[Reseña] Carl Honoré: Elogio de la lentitud

Carl Honoré, “Elogio de la lentitud”, EditorialRBA, 2005.


No sabía mucho de este libro cuando lo saqué de la biblioteca: el título sonaba bien y (no sé por qué), pensaba que sería una especie de Alain de Botton, filosófico pero elegante y ligero.

El autor parte de una obviedad: vivimos demasiado deprisa. El trabajo nos ocupa demasiadas horas, y no encontramos tiempo para jugar con nuestros hijos, cocinar o hacer amistad con los vecinos. El tema es sugerente y se puede enfocar de maneras muy diversas: manual de autoayuda para encontrar el tiempo perdido, “historia de las mentalidades” sobre el empleo del tiempo a lo largo de la historia, ensayo sobre la trascendencia social o económica que esto tiene…pero Carl Honoré elige el camino más insulso. Capítulo tras capítulo hilvana presuntas historias personales cortadas siempre por el mismo patrón: (1) fulanito vivía muy deprisa y estaba muy mal (2) fulanito desaceleró su vida (gracias al reiki, el yoga, la jardinería, hacer punto, dejar de ver la TV etc) (3) fulanito ahora es mucho más feliz. No parece darse cuenta de que lo que funciona para dar “interés humano” a un reportaje de suplemento dominical no sirve para sostener para un libro.

El resultado es que el lector se impacienta… y acaba cayendo en la lectura rápida, lo cual no deja de ser una paradoja. Eso sí, el libro es amable y se cuida mucho de repetir que no se trata de cambiar el mundo sino de vivir mejor. Igual que cada vez que asoma la “espiritualidad” el autor no pierde un instante en apuntar que, bueno, quitando la “faramalla mística”, el yoga o lo que sea no deja de ser útil para sentirse mejor. No vaya a ser que alguien vaya a cambiar realmente su vida… El ideal es aquí el “movimiento slow” que no sé que entidad tiene, pero se ve que no la suficiente para hacer un libro, porque Honoré no duda en apuntar cualquier éxito a la cuenta de la “lentitud”. Por ejemplo, los buenos resultados académicos de los escolares finlandeses se explican en un párrafo como consecuencia de que los niños no están agobiados desde pequeños ¿De verdad que no hay otros factores?

En realidad podemos resumir este libro en el viejo dicho “vísteme despacio que tengo prisa”. O más breve todavía, en el lema de Aldo Manuzio: festina lente, apresurate despacio. Lean esas dos palabras muuuyyy despacio, mediten sobre el áncora y el delfín, y ahórrense 240 páginas de lectura rápida.

[Postdata: este libro es todo un bestseller y no encontrarán más que elogios de él. Como las historias que cuenta el libro, todos están cortados por el mismo patrón, así que vale con una referencia, esta : es que me ha hecho mucha gracia que en El País llamén a Honoré Gurú Antiprisa :-)]

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11 respuestas a [Reseña] Carl Honoré: Elogio de la lentitud

  1. Pingback: María Victoria Marrero » Blog Archive

  2. Patricio dijo:

    Gracias por ahorrarme el desperdicio de tiempo leer este tipo de libros.
    Me hiciste acordar a La inteligencia emocional que en muchos capitulos aburre hasta el hartazgo ejemplificando con situaciones del tipo de : Fulanito y la esposa de fulanito, el hijo de fulanito, etc… lo cual deriva en libro insulso desconectado de la realidad el cual se abandona.
    Queria agregar que muchos de estos autores de ensayos de autoyuda son fantásticos, el detallecito que no se debe olvidar es que ellos viven en sociedades organizadas, previsibles y un poco mas responsables que la argentina que es mas similar a la de un pais tercermundista africano.
    PD: De todas maneras voy a tratar de ojear un poco, pero ya advertido gracias.

  3. Athini dijo:

    Una curiosidad erudita: el lema “festina lente” no fue inventado por Aldo Manuzio. En realidad se remonta como mínimo a Eurípides, que en sus Fenicias dice “apresúrate despacio, que siempre es mejor un general prudente que uno temerario” (v. 599). El Emperador Augusto citaba con frecuencia este verso, según nos cuenta Suetonio (en el cap. 25 de su biografía de Augusto), aunque lo hacía, naturalmente, en griego: Σπεῦδε βραδέως…

    • Hernán dijo:

      Exacto, y una vez más justificamos al refranero: “antes de pensar que eres un innovador, recuerda que en mayor o en menor medida todo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se hecho”.

  4. pseudopodo dijo:

    Gracias, Athini. ¡Todo está en los clásicos!

  5. Pingback: Elogio de la lentitud de Carl Honoré – Apuntes Breves « Raul Barral Tamayo’s Blog

  6. fcblaia dijo:

    He caido en esta web buscando cosas sobre el libro. Estoy cursando COmunicacion, y es libro obligatorio. Ciertamente, a todo el mundo le encanta, y yo lo he encontrado aburrido y sin sentido. Me ha encantado tu reseña por que es la primera que leo que opina como yo!!!

  7. logan#5 dijo:

    Me he leído un poco menos de la mitad y … me estaba pareciendo bastante aburrido y e querido cotillear por Internet a ver lo que decía la gente. Concuerdo al 100% con tu crítica (al menos sobre esa casi mitad que me he leído); además, la traducción me parece muy mala, llena de expresiones forzadas y demasiados cultismos innecesarios.

  8. Aben Cuadra dijo:

    Dedicado a los foristas “sabihondos” que han opinado:
    ”En este mundo traidor nada es verdad ni metida, todo es según el color del cristal con que se mira”.
    Campeamor

  9. Aben Cuadra dijo:

    Corrijo…. ni mentira…

  10. Hernán dijo:

    Resumido y comentado por su propio autor:

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