Paradigmas (III): Cuerdos entre locos

¿Existen los enfermos mentales? La pregunta parece absurda: siempre han existido personas con comportamiento anómalo, inadaptados, gente que oye voces… Siempre han existido locos, por supuesto, pero la cuestión es si un loco es un enfermo como pueda serlo un diabético o un tuberculoso. Para que así fuera, tendríamos que ser capaces de encontrar “enfermedades mentales”; es decir, trastornos bien definidos, con síntomas específicos y objetivos (y que, con un poco de suerte, admitirían también tratamientos específicos).

Esto ya no es evidente, y de hecho la idea no fue aceptada generalmente hasta principios del siglo XX, gracias sobre todo al trabajo de Emil Kraepelin, considerado el padre de la psiquiatría. En la década de 1960, sin embargo, una hornada de antipsiquiatras cuestionó la realidad de las “enfermedades mentales” y la utilidad de su tratamiento en “hospitales psiquiátricos”. Con Foucault, mayo del 68 y Alguien voló sobre el nido del cuco, la antipsiquiatría se convirtió en parte de la cultura pop.

Y así estaban las cosas cuando David Rosenhan, psicólogo de la Universidad de Stanford, decidió ir más allá de las polémicas ideológicas y hacer un experimento.

La cuestión de si la “enfermedad mental” es tan real como la enfermedad somática puede resolverse, escribió Rosenhan…

Internando personas normales (es decir, personas que no presentan los síntomas de un trastorno psíquico severo y tampoco lo han sufrido nunca) en clínicas psiquiátricas, y comprobar si llaman la atención como sanas mentalmente, y en caso de que sea así, por qué. Si se descubriera siempre la salud mental de tales pseudopacientes, ello sería una demostración digna de crédito de que (…) la normalidad es suficientemente concluyente para ser reconocida donde se presente, pues está fundada en la persona misma. En caso de que la salud mental de los pseudopacientes no fuera descubierta, esto pondría en serios aprietos a los defensores del diagnóstico psiquiátrico tradicional.

Así comenzó una de las experiencias más célebres y controvertidas de la historia de la psicología. Ocho voluntarios se hicieron pasar por locos, alegando que “oían voces” y consiguieron ser internados en diversas instituciones. Una vez ingresados, dejaron de aparentar los síntomas, y se comportaron con normalidad, como si en lugar de en un psiquiátrico estuvieran en un balneario. Intentaban hablar con los demás pacientes y con el personal, obedecían las órdenes (fingían tomarse los medicamentos) y por lo demás pasaban el tiempo escribiendo sus impresiones en un cuaderno.

No podían evitar cierto nerviosismo, porque temían ser descubiertos en cualquier momento. Pero no fue así. Estuvieron internados un promedio de 19 días, y a ninguno se le reconoció como sano. Cuando fueron dados de alta, el diagnóstico casi unánime (¡en once clínicas distintas!) fue el de “esquizofrenia en remisión” (sólo en una clínica el pseudopaciente fue etiquetado de maniaco-depresivo).

Pero esto no significa que su cordura pasara desapercibida. Muy a menudo, los otros internos, los verdaderos locos, se daban cuenta de que los pseudopacientes eran impostores. Alguno protestó incluso vehementemente en el servicio de admisión: “¡No están locos! Son periodistas o profesores. Están inspeccionando el hospital, lo apuntan todo”.

¿Por qué los psiquiatras eran incapaces de ver lo que estaba tan claro para los locos? Porque todas las circunstancias relativas a los pacientes se interpretaban a la luz del hecho evidente de que estaban locos. Incidentes triviales de su historia clínica se convertían en posibles desencadenantes de la esquizofrenia. Que tomaran notas constantemente era un signo evidentemente patológico. Y así sucesivamente:

Uno de los psiquiatras señaló a un grupo de pacientes que media hora antes de la comida se sentaban delante de la cafetería. Explicó a un grupo de médicos jóvenes que tal conducta era característica de la fijación oral del síndrome. No se le ocurrió que en un hospital psiquiátrico hay poco que sea digno de ser esperado, excepto la comida.

