[Reseña] Thomas Sowell: Conflicto de visiones

Thomas Sowell es muy poco conocido en España, a pesar de ser uno de los intelectuales más influyentes de los Estados Unidos (en La Casa del Libro tienen un título suyo, en Amazon USA, 70) [Hay sin embargo una buena web en español sobre él]. De raza negra y de origen muy humilde, se ha destacado por su oposición a la “acción afirmativa” que obliga a reservar cuotas en las universidades a las minorías raciales.

Así comienza Conflicto de visiones:

Un detalle curioso de las opiniones políticas es que a menudo las mismas personas toman partidos opuestos ante distintos problemas. A veces estos problemas no están intrínsecamente conectados. Pueden abarcar desde los gastos militares y las leyes antidroga hasta la política monetaria y la educación. Pero una y otra vez vemos las mismas caras fulminándose con la mirada desde bandos políticos enfrentados. Ocurre con demasiada frecuencia para ser coincidencia y es demasiado espontáneo para ser una conspiración. Una mirada más atenta a las argumentaciones de ambos bandos a menudo revela que están razonando a partir de premisas muy diferentes. Estas premisas -a menudo implícitas- confieren la coherencia que subyace a la reiterada oposición de individuos y grupos en una gran variedad de temas. Estos grupos y personas tienen diversas visiones acerca del funcionamiento del mundo.

Tras las diferencias políticas hay diferencias ideológicas, pero esas diferencias ideológicas surgen de algo más básico aún: de la diferencia entre “visiones”: los supuestos básicos, a menudo no articulados, que tenemos sobre cómo es el mundo.

Sowell se centra en dos visiones opuestas del hombre, que llama visión restringida (ejemplificada por Adam Smith y Edmund Burke) y visión no restringida (la de William Godwin y Condorcet). Los primeros tienen un concepto poco optimista de la naturaleza humana: piensan que el hombre está lleno de limitaciones, tanto morales como intelectuales, y que siempre va a ser así. Para los segundos, el hombre es infinitamente perfectible, y puede y debe buscar conscientemente su perfeccionamiento y el de la sociedad.

De esta divergencia básica se derivan toda clase de consecuencias, algunas poco obvias pero inexorablemente lógicas, que Sowell explora sistemáticamente. Así, para los defensores de la visión no restringida (abreviado, los VNR), la comprensión y la responsabilidad de cada persona deben crear voluntariamente el bien de la sociedad. Para los que ven el mundo con la visión restringida (los VR), la conducta beneficiosa para la sociedad sólo se puede suscitar mediante incentivos. Los VNR creen que los problemas tienen soluciones, que se pueden encontrar con esfuerzo y buena voluntad. Para los VR, a lo más que se puede aspirar casi siempre es a transacciones. No es extraño entonces que para los VNR haya que buscar una explicación a la guerra, la pobreza o el crimen (serán culpa de la maldad de algunos individuos, de la ignorancia, de las perversas instituciones sociales…) mientras que para los VR, son el “estado natural”, y lo problemático es conseguir la paz, la prosperidad y la seguridad (está claro en qué bandos militan Rousseau y Hobbes, ¿no?).

En palabras de Sowell,

La visión restringida es una visión trágica de la condición humana. La visión no restringida es una visión moral de las intenciones humanas, que en última instancia se consideran decisivas. La visión no restringida promueve la persecución de los ideales más elevados y las mejores soluciones. En cambio, la visión restringida considera que lo mejor es enemigo de lo bueno, un vano intento de alcanzar lo inalcanzable, que se juzga no sólo fútil sino a menudo contraproducente, mientras que los mismos esfuerzos pudieron haber producido una transacción viable y benéfica.

Para los VR, las leyes y las instituciones son el resultado de siglos de experiencia, y acumulan por eso una sabiduría implícita que supera la razón explícita y articulada de los más sabios, que a lo sumo pueden reclamar pericia en cuestiones técnicas particulares, pero no en el inabarcable problema de buscar el bien común.

Dado su escepticismo sobre las capacidades humanas y su convicción de que “el infierno está empedrado de buenas intenciones”, los VR no creen que se pueda ni deba exigir resultados “buenos” (por ejemplo, mayor igualdad social) sino que lo que debe hacerse es garantizar procesos “buenos” (por ejemplo, igualdad de oportunidades o igualdad ante la ley).

