Entrevista a Gerald Holton

Publicada en El País, 1 de noviembre de 2006, me llega a través de Madri+d

Dice muchas cosas sensatas, y alguna anédota interesante:

 El físico Gerald Holton, en un artículo suyo de hace pocos años sobre Franqueza e integridad en la ciencia, recuerda con enorme respeto y afecto a su director de tesis en los años cuarenta, Percy W. Bridgman, y narra una anécdota definitoria sobre aquel científico: Bridgman había dado orden de que no se le molestara cuando trabajaba en el laboratorio, donde no tenía ni teléfono. Un día el joven Holton estaba en el taller y contestó una llamada de un periodista que insistió mucho en hablar con Bridgman, porque, anunció, le habían concedido el Premio Nobel de Física de 1946. Holton consideró que aquella ocasión era realmente excepcional y corrió a avisar a su profesor quien, tras escuchar el recado acerca del galardón, siguió con su experimento de altas presiones y respondió rotundo: “Diles que lo creeré cuando lo vea”.
P. ¿Tan especial era Bridgman? ¿Es normal que los científicos sean tan fríos como para reaccionar como él ante el anuncio del Nobel?
R. Bridgman era excepcional: desarrolló todo un campo de la ciencia, en física experimental de altas presiones, pero era también un filósofo de la ciencia, del operacionismo. Aquel día, cuando fui corriendo a su laboratorio porque le habían dado el Nobel… él era así: sólo creía las cosas cuando las había comprobado. En cuanto a si tienen que ser fríos los científicos, yo diría que tienen que ser escépticos, porque sin escepticismo uno puede equivocarse.
(…)
P. ¿Qué opina de los políticos que ponen el énfasis en la aplicación y la innovación y descuidan la investigación fundamental?
R. Pues no tiene más que fijarse en la cultura de las personas que dicen esas cosas. Hace años yo estaba en una comisión convocada por Ronald Reagan para estudiar el apoyo a la educación y a la ciencia. El presidente nos dijo: “Sólo tengo una cosa que advertirles, no me pidan más dinero para la ciencia; se ha estado haciendo ciencia desde los griegos y ya es hora de dejar de buscar nueva ciencia y empezar a aplicar lo que se sabe”. Reagan no sabía que el sistema económico y social depende de la nueva ciencia, que trae nuevas aplicaciones. El freno del avance del sida viene de la ciencia, y los ordenadores… Sin ciencia se congelan las aplicaciones. Sin ciencia se habrían hecho mejores carros de caballos, pero nunca los automóviles.

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