Intelectuales antioccidentales (1)

En Traición a Occidente, Jacques Ellul analiza la actitud antioccidental que, ya en 1974, estaba muy extendida entre los intelectuales. Resumo su argumento, con frases entresacadas del libro (en cursiva las mías).

* * *

Occidente tiene mala reputación hoy y todos intentan huir de este barco que zozobra. Occidente es portador de todos los pecados. Ha invadido el mundo. Ha subyugado a pueblos que no pedían más que vivir en paz. Estos pueblos eran dichosos, fecundos, prolíficos, bien alimentados, no conocían el mal, ni la guerra, ni la esclavitud; poseían seguridad y filosofía… Y después llegó el Occidente con su cortejo de catástrofes.

El hombre occidental comienza a estar ahora convencido de todo esto, y al menos en la izquierda, al menos entre los intelectuales, de esta “concienciación” nace un gran sentido de culpa, un remordimiento terrible.

Asumo el mal que se ha hecho, rechazo que no se haya hecho más que mal. Sé que nuestra civilización está edificada sobre la sangre y el robo, pero toda civilización se ha levantado así. Frente al discurso pseudorrevolucionario, a la caminata especular junto a los guerrilleros, al desprecio por la “cultura blanca”, al deseo exasperado por destruir todo lo que fue nuestra grandeza, afirmo el valor de occidente a pesar de todo.

[A continuación, Ellul entresaca algunos casos de la historia de los pueblos no occidentales: el imperialismo otomano y de los kmer; las espantosas invasiones de Gengis Khan, que “probablemente mató en su reinado a sesenta millones de personas”; la invasión de dos tercios del continente negro por los bantúes, y de los aztecas a los reinos vecinos; el colonialismo chino en Manchuria, Mongolia, Sinkiang y el Tíbet… Me ha llamado la atención lo que dice sobre el esclavismo de los árabes:]

Los primeros esclavizadores, desde finales del mundo antiguo, lo fueron los mercaderes árabes, musulmanes, que establecieron la esclavitud en el África negra. Y cuando llegaron los occidentales, sencillamente, se aprovecharon de la estructura de reducción a la esclavitud de las tribus negras que había sido puesta en práctica por los árabes. Se romantiza mucho hoy en día sobre el liberalismo y el humanismo de los árabes, pero todo eso es literatura. A partir de los textos del Islam, todo es desde luego excelente. A partir de los textos evangélicos, también. La práctica en las conquistas y el comercio ha sido tan atroz (por lo menos) por parte de los árabes como por la de los occidentales.

Siempre se encuentra aquí el mismo vicio intelectual: se oponen principios (admirables – islámicos) y conductas (horrorosas – cristianas). Me parece que esto no es serio. Hay que comparar principios con principios (el Islam y el Evangelio) y después conductas con conductas (los musulmanes y los cristianos).

Bien es sabido hasta que punto resulta culpable nuestra civilización con respecto a la mujer. ¡Despreciada, esclavizada, objetualizada, etc, siempre! Y se recuerda la grosera discusión del siglo XII acerca de si la mujer tiene alma –debatida en un sínodo-, que es para reírse. Pero, perdón: ¿quién ha dicho “la mujer es el campo en el que siembre el hombre”? El Islam. ¿Quién tiene la postura más envilecedora, más embrutecedora hacia la mujer? El Islam:

“Preguntas, pues, si una mujer no tiene alma ni inteligencia? ¿Cómo puedes preguntarlo? Es claro que no lo tiene. Una criatura sin alma ni inteligencia no tiene fe. Ni el paraíso ni el infierno esperan a la mujer. Cuando muere se desintegra sencillamente en el polvo” (Kurban Said).

La famosa cuestión planteada por los teólogos cristianos, que no corresponde ni a la enseñanza bíblica ni a la de los grandes teólogos y padres de la Iglesia, se debió precisamente a la confusión provocada en occidente por la afirmación del Islam, cuyas ideas empezaban a penetrar en Francia.

