Un diálogo galileano: sobre pavos, tizas y hechos

[Personajes:

Salviati (científico)
Sagredo (lego inteligente)
Simplicio (lego que hace honor a su nombre).

Aparecidos por primera vez en el Diálogo sobre los dos principales sistemas del mundo, de Galileo Galilei (1632)]

* * *

Simplicio: ¡Qué alegría volveros a encontrar después de tanto tiempo, maese Salviati! Y veo que venís acompañado de nuestro amigo Sagredo.

Salviati: Así es, maese Simplicio. Precisamente charlábamos sobre los grandes progresos que la ciencia ha realizado desde nuestras últimas discusiones, más de trescientos cincuenta años ha.

Simplicio: Maravillosos progresos, en efecto. Y todo gracias al método científico. Yo, debo reconocerlo, no lo entendía en aquella época; pero en estos años he aprendido a apreciarlo como se merece.

Salviati: Gran novedad es esa. ¿Habéis dejado entonces de ser peripatético?

Simplicio: Así es. Algunas grandes cosas hizo Aristóteles, pero todas sin excepción han sido superadas hoy en día por la ciencia. Y no podía ser de otro modo, pues toda la ciencia se basa en la observación y la recopilación de hechos, y en estos siglos desde nuestra última conversación se han observado más hechos que los que nunca pudo observar el estagirita.

Salviati: ¡Cuanto me sorprende oiros hablar así!

Simplicio: No soy hombre que se obstine en los prejuicios. Estos siglos he meditado sobre los trabajos del académico Galileo, que vos me disteis a conocer en nuestras pasadas conversaciones, y he tenido ocasión de observar los muchos bienes y riquezas que su ciencia nueva ha traído a la humanidad. He llegado así a convencerme de que su método es el único camino al conocimiento, y que fuera de él no hay más que sombras, quimeras y palabras vanas. La observación, amigo, la observación detenida, desapasionada, sin prejuicios, es el origen único de todo conocimiento cierto. ¡Hechos! ¡Dadme hechos y experimentos y yo os daré teorías! Y esas teorías serán fiables, ¡científicas!, pues se deducirán de los hechos objetivos.

Sagredo: Amigo Simplicio, tenía entendido que la deducción sólo se daba en matemáticas y en lógica formal. ¿Quizá vuesa merced quiere decir que las teorías se “inducirán” de los hechos?

Simplicio: Bueno, lo mismo da. Antes daba yo gran importancia a las palabras; pero soy un hombre nuevo y sólo los hechos me importan. No merece la pena discutir por palabras: el caso es que la teoría será buena si se infiere de los hechos.

Salviati: En este caso, sin embargo, la precisión es importante. Porque si la deducción es segura, no ocurre lo mismo con la inducción. En realidad, de los hechos no puede inferirse nada.

Simplicio: ¿He oído bien? ¿Queréis decir que si el sol sale hoy, mañana y pasado, no demuestra eso que saldrá al día siguiente?

Salviati: Lo que quiero decir es que esos hechos por sí mismos no constituyen una prueba de nada. Y además, que creer tal cosa tiene su peligro.

Simplicio: ¿Cómo que peligro?¿No es acaso la observación del pasado la más segura guía para el futuro?

Salviati: No necesariamente. ¿Conocéis la historia del pavo inductivista?

Simplicio: Ni siquiera conocía la palabra “inductivista”

Salviati: Inductivista es lo que sois vos, pero no discutamos por las palabras. Es una historia que me contó maese Bertrand, un conde inglés que conocí el siglo pasado. El caso es que este pavo (me refiero al inductivista, no al conde) descubrió, la primera mañana que pasó en la granja avícola, que comía a las 9. Sin embargo, siendo como era un buen inductivista, no sacó conclusiones precipitadas. Esperó hasta que recogió una gran cantidad de observaciones del hecho de que comía a las 9 de la mañana e hizo estas observaciones en una gran variedad de circunstancias, en miércoles y en jueves, en días fríos y calurosos, en días lluviosos y días soleados. Cada día añadía un nuevo enunciado observacional a su lista. Por último, su conciencia inductivista se sintió satisfecha y efectuó una inferencia inductiva para concluir: “Siempre como a las 9 de la mañana”. Pero ¡ay! se demostró de manera indudable que esta conclusión era falsa cuando, la víspera de Navidad, en vez de darle la comida, le cortaron el cuello. Una inferencia inductiva con premisas verdaderas le llevó a una conclusión falsa.

Sagredo: Ingenioso cuento.

Simplicio: Ingenioso, pero la naturaleza no es una granja. Y por eso un hecho bien establecido es una base bien firme para construir nuestro conocimiento. ¿O acaso tenéis alguna alternativa?¿Textos sagrados, tal vez?

Salviati: No desprecio tal fuente, Simplicio, en lo que toca a otros saberes, y vos hacéis mal en burlaros de ella, cuando otrora recitabais el De Caelo de memoria. Pero aquí se trata de ciencia y no hay más texto seguro que el libro de la naturaleza. La cuestión es que no es tan sencillo de leer: los hechos no están ahí como palabras que basta ver con los ojos.

Simplicio: Concedo que puede haber hechos muy difíciles de observar, pero siempre hay hechos obvios, primarios, objetivos, que cualquiera debe necesariamente reconocer, y de estos pueden inferirse, poco a poco, los menos patentes.

Salviati: ¿Podéis ponerme un ejemplo de hecho primario?

Simplicio: Que esto que he cogido de al lado de la pizarra es una tiza ¿Puede alguien discutirlo?

Salviati: Yo mismo. Y afirmo que para hacer ese enunciado observacional, vuesa merced está haciendo uso de una teoría implícita.

