Libros del verano 2008

Ya estamos en septiembre, que es un mes lleno de tópicos, pero en este blog no se habla del síndrome postvacacional ni de lo cara que es la vuelta al cole. Aquí el tópico de septiembre es el de los libros del verano.

Ya conté el año pasado que la casa en la que pasamos el mes de agosto está a un paso de la Biblioteca (la Biblioteca por antonomasia: la de mi infancia), lo que para mi es estar a un paso del paraíso. Este año mi felicidad ha sido menos completa: los niños no me han dejado escaparme a primera hora casi ningún día, pero aún así he podido sacar una buena hornada de libros para inspeccionar.

Esta es la lista:

  1. Lecciones de ilusión, de Pablo d’Ors
  2. El crepúsculo del deber, de Gilles Lipovetsky (leído)
  3. Manualito de imposturología física, de Fernando Vallejo (leído)
  4. Las trampas del deseo, de Dan Ariely (leído)
  5. La simetría y la belleza del universo, de L. M. Lederman, y C. T. Hill (leído)
  6. Nocilla dream, de Agustín Fernández Mallo (leído)
  7. La lógica oculta de la vida, de Tim Harford
  8. El economista camuflado, de Tim Harford
  9. A la caza de la realidad, de Mario Bunge
  10. El mundo clásico, de Robin Lane Fox

Ha habido de todo: desde delicias como el libro de Ariely hasta bodrios como… bueno, eso lo reservo para la antología.

Iré comentando en posts sucesivos los libros leídos; aquí quería decir algo breve sobre los demás.

No pude con Lecciones de ilusión, pero no porque no me gustara: es que son casi setecientas páginas y merece la pena leerlo despacio. Un libro muy peculiar; una especie de alegoría de la cultura europea, entre El juego de los abalorios y La montaña mágica, pero con un sutil sentido del humor. Tendré que comprarlo para acabar de leerlo.

La lógica oculta de la vida es complementario a Las trampas del deseo. Si Ariely trata de cómo la irracionalidad está muy presente en la vida cotidiana, el tema de Harford es que la racionalidad está más presente aún, aunque muchas veces no es lo que parece. Los dos tienen razón, y en ambos casos, las consecuencias son curiosas e instructivas. Me queda pendiente acabar La lógica… y también El economista camuflado, que saqué pensando que sería una buena introducción (aunque por lo que he visto no es necesario leerlo previamente).

De los dos últimos libros de la lista no puedo decir mucho. A la caza de la realidad parece una panorámica completa de la filosofía de la ciencia, defendiendo la tesis de un realismo materialista. Pero Bunge nunca me acaba de convencer; lo poco que he leído de él (y este libro también) me resulta dogmático y poco claro. El mundo clásico es un tomo monumental que sólo he arañado en la superficie. Tiene una estructura narrativa que parece bastante legible, pero siendo realista -salvo en el improbable caso de que enferme de tuberculosis- no veo cuando voy a sacar tiempo para leer tal tocho. Asi que ars longa, vita brevis: quedan aparcados ambos.

¡Ah! Gracias a todos los que han comentado en agosto. Y que la vuelta al cole sea leve 😉

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16 respuestas a Libros del verano 2008

  1. Fathermocker dijo:

    Por fin de vuelta! Ojalá hayas tenido buenas vacaciones.
    Aquí en el hemisferio sur nos queda mucho para sufrir el síntoma de vuelta a clases…

  2. Rafael M. dijo:

    Es sorprendente que con lo corto que es el verano hayas leído tantos libros, Yo he empleado éste tiempo en leer el Conde de Montecristo. Todo el mundo conoce, aunque sea vagamente, algo de esta novela. Está catalogada como novela de aventuras, pero tiene unos puntos de vista con mucha sabiduría. Me queda un buen trozo todavía, pero creo que nunca leeré tantos libros en tan poco tiempo.

    Mientras, sigo haciendo mi colección, he comprado Siddharta, que he leído sus primeras páginas, parece interesante.

    Un saludo, bienvenido a tu blog ^^

  3. pseudopodo dijo:

    Fathermocker, no sabía que andabas cabeza abajo… ¿allá cuando tenéis las vacaciones?

    Rafael, no es tanto como parece, sobre todo estando en vacaciones. Sólo son cinco libros y en realidad alguno lo he acabado leyendo “en diagonal”, que se tarda mucho menos, porque no se merecía otra cosa (ya lo contaré cuando haga la reseña).

    El Conde de Montecristo no lo he leído, pero uno de mis primeros recuerdos es de la telenovela que hicieron (todavía era en blanco y negro), que yo creo que marcó a una generación de niños… supongo que precisamente por eso nunca he pensado en leerlo. Siddharta sí lo he leído, pero es mucho más breve.

  4. Frenzo dijo:

    Espero con ganas la reseña sobre el manualito de Vallejo.

