Como enderezar la imagen retiniana…

Una apostilla al post anterior. Copio de la inigualable Introducción a la Psicología de G.A. Miller (p165-166) un método un poco drástico para enderezar la imagen en la retina:

La notable amplitud de la plasticidad humana la demostró ya en 1896 G.M. Stratton. Stratton construyó una especie de cabeza óptica que hacía girar el campo visual 180º; no solamente las cosas se veían boca abajo, sino que resultaban invertidos el lado izquierdo y el derecho. El armatoste consistía en un tubo de 20 cm de largo montado en un molde de escayola. Stratton lo llevó durante ochenta y siete horas a lo largo de un periodo de ocho días, sustituyéndolo por una venda mientras dormía (…) A pesar de las incomodidades de este chisme, Stratton pudo hacer algunas observaciones instructivas.

El primer día en que vivió en este extraño mundo patas arriba estaba totalmente desorientado. Tenía los pies por encima de la cabeza; se veía obligado a buscarlos cuando quería comprobar si podía andar sin tropezar con nada. Las manos entraban y salían del campo visual por arriba en lugar de por abajo. Cuando movía la cabeza, el campo visual oscilaba rápidamente en la misma dirección. Tenía dificultad para reconocer los sitios que le eran familiares. Hacía movimientos inadecuados y apenas podía comer. A pesar de la náusea y la depresión siguió adelante; y gradualmente comenzó a acostumbrarse al disfraz. Al segundo día sus movimientos se habían hecho menos penosos. Al tercer día comenzó a sentirse en casa en el nuevo ambiente. Al quinto día el mundo dejó de vacilar cuando movía la cabeza; pensaba en su cuerpo de acuerdo con las nuevas imágenes y era capaz a menudo de evitar tropiezar con los objetos sin necesidad de pensar primero en ellos. La mayor parte de su mundo seguía estando cabeza abajo, pero esto ya no le molestaba gran cosa. Stratton comentó que no modificó su antigua concepción del espacio; se limitó a suprimirla y a aprender un nuevo conjunto de relaciones visual-motoras. Su vieja y familiar concepción del mundo no le servía para nada. De hecho, el mayor obstáculo que tuvo que superar era el conflicto entre la vieja y la nueva concepción. Cuando hubo terminado el experimento y sacó las lentes del tubo, estuvo nuevamente desorientado y confuso durante varias horas antes de acostumbrarse a la visión normal de las cosas.

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