Simplicio: ¡Cómo que de una teoría! Es justo al revés: primero van los hechos, y de ellos se infiere la teoría. Me sorprende que vos, un científico, digáis tal cosa.

Salviati: Precisamente por ser científico lo digo. En realidad, no pueden identificarse los hechos si no es en el marco de una teoría. En el caso de la tiza, estáis dando por supuesta una generalización de bajo nivel, tal como “las barras blancas que se encuentran cerca de las pizarras son trozos de tiza”. Pero esta afirmación no es necesariamente verdadera. Puede que el cilindro blanco que tenéis en la mano haya en cuestión no sea un trozo de tiza, sino una imitación cuidadosamente hecha, colocada allí por Sagredo para gastarnos una broma.

Sagredo: No lo hecho, pero a fe mía que podría.

Simplicio: Tal objeción se refuta de inmediato. Basta pasar la tiza por la pizarra, como ahora hago: ahí tenéis el trazo blanco.

Salviati: De nuevo apeláis a una teoría, en este caso la que afirma que “la tiza deja un trazo blanco cuando se la pasa por la pizarra”. Pero hay otras cosas, aparte de las tizas, que dejan trazos blancos en las pizarras.

Simplicio: Si, pero ved como esta barrita blanca se raya con la uña, la puedo desmenuzar y convertir en un polvillo blanco… en fin, ¡que es una tiza!

Salviati: Ninguna de esas propiedades es exclusiva de la tiza, y por tanto no bastan para establecer el hecho.

Simplicio: ¡Lo vuestro es empecinamiento! Químicamente, la tiza es en su mayor parte carbonato de calcio, y, por tanto, produciría dióxido de carbono si la sumergimos en un ácido. Aquí tengo este recipiente con sulfúrico. Arrojo la presunta tiza y burbujea un gas. Ya, ya sé que me diréis a lo mejor no es dióxido de carbono. Pero mirad: recojo las burbujas, las hago pasar por agua de cal, y se vuelve lechosa. Eso demuestra que el gas resultante es dióxido de carbono. Me parece que mi demostración es irrefutable.

Salviati: Lo que veo es que no podéis establecer vuestro hecho primario (“esto es una tiza”) sin apelar a una buena porción de teoría química. Y me parece por eso que lo que habéis demostrado de manera irrefutable es que para establecer los hechos es necesaria una teoría previa: lo contrario de lo que vos afirmabais.

* * *

Tengo que reconocer mi deuda, en relación a los pavos y las tizas, con Alan Chalmers y su libro ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?. Los lectores minuciosos de este blog se habrán dado cuenta de que este diálogo es una respuesta un poco oblicua a algunas cuestiones que se plantearon en los casi infinitos comentarios al post de la nota necrológica. Ahí prometí tratarlas en posts independientes; habrá más, menos oblicuos.

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28 respuestas a Un diálogo galileano: sobre pavos, tizas y hechos

  1. JuanPablo dijo:

    sospecho que demasiado oblicua para ciertos tomases, que ni siquiera viendo reconocen lo que ven 😉

  2. Mujerárbol dijo:

    No entiendo de geometría, pero como piececilla literaria me encanta, ¡plas, plas, autor!

  3. Frenzo dijo:

    No entiendo mucho de literatura, pero como pequeño ensayo sobre filosofía de la ciencia es brillante. Chapaeu!

  4. pseudopodo dijo:

    Mujerárbol y Frenzo: encantador elogio a dos voces, gracias.
    JuanPablo: seguramente demasiado oblicuo, ya lo sé, pero es que quería darme el gusto de convertir a Simplicio en un cienti-escéptico: estoy seguro que es lo que sería hoy en día 😉

  5. JuanPablo dijo:

    ninguna duda! 😉 Y agregame en el elogio, que me parece que no hay mejor modo de empezar a discutir lo que es una teoría, las observaciones, etc.

  6. Está muy muy bien construido, pseudopodo. Sobre lo que mejor puedo juzgar es sobre su parte literaria y te diré que no tiene que envidiar a los discursos platónicos. Por lo demás, hace una exposición muy buena y clara sobre algunos aspectos de la teoría científica.

  7. eulez dijo:

    Me ha gustado mucho este post. La visión de Simplicio es muy común entre muchos científicos, que no se dan cuenta de que no es tan fácil

  8. omalaled dijo:

    Je jeeee. La pregunta es, ¿a favor de quién estási? 🙂 ¿quién es el CE?

    Salud!

  9. pseudopodo dijo:

    José Luis, Eulez: gracias. Con tanto elogio vais a conseguir que escriba más (y juro que es el primer diálogo que escribo…) Por cierto, Omalaled, ten paciencia y acabaré hablando sobre las formas de conocimiento no científico sobre las que tienes tanto interés. Mientras tanto, ¿te has convencido ya de que Aristóteles tenía razón y Aristarco no?

  10. Bueno a disentir un poco 🙂

    Si entendemos por teoría una construcción no implícita en nuestra mente… el inicio de la ciencia (y de todo conocimiento) son los hechos. Los primeros hechos los interpretamos NO con teorías, sino en base a nuestra percepción implícita. Y es a partir de esos primeros hechos que desarrollamos nuestra primeras teorías: que si lloramos nuestra madre aparece, por ejemplo.

    A partir de ahí la ciencia se constituye en un conjunto de conocimientos que, en último término, se sostiene a sí mismo, por ser un correlato adecuado de la realidad. Toda ciencia es sólo un modelo, y como modelo que es simplifica lo que modeliza. Pero como modelo que es, se refiere siempre a algo externo a ella: la realidad.

