Notas apresuradas sobre el caso Galileo

…para ponernos en la mentalidad de la época (imprescindible si no queremos hacer historia progre):

  1. Nadie cuestionaba entonces la existencia la Inquisición (y los protestantes se apresuraron a montar tribunales equivalentes, si no peores). Lo que en ocasiones se podía criticar era su actuación en procesos concretos: más o menos, como pasa con nuestros tribunales hoy en día.
  2. Es lógico que todo el mundo estuviera de acuerdo en que los herejes debían ser castigados: si es grave que un asesino acabe con la vida de una persona, que al fin y al cabo es mortal, mucho más grave será que un hereje haga que se pierdan las almas inmortales de cientos o de miles, que se condenarían eternamente al verse apartadas de la gracia de Dios por las ideas erróneas. Así lo pensaba todo el mundo, de modo que la Inquisición respondía a una demanda social, y de hecho salvó a muchos presuntos herejes del linchamiento.
  3. La postura de la Iglesia fue desde los primeros tiempos que la fe concernía a las cuestiones de la salvación y no al mundo natural. San Agustín llegó a decir que un hereje podría ser más competente que un cristiano en materias astronómicas, y Santo Tomás también escribió en este sentido. Hasta Galileo no hay ninguna condena por doctrinas científicas (Giordano Bruno fue quemado por su teología herética).

Esto nos lleva a que la condena a Galileo fue una anomalía. ¿Por qué se le condenó? Hay cientos de libros sobre esto (literalmente), pero en resumen:

  1. En esta época la contrarreforma estaba en su apogeo. Interpretar la Biblia en lugar de tomarla literalmente empezó a verse como algo que respaldaba el libre examen de los protestantes.
  2. En este contexto, los profesores universitarios aristotélicos (valga la redundancia) a los que Galileo había ridiculizado, promovieron su denuncia.
  3. Un astrónomo jesuita, Christopher Scheiner, con el que Galileo había polemizado sobre las manchas solares, parece que conspiró, usando documentos dudosos, para convencer al Papa Urbano VIII de que Galileo le había engañado deliberadamente. Este es el punto más oscuro de la historia y harían falta varios posts para desenmarañarlo (en esencia: quince años antes, otro ataque a Galileo se había resuelto con la prohibición de afirmar la realidad del movimiento de la Tierra en vez de usarlo sólo como hipótesis de trabajo). En el proceso de 1633 no se trató apenas sobre temas científicos; lo que se discutió fue si Galileo había desobedecido y qué se le había prohibido exactamente.

La condena a Galileo fue, en resumen, la resultante de las intrigas de los rivales, el despecho de un Papa que pensaba que le habían tomado el pelo, y el miedo de una Iglesia a la defensiva ante el protestantismo. Esta confluencia de factores hizo que se abandonara la doctrina tradicional que un cardenal, Cesare Baronio, explicó a Galileo cuando éste era profesor en Padua: que la Biblia habla de cómo ir al Cielo, no de cómo va el cielo.

La Iglesia cometió aquí un grave error: Galileo tenía razón en la teología y el Vaticano, con algunos siglos de retraso, lo reconoció. Pero lo más curioso es que la Iglesia tenía razón en la física. Galileo no tenía ninguna prueba concluyente de que la Tierra se movía: su teoría de las mareas estaba totalmente equivocada.

Resumen apresurado: que en el caso Galileo casi nada es lo que parece.

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7 respuestas a Notas apresuradas sobre el caso Galileo

  1. Asturchale dijo:

    Vittorio Messori ha escrito un articulo interesantisimo sobre este tema. Basicamente viene a decir que la Iglesia Catolica, todo a lo largo de la Edad Media hasta la epoca de Galileo, no tuvo el menor problema teologico con la ciencia, al contrario: favorecio la investigacion y la racionalidad en sus universidades. En cuanto a la astronomia, el Observatorio Vaticano estuvo a la cabeza de los descubrimientos cientificos en este campo hasta el S.XIX, nada menos.

    http://www.conoze.com/doc.php?doc=3475

    “Cuando Galileo es llamado a Roma para disculparse, se está ocupando de muchos proyectos de investigación, además de éste sobre el movimiento de la Tierra y del Sol. Había llegado a los setenta años recibiendo siempre honores y ayudas de todos los ambientes religiosos, salvo una platónica admonición en 1616, ni siquiera dirigida a él personalmente. Después de la condena pudo volver en seguida a sus investigaciones, rodeado de jóvenes discípulos que formarán una escuela. Y pudo condensar lo mejor de su vida de estudio en los años que le quedan, en aquellos Discursos y demostraciones matemáticas sobre dos nuevas ciencias que es el ápice de su pensamiento científico.

