Feliz Navidad, Feliz Civilización

En estas fechas siempre suele salir el artículo de dominical en el que unos cuantos “famosos” glosan “lo mejor” y “lo peor” de la Navidad. Las respuestas suelen ser muy superficiales, claro, aunque a menudo uno se sorprende de que no todos suelten el tópico de lo artificial, consumista, repelente y vulgar que es la Navidad.

Debió de ser leyendo uno de esos artículos (¿quizá en el Mujer Hoy?) cuando se me ocurrió esto: que la Navidad es la civilización. Lo que nosotros llamamos civilización, todo lo que en nuestro fuero interno nosotros (los occidentales) apreciamos y consideramos más valioso está resumido, simbolizado, quintaesenciado en esta fiesta.

Porque lo que celebramos no es la potencia engendradora de la Naturaleza, el retorno de sus ciclos sin fin. Lo que celebramos no lo podían celebrar los paganos: no tenían el concepto. Lo que celebramos tampoco lo podían celebrar los judíos con su dios tribal, su dios que es sólo suyo. Lo que celebramos, a diferencia de los que celebraban los paganos, es humano, es nuestro. Y a diferencia de las demás religiones monoteístas, es universal.

La Navidad es la civilización, decía. ¿Podemos imaginar lo triste que es un mundo sin Navidad? La deprimente cultura china, por ejemplo, que cuentan los que han viajado allí. La reseca cultura musulmana. Recuerdan a la Narnia de C.S. Lewis, en la que “siempre era invierno, pero nunca llegaba la Navidad”.

¿Puede haber mayor muestra de civilización que este acuerdo espontáneo de una sociedad en decorar las calles, poner belenes, mandarse felicitaciones?¿puede haber mayor muestra de civilización que los Reyes Magos?

La objeción adolescente (o sea, la de los intelectuales de dominical) es que toda esa alegría es artificial, es una orgía consumista, que es ridículo ser feliz a plazo fijo y por obligación. Pero nadie les manda ser felices. Son libres. Y quizá no habría nada artificial en la alegría si supieran lo que estamos celebrando. Para el creyente, claro, no hace falta decir nada: se trata nada menos de la Salvación que vino con ese niño. Pero también el no creyente consciente de nuestra cultura tiene mucho que celebrar: la Navidad es el domingo del año, el tiempo para Ser en vez de Tener (o Trabajar, o Producir, o Planificar) Como el domingo -el Día del Señor- la Navidad se sustrae a la lógica utilitaria y abre una ventana al Ser. ¿Qué nos felicitamos en Navidad? En el fondo, que somos: celebramos que somos personas, no piezas, no elementos de una maquinaria social: no jefe o empleado, sino “tú”, “yo”. Y pedimos que lo veamos a otro año.

Esa dignidad de ser una persona y no una pieza del engranaje es la civilización occidental. La que nació con ese niño.

¡Feliz Navidad!

* * *

NOTA: Este texto lo escribí hace dos años, sin intención de publicarlo. Hace poco lo encontré y caí en la cuenta de que era la explicación al post con el que justo hace un año felicitaba la Navidad. Así que tocaba publicarlo. Ahora, a celebrar la Navidad 🙂 .

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29 respuestas a Feliz Navidad, Feliz Civilización

  1. loiayirga dijo:

    Yo también te deseo feliz Navidad a ti y a tu familia.

    Aunque no venga a cuento en este post ¿Por qué te dan las gracias en Microsiervos por una frase de Feynman que no encuentro en tu blog? ¿La pusiste y luego la quitaste?

  2. eldoctorhache dijo:

    La valoración que haces de la Navidad me parece una “tercera vía” muy interesante entre la vivencia estrictamente confesional y el rechazo más o menos visceral que modernamente se ejerce en Occidente de ella amparándose en los más diversos y multiformes pretextos éticos o culturales. La que propones, o mejor dicho pones en evidencia, es una vivencia en la que todos los que no pertenecemos ni a uno ni a otro “bando” podemos, a mi juicio, sentirnos cómodos. Yo también, tras años de “soportar” una celebración que ya no vivía en su significación religiosa, sólo este año, gracias en máxima parte a mi pareja, estoy viviendo la Navidad con su cortejo de valores en plenitud, de manera no ya “vergonzante” o “suficiente”. Y un artículo como el tuyo, modélico, me ratifica que ése es el camino; por lo menos el mío. Gracias y, nunca mejor deseada, ¡feliz Navidad!