  11. pseudopodo dijo:

    …mmm. Sí y no. No niego que existe la realidad y que nuestras teorías nos informan sobre ella, que hay unas que nos informan mejor que otras, etc. Y si aceptamos tu sentido estricto de teoría, estoy de acuerdo en lo que dices sobre el inicio de la ciencia. Pero…

    1) En realidad, ya desde el nivel mismo de la percepción estamos usando teorías, si bien implícitas (recuerda: las inferencias inconscientes de Helmholtz)

    2) Cuando ya estamos haciendo ciencia, la teoría es necesaria para decir qué hechos son relevantes, qué es lo que cuenta como hecho.

    Así que tanto en 1 como en 2 la teoría precede a los hechos…

  12. .Marfil. dijo:

    Pseudopodo ¿cuál sería el debate entre las concepciones de Aristóteles y Aristarco?, he encontrado un debate astronómico que se remonta a la discusión de heliocentrismo vs geocentrismo, pero creo que te refieres a algún otro tema y me ha causado curiosidad.

    Sobre el tema del post, y algunos otros del blog sobre filosofía de la ciencia, me han hecho recordar un pensamiento de Feynman, que era más o menos así:

    “Con mucha frecuencia he cometido errores en mis razonamientos físicos por pensar que la teoría no era tan buena como en realidad lo era, por temer cientos de complicaciones que van a estropearla, por esa actitud de que puede ocurrir cualquier cosa, a pesar de lo muy seguro que uno esté de lo que verdaderamente ha de ocurrir.”

    Que en pocas palabras vendría a ser una respuesta a cuando a cuando Salviati dice: “Pero aquí se trata de ciencia y no hay más texto seguro que el libro de la naturaleza. La cuestión es que no es tan sencillo de leer: los hechos no están ahí como palabras que basta ver con los ojos.”

    Simplicio, si no fuera tan simple 😉 , podría responderle: “También es verdad que no tan fácil llegar lejos cuando se ha leído mal el libro de la ciencia, tal vez un error pueda acompañarnos en una frase o un párrafo, pero no es posible dar vuelta de hoja si hemos leído por entero toda la hoja mal”. Es una constante de la filosofía de la ciencia la consideración de “Todos los escenarios posibles”, y la ciencia y ningún método es infalible a ello, sin embargo esto no quiere decir que sea una crítica que podamos tomar en serio porque nos lleva a un callejón epistemológico; algunas cosas simplemente funcionan y no es simpleza asumirlas como ciertas cuando su funcionamiento esta estructurado de tal manera que son más las consideraciones necesarias para creer que no funciona, que para creer que funciona; de momento la ciencia es la única en capaz de ofrecer eso en comparación a otros métodos: como la filosofía, la religión, o incluso los caminos personales. Es necesario que más cosas externas del modelo estén funcionando mal para que un modelo que funcione mal sea capaz de obtener resultados correctos. Eso es precisamente lo que muestra Simplicio con su ejemplo de la Tiza: Puede que en efecto la proposición “esto es una tiza” sea falsa, pero toda la línea de razonamiento precisa de más coincidencias falsas que estuvieran de soporte, para que esa proposición falsa se comportará como una aparentemente verdadera, es decir “que una cosa que no es una tiza se comporte como una tiza”.

    La discusión sobre qué es primero, la teoría o los hechos en el conocimiento, tampoco puede confundirse con el nomalismo; es decir la teoría no son nombres, e hilando fino “tiza” es meramente un nombre, no realmente una teoría; en un sentido muy amplio la teoría puede predecir a los hechos, pero no es la teoría en su caracter científico del que estamos hablando, sino de cosas como la “Percepción implicita” que menciona Alberto Francisco.

    Disculpad la redacción que me ha quedado un poco abstrusa. 😉

  13. Frenzo dijo:

    Que los hechos se sigan de una tería y el ejemplo de la tiza a mí tampoco terminan de convercerme.

    ¿Qué es una tiza? Simplicio recurre a comprobar una serie de propiedades y características de las tizas. Si no entiendo mal, es una misma disputa similar a la que tuvieron Russell y Wittgenstein: según Russell son los objetos (p. ej. una tiza) los que componen la realidad , en tanto que según Wittgestein los elementos lógicos básicos que componen la realidad son los hechos (p. ej. la tiza es blanca, la tiza es cilíndrica, etc.).

    En suma, si los elementos lógicos básicos son los hechos, toda teoría como representación de la realidad se sigue de ellos.

  14. pseudopodo dijo:

    .Marfil., el debate sobre Aristarco vs. Aristóteles está en los comentarios al post sobre la nota necrológica de Clarke, sobre todo en este, en este otro y en otros vecinos. La discusión es tan larga que no me extraña que te la perdieras. Precisamente este post está escrito como una respuesta a algunos temas que salieron allí, y tengo pendiente continuar con otros en la misma línea…

    Sobre lo que dices en relación a la cita de Feynman, si lo entiendo bien creo que incluso lo suscribo. En efecto, la mayor fuerza de la ciencia está en la coherencia de unas teorías con otras y en el respaldo experimental. Es muy fácil equivocarse, pero no podríamos pasar muchas páginas en el libro de la naturaleza si no estuviéramos acertados en algún sentido. A menudo los filósofos de la ciencia le buscan tres pies al gato porque si uno toma una teoría aisladamente es muy fácil buscarle pegas como hace Salviati con la observación sobre la tiza. Hay un libro bastante famoso, El Golem, de Collins y Pinch que en mi opinión cae en este error constantemente. Los autores son muy inteligentes pero no se dan cuenta de que cada hilo de la ciencia puede ser muy fino pero el resultado es un tejido, extraordinariamente resistente.