(Continuará)

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20 respuestas a Intelectuales antioccidentales (1)

  1. Asturchale dijo:

    Si no conocias el asunto del esclavismo arabe, a lo mejor tampoco te suena lo siguiente:
    Creo que fue en “La cultura de la queja” (un libro que desarrolla argumentos bastante semejantes a los de esta entrada del blog) donde oi hablar por primera vez de la rebelion Zanj. Los esclavos, importados a traves del Cuerno de Africa, se rebelaron contra sus amos arabes en el sur de Irak. Durante catorce años derrotaron los ejercitos que les enviaron desde Bagdad, hasta que terminaron aplastados.

    http://en.wikipedia.org/wiki/Zanj_Revolt

    Es una de las tres grandes rebeliones de esclavos, junto con la de Espartaco y la independencia de Haiti.
    En fin, crei que podria ser interesante. Para idealizar al vecino es preciso ignorar su historia. El Buen Salvaje solo existe en nuestra mente: no tiene nada que ver con la historia de los pueblos no europeos.
    “Si la violencia es tan americana como el pastel de manzana, entonces la esclavitud es tan africana como el ñame” (“La Cultura de la Queja”, parodiando una famosa frase del activista por los derechos civiles H. Rap Brown).

  2. Mari Pili dijo:

    Es curioso que saques a colación este libro porque precisamente me estoy leyendo otro que encaja a la perfección en la categoría antioccidental que señalas. Se trata de “África, pecado de Europa”, del catedrático Luis de Sebastián, y que viene a echar la culpa de todos los males del continente a los colonizadores europeos.

    Salvando el sesgo ideológico, el libro es un interesante repaso del proceso de colonización, barbarie (¡ese Congo belga!) y descolonización en apenas 150 años. Pero la conclusión es fallida: si no llega a ser por Europa, los países africanos tal vez estarían a la vanguardia del mundo. Compárese este aserto con las conclusiones de “Armas, gérmenes y acero”, de Jared Diamond.

    Lo malo del antioccidentalismo es que, en ocasiones como ésta, sirve de agrumento para justificar el latrocinio de los nefastos gobernantes africanos, mucho más nocivos para sus compatriotas que los colonizadores europeos.

  3. pseudopodo dijo:

    No sé si sería en “La cultura de la queja”, Asturchale, porque lo leí hace poco y no lo recuerdo. Pero tengo mala memoria, y a lo mejor me sonaba lo de la esclavitud con los árabes porque lo había leído ahí… No deja de ser curioso lo poco que sabemos de la historia de los pueblos no europeos. Precisamente por eso nos tragamos que hemos sido muy malos.

    Mari Pili, no he leído “Armas, gérmenes y acero” (y debería, es ya un clásico), pero supongo que te refieres a la tesis de que es la geografía la que más condiciona la prosperidad (acceso a puertos, ríos navegables, clima benigno, posibilidad de desplazamiento en el eje este-oeste, mucho más ventajoso que el norte-sur…). A mí me parece bastante convincente, y me parece difícil de tragar que África, que tiene todo eso en contra, pudiera estar en ningún caso a la vanguardia del mundo… por no añadir que si Europa ha estado en la vanguardia ha sido también por la revolución científica del SXVII, un fenómeno sin precedentes y sumamente improbable…

    Y de acuerdo con último que dices: dictadores, chorizos, corruptos… menudo chollo tienen con el antioccidentalismo.

  4. fongfengmode dijo:

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  5. Lavado de cerebro dijo:

    [b]El marxismo cultural.[/b]

    En Europa occidental y en Estados Unidos no se ha aplicado nunca el modelo económico marxista, sin embargo, el marxismo cultural domina todos los aspectos de nuestras sociedades, puede que esta afirmación suene extraña a algunos rectores. Lo que llamamos marxismo cultural es designado con el eufemismo de “Corrección política”. ¿Cuál es el origen de la corrección política?

    Los orígenes de la corrección política actual hay que buscarlos en los primeros años del S. XX. Justo después de la revolución rusa, los marxistas occidentales esperaban una inminente revolución de las masas obreras en el resto de Europa, sin embargo esta revolución no tuvo lugar más que en Hungría y Alemania. En estos dos países los revolucionarios no tuvieron el seguimiento esperado entre los obreros y ambas revoluciones fueron abortadas. ¿Por qué los obreros no se sublevaron? La respuesta a esta pregunta la dieron dos pensadores marxistas, el italiano Antonio Gramsci y el húngaro Georg Luckacs. La respuesta fue que los obreros no eran capaces de ver sus intereses de clase porque estaban inmersos en la cultura occidental, por lo tanto es en el plano cultural donde se debe preparar la revolución. Al obrero comunista debe serle extirpada su cultura y su historia, esto deberá llevarse a cabo mediante lo que Gramsci denomina combate cultural.

