On bullshit in a nutshell

Perdón por el título pero no he podido evitarlo… 😉 La traducción en modo FromLostToTheRiver es: Sobre mierda de toro en una cáscara de nuez. Pero, claro está, voy a hablar On Bullshit, de Harry Frankfurt[1], y lo voy a hacer intentando ser breve y yendo al grano (“in a nutshell”). Esto no es una traducción ni un resumen, sino mi particular intento de explicar el concepto, basándome, eso sí, en las ideas de Frankfurt.

* * *

En un post de hace tiempo hablaba de la infosfera: el medio ambiente informativo e ideológico que respiramos. Cuando Harry Frankfurt empieza diciendo que “uno de los rasgos más sobresalientes de nuestra cultura es que haya tanto bullshit” se está refiriendo a la composición de esa infosfera. Yo me atrevería a decir que respiramos un 78% de bullshit, un 21% de información veraz y un 1% de mentiras descaradas.

Al igual que los gases tóxicos en la atmósfera, las mentiras en sentido estricto son pocas. Pero a diferencia del nitrógeno atmosférico, el bullshit no es inerte. Y dado que estamos sumergidos en él, es muy necesario conocerlo mejor.

El bullshit se diferencia de la mentira porque, mientras el mentiroso sabe lo que es verdad y nos induce deliberadamente a creer lo contrario, el bullshitter no está concernido por tal cosa. El veraz y el mentiroso juegan el mismo juego, uno con blancas y otro con negras. El bullshitter vuelca el tablero y usa las piezas para hacer puntería en la diana o para calzar la mesa: para lo que le convenga en el momento. Por eso, dice Frankfurt, es un enemigo de la verdad mayor que el mentiroso.

Y, sin embargo, somos mucho más tolerantes con el bullshit que con las mentiras, quizá porque es algo más difuso. Una mentira es una “cosa” que podemos señalar, con el dedo, que vemos bien enfocada, y que sentimos como una afrenta, como una pedrada. En el bullshit lo que falta no es tanto verdad como autenticidad: no una “cosa”, sino una manera de hacer. No es una pedrada sino una nube contaminante.

Por eso el bullshit es más provechoso que la mentira. En una novela que cita Frankfurt, un personaje aconseja a su hijo: “never tell a lie when you can bullshit your way through” (que voy a traducir por “nunca digas una mentira cuando puedes abrirte camino a boñigazos” 🙂 ). Mentir es una ciencia, y muy exigente: ante todo, para mentir hay que saber qué es verdad, pero es que, además, todo está relacionado con todo, de modo que para mentir de manera consistente hay que conocer muy bien el mundo. Y cuando se descubre una mentira, se cae todo el castillo de naipes. El bullshit, en cambio, es un arte, pero un arte menos difícil. A un mentiroso se le pilla antes que a un cojo; un bullshitter, a poco talento que tenga, llega a Presidente del Gobierno (obviamente, es condición necesaria, no suficiente).

Aunque el bullshit sea distinto de la mentira, comparte con ella que hay un elemento esencial de falsedad. El mentiroso nos engaña sobre el mundo externo (sobre el estado de las cosas); el bullshitter sobre su mundo interno (sobre la persona que es y lo que pretende). Por eso, su actuación tiene mucho que ver con la fanfarronería y la presuntuosidad.

Frankfurt pone el ejemplo de un orador patriótico que el 4 de julio pronuncia un grandilocuente discurso sobre “nuestro grande y bendito país, cuyos Padres Fundadores, bajo la guía divina, crearon un nuevo principio para la humanidad”, etc, etc. Ese orador estaría mintiendo si no creyera que los EEUU son un país grande y bendito, que los Padres Fundadores fueron guiados por Dios, etc, y a pesar de eso quisiera hacérselo creer a su audiencia. Pero en realidad, le da igual lo que su audiencia piense sobre los EEUU y sobre los Padres Fundadores, porque no trata de informarnos de nada sobre esas cuestiones. Lo que quiere es transmitir una cierta impresión sobre sí mismo: que es un hombre religioso y un patriota.

Naturalmente, esto no pasa sólo en los discursos. Una enorme proporción de nuestras conversaciones no tiene la pretensión de transmitir información verdadera, sino de engrasar la maquinaria social y dar una cierta imagen. Y quizá porque todos sabemos esto instintivamente somos tan condescendientes con el bullshit. Pero cuando esta conversación inauténtica no se da en el ámbito personal sino en el público, deberíamos dejar de ser tolerantes: aquí no se trata de engrasar las relaciones, sino de manipular. Y no lo olvidemos: el bullshit es un enemigo mayor de la verdad que la mentira.