  3. loiayirga dijo:

    Y si alguien quisiera decir algo sobre la Navidad y el solsticio de invierno le pido que antes, si le parece bien, lea contra un tópico sobre la Navidad

  4. pseudopodo dijo:

    Loiayirga, claro que no viene a cuento, sobre todo porque era una frase muy poco navideña… 😉 Lo que ocurrió es que leí otra frase de Feynman en ese blog, y les mandé la que luego viste tú, pero no la he puesto nunca aquí.

    Doctorhache, ¡me alegro de leerte otra vez por aquí! Escribí un comentario en tu post sobre la capilla ardiente de Fernán Gómez, que me gustó mucho, pero me interrumpieron antes de acabarlo y no lo pude retomar…

    Feliz Navidad a todos, en los dos hemisferios. Y como ha recordado Loiayirga, también a vuestras familias y a todos los seres queridos…

  5. panta dijo:

    Estoy bastante de acuerdo con eldoctorhache.
    Pero creo que es la sidra que se me ha subido 😉
    Saludos y
    Feliz Navidad.

  6. Dubita dijo:

    Creo que “la magia de la navidad” consiste en el ambiente emocional que se ha creado en torno a ella, ese optimismo envolvente que desprende;que nos ayuda a creer de nuevo en todo lo bueno que potencialmente el ser humano es capaz. ¡y lo sencillo que sería verlo todo así!, como mirado desde los ojos de un niño.

    Sí, la navidad nos recuerda que “Todas las personas mayores primero fueron niños.”….¡¡Resulta curioso que la primera vez que leí el principito fuera por navidad!!

    ¡Feliz navidad!

  7. clodoveo11 dijo:

    Pues, aunque tiendo a estar de acuerdo con buena parte de las reflexiones de Pseudópodo, con esta no lo estoy en absoluto. Para mí la Navidad no es sino la consecuencia inercial de una fiesta religiosa, pagana o como quiera catalogársele que ha derivado en consumismo puro y duro. Pero no veo por ninguna parte que “Navidad sea civilización”. ¿Acaso los chinos o musulmanes no tienen fiestas y celebraciones en su contexto socio-cultural tan animadas y arraigadas como nuestra Navidad? Y, vista desde tales perspectivas, seguro que nuestra Navidad les parece una gaita absoluta, o un rollo patatero. Aparte de lo pretencioso de considerarla como una exaltación de nuestra civilización, plagada de aspectos criticables y discutibles a patadas y que a menudo nos llevan a numerosas encrucijadas morales y éticas. Encrucijadas en las que lo que “somos” no es que quede precisamente en buen lugar, y encrucijadas provocadas en buena parte por ese utilitarismo que impregna nuestra cultura y sociedad.

    Por eso no acierto a ver qué “civilización” tan maravillosa tenemos que celebrar en Navidad, ni tampoco la valía expresa de esa fecha y no cualquier otra. Ni tampoco acierto a ver esa “libertad” supuesta a la hora de celebrar o no la Navidad: hay condicionamientos familiares, sociales e incluso económicos (por ejemplo, horarios) que eliminan o limitan muy radicalmente la libertad de cualquiera para abstraerse de la Navidad, salvo que uno esté solo sin familia y viva en un pueblo apartado. Lo cual me lleva a la consecuencia más palpable del hecho navideño: la Navidad es sólo especial para los niños y para padres con hijos que disfrutan a través del disfrute que les inculcan y trasladan.

    Más allá de esta opinión, feliz Navidad y resto del año para todos.

  8. heptafon dijo:

    Sin ánimo de polemizar, los hindúes, sijs y jainistas tienen la fiesta de Diwali, donde se encienden luces y que se celebra en octubre coincidiendo con el año nuevo de su calendario. Podría ser equivalente a la Navidad cristiana, al menos la forma de celebrarla es similar, luces, regalos, comidas, etc.

    Pues eso, Feliz Navidad!