  5. panta dijo:

    No sé si coincidimos, pero yo leí una crítica de Nocilla Dream y me compré su continuación porque el perfil del autor me pareció curioso.
    Al final eso de mezclar la cuántica y la tostada me ha parecido un fracaso. Parecía el tipo de bromas que nos hacíamos entre colegas en la facultad pero tomándose en serio a sí mismas. 😉
    Saludos.

  6. pseudopodo dijo:

    Frenzo, si tengo un rato, mañana mismo cuelgo el post…
    Panta, pues sí coincidimos más o menos. Tengo medio escrita la reseña, así que cuando la acabe hablamos 🙂

  7. jusamawi dijo:

    Las lecturas de verano dejan un especial sabor de boca. En mi caso de lo que más disfruto es de la posibilidad de leer en cualquier momento del día. Por la mañana después de desayunar, antes de la siesta, en mitad de un camino sentado bajo un árbol…Independientemente de que el libro haya sido bueno o malo, las condiciones en que lo hemos leido hacen que tengamos un mejor o peor recuerdo de él. Eso en los libros es esencial. Es algo similar al recuerdo de los libros que leímos de niños.Recordamos más cómo los leímos que lo que leímos.No juzgamos su calidad sino el vertiginoso mundo de la lectura.
    De este verano el mejor recuerdo de forma y fondo que me ha quedado ha sido el de “Las Confesiones de Nat Hunter” de William Styron. Asombroso.

    Salud

  8. pseudopodo dijo:

    Es verdad: yo recuerdo especialmente bien lo que he leído en contexto diferente del habitual, y especialmente si es en vacaciones o en un viaje. Me recuerdo, por ejemplo, leyendo “El siglo de las luces” de Alejo Carpentier, en la playa de Alicante, aunque no tengo ni idea de qué libros leí antes o después. Y recuerdo mucho mejor la imagen de estar leyendo en la playa, de sacar el libro de la bolsa, etc, que el contenido del propio libro…

    No he leído nada de Styron, pero recuerdo hojear en una librería “Esa visible oscuridad”; me interesó que fuera autobiográfico y que tratara de una depresión. Pero al final no lo compré.

  9. jusamawi dijo:

    Ya sé que el cajón de libros pendientes está siempre a rebosar, pero, si te animas ,y hablando de Styron,yo te recomendaría “La decisión de Sophie”,”Las confesiones…” y ” Esa visible oscuridad”. En este orden o en cualquier otro.

    El contexto en que yo descubrí los libros y la lectura perduran en mi memoria de una manera mucho más transparente que cualquiera de los libros que por aquella época pude leer. La biblioteca de mi abuelofue el entorno en el que sin guía ni ayuda fui descubriendo lo que el azar y mis manos me llevaron a conocer.De todos esos años recuerdo un puñado de libros, pero mucho más la situación en que los leí.

  10. pseudopodo dijo:

    Pues sí está a rebosar, y más ahora, después de pasar un mes leyendo libros de la biblioteca y comprando (eso no lo he contado en el post): o sea, que entran libros en el cajón pero no salen. Pero me gusta mucho que me recomienden libros y me apunto a Styron.

    Por cierto, muy hermoso el post sobre la biblioteca de tu abuelo. Yo también recuerdo leer trozos de los libros de mi padre, sin orden ni criterio, trepando a las estanterías. Aprendí mucho así.

  11. fathermocker dijo:

    @pseudópodo: De diciembre a marzo…A mi cuando niño siempre me pareció más lógico así de todas maneras (cuando no entendía las diferencias de hemisferios), porque empezamos el año cronológico casi junto con el año universitario (o escolar) y terminamos justo al final.

  12. pseudopodo dijo:

    Gracias, no lo sabía. Más lógico, pero es una pena no tener unas vacaciones de Navidad independientes de las del verano… Lo que no sé es cómo se produce la transición: según va uno viajando por América de Norte a Sur, debe haber un salto brusco en el que se pasa del calendario-académico-norte al calendario-académico-sur….

  13. Fathermocker dijo:

    @pseudópodo: Personalmente, prefiero tener Navidad y Año Nuevo dentro de vacaciones, porque me imagino debe ser un poco molesto volver al trabajo y a clases después de pasarlo tan bien…
    Respecto a lo segundo, no sé con exactitud, pero al parecer es brusco el cambio: En enero estuve en Ecuador, y mi primo, natural de aquel país, estaba en clases. Así que al parecer la transición ocurre desde Perú, aunque no sé como será en Brasil.

  14. JuanPablo dijo:

    en Brasil enero es vacaciones, febrero es carnaval, y en julio/agosto se toman unos veinte días como nosotros. El cronograma de clases es similar al de Arg/Uruguay/Paraguay

  15. pseudopodo dijo:

    Vaya, lo de las vacacioncitas de invierno austral está bien (te lo habías callado, Fathermocker -y no es un insulto- 😉 ) Al final entonces no es tan distinto a lo nuestro… Gracias a los dos.

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