¿Por qué hay tanto bullshit hoy? (en el espacio público, se entiende). Por un lado, es evidente que se ha multiplicado el volumen de los medios de comunicación. Con algo hay que llenarlos, y cuando hay que hablar por hablar, sin saber lo que se dice, inevitablemente surge el bullshit. Por otro lado, los manipuladores (publicitarios, políticos, relaciones públicas…) han aprendido mucho, y a estas alturas todos saben lo eficaz que es “abrirse camino a boñigazos”.

Pero quizá la razón más profunda es filosófica: el creciente escepticismo posmoderno sobre la existencia de una verdad objetiva, y que podamos acceder a ella. Si no hay verdad, si, como dijo Nietzsche, “no hay hechos, sólo intepretaciones”, ¿qué sentido tiene intentar ser veraz?¿Por qué tener escrúpulos ante el bullshit, si no es más que otra interpretación?

NOTAS

[1] Frankfurt es un filósofo de Princeton, y On bullshit empezó siendo un seminario impartido en su facultad, que circuló luego en fotocopias, apareció más tarde como artículo en una revista y finalmente, en 2005, se publicó como un libro: 67 páginas de letra grande y tapa dura, por 9.95$. Y se convirtió, como dijeron en New Yorker, en un improbable best seller.

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24 respuestas a On bullshit in a nutshell

  1. loiayirga dijo:

    I like this post more than another post about BS. I like this one very much. It is very good.

  2. josempelaez dijo:

    Sobre el título no creo que haya mucho que perdonar, sino que festejar.

    Lo que me ocurre es que lo que viene luego me ha dejado pensando si nosotros también estaremos dándonos al BS en esta seudocáscara de nuez, y “asín” sigo…

    “Que pase otro primero, que a mí me da mucha risa”.

  3. naturopata dijo:

    Roman Jakobson hablaba de 5 funciones del lenguaje, que podemos simplificar en las siguientes: función fática, catártica, informativa, persuasión y de entretenimiento…
    El 90% de la comunicación interpersonal NO es informativa. Es hasta cierto punto lógico que en la comunicación pública también acabe siendo así.
    El bullshit estaría encuadrado en la persuasión… El problema no es que exista el bullshit sino que no lo reconozcamos como lo que es. Y no estoy de acuerdo en que persuadiendo, con la plabrería típica de político, no se pueda mentir. Quitarle al bullshit la categoría capital de verdad-falsedad es contemporizar con él.
    Se miente con la palabrería cuando el emisor nos quiere convencer de algo en lo que no cree. Cuando él mismo no se cree lo que dice y además, ni si quiera se cree lo que quiere que nosotros creamos. No sólo utilizo argumentos falaces, sino que los utilizo para convencer de algo en lo que no creo.

    Tampoco estoy muy convencido de lo que estoy contando…

  4. Sergio dijo:

    Para mí el BS consiste en muchas ocasiones en la práctica siguiente:

    1 – Buscar un objetivo: por ejemplo, “que bajen el IVA a mi negocio de venta de libros infantiles”
    2 – Buscar una justificación cualquiera para llevarlo a cabo: por ejemplo, “que es bueno que los niños lean”
    3 – Buscar un tema de actualidad relacionado: por ejemplo “los videojuegos y la violencia en los colegios”
    4 – Buscar aliados para complicar el tema de actualidad, por ejemplo “los medios, la industria del videojuego, los padres que se ven cualpabilizados y esos catedráticos en Sociología que escriben en El País”
    4 – Complicar el tema de actualidad, por ejemplo diciendo “que la violencia es un tema de educación, que la responsabilidad es de los padres, que los videojuegos hacen más listos a los niños…”
    5 – Convencer al gobierno que, ya que el tema es tan complicado, al menos puede tomar una medida sencilla como “bajar el IVA de los libros infantiles”.

