El futuro no nos necesita

Hace poco censuraba la “candidez” de José Antonio Marina ante las consecuencias de la ingeniería genética. Es quizá disculpable: Marina es un filósofo, no un experto en la dinámica de la tecnología. No es tan fácil encontrar voces autorizadas en este campo.

Por un lado, muchos presuntos expertos en tecnología son en realidad tecnófilos enamorados de los gadgets. Y aquí de lo que se trata no es de las aplicaciones directas de tal o cual invento, sino de cómo altera nuestro ecosistema social. Esto es mucho más difícil de evaluar, porque es un efecto sistémico. Cuando se inventó el motor de explosión, no era difícil predecir el automóvil. Pero ¿quién iba a imaginar el carnet de conducir, las ciudades-dormitorio o la crisis del petróleo?

Para contrarrestar a los tecnófilos enganchados a sus juguetitos, tenemos a una horda de ludditas, vestidos hoy de ecologistas o de new-age, que ven en la tecnología una fuerza deshumanizadora y se oponen por sistema, con un discurso emotivo pero a menudo irracional.

Hacer predicciones es muy difícil, especialmente cuando se trata del futuro (como dijo Niels Bohr). Pero si queremos tener alguna posibilidad de acertar, necesitamos consultar a otro tipo de gente: expertos en tecnología que comprendan que lo esencial no son los chismes, sino el sistema que forman con nosotros, o ecólogos que entiendan la tecnología. No debe haber muchos, pero se me ocurren Lewis Mumford, Freeman Dyson, James Lovelock… y acabo de descubrir uno nuevo: Bill Joy.

Nacido en 1954, Joy es uno de los niños prodigio de la primera generación del boom de la informática (como Bill Gates y Steve Jobs, que nacieron un año después). Creador de una difundida versión de UNIX, co-fundador de Sun Microsystems y uno de los padres del Java, nada hacía pensar que Joy fuera otra cosa que un geek crecidito.

Pero en el año 2000, salió del armario con un largo artículo en la revista Wired titulado Why the future doesn’t need us, en el que denunciaba los riesgos de las tecnologías más prometedoras del nuevo siglo: la ingeniería genética, la nanotecnología y la robótica (para abreviar, las tecnologías GNR).

El análisis de Joy me parece muy lúcido porque se centra en un punto clave, un punto que casi nadie comprende. José Antonio Marina decía que “todas las técnicas nuevas -desde la metalurgia a la energía nuclear- pueden utilizarse bien o mal. Y ésta [la ingeniería genética] también”. Tranquilizador, pero falso. Las tecnologías GNR son muy distintas a tecnologías anteriores. Y lo son porque son auto-replicantes. A diferencia de una espada o una bomba atómica, una bacteria se reproduce a sí misma. Y eso lo cambia todo radicalmente. Quien no lo entienda, debería repasar qué es una progresión geométrica y qué es una explosión.


Las armas del siglo XX fueron las nucleares y las químicas. Con estas tecnologías se crearon armas de destrucción masiva, pero las “explosiones” que provocaban cesaban cuando se consumía el combustible. Un proceso autorreplicante, por ejemplo una nueva bacteria que escape de un laboratorio, es una bomba mucho más peligrosa, porque los límites de la explosión no son internos sino externos: el límite es la biosfera entera.

Para ilustrar este punto, imaginemos uno de esos maravillosos dispositivos que nos promete la nanotecnología: un minúsculo robot que se alimenta de petróleo. La gracia del nanorrobot está en que el petróleo que consume le permite autorreplicarse, sintetizando copias de sí mismo a partir de los átomos de carbono. Basta soltar uno de estos inventos sobre un vertido de petróleo en el mar para que su población crezca exponencialmente, hasta merendarse en poco tiempo todo el vertido. Un gran invento. Lástima que un pequeño imprevisto (un error de programación, quizá) podría hacer que extrajera el carbono no sólo de petróleo, sino de las algas, el plancton, los peces… Este voraz autorreplicante es lo que se conoce como grey-goo. Las maravillosas propiedades del crecimiento exponencial nos garantizan que en un tiempo muy breve, los grey-goos se merendarían toda la biosfera…

