Introducción al estudio de la mierda de toro

No es algo conocido por el gran público, pero lo cierto es que el estudio de la mierda de toro –o tauroescatología– es un campo académico bastante activo (en los contextos más formales, donde “mierda de toro” resulta malsonante, se habla a veces de stercore tauri; en español, se ha propuesto la traducción caca de la vaca).

Me refiero, claro está, a la mierda de toro en sentido metafórico: lo que en inglés se llama bullshit. Pero ¿qué es bullshit?¿y por qué hablo de esto? En las películas suelen traducir bullshit por “tonterías” o “chorradas”, pero si existe toda una tauroescatología es porque el término tiene un sentido técnico que es el que aquí nos interesa.

Para entenderlo, lo mejor es explicar por qué hablo de esto. Hace unos días me encontré en el blog de Alberto Noguera una frase que llamó la atención:

La credibilidad de estos gobernantes es tan baja que la gente se acostumbra a vivir al margen de ellos, como si fuesen parte de la dinastía borbónica. Llega un momento en el que [la gente] desconecta y se dedican a su vida cotidiana.

Me llamó la atención porque apunta a una idea a la que vengo dando vueltas desde hace tiempo, y a la que me referí en otro post, al hilo de los debates electorales entre Zapatero y Rajoy.

Hubo un tiempo en el que juzgábamos el discurso de los políticos con los mismos criterios con los que solemos juzgar cualquier discurso (el principal: ¿es verdad?¿es mentira?). Pero con los años hemos ido perdiendo la inocencia. Conocemos mucho mejor a los políticos, y sabemos que las declaraciones de un ministro, por ejemplo, son movimientos en un tablero en el que también juegan la oposición y los demás partidos. Su auténtico valor es el que tienen en ese juego, y sería una ingenuidad juzgarlas según el criterio de verdad/mentira propio del lenguaje declarativo ordinario, que es un juego de lenguaje totalmente distinto.

Todos lo sabemos en el fondo, y por eso a nadie se le ocurre reclamar que se cumplan las promesas electorales. Hace seis meses el presidente del gobierno prometió dos millones de puestos de trabajo y ahora se desploma el empleo, pero no nos sentimos estafados: no tenemos la sensación de que nos han mentido, porque aunque el presidente no se creía su previsión, nosotros tampoco nos la creíamos.

Este tipo de lenguaje que no está concernido por el valor de verdad de sus afirmaciones; este lenguaje que, como diría el gran Pauli, ni siquiera es mentira, es lo que técnicamente se llama bullshit.

He puesto como ejemplo el lenguaje político, pero en realidad la extensión del bullshit es mucho más amplia. El célebre ensayo On Bullshit (el más influyente tratado de tauroscatología), del catedrático de Princeton Harry Frankfurt, empieza diciendo:

Uno de los rasgos más sobresalientes de nuestra cultura es que haya tanto bullshit. Todo el mundo lo sabe. Y cada uno de nosotros contribuye con su parte.

(el texto completo, en inglés, está aquí). Efectivamente: la televisión, las agencias de publicidad, los departamentos de comunicación de las empresas y los gobiernos se dedican básicamente a producir bullshit. Y si toleramos tan bien vivir en este medio, es porque ya estábamos adaptados al estiércol: muchas de nuestras conversaciones también son bullshit.

(Continuará)

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11 respuestas a Introducción al estudio de la mierda de toro

  1. Javier dijo:

    Como sabrás, en americano del día a dia, se dice simplemente BS.

    P.S. El gran problema de la proliferación del BS entre la clase política es que como “pueblo” nos hemos acostumbrado a ella. No es tanto que seamos menos ingenuos y ya no nos engañen, es que les permitimos hablar sin decir nada y no nos quejamos. En España, donde los políticos no tratan con la población normal (hablan con la prensa y arengan a los convencidos en mítines, pero nunca dialogan con grupos que representan a la sociedad civil), se llega a extremos intolerables donde a un político se le permite decir una cosa y la contraria o rellenar minutos con frases carentes de significado.

    P.S.2. Vallejo y Paulino, eso es BS en cantidades industriales.

    P.S.3. Espero que te gustara “La broma”. Eso sí que no es BS.

  2. josempelaez dijo:

    «Y si toleramos tan bien vivir en este medio, es porque ya estábamos adaptados al estiércol: muchas de nuestras conversaciones también son bullshit

    Pienso que tienes mucha razón, y eso que desde que era un crío —hace ya muchos años— no escuchaba lo de «eso es caca de la vaca», bastante frecuente cuando decíamos alguna tontería.

    ¿Tanto nos hemos acostumbrado? Quel horreur!

  3. Fathermocker dijo:

    ¿Se podrá revertir la tendencia?
    Es lógico pensar que la gente se podría hastiar de tanta BS, pero con la situación actual de las cosas, no sé qué pensar la verdad.

  4. Sergio dijo:

    Como se ha demostrado en el último año (pero no solamente el último año) nuestro sistema económico está basado en el BS. Todos sabíamos que le presunta buena salud de la economía española era una gran mentira.

    Esto hasta el PSOE lo denunciaba cuando estaba en la oposición. Pero cuando ganó las elecciones inesperadamente en 2004 el nuevo gobierno tuvo que decidir entre dos opciones:

    – Fastidiar la economía, cortando por lo sano, denunciando que el emperador estaba desnudo y enfrentándose a todos los medios que nos halagaban festejando el “milagro español” (si hasta a Rato le hicieron Presidente del FMI, ahora parece de risa)
    – Si se reenganchaba a la gran mentira, dejaba que la bola siguiese creciendo.

    El resto de la historia la conocemos todos. Por supuesto, España no es diferente a otros países.

  5. serenus dijo:

    Muy interesante la entrada, espero una pronta continuación.