Sowell sitúa en la tradición VNR a Rousseau, Voltaire, Condorcet, D’Holbach, Saint-Simon, Robert Owen, Bernard Shaw y los fabianos, Harold Laski, T. Veblen, J.K. Galbraith, R. Dworkin y Earl Warren. En la tradición VR están Hobbes, Adam Smith, Edmund Burke, Alexander Hamilton, Oliver Wendell Homes, Milton Friedman y F.A. Hayek.

Si no estaba ya claro, estos elencos hacen obvio que los VR son los “conservadores” y los VNR los “progresistas”. Sowell, sin embargo, ha evitado esta identificación (al precio de hacer farragosa la lectura) y señala que hay visiones híbridas, entre las que sitúa al marxismo, al utilitarismo, al fascismo y al libertarianismo, que impiden identificar VR = derecha, VNR = izquierda. En cualquier caso, las corrientes principales del progresismo y el conservadurismo creo que sí pueden reconocerse en los VNR y los VR, y este libro permite entender mejor como se articulan sus respectivas ideas.

Hay que señalar que se trata de un libro muy didáctico. Sowell sacrifica la brillantez a la claridad, y llega a ser bastante repetitivo (cada capítulo acaba con una sección de “síntesis y consecuencias” que lo resume, y al final del libro otra sección lo resume todo). Da la impresión de que se ha hinchado bastante el trabajo original (una conferencia); cuarenta páginas, en lugar de doscientas, habrían bastado. Dicho esto hay que decir también que el libro merece la pena. Aunque me temo, como suele pasar en España, que está agotado…

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14 respuestas a [Reseña] Thomas Sowell: Conflicto de visiones

  1. Javier dijo:

    Si te gusta Sowell, léete “Affirmative action around the world”. Aunque el libro contiene el natural sesgo de que apoya una tesis (la acción positiva mata el objetivo que pretende), es bien interesante encontrar ejemplos en Malasia y Ceylán que muestran cómo la acción positiva puede ser francamente desastrosa.
    Lo que dices de Sowell al escribir le ocurre casi siempre. Llega a ser un poco pesadito, pero es el estilo de muchos ensayistas ingleses y americanos actuales. Mantiene un patrón de repetición continua de las ideas para que en una sola lectura se te queden grabadas. Los lectores que venimos de las ciencias estamos acostumbrados a una escritura más concisa (los matemáticos escribimos casi con apremio, ahorrando papel), pero el estilo machacón está, a mi entender, desarrollado a propósito.
    Si sigues con estas lecturas subversivas el día menos pensado nos dices que has leído “La curva de Bell” (igual ya lo has dicho, no te leo hace tanto). Malo, malo.

  2. Sergio dijo:

    Excelente artículo, muchas gracias. A mí me disgusta la identificación de derecha-izquierda con VR-VNR:

    – Personalmente me considero tan “VR” como el que más y -desde luego- de izquierdas.
    – Creo que la visión restringida funciona en la práctica (los medios) pero se auto-refuta como eje del pensamiento (los fines).

    No tengo tiempo para desarrollar mis ideas (lo que en mi caso suele ser lo mejor) así que pondré un ejemplo: observando el fenómeno de la globalización me da la impresión de que la gran revolución de nuestro tiempo ha sido realizada por los “conservadores”… en nombre de la visión restringida VR.

  3. Me alegra ver cómo os vais sumando a mi idea de que a los ensayos acostumbran a sobrarles la mitad de las páginas.

    ‘The Bell curve’ es un libro muy interesante. La polémica que lo rodeó se centraba en tesis secundarias del libro.

    Creo que las ideas centrales que separan a las personas en ideología política son:
    1) Supremacía de la sociedad o del individuo: ¿pueden muchos decidir quitarle el 50% de lo que ganan a unos pocos?; ¿pueden muchos decidir que los jóvenes han de servir durante un año a la Patria?…
    2) Capacidad de programación: ¿Es posible que unas personas desde un Ministerio o Consejería conozcan el reparto óptimo de horas por asignaturas que ha de guiar los horarios escolares y elevar al máximo la calidad del sistema?; ¿es posible que desde un Ayuntamiento alguien pueda detectar cuántas plazas de aparcamiento en la calle han de destinarse a residentes, cuántas a no residentes y cuántas han de ser de libre aparcamiento? O, por el contrario, ¿se resolvería mejor todo esto si en lugar de concentrar el poder en unos pocos se diluyera entre muchos?