  9. Mujerárbol dijo:

    ¿Visteis cómo celebraban las viudas de la película “Agua” esa fiesta de Diwali? ¡Mmmm!
    Yo estoy de acuerdo con Pseudopodo: hay algo especial que surge espontáneamente. Que desencadene (o sea disparado por) el consumismo, la ñoñez o el frío -donde hace frío, claro- me importa un pimiento. Algunas celebraciones del mundo se disparan por cosas peores. Y por cierto: a nosotros también nos puede parecer una patochada una fiesta de otra cultura.
    Hay algo difícil de explicar en la Navidad cristiana y que va más allá del presente chungo y del futuro negro y hasta de quienes no semos especialmente religosos.

  10. pseudopodo dijo:

    Clodoveo, como dije en la Nota, no escribí este texto pensando en publicarlo; es una opinión personal muy poco argumentada y entiendo que pueda parecer arbitraria. Intento ahora justificarlo un poco mejor.

    ¿Por qué vinculo Navidad y civilización? Ante todo, porque así se me ocurrió espontáneamente una vez, como digo en el post, tan espontáneamente que, si viviera en otra época, quizá dijera que “una voz me lo dijo”. Como vivo en este siglo, creo más bien que se trató de la condensación en una frase de un trasfondo de ideas hasta entonces vaporosas. En el texto del post hacía un primer trabajo de análisis, y aquí voy con una segunda fase, intentando explicitar aún más ese trasfondo.

    Para empezar, hay dos sentidos de la palabra “civilización”: uno descriptivo, cuando decimos “civilización occidental” o “civilización china” y otro valorativo, como cuando protestamos diciendo “estos tíos están sin civilizar”. Al decir que “la Navidad es la civilización” estoy mezclando ambos sentidos: digo que la Navidad compendia lo que nuestra civilización (en sentido descriptivo) valora como civilización (en sentido valorativo). Es decir, la Navidad resume e ilustra lo que nuestra civilización occidental considera como mejor y más valioso.

    ¿Qué es eso? La noción de dignidad individual e inalienable. La idea de que por el hecho de ser (no ser tal o cual cosa: ateniense, varón, ciudadano libre, etc…sino simplemente ser, sin atributos) tenemos un valor, y un valor infinito, además. Esta idea nace con el niño del portal, que de mayor lo expresó diciendo que somos hijos de Dios, y que lo llevó a la práctica en su vida, en multitud de ocasiones (por poner un solo ejemplo: cuando se para a hablar con la samaritana –doble escándalo: mujer y pagana- y le dice que ya no se va a adorar a Dios en el monte X de la tribu x o en el templo Y de la tribu y, sino que se le adorará “en espíritu y en verdad”).

    Nadie había dicho esto antes: los dioses eran tribales, y los individuos no tenían un valor intrínseco. Así que en el portal nace lo que nosotros, en occidente, consideramos más valioso.

    Ahora podemos poner varias objeciones:

    1) Podemos decir que occidente no ha estado a la altura de ese ideal, y es verdad. Pero ¿hay alguna civilización que haya estado a la altura de sus ideales? Aún así, un ideal elevado es un bien en sí mismo. Cristianos y musulmanes traficaron con esclavos, pero sólo los cristianos abolieron la esclavitud: porque tenían ese ideal.

    2) Podemos negar que sea un ideal superior al de otras culturas. No lo creo: más bien, creo que occidente ha descubierto el “ideal universal”. En palabras de Jacques Ellul: “En esta lenta caminata histórica, inconsciente y espontánea, nadie ha fijado nunca un fin, nadie ha dicho nunca lo que se quería, ni siquiera expresado lo que se estaba intentando hacer. Lo que descubrió occidente es justamente el sentido de todo esto; lo que ha hecho ha sido expresar lo que buscaba el hombre. Cualquier hombre. Occidente ha hecho consciente y voluntario el proyecto humano. Ha fijado un objetivo y lo ha llamado libertad; más adelante, individuo”

    2) Podemos negar que el ideal occidental tenga algo que ver con el cristianismo. A quien siga esta línea de crítica, sólo puedo recomendarle que estudie historia. Y que pierda un rato mirando en el mapa los países donde se respetan los derechos humanos y aquellos que tienen raíces cristianas.

    Creo que con esto explico cual “es esa civilización tan maravillosa que tenemos que celebrar en Navidad”, y por qué en esa fecha y no en otra.