    En 1923 el multimillonario marxista Felix Weil, establece en Frankfurt un círculo de reflexión dirigido por Luckacs. Este círculo recibirá el nombre de Instituto para la Investigación Social y es más conocido como Escuela de Frankfurt. En 1930, el Instituto pasa a ser dirigido por Max Horkheimer, un seguidor de Freud y del psicoanálisis. Horkheimer replantea las tesis marxistas según la cual la superestructura es una mera consecuencia de la infraestructura económica. Sus reflexiones le llevan a formular lo que él mismo denominó Teoría Crítica. ¿Qué es la Teoría Crítica? Max Horkheimer afirma que la manera de destruir la civilización occidental es el ataque sistemático a todos sus valores, no la formulación teórica de una sociedad alternativa. Pongamos un ejemplo. Valor: El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer con el objetivo de formar una familia, tener hijos y transmitirles los valores de sus antepasados. Crítica: El matrimonio puede ser cualquier tipo de unión donde intervenga la atracción sexual sin ningún fin concreto. Resultado: Instauración del matrimonio homosexual.

    Otros miembros del Instituto para la Investigación Social fueron Theodore Adorno, Erich Fromm y Herbert Marcuse. Estos dos últimos autores, desarrollan una teoría según la cual las diferencias sexuales son construcciones sociales propias de la sociedad burguesa. Es mejor no añadir ningún comentario.

    El Instituto para la Investigación Social fue cerrado en 1933 con la llegada de los nacionalsocialistas al poder. Sus miembros, en su mayoría judíos, se refugiaron en Estados Unidos y reestablecieron el Instituto con ayuda de la Universidad de Columbia. Durante la segunda guerra mundial participaron activamente en el esfuerzo bélico americano. Marcuse, por ejemplo trabajó para la OSS, el precursor de la CIA.

    Tras la guerra, el Instituto para la Investigación Social vuelve a ser abierto en Frankfurt, sin embargo, Marcuse, su máximo exponente en aquella época se queda en Estados Unidos y se convierte en el ideólogo de las revueltas estudiantiles de los 60 e inspirará a algunos líderes de los movimientos revolucionarios negros. Su obra “Eros y civilización” será la Biblia de los Hippies. El marxismo cultural de Markuse y la escuela de Frakfurt, ya no va dirigido hacia el proletariado, sino a los hijos de la alta burguesía y las clases medias. En este nuevo contexto, la lucha de clases que predicaba el marxismo económico debe ser reformulada, la clase deja de definirse en base a la propiedad de los medios de producción, sino en función del grupo cultural al que se pertenece. La cultura deja de ser un mero producto de las relaciones de producción. Para el marxista cultural, es la cultura la que determina unas relaciones de producción imaginarias, un obrero de la construcción, blanco y de civilización occidental es un explotador, mientras que un deportista millonario africano es un explotado.

    En el marxismo económico, las leyes de la historia requieren la eliminación de los propietarios de los medios de producción y la expropiación de dichos medios por el Estado. En el marxismo cultural, quienes deben desparecer son todas aquellas personas que conservan patrones culturales europeos. Las personas de cultura occidental son por definición una clase opresora y malévola por naturaleza, independientemente de su situación económica. En contraste, la nueva clase oprimida y buena por naturaleza está constituida por todos los individuos no occidentales, como negros o chicanos. Esta última posición retoma claramente la idea del buen salvaje de Rousseau. A las razas no europeas hay que añadir grupos como los homosexuales y las mujeres feministas (en el sentido político del término).