    ¿Entonces? Lo que quiero hacer en el post no es atacar a la ciencia, sino a un concepto demasiado simplista y creo que equivocado, pero que está muy extendido: la idea empirista de que la ciencia funciona recopilando hechos de modo imparcial y creando teorías por inducción a partir de ellos. El pavo demuestra que no hay inducción que valga y la tiza demuestra que los hechos no se pueden recopilar de manera imparcial porque hace falta una teoría para establecer los hechos. Esto no significa, Frenzo, que “los hechos se sigan de la teoría”. Significa que no hay “hechos puros”. Lo más parecido serían las impresiones sensoriales (fenomenológicas), pero no cuentan para la ciencia porque son subjetivas e intransferibles… y además, incluso ellas son el resultado de las “inferencias inconscientes” realizadas según una teoría implícita.

    Da la impresión de que entonces tenemos que caer en el relativismo: para establecer los hechos se recurre a la teoría que supuestamente está fundada sobre ellos. Pero en mi opinión, lo que nos salva aquí es precisamente la autoconsistencia de la que hablaba en el segundo párrafo (el tejido resistente que se hace con muchos hilos finos).

    Yo no soy relativista y sostengo que la ciencia nos informa sobre la realidad, como decía más arriba, y que hay teorías mejores que otras. Ahora, no creo que nuestras teorías sean la realidad (el mapa no es el territorio) y ni siquiera creo que sean buenos mapas; como mucho, son proyecciones de una realidad que tiene muchas dimensiones.

    Frenzo, es interesante lo de Russell y Wittgenstein; yo por supuesto estoy con Wittgenstein, aunque creo que más aún con Whitehead… pero eso sería largo de explicar. De todos modos, no entiendo tu última frase: ¿por qué “toda teoría se sigue entonces de los hechos”?

  15. Frenzo dijo:

    Lo que quiero decir es que las teorías no preceden a lo hechos, sino al revés.

    Parafraseando a Sagredo, lo que quiero decir es que para formular una teoría es necesario observar los hechos. Los hechos están ahí y la teoría se formula en base a ellos; por lo tanto, primero están los hechos y luego las teorías.

  16. Frenzo dijo:

    Respecto de los “hechos puros”, es muy distinto afirmar que no existen “hechos puros” (¿elementales?) a considerar que nuestra percepción siempre nos dará una versión imperfecta y aproximada de los “hechos puros”.

    Mi impresión es que asumir que no existen los “hechos puros” sí conduce al relativismo, en tanto que lo segundo (que tenemos versión imperfecta de la realidad) tiene una carga mucho más positivista, porque a través de ese tejido que forma la ciencia (me gustó esa analogía textil), nuestro mapa de realidad se hace más exacto a medida que se amplía, manteniendo la autoconsistencia y haciendose cada vez más independiente de las impresiones sensoriales.

  17. .Marfil. dijo:

    He estado leyendo las discusiones que comentas Pseudopodo y tienes razón en que merecen ser rescatadas de esos post; yo por ejemplo recuerdo haber leído el tema de Clarke hace un tiempo pero no le di mayor importancia como para revisar los comentarios.

    Volviendo al tema en cuestión, continúo en parte mi crítica a la “filosofía de la ciencia”, sabiendo que no la seguimos completamente pero que si la estamos usando como fuente, precisamente la noción más preclara del “Inductivismo ciego” en ciencia se la debemos a Bacon, que era más claramente un filósofo que un científico, sin embargo muchos científicos se han sumado al mismo carro en sus declaraciones ¿pero es así también en su trabajo?

    Al respecto hay una cita de Descartés que me parece útil: “Mucha gente ignora lo que cree. El acto del pensamiento con que se cree una cosa, no es el mismo que aquel con el que se conoce la creencia.”, que también es válido para decir que mucha gente manifiesta una creencia diferente a la que realmente cree (puede sonar extraño pero se me viene a la mente un caso típico de cómo por ejemplo algunas personas se creen espirituales cuando en realidad sus creencias son fisicalistas basadas en conceptos como la energía), en el caso de Bacon su única obra era filosófica siendo escasa su investigación real, por ello hay apenas diferencia entre su creencia y lo que piensa de esta, sin embargo en el caso de la mayoría de científicos que se han sumado consciente o inconscientemente a las declaraciones inductivistas, esto no se cumple, se me ocurre por ejemplo el caso de Darwin quien a posteriori afirmó en su autobiografía:

    “Trabajé sobre sólidos principios baconianos y, sin plantearme teoría alguna, recogí datos a gran escala”.

    Algo que no era realmente cierto, siendo su investigación construida en cuanto a hechos y teoría paralelamente. Esto mismo se presenta en una gran cantidad de científicos que afirman ser inductivistas, en la práctica no lo han sido y siempre han ido acompañados de un “hipotético deductivismo” o bien de teorías previas ya sólidas en las que enclaustrar su trabajo y sobre todo su recolección de datos, como se ha dicho una teoría prescribe qué es relevante para medir y que no… Un principio que tampoco hay que ser llevado muy lejos, la naturaleza o la realidad por si misma se encarga de establecer cosas que llaman la atención de ser medidas por su regularidad o constancia; por ejemplo en parte de la discusión rescatada de Aristarco y Aristóteles, se puede decir que no hay ninguna teoría astronómica que imponga la relevancia del movimiento de los planetas sobre el paralaje inapreciable de las estrellas, simplemente un fenómeno se presenta sobre el fondo de otro inapreciable, no hay ninguna teoría tras ello que determine la investigación: En pocas palabras, se puede afirmar que si existe una gran participación inductivista que permite simplemente captar regularidades, constantes, y excepciones, todas las cuales existen de suyo con o sin teoría. Los primeros trabajos de físico prenewtoniana y parte postnewtoniana se basaba en ese descubrimiento de las regularidades fundamentales que se presentaban de manera más clara; eventualmente conforme la teoría se mejora y las instrumento tienen más precisión es cierto que el inductivismo se desborda: Con el Hubble o un microscopio electrónico es imposible empezar por un indusctivismo puro, pues este se ve desbordado por la cantidad de datos e información, sin embargo esto sería ignorar precisamente que hay una historia científica tras ella que ha permitido en primera instancia llegar a este punto.

