Antología de bodrios (IX): La concepción mágica, en el BOE

Esta vez me han dado el trabajo hecho: solo tengo que citar las tres (por ahora) desternillantes entradas (1, 2 y 3) que Garciamado ha dedicado a la “legislación simbólica”: esas leyes que se limitan a enunciar buenas intenciones sin prever sanciones ni mecanismos para articular su cumplimiento. Un ejemplo:

¿Que existe una preocupación social, cierta o inducida, porque los borrachos entonan a voz en grito el Asturias patria querida? Tranquilos, pronto aparecerá la Ley para los cantos en paz y en su artículo 1 se dirá que “El Gobierno procurará que los beodos canten bajito” y en el 2 se afirmará que “El Gobierno pondrá los medios necesarios para que se respete en las calles el sano sentimiento nacional de los asturianos, sin perjuicio de la libertad artística y de las preferencias estéticas de cada ciudadano y cada ciudadana”. Y todos tan contentos, oiga, problema resuelto. ¿Resuelto? No, pero lo parece, que es de lo único que se trataba.

O sea: una especie de concepción mágica de la legislación…

El primer ejemplo es la Ley 27/2005, de 30 de noviembre, de fomento de la educación y la cultura de la paz (BOE de 1 de diciembre de 2005). Así comienza:

El siglo XX ha sido un siglo de profundas contradicciones. Ha sido un siglo en el que se han producido avances inimaginables en multitud de ámbitos de la vida. Desde los avances tecnológicos que nos podrían hacer superar muchas enfermedades, reducir la pobreza y eliminar el hambre, hasta los cambios de cultura política que han permitido sustituir formas autoritarias de gobierno por otras formas democráticas.

El tono de redacción de la ESO se va agudizando hasta alcanzar un momento cumbre en esta definición:

La cultura de la paz la forman todos los valores, comportamientos, actitudes, prácticas, sentimientos, creencias, que acaban conformando la paz.

Y observen la calidad de la prosodia:

Esta cultura de paz se tiene que implantar a través de potenciar la educación para la paz, la no-violencia y los derechos humanos, a través de la promoción de la investigación para la paz, a través de la eliminación de la intolerancia, a través de la promoción del diálogo y de la noviolencia como práctica a generalizar en la gestión y transformación de los conflictos.

(pero mejor sigan leyendo aquí…)

Lo curioso es que parece que la política social y la educación son un terreno abonado para estos brindis al sol. Se ve que no se sabe qué hacer y se recurre a la magia.

Así, el segundo ejemplo es la Ley Orgánica 4/2007, de 12 de abril, por la que se modifica la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Univesidades. Este es el Artículo 93, titulado De la cultura universitaria:

Es responsabilidad de la universidad conectar al universitario con el sistema de ideas vivas de su tiempo. A tal fin, las univesidades arbitrarán los medios necesarios para potenciar su compromiso con la reflexión intelectual, la creación y la difusión de la cultura. Específicamente las universidades promoverán el acercamiento de las culturas humanística y científica y se esforzarán por transmitir el conocimiento a la sociedad mediante la divulgación de la ciencia.

(más, aquí). Y el tercer ejemplo: el Real Decreto 613/2007, de 11 de mayo, por el que se crean y regulan el Consejo y el Observatorio Estatal de las Familias (BOE de 12 de mayo de 2007) ¡Qué tiempos, cuando no había más observatorios que los astronómicos! En fin: por lo menos servirá para reirnos un rato…

ACTUALIZACIÓN (18-07-07): Como la serie va creciendo (ya hay entregas 4 y 5 de Tontunas legislativas), pongo este enlace que permite leer todas.

(Más bodrios, aquí)

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3 respuestas a Antología de bodrios (IX): La concepción mágica, en el BOE

  1. eldoctorhache dijo:

    Son los insustanciales discursos de lo políticamente correcto, vaporosos, inconcretos, vanos… y además horriblemente redactados. Y como bien apunta Garciamado, son de esos en los que siempre puedes cambiar, sin problema alguno, un sustantivo por otro, que van igual de bien… porque nada dicen. No se piense, con todo, que es prerrogativa del gobierno actual de España: por motivos de trabajo, frecuento mucho los discursos de los observadores permanentes de la Santa Sede ante los organismos del sistema de las Naciones Unidas, y son de lo mismo, eso sí, en plan “buenista” y piadoso. Le dicen a todos los países lo que tienen que hacer en cuestiones de desarme, de salud, de paz, de refugiados, etc… y todo con oraciones evanescentes y vacuas en las que podrías poner una especie de máquina combinatoria intercambiando sustantivos o adjetivos sin merma alguna de la insustancialidad inicial.

  2. pseudopodo dijo:

    Uf, vaya trabajo, te compadezco 🙂 Se me ocurre otro ejemplo de “buenismo piadoso”: los discursos del Rey. Pero en estos casos puedo comprenderlo: diplomáticamente hay que quedar bien con todo el mundo.

    Lo que tiene delito y da que pensar es que ese buenismo alcance a la legislación…¿el legislador se cree realmente que eso que escribe va a servir para algo? No me lo acabo de creer, pero…

  3. eldoctorhache dijo:

    También a mí me cuesta creerlo. Y sólo se me antojan, básicamente, dos posibilidades: o una ingenuidad rayana en la memez más absoluta o una hipocresía antológica. En ambos casos, pobre del país así “legislado”.

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