Si Dios ha muerto…

Me encuentro (via K. Burgess-Jackson) con este texto sobre Dietrich von Hildebrand, un filósofo de la religión que yo desconocía:

La Ilustración había pensado que uno podría eliminar el Dios cristiano, o realmente a cualquier Dios, y seguir teniendo moralidad, la misma moralidad que habían sostenido los cristianos. Nietzsche fue el primero en ver a través de esta incoherencia de pensamiento. Señaló que incluso una norma moral tan elemental como el respeto a la verdad no puede ya mantener su base una vez que Dios ha muerto.

Lo que Nietzsche dijo dobre la moralidad, Hildebrand lo dice sobre el hombre: desconectado de Dios y desacreditado por las filosofías reduccionistas de los siglos XVIII y XIX, el hombre ya no ocupa ningún lugar especial en el mundo. Durante un tiempo, podría retener un sentido de alguna especial dignidad, pero se trata de la última luz de un sol poniente. Si Dios ha muerto, los Hitlers y Stalin del mundo están tratando a los seres humanos de acuerdo con lo que realmente son.

Se sigue para Hildebrand que si vamos a adoptar una posición de principio contra los totalitarios, no deberíamos perder el tiempo tratando de restaurar el civismo de la Ilustración, que es un ideal al que le falta coherencia interna; tenemos que ir más atrás y hacer un trabajo mucho más radical de recuperación y renovación en nuestro pensamiento sobre el hombre. “Toda la civilización occidental cristiana”, escribió Hildebrand, “se sostiene y descansa sobre las palabras del Génesis: Dios hizo el hombre a su imagen”.

El texto está sacado del artículo de John F. Crosby, “The Witness of Dietrich von Hildebrand,” publicado en First Things [December 2006].

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6 respuestas a Si Dios ha muerto…

  1. Agus dijo:

    Muy interesante cita. Cada vez está la cosa más clara.

  2. pseudopodo dijo:

    Lo que me ha gustado de esta cita es la claridad con la que expone algo que llevo barruntando muchos años; de hecho tenía algo escrito sobre ello y si tengo tiempo me gustaría rescatarlo.

    Es la idea de que, por mucho que se nos diga que la ética puede fundamentarse sin alusión a ningún principio trascendente, al final la cosa no cuaja.

    Por ejemplo, ¿en qué basamos una defensa de los derechos humanos? Si negamos toda trascendencia, al final aceptar los derechos humanos es una cuestión de fe. Pero si me declaro ateo en relación a Dios ¿por qué no voy a serlo en relación a los derechos humanos?

    Lo que nos pide la sociedad secularizada es que cambiemos una fe compleja y orgánica, que abarca y da sentido a todas las experiencias vitales, por una creencia desgajada de lo demás que aparece como un meteorito caído del cielo. A la larga, no va a funcionar. Y me temo que ya estamos empezando a verlo.

    Un saludo

  3. Agus dijo:

    Completamente de acuerdo. Dostoievski sabía lo que decía. Y uno se sorprende de que lo dijera en esa época, que aun no había visto los totalitarismos, el pensamiento débil, la cultura de la muerte, años de guerras ininterrumpidas… Hay profetas intelectuales y uno de ellos era Dostoievski. ¿Cómo si no interpretar su Crimen y castigo, la más clásica y exitosa crítica de Nietszche y todo lo que trajo?

    Me has dado hilo para escribir algo al respecto en mi blog.

    Feliz Navidad.

  4. pseudopodo dijo:

    Pues no me había parado a pensar esto que dices, pero es verdad. Nosotros hemos pasado por Stalin y Hitler y vivimos en esta confusión posmoderna, pero todavía nos resistimos a reconocer lo que Dostoievski vio tan claro… eso es ser un profeta, desde luego.

    Pero además de un profeta intelectual, Dostoievski era un genio moral mayor que Nietzsche (que también fue un gran profeta). Está claro que igual que hay genios de las matemáticas los hay de la moral…

    Bueno, espero impaciente el comentario de tu blog…

    …y Feliz Navidad!

  5. Carlos dijo:

    Hola, Pseudopodo.

    Solo entro para decirte que tus debates acerca de la religión son muy ilustradores, y me han despertado el interés en la literatura más que nunca (pronto iré a rentar libros a la biblioteca, no se si podrás recomendarme unos, es que la verdad no he leído gran cosa -salvo Las Intermitencias de la Muerte- y no quiero andar trabandome).

    También entro para comentarte que tomé dos citas de tu blog (esta cita de Hildebrand y una de Haldane) para ponerlas en mi blog y ponerme a pensar sobre ellas siempre que las vea, no se si haya problema…

    Saludos y suerte.

  6. pseudopodo dijo:

    Gracias, Carlos. Me hace ilusión ver que alguien rebusca en estos posts antiguos y los encuentra interesantes. No hay ningún problema en que pongas citas de este blog en el tuyo si pones la referencia con el enlace.

    Te voy a recomendar tres libros:

    1) Uno que me impresionó antes de cumplir 20 años: Demian, de Hermann Hesse.

    2) Otro que me impresionó cuando ya había cumplido 40: Retorno a Brideshead, de Evalyn Waugh

    3) Los anteriores son novelas, aunque tienen una carga religiosa subterránea considerable. Un libro en el que la religión es explícita, que no es una novela sino un ensayo en forma epistolar (muy ameno) es Cartas del Diablo a su sobrino, de C.S. Lewis.

    Ya me dirás si te gustan…

    Un saludo

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