  5. .Marfil. dijo:

    Curioso artículo, me ha hecho bastante gracia más de una expresión. 😀

  6. Frenzo dijo:

    Claro que Nietzsche también decía que, si bien sólo hay interpretaciones, no todas tienen igual valor y puede demostrarse la falsedad de muchas interpretaciones. Fredi no tiene la culpa de que se diga tanta pavada. Exista o no una “verdad objetiva”, el bullshit siempre estará porque es pasión de multitudes. Lo que no me queda claro es si Nietzsche mismo era un gran bullshitter.

  7. pseudopodo dijo:

    Thank you, Loiayirga. My taylor is rich, also 😉 Gracias también, Marfil.

    Veo por lo que dicen josempelaez y naturopata que he conseguido sembrar dudas sobre lo que nosotros mismos decimos… Quizá tengo que aclarar que no critico esa conversación que sólo pretende “engrasar la maquinaria social” (no conocía la clasificación de Jakobson, parece interesante). El problema es cuando ese tipo de conversación en la que lo esencial no es la verdad o no de lo que se dice se la apropian los medios de comunicación, políticos, etc, aprovechándose de que la toleramos y hasta nos gusta porque en las situaciones sociales tiene su función. Entonces se pervierte y se convierte en bullshit. Tampoco quito al bullshit la categoría de verdad/falsedad: desde mi punto de vista entra en la falsedad. Es el bullshiter el que se coloca fuera de esa distinción (y también nosotros cuando, con la guardia baja, nos tragamos sus “boñigazos”, con perdón).

    Sergio, lo que cuentas es una modalidad de manipulación muy extendida, pero yo limitaría el uso de “bullshit” a esa comunicación en la que la verdad no importa y se habla con el fin de dar una imagen, quedar bien… sería un elemento en el punto 4 de tu esquema, por ejemplo…

    Frenzo, la cita de Nietzsche la he sacado del artículo del New Yorker que enlazo, así que es de segunda mano. No sé yo si no sería un gran bullshitter, pero el bullshit es una de las armas más eficaces para que el superhombre se afirme, sin la sumisión a la verdad objetiva propia de la moral de esclavos (¿qué te parece?)

  8. jusamawi dijo:

    Lo más llamativo de este fenómeno es que lo aceptamos con naturalidad. Todos jugamos al mismo juego. Unos saben que están vendiendo una imagen falsa de sí mismos.Trasmiten ideas que ellos mismos no se creen.Pero sí tienen un objetivo. Los políticos embaucarnos, los publicistas seducirnos y muchos periodistas hablan por hablar de lo que no saben.Los periodistas en concreto llegan al a desfachatez de dejar de cumplir su obligación que sería mantenernos informados y se limitan a opinar.Opinar es sano, opinar de todo sentando cátedra es más sospechoso.Hoy por hoy la mayoría de personajes públicos bullshitea.
    ¿Cuál es nuestra reacción? La mayoría se indigna con los políticos pero luego les sigue votando.Todos decimos desconfiar de la información que recibimos pero sigue siendo la principal fuente a la que acudimos.La telebullshit es denostada por todo aquel que se precie, pero los índices de audiencia y los gustos de los espectadores contradicen todo aquello que decimos.Todo el mundo dice saber que la publicidad nos engaña.Aún y todo la obedecemos ciegamente.¿Qué van a pensar quienes practican el bullshiteo? Evidentemente, la respuesta es clara,somos todos medio idiotas. Jamás algo fue tan productivo.¿Para qué mentir?Es demasiado costoso.Requiere demasiada habilidad y eso sí que nos cabrea.(la habilidad)
    Es triste decirlo, pero tenemos lo que nos merecemos.

    Bullshitea que algo queda.

    P.D.: Tienes razón al pensar que internet puede significar cierto cambio en este panorama.Al menos ya nadie puede decir que no tiene suficiente información a su alcance. El problema es que requiere algún esfuezo. Como todos sabemos es más cómodo, escuchar, criticar y no hacer nada, o lo que es lo mismo dejar hacer .

  9. .Marfil. dijo:

    De Nietzsche tenéis aquella cita que dice: “Sin embargo, ¿qué te dijo en otro tiempo Zaratustra? ¿Que los poetas mienten demasiado? – Mas también Zaratustra es un poeta.” 😉

  10. Freman Bregg dijo:

    Un pequeño apunte: el “on” de “On Bullshit…” se traduce mejor como “Sobre la mierda…” (la diferencia está en el artículo) o “Acerca de la mierda…”.

