La red de Eddington

Una parábola que vale por un curso de filosofía de la ciencia…

Supongamos que un ictiólogo está explorando la vida del océano. Arroja una red en el agua y saca un surtido de peces. Examinando su pesca, procede sistemáticamente como suelen hacerlo los científicos y llega a dos generalizaciones:

  1. Ninguna criatura marina tiene menos de dos pulgadas de longitud.
  2. Todas las criaturas marinas tienen agallas.

(…) En esta analogía, la pesca representa el cuerpo de conocimientos que constituye la ciencia física, y la red, el equipamiento sensorio e intelectual que usamos para obtenerlo. Arrojar la red corresponde a la observación, porque el conocimiento que no ha sido obtenido -o no podría obtenerse- por observación no es admitido en la ciencia física.

Un observador podría objetar que la primera generalización está equivocada: “Hay muchas criaturas en el mar de menos de dos pulgadas, sólo que su red no las puede capturar”. El ictiólogo desecha esta objección con desprecio: “Cualquir cosa no capturable por mi red esta, ipso facto, fuera del ámbito de la ciencia ictiológica”. En breve: “lo que mi red no pueda capturar, no son peces”. O, para traducir la analogía: “Usted está reclamando un conocimiento del universo físico descubierto de una manera que no es la de los métodos de la ciencia física, y que es inverificable por dichos métodos. ¡Bah! ¡Usted es un metafísico!

Sir Arthur S. Eddington, The Philosophy of Physical Science

Más citas de Eddington aquí

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9 respuestas a La red de Eddington

  1. Daniel dijo:

    Muy bueno.

    Pero tengo la impresión, no sé si correcta o equivocada, de que en algunas “vanguardias” científicas están cayendo los prejuicios de ese tipo rápidamente. ¿Se acabará transformando la ciencia -o por lo menos la comunidad científica- en otra cosa? ¿Y en qué cosa?

  2. pseudopodo dijo:

    Supongo que lo dices por los Dawkins y compañía… No sé si los podemos llamar vanguardia. Desde luego, ellos se consideran así (Daniel Dennet, el otro “filósofo millonario” que decía Bunge ha fundado una asociación, no sé si muy en serio, que se denomina de los “brights”, como queriendo decir que los que no compartimos su cientifismo no podemos ser tan brillantes como ellos).

    Pero su actitud no es nueva, de hecho Bunge lo decía también: son ideas por lo menos del S XVIII. Que no por eso serían menos ciertas si lo fueran, claro, pero que no son novedosas. Mi impresión es que de la época de Eddington (años 20-30) hasta aquí el cientifismo estaba en retroceso, por eso me sorprende un poco que vuelva a presentársenos la ciencia como un saber absoluto y único. A lo mejor es una reacción contra el posmodernismo pero no sé qué es peor…

  3. Daniel dijo:

    Quería decir que me da la impresión (muy vaga, porque yo de ciencia no sé casi nada) de que últimamente hay científicos e investigaciones científicas más abiertos (al menos teniendo en cuenta la imagen que se suele tener de la ciencia). Que sin abandonar el rigor científico, se sacuden prejuicios y se abren a cosas que antes parecía impensable que aceptaran o investigaran con cierta apertura. Pienso en biólogos como Maturana y Varela y en algunos investigadores de los campos de la psicología y la neurociencia, que abordan lo que se sale de lo racional y la espiritualidad con respeto, sin descartar de un plumazo lo que no entra dentro de la “red”. A ellos me refería con lo de “vanguardia”, pero la verdad es que no conozco bien cómo está el panorama científico.

    Salud.

  4. Inmortal dijo:

    Este post se relaciona en algo a algunos topicos de nuestro mini-debate previo. La soberbia. El tema del científico que en vez de atender como un problema las limitaciones de su método de estudio, casi se enorgullece de ellos desechando la posibilidad de errores de la recolección de datos.
    Igualmente, desde mi postura “procientífica” y no creyente, la fabula no deja de incomodarme un poco, ya que ofrece una posibilidad a la adquisicion de conocimientos por otros métodos por fuera de aquellos aceptados por la ciencia clásica. Imaginaras, con lo poco que nos conocemos, que eso me resulta inaceptable.

    Creo que me tienes que recomendar algunos libros sobre estos temas, son definitivamente apasionantes.

  5. pseudopodo dijo:

    Hola, Daniel, veo que había interpretado mal tu primer comentario.

    No tengo una opinión muy formada sobre esto que dices. De Maturana y Varela sigo teniendo pendiente leer algo, aunque sí he leído a Fritjof Capra, que habla muy bien de ellos. Pero Capra no me convence demasiado (sería un poco largo de explicar, a lo mejor en un post…).

    Por otro lado hay otros como Sheldrake (biólogo inglés) que me parecen más bien pseudociencia new-age, pero tampoco lo puedo asegurar. LA verdad es que sería interesante explorar un poco este terreno…

    Creo que de todos modos bastaría con que cada uno se dedicara a lo suyo, porque el problema está a menudo en que hay científicos que aprovechan su autoridad en su campo para pontificar sobre filosofía o religión o política (cayendo en el “argumentum ad verecundiam” 🙂 ) y no digamos ya divulgadores como Eduard Punset, que por no ser ni siquiera son científicos, pero pontifican que da gusto.

  6. pseudopodo dijo:

    Inmortal, es que en nuestro mini-debate recordé la parábola de Eddington, así que eres un poco responsable de que haya aparecido por aquí…. 😉

    A bote pronto, un libro que te recomendaría es “Los porqués de un escriba filósofo”, de Martin Gardner (está en español editado por Tusquets). Si eres aficionado a las matemáticas o a la ciencia en general es muy probable que conozcas a Gardner por sus columnas de Juegos Matemáticos que publicó muchos años en Scientific American (“Investigación y ciencia”).

    Pero este es un libro muy atípico, muy personal, en el que Gardner va explicando todo lo que cree y por qué. Entre otras cosas, su postura sobre la ciencia y la religión. Lo leí en 1993 y es uno de los libros que puedo decir que me cambió….(esa es la razón por la que Garner está en mi galería de héroes…)

  7. Andres dijo:

    Ejem. Con permiso.
    Me ha gustado mucho este post. Sobre todo luego de leer los comentarios y reflexionar sobre quiénes podrían darle más utilidad a este análisis de Edington. Entre estos, subrayo a los defensores de la existencia de vida en otros planetas. ¡Este es un argumento estupendo!
    En fin, aunque esta observación puede estar disparatadamente fuera de contexto, no pude resistir la tentación de compartirla.
    Saludos,
    Yo.

  8. clodoveo11 dijo:

    Interesante lo que nos cuenta Eddington. Sin embargo, la Ciencia ha ido cambiando los modelos de “redes” con el tiempo, y peces que antes se le escapaban ahora ya caen en el zacuto. Obviamente, en el estado actual de los conocimientos, lo que conocemos “no baja de 2 pulgadas”, pero quien demuestre que se pueden pescar bichos más pequeños deberá diseñar una red apta para tal empeño. ¡Ah! Y que sirva igualmente para englobar a los de más de 2 pulgadas.

    Saludos

  9. pseudopodo dijo:

    Quizá había que modificar un poco la alegoría: los ictiólogos concluyen que no hay ningún animal que mida menos de dos pulgadas… olvidando que hay otras dimensiones (animales terrestres o aéreos) Eso no lo pesca la red por mucho que la echemos al mar 😉

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