    Igual que el marxismo económico pretendía la expropiación de los bienes de la burguesía y la desaparición final de dicha clase social, el marxismo cultural busca la desaparición final de la civilización occidental y de los portadores de dicha civilización, o sea, la raza blanca. Esto se realiza mediante la colonización masiva de Europa y Estados Unidos por las masas tercermundistas y mediante la aplicación de lo que llaman “discriminación positiva”. ¿Por qué positiva?, porque se realiza a favor de grupos étnicos y culturales que son buenos por naturaleza y en contra de grupos que son malos por naturaleza.

    Una vez vistos los nuevos parámetros en los que se define la lucha de clases o más bien la lucha de grupos culturales, sólo queda subrayar que el programa antieuropeo de los marxistas culturales se ha llevado a cabo con muy escasa oposición, en prácticamente todos los países de Europa occidental y en Estados Unidos, Canadá y Australia. Entre los años 60 y 70, las leyes que favorecían la inmigración europea y restringían la inmigración no europea, fueron derogadas en Estados Unidos y Australia, lo cual fue el inicio de un proceso de colonización sistemática de ambos países por parte de las masas tercermundistas. Dicho proceso se ha venido acelerando durante los años transcurridos y hoy es más rápido que nunca. En Europa occidental el proceso de ocupación tercermundista ha sido completamente análogo y en ciudades como París o Londres la población autóctona se ha visto reducida por debajo de la mitad. La colonización va acompañada de la discriminación cada vez más acusada de la población autóctona frente a los nuevos colonos, en Estados Unidos y en Inglaterra, la “discriminación positiva” es algo que está presente en todas partes. En Francia, donde esta discriminación ya se aplica en la adjudicación de ayudas sociales, se están haciendo esfuerzos continuos para imponerla en todos los ámbitos de la sociedad. La tendencia es la misma en todos los países de Europa.

    Tanto la izquierda como la derecha políticas han admitido en una u otra medida los postulados del marxismo cultural, para ello no ha sido necesaria una revolución violenta. Los marxistas culturales, se han impuesto gracias a tres factores: en primer lugar el apoyo de la banca internacional, que los ha utilizado para impulsar el proceso de globalización económica. En segundo lugar su dominio de lo que Gramsci llamaba “combate cultural”, es decir, la infiltración masiva del movimiento asociativo. Asociaciones ecologistas, pacifistas, universitarias, culturales, de defensa de los derechos de la mujer y todo tipo de ONGs han sido creadas o infiltradas por los marxistas culturales. El factor más importante ha sido sin embargo la ausencia total de resistencia, efectivamente la derecha conservadora no ha tenido la capacidad ni política ni ideológica para oponerse al avance del marxismo cultural. De hecho, la derecha conservadora ha terminado por aceptar como propias muchas ideas fabricadas por los marxistas culturales. El marxismo político y económico se encontró en su avance con una ideología que aportaba una solución alternativa a los problemas sociales de los que se alimentaba la ideología marxista, (el nacionalsocialismo), una solución nacional e identitaria en contraste con la solución internacionalista marxista. Tras la segunda guerra mundial, no quedaba nada capaz de frenar la expansión del marxismo cultural.

    [b]Evolución del marxismo en Europa del Este.[/b]

    Si comparamos Europa occidental y Europa oriental desde el punto de vista de la libertad de expresión y pensamiento, vemos que en Europa occidental hay una serie de temas que no es posible abordar sin una serie de riesgos que van desde el ostracismo social hasta la prisión pasando por la pérdida del puesto de trabajo. Cualquier desviación del pensamiento oficial sobre temas como inmigración y raza, es severamente perseguida por la nueva forma de inquisición que es la corrección política.

    En contraste con la falta de libertad de Europa occidental, en Europa del Este, los peligros a los que se exponen quienes piensan libremente, son mucho menores. El poder del marxismo cultural es mucho menor allí donde triunfó el marxismo político y económico. ¿Por qué ocurrió esto?