  11. Frenzo dijo:

    Apelar a “la moral de esclavos” siempre me pareció un excelente uppercut a la zona baja. Muy bien empleado en este caso. El bullshit acerca del superhombre es terrorífico, no tanto como lo concebía Nietzsche sino otros (los nazis, por ejemplo).

  12. pseudopodo dijo:

    Jusamawi, esa es la cuestión, que no reaccionamos. Mi hipótesis es que estamos acostumbrados a esas conversaciones sociales en las que se trata de engrasar las relaciones: estar de charleta, el “small talk”… y los medios, políticos, etc se aprovechan de que tenemos la guardia baja para colarnos su bullshit. Me llama la atención como los medios, en los últimos años, se han ido haciendo más coloquiales, la TV se convierte en la vecina o el compañero de trabajo con la que tienes un rato de charla, de hablar por hablar. Pero lo que con la vecina generalmente es inocente y tiene una función social que beneficia a los dos, con los medios es una manipulación que sólo beneficia al emisor del mensaje.

    La verdad es que con la omnipresencia de los medios de comunicación ha cambiado toda la “ecología” de la comunicación, y eso tiene consecuencias de largo alcance. Como de costumbre, no solemos darnos cuenta y así nos va.

    .Marfil.: buena cita. Demostrado que Nietzsche era un bullshitter (¿no, Frenzo?)

    Freman, ten en cuenta que la traducción era en modo FromLostToTheRiver. Pero se agradece la observación.

  13. jusamawi dijo:

    Los medios de comunicación han llegado al extremo, con suma habilidad por su parte, de hacernos creer que todos participamos en grandes debates (sobre Pajares), que nuestra opinión (sobre las caras de Bélmez) cuenta y que cuentan con ella. Ahora mi vecino del tercero, pasea muy ufano, pues participa por teléfono en tertulias (con Ramoncín y el conde Lequio), vota mandando esemeeses ( en contra de la bajada vía emule de Verano Azul) y considera al presentador del magazine de media tarde su colega. Tiene una pregunta para el señor presidente (¿a cuánto está el kilo de castañas).Lee el periódico (Marca),compra libros de autoayuda(Si quieres, puedes), va al cine (La perseguí hasta el catre) y lo más importante de todo: puede hablar con sus amigotes repitiendo lo que un contertulio de Radio Antequera (perdón) dijo sobre la asignatura ” Educación para la ciudadanía”.Es capaz incluso de nombrar (sin explayarse) El concordato con la Santa Sede y el índice nikey le suena a algo importante.
    Antes por lo menos la gente veía la televisión para descansar y desconectar. Mientras tanto nos engañaban a conciencia, nos mentían. Ahora sin embargo, como tú muy bien explicas,el asunto es mucho más sutil y peligroso.Llenan las cabezas de caca de la vaca disfrazada de profunda reflexión.Y nosotros,henchidos de gozo,asentimos:sí señor, así se dice.

  14. Clodoveo11 dijo:

    Igual resulta que con eso que llaman mierda de toro funciona la sociedad. Al fin y al cabo, ésta se sustenta en una interactuante capacidad de comprensión y aceptación más allá de las filias y fobias que despertamos-despierta cada uno: si nos moviésemos en un mundo de verdades y sinceridades absolutas (tipo House), a ver quién nos aguantaba a cada uno. Y por otro lado las mentiras totales ya no cuelan tanto en esta sociedad hiper-informada. Así que para que siga el montaje social a estas alturas viene hasta bien esta atmósfera caquiana (o kafkiana, véte a saber).

    ¿Desde cuándo eran inocentes las vecinas…?

  15. pseudopodo dijo:

    Jusamawi: a lo mejor eso es lo que llaman la democracia participativa ;-). Lo interesante es que todo esto que cuentas son sucedáneos: sucedáneos de verdadero pensamiento, y también de verdadera participación. Una especie de sociedad “pseudo-2.0”. La duda que me entra es si no será esto inevitable: al hacerse la sociedad más compleja y ser más difícil cohesionarla hay que inventar este tipo de sucedáneos. Por intentar precisar, esos sucedáneos no son en sí bullshit, pero sí utilizan el bullshit como ingrediente primordial. El ciudadano en Atenas participaba de verdad, ahora tiene toda esta pseudoparticipación que describes tan bien. Pero me parece que vamos a llegar a una discusión que ya hemos tenido en el blog; precisamente Clodoveo (welcome back!) puede que lo recuerde… y esas discusiones no tienen fin.