    Coincido con javier, la cuestión está en que lo permitimos, ¿por qué? quizá la clave es la frase que citas de Alberto Noguera; vida al margen de los políticos tan ajenos como si de una dinastía monárquica se tratase, quizá un escepticismo ancestral hacia la los políticos.. También coincido en que esa “caca de la vaca” está instalada en en cada rincón social. De hecho, me has dado una idea para pensar este concepto en la educación y sus discursos.

    Un saludo

  6. Frenzo dijo:

    Por acá, se dice que los políticos “mandan fruta” todo el tiempo. Mucha gente, cuando no tiene muy claro que decir, manda fruta (para no contestar, porque no sabe o porque no quiere). Es algo que no es bullshit ni es mentira: es “cualquiera”, un nonsense disfrazado con palabras que parecen tener sentido pero no, no hay nada. No sé si alguien analizó el tema en detenimiento, si hay algún ensayo “On fruit sending”.

  7. pseudopodo dijo:

    ¡Hombre, Javier, cuanto tiempo! Me alegra que vuelvas a escribir aquí. Te confieso que suponía que seguías leyendo el blog porque a veces veía el puntito de Minnesota en el mapa de SiteMeter, pero echaba de menos tus comentarios (y me extrañó que no dijeras nada cuando hablé de La broma: por cierto, me gustó mucho, la mejor novela que he leído desde Retorno a Brideshead; tendría que comentarla aquí).

    Lo que decía de los políticos no era tanto que no nos engañen como que nos hemos acostumbrado a no tomárnoslos en serio (que era lo que decía el blog que citaba). En ese sentido sí somos menos ingenuos, pero engañarnos nos engañan igual o mejor. Porque esa es la virtud del bullshit (=BS, OK): sirve para llevarse el gato al agua con más elegancia que las mentiras puras y duras… pero me estoy metiendo en el tema del próximo post (quiero hablar también de lo que apuntan Josempelaez y Serenus: por qué toleramos esta inundación de “caca de la vaca”).

    Es interesante lo que dices de que los políticos en España no tratan con la población normal. A veces lo he pensado: ¿qué imagen del mundo puede tener alguien con el tipo de vida de nuestros políticos? En la transición eran gente que tenía una vida profesional y se habían convertido en políticos profesionales de adultos, pero ahora cada vez más son criaturas que entraron en las Juventudes del Partido y nunca han salido de allí. Una especie de secta: gente que nunca pisa el transporte público.

    Sergio, lo de la gran mentira de la salud de la economía es un buen ejemplo. Aunque no estoy seguro de que el PP en su época tuviera claro que el modelo de desarrollo estaba equivocado. A lo mejor se lo creía… El mejor engaño es el autoengaño, y podría poner más ejemplos, pero nos saldríamos del tema…

    Fathermocker, that’s the question. Yo soy bastante pesimista en la mayoría de las cuestiones sociales, pero aquí si veo alguna esperanza en internet (ya comentamos algo en la discusión sobre el folklore moravo, aunque desde otro punto de vista, creo). Me impresionó tras los debates preelectorales aquí en marzo que al día siguiente había blogs que diseccionaban todas las falsedades y, por ejemplo, mostraban que todos los gráficos que habían enseñado los candidatos estaban mal (por supuesto, deliberadamente, para manipular). Esto me encantó. Pero no sé qué resultará a largo plazo.

    Frenzo, no conocía la expresión, no nos vendría nada mal usarla por nuestras latitudes (quizá sea parecido a “salir por peteneras”). Yo creo que lo del fruit-sending tiene bastante que ver con el bull-shitting: es la idea de que lo de menos es la verdad de lo que se dice, sino salir airoso de la jugada.

    Ah, y Serenus: en la secta de los pedagogos creo que tienes una mina de oro… o de mierda, vaya.

  8. Javier dijo:

    Pseudópodo, una de las cosas buenas y malas de este tracking por internet es que cuando uno es el único minneapolitano práctico pseudo-leyendo, siempre le pillan. (Sí que es cierto que llevaba un tiempo sin escribir. Me estaba quitando de leer y escribir en blogs. Ahora ya tengo el vicio bajo control.)

    Volviendo al tema político, y siendo que no estoy siguiendo mucho la campaña americana, aquí el tema es bien distinto, sobre todo en las primarias. Los políticos tienen que ganarse la nominación, y lo hacen yendo de acá para allá, hablando y respondiendo preguntas ante gente de todo pelaje. Sueltan BS (como en todas partes), pero ésta es rápidamente rebatida por una prensa nada complaciente. El tono en las presidenciales sí que es más retórico (¿político?), menos “real”, pero aquí mentir se llama mentir. Lo puedes hacer, pero se sigue llamando mentir.

    Incluso Obama, que no es santo de mi devoción (por cierto, ¿a qué suena el tícket Obama-Biden?) y que es dado a un discurso un puntito buenista, ha visto el mundo real en su vida adulta. Es muy otra cosa. Como lo es que tu congresista o senador tenga nombre y apellidos. ¿Alguien se acuerda de quién es el primero de lista de su provincia por… el PSOE, digamos? (En Madrid es más fácil, pero ¿quién es el tercero?). Animalicos de partido, so full of themselves, therefore, so full of BS.

  9. Petrusdom dijo:

    No hay que olvidar que vivimos tiempos modernos, con una democracia representativa (demos no vulgus) y eso conlleva, me temo, abundancia de fotogénicas BS.

  10. pseudopodo dijo:

    (Si os parece, seguimos la discusión en la continuación del post…)

    Javier: me halaga que este blog haya sobrevivido a la purga de tu reading list… 😉

  11. Pingback: Bullshit -caca de la vaca. « Antes de las cenizas

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