    Para acabar: no puedo negar que hoy la Navidad es, en muchos sentidos, un tostón: los programas de la TV, los dominicales de los periódicos, los villancicos de los centros comerciales… pero todo esto sólo son signos de la decadencia de occidente. Y el principal, quizá, es que no seamos capaces de estar orgullosos de nuestra civilización y nos incomode su celebración…

    Y otra vez: para clodoveo, panta, Dubita, heptafon, mujerarbol… y para los que no han escrito pero sí han leído: feliz Navidad a todos.

  11. loiayirga dijo:

    Y yo suscribo.

    La decadencia de occidente consiste en que reniega de sus orígenes y se avergüenza de su pasado. Tengo la sensación de que la gente que reniega de la Navidad es porque se sienten vacíos al seguir celebrando una fiesta que ya no les dice nada.

  12. heptafon dijo:

    La decadencia de occidente, por retorcer un poco la opinión de Loia, es consecuencia de renegar de los valores que la han hecho grande. No tanto por olvidar los orígenes sin más, sino por relativizar sus grandes ideas. Cuando se impone el todo vale y se eliminan los motores que impulsaron el progreso en otros tiempos, vamos mal.

    En cuanto al Islam, siempre pienso que están en el año 1400, a ver cuando les llega el renacimiento.

    Personalmente me atrae de la Navidad la idea subyacente, aunque hay que reconocer que tiene mucho envoltorio falso y hay mucho parásito tratando de sacar partido. Esa parte de la Navidad es de la que yo reniego. Claro que eso no es Navidad, son los 8 días de oro del Corte Inglés. Quienquiera que sienta estos días una alegría sincera tiene espíritu navideño y esto es (nada más y nada menos) lo que me importa.

  13. pseudopodo dijo:

    La verdad es que no se me había ocurrido antes, pero lo que pasa con la Navidad es un resumen perfecto de nuestra decadencia: desvirtuada por múltiples parásitos (buena descripción, heptafon) que sólo quieren ganar dinero con ella, en lugar de reaccionar contra su adulteración reaccionamos contra la Navidad misma.

    Lo mismo que nos ocurre en muchos otros campos con todas las grandes ideas de occidente.

    Y en este desapego por lo que somos tiene mucho que ver el confuso papel de la religión. Por desgracia, en lugar de aceptarla como la fuente histórica de nuestros valores y nuestra visión del mundo, muchos occidentales la ven como el origen de todos los males (también por eso la Navidad, que al fin y al cabo es una fiesta religiosa, es especialmente significativa).

  14. loiayirga dijo:

    Muy bien, pseudopodo.

    Y yo lo subscribo.

    Es cómodo esto de subscribir, dices algo pero te ahorras el tiempo de escribirlo y de pensarlo por ti mismo.

  15. Joaquín dijo:

    Estas reflexiones en torno a la Navidad y a nuestra civilización (lo uno y lo otro son caras de la misma moneda) han rayado a gran altura, y no me atrevería a añadir una reflexión nueva. Del modo que sea, celebrar unas “navidades laicas”, o como quieren algunos, la “fiesta del solsticio de invierno” está destinado al fracaso, porque carece de sentido. Si no se cree en Dios, ni específicamente en Jesucristo, mejor abstenerse de celebrar nada, porque la Navidad es una celebración religiosa. El cristiano reflexivo es capaz de marcar distancias con esos aspectos lúgubres de las fiestas, que nos marca nuestro mundo próspero (de momento). Puede sonar cínico, pero echo de menos una navidad en la pobreza, o al menos austeras. Sé que el sentido de la fiesta permanecería intacto, incluso realzado.

  16. pseudopodo dijo:

    Joaquín, es verdad que es absurdo pretender hacer unas navidades laicas. Si no se celebra el nacimiento del niño, esto no es más que un carnaval, con el inconveniente, además, de que no puedes elegir tu disfraz.

    Pero lo que quería sugerir aquí es que quien no sea cristiano también debería celebrar el nacimiento del niño, porque, si reflexionamos un poco, veremos que con Cristo nacen nuestros valores más queridos, lo que tiene de más distintivo -y mejor, por qué no decirlo- la civilización occidental.