    Las teorías no son la realidad en si misma; esto es algo bastante obvio: Los hechos no son explicaciones, las teorías en cambio son explicaciones, y obtienen esta capacidad en virtud de adecuarse a las capacidades humanas de entender y procesar información, sin embargo una restricción aún más importante para que una cosa sea explicación o modelo de otra es que compartan algo en común, algo que ha de residir en ambos objetos y no en un “tercer plano” (lo que nos abriría a la multidimensionalidad), Wittgenstein llamaba a está correlación la “relación figurativa”, una figura puede figurar cualquier realidad con la que tenga comunidad de forma, pero no puede figurar su propia forma de figuración: sólo la exhibe.

    “En la figura y en lo figurado debe haber algo idéntico para que una pueda ser figura siquiera de lo otro. Lo que la figura debe tener en común con la realidad para poder figurarla a su modo y manera -justa o falsamente- es su forma de figuración”.

    Creo que ningún científico más o menos versado va reclamar mucho más allá de eso; se puede decir que las teorías son un “mapa” de la realidad, el mapa no es el territorio, pero comparten una relación figurativa que es lo más importante, osea la disposición de la realidad; una explicación o teoría tiene que participar de la realidad, no va a a poder abarcarla, pero tampoco puede pertenecer a otra dimensión.

  18. pseudopodo dijo:

    .Marfil., está muy bien la cita de Descartes, y no se aplica sólo a la ciencia sino a todos nuestros conocimientos: casi todo lo que sabemos es conocimiento tácito, y si nos preguntan cómo lo sabemos o somos incapaces de contestar o damos respuestas equivocadas… lo que dices de Darwin es muy ilustrativo, y si hoy preguntas a muchos científicos te responderán según el cliché baconiano, pero ninguno trabaja así, simplemente porque eso no funciona….

    Es cierto que al principio, en la prehistoria de la ciencia, los “hechos” podían ser más naturales, más independientes de la teoría, pero es que en cuanto la ciencia empieza a ser ciencia de verdad (con Galileo) funciona haciendo modelos, deduciendo consecuencias de esos modelos y buscando su contrastación. Y entonces, lo que cuenta como relevante está totalmente determinado por la teoría. Un corrimiento mínimo en una raya espectral, una traza casi enmascarada entre el ruido de un detector de partículas pueden ser un descubrimiento trascendental, pero como “hechos” no son nada que llame la atención, son algo enterrado en un mar de otros hechos mucho más patentes pero triviales (triviales porque la teoría nos dice que son triviales). O por poner un ejemplo que ha salido, cuando se midió la paralaje fue un resultado de enorme importancia, pero como “hecho” sólo tenia relevancia en relación a la teoría.

    En cuanto a la distinción entre decir “no existen hechos puros” y decir “nuestra percepción de los hechos puros es siempre imperfecta” que recomienda Frenzo… es realmente un problema de lenguaje. Yo estaba entendiendo por “hecho” el resultado de un acto de observación, “hecho puro” sería el que da siempre el mismo resultado, para todo el mundo y con independencia de las teorías. Me doy cuenta de que es más natural entender “hecho” como algo que está ahí fuera y llamar de otra manera al resultado de su observación. Pero hacerlo así presupone ya algo, que una realidad objetiva existe con independencia de nosotros. Estaríamos usando así un lenguaje que ya habría tomado partido entre las posturas en juego.

    Por otra parte repito que no soy relativista, así que creo que hay una realidad ahí fuera. Pero pienso que nuestro acceso a ella es muy incompleto, parcial… Aunque me gusta la metáfora del mapa, me gusta más la de la proyección. E incluso creo que lo de proyección es demasiado optimista. Dudo que nuestras teorías sean homomorfas a la realidad más que en un sentido muy indirecto: funcionan, luego tienen que tener algo correcto. Pero como ya comenté en otro lugar, puede haber teorías muy diferentes a nivel imaginativo que den sin embargo los mismos resultados… con lo cual es un poco optimista considerarlas como una “figura” de la realidad.

  19. .Marfil. dijo:

    Pseudopodo, cuando dices: “Dudo que nuestras teorías sean homomorfas a la realidad más que en un sentido muy indirecto: funcionan, luego tienen que tener algo correcto.”

    Ese “algo correcto” que tienen las teorías en común con la realidad son simplemente “relaciones” (cualitativas) y/o “proporciones” (cuando son mensurables), en las teorías más completas se cumplen ambas, el caso ejemplar es la física, en cambio en otras las proporciones se van volviendo más dificilmente estimables (por ejemplo la biología hasta llegar a las ciencias sociales). En todo caso con las relaciones es suficiente, existe una manera en que hacemos estas relaciones más aprensibles, sin embargo la teoría en si misma son tales relaciones que a su vez buscan ser lo más próximas a las relaciones existentes en la realidad.

