Galería de espejos

Una reflexión ahora que está empezando el segundo cuatrimestre en la universidad….

Espejo 1

«Una de las cosas que jamás conseguí de aquellos alumnos es que me hicieran preguntas. Finalmente, uno de los estudiantes me aclaró por qué: “Si yo le hago una pregunta en clase, al salir se me van a echar todos encima, diciendo: ¿Por qué malgastas nuestro tiempo haciéndole preguntas? Estamos tratando de aprender algo, y tú no haces más que interrumpirle con tus preguntas”.

Era una especie de competencia por superar a los demás en la cual nadie sabe de qué va el asunto, y entonces se dedica a rebajar a los demás, haciendo como si realmente sí lo supiera. Todos fingen y hacen como que saben, y si uno de los estudiantes admite por un instante, haciendo una pregunta, que algo le resulta confuso, los demás adoptan una actitud altiva, como si para ellos aquello fuera evidente y reprochándole al preguntón que le haga perder el tiempo.

Les expliqué lo útil que es trabajar con otros, lo fecunda que es la discusión de las cuestiones, el repasarlas y volverlas a discutir. Pero tampoco estaban dispuestos a hacer eso, porque sería un desdoro tener que preguntar a nadie. ¡Era lamentable!. Todo el trabajo que hacían aquellas personas inteligentes, pero que se encontraban atrapadas en aquella curiosa situación mental, esta extraña y autopropagante “educación”, que carece de sentido, ¡que carece por completo de sentido!».

Richard P. Feynman: ¿Está vd. de Broma, sr. Feynman?

Espejo 2

«He aquí la política: pensar utilitario. (…) Mientras tomemos lo útil como útil, nada que objetar. Pero si esta preocupación por lo útil llega a constituir el hábito central de nuestra personalidad, cuando se trate de buscar lo verdadero tenderemos a confundirlo con lo útil. Y esto, hacer de la utilidad la verdad, es la definición de la mentira. El imperio de la política es, pues, el imperio de la mentira.

De todas las enseñanzas que la vida me ha proporcionado, la más acerba, más inquietante, más irritante para mí ha sido convencerme de que la especie menos frecuente sobre la tierra es la de los hombres veraces. Yo he buscado en torno, con mirada suplicante de naúfrago, los hombres a quienes importase la verdad, la pura verdad, lo que las cosas son en sí mismas, y apenas he hallado alguno. Los he buscado cerca y lejos, entre los artistas y los labradores, entre los ingenuos y los “sabios” […] No he hallado en derredor sino políticos, gentes a quienes no interesa ver el mundo como él es, dispuestas sólo a usar de las cosas como les conviene. Política se hace en las academias y en las escuelas […]; muy especialmente se hace política en los laboratorios: el químico y el histólogo llevan a sus experimentos un secreto interés electoral.»

J. Ortega y Gasset: “Verdad y Perspectiva”, en “El Espectador”.

Ejercicio

Discutir en cual espejo se reflejan los alumnos y en cual los profesores.
Sugerencia: No es tan sencillo. A lo mejor, alumnos y profesores se miran en el mismo espejo. O quizá, más bien, un espejo se mira en otro, y así, unos son imágenes de otros y viceversa, ad infinitum.

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5 respuestas a Galería de espejos

  1. m. dijo:

    Buenas, don Pseudópodo, no estoy en ambiente académico pero creo que valen igual los planteos.

    Espejo 1: no me cuesta casi nada reflejarme, en primer año de la Facultad me apodaron Petrus por esa curiosa costumbre de confesar mi confusión en preguntas 🙂

    Espejo 2: ¡qué buen fragmento! No sé cuánto reflejarme, cuando escucho hablar de verdad, la pura verdad, las cosas que son en sí mismas, me da mala espina. Me suena a absolutos. Tampoco estoy seguro de que valga identificar utilidad con conveniencia, con política. Cuando pienso en tecnología se me viene a la cabeza la utilidad. Lo que son las cosas, ayer andaba posteando justamente sobre mi desconfianza en la obviedad de lo útil.