    Hay dos respuestas, la primera es que en la Unión Soviética, desde 1917 hasta 1989 el marxismo internacionalista que se instaló en el poder, se fue rusificando progresivamente y fue tomando posiciones nacionalistas rusas. El primer viraje hacia el nacionalismo tuvo lugar en 1925, cuando Stalin impuso sus tesis autárquicas frente al internacionalismo extremo que representaba Trotsky. El segundo viraje tuvo lugar entre 1941 y 1945, durante la guerra con Alemania, Stalin optó por reactivar el nacionalismo ruso y ponerlo al servicio del esfuerzo bélico. De hecho en Rusia, la segunda guerra mundial fue denominada “gran guerra patriótica”. El tercer viraje fue la “campaña anticosmopolita” de principios de los años 50, en la que numerosos dirigentes del partido fueron eliminados tras ser acusados de internacionalistas. Ciertos sectores de la izquierda en Europa occidental reniegan de la figura de Stalin por estos tres detalles, no porque exterminara a millones de disidentes políticos en el Gulag. Sin embargo Trotsky, creador del ejército rojo y cómplice de la matanza sistemática de kulaks y cosacos, que tuvo lugar tras la revolución, es considerado como alguien de moral intachable y como el exponente de una ideología “perfecta”, que fue desvirtuada por Stalin.

    El segundo motivo es que el marxismo cultural tiene su origen en la teoría crítica de Max Horkheimer, doctrina dirigida a la destrucción de una sociedad, evidentemente, en los países comunistas no hubo movimientos inspirados por la teoría crítica. Mientras los marxistas culturales de Occidente defendían el aborto, las drogas y la homosexualidad, en la Unión Soviética el aborto y las drogas eran ilegales y la homosexualidad no estaba precisamente bien vista.

    [b]¿Qué hacer?[/b]

    El marxismo cultural es una construcción teórica cuyo único objetivo es la destrucción de nuestra civilización y de nuestro pueblo. Esta ideología representa un peligro mortal puesto que se trata de un enemigo interior, que está presente por todas partes. Desde los primeros años de escolarización, los jóvenes europeos son educados en el desprecio hacia sus raíces étnicas y culturales. ¿Cómo enfrentarnos a un enemigo que tiene un poder casi absoluto, que controla los gobiernos de nuestros países, las instituciones culturales y educativas y los medios de comunicación de masas?

    Para encontrar la respuesta es necesario un análisis profundo de la estructura ideológica y los métodos del marxismo cultural. El marxismo cultural es una ideología eminentemente destructiva. No busca la construcción de una nueva sociedad, como el marxismo del S. XIX, sino que simplemente busca destruir la civilización occidental. Esta falta de voluntad creativa se ve con claridad en las contradicciones de una ideología que dice defender los derechos de las mujeres y que fomenta la implantación del Islam en nuestro territorio. El carácter destructivo de la izquierda cultural se ha acentuado notablemente con la caída de la Unión Soviética. Con la desaparición del bloque comunista, la izquierda occidental ha perdido su referente histórico, lo cual ha acentuado su odio hacia la civilización europea.

    Quienes hayan discutido alguna vez con marxistas culturales (comunistas, socialistas, liberales, cristianos multiculturalistas, etc.) habrá reparado en que la mayoría de las veces, estos individuos renuncian a defender sus posiciones y se limitan a atacar las ideas del contrario. La otra gran dificultad que los identitarios nos encontramos en los enfrentamientos dialécticos con los marxistas culturales es el hecho de que en la mayoría de los casos los conceptos manejados en la discusión son productos del marxismo cultural, como “derechos humanos”, “opción sexual”, “igualdad”, … Incluso el vocabulario empleado en las discusiones políticas ha sido diseñado por el marxismo cultural, palabras como “sin papeles”, tolerancia, racismo y otras muchas, son inventos del marxismo cultural, el hecho de usarlas en una discusión política, implica aceptar la derrota a priori.

