Pensar como un científico (II): La concepción mágica del lenguaje

En The Making of a Scientist (la historia que abre ¿Qué te importa lo que piensen los demás?) Richard Feynman cuenta como, cuando era niño, su padre le llevaba de paseo por el bosque y le explicaba cosas sobre los pájaros. Pero las explicaciones de su padre eran un poco especiales…

Al lunes siguiente, cuando los padres ya estaban de vuelta en el trabajo, los niños estábamos jugando en el campo. Uno me dijo: ¿ves ese pájaro?¿qué clase de pájaro es?

Yo le respondí: “no tengo la menor idea de qué clase de pájaro es”.

El me dice: “Es un tordo de garganta parda. ¡Tu padre no te enseña nada!”

Pero era al contrario. El ya me había enseñado: “¿Ves ese pájaro? Es una Curruca de Spencer” (yo sabía que él no sabía el nombre verdadero). “Bueno, en italiano es un Chutto Lapittida. En portugués, es un Bom da Peida. En chino, es un Chung-long-tah, y en japonés es un Katano Tekeda. Puedes saberte el nombre en todos los idiomas del mundo, pero al final no sabrás absolutamente nada sobre el pájaro. Sólo sabrás cómo le llaman los hombres en distintos sitios. Así que miremos al pájaro y veamos qué hace: eso es lo que importa”

Feynman concluye: “aprendí muy pronto la diferencia entre saber el nombre de algo y saber algo”. Parece una simpleza pero no lo es. La mayor parte de la gente no llega a entender esto del todo, y sigue teniendo en mayor o menor medida una visión mágica del lenguaje:

Un niño piensa que una casa es una casa, una rosa es una rosa, y eso es todo. Luego aprende que hay una gente rara en Francia que a una casa la llaman “maison”. ¿Por qué dicen “maison” cuando quieren decir casa? Si es una casa ¿por que no lo llaman casa? Le dirán que en Francia la costumbre es llamarla “maison”. Los franceses llevan diciéndolo cientos de años; no debería echarles la culpa o pensar que son estúpidos. El niño finalmente lo acepta. La gente rara tiene costumbres raras. Dejemos que usen la palabra “maison” para cosas que en realidad son casas. Romper con esta actitud de “tolerancia” y comprender que no hay conexión esencial de ningún tipo entre una palabra y su significado parece que es tan difícil para muchos adultos como para los niños. (R. Carnap, An Introduction to the Philosophy of Science)


Seguramente esta concepción, esta creencia en que las cosas tienen un “nombre auténtico”, está anclada en nuestra primera infancia, cuando señalamos los objetos: “¿esto?” y nuestra madre nos dice su nombre: “cepillo“. No podemos saber, entonces, que lo que estamos explorando así no es el mundo sino el lenguaje. Al poder nombrar las cosas su existencia se hace más sólida, las poseemos: al aprender el nombre aprehendemos la cosa. Eso nos basta cuando tenemos dos años. Y generalmente no volvemos a pensar en ello, de modo que no llegamos a captar en toda su profundidad el hecho de que las palabras son signos convencionales: el objeto cepillo es un cepillo y sólo puede ser un cepillo, pero la palabra “cepillo” puede ser igualmente “brush”, “brosse”, “spazzola”, etc.

Las palabras (los símbolos) no habitan en el mismo plano que las cosas (por eso el cepillo-palabra iba entre comillas y el cepillo-objeto no). Y son planos con reglas distintas. En el plano simbólico lo único que cuentan son las relaciones: si en vez de “cepillo” todos dijéramos siempre “taladro” y viceversa, no pasaría nada; nuestro lenguaje sería igual de bueno. Pero si en vez de un cepillo usáramos siempre un taladro y viceversa, nos encontraríamos con problemas.