Pero aunque tuviera ribetes cómicos en ocasiones, la experiencia no fue nada divertida para los pseudopacientes. Su contacto con el personal era mínimo, y en la actitud de éste había siempre una mezcla de desconfianza y de buenas intenciones que resultaba alienante. Sobre todo, se sentían despersonalizados, tratados como cosas:

En presencia de toda una sala de hombres, una enfermera se desabrochó el uniforme para ajustarse el sujetador. No daba la sensación de que quisiera resultar seductora. Más bien era como si no advirtiera nuestra presencia. También sucedió que un grupo de empleados de la clínica iniciaran una agitada discusión sobre un paciente, en presencia de éste, como si no estuviera allí.

El experimento de Rosenham fue publicado en Science en 1973 con el título On being sane in insane places (el texto en inglés está completo en la web; hay una traducción española en La realidad inventada, editado por Paul Watzlawick, de donde he sacado las citas). La polémica que desató fue monumental.

Yo no soy psiquiatra y no sé en qué punto está ahora la polémica de la antipsiquiatría, ni puedo juzgar hasta que punto el experimento de Rosenhan es concluyente. Pero me interesa porque me parece un ejemplo supremo del poder del marco, que aquí es incluso un marco físico: el hospital psiquiátrico. Colocada en ese contexto, cualquier acción normal se interpretaba por los psiquiatras como anormal. Y no porque estuvieran siendo irracionales, sino al contrario: estaban dando la interpretación más sencilla de los hechos, en función de todas las circunstancias que los rodeaban. Como nuestros ojos en la habitación de Ames.

* * *

Nota para transeúntes 😉 :

Este post es el tercero de una serie sobre los paradigmas. En Paradigmas (II): El poder del marco expliqué como nuestras percepciones no responden directamente a los estímulos sensoriales. En realidad, el estímulo desencadena un complejo procesado inconsciente, que intenta darle la explicación más verosímil a la luz de nuestro conocimiento previo del mundo. Lo que “vemos” es esa explicación: nunca tenemos acceso al estímulo directo.

En definitiva, percibir es juzgar, y por eso en este nivel, aparentemente tan básico, se repite la dificultad que aparece al formar cualquier juicio: no bastan los hechos; siempre hace falta un marco que los delimite. Pero si incluso lo que vemos con nuestros propios ojos está contaminado por la teoría, es lógico que a la hora de formarnos un juicio sea peor aún. En este punto habíamos empezado nuestra excursión por los paradigmas (en Paradigmas (I): Juzgar es difícil), pero no habíamos puesto ningún ejemplo de esa dificultad. Este post es un ejemplo.

Y otra nota más: He encontrado un par de referencias en blogs al experimento de Rosenhan, aquí y aquí.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Ciencia, Ideas & Thoughts, psicología, Sociedad. Guarda el enlace permanente.

28 respuestas a Paradigmas (III): Cuerdos entre locos

  1. hector1564 dijo:

    Hola,

    Me encanta tu blog!!!

    Un corolario que se puede extraer es que hay que estar constantemente abierto a la posibilidad de que un hecho niegue nuestro paradigma y asumir que los hechos que lo confirman pueden aparecer simplemente por nuestro sesgo. Un libro que desarrolla esta idea popperiana y que afirma que ese es el defecto congénito a la ciencia económia es este.

    Otro de los corolarios (este menos epistemológico) que se puede sacar de tu serie de posts sobre paradigmas es que no se pueden recoger hechos históricos sin antes tener una teoría clara (de economía, de sociología, de antropología, etcétera) que sirva como marco para su ordenación.
    Y sin embargo, este punto sigue siendo negado por la mayoría de los historiadores.

    Saludos

  2. Pedvi dijo:

    Al experimento Rosenhan se respondió de la siguiente manera:
    Si entraras vomitando sangre (que p. ej. te has bebido antes) en una sala de urgencias lo más probable es que te acaben ingresando para buscar la causa, si tú no dices que te has bebido la sangre, probablemente tarden también un tiempo en darte el alta.
    Esto, unido a que no hay pruebas “perfectas” para saber si alguien está o no loco, pues “explica” sus resultados.

    No me acuerdo donde leí eso, pero cuando leí el paper estuve mirando muchos sitios, asi que….