    En otro tema comparabas la física newtoniana con la relatividad; ambas tienen formas distintas de aprensión, que pueden estar determinadas por muchos factores, en común la forma en que nuestro cerebro procesa la información, peor en diferencia pueden ser desde factores socioculturales hasta el mismo lenguaje; sin embargo ambas mantienen un mismo conjunto de relaciones que se encuentran también en la realidad. La diferencia radica en que las relaciones de la física clásica son un caso particular de las relaciones en la relatividad, de igual forma que un plano euclideo es un caso particular de la geometría hiperbólica.

    Los conceptos “elementales” de la teoría física carecen de definición: El tiempo, la masa, fuerza, etc. En últimas son relaciones autoreferentes, en la mecánica clásica la introducción más novedosa puede decirse que es la tercera ley de newton: “Por cada fuerza que actúa sobre un cuerpo, éste realiza una fuerza igual pero de sentido opuesto sobre el cuerpo que la produjo.” En sentido estricto es intraducible aún dentro de la “dimensión imaginativa” que describes en otro artículo, es simplemente una relación (con una proporción 1) que se puede hallar tanto en la teoría como en la realidad, como a su vez en otras teorías.

    Básicamente lo que he querido decir, para terminar con énfasis, es que la “Parte imaginativa” es el constructo de una teoría que nos permite aprehenderla, sin embargo la teoría en si misma no son más que relaciones que se encuentran también en la realidad, las “partes elementales” carecen incluso de contenido en la parte imaginativa de la teoría, se vuelven referentes y expresan en cambio simplemente relaciones. Cuanto más directas sean las relaciones con su expresión (en el caso más puro un conjunto de formulas) la teoría es una figura más simple de la realidad, también pueden haber teorías que sean figuras más complejas, pero si ambas obtienen los mismos resultados entonces están haciendo referencia a las mismas relaciones, para ser diferentes deben variar en su capacidad predictiva (sin tener en cuenta limitaciones computacionales), ese es el único factor que cuenta; se me ocurre también que la mecánica cuántica es un buen ejemplo de su evolución desde la concepción de Copenhague, bajo el concepto de la dualidad onda/corpúsculo heredado de la mecánica clásica (que podemos encontrar en la ecuación de Schrödinger que mantiene el concepto de “Función de onda”), hasta su desarrollo actual en el que se abandonan tales aproximaciones clásicas y carentes de contenido significado, se reemplaza la función de onda por la concepción más amplia y abstracta de “espacio de hilbert”. Pero en cualquiera de los dos casos lo que contaba eran las relaciones y proporciones expresadas, la forma en que las aprehendiéramos siendo una más familiar y otra más abstracta, ambas muy diferentes a nivel imaginativo, era un punto secundario de las teorías.

    Esto no es nada pesimista/optimista (según como se mire), podemos encontrar relaciones e identificarlas en un conjunto coherente, pero a la vez debemos aceptar que las ideas con las que las familiarizamos no son el verdadero contenido y sólo una ayuda (y herramienta, pues como metáfora ayudan a crear intuiciones y ampliaciones); en realidad no parece nada grave, ya las teorías clásicas eran bastante abstractas en sus términos familiares.

  20. Frenzo dijo:

    Admito que el tema me supera. No puedo considerarme a la altura misma de los filósofos y científicos que los trataron antes. Entonces, dada mis limitaciones intelectuales, no haré el vano intento de pensar como filósofo o científico, y empezaré a pensar como un político. Propongo en consecuencias, el siguiente…

    MANIFIESTO

    Sostenemos como evidentes estas verdades:

    1) Existe una realidad.

    2) Los elementos básicos de la realidad son los hechos.

    3) Los hechos son percibidos e interpretados de forma parcial e imperfecta por observadores (i.e. nosotros).

    4) A partir de esas observaciones, se conjeturan explicaciones y se idean teorías.

    5) En base a las teorías, se predicen situaciones (experimentos) que den origen a nuevos hechos observables.

    6) Se llevan a cabo esos experimentos: el resultado (i.e. la observación siempre imperfecta de esos hechos) puede confirmar la teoría o refutarla.

    7) Si la teoría funciona, por algo es. (Tal vez porque comparte algunos elementos figurativos de la realidad, aunque en qué magnitud no nos sea dado saberlo. En todo caso, cumple una función: dar una imagen confortablente precisa y tranquilizadoramente confiable de la realidad.)

    8 ) Si la teoría no funciona, buscamos una nueva teoría.

    9) Se seguirá con esta tesitura, aún cuando las cosas se compliquen porque los sistemas en estudio:

    a) son modificados por el observador de modo significativo.

    b) presentan comportamiento caótico.

    c) son excesivamente complicados y exceden la capacidad de cáculo.

    La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios estas formas de razonar de antiguo establecidos.

  21. .Marfil. dijo:

    Frenzo yo sólo discutiría una parte del punto 7, como dices dejando de lado la parte científica y filosófica como tal, y viendolo desde la “política” (no estoy seguro que sea política, pero lo que de por descarte me sumo para discutir este punto):

    “En todo caso [la teoría], cumple una función: dar una imagen confortablente precisa y tranquilizadoramente confiable de la realidad.”

    Es algo precisamente que me suena filosófico, en especial en un sentido receloso y vanidoso: Nietzsche. Y es atribuir razones cobardes a la búsqueda de la verdad, como si lo que se pretendiera es una “Imagen confortable y tranquilizadora” de la realidad, en esto no puedo estar más de acuerdo que con Pseudopodo que rescataba una hermosa línea de Gustav Jacobi “le but unique de la science, c’est l’honneur de l’esprit humain”, que traduce “el único objetivo de la ciencia, es el honor del espíritu humano”, o con Poincare: “El científico no estudia la naturaleza porque es útil, sino porque le cautiva, y le cautiva porque es bella.
Si la naturaleza no fuera hermosa, no valdría la pena conocerla, y si no valiera la pena conocerla, tampoco valdría la pena vivir. Por supuesto, no me refiero aquí a la belleza que estimula los sentidos, la de las cualidades y las apariencias; no es que la desdeñe, en absoluto, sino que ésta nada tiene que hacer con la ciencia. Me refiero a la belleza más profunda, la que procede del orden armonioso de las partes y que puede captar una inteligencia pura.”