La idea que comprendió el pequeño Feynman la expresó Alfred Korzybski en un célebre aforismo: “el mapa no es el territorio”. Ferdinand de Saussure la resumió afirmando que “la relación entre significante y significado es arbitraria”. Y David Hilbert estaba expresando esta idea cuando dijo que “uno debe ser capaz de decir siempre, -en vez de puntos, rectas y planos- mesas, sillas y jarras de cerveza”.

Las ideas de Korzybski (que afirmó que la confusión entre mapa y territorio está en la raíz de muchos desórdenes psicológicos) son el antecedente de terapias como la Programación Neurolinguísitica; de las de Saussure surgió toda la poderosa corriente filosófica y sociológica del estructuralismo, y en el enfoque axiomático de Hilbert está el origen de lo que hoy se entiende por matemáticas. Así que la idea que comprendió el pequeño Feynman es una idea profunda y fértil.

Pero volvamos al principio de nuestra historia. Ahora, Feynman está jugando con un vagón de juguete en el que ha puesto una canica, y observa algo que le llama la atención:

“Mira, papá, he visto una cosa. Cuando tiro del vagón, la bola va rodando hasta la parte de atrás. Y cuando voy tirando de él y paro de repente, la bola se va rodando al frente. ¿Eso por qué es?”.

“Eso, nadie lo sabe”, dijo mi padre. “El principio general es que las cosas que están en movimiento tienden a seguir moviéndose, y las cosas que están quietas tienden a seguir quietas, a nos ser que hagas fuerza para empujarlas. A esa tendencia se le llama ‘inercia’, pero nadie sabe por qué es así”

La mayoría de los padres instruidos habría dicho: “eso es por la inercia” y se habría acabado la explicación. Pero en realidad eso no es una explicación. Es pronunciar una palabra “científica” como quien pronuncia un conjuro, un conjuro que hace desaparecer la curiosidad (¡la magia del lenguaje en acción!). Muchas explicaciones que pasan por científicas son así: los objetos caen “por la gravedad”, las cargas se repelen “porque hay un campo eléctrico”, el tabaco produce cáncer porque “es cancerígeno”… y el opio, como sentenció el médico de Moliere, nos duerme porque posee un poder dormitivo.

Un primer paso para pensar como un científico: despertar del poder dormitivo de la concepción mágica del lenguaje.

[Sigue en: Pensar como un científico (III): Teorías y Panotios]

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26 respuestas a Pensar como un científico (II): La concepción mágica del lenguaje

  1. Daniel dijo:

    Lo que más me gusta del papá de Feynman es su sensibilidad al misterio subyacente a las cosas:

    “Sólo sabrás cómo le llaman los hombres en distintos sitios. Así que miremos al pájaro y veamos qué hace: eso es lo que importa.”

    “A esa tendencia se le llama ‘inercia’, pero nadie sabe por qué es así.”

    Ahí hay sabiduría, me parece.

  2. pseudopodo dijo:

    Es verdad. Y lo de “miremos al pájaro y veamos qué hace: eso es lo que importa” es casi zen…

  3. m. dijo:

    El tema de la clasificación y especialmente la visión en taxonomías de las cosas me fascina. Últimamente me ando fijando en la mutación: cuándo algo deja de ser algo para ser otra cosa. Un personaje de Ciudad de Cristal, de Paul Auster, junta material de desecho intentando nombrarlo. Razona: un paraguas que no tiene tela no es un paraguas roto. Simplemente no es un paraguas, es alguna otra cosa que no encuentra su nombre. Personalmente me parece que las cosas son algo que tratamos de especificar a través de un conjunto de propiedades. Pero el conjunto de propiedades es la cosa tanto como nosotros somos elquehabla.

  4. Me cuesta creer que sea tan común este malentendido entre significante y significado. Me es más fácil pensar que es una simple falta de curiosidad por las cosas, nada más.

    Ah, y sin duda las palabras del padre de Feynman escondían un hombre de ciencia.