  3. josele dijo:

    Hola buenas

    Cuando iba leyendo, recordé enseguida a Popper… y no veía eso que citas de que

    “Si se descubriera siempre la salud mental de tales pseudopacientes, ello sería una demostración digna de crédito de que (…) la normalidad es suficientemente concluyente para ser reconocida donde se presente, pues está fundada en la persona misma.”

    Me recuerda a un post reciente sobre la inducción y deducción, pero jugando con espejos e inversiones popperianas.

    Como dice Pedvi, hay protocolos de actuación ante situaciones que se pueden incluir dentro de paradigmas preestablecidos.

    En cuanto a qué es un enfermo mental… mi humilde opinión, sustentada malamente en otras (mejor ver en http://www.tramayfondo.com) es que eso que llamamos paradigma o marco estable es un acuerdo entre sujetos, luego podemos llamarla…

    …intersubjetividad.

    La objetividad es una falacia, y si no que se lo pregunten a Kepler, Galileo, Copérnico, Newton, Einstein, etc…

    Esa intersubjetividad nos permite movernos dentro de esta realidad que percibimos y modulamos (Pseudópodo lo llama juzgar) para, como dicen los etólogos, sobrevivir.

    Los marcos estables los son por acuerdos; de hecho, en andaluz todavía se usa “acuerdos” para “cuerdos”. Por ejemplo.

    Y el que un enfermo mental lo sea, o que Godel no lo sea, pero se mate, o… buneo, son extremos del sombrerito, también llamado campana de Gauss o elefante dentro de una serpiente.

    Esos paradigmas, qué vale, qué reglas proceden, hasta dónde llegar (lo que le preocupa a Pseudópodo, a todos nosotros…) no deja de ser filosofía, en el buen sentido.

    Lo que me recuerda algo que hace tiempo vengo pensando sobre este blog tan entretenido: si hay algún centro del conocimiento, aquí se mira hacia él desde los distintos puntos de una circunferencia, y se termina siempre pensando que si nos movemos un poco hacia la derecha o hacia la izquierda o hacia dentro o hacia fuera, quizá cambie nuestra perspectiva.

    Pero como decían los de No me pises que llevo chanclas, “Yo a mi me paese que en texas no hay marismas…”.

    Qué bueno Pseudópodo.

    Un abrazo.

  4. Clodoveo11 dijo:

    Yo que creo que no hace falta ir a un manicomio para hacer el experimento… o mejor dicho, que lo vamos haciendo todos los días.

    Esto que has comentado me recuerda a ese experimento que hizo Zimbardo sobre los roles y que cuenta en el Efecto Lucifer. Roles, paradigmas, realidades sociales… son tan reales como todo lo que crea el hombre. Vivimos en una eterna caverna platónica y nos creemos la repolla inmutable. ¡Jé!

  5. panta dijo:

    Clodoveo me ha pisado, he tenido exactamente el ‘dejà vu’ del experimento Lucifer.

    (Qué buen post harías con ello pseudópodo, a ver si te animas;)

    Saludos

  6. gliptodonte dijo:

    Vuelvo de mi viaje “pour la France” (acabo de llegar) Durante esos 14 días apenas si he podido conectarme a Internet en dos ocasiones (no creo que llegara a una hora en total) y ahora tengo mono. Quiero releer con calma los tres post y escribir algo.

    Yo creo que puede ser verdad lo que se dice de la importancia del marco en la percepción o en el diagnóstico o en muchos otros campos… pero creo que la teoría de los paradigmas hay que integrarla dentro de una visión que sea realista (quiero decir no-idealista).

    Algunas cosas que se me ocurren a bote pronto.

    Si todo son paradigmas ¿cuál es la razón por la que se considera mejor el de Einstein que el de Newton o el de Ptolomeo? Algún contacto debemos tener con “la realidad” que nos indica que uno explica mejor el mundo que los otros.

    Pseudópodo, estoy contigo: los “hechos observados” están cargados de teoría. Pero esta verdad que parece probada por cosas como el experimento Rosenham o la habitación de Ames (por cierto, ¿serán ambas “verdades objetivas” o apreciaciones subjetivas cargadas de teoría?) hay que intentar conciliarla con una teoría del conocimiento que no sea relativista. Y a mi me parece que el idealismo al final desemboca en el relativismo.