La hipótesis del grey-goo deja claro por qué las tecnologías GNR no son “como la metalurgia o la energía nuclear”. Pero hay además dos agravantes. Por un lado, las bombas atómicas y las químicas requerían materiales raros, información reservada y actividades a gran escala. Esto no estaba al alcance de cualquiera; en la práctica, sólo de los gobiernos. En contraste, las tecnologías GNR requieren poco más que conocimiento, tienen un uso comercial y están en manos de empresas privadas. Nos enfrentamos a lo que Bill Joy ha llamado Knowledge-enabled mass destruction.

Por otro lado, y esto es quizá lo más escalofriante, estas tecnologías interfieren con los procesos naturales de un modo inédito. Las bombas “tradicionales” se limitaban a matar, a destruir un trozo de naturaleza, pero no a reprogramarla. Hasta ahora, todos los procesos autorreplicantes que existen son procesos naturales, frutos de millones de años de evolución. La naturaleza es un equilibrio exquisito de una miriada de estos procesos. Nosotros mismos lo somos también. Ahora por primera vez podemos crear este tipo de procesos e introducirlos en el mundo natural. En una palabra: las tecnologías GNR permiten rediseñar el mundo.

Me temo que no tardaremos mucho en echar de menos los buenos tiempos de la guerra fría…

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13 respuestas a El futuro no nos necesita

  1. Muy interesante, pero incompleto, desde mi punto de vista:

    1) Los humanos llevamos miles de años haciendo selección genética. Llamada de otro modo, pero es lo que se ha hecho para conseguir mejores granos, animales, etc. El fenómeno de ahora será distinto, por acelerado, pero no completamente nuevo.

    2) Si afirmas que es temerario el pronóstico del estado final en sistemas dinámicas, también será temerario pronosticar algo parecido a un grey-goo, ¿no?

    3) Es un análisis únicamente basado en posibles costes. ¿Qué beneficios pueden reportar? Hará falta demostrar o apuntar hacia que p(destrucción) * coste(destrucción) > probabilidad(mejora) * beneficio(mejora).

    A la espera quedo de tu respuesta. 😉

  2. imrahil dijo:

    Muy buenas.

    Interesante reflexión, has conseguido preocuparme.

    @Topo universitario.

    La cuestión es que ya hemos conseguido pequeños desastres o rediseños en el pasado como la suelta de conejos en Australia o la eliminación de poblaciones indígenas por enfermedades traídas por exploradores/conquistadores. A eso le añadimos que, caso de producirse el desastre, su desarrollo será en un plazo muy corto y no habrá tiempo para que reaccionemos o reaccione el ecosistema.

    Somos muy tontos y seguro que los trabajos en esos campos no incluyen sistemas de seguridad del tipo fecha de caducidad para los nanobots o depredadores naturales para las bacterias.

    Saludos cordiales

  3. Sergio dijo:

    La cuestión está bien planteada, pero con mi ingenua y supersimplificadora interpretación de Popper, diría que hay que ser muy conservador antes de introducir cambios sin conocer todas sus implicaciones. Y todos los cambios deben ser reversibles. Es decir, hay que escuchar a los expertos y tener en cuenta todas las posibilidades antes de tomar decisiones que afecten a todos.

    Es decir, que pertenezco a “la horda de ludditas” a la que caricaturizas. Pero en mi opinión, la diferencia entre “oponerse por sistema” a la tecnología y exigir un análisis de sus efectos es hoy en día nula.

    Lo siento, pero también en mi opinión, pretender hacer lo que tu propones, es decir, que la opinión de unos expertos condicione el progreso tecnológico que hoy en día marca la Santa Economía es absolutamente ANTISISTEMA.