  5. pseudopodo dijo:

    m.: Es interesante lo que señalas. La metáfora del mapa y el territorio está bien, pero la relación de las cosas con las palabras es más complicada. Las cosas (la realidad) son continuas, y las palabras son discretas; por eso para asignar la palabra a la cosa hay que hacer una operación más complicada que el escalado con el que se define un mapa (sería lo que se llama en visión artificial “clasificación”). Lo interesante es que podemos tener varios criterios de clasificación y entonces tenemos distintos mapas (distintas visiones del mundo). Decidir cual es “mejor” es un bonito problema…
    Francesc: poca gente confundirá significante y significado, es verdad. Pero esto sería el caso extremo de visión mágica del lenguaje. Lo que yo digo es que aunque lo sepamos, es muy difícil asumir del todo que el signficado y el significante tienen una relación completamente aritraria. Puede que si aceptamos como respuesta que “el tabaco provoca cáncer porque es cancerígeno” sea más que nada por pereza, pero entoces ¿por qué hicimos la pregunta primero? Yo creo que si nuestra curiosidad se puede satisfacer con tanta facilidad dando un nombre es porque seguimos pensando que al darnos un nombre nos dan algo de la cosa, algo que pertence al plano real y no al simbólico.

  6. NANU dijo:

    Es complejo, pienso; porque desde pequeños esa pauta de conocimiento esta establecida en nosotros y sabemos que lo que no veamos, sea esto real, así lo nombren lo afirmamos como tal, es talves un patron de conducta; como en el caso del numero es diferente de la cantidad.

  7. Möebius dijo:

    Referente a lo último que escribistes “los objetos caen por la gravedad ” y otras mas que escribistes…me parece que acertastes(diste en el punto) de hecho(y me imagino que ya lo sabrás) cuando a Newton le hicieron una pregunta algo similar…Newton contestó inmortalmente: “No finjo hipótesis”….queriendo decir(a mi entender) que explicaba los hechos y eso es mas que suficiente.

    Ahora con lo del espacio-tiempo y hasta donde yo sé :dicen que la gravedad es como una geometría característica del espacio causada por la materia circundante…y si le preguntáramos a Einstein el porqué de esto, diría algo similar a Newton.

    ¿el porqué la naturaleza sigue estas leyes? ¿el porqué de sus principios fundamentales? son un misterio excitante(y que quede claro que no estoy con esto abriendo camino a lo místico, cosa que me parece infantil, llenar un hueco momentáneo de la ciencia con algo sobrenatural fue, es y seguirá siendo algo que los religiosos segirán haciendo )

    todo estome recuerda algo que dijo Stephen W. Hawking:

    Lo que he hecho es mostrar que es posible que la forma en que comenzó el universo este determinada por las leyes de la ciencia. En ese caso, no sería necesario apelar a Dios para decidir como comenzó el universo. Esto no prueba que no exista dios, solo que Dios no es necesario.

  8. pseudopodo dijo:

    Efectivamente, el mundo físico no nos puede decir que Dios sea necesario ni innecesario. Yo creo que hay que buscar en otro sitio, como ya hizo Kant. Por cierto, lo de “no finjo hipótesis” lo traté hace tiempo, no sé si lo habrás leído.

  9. yo kreo k son puras estupideses saben me acoste con el novio de mi mejor amiga osea cinthia la idiota no se ha enterado entienden toda la escuela ya lo sabe menos ella k estupida ella dice k no es cierto k yo no m pude acostar con su novio y yo le dije k si y la puta no m kreyo a eso yo le llamo ser una verdadera pendeja

  10. Isenez dijo:

    ¡Dios, menudas risas me he echado con la de arriba! 😀 😀 😀

    He ahí los resultados de la LOGSE.

  11. Epaminondas dijo:

    El equivalente de la LOGSE de México (o por ahí), diría yo.
    Y digo yo: no estaría de más ponerle un captcha al blog, ¿no?