    Es decir, hay que hacer una teoría que integre dos verdades que parecen dificilmente conciliables:
    1. No existen hechos propiamente objetivos pues todos “existen” desde unos conceptos que los hacen posibles
    2. Tenemos un contacto efectivo con lo real y en verdad lo conocemos “de algún modo”.

  7. josempelaez dijo:

    Si aceptamos lo que dice josele sobre que «Esa intersubjetividad nos permite movernos dentro de esta realidad que percibimos y modulamos (Pseudópodo lo llama juzgar) para, como dicen los etólogos, sobrevivir.», ¿qué impide que “realmente” seamos una “especie de hormigas” viviendo en un mundo que no es chato?

  8. pseudopodo dijo:

    Héctor, había visto ese libro pero no me había llamado la atención. Después de ver las reseñas en Amazon, ya lo he metido en la wish list (así que gracias por el soplo). Una de las ideas de esta serie de posts es que para avanzar en cualquier disciplina hace falta un marco, un paradigma. Pero probablemente es verdad que en la historia todavía sigue teniéndose la pretensión, más que en otros campos, de que es posible recoger los hechos objetivos, sin contaminación de teoría…

    Pedvi, he encontrado la crítica que mencionas en la wikipedia (“Rosenhan experiment”). Creo que es una buena crítica. Precisamente por eso no he entrado a juzgar si el experimento es realmente una prueba concluyente a favor de la antipsiquiatría, y decía al final que los psiquiatras estaban siendo racionales. Yo creo que esa es una idea importante: muchas veces, se critican como irracionales o fanáticas actuaciones que fueron perfectamente racionales a la luz de los conocimientos que se tenían. El fallo es que no exploraron opciones que parecían irracionales a la luz del paradigma. El único remedio iría en la línea del corolario que sacaba Héctor, plantearse como ejercicio el adoptar puntos de vista alternativos… habría que pensar sobre esto.

    Josele, en principio el experimento de Rosenhan sí se puede ver como un intento Popperiano de falsar la noción básica de la psiquiatría, es decir, que existen enfermedades mentales como entes objetivos y radicados en el enfermo. Entonces, tendrían que ser diagnosticados tan bien como la diabetes o la gripe, y resultó que no era así => la psiquiatría queda falsada. Lo que pasa es que la cosa no es tan sencilla, como apunta el comentario de Pedvi…(casi nunca lo es, y ese es un defecto importante de Popper).

    Me gusta la metáfora de la circunferencia para este blog. En realidad, esa es la idea de “anisótropo”. Esta humilde ameba intenta lanzar pseudópodos en diferentes direcciones; me gustaría hacerlo en los 360º del círculo 😉

    Clodoveo & Panta: no sabía que al experimento de Zimbardo le llamaban “experimento Lucifer” (ahora ya sé de que va un libro muy gordo que vi en la librería y que no llegué a abrir). Yo creo que hay una diferencia importante, y es que en el experimento de Zimbardo lo que se altera es la manera de actuar a consecuencia de haber adoptado un rol, mientras que aquí lo que se altera es la manera de percibir, a consecuencia de adoptar un paradigma. Pero la verdad es que hay un paralelismo interesante, que no se me había ocurrido; sólo que en el caso de Rosenhan estamos en el plano de la percepción, y en el de Zimbardo en el de la acción… Mira, es una idea interesante (aparte de que realmente no se pueden desligar del todo los dos planos).

    Giptodonte, feliz regreso (¿ha sido con autocaravana?). Yo tampoco creo que todo sean paradigmas, y lo que quiero con esta serie es precisamente delimitar hasta donde llegan y hasta donde no. Hay demasiados científicos ingenuos (filosóficamente) que confunden las teorías con la realidad (es decir, el mapa con el territorio), que piensan que es posible una observación que no esté lastrada por ninguna teoría… y creo que hay que hacer un trabajo primero de crítica. Pero luego, hay demasiados sociólogos, pedagogos & co que se pasan de listos y después de leer a Kuhn de segunda mano piensan que no hay más que paradigmas. Así que después de la crítica debe venir la tarea de reedificar sobre unos cimientos más sólidos.