    Por otra parte, en esta época el Observatorio Vaticano -hoy todavía activo, fundado y siempre dirigido por jesuitas- consolida su fama de ser uno de los institutos científicos más prestigiosos y rigurosos del mundo. Hasta el punto que cuando los italianos llegan a Roma, en 1870, se apresuran a hacer una excepción en su programa de expulsión de los religiosos, ante todo de la Compañía de Jesús.

    Así que el gobierno de la Italia anticlerical y masónica pide al Parlamento que vote una ley especial para mantener al padre Angelo Sacchi como director de por vida del Observatorio, que ya fue papal. El padre Sacchi es uno de los más importantes estudiosos del siglo, uno de los fundadores de la astrofísica, hombre de fama tan universal que de todo el mundo llegan peticiones para que los responsables de la «nueva Italia» no pongan obstáculos a un trabajo unánimemente juzgado de gran valor.
    […] Alguien ha señalado incluso que, precisamente a principios de este siglo XVII, un Gran Inquisidor de España creó en Salamanca la Facultad de Ciencias Naturales, donde se enseñaba, apoyándola, la teoría copernicana… Historia compleja, como se puede ver. Mucho más compleja de la que generalmente nos cuentan.”

    Cuando te hablan de Galileo siempre parece como si fuese solo un ejemplo entre muchos, la punta de un inmenso iceberg de cientificos preclaros luchando contra curas ignorantes. Lo gracioso es que parece que, en realidad, fue todo lo contrario: Galileo fue la excepcion mientras que la norma la formaron curas bastante escepticos y bastante racionales, que se pasaron la mayor parte del tiempo conteniendo la histeria de las masas y luchando contra la supersticion. Al fin y al cabo, eran los elementos mas cultos de su tiempo.
    Un elemento muy importante del mito “progre” consiste en culpar siempre a los malvados curas de provocar las persecuciones contra brujas y judios, cuando la mayoria de las veces no hizo falta animar a la gente a cometer atrocidades contra estas minorias. El pueblo no era inocente: estaba lleno de ignorancia, de miedo y de odio, pero ya se sabe que en nuestros tiempos “el pueblo” es siempre santo e inocente, y los malos son siempre los que lo dirigen.
    Otra cuestion totalmente diferente es la relacion de los protestantes con la ciencia, por supuesto. No es casualidad que hoy dia la teoria de la evolucion este proscrita, precisamente, en las zonas mas rabiosamente protestantes de los EEUU. Si hubiese una Inquisicion organizada en los paises protestantes en el S.XVII, tal vez se hubiesen evitado las matanzas de brujas que sacudieron por entonces las zonas mas pobres de Alemania. Asi ocurrio en los dominios de la Monarquía Española, donde la Inquisición sofocó las primeras chispas de locura colectiva que habían prendido en Navarra.
    A mi no es que me gusten los curas, ni muchisimo menos, y supongo que si viviese en el S.XIX seria yo anticlerical: lo que ocurre es que los mojigatos, en nuestros tiempos, han cambiado de bando. Y es divertido fastidiarles la fiesta.

  2. pseudopodo dijo:

    Buenas observaciones, Asturchale.

    Conocía el artículo, viene en “Leyendas negras de la Iglesia” que está editado en Planeta. Lo que no conocía es esa web, está casi todo el libro y bastantes cosas más…muy buena.

    Es verdad que la historia “progre” (que yo aplicaba a la historia de la ciencia) suele tener mucho que ver con la ideología “progresista” que cree en ese Pueblo mitológico libre de pecado original…. Como la Iglesia era el poder, tenía que ser mala. Y si alguna vez asoma el hecho de que el pueblo era ignorante y fanático, no pasa nada, porque la culpa la tenía la Iglesia también (¿quien tiene la culpa de la ignorancia creciente y del fanatismo que asoma cada vez más en nuestra sociedad?¿la Iglesia todavía?)