    La ciencia cumple de manera secundaria funciones sociales (y a cambio la sociedad le dedica escasamente recursos para la investigación) y para ello tiene que dejar de ser ciencia, se vuelve tecnología y divulgación, no es ciencia aplicada sino ciencia destilada.

  22. Frenzo dijo:

    Tenés razón: “La ciencia busca dar una imagen confortable y tranquilizadora de la realidad” tiene un eco nietzscheano que no había notado, lo cual me alegra.

    Pero ante todo la ciencia busca dar una imagen confiable y precisa. Por eso la ciencia trae cierta seguridad y tranquilidad: porque da algunas certezas en un mundo donde todas las verdades tienen fecha de vencimiento y en el mejor de los casos son recicladas.

    No estoy de acuerdo con las citas de Jacobi o Poincaré. Seguramente existen motivaciones estéticos para el estudio de la Naturaleza, pero lo que llamamos bello es algo relativo. La Naturaleza me puede parecer bella u horrible, y en mi opinión la búsqueda de la belleza (aunque motivara tanto a Poincaré, Einstein y muchos otros) no es modo alguno el motor del desarrollo científico.

  23. pseudopodo dijo:

    Está interesante la conversación y siento no poder dedicarle toda la atención que se merece, ando mal de tiempo estos días… (y lo malo es que voy a andar peor…) En fin, resumiendo:

    • Estoy bastante de acuerdo con la exposición de Marfil. Al final, podríamos decir que hay una correspondencia funcional entre la teoría y la realidad; es decir, en la realidad hay un conjunto de relaciones y entre los elementos de la teoría hay unas relaciones análogas. Esa correspondencia, que es “lo que tienen de correcto” nuestras teorías, no tiene por qué ser precisamente un homomorfismo: probablemente sólo reproduzcamos un subconjunto muy incompleto de las relaciones que se dan.
    • Creo que es una buena observación eso de que “las teorías clásicas eran bastante abstractas en sus términos familiares”. Nos hemos acostumbrado sin pensar a conceptos totalmente antiintuitivos como la acción a distancia de Newton o los campos de Maxwell. Pero todos los conceptos de la física son abstractos. Por más que a veces nos los representemos de forma familiar (fuerza como esfuerzo muscular, masa como resistencia a entrar en movimiento, etc), eso pertenece a la “parte imaginativa” , pero el papel que realmente juegan en la teoría no tiene relación con esa representación intuitiva.

    A diferencia de Frenzo, a mí me gustan mucho las dos citas que ha sacado a colación Marfil (por cierto, que para encontrar la de Jacobi ya has tenido que bucear en tiempos pasados del blog, tiene mérito). Yo creo que la búsqueda de esa belleza de la que habla Poincaré está detrás de los desarrollos teóricos más importantes, y la teoría es uno de los motores principales del desarrollo científico (“nada hay más práctico que una buena teoría”)

    Pero a pesar de eso me gusta el manifiesto. ¿Dónde hay que firmar? Eso sí, anticipo que estoy leyendo cosas de Watzlawick y unos amigos suyos (el libro se titula “La realidad inventada”) y a lo mejor me convencen y me hago “cosntructivista”. De momento no.

  24. .Marfil. dijo:

    Frenzo tengo que reconocer que el planteamiento estético de la ciencia es bastante radical; por eso recalcaba lo del “discutiendolo políticamente”, algo así como si fuera la idea del “deber ser” antes que la “realidad de como ha sido la historia”; en la historia de la ciencia encontraremos las más extrañas razones que se puedan imaginar (aunque debe haber alguna más continua que las demás, pero eso nos llevaría a una discusión histórica no política).

    Por eso digo que si se trata de reclamar un “deber ser” político me parece más reconfortable la idea de la estética, entre otras, yo aún preferiría el “deber ser” radical, busquemos la verdad porque es la verdad, punto. Me parece que el punto de la “Imagen confortable y tranquilizadora de la ciencia” no se tiene en pie ni desde el lado ideal de la política, ni desde el lado de la historia:

    – Desde la historia, antropológicamente es un topicazo aquello de que el hombre busca tal imagen confortable del mundo, podemos ver que esto no es ni de lejos una constante en los sistemas de conocimiento más importantes y antiguos: Las religiones. En las religiones el mundo no es una constante, por el contrario se encuentra al devenir de intenciones y voluntad (que son un concepto más familiar al hombre que las “Leyes inmutables”), de ciclos de creación y destrucción, de luchas, etc. Y me refiero por igual a las religiones occidentales como orientales, politeistas y monoteístas, no existe tal cosa del “mundo confortable”; a lo mejor aún –y esto es algo que digo en voz baja– en las religiones el hombre no puede evitar en lo que le convence que en lo que le conviene. Estudiando la historia de la ciencia, pocas veces ha existido visiones de “Realidad confortable”, en especial en la geología y la biología desde que se conocieron como nuestro mundo inmediato era inestable y lleno de “destrucción”; la estabilidad astronómica de Lagrange y otros basadas en “la pura ley física” (Newton aún necesitaba de echar mano de Dios para que el universo se ajustará y no se desconfigurará) es una estabilidad abstracta que comparte lugar con la otra afirmación de la ciencia: La Tierra es variable, llena de accidentes geográficos y astronómicos, y las especies van y vienen.

