Lovejoy: cap. 1: El estudio de la historia de las ideas


[p3] La doctrina de cualqueir filósofo es un agregado complejo y heterogéneo. Lo que distingue a los sistemas es el patrón de ese agregado, más que sus componentes.

[p4] El nº de ideas filosóficas o motivos dialécticos esencialemente distintos, como el nº de chistes esencialmente distintos, es decididamente limitado. La novedad aparente de muchos sistemas se debe a que han hecho un nuevo arreglo de motivos viejos. Como en química, esos elementos a veces no son fáciles de reconocer sin mediar un análisis (=> lo que haremos aquí).
Estos elementos muchas veces no corresponderán a los términos filosóficos acostumbardos. E.g.: Dios no es una de éstas ideas-unidad. No sólo porque ha significado cosas muy diversas, sino porque bajo esas creencias se pueden encontrar cosas más elementales.

[p5] Por ejemplo, la idea de Dios de Aristóteles es una consecuencia de de una manera de pensar dialéctica característica de los griegos y ajena a los judíos. Es a este tipo de factores dinámicos a los que tiene que atender el historiador de las ideas.
Motivos y razones de estos, siendo parcialmente idénticos, pueden llevar a concluisones muy diferentes.
Las doctrinas y tendencias (los “ismos”) no son las ideas que buscamos, sino
compuestos de éstas.

[p7] ¿De qué tipo son los elementos que buscamos?

1) assumptions & unconscious mental habits: creencias que son tan “matter of course” que no son analizadas críticamente. De este tipo es la disposición a pensar en términos de ciertas categorías o imaginería (e.g.: esprits simplistes, como los ilustrados, vs. espíritus sensibles a la complejidad, como los románticos)

2) motivos dialécticos [p10](“a turn of reasoning, a trick of logic, a methodological assumption that may dominate the thinking of an individual, a school or even a generation”). (e.g.: el motivo nominalista)

3) susceptibilidades a diversos tipos de “pathos metafísico” [p11] (la reverberación emocional de un libro de filosofía entra en esta categoría) (e.g.: el pathos de la oscuridad: omne ignotum pro mirifico) que da atractivo a Hegel, Schilling, Bergson…; o el pathos de lo esotérico). Tanto el pathos de los oscuro como el de lo esotérico sin embargo se refieren más a la escuela filosófica que a su descripción del mundo. Ejemplos más en sentido estricto: el pathos eternalista (Shelley), el pathos monista o panteísta.
[p13] Las susceptibilidades a diferentes pathos tienen un papel importante en la formación de sistemas filosóficos.

[p14] El historiador de las ideas debe también estudiar la semántica filosófica (las “palabras sagradas” de un periodo o movimiento: sus ambiguedades y asociaciones tienen vida propia y pueden alterar los valores y gustos)
[Pero el tipo de idea que nos ocupará aquí es de un carácter más definido y explícito, es una respuesta a una cuestión filosófica natural]

[p15] Las ideas-unidad que aislemos tendremos que perseguirlas por todos los ámbitos, se llamen filosofía, ciencia, literatura, arte, religión o política. Estas provincias tienen mucho más en común de lo que suele reconocerse.[e.g.: la moda del jardín inglés y el origen del romanticismo]

[p16] La realización, siquiera parcial, del programa de la historia de las ideas, abriría puertas en las tapias que la espacialización ha levantado entre los departamentos universitarios. En especial, entre los de filosofía y literatura.
La división encarnada en los departamentos es convencional, y, en parte, un accidente histórico. Podríamos hacer otra divisón, quizá más fructífera, por periodos históricos en lugar de por materias o por regiones geográficas (hay más en común entre un inglés y un francés del S XVI que entre un inglés del SXVI y otro del SXVIII)

[p19] a la historia de las ideas conciernen sobre todo las manifestaciones de las ideas-unidad en colectivos, no en individuos: en toda la “clase educada” durante una o varias generaciones. Por eso, si la historia de la literatura se estudia con este espíritu, no hay que limitarse a las obras maestras o a las que, sin serlo al menos hoy aún se leen con placer: un autor menos creativo puede desde el punto de vista de la historia de las ideas ser más interesante, porque refleja los ideales en vigor con más claridad.

[p20]Finalmente, la historia de las ideas debería estudiar cómo se introducen las nuevas creencias y modas intelectuales y cómo pierden vigor las antiguas.
Estas conferencias pretenden ilustrar el tipo de investigación filosófico-histórico que hemos esbozado. Hay tres ideas que han estado muy asociadas en occidente, y se unen en la concepción de la “gran cadena del ser”.

[p22]Puesto que somos una especie pensante, nuestra historia intelectual es parte de nuestra historia natural.

[p23]Los errores pasados iluminan nuestra peculiar naturaleza y nos hacen humildes sobre nuestros logros actuales.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Lovejoy. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Lovejoy: cap. 1: El estudio de la historia de las ideas

  1. ASanjuan dijo:

    Esta bien, pero es una pena que no este el texto entero.
    Gracias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s