Antología de bodrios (XV): Columpios abstractos

En todas las ciudades hay parques infantiles. Ya se sabe como son: columpios, toboganes, sube-y-bajas… Los modernos suelen ser de colorines, tener el suelo blandito y estar rodeados por una valla. Algo así, vamos:

Pero he dicho los modernos. También están los posmodernos. Como estos que nos encontramos en Zamora este verano:

Esas sillas atadas por cuatro cadenas no sirven para columpiarse; esas escaleras no permiten trepar por ellas, y la pieza azul oscura ondulada y en diagonal que se ve a la izquierda no se crean que es un tobogán:

Como se ve desde este ángulo, es un tablón de plástico basculante con el que no se puede hacer nada (si acaso, darle de patadas para desahogar tu frustración).

Supongo que al artista que diseñó esto le parecía que los toboganes ordinarios, los columpios que, atados por dos cuerdas, oscilan como un péndulo y toda esa parafernalia son antiguallas kitsch, y decidió regalarnos con su creatividad. Los niños, por lo que he visto, después de intentar jugar un rato en este engendro, lo dejan y cogen la Nintendo.

Los mayores podemos consolarnos comiendo en un restaurante no muy lejos de allí:

Actualización (21-10-08): Athini me ha enviado una foto de unos columpios en París que son muy similares, y en los que los niños se lo pasaban muy bien:

Por lo que se ve, debe ser el mismo modelo, pero se trata de una especie de mecano que se puede montar mejor o peor. Aunque sigo prefiriendo el tobogán, puede que el bodrio no sea tan bodrio. Nos queda por saber si en Zamora juegan tanto como con el montaje de París…

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19 respuestas a Antología de bodrios (XV): Columpios abstractos

  1. JackDaniels dijo:

    Lo del suelo blandito también es una pijada de ahora. ¿Donde quedó el duro hormigón y la arena que se te metía en las heridas?

  2. Mujerárbol dijo:

    Es que los ninios de ahora NO pueden hacerse heridas en uno de esos “espacios lúdicos públicos” por que ¡ooh, aah! ¿y si los padres demandan al Ayuntamiento por agresividad estática? ¿o al suelo, por tener arena infecciosa?
    Y además, el ayuntamiento de Zamora en concreto… ¿cómo va a reconocer que un listillo pegajoso le ha metido una m. como el sombrero de un picaor?
    (Sí, me he mudado y te tengo en la lista, Pseudopodo) 😉

  3. Javier dijo:

    ¿Carne roja de 7 años de trazabilidad? ¿Qué es eso? Hay que hacer un máster para comer en un restaurante pijo. O, mejor aún, pedir al azar y sorprenderse con el resultado. Yo lo hago. Suele funcionar. Salvo para los que creen que donde esté una tortilla de patatas, que se quite la nouvelle cuisine. Esos que pidan costillicas a la brasa. Con patatas.

    En España hay pavor a señalar con el dedo a arquitectos pedantes que hacen edificios imposibles y que crean espacios inhabitables. En los USA, muchos de esos arquitectos tienen gran peso en el sector público pero luego son masacrados sin piedad o demandados por sus desmanes. El inexplicablemente famoso Frank Gehry ya tuvo que hacer repulir la fachada del WDCH en Los Ángeles (en el que yo he visto una gotera de las de encarcelar al arquitecto de por vida) y tiene una demanda pendiente con la Case Western Reserve University por una cosa completamente loca que hizo allí.

    Para curiosos de la arquitectura, sobre todo para que vean que entre lo creativo hay bueno y malo y que no en todas partes se comulga con ruedas de molino, acercaos a Slate (http://www.slate.com/id/2201946/) y leed lo que dicen del último edificio de Renzo Piano.

  4. Athini dijo:

    En París, este verano, vimos un parque (enorme) con columpios idénticos a los de tu foto zamorana. Nuestra primera impresión fue semejante a la tuya (“qué horror, qué ganas de ser originales sin tener en cuenta la finalidad real de los columpios, etcétera”). Pero lo cierto es que nuestros niños, al igual que los cientos de niños que por allí andaban, eran capaces de sacarle partido a todos y cada uno de los elementos que allí había, y pronto tuvimos que reconocer que todo lo que allí había cumplía muy bien la finalidad que en buena lógica se podía esperar de él. El gran problema es que los niños, por más horas que estuviéramos allí, nunca se querían ir. Por fortuna, para los padres había unas cómodas “chaises longes” de teca, en las que dormitábamos los papás y las mamás: la “Tour Eiffel” ya la veríamos otro día.