    Así que sólo estoy de acuerdo contigo en parte: quien no crea en Jesucristo (en su divinidad) pero crea en esos valores tiene también mucho que celebrar en estas fechas. Dicho un poco a lo bruto, la Navidad es también “la fiesta nacional” de occidente, y un poco de patriotismo occidental no nos vendría nada mal. Y, también, desde un punto de vista más personal (no me atrevo a llamarlo espiritual) al no creyente le vendrá bien “el domingo del año”, para ser y no tener. Claro que esto se hace cuesta arriba con tanta mugre consumista…

  17. eldoctorhache dijo:

    Completamente de acuerdo contigo, Pseudópodo.
    Un saludo muy cordial.

  18. Joaquín dijo:

    Bien, estamos de acuerdo, aunque sólo sea en parte. La aspiración legítima de los no creyentes de sumarse a las celebraciones cristianas son también, me parece, un signo de “nostalgia” por algo perdido (y no me refiero a la infancia). Mis mejores deseos para todos.

  19. Javier dijo:

    Nostalgia por la fe perdida.
    Si no estuviera la Navidad habría que inventar otra fiesta anual que cumpliera los mismos roles sociales: reunión de la familia y exaltación de la infancia. Alrededor de ambos es fácil caer en el consumismo, porque las personas (los individuos, no los conceptos de cualquier construcción social) trabajan mucho y luego quieren “regalarse” o regalar el fruto de sus esfuerzos en dispendios que pueden parecer poco razonables.
    En todo caso, a la palabra lujo yo siempre le asocio una idea de “no puedo/debo permitírmelo”. A lo mejor nuestra sociedad funcionaría mejor si el escape no fuera gastar, pero el afán de tener no es necesariamente malo (a mi me gusta tener buen coche, me gustaría vivir en una buena casa, me fascina viajar a sitios lejanos sin arruinarme y me gustaría poder ir a las buenas localidades en la ópera sin sentirme culpable) y es, qué duda cabe, un buen motivo para trabajar más. Muchas veces, gracias a la suma de esas ambiciones individuales una sociedad funciona mejor. Todo esto suena muy liberal, lo sé.
    Y puestos a tomar una imagen corporativa, una iconografía, para las fiestas, a mi me parece que la mezcla de la historia Belén con los iconos del norte (nieve, abetos) es magnífica. Si hubiera que reinventarla yo la haría exactamente así. (Le decía Charles a Sebastian: “No puedes creer en algo sólo por que sea bonito”, a lo que Lord Flyte contestaba: “Yo sí”).
    Así que incluso los no creyentes, salvo los furibundos anticristianos, se benefician de muchos siglos de una celebración común a occidente que ha ido evolucionando con nosotros y que forma parte indisoluble de lo que somos, como las agujas de las iglesias, las plazas porticadas, las fiestas de los santos, etc.

    Feliz día de los Santos Inocentes.

    P.S. Fé de erratas (re. Haldane). En efecto, la expresión “bigger than life” también era válida. He escuchado mucho más la otra, pero ahora no hago más que encontrame el “bigger”. Por hablar.

  20. pseudopodo dijo:

    Debí suponerlo: eres otro de los corrompidos por ese libro, Brideshead… A book bigger than life (tenía que decirlo) 😉

    ¡Felices Santos Inocentes!

  21. johnnylingam dijo:

    Pues me temo que tampoco el niño dios -introducido muy tardíamente en el cristianismo- es un invento cristiano.

    ” “Puer aeternus” es el nombre de una deidad antigua, el niño-dios mencionado por Ovidio en sus Metamorfosis bajo el nombre de Yaco. Más tarde se lo identificó con Dioniso y con Eros. En los misterios eleusinos, que eran un típico culto a la madre, el puer aeternus era una criatura divina nacida de noche y redentora. Dios de la vida, la muerte y la resurrección, tenía un parentesco con dioses orientales como Tammuz, Attis y Adonis.”

    Eternamente pueril

    Ahora que estoy leyendo Juliano el Apóstata, espero que no se me tome a mal que reivindique la grandeza del paganismo, su tolerancia religiosa, que la Iglesia no ha aprendido a aplicar jamás y sus mitos que, al menos, y a diferencia del mashup mesiánico cristiano, nadie pretendió que fueran ciertos (en el sentido de “históricos”).