  4. JuanPablo dijo:

    es muy interesentante el último párrafo de este último comentario…

    Drexler, que escribió el primer libro de nanotecnología, introdujo el concepto de grey goo y le dedicó gran parte del libro a analizarlo. Hoy día trata de minimizar aquello que dijo, pero los argumentos que usa ahora en contra son incomparables.

    Decía que para trabajar a escala nanométrica uno no podía meterse con herramientas, sino “crearlas” para que hicieran las cosas que nosotros no podemos hacer. Una bacteria, o un virus, son ejemplos de estas máquinas, y uno debería fabricar otras que pongan los átomos en fila, corten, peguen, etc… Las únicas máquinas que conocemos son aquellas que se limitan a reproducirse (justamente, las bacterias, etc). Pero una máquina que “corte” atomos de carbono y los “pegue” en un orden determinado, aunque no se autoreplique, lo seguirá haciendo hasta que se le termine el combustible/alimento

    [por momentos, se hace difícil distinguir si son máquinas o seres vivos]

    Drexler señalaba el problema de estas máquinas: también podrían (deberían!) evolucionar: podrían aprender a buscar su alimento/combustible, cambiar sus patrones de conducta, etc. De ahí al grey goo, un paso.

    Sospecho que Drexler tiene en mente -más allá de las máquinas “mecánicas”, para las cuales esto suena de ciencia ficción- las propias bacterias y virus modificadas. Mutaciones simples de la gripe produjeron verdaderos genocidios, y crear un virus para que haga algo que nosotros queremos choca con lo que la propia evolución le va a dictar a ese virus que haga. Ok, las primeras generaciones puede ser que nos obedezcan, y se comporten como deseamos ¿y después?

    Lo que hace interesante el comment de Sergio es que Drexler termina el libro con un par de capítulos hablando de una especie de tribunal o poder científico que analice, controle, y decida sobre la implementación de la nanotecnología: exactamente “que la opinión de unos expertos condicione el progreso tecnológico”. Creo que Drexler pecó de ingenuo en ese punto, creer que los gobiernos y las empresas lo iban a permitir (las descripciones que hace de la nanotecnología como arma chocan con su idea de que la nanotecnología sea libre y esté a disposición de todos [tal vez esto fue lo que lo enganchó a Joy]).

  5. Imagine que está usted asistiendo como público a un concurso televisivo. El concursante está a una pregunta de ganar un millón de euros… o de perderlo todo. Lleva ya medio millón. El presentador plantea la cuestión, realmente dura, y deja cuatro alternativas. Chorros de sudor caen por la frente del concursante. Claramente, no tiene del todo claro cuál es la respuesta. ¿Qué haría usted como espectador? Probablemente, gritar como todos los demás: “¡sigue, sigue, arriésgate!”. A fin de cuentas, usted no se juega nada y tiene mucho más encanto ver a alguien jugar que levantarse e irse con un cheque.

    Imagine que es usted miembro del equipo de psicólogos que ha de tomar la decisión sobre si un violador múltiple puede conseguir un tercer grado y salir de la cárcel o no. Sabe que (y me invento las cifras) más del 95% de estos casos no suponen problema alguno. Sabe que, en el caso de no dar beneficios penitenciarios, la tasa de reincidencia es mucho mayor, del 50%, porque es mucho más complicado reinsertar a personas que han pasado toda la condena en la cárcel. Sabe, también, que en caso de que el delincuente agreda a una mujer si foto aparecerá en los periódicos y su puesto de trabajo peligrará. Si los deja en la cárcel, nadie le podré echar nada en cara. ¿Qué decisión tomaría? Probablemente, curarse en salud y dejar a la sombra.

    No veo por qué los expertos son tan panacea.

  6. Joaquin dijo:

    Otro libro recomendado, sobre el porvenir de nuestra civilización (y una especulación sobre el porvenir de cualquier civilización en el Universo): F.J. Ynduráin: “¿Quién anda ahí? Civilizaciones extraterrestres y el futuro de la humanidad” (ed. Debate, 1997). El autor, catedrático de física bien conocido, hace aquí un análisis muy riguroso del tema enunciado en el título.