    Otra cosa que me ha gustado de lo que dices es eso de que los mojigatos han cambiado de bando. Es verdad: yo tengo la impresión de que vivimos en la época más cursi, beata y mojigata de la historia, sólo que los contenidos de esa cursilería han cambiado: en vez de escandalizarse por que una mujer enseñe el tobillo nos escandalizamos por un anuncio “sexista” (o porque se use un refrán que habla de las mujeres en un folleto contra los incendios…). Pero la actitud de virtuosa indignación de los “buenos” es la misma, y el sometimiento a la moral dominante es igual de absoluto.

  3. JuanPablo dijo:

    tantas notas apresuradas más para agregar!

    1) la doctrina de la doble verdad (Santo Tomás no estaba nada de acuerdo), que permitía aceptar las contradicciones entre la letra de las Escrituras y la observación. (G. Bruno intentó usarla, pero le hicieron notar que sus afirmaciones eran teológicas y no de filosofía natural)

    2) La postura de Bellarmine (“epistemológicamente correcta, teológicamente incorrecta”)

    3) Remus Quietanus, que le escribe a Kepler diciéndole que la prohibición no corre para “los doctos y entendidos” como ellos.

    4) La postura del Papa Urbano VIII, admirador suyo y defensor de
    Copérnico: sugiere una estrategia para hablar bien de la teoría heliocéntrica sin afirmar a la vez que sea cierta: si es consistente con ciertos hechos, es posible que otra completamente diferente también lo sea. Galileo pone esto en boca de Simplicio en el libro… y se burla.

    5) El error de ‘marketing’ de Galileo: titular su obra como los DOS sistemas del mundo, cuando la gran mayoría de los astrónomos creían en un tercero (el de Tycho: los planetas giran alrededor del Sol, y éste y la luna alrededor de la Tierra)

    N) Funes, un cura cordobés (de la Córdoba de Argentina), director actual del Observatorio Astronómico Jesuita y sus escritos sobre cómo hace ciencia (su área es la evolución de las galaxias, nada menos!)

  4. m. dijo:

    Llego medio tarde, pero creo que lo que llamás historia progre es una forma más de historicismo. Donde se explica en forma limpia lo que pasó el viernes con el diario del lunes a la vista y eligiendo además sólo las noticias que mejor encajan. Estoy bastante seguro que el medioevo no fue un período que favoreciera el libre pensamiento requerido para hacer hipótesis novedosas. Pero también que la ciencia relatada como un conjunto de descubrimientos que se encadenan en una progresión continua es más bien para Disney Channel.
    Una cosa son los textos desde donde se estudia ciencia que necesariamente deben sintetizar y ordenar progresivamente los conceptos y los paradigmas y otra muy diferente es que ese hilo haya existido realmente.
    Siendo ateo, creo que el punto de contacto con la gente religiosa es la regularidad (altamente metafísica). Todos podemos admirarnos de encontrar regularidades espaciales y temporales, maravillarnos con la complejidad y por qué nos resulta bella. Al menos nos parece que éste no es un universo caprichoso donde una mañana vuelo y a la otra soy una zarigüella. Así que no veo contradicción en que exista gente creyente que investigue científicamente buscando los efectos regulares de la mano de Dios, mirando a través de sus ojos. De hecho me parece que visiones como ésta cruzan a la mayoría científica que dista bastante de ser atea.
    En esta época tiendo a pensar que lo que nos separa no es Dios -que en definitiva es el nombre que ponemos a nuestra falta de información- sino la vocación de transformar o sólo consumir. Quien se pregunta cómo transformar vive obsesionado imaginando B y analizando todos los caminos de A a B (con la razón, con los sentimientos, con un martillo o lo que sea). Quien sólo está interesado en consumir sólo lee las etiquetas y espera los resultados. Ve al mundo de una manera contingente: todo puede ser y todo puede no ser al mismo tiempo y se siente firme apelando al criterio de autoridad.
    Reflexiones en un domingo de frío por acá 🙂

  5. pseudopodo dijo:

    m., de la única historia de la que tengo algo de idea es de la historia de la ciencia, así que puede que haya considerado la visión “progre” como algo peculiar de ésta más que nada por mi ignorancia. Pero tienes razón: lo que yo describía es en realidad la idea del historicismo y los científicos no tienen la exclusiva. Seguramente esto es corriente cada vez que se una ideología quiere crear conciencia de grupo, formar una identidad, etc: inventarse una historia en la que somos la cúspide de una serie de procesos que apuntaban todos a nosotros (habría que ver cual es la historia que enseñan los nacionalistas en España, en el País Vasco y Cataluña).