  22. Athini dijo:

    La frase empleada por pseudópodo:

    “celebramos que somos personas, no piezas, no elementos de una maquinaria social: no jefe o empleado, sino “tú”, “yo” ”

    creo que se podría aplicar muy bien a lo que se hacía en las Saturnales romanas (el 24/25 de diciembre): ese día, los amos servían a los esclavos. Esta coincidencia, me parece, no es una pura casualidad y revela la conexión que existe entre la fiesta cristiana y la pagana.

    Por cierto, Johnnylingam, yo no consideraría a “Juliano el Apóstata” como un modelo de la “tolerancia religiosa” del paganismo. Nuestro tolerante emperador, para empezar, prohibió que los cristianos pudiesen ser maestros. Por lo demás, el “paganismo” de la época de Juliano el Apóstata, se parecía muchísimo más al cristianismo contemporáneo que al paganismo de la época de Cicerón.

  23. pseudopodo dijo:

    No sabía eso de las Saturnales, Athini. Me recuerda a las fiestas de algunos pueblos (Zamarramala en Segovia, y hay más) en las que por un día mandan las mujeres. De todos modos, la idea de la Navidad no es hacer un día de carnaval en el que se invierten los papeles, sino una celebración de que los papeles son sólo papeles, y no afectan a nuestra esencia, y eso es así todos los días del año aunque lo recordemos uno.

    Por otra parte, en mi opinión, el que haya paralelismos entre la Navidad y fiestas paganas previas no hace desmerecer en nada a la Navidad; en cierto modo es casi al contrario, una señal de autenticidad, como se sugiere en este post. Y algo similar podría valer con los paralelismos entre Jesucristo y otras figuras divinas o semidivinas, como la posible relación entre el niño Dios y el Puer Aeternus… aunque creo que este es un terreno muy resbaladizo en el que hay que ser un experto para no meter la pata y hacer interpretaciones erróneas.

  24. Athini dijo:

    Tienes mucha razón, querido Pseudópodo, que en estas cuestiones (como en casi todas las cuestiones, seguramente) “hay que ser un expeto para no meter la pata y hacer apreciaciones erróneas” (tú, por cierto, si haces honor a tu nombre, en vez de meter la pata meterás una fasa-pata, lo cual seguramente es menos grave. Perdón por el chiste fácil).

    No soy especialista en mitología comparada, ni siquiera en religión romana, pero, desde mi conocimiento lateral de estas cuestiones (lo mío es la lingüística latina) me atrevo a asegurarte que no cabe la más mínima duda de que gran cantidad de fiestas cristianas son cristianizaciones de fiestas paganas. Y no cabe duda al respecto, en primerísimo lugar, porque se trató de una estrategia consciente del cristianismo, y una estrategia, además, que las autoridades y eruditos cristianos jamás ocultaron. Si no recuerdo mal, en la primera de las grandes hagiografías, la ‘Vita Martini’ de Sulpicio Severo, se alaba a San Martín, precisamente, por la inteligencia con la que reconvirtió en lugares de culto cristiano a antiguos lugares de culto pagano.

    El Cristianismo en esta cuestión venía a continuar (mutatis mutandis) la tradición romana de la “interpretatio”: la tendencia a identificar con deidades romanas reconocidas las deidades de los pueblos que, en su expansión, iban quedando englobados bajo su imperio (un ejemplo: el celta Belenos identificado con Apolo, el fenicio Baal identificado con Saturno…, y un larguísimo etcétera).

    En el caso del paganismo romano (y, antes, en el de los griegos) la “interpretatio” resultaba, es cierto, bastante más sencilla que en el de los cristianos, porque, por razones obvias, este tipo de identificaciones resulta mucho más fácil para una religión politeísta, con un catálogo no cerrado de divinidades, y sin escrituras sagradas ni dogmas precisos.

    Pese a todo, y con las necesarias adaptaciones, la creación de un culto cristiano donde había habido antes un culto pagano, y la “reinterpretación” de leyendas y tradiciones, se realizó a gran escala. Y, como digo, las autoridades cristianas nunca negaron que realizasen tal práctica. Y no lo negaron porque, honestamente, creían que un culto o una tradición podían ser plenamente cristianos sin que fuera para ello ningún demérito el haber surgido como la recristianización de un culto o una tradición pagana.