    Ambos puntos están claramente relacionados.

    Acá artículos de Sowell:

    http://www.libertaddigital.com:83/php3/otros_ar.php3?cpn=500&firma=1

  4. Sergio dijo:

    A la pregunta de Topo, “¿pueden muchos decidir quitarle el 50% de lo que ganan a unos pocos?”, recuerdo como me hizo gracia hace un tiempo oir a un liberal decir en la televisión que el máximo porcentaje que un gobierno debe gravar los ingresos de los ciudadanos es exactamente el 33%. ¿Cómo puede alguien creerse tanto en posesión de la verdad sobre lo que es bueno para la sociedad y consiederarse un liberal?

  5. Sergio, cada vez las palabras valen menos. Liberal, socialista, qué es un caballo… Cuando uno dice algo de sí mismo, no lo hace para describirse, sino para ‘comprar el aroma’ de las palabras a las que quiere vincularse.

  6. pseudopodo dijo:

    Javier, gracias por el consejo, aunque antes me leería “Basic Economics; A Citizens Guide to the Economy” que me bajé del e-mule con la idea de remediar mi vergonzosa ignorancia en economía. Sowell me ha parecido extraordinariamente claro, pero yo, como físico, creo que vengo de la misma escuela de gusto por la brevedad que tú (no sé si has leído los Landau: eso sí es ahorrar papel). Por cierto, Topo, que me acordé de tu opinión sobre los ensayos a los que les sobran páginas al colgar ayer el post (estoy acabando por fin “La evolución del deseo” de D. Buss, otro en la misma línea, y no puedo evitar pensar que con menos repeticiones ya habría acabado hace una semana)

    De La curva de Bell he leído tantas opiniones que tengo curiosidad por leerlo (si la polémica era sobre ideas colaterales ¿cual era la tesis del libro?). La verdad es que no tengo nada claro todo este tema de las diferencias de inteligencia, la fiabilidad de los tests, etc…. Leí hace bastante “La falsa medida del hombre” de S.J. Gould que era muy critico con la noción de IQ y me pareció convincente pero no sé si ahora me lo seguiría pareciendo. Hace poco encontré dos artículos larguísimos de un físico/estadístico sobre este tema pero están en la cola de lecturas (y no sé si llegarán a salir de ahí). Por si alguno de vosotros tiene tiempo y ganas os pongo los enlaces: on the Heritability and Malleability of IQ y g, a Statistical Myth.

    Sergio, a mí también me parece que Sowell ha hecho bien en no identificar derecha-izquierda con VR-VNR. Yo creo la distinción entre VR y VNR es más básica. El eje izquierda-derecha se suele identificar con el eje de primacía de la sociedad – primacía del individuo que dice Topo. En ambos extremos del eje, me parece a mí, se puede tener una visión VR o VNR. El otro eje que dice Topo, el de la “capacidad de programación” me parece más relacionado con la distinción VR / VNR (la visión VNR seguro que tiene poca fe en la posibilidad de programar la sociedad). Pero de todos modos, es indudable que el espacio político tiene muchas más dimensiones (hablé de eso aquí) y que, desgraciadamente, toda esa variedad es inútil porque aquí sólo podemos elegir entre dos o tres marcas políticas que además a lo que se dedican es a decir chorradas. Pero mejor no pasamos a la política real, que a lo mejor nos enfadamos y seguro que nos deprimimos.

    Ah, Topo, gracias por los enlaces de Sowell. Me lo imaginaba “liberal” pero no escribiendo en Libertad Digital.