    El primer paso para enfrentarnos al marxismo cultural es la renovación total de nuestro pensamiento, todos los conceptos y palabras de la corrección política deben ser sustituidos por conceptos identitarios. Debemos sustituir el término inmigración por el de colonización, ya que el proceso que estamos viviendo, tiene una magnitud muy superior a la inmigración, y supone una ocupación de un territorio por unas poblaciones, acompañada de la eliminación progresiva de la población autóctona, la cual sufre un auténtico derrumbe demográfico. Igualmente debemos borrar el término racismo y sustituirlo por el de supervivencia. Los marxistas culturales han denominado racismo a cualquier actitud por parte de las poblaciones europeas que busque defender su supervivencia como pueblos. Lo que los marxistas culturales llaman tolerancia ha de ser llamado imposición. El concepto de “derechos humanos”, debe modificarse incluyendo el de “derechos de los pueblos” y el de “deberes de los individuos”. Los “sin papeles” deben ser llamados por su nombre: ilegales, clandestinos o invasores. El “aborto” debe ser llamado genocidio, pues es lo que realmente es cuando se aplica a la escala a la que se está aplicando hoy. La homosexualidad no es una “opción sexual”, sino una desviación sexual. La “igualdad” es un concepto jurídico, que implica que dos personas deben ser tratadas de igual modo si han cometido la misma falta o si tienen los mismos méritos, no un concepto ontológico como dicen los marxistas culturales.

    Una vez que tengamos las ideas claras, todos los valores del marxismo cultural deben ser criticados y atacados sin descanso, ninguna concesión ni léxica ni ideológica debe ser hecha al marxismo cultural. El marxismo cultural tiene el dominio absoluto del universo político e ideológico de nuestras sociedades, pero tiene un punto débil. Ese punto débil es que es falso. Una ideología dispuesta a enfrentarse al marxismo cultural con sus propias armas, cuyos seguidores tengan el mismo grado de motivación y disciplina que los marxistas culturales, pero que a diferencia del marxismo cultural sea verdadera, puede enfrentarse al enemigo de nuestra civilización y operar la regeneración ideológica que nuestro pueblo necesita para seguir existiendo.

  6. Sergio dijo:

    No sé dónde leí la teoría (por llamarla de alguna manera) de que la Iglesia siempre había aceptado la discusión sobre la existencia de Dios para evitar la más problemática discusión sobre Su bondad.

    Aquí pasa un poco lo contrario: en Occidente aceptamos la discusión sobre si Occidente es bueno o malo para obviar la discusión sobre si Occidente existe: ¿qué es Occidente, un fraile franciscano o un jeque del petróleo?

    Coincido con Pseudópodo en que hay que constrastar conductas con conductas. Los principios ya sabemos que dan poco de sí.

  7. pseudopodo dijo:

    Lavado de cerebro, el artículo que has pegado son 2400 palabras, unas ocho páginas de libro de bolsillo… demasiado para un comentario. Si tienes un enlace a ese texto, ponlo y borro el comentario. Gracias.

    Sergio, estoy de acuerdo en que habría que definir Occidente, pero que no sea fácil definirlo no implica que el concepto no tenga sentido. Yo diría (poniéndome un poco cursi) que Occidente es toda la descendencia del matrimonio de Atenas y Jerusalén. Que es una progenie variada, pero con un claro aire de familia…

    Ah, lo de constrastar conductas con conductas no lo digo yo, lo dice Ellul (pero lo comparto y me parece una observación muy certera).

  8. Sergio dijo:

    Pues yo creo que las críticas a Occidente suelen venir ligadas a tres fenómenos: el colonialismo, el llamado imperialismo y la globalización. Desde mi ignorancia total en estos temas (entonces cállate, diría cualquiera) no creo que estas tres “conductas” sean parientes de una pareja tan de “principios” como la de Doña Atenas y Don Jerusalén.

  9. loiayirga dijo:

    Para intentar definir “Occidente” he recordado este texto de Zubiri en “Naturaleza, Historia y Dios”.

    “La metafísica griega, el derecho romano y la religión de Israel (…) son los tres productos más gigantescos del espiritu humano. El haberlos absorbido en una unidad radical y trascendente constituye una de las manifestaciones históricas más espléndidas de las posibilidades internas del critianismo. Sólo la ciencia moderna puede equipararse en grandeza a aquellos legados.”

    Derecho Romano, filosofía griega, religión judía y ciencia moderna. Quizá sean los mimbres con los que se hizo la historia de Occidente.

    ¿Cuando se habla de Occidente Cristiano se está queriendo decir que hay un Occidente no cristiano?
    En mi ignorancia, tiendo a identificar “cultura occidental” con “cultura cristiana”. ¿Crees que es equivocada esa identificación?