  12. eulez dijo:

    Gran, gran entrada. Me ha gustado mucho.

  13. Franwerst dijo:

    A mí también me ha gustado la entrada. Es fácil ver este tipo de confusión entre diferentes países de habla hispana donde se designa a la misma cosa con diferentes vocablos. ¡Y cada uno defiende su postura como si tuviera razón!

    Por cierto, muchos profesores también podrían aplicarse el cuento este… los hay que “explican” de aquella manera. Y vale que a un padre no se le puede pedir todo, pero al que le pagan por enseñar ya se podría esmerar……

    Interesante la anécdota de Feynmann, no la conocía…

  14. pseudópodo dijo:

    Gracias, eulez & Franwerst: es verdad que muchos profesores enseñan justo de aquella manera, dándote nombres en lugar de conocimiento. Y muchos alumnos (yo diría que la mayoría) llegan a la universidad sin haber aprendido la lección que Feynman aprendió de pequeño.

  15. En busca de la sabiduría dijo:

    Muy interesante. Voy en busca de historias como esta. Supongo que sabes más de una. Ojala pudieras compartirlas conmigo.
    Te estaría muy agradecida, y seria un gran honor recibir alguna de esas histórias. Si algun dia te deceides a compartirla conmigo, enviamela a este correo; emo_girl_suicide@hotmail.com (pátetico, ya lo se, me lo hizo una amiga, cuando eramos pequeñas claro).
    Gracias. Da gusto ver que aun hay personas que piensan, y claro esta que excluyo a la chica que se tiró al novio de su mejor amiga y encima la llama estúpida, joder pues no me gustaria tener una amiga como esa.

  16. Pingback: Feynman : “La diferencia entre saber el nombre de algo y saber algo” [ENG]

  17. tyler dijo:

    Me gustaría añadir que la tarea del padre tiene una dificultad añadida. Si continuamente le dices al niño que no tienes las respuestas correctas tienes que buscar el punto de equilibrio para que no se sienta drustrado y deje de tener curiosidad. ¿Qué pasa con lo niños cuando continuamente se les evaden las respuestas?

    Un saludo

  18. daniel dijo:

    Todos pensamos en concepto y traducimos el concepto a palabras, excepto cuando no pensamos y decimos cosas que recordamos, como autómatas, actuando reactivamente (y por tanto irracionalmente).
    El concepto es el lenguaje del espíritu, las palabras son el lenguaje del cerebro.

  19. Un artículo genial, que gran cientifico y que gran hombre y humanista fue Feynman. Para los que querais conocerle un poco más, os dejo un video muy cortito donde tumba de un plumazo una de las grandes cuestiones de la filosofia–> http://www.youtube.com/watch?v=X8aWBcPVPMo

    Saludos y felicidades por el blog

  20. Pingback: ¿Mamá, por qué las cosas son como son? |elblogdeffuentes.cl

  21. La mayoría de las discusiones de los científicos de ciencias sociales (yo lo soy) es sobre el significado de las palabras, no de los hechos. Por eso las ciencias sociales van despacio: no hay acuerdo para definir conceptos, cada escuela otorga distintos Significados al mismo Significante, y lo que es peor, distintos Significantes al mismo Significado. Eso no les ocurre a los físicos.

    Sin ser muy conscientes seguimos poseídos del espíritu mágico del dominio de la realidad mediante el lenguaje.

  22. Juanjo dijo:

    Gran post y gran blog, … por cierto, tengo un grupo de ciencia que se llama “El Club de la Serpiente”, así que me ha hecho bastante gracia también el nombre del tuyo.

    Un abrazo

  23. carlos dijo:

    hola… alguien sabe donde puedo encontrar ese artículo en internet?

  24. Pingback: La Escuela de Física (UCV) que nunca conocí: Usando Google, Twitter y Facebook para hacer historia de la ciencia contemporánea | infoCIUDADANO

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