  7. Gracias por los enlaces. Es bueno leer a personas que divergen de la corriente mayoritaria.

    ‘The bell curve’ quiere ser la respuesta a la siguiente pregunta: ¿qué es más interesante, nacer pobre y listo o rico y tonto? Los autores encuentran datos de que, en varios indicadores de éxito social, la mejor alternativa es la primera. Esto lo completan con reflexiones sobre cómo la inteligencia ha de tener cada vez más un mayor componente hereditario, puesto que se reduce la varianza ambiental, o sobre cómo la sociedad actual favorece una correlación en CI entre miembros de la pareja mayor que épocas pasadas y qué efectos puede tener este emparejamiento selectivo. La polémica se centró en el tema de las diferencias raciales en inteligencia, cuando no eran, para nada, el eje central.

    Imagino que, más que decir que Sowell escribe en Libertad Digital, sería más correcto señalar que Libertad Digital compra las columnas de Sowell. Imagino que Sowell ni siquiera sabe bien dónde acaban sus artículos de opinión.

  8. Absurdo, El Castigador dijo:

    La verdad es que de Libertad Digital lo más valioso suelen ser los artículos de gente extranjera, que a ningún otro periódico, digital o no, se le ocurriría publicar por si nos escandalizamos demasiado en la puritana España.

    PD. Mi primer mensaje en este blog, aunque lo seguía desde hace tiempo.

  9. pseudopodo dijo:

    Gracias Topo por el resumen. Parece interesante, pero creo que para apreciarlo primero tendría que ponerme la día sobre lo básico en este tema (si te lees lo de los enlaces, te agradecería que me dieras tu opinión, por si les hinco el diente).

    Absurdo (¿o prefieres que te llame Castigador? 😉 ), gracias por animarte a comentar. No leo Libertad Digital, aunque por lo que veo tendré que echarle un vistazo (por lo menos, por Sowell).

  10. loiayirga dijo:

    He leido bastante deprisa tu entrada y los comentarios. (yo soy un hombre muy ocupado ;-). Quiero volver a leerlos y a lo mejor digo algo de mi propia cosecha.
    De momento me parecen muy interesantes dos textos breves:
    Los he subido al blog-almacén.
    1º intenta describir en qué consiste “izquierda y derecha” de Julián Marías sin basarse en la visión económica.
    2º de un autor desconocido 😉 que copia cosas que aprendió de Jose Antonio Marina. La distinción entre conservador y progresista. Quizás es este texto es el que más se relaciona con la división de VR y VNR. Pseudópodo, supongo que no te parece mal que ponga aquí enlaces. Podía haber copiado aquí los textos completos pero este modo me parece que es una manera de establecer una especie de diálogos entre blogs.

  11. loiayirga dijo:

    pseudopodo, se te ha colado un perceptible en lugar de perfectible. Corrige y borra este comentario

  12. pseudopodo dijo:

    Naturalmente que me parece bien que pongas los enlaces (en textos largos, además, es lo mejor). Muy buenos ambos textos, y creo que los dos en la línea de Sowell. Felicita al desconocido 🙂

    [No borro tu comentario anterior para que quede constancia de tu colaboración en perfeccionar el post]

  13. loiayirga dijo:

    Pseudópodo, se agradecen este tipo de reseñas. En los suplementos culturales muchas veces cuando hablan de un libro no resumen sus tesis principales. No sé como lo hace pero escriben y escriben y al final no te queda claro qué es lo que ellos han sacado del libro. Lo he hacen más bien es hacer literatura con escusa del tema del que escriben. Sucede los mismo cuando se muere un escritor o un filósofo. Lees en el periódico un montón de comentarios y como no sepas algo del autor en cuestión antes, después de leerlos sigues sin saber qué fue lo que aportó. O por lo menos lo que sacas no guarda proporción con la cantidad de texto que has leído. Va a tener razón topo universitario también en los artículos sobre libros y autores.
    Creo que todo esto lo podía haber dicho más breve.

  14. pseudopodo dijo:

    Es verdad. Una reseña no tiene que ser un resumen, pero al menos tiene que dar al lector la información necesaria para decidir si le merece la pena leer el libro o no. Y en los suplementos de cultura de los periódicos la mayoría de las veces no pasa eso. Supongo que hay diferencias: recuerdo el Babelia como especialmente irritante en este terreno (pero ya no lo leo), mientras que las críticas de el Cultural de El Mundo suelen ser más concretas y en el ABCD hay de todo. Otro defecto es que suelen reseñarse muy pocos ensayos y casi siempre de temas que a mi no me interesan demasiado…

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