    Yo estoy totalmente de acuerdo con los dos puntos que pones al final. Tengo alguna idea sobre cómo conciliarlos, y ya irá saliendo en esta serie (que promete ser inacabable). Pero tampoco estoy seguro de muchas cosas y cuento con vosotros para discutirlas… (te adelanto una: acabo de leer “Pragmatismo” de William James, y me parece que tiene unas ideas muy interesantes pero no sé cuanto me convence. Tú que sabes más filosofía que yo, ¿lo has leído?¿qué opinas?)

    En fin, gracias a todos por los comentarios y perdonad que no haya podido responder antes…

    P.S.: Acabo de ver el comentario de Josempelaez: Yo pienso que efectivamente podemos ser unas hormigas viviendo en un mundo que nos parece chato pero no lo es… (pero precisamente el acuerdo intersubjetivo es el indicio más fuerte que tenemos de objetividad, no hay que despreciarlo).

  9. gliptodonte dijo:

    Los antiguos creían que conocían el mundo. Las ideas eran lentes a través del cual lo veían. Pero su mirada llegaba al mundo.

    Los modernos, Descartes, creen que el conocimiento es conocimiento de ideas. El conocimiento ya no recae sobre el mundo. Ahora lo que conocemos son ideas. El mundo ya no es un dato incuestionable. Ahora es mi pensamiento el que es incuestionable.

    Lo anterior es una historia de la filosofía muy resumida 😉

    Es cierto, como tú ves muy bien, que una teoría realista puede llevar a una visión positivista en la que la ciencia es “el verdadero conocimiento del mundo” y cualquier otro es superstición. Son los científicos que niegan todo el campo metafísico en nombre de la ciencia.

    Pero para defender que la realidad es más rica que la ve un científico no creo que sea bueno perderse en idealismo que último término nos abocan al relativismo.

    Ortega intentó una superación del realismo y el idealismo. La vida es la realidad radical en la que convivimos yo y el mundo. Son polos inseparables: sujeto y objeto unidos en una única realidad. Zubiri también creo que ha intentado eso.

    ¿Pueden compararse paradigmas para ver cual explica mejor el mundo?

    Alguien puede preguntar ¿qué mundo? ¿Es que no se ha enterado usted que esos datos que usted llama mundo los crea a su vez cada paradigma?

    ¿Existe una realidad común?

  10. gliptodonte dijo:

    Basado en un experimento real): Se forma una clase de colegio con alumnos iguales, sin diferencias intelectuales, todos capaces de realizar la misma tarea con resultados similares (aprobar el curso). A un profesor se le saca de clase, y se le dice qué alumnos tienen una capacidad más elevada de la media, y un gran futuro. También se le dice que ciertos alumnos tienen una capacidad más limitada que la media, y que no llegarán muy lejos. Todo ello en realidad es mentira, pero al finalizar el curso se observa que aquellos alumnos de los que se esperaba un alto rendimiento lo tuvieron, y aquellos de los que se esperaba un bajo rendimiento tuvieron unas calificaciones mediocres. Ha ocurrido el efecto Pigmalión. El profesor ha tratado de forma diferente a los alumnos de los que esperaba un alto rendimiento, preguntándoles más en clase, retándoles con desafios intelectuales. Los alumnos que se consideraban más atrasados se les ignoraba y no eran estimulados.

    Lo anterior está sacado de EFECTO PIGMALIÓN EN LA WIKIPEDIA. La mirada no sólo construye los datos el mundo, sino que además en el caso de los seres humanos modificia el mundo real y éste termina pareciéndose al que nosotros habíamos contruido teóricamente. Si se trata de seres humanos, las categorias con las que los pensemos va a condicionarlos en su conducta y puede ser que al final “la teoría” se convierta en realidad. Tiene similitudes con el experimento de Rosenham.