    Pero por eso es más revelador que esto pase con la historia de la ciencia, ¿no? Parece que lo que se está haciendo muchas veces es propaganda cientifista.

    Sobre las divagaciones en el invierno austral, también creo que la creencia o no en Dios separa menos que otro tipo de actitudes. Aunque donde tú dices “transformar” yo diría “entender”: la diferencia está entre quienes quieren entender y los que se conforman con consumir. Los primeros buscan el sentido, a los segundos les basta con el coche y las vacaciones. Pero bueno, al fin y al cabo esto ya lo dijo Aristóteles

    Abrigate bien…

  6. Caesitar dijo:

    Según pseudópodo y su admirable “imparcialidad”, hacer “historia progre” es hacer juicios de valor sobre determinados periodos históricos sin tener en cuenta el contexto.

    Nadie hace eso. Todo historiador serio de cualquier materia tiene en cuenta el contexto donde se desarrollaron tales acontecimientos.

    Lo que ocurre es que también es legítimo cuestionarse el origen y la preponderancia de tal contexto en aquella época.

    Antes de continuar con mi argumento, es preciso recalcar que hay que tener cuidado con la utilización del contexto, por varios motivos: 1) Nuestro conocimiento del contexto proviene de las fuentes preponderantes, es decir, de las que en mayor media determinaron el contexto. Es evidente, puesto que había herejes( y ateos), que no todos estaban de acuerdo con tales prácticas. Habría varios contextos: por ejemplo, los judíos y musulmanes españoles evidentemente rechazarían el uso de la Inquisición y las conversiones forzosas. Cuando hablas de que “todos” aceptaban su existencia, te refieres a las fuentes cristianas que han escrito nuestra historia oficial y a los que ostentaban un mayor poder frente a minorías religiosas 2) Caer en el determinismo sociocultural, de tal manera que ese contexto impedía a aquellos hombres comportarse de otra manera o valorar otras ideas. Tal determinismo puede acabar cayendo en la exculpación. Imagínate ese determinismo sociocultural aplicado al nazismo, contextualizando cada una de sus barbaridades hasta que no pudiéramos condenar nada. 3) No prestar demasiada atención a las fuentes de poder. Es evidente que en una época donde la mayoría de la población era analfabeta y creyente, y donde su control de la tierra y sus poderes eclesiásticas le daban poder entre la nobleza y monarquía, cualquier política seguida por la Iglesia era acatada y admitida por casi todos. Otras opiniones tenían mucho menos poder para determinar el contexto.

    El origen de la aceptación de tal contexto está pues, en el grado de poder que alcanzó la Iglesia durante la Edad Media y en general en la preponderancia de una sociedad estamental que la Iglesia defendió, y ese grado de poder tiene su origen en la aceptación del cristianismo. Es válido cuestionarse esos orígenes, es válido atacar ese poder, sobre todo teniendo en cuenta las condenas explícitas que hace Jesucristo al poder terrenal. De este modo, los historiadores no culparían tanto a los actuales protagonistas del conflicto sino a todo el proceso histórico de acumulación de poder de la Iglesia que determinó tal contexto. Todo eso sin exculpaciones, sin negar que el contexto sólo es parcialmente responsable de lo que ocurre.

  7. pseudopodo dijo:

    Vale, todo historiador SERIO tiene en cuenta el contexto. Lo que ocurre es que la mayoría de las historias populares de la ciencia no son serias. Sagan, en concreto, no es nada serio.

    Las matizaciones que haces sobre el contexto están bien, pero sólo son matizaciones. Analizar las cosas desde la mentalidad de la época podrá llevar a errores, pero siempre serán menores que hacerlo desde nuestra mentalidad.

    Por otro lado, no creo que la Iglesia acumulara tanto poder en la Edad Media. Sé poco de historia, pero hubo un conflicto permanente entre el Papa y el Emperador, y, en cualquier caso, no creo que la historia la determinen ni “grandes hombres” (el emperador tal o cual) ni “grandes instituciones” (la iglesia, la masonería…) así que creo que es un poco estéril hacer juicios (sobre algo, además, tan enormenete complicado).

    Por otra parte, no veo muy justificado extrapolar a la iglesia actual el veredicto que apliques a la iglesia medieval. Como hagamos eso con la universidad o con el gobierno o con cualquier otra institución…

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