  10. pseudopodo dijo:

    Magnífica la cita, Loiayirga; no sólo por decir tan brevemente lo que han dicho muchos, sobre la genealogía de occidente, sino por añadir lo de “las posiblilidades internas del cristianismo”, que me parece una gran idea.

    (Por cierto, veo que estás empeñado en que lea a Zubiri y lo vas a conseguir… además, me ha llamado más aún la atención sobre él esto que leí en la wikipedia: “Durante la guerra civil permanece en París donde trabaja en Física con Louis de Broglie y con Emile Benveniste en filología”: esto no está al alcance de cualquiera).

    Sobre lo de “occidente cristiano”: en mi opninión lo que se entiende por “occidente” en sentido cultural, no geográfico, es evidentemente la cultura cristiana, la de Europa durante casi dos mil años. Luego, del XVIII para acá puede haber habido reacciones anticristianas, pero que siguen dentro de la misma matriz, son como adolescentes rebeldes pero miembros de la familia. Así que estoy de acuerdo con tu identificación.

  11. clodoveo11 dijo:

    Las críticas a Occidente provienen en realidad del marxismo y de su utilización interesada de cualquier característica occidental llevada al extremo para arrumbar su odiado capitalismo. Y ahí entraría la colonización, imperialismos, industrialización, diferencias de clase, uso y abuso de la naturaleza, globalización económica y cultural, cristianismo, etc. Factores en los que destaca y critica sus excesos (que los ha habido) sin reconocer su valor y, en ocasiones, inevitabilidad.
    Dicho esto, por supuesto que la actuación de Occidente hubiera sido mejorable, pero las actuaciones de otras culturas no ofrecen ejemplos para saber cómo.
    Por último, no sé de qué libro está sacado lo de “Lavado de cerebro”, pero no deja de ofrecer claves interesantes.

    Saludos a todos.

  12. loiayirga dijo:

    Lo que caracteriza a Zubiri es querer hacer una metafísica conociendo la ciencia de su tiempo. Por lo visto tenía una formación científica bastante amplia, al menos conocía la física de Einstein, que para un filósofo ya es bastante. No como Savater que dice que el filósofo debe partir de lo que dice la ciencia y luego él escribe un capítulo sobre el tiempo sin tener ni idea de cómo lo considera hoy la ciencia. Osea que Savater sabe del tiempo lo que yo.

    Zubiri no es un autor fácil. Sobre todo no es fácil su trilogía “inteligencia sentiente”. “Naturaleza, historia y Dios”, de los más antiguos, es mucho más accesible. Por cierto, en este libro (recopilación de pequeños trabajos) hay un capítulo dedicado a la física. “La idea de naturaleza. La nueva física”. No sé decirte la actualidad que hoy tendrá.

    Estoy seguro que “El hombre y Dios” te interesaría. Por lo que yo entiendo, creo que la crítica que hace a todas las pruebas anteriores de la existencia de Dios es que conciben a Dios como realidad-objeto (como si se tratara de un objeto más de la realidad) en lugar de entenderlo como realidad-fundamento.

    En todo caso hay que tener muchas ganas para meterse con él. Con todas las cosas que hay que leer, no querría yo cargarte con un peso que luego te costara llevar. A mí también me ha servido mucho “Sobre el hombre”. Mucho menos metafísico que el anterior y más comprensible.

    También tengo en casa “Espacio. Tiempo. Materia” Le he pasado los ojos por encima a algunas de sus páginas. Eso es todo lo que puedo decir. Seguro que una persona de tu formación le sacaba más partido.

  13. pseudopodo dijo:

    Tras leer tu comentario ví que en la biblioteca de la universidad tenían “Espacio, Tiempo, Materia” (por cierto, no conocía este título y me llamó la atención que es igual que el de un libro de Weyl, uno de los físicos matemáticos más importantes del S XX: Raum – Zeit – Materie).

    Fui dispuesto a sacarlo pero me desanimé: son 700 páginas en gran formato y pesa tanto que me arriñonaría llevándolo en la mochila (tengo que llevarlo allí porque sólo puedo leer en el cercanías). Así que lo he dejado para cuando tenga más tiempo, a lo mejor me animo con alguno de los títulos más ligeros (por lo menos en peso) que sugieres…

    Ah, y gracias por descubrirme cosas (o autores) 🙂

  14. David dijo:

    Siento un gran rechazo por la mentalidad del mundo occidental moderno.
    Pero creo que no tardará mucho en derrumbarse a causa de sus própios excesos. La ambición y la arrogancia son los mayores defectos de cualquier nación o imperio.