  11. “Nuestra” realidad es sólo nuestra percepción de la realidad, y lo único que le pedimos es que sea coherente consigo misma. De manera bastante evidente a todos nos queda claro que suele ser coherente con la realidad de los demás, y cuando no esa así… pues cada uno decide dónde esta el problema.
    Cuanto más exigentes seamos en su grado de coherencia más probabilidades hay de que nuestra realidad sea más sofisticada. La realidad más sofisticada y coherente es la que nos ofrece la ciencia.
    Como seres inteligentes que somos tendemos a buscar sofisticación por encima de coherencia, por ejemplo no tenemos empacho en adoptar religiones donde la coherencia es imposible.
    Un paradigma debe ser autoconsistente y sofisticado, y desde luego coherente, y no me cabe la menor duda de que los hay peores y mejores.

  12. Frenzo dijo:

    Me has convencido: ya no me quedan dudas de que el marco define la forma en que se interpretan las hechos. Aunque, por otro lado, no puede ser de otra forma: no existen los hechos aislados, no se puede interpretar fuera de contexto.

    Pero, desde ya, ese experimento es tramposo (no entiendo cómo pudieron publicarlo en Science, salvo que haya prevalecido otros intereses diferentes del científico). Si alguien simula tener un trastorno psicológico y es convincente en su simulación, será tratado como enfermo mental. Si después no muestra síntomas, eso no anula el hecho de que antes los presentaran (aunque sean perfectamente simulados), y todos sus
    actos son entonces interpretados siempre en base a su historia previa. En cierta forma, es la historia clínica del paciente la que da el marco de interpretación más sólido, no el hospital.

  13. Me planteo qué relevancia puede tener el que la psiquiatría de aquella época estuviera dominada por la suma de psicoanálisis más farmacología. El psicoanálisis, ejemplo de no-ciencia según Popper, difícilmente puede dotar de los protocolos y elementos de diagnóstico necesarios para detectar el engaño.

  14. pseudopodo dijo:

    Gliptodonte, ¡me has pisado el siguiente post de la serie! Precisamente iba a hablar del efecto Pigmalión, para explicar que el efecto de los paradigmas no se queda en modificar pasivamente nuestra percepción, sino que acaba modificando la propia realidad externa, básicamente por el efecto de las “profecías que se autocumplen”….

    Como estaba viendo que no me daba tiempo a escribirlo antes de las vacaciones, me viene bien que te hayas adelantado…, ya veré ahora como lo redacto, después de tu “trailer”.

    Me parece interesante lo que dices de Ortega. Nunca lo había entendido así, aunque tampoco he leído tantas cosas de él. Creo que Ortega es más difícil de lo que parece, precisamente porque escribe tan bien y es tan elocuente que acaba uno deslumbrado por el estilo y no ve bien el contenido (aparte de que parece que nunca va al grano).

    Pero si entiendo lo que dices, creo que Whitehead y James tenían ideas similares: lo primario no son las cosas ni los pensamientos, sino los procesos… y el proceso es un segmento en el que un extremo es el objeto y otro el sujeto; nos empeñamos en tratarlos como independientes y como más básicos que el segmento, pero eso es un error.

    En este marco, la cuestión de si hay una realidad común es más complicada que en la concepción convencional positivista: los sujetos viven cada uno en mundos distintos, pero esos mundos tienen todos un solapamiento…y en ese sentido hay una realidad común (bueno, a estas horas ya me cuesta explicarme, y tendría que pensarlo más despacio y repasar a Whitehead…así que lo dejo aquí por ahora).

    Alberto, no sé si estoy de acuerdo contigo porque no entiendo esto: “Como seres inteligentes que somos tendemos a buscar sofisticación por encima de coherencia, por ejemplo no tenemos empacho en adoptar religiones donde la coherencia es imposible.”

    Frenzo, es verdad que el experimento tiene trampa y por eso ya decía que no tengo claro que respalde a la antipsiquiatría, a mi me parece que los psiquiatras aquí fueron racionales, el problema (y la moraleja interesante) es que sólo se puede ser racional dentro de un paradigma, y el suyo era muy estrecho. No sólo se trata de (psicoanális + farmacología), como dice Topo, sino que tenían muy poco contacto con los pacientes y siempre en marco estereotipado. Si quieres conocer a alguien, tienes que verle en distintas situaciones, con distintas personas. El trabajo de los psiquiatras era conocer a esos pacientes pero se privaban de ese instrumento que es observar con diferentes perspectivas.