    – Desde el punto de vista “político”, yo no veo donde están los científicos que buscan tan desesperadamente una imagen “tranquilizadora del mundo”, si querer entender y comprender es cobardía entonces estamos retorciendo las palabras como queramos sólo para aguantar esa tesis “materialista” (en un sentido económico o social semejante al marxismo) de que el hombre aveces no se mueve simplemente por ideales; a mi me parece indiscutible la evidencia que plantea Popper: ¿Alguien sensatamente se puede creer que el hombre quería volar, y arriesgó su vida para ello, inventó artefactos y experimentó; sólo por razones de su psique producto de la evolución o por motivaciones sociales/económicas?, los hombres que querían volar lo hacían por la libertad, esa es el mayor motor de la técnica (aún de aquella técnica “perezosa” de la revolución industrial), al igual que la ciencia pura responde más al ideal de “comprender”, sin que le afecte en demasiado las supuestas constricciones de nuestra psique o los procesos sociales.

  25. Frenzo dijo:

    Gracias por responder con tanto fundamento, Marfil. Estoy de acuerdo en la mayor parte de lo que decís. Pero creo que decir la ciencia provee una imagen tranquilizadora no implica que la ciencia sea una cobardía, ni nada por el estilo. La ciencia da un marco de creencias sólido, aporta herramientas para tartar temas que de otro modo serían mucho más angustiantes. Y tratar de entender algo, estudiarlo científica y honestamente, es enfrentar la realidad -lo contrario de lo que hace un cobarde, que es huir.

    Estuve releyendo el concepto que tenía Nietzsche de la ciencia, y efectivamente Nietzsche pensaba también que la ciencia provee una imagen tranquilizadora de la Naturaleza.

    Según el libro “La filosofía de la ciencia de Nietzsche” de Babich (aparce una reseña en http://www.uprh.edu/humanidades/libromania/babich/ ), Nietzsche también consideraba que la ciencia proveía una imagen tranquilizadora, porque crea la ilusión de combatir el caos. Para Nietzsche, ni siquiera existen los hechos, sólo percepciones. En consecuencia, las teorías són también ilusorias.

    Textualmente:

    “Para Nietzsche el mundo es apariencia. La afinidad entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido es pura fe. Nuestros órganos de conocimiento son útiles para la vida, no para la verdad. La perspectiva está basada siempre en experiencias seleccionadas. Nuestro afán de encontrar regularidades en la Naturaleza solo está garantizada más que por la costumbre como bien mostró Hume. La verdad es una clase de error y el conocimiento una ficcionalización del mundo. Las leyes de la naturaleza son construcciones fantásticas; meras apariencias. El conocimiento tiene su condición más íntima en la necesidad de dar un significado estético a la existencia.

    La ciencia y el conocimiento práctico niegan la complejidad de lo real, que es caos, devenir. Esta ambigüedad de lo real es negada a favor de una categorización racional.

    Lo que hay es un interés práctico. Un mundo regulado por las leyes científicas es mucho menos problemático que un mundo del caos. Nietzsche entiende la ilusión científica por la verdad como una manifestación de la voluntad de dominio (explotación, apropiación). Mejor que fenomenalista Nietzsche puede ser calificado de hiperrealista.”

    Estoy en desacuerdo salvo en dos puntos:

    1) “La afinidad entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido es pura fe. ” Sí: por eso lo del Manifiesto, porque suponer que podemos confiar en nuestra percepción y nuestra razón para entender cómo funciona la naturaleza es un acto de fe .

    2) “Un mundo regulado por las leyes científicas es mucho menos problemático que un mundo del caos.” Claro: en ese sentido la ciencia aporta una visión tranquilizadora (al menos, más tranquilizadora que el caos total).

    * * *

    Un tema aparte es el de la estética. Creo recordar que el modelo de Kepler fue considerado menos estético que otros basados en órbitas circulares… porque los cículos son formas más bellas que las elipses. Sea como fuere, la belleza es relativa, y tal vez sea una fuerza motriz importante en la matemática o la física, ciencias que parecen más cerca de los ideales platónicos. Los que trabajamos en química o biología nos encontramos con malos olores y fealdades a diario. Pero el deseo de encontrar una explicación que se ajuste a las observaciones es el mismo. En mi opinión, el verdadero motor de la ciencia es la busqueda de la verdad, aunque eventualmente resulte una verdad incómoda.

  26. pseudopodo dijo:

    Sólo dos palabras sobre la estética. Si hay un científico que tuviera una motivación estética, ese fue Kepler. Estético-mística, habría que decir, pero eso no es raro cuando se trata de una belleza como la que decía Poincaré y citaba Marfil:
    “no me refiero aquí a la belleza que estimula los sentidos, la de las cualidades y las apariencias; no es que la desdeñe, en absoluto, sino que ésta nada tiene que hacer con la ciencia. Me refiero a la belleza más profunda, la que procede del orden armonioso de las partes y que puede captar una inteligencia pura”.

    Esa belleza no tiene tampoco nada que ver con la comodidad o con la incomodidad, y sí mucho con la verdad. A mí me parece inconcebible una verdad fea. Quizá es que soy platónico de corazón.

  27. Frenzo dijo:

    Justamente Kepler progresó cuando dejó un poco de lado sus absurdas concepciones místicas sobre la armonía y la belleza, y buscó otra expliacación que se ajustara a las observaciones.

    Ojalá sea cierto que verdad y belleza vayan siempre juntas, pero no puedo menos que disentir o pensar que vivimos en mundos diferentes.

  28. Frenzo dijo:

    Y por cierto, tu mundo parece más bello 😉

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