Introducción a una antología de bodrios

Uno normalmente guarda lo que le gusta. Y en este blog hay muchas entradas (sobre todo las rotuladas como “recortes” o “citas“) que forman una especie de cuaderno de recortes virtual. Pero una ventaja de lo virtual es que no ocupa lugar, y eso puede hacer interesante también guardar lo que a uno no le gusta.

Porque, igual que sólo valoramos de verdad lo que tenemos cuando hemos pasado por la experiencia de no tenerlo (nadie aprecia mas la libertad que el expresidiario), creo que sólo valoramos de verdad la inteligencia o el estilo por contraste con su ausencia. De modo que unos textos malos, si están bien elegidos, pueden enseñarnos mucho sobre lo que es un buen texto. Y no sólo por el contraste: también porque cuando una prosa es demasiado buena, cuando no le vemos las costuras, no nos da ninguna pista sobre los errores en los que nosotros podemos caer ni sobre el proceso de su creación.

Pero a lo que vamos: todo esto es para explicar por qué creo que es una buena idea hacer una antología del bodrio. Naturalmente hay muchas clases y niveles de bodrio y hay que acotar un poco el campo. Me limitaré a seleccionar algunos textos representativos, con el criterio de que hayan sido escritos por autores que deberían saber mejor lo que hacen: periodistas, políticos, escritores… Irán apareciendo poco a poco aquí.

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