  5. pseudopodo dijo:

    JackDaniels, yo lo que peor llevaba del suelo duro no eran las heridas, sino las curas con alcohol de 96º que me hacía mi padre…Eso si que era agresividad dinámica (lo de “agresividad estática” es un hallazgo, Mujerárbol. Ya he visitado tu casa 2.5).

    Javier, me quedé sin saber como era la carne con trazabilidad porque al final fuimos a un restaurante antañón donde engullimos un arroz a la zamorana y una carrillera de ternera. Yo no sé son arquitectos los que diseñan estos columpios, pero no me extrañaría; debería haber una asociación de damnificados por la arquitectura contemporánea. Precisamente enfrente del restaurante con trazabilidad había un edificio, creo que de los juzgados, en el que las ventanas estaban medio tapiadas por unos tablones que parecían traviesas del tren; resultó que no estaban en obras, sino que el edificio era así…

    Athini, mira que me extraña los niños se entretuvieran tanto si eran realmente iguales los columpios… nosotros estábamos sin niños ese día así que sólo puedo juzgar por un rato que observé; no había muchos niños a esa hora, pero la verdad es que se aburrían: no es lo mismo poderse tirar por un tobogán, trepar, etc, que subirse al sillón colgante y mirar el mundo desde arriba… la diversión se acaba rápido. Y en cuando al tablón oblicuo que no es un tobogán (mi bestia negra) no vi que nadie hiciera nada con él. ¿No sería que jugaban unos niños con otros?

  6. Mujerárbol dijo:

    Sí: jugaban unos niños a burlarse de otros. Los de la trazabilidad y los del tablón ondulante de los demás. Y de los niños cronológicos.
    Risas flojas…

  7. Alfredo dijo:

    Es cierto que las cartas de muchos restaurantes postmodernos parecen escritas por poetas, y que los platos no suelen estar a la altura de la lírica. Aunque para poeta el dueño de un antiguo ultramarinos -de los de toda la vida- del centro de Sevilla, que solía vender sus productos con pareados como este:
    “Está dando mucha leña
    la morcilla extremeña”

    Un saludo

  8. Castigador dijo:

    Pues a mi lo del suelo blandito me parece un buen invento. Más de un crio se ha hecho bastante daño(alguno se habrá matado) por caerse de un columpio.

    Por lo demás, los columpios posmodernos parecen los que se pondrían en un campo de concentración.

  9. Rafael MM dijo:

    Esos columpios son excesivamente peligrosos. Los antiguos, los de hierro de toda la vida tampoco lo eran menos, y más aún si había alguna parte oxidada o alguna pieza que se había despegado de la soldadura. Pero la modernidad aunque aparente seguridad por sus piezas perfectamente encajadas y su suelo de corcho-pan deja mucho que desear, porque da la confianza de que no te vaya a pasar nada, y es cuando pasa lo peor.

    Ésas cadenas, en un intento de hacer una obra de arte, pueden arrancarle el pellejo a cualquier niño que pasa por allí corriendo jugando al corre que te pillo. Aunque, al diseñador que más le dará si él no lleva a allí a sus hijos a jugar, seguramente sus hijos lo harán en parques de los antiguos.

    Lo normal de los parques de mi infancia era el “arcoiris” un, semicírculo que los más valientes lo cruzaban sin apoyar la manos en los barrotes, un tobogán que desembocaba en un pedazo de hormigón desgastado y, con un largo historial de codos pelados, y el balancín, en éste último no hace falta decir que había que tener cuidado en no meter el pie debajo.

    La caída estaba asegurada, y siempre estaba presente en riesgo de un resbalón, en cambio, en un parque perfectamente vallado, donde el suelo es una nube y a tres metros de altura hay un tejadito encantador, es perfecto reflejo de la burbuja en la que queremos meter a nuestros hijos, cuando una caída desde ese tejado puede ser peor que la peor caída en la gravilla.