  2. pseudopodo dijo:

    Hola, Monuz,

    A mí me también me parece extraordinario el fragmento de Ortega. Nunca he visto descrito más claro el hastío de no encontrarse más que gente que no quiere saber, sino manejar, utilizar, manipular…

    Pero yo no creo que identifique utilidad con conveniencia o política; eso sí, nos previene de que buscar siempre lo útil puede llevarnos a una actitud mental en la que nunca nos acercamos a las cosas buscando lo que ellas son, sino lo que son-para-nosotros. Y esa es la actitud del político, y, en el ámbito académico, la de muchos profesores, que deberían ser científicos, pero que también hacen política.

    Lo que quería sugerir poniendo en un espejo la cita de Feynman y la de Ortega es que la actitud vergonzosa de los alumnos y la utilitaria de los profesores son en cierto modo dos caras de la misma moneda: el que tiene miedo de mostrar su ignorancia de alumno a lo mejor acaba siendo uno de esos que hacen “política en las academias”.

    Por cierto, si eras de los que preguntaban en la facultad sin miedo al ridículo, enhorabuena. Un profesor mío nos animaba a preguntar diciendo que “vale más quedar una vez colorado que ciento amarillo”. Pero ni aún así preguntábamos…

  3. .Marfil. dijo:

    Sorprendentes ambos fragmentos, llego aquí por Historias de la Ciencia, y me ha encantado leerte y los comentarios aunque sean pocos. Por continuar con la analogía de los espejos, ello me recuerda a un fragmento de El Aleph en que Borges dice: “vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó.”

    En concreto el aleph es un punto del espacio desde dónde se puede ver todo el espacio, todo el universo, y a uno mismo viéndose en el aleph en un bucle infinito de autoreferencia; y creo que esa cita que he comentada, así sacad de contexto, es en gran medida la sensación que se obtiene al final; la de un no encuentro con los demás, y hasta al final consigo mismo, cuando se parte de una búsqueda del conocimiento, de la verdad y la realidad y si es que existen. En últimas, el filosofo (de amor a la sabiduría), el científico, o el verdadero artista, se hayan en la anomia completa; un poco menos y en la cúspide de la técnica y el reconocimiento, un poco más allá y es el viaje sin retorno por comprender el universo mientras alrededor todo parece indiferente.

    Un escrito interesante, aunque más lírico y largo, pero sin ningún desperdicio, es “El sepulcro de Don Quijote” de Miguel de Unamuno, en donde dice “Esto es una miseria, una completa miseria. A nadie le importa nada de nada. Y cuando alguno trata de agitar aisladamente este o aquel problema, una u otra cuestión, se lo atribuyen o a negocio o a afán de notoriedad y ansia de singularizarse.”
    http://www.donquixote.com/sepulcro.html

    Puede que mi respuesta suene un poco meláncolica, y si contiene cierta tristeza, pero en verdad me ha sido muy alegre ver estos dos escritos, y en palabras del artista Emilio Fatuzzo: “Pero entre tanta gente inerte existieron espíritus graves, hombres que buscaron La Verdad y estuvieron tan cerca que fueron quemados por idiotas e ignorantes, o encerrados en manicomios…” y ello es mejor que nada. 😉

  4. Pingback: Mester de Traductología » Blog Archive » Un minuto de reflexión.

  5. pseudopodo dijo:

    Hola, Marfil,

    Impresionante el escrito de Unamuno, y muy en la línea del de Ortega. Y en cuanto a la galería de espejos de la que hablo aquí, yo diría que es casi lo puesto al Aleph: en vez de ver todo el mundo, aquí sólo nos reflejamos nosotros mismos ad infinitum (¿una metáfora de la endogamia universitaria, tal vez…?)

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