    Clodoveo, nadie duda de que la mierda de toro es un excelente lubricante social, y tiene su papel a ese nivel. Si todos usáramos la conversación sólo para comunicar información veraz sería una catástrofe (para empezar, ¡tendríamos que ser sinceros todo el rato! –¿no había una película precisamente con este tema?-). El problema es su uso en los medios, en la política… aquí sirve “para que siga el montaje social” pero, la verdad, parece que sería posible un montaje con menos estiércol. Ah, y no pienses en “vecinitas” (qué ya sabemos lo que pasa si lo pones en google): yo pensaba en marujas de charla mientras tienden la ropa.

  16. pseudopodo dijo:

    (Solo ligeramente off-topic: lo que cuenta Garciamado en un post magnífico es otra variante del bullshit)

  17. jusamawi dijo:

    Los ciudadanos, en Atenas hace 3000 años o en cualquiera de nuestros países hoy en día, se supone que participan en su comunidad con el propósito de que esa participación bebeficie a todos. Hasta ahí la teoría. En la práctica no interesa que la participación ciudadana sea real, al menos en los temas que podríamos llamar importantes y que a todos nos conciernen.La fórmula utilizada para apaciguar a las masas es ,precisamente, hacerles creer que realmente participan como ciudadanos.Muchas encuestas inútiles, muchos debates estériles y fundamentalmente,la peor información posible.No consiste ésta en el engaño evidente, es algo más sucio o más idiota, según se prefiera.No se trata de ocultar una información, o de deformarla.Lo que se hace es no profundizar en nada, no hacer nunca la pregunta adecuada y limitarse a la cultura de los titulares.La clase política, sus debates, sus programas y sus intervenciones responden a este mismo esquema.Hablar sin decir absolutamente nada haciendo creer que hacen todo lo contrario.Todo un arte.Quien lo escucha , lo aplaude y “participa” merece la mierda que le ha caido encima.

    Salud

  18. Clodoveo11 dijo:

    A nivel político la participación ciudadana no es deseable para el poder político. Tengamos presente que nos hallamos en una partitocracia o dictadura de partidos, y por ello la opinión ciudadana al estilo ateniense es indeseable para estas estructuras de poder, salvo cuando tal participación la manipulan ellos. A otros niveles… sólamente interesa para sacar los cuartos al televidente, oyente o portamóvil. Cada llamada, sms, intervención… es pasta para la cadena, anunciantes, etc, y nada más. Lo que opinemos es una mierda para ellos (y muchas veces lo es de facto: véanse qué estupideces suelta la gente en esos mensajes de la parte inferior de la imagen sin sentido alguno) salvo para vendernos la moto: de ahí su interés en shares, tendencias, corrientes de opinión, etc, para saber así qué vendernos y como.

    ¿Ello nos lleva a la conclusión, como opina Jusamawi, de que somos una panda de idiotas y que nos merecemos lo que nos pasa? Puede que sí, pero… ¿qué hacemos, cómo reaccionar? Hay que comprar, consumir, ver tele e internet, leer… socializarnos en suma. ¿Podemos luchar contra la partitocracia no votando? Aunque sólo votasen ellos ya sería vinculativo (véase referéndum sobre la CE)… ¿reaccionamos apagando la tele, no interneteando? Se inventarían los shares, no problem… ¿Porqué los documentales de la 2 no los ve nadie y hace años Cosmos lo echaban a las 10 con gran éxito de público? ¿Porqué Redes lo echan a las 2 a.m. y, pese a su escasa audiencia, tiene un público fidelísimo? Mi opinión: la sociedad de la información se ha universalizado, llega a todo el mundo y no todo el mundo está hecho para ello. De ahi que los que controlan dicha información la encauzan a la venta y consumo y no al aprendizaje y/o ilustración popular. Sí, un comentario un tanto elitista, pero real.