  7. pseudopodo dijo:

    Topo, llevamos miles de años seleccionando genéticamente a los animales domésticos, pero hasta ahora no nos habíamos propuesto crear nuevas especies. Así que no se trata de una aceleración de algo ya existente sino de algo cualitativamente distinto. A lo que se le parece no es a seleccionar las vacas que den más leche, sino a introducir en un ecosistema un animal completamente nuevo. Y como apunta imrahil, esto generalmente ha acabado en un desastre. Podría responderse que esos desastres no han sido de la envergadura del grey-goo…pero es un consuelo pobre, y además hay razones para pensar (comentario de JuanPablo) que un nanobot podría ser más peligroso que un organismo natural trasplantado a otro ecosistema.

    En cuanto a que sea temerario hacer pronósticos en este campo, vale, pero supongo que es más temerario dejar que las cosas vayan solas y no aplicar el principio de precaución, ¿no? Creo que Sergio lo ha explicado muy bien (por cierto, con lo de la “horda de ludditas” no me refiero a los que defienden (defendemos) este principio de precaución, sino a la gente que, por ejemplo, están en contra de las vacunaciones porque no son naturales o consideran que la energía nuclear es inaceptable en todas las circunstancias.

    En cuanto a que intervengan los expertos para dar luz verde a una nueva tecnología, yo no lo proponía; pienso que, aunque es mejor que nada, tampoco sería la solución. En realidad, lo que creo es que lo único sensato sería una moratoria. Los beneficios de las tecnologías GNR, la verdad, me parecen bastante más intangibles que sus peligros. Me da la impresión de que para los promotores de la ingeniería genética, por ejemplo, sus presuntos beneficios son una excusa a posteriori para justificarse en sociedad y recibir financiación, pero que lo que los mueve realmente es la fascinación por hacer lo que nadie ha hecho antes.

    En el artículo de Joy en Wired hay un párrafo que creo que resume muy bien esta actitud (perdón por no traducir, no me da tiempo):

    In the documentary The Day After Trinity, Freeman Dyson summarized the scientific attitudes that brought us to the nuclear precipice:

    “I have felt it myself. The glitter of nuclear weapons. It is irresistible if you come to them as a scientist. To feel it’s there in your hands, to release this energy that fuels the stars, to let it do your bidding. To perform these miracles, to lift a million tons of rock into the sky. It is something that gives people an illusion of illimitable power, and it is, in some ways, responsible for all our troubles – this, what you might call technical arrogance, that overcomes people when they see what they can do with their minds.”

    Now, as then, we are creators of new technologies and stars of the imagined future, driven – this time by great financial rewards and global competition – despite the clear dangers, hardly evaluating what it may be like to try to live in a world that is the realistic outcome of what we are creating and imagining.

    (Así que, Sergio, en lo que se refiere a estas tecnologías podríamos decir que soy un luddita…)

  8. pseudopodo dijo:

    Gracias por la referencia, Joaquín, no conocía ese libro (a Ynduráin sí, es una celebridad)

  9. roke dijo:

    Bueno, no para sentar cátedra sino para denotar cierta mínima experiencia diré que mi especialidad es la Microbiología, en concreto factores reguladores de expresión génica y que he colaborado en una par de proyectos europeos, uno de biorremediación mediante microorganismos modificados genéticamente y el otro de análisis del impacto ambiental de microorganismos modificados genéticamente.
    Disculpad que no conteste de una manera ordenada y concreta.
    La autoreplicación que señalaba pseudopodo es, obviamente, una problemática en la creación de organismos modificados genéticamente (OMG), para evitarlo se crean sistemas de contención, junto con la modificación se incluye un sistema de seguridad (generalmente varios) que evite la multiplicación no controlada del organismo. Señalar otro detalle, normalmente los OMG son menos competitivos que sus precedentes naturales y hasta mi conocimento sólo cuando hay un cultivo o una propagación humana deliverada se pueden localizar en los ecosistemas, implicando un mantenimiento y cuidado, enfrentados a competición y a selección natural perecen.
    Por resumir a este respecto, todo OMG lleva un sistema de seguridad, tanto para identificarlo como para controlarlo.
    “llevamos miles de años seleccionando genéticamente a los animales domésticos, pero hasta ahora no nos habíamos propuesto crear nuevas especies.” Esto es incorrecto pseudopodo, llevamos miles de años seleccionando fenotipos (caracteres por simplificar), no genotipos ni “genéticamente” y nunca entramos a valorar si era peligroso o no ni si llevaba sistemas de seguridad, aspectos que ahora sí que se tienen en cuenta. En realidad la creación de nuevas especies (entendidas como grupos reproductivos) lleva cientos de años dándose, lo que no teniamos era la explicación genética a por qué se daba.
    “sus presuntos beneficios son una excusa a posteriori para justificarse en sociedad y recibir financiación, pero que lo que los mueve realmente es la fascinación por hacer lo que nadie ha hecho antes. ” Esta afirmación me resulta demasiado exagerada, habré creado no menos de 200 OMG y resulta algo tan de rutina en los laboratorios que hace años que se perdió “la fascinación” referida, repito, es rutinario. Lo que no es tan rutinario es encontrar buenas aplicaciones y buenos OMG que cumplan con las expectativas, con lo que en la actualidad escribiría esta frase justo al revés.
    Por poner un ejemplo de actualidad, a los premios nobel de medicina y fisiología se lo han concedido por crear la metodología para generar ratones “modificados genéticamente” (es algo más complicado pero para no enredarme), en aquel momento sí que podía haber cierta “fascinación” por hacer el primer ratón MG pero ahora es de uso rutinario en los laboratorios y lo que tiene verdader mérito es utilizar esta herramienta para beneficios plausibles.
    El principio de precaución los primeros que lo seguimos somos los propios científicos implicados por simple cuestión de seguridad, y de verdad que existen y son de continuo cuestionamiento.
    Cambiando el tercio y el tono ¿con tanto conocimiento y tecnología por qué no hay un tarado que ha creado un organismo que destruya una parte de la humanidad?, por poner un ejemplo…porque se complicadísimo, porque la selección natural siempre ha acabado con ellos, porque no son competitivos y otras razones.
    A mi me preocupa mucho más el abuso de los antibióticos que los OMG. El abuso de antibióticos selecciona organismos naturales bomba sin sistemas de seguridad y competitivos, eso sí que me da miedo. Hay que priorizar las alarmas en función de su impacto y su probabilidad de ejecución, y en esto en concreto habríua que educar mucho más con respecto a los peligros del abuso de ciertas sustancias que con respecto a la creación o uso de OMG.
    Espero haber rcolaborado en la resolución de algunas dudas…abrazo

  10. pseudopodo dijo:

    Roke, eso de que has creado 200 organismos modificados genéticamente suena a que trabajas en el laboratorio del Dr. Frankenstein… 🙂

    Bueno, perdón por la bromita y muchas gracias por el comentario: da gusto cuando las cosas las cuenta alguien que sabe. Y me disculpo de antemano porque no me va a dar tiempo a contestar a todo lo que cuentas.

    Releyendo el post me doy cuenta de que puede da a entender algo distinto de lo que yo quería. He arrancado con el comentario de J.A. Marina sobre la ingeniería genética y he seguido usándola como ejemplo, pero mi intención era explicar que las tecnologías GNR –en general- introducen un factor nuevo, que es la autoreproducción, y que eso hace que su peligro potencial aumente exponencialmente (nunca mejor dicho).