    A mí lo que más me gusta del experimento de Rosenhan es que fueran los locos los que se dieran cuenta de la trampa. Quizá porque ellos no tenían un paradigma tan estrecho, ya que no eran psiquiatras profesionales, así que se limitaban a observar sin prejuicios. Desde el punto de vista “literario”, que los locos descubrieran el truco es lo mejor de la historia.

    Por cierto, voy a pasar unos días desconectado, pero todavía no son las vacaciones de verdad (lo aviso porque luego viene Topo y dice que quiere tener mes y medio de vacaciones como yo….y no es verdad).

  15. Raul dijo:

    La antisiquiatría como muchas ideas libertarias fueron ralentizada, deformadas, devoradas por Reagan y otros monstruos que vinieron después, pero no estaba mal la idea de Cooper, eso de que la locura no existe y cuando veo la publicidad, deplorable, de la coca cola, me parece un abuso, un estereotipo de lo que creemos que es la locura; bastaria caer en la pobreza para empezar a ver que la locura, si asi la llamamos, esta a la vuelta de la esquina mental, un dia no tienes movil, no tienes telefono, sales a caminar y los moviles te tragan las monedas, andas mal vestido porque no tienes gas para bañarte, y asi viene la locura.

  16. Raul dijo:

    Me referia a la radio la colifata, que es de la bebida acuarius de la multinacional coca cola, la hipocrecia de la coca cola esta por dos lados, son grandes manipuladores sicomarketineros, venden estados de animo, magia, no contenido y en segundo lugar es una tipica empresa autoritaria y tailorista.

  17. rhuertas dijo:

    Para conciliar los diversos paradigmas y la realidad común sólo hay que ser capaz de convertirse en la flecha disparada y en el aire que la rodea en su camino.

    Nota: Lo siento, me gustaría hablar más largo y tendido sobre el tema pero al mismo tiempo me da pereza deshacer la “encriptación”. Me llevaría mucho rato.
    Y de nuevo, lo lamento -para eso mejor no hubiera dicho nada- pero es que el tema me lleva rondando la cabeza (recursa y otra vez) y quería librarme del asunto.

  18. rhuertas dijo:

    Y no, no creo que sea posible construir una teoría del conocimiento con esto. Simplemente un conocimiento (verbalización-matematización) en un momento dado nos es más útil que otros, y abandonamos lo anterior.
    Entendiendo esa utilidad en un sentido amplio, inclusive el de apaciguamiento de nuestra inteligencia (“las datos encajan mejor así que asá”)….. como por ejemplo la posibilidad que se está abriendo paso ahora en el mundo de la Física acerca de la existencia de multiuniversos al otro lado de nuestro universo antrópico (en la página del CERN hay al menos un artículo muy interesante sobre el tema).

  19. Raul dijo:

    tu comentario casi zen o filo-zen me desconcierta positivamente, en especial eso de los multiuniversos, por ejemplo irme ahora a un universo donde no tenga deudas o que no este atado a la iteracion mensual que tanto sofoca, por ejemplo un universo donde los pagos fueran cada 70 años, el proximo vencimiento te agarra al final de tus días y ademas podes estirarlos unos 70 años más, de este modo luego que has finishe, los deudores te liberan de la deuda

  20. rhuertas dijo:

    Gliptodonte y Pseudópodo: Está claro que el idealismo construye un mundo de falacias resultado de la división artificiosa cogitans/extensa … lo que acaba conduciendo hacia el relativismo.

    La razón escoge entre uno u otro modelo (paradigmático) porque -parafraseando a Galileo- le salen mejor las cuentas.
    Pero no hay que olvidar que la razón no es algo separado de la realidad.
    “El contacto efectivo con lo real” viene garantizado por el hecho de ser nosotros (la razón) un elemento inseparable más de lo real, lo que nos permite conocerlo “de algún modo”.
    La razón de ser de las cosas es la misma razón de ser de nosotros los humanos, ya que ambos, “cosas” y “humanos”, formamos parte de esa realidad en movimiento.