  19. Clodoveo11 dijo:

    Finalizo con un comentario personal: por diversas razones he debido estar 10 días sin salir casi de casa y chupando sillón. Gracias a la lectura y sus placeres, porque si es por la tele (no de pago)… ¡qué horror! Españas directos que elevan al nivel de noticia cómo hacen en Mondoñedo el bacalao al pil-pil, sucesos a go-gó de niños pillados por puertas de garaje o abuelas que les caen goteras, repetición hasta la náusea de noticias en ciclos cada vez más breves… ¿es que no se pueden dar otras noticias y de mayor nivel, por favor? Pues quizá no. Personalmente nadie me contaba nada sobre el fascinante mundo del LHC, ni palabra sobre la muestra de Rembrandt en el Prado o la egipcia de Legazpi, nanays sobre la Rosetta y su encuentro con “Steins”… claro, son temas que me interesan a MI, y a unos pocos más, como otros tantos temas minoritarios. Pero, ¿de verdad que a ALGUIEN le interesa que a una abuela de Bolullos del Condado se le haya caído una teja al cogote o que en Monforte de la Sierra haya una plaga de pulgas camerunesas? Pues, por lo visto, sí.

    O quizá ALGUIEN haya decidido que sí. Lo cual sería más siniestro.

  20. Javier dijo:

    Clodoveo11, estás intensísimo. Dos o tres minucias más, en la dirección apuntada:

    (1) En principio, el mortal común mezcla la falta de información con la falta de interés. Ya tiene bastante con su día a día. Por esta razón traga con lo que le den por la tele (y si es “fácil” mejor, aunque hay excepciones que muestran que a veces se puede tener interés en lo menos elemental) y se cree lo que dicen los políticos. O no le importa lo que dicen, porque cree que no le afecta.

    (2) También en principio, al político del sistema partitocrático no le interesa que el ciudadano participe (esto se nota mucho en España, un país con democracia muy reciente y que, por tanto, carece de sociedad civil al estilo anglosajón) y a la prensa solo le interesa la audiencia, esto es, el dinero.

    (3) Saliendo del principio, yo veo el problema de que también el político y el periodista son del común de los mortales hoy en día (muchos son de estos tipos “extraordinariamente ordinarios” que trufan nuestro parlamento y los debates televisivos), porque sus oficios ya no son “nobles” ni vocacionados. (Esto les molesta mucho a los políticos y mucho más a los periodistas, pero es lo que hay). Ni siquiera están especialmente bien pagados (no creo que se pueda ser un broker vocacional, pero en ese mundo hay cabezas muy bien amuebladas y educaciones esmeradísimas).

    (4) La política y la prensa nos hacen tontos porque muchos de las que la hacen lo son. (¡Qué personal hace esos magacines!). Si uno mira la producción narrativa televisiva americana (las denostadas series), encuentra dónde están muchas de las buenas cabezas y plumas del momento (el cine se ha convertido en un producto para adolescentes, la televisión busca atraer también a los adultos). La pena es que ese talento se destina únicamente a la producción narrativa y mucho de ello se podría aprovechar en otro tipo de televisión (los documentales), que, por desgracia, cae sistemáticamente en problemas de exposición (pedantería, carácter épico o milenario, falta de ritmo, exceso de fantasía, falta de ingenio en la presentación del material) que impiden la popularización.

    Bueno, pura digresión sin hilo conductor.

  21. pseudopodo dijo:

    Sólo un par de apuntes rápidos, que no me da tiempo a más:

    Me gusta el comentario de Clodoveo: “la sociedad de la información se ha universalizado, llega a todo el mundo y no todo el mundo está hecho para ello.” Ese es un punto clave: con la explosión de los media el mundo ha cambiado más que con la imprenta. Costó siglos adaptarse al nuevo ambiente informativo cerado por la imprenta (y en ese proceso hay que entender cambios como la universalizacion de la enseñanza). No nos ha dado tiempo a reaccionar al nuevo ambiente creado por la radio y la TV: necesitamos una alfabretización audiovisual. Y ahora ha irrumpido internet y necesitamos una alfabetización digital. No damos abasto.

    Sobre las 4 minucias de Javier: todo eso es cierto, pero hay que añadir que los medios tienen una dinámica propia, debido a que funcionan con ccriterios empresariales: importa conseguir el máximo beneficio con el mínimo coste. No sólo se trata de la inutilidad de las personas, también hay que tener en cuenta las estructuras.

  22. ¿No ha sido siempre éste el arte de los sofistas? Bullshit people o sofistas ñposmodernos…. Recientemente escuché a un periodista la queja de que le faltaba tiempo para hacer verdadero periodismo de campo…. por andar yendo a cuanta rueda de prensa y publireportaje le ponían. Ciertamente la “comunicación social” deja de ser “social” para pasar a servir los intereses sempiternos….

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