    He dicho aquí “potencial”, que no es lo mismo que “actual”, y en el post tampoco hago clara esa distinción. El peligro de las GNR no será un peligro actual mientras estén confinadas a laboratorios “sensatos”, que aplican los sistemas de contención que tu explicas. Pero ¿y unos bioterroristas? ¿No sería muy dificil para ellos crear una mutación del virus de la gripe, por ejemplo? Entiendo que la mayoría de los OMG sean generalmente menos competitivos que los organismos naturales, pero si en unos años puedes crear 300, alguno de ellos puede salir más competitivo, ¿no?

    Hace tiempo leí un libro que se titula Why things bite back, que tiene un capítulo dedicado a los efectos de la aclimatación de animales. Cuenta la historia de un tal Schiefflin que en el S XIX intentó introducir en los USA muchas especies de pájaros: gorriones, zorzales, varias especies de pinzones, alondras, ruiseñores y estorninos. Sólo tuvo éxito con los gorriones y los estorninos. Estos últimos se convirtieron en una plaga: soltó 100 parejas en NYC en 1890; 50 años después habían llegado a California, y 25 años más tarde había allí más de 5 millones y las autoridades empezaron a envenenarlos.

    Sobre la “selección genética”, veo que usé la expresión incorrectamente. Pero el resultado sigue siendo, creía yo, que no habíamos creado especies nuevas: un pequinés sigue siendo la misma especie que un doberman, y pueden reproducirse entre sí ¿que casos hay en los que hayamos creado especies nuevas por el procedimiento tradicional de selección del fenotipo?

    En realidad, lo que cuentas del abuso de antibióticos, que es muy sensato, no deja de alertar de otro peligro de las GNR que yo no mencioné en el post pero JuanPalblo sí explicó: el problema de que aunque nosotros diseñemos bien el organismo, una vez en el medio natural, si sobrevive, va a evolucionar y puede pasar cualquier cosa….

    En fin, perdón otra vez por no contestar a todo y gracias otra vez por tus informadas opiniones (un lujo).

  11. roke dijo:

    Sí. lo de los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) quieras que no lleva a viajar oníricamente a la isla del Dr. Moreau o a la torre de Frankenstein. Salvo excepciones (muchas en blogs como éste) no hay buenos investigadores/divulgadores, no hay un puente claro con la sociedad. Lo de los 200 OMG construidos lo vive DE RUTINA cualquier microbiólogo o cualquier biólogo molecular, nos dedicamos a introducir fragmentos de código genético en formas de vida controladas, reitero que el control e implícitamente la identificación están a la orden del día.
    Lo comentado sobre potencial, laboratorios sensatos y bioterroristas me lleva a intentar hacer un discurso conceptual inverso con el mismo ejemplo de la gripe. Podría ser interesante usar el virus de la gripe en vez de como arma terrorista como arma vacunadora, manteniendo su capacidad infectiva introducirle secuencias que codifiquen para inmunizar, sería, bueno, barato y fácil. Si no se ha hecho (al margen de la industria farmaceútica) es porque resulta muy complicado que el cambio por un lado haga lo que esperamos y por otro que se mantenga. Es decir, que puestos a elocubrar con grandes desastres sería adecuado preguntarse el porqué a la inoperancia de grandes beneficios y la respuesta casi siempre será porque no se puede, la naturaleza genera tantas variables que potenciar el carácter que nosotros deseamos es casi imposible. No así al revés, es decir, que nosotros creemos una variable dominante que generará selcción (llamese exceso de antibióticos, subida de temperaturas o aumento de CO2), de eso no nos damos cuenta,de la fortaleza que tiene el generar variables selectivas.
    Por potencial sí que es, como probable muy poco, a estas alturas del partido, a este nivel de terminología con potencialidad, posibilidad y probabilidad de por medio intentaré reflejar algo que me molesta ligeramente, el uso mediático excesivo y la generación de alarmas tontas (entendida tonta como poco probable). Como ejemplo las alarmas de SARS y vacas locas que tanto papel ( de periódico y de moneda legal)gastaron, la primera originó que se agotara la vacuna de la gripe cuando de haberllegado la gripe aviar aquí no hubieran servido para nada, la segunda originó cambios de hábitos alimenticios, caídas en la bolsa y alarma mundial, se habló de pandemia lo que originó inversiones estratoféricas en algo que no mata a una parte decimal de lo que mata el virus de la gripe, la malaria, o la salmonelosis. En aquellos días era mucho más peligroso comerse un huevo que un filete de ternera y todo el mundo actuaba al revés…. lo mediático, la alarma simplista no conduce a nada.

