemplo, descubrí que todo era más regular de lo que parecía, sólo que la duración del día del niño no era de 24 horas (creo que era mayor, de unas 26, pero algo irregular) de modo que todo se iba desfasando y cada día ocurría a una hora distinta.
Bueno, pues resulta que en el año 2003, Ben MacNeill and Jennifer Egan, dos padres primerizos, tenían los mismos problemas que nosotros, y dieron con la misma solución. Sólo que eran americanos y sabían programar aplicaciones web, así que crearon un programa llamado Trixie Tracker (Trixie es su hija) que hace justo lo que nuestro cuaderno. Aquí está el mapa de sueño de su hija con cinco meses (dormida en azul, despierta en amarillo):

Un poco desquiciante…Esto es lo que los MacNeill consideraban ideal:

La información del mapa puede resumirse en que para cada hora del día hay una cierta probabilidad de que el niño esté dormido. Yo hice una gráfica de probabilidad de sueño, y lo que más me ha llamado la atención es que los MacNeill tuvieron justo la misma idea…
Esto es lo que sale para el er mes (así no hay quien viva):

Para los 6 meses:

Para los 12 meses (aquí la cosa ya empieza a ir bien):

POSTDATA: Leyendo el fascinante Sync, de Steven Strogatz, me he encontrado que estos “mapas de sueño” son una técnica clásica en la investigación de los ritmos circadianos: se llaman “raster plots”, y dice Strogatz que
La virtud de estos gráficos es que cualquier patrón repetitivo en los datos salta a la vista: un ritmo estricto de 24 horas se reconoce de inmediato como una banda vertical de barras, que empiezan y acaban a la misma hora del día. Un ritmo de más de 24 horas se ve como una banda diagonal inclinada hacia la derecha
¡Justo lo que descubrí yo en aquellas primeras semanas de padre primerizo! Está claro que la necesidad aguza el ingenio…