Todo escolar sabe… (I)

En 1978 Gregory Bateson sabía que su muerte estaba próxima. Tenía 74 años y su vida había sido intensa. Hijo de William Bateson (que redescubrió a Mendel y acuñó la palabra “genética”), se formó como naturalista en Cambridge y fue antropólogo en Nueva Guinea, donde conoció a la que fue su esposa: Margaret Mead. Tras la Segunda Guerra Mundial, se afincó en los Estados Unidos, donde se interesó por la Teoría de la comunicación y la Cibérnética, y formuló su célebre teoría del doble vínculo de la esquizofrenia (que está en el origen de la “escuela de Palo Alto” de Watzlawick y compañía). En los años 60 vivió en Hawai, estudiando la comunicación entre los delfines.

Bateson no fundó una escuela, escribió poco, y sólo tuvo una cátedra al final de su vida. A diferencia de Margaret Mead, se mantuvo siempre apartado de los focos. Pero en los años 70, se había convertido en una celebridad entre los iniciados, sobre todo para el movimiento New Age, que le consideraba uno de sus gurús.

Por esa época, Bateson había empezado a escribir un libro que iba a exponer ordenadamente su pensamiento, hasta entonces disperso en unas cuantas publicaciones inconexas. Lo tituló La idea evolutiva, y se proponía reexaminar la evolución biológica a la luz de la Cibernética y la Teoría de la Información. Pero al empezar a escribir, se topó con una dificultad: los conceptos que manejaba, los útiles básicos para pensar sobre el mundo natural (y sobre nosotros mismo, que somos parte de él) no forman parte del curriculum académico. No podía contar con que el lector los conociera.

Se me hizo monstruosamente evidente que en este país [USA], en Inglaterra, y, supongo, en todo el mundo occidental, la instrucción escolar se cuidaba tanto de eludir todos los problemas decisivos, que tendría que escribir un segundo libro para explicar ideas a mi juicio elementales, relacionadas con la evolución y con casi cualquier otro pensamiento biológico o social -con la vida cotidiana y el desayuno que ingerimos-. La educación oficial no le decía a la gente nada acerca de todo lo había en las playas y en los bosques de secuoyas, en los desiertos y en las llanuras. Ni siquiera personas crecidas y con hijos podían dar cuenta razonable de conceptos como entropía, sacramento, sintaxis, número, cantidad, pauta, relación lineal, nombre, clase, relevancia, energía, redundancia, fuerza, probabilidad, partes, todo, información, tautología, homología, masa newtoniana y misa cristiana [newtonian mass and christian mass], explicación, descripción, regla de las dimensiones, tipo lógico, metáfora, topología, etc. ¿Qué son las mariposas?¿Qué son las estrellas de mar?¿Qué son la belleza y la fealdad?

Bateson tuvo que empezar a escribir otro libro para explicar todo esto; un libro que tituló, con ironía, Todo escolar sabe.

La tarea iba creciendo y su salud era ya débil. Cuando en 1978 le diagnosticaron un cáncer de pulmón inoperable, llamó en su ayuda a su hija Mary Catherine. Con su colaboración finalmente los dos libros se fundieron en uno sólo: Espíritu y Naturaleza (del que está sacada la cita de arriba).

Compré este libro recién llegado a Madrid, en una de mis primeras Ferias del Libro (había leído a Fritjof Capra, el de “El tao de la física”, que mencionaba a Bateson como a un gurú -naturalmente-). Lo empecé, pero no era una lectura fácil. Ahora, llevado por mi renovado interés por Watzlawick, lo he acabado, por fin (¡nada menos que 18 años después!).

Me ha llamado la atención que muchas cosas que entonces me resultaban difíciles ahora no lo son, porque he leído, pensado y a veces escrito sobre ellas (otras, sobre todo las más técnicas de biología, sigo sin entenderlas). Quizá estos años me ha estado influyendo subterráneamente lo que entonces leí; quizá otros autores que he leído estaban influidos por Bateson o quizá mis inquietudes eran naturalmente afines a las suyas. El caso es que me ha sorprendido hasta que punto durante estos años he ido dando vueltas a los temas de este libro, sin saberlo…

[Aquí, un extracto muy amplio del primer capítulo del libro]

(Continuará…)

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4 respuestas a Todo escolar sabe… (I)

  1. loiayirga dijo:

    A Bateson lo nombran bastante en el libro “Cambio” de Watzlawick (libro que estoy leyendo). Busco Bateson en wikipedia y veo que “Espiritu y naturaleza” tiene un enlace. Cuando pincho descubro que en realidad no está escrita esa entrada y me invitan a hacerla. Tú que lo acabas de leer ¿a lo mejor te animas a escribirla?

  2. pseudopodo dijo:

    Si te animas tú a hacer una entrada para “Cambio” me animo yo 😉

  3. A. N. Ónimo dijo:

    Gracias, gracias, gracias. Unas entradas estupendas, y que invitan mucho a pensar.

  4. Pingback: La pauta que conecta | El traje nuevo del emperador

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