    Otro concepto que me gustaría introducir es el de organismos asesinos ¿ por qué no prevalecen? POrque son asesinos. Como por ejemplo el Ébola, su grado de letalidad es tan alto que no da tiempo a que se transmita, mueren demasiado rápido.

    Una vez dicho esto, ante que “diseñemos bien el organismo, una vez en el medio natural, si sobrevive, va a evolucionar y puede pasar cualquier cosa….” Es harto complicado diseñarlo como deséamos, nos solemos quedar en como podemos. Es harto complicado que sobreviva, no prevalecen en el medio, no son competitivos salvo en nichos muy concretos y controlados. La evolución les suele llevar a ser lo que eran antes para resultar competitivos o por otro camino como dice una teoría, todo buen simbionte fue antes un mal parásito. No pasará cualquier cosa, pasará lo que se seleccione. Normalmente lo que se selecciona no son pandemias letales.
    Siempre está bien discutir sobre esto, pero siempre hay que tener en cuenta que discutimos sobre la probabilidad de un rayo letal. Que sí, que puede ocurrir, pero mientras tanto prefiero preocuparme de elegir un buen entrecot.

  12. pseudopodo dijo:

    Roke, tus explicaciones sobre la biotecnología en parte me tranquilizan pero en parte me inquietan. Realmente parece difícil diseñar un organismo que sea un “rayo letal”: es difícil que sea competitivo en la naturaleza; si es demasiado mortífero como el ébola no se transmite bien, etc. Estos son argumentos convincentes en contra de un grey-goo biológico (un “green-goo”).

    Pero para hacer mucho daño tampoco es necesario dar con el rayo letal: no me haría gracia que soltaran unos cuantos virus ébola en Madrid, por mucho que la epidemia no pasara de Guadalajara…Tampoco me haría gracia que alguien fabricara un VIH-II. Precisamente el VIH es un ejemplo del daño que puede hacer un virus nuevo (aunque este no sea de diseño). Lo que quería recalcar con el ejemplo de los pájaros en mi comentario anterior es que puede que la mayoría de los organismos nuevos que se introducen en un ecosistema no prosperen, pero cuando uno lo hace puede causar bastante pupa.

    Me parece interesante la idea del peligro que supone “crear una variable dominante que generará selección”. Si lo entiendo bien, esto lo que significa es que los cambios en el ambiente se amplificarán por su efecto sobre la selección natural…

    Y completamente de acuerdo con lo que criticas sobre el alarmismo con vaca locas, SARS, etc. Un familiar mío, que no comía ternera desde lo de las vacas locas, tuvo que dejar de comer pollo con lo del SARS y ya iban quedándole pocas fuentes de proteínas. Ahora ya come de todo otra vez…

  13. roke dijo:

    Muy sabio el familiar, en la mía también pasó y no atendió a razones hasta que se aburrió del verde.
    Sí, con que suceda un evento la hemos liado, pero la probabilidad de que ocurra, aun bajo diseño, es pequeña.
    “los cambios en el ambiente se amplificarán por su efecto sobre la selección natural…” Exacto, es el consabido problema del abuso de los antibióticos, como somos en nosotros mismos ambiente de crecimiento de microorganismos y a la vez nos atiborramos a antibióticos, estamos creando una variable ambiental (para el patógeno) que va a seleccionar, va a salir un patógeno resistente a muchos antibióticos que no se pueda erradicar…eso es mucho peor… y mucho más viable que bioterrorismo de diseño…

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