    El “mundo occidental” ha creado unos sistemas políticos y económicos que se hundirán a causa de sus própios defectos, engaños y excesos.

    Las sociedades occidentales necesitan un gran cambio que las saque del materialismo, consumismo y hedonimo que impone la mentalidad capitalista moderna. Y de la “dictadura de las masas” que impera en el mundo occidental.

    Quizás algún dia se descubra la verdad de cosas que la mayoria de la gente daba por ciertas y por incuestionables y se den cuenta de como han sido engañados y explotados.

  15. pseudopodo dijo:

    Hola, David

    Que conste que si con “el mundo occidental moderno” te refieres al contemporáneo, creo que estoy de acuerdo contigo.

    Pero no creo que el materialismo, hedonismo, etc, sean algo propio de la tradición occidental, y sí algo a lo que han contribuido “maestros de la sospecha” entre los que están muchos de esos intelectuales antioccidentales que critica Ellul (por ejemplo, los izquierdistas franceses en la línea de Foucault…).

  16. saul dijo:

    por que tanto misterio si todos pueden opinar me han dicho tantos comentarios de este libro, que es prohibido que te pueden perjudicar ya lo lei y la verdad me gusto

  17. bloodykefka dijo:

    Lo curioso es que precisamente las palabras del Coran respecto a la mujer surgen como reacción al sistema tan machista que imperaba en Arabia. También se supone que si bien no se prohibía la esclavitud, se hablaba en favor “de respetar los derechos de los esclavos” (tratarlos bien y darles la libertad). Lo que pasa es lo de siempre, que una cosa son las ideas y otras sus seguidores.

    Una vez dicho esto, una cosa es ser crítico con la situación occidental, y otra es convertirse en anti-algo. Las críticas son buenas en el sentido de que son constructivas, ya que precisamente valoran lo positivo y buscan potenciarlo.

    De todos modos creo que los intelectuales anti-occidentales ya están de capa caída: tengo la sensación de que tienden más al “progresismo” cientifista, y eso significa mirar por encima del hombro a todo aquel que rezume cierto tradicionalismo (religión), sea cristiano o musulman. Y de hecho, respecto a estos últimos, vende mucho más un acto vandálico perpretado por integristas que un congreso teológico para desarrollar un islam “a la europea”, siendo ambos casos hechos reales XD.

    Y si no, que se lo digan a Hitchens o a Pilar Raola XD.

    • pseudópodo dijo:

      Puede ser, es verdad que ahora hay una línea de intelectuales como Hitchens (a Rahola lo de intelectual le queda un poco ancho) que están de vuelta del progresismo antioccidental, pero todavía son minoritarios en el discurso de los medios, creo yo… y en lo que coinciden con los que critica Ellul es en su antipatía por la religión, incluso más radical en algunos casos.

      • bloodykefka dijo:

        Es que para mi unos y otros son muy trasnochados, hasta tal punto de no se si decir si son los mismos de siempre con una capa de posmodernidad. El problema no es que seas antioccidental, sino que seas anti-algo, que manía con eso.

        Por ejemplo, es cierto que Rahola es tonta, pero a mi Hitchens y su obsesión con el islam después del 11S, tal al punto de apoyar la guerra de Irak como el más rancio de los neocones no me dice nada bueno de su inteligencia. Supongo que estas cosas son las que igualan a los seres humanos, al ver que las élites intelectuales no son precisamente los que mejores lecciones dan a la sociedad, y por tanto, no cumplen bien su papal como motor del cambio.

        Quizás estoy divagando demasiado, pero espero haberme explicado bien.

      • bloodykefka dijo:

        Por otro lado, bueno no se si son tan minoritarios… tengo la sensación incluso Elluh se dio cuenta en el fondo que estos “progres” no son más bien que unos burgueses con otro collar, y que miran igualmente por encima del hombro a los pueblos “atrasados”. Simplemente son más hipócritas.

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