    Y yo creo que tenían toda la razón. Las religiones y los cultos de todo el mundo presenta, como es sabido, sorprendentes coincidencias. Desde el punto de vista de la psicoantropología se podrá decir que ello se debe a que las necesidades psicológicas de los seres humanos son muy semejantes y por ello, en las más distintas circunstancias, engendran cultos y mitos semejantes. Desde el punto de vista de un creyente cristiano se podrá decir que esta coincidencia se debe a que el alma humana, creada por Dios, tiene una necesidad intrínseca de buscar a su creador y, aún los pueblos privados del mensaje salvador definitivo, han realizado aproximaciones, más o menos toscas, pero valiosas a su manera, a la verdad religiosa. Y estos dos puntos de vista, por cierto, no son en absoluto incompatibles (y por ello hay excelentes antropólogos cristianos).

    Volviendo al caso de la Navidad, no creo que haya la más mínima duda de que la Navidad cristiana tiene un vínculo directísimo con las Saturnales romanas. Hay que decir, incluso, que las propias Saturnales romanas habían sido en muy gran medida reinterpretadas, debido a la evolución del propio paganismo romano. Como recuerda Dodds (“Cristianos y Paganos en un tiempo de Angustia), el paganismo, influenciado por el neoplatonismo y el neopitagorismo había ido evolucionando de tal forma que en el siglo III su teología apenas se diferenciaba ya de la del cristianismo (donde el cristianismo decía que había un único dios, rodeado de una corte celestial de ángeles y santos, el paganismo decía que había un dios supremos rodeado de divinidades menores…, o, en sus versiones más elaboradas, un único dios que tenía manifestaciones distintas a las que los “indocti” llamaban con nombres diferentes). La semejanza entre cristianismo y paganismo no se debía, como es obvio, sólo a la evolución del paganismo, sino también, y en no menor medida, a la evolución del propio cristianismo: lo que empezó siendo una secta judía (destinada sólo a los judíos) había crecido y evolucionado hacia una religión universal que, en gran medida, bajo un substrato judío cada vez más tenue, estaba cada vez más influída por ese mismo superestrato neoplatónico y neopitagórico que dominaban el ambiente intelectual. Y tanto el cristianismo como el paganismo, claro, crecían en la misma “sensibilidad religiosa”, dominada en aquella época por los cultos mistéricos y las religiones orientales.

    El mayor perseguidor del Cristianismo, Diocleciano, fue también el que impuso oficialmente toda una reinterpretación del paganismo que incluía el cambio de las antiguas Saturnales (que se celebraban entre el 17 y el 23 de diciembre) por la Festividad del Sol Invictus (a celebrar el 25 de diciembre). Este “Sol Invictus” venía a ser, en la nueva religión oficial, esa Divinidad Suprema (tan próxima al Dios cristiano), de la que el emperador se consideraba encarnación. La fecha del 25 de diciembre coincidía, además, con la fecha en la que en el culto de Mitra (uno de los más poderosos en el paganismo del momento, pese a su origen extrarromano: desde el siglo I a.C., por cierto, el fervor popular había ido olvidando a las antiguas divinidades grecorromanas, sustituyéndolas por los cultos orientales de Isis, Cibeles y Mitra), la fecha, digo, en que en el culto de Mitra se celebraba…, sí, el nacimiento del Sol.

    No es difícil, como es obvio, pasar de la celebración del nacimiento de un dios supremo identificado con el sol, a la celebración del nacimiento de un Dios monoteísta. La identificación, en fin, venía favorecida por un montón de otras coincidencias, porque el solsticio de invierno, como subrayó Frazer en su momento, acostumbra a ser una fecha central en las más diversas culturas y religiones.

    Otro dato: en la zona Oriental del Imperio, donde las Saturnales no se celebraban, la fecha que se eligió para celebrar el nacimiento de Jesús fue el seis de enero. Esto causó algunos problemas en el cristianismo primitivo…, pero creo que va siendo hora de poner fin a esta anotación tan excesiva.

  25. Javier dijo:

    Athini, dude, you know it all!

  26. pseudopodo dijo:

    Athini, no sé lo que nos podrías enseñar si fueras especialista en mitología comparada o religión romana 😉 . Si la anotación es excesiva, es por lo excesivamente buena: gracias.

  27. johnnylingam dijo:

    “Nuestro tolerante emperador, para empezar, prohibió que los cristianos pudiesen ser maestros”

    Un hombre inteligente, Juliano.

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