  21. pseudopodo dijo:

    …realidad en movimiento, flecha disparada y aire que la rodea… son metáforas sugerentes, pero como tú mismo dices no bastan para construir una teoría del conocimiento.

    Lo que dices de la flecha me recuerda una cosa que no sé si tiene mucho que ver. Aristóteles tenía un problema para explicar el movimiento de una flecha, porque para él, todo objeto en movimiento era movido por otro: “todo movimiento tiene un motor”, pero ¿cual era el motor de la flecha una vez que ha abandonado el arco?

    El filósofo (por antonomasia) acabó sugiriendo que la punta de la flecha empuja al aire, que se cierra formando un bucle por detrás de ésta (para evitar que, al desplazarse la flecha, deje un vacío en su cola, pues la naturaleza aborrece el vacío).

    Así que la flecha se impulsaba a sí misma, un poco como el barón de Munchausen, que salió de un pantano tirándose de los cordones de los zapatos.

    A veces, nuestro conocimiento parece que funciona de la misma manera. Para los postmodernos, no sólo lo parece, sino que es realmente así. Yo creo que no, pero no es tan fácil demostrarlo.

  22. Frenzo dijo:

    La verdad, lo de Aristóteles es una cosa de locos. ¿Qué pasa si tirás un pelota o un zapallo? ¿Qué impulsa el movimiento en ese caso según Aristóteles?

  23. pseudopodo dijo:

    Es que en realidad la forma no importa: la pelota, al avanzar, también empuja el aire por delante y también dejaría un vacío por detrás si ese aire no se apresurara a llenar el hueco, empujando así a la pelota.

  24. Frenzo dijo:

    Pensándolo un poco, es ingenioso. Me gustaría hacerte una pregunta más. Supongo que Aristóteles no pensaba que el espacio entre los planetas está casi vacío (por lo del horror al vacío). ¿Qué sustancia había en el espacio que permitía que los planetas se movieran?

  25. pseudopodo dijo:

    Frenzo, Aristóteles siempre es ingenioso… y verás que su explicación del movimiento de los planetas también lo es.

    Para Aristóteles el mundo por encima de la Tierra estaba echo de éter (el famoso quinto elemento), que era una especie de sustancia cristalina y transparente. Los planetas estaban montados cada uno en una esfera de éter, y no había ningún resquicio entre esfera y esfera. Pero como eran perfectamente esféricas, podían girar sin problemas. Giraban siempre porque para el éter, a diferencia de los otros cuatro elementos “terrestres”, el movimiento circular y uniforme es el natural.

    Fíjate que, en contra de lo que suele decirse, la obsesión de los griegos por los movimientos circulares tenía una buena razón física: es la única manera de que todo encaje sin que queden huecos. Además, Eudoxo, que vivió antes que Aristóteles, inventó un modo muy ingenioso de reproducir los movimientos aparentes de los planetas, incluso las retrogradaciones, usando sólo esferas concéntricas (aquí hay una explicación detallada), así que Aristóteles sabía de lo que hablaba.

  26. El único problema del efecto Pigmalión es que se trató de un pufo metodológico y estadístico, al menos en el experimento original. Para apoyar esta afirmación, basada en la lectura de artículos que a saber dónde dejé, tendría que buscar de nuevo en bases de datos y… pereza. Quizá más adelante.

  27. Frenzo dijo:

    Pseudópodo, deberías escribir libros (en lugar o además de posts en blogs). Gracias, che. Felices vacaciones!

  28. raul Lilloy dijo:

    Los marcos, los paradigmas, en un mundo donde hay intereses, deseos, poderes, codazos, como una suerte de pequeña isla superpoblada de pinguinos, la pregunta por la verdad, carece de consistencia si no me sirve para que el tipo que esta atras mio me deje de dar codazos.

    Lo que quiero decir es que los paradigmas, los marcos, ya existen en la realidad, no los ponemos nosotros como pequeños geniecillos astutos,ya estan los limites determinados, en todo caso mas que crear paradigmas hay que descubrir aquellos que nos oprimen y claro liberarnos.
    Los tipos en la cueva de platon, debieran haberse preguntado por el cabron que los metio en la cueva.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s