  10. hetmasteen dijo:

    Mis hijos (y otros más, siempre está lleno) están encantados con esos columpios. Y sí son exactamente iguales. Los asientos no son para columpiarse, ellos los usan para sentarse o tumbarse haciendo un alto en la escalada y el paso por la escalera o las cuerdas. Quizás somos demasiado viejos para apreciar estas cosas, pero frente a los pones en la foto de arriba, con no muchas posibilidades, estos dan más juego. Eso es lo que yo veo. Salud.

  11. pseudopodo dijo:

    Athini & Hetmasteen: como podéis ver en la actualización del post, admito que si el mecano está bien montado el bodrio puede no serlo tanto…

    Rafael, es cierto que al tener el suelo blando pueden correrse más riesgos y ser incluso peor. Por no hablar de lo que ocurrió en EEUU, donde parece ser que unos padres denunciaron al ayuntamiento porque el suelo blando (de color negro) en verano se ponía tan caliente con el sol que quemaba las plantas de los pies a sus retoños (al parecer, no consideraron el calzarlos…)

  12. Rafael MM dijo:

    Mi hermana es que se cayó de uno de esos y se rompió las dos muñecas, ya se recuperó y todo quedó en un susto, pero el problema fue la excesiva altura.

    Si que es verdad que caemos en el error de comparar lo pasado con lo actual y creer que lo nuestro fue mejor. Desde mi punto de vista si que tuvimos más libertad y no existía esa protección que te separa de eso mismo, de la plena libertad. No estábamos rodeados de coches, de ladrillos de cemento y de “progreso” sino que yo vivía cerca unos campos de cultivo donde habían acequias, granjas, caminos y vida. Y que toda esa llanura donde se podía perder la vista en el horizonte, ahora son bloques de viviendas.

  13. Angel MM dijo:

    Soy de Zamora. La primera vez que vi estos columpios lo primero que pensé fué que en algún lugar debería de existir un manual de instrucciones, pero no, no existe. Sin embargo los niños de hoy en día le saben sacar partido.

    Estos columpios están situados en la calle Santa Clara, probablemente la calle mas transitada por los zamoranos, paso por allí casi todos los días y es impresionante la cantidad de niños que pueden entretenerse con esto, casi siempre hay varios jugando, pero es por las tardes, y a la hora de salida de los colegios cuando la afluencia es masiva, no hay un columpio libre, no hay un banco libre (ocupados por los padres), y casi no hay un espacio libre en toda la plaza, que como veis en las fotos es relativamente grande.

    Yo pienso que nos pasa algo aprecido que a las generaciones anteriores (no a todo el mundo) con la tecnología, quien no ha oido alguna vez eso de que hoy en día parece que, los niños, nacen sabiendo manejar un ordenador, movil….

    Por cierto, el edificio que hay enfrente del “Rincón de Antonio”, el restaurante de la trazabilidad, es el Archivo Histórico Provincial, parece ser que a la hora de diseñarlo se tomaron una gran cantidad de medidas de seguridad para evitar que los incendios pudiesen destruir los documentos allí almacenados. Creo recordad que una de estas medidas fué colocar esos tablones en las ventanas, parece ser que se pueden tirar abajo con facilidad desde el interior y así facilitar la evacuación de lo allí almacenado en caso de necesidad.

  14. pseudopodo dijo:

    Gracias Ángel, porque lo que necesitábamos era justo el comentario de alguien como tú… yo cuando pasé vi pocos niños y parecían aburridos, pero me rindo a la evidencia de que mi muestra no era representativa. Me sigue quedando la duda de si no se lo pasarían mejor aún si hubiesen puesto un tobogán en vez de la tabla azul ondulada esa, pero bueno… (ya que tú pasas por ahí: ¿hacen algo con la dichosa tabla?).

    Con los tablones sigo siendo escéptico… porque feos son un rato, y si se pueden echar abajo desde dentro, ¿no se pueden tirar también desde fuera?

    En fin, gracias otra vez y enhorabuena por vivir en Zamora: tenéis unas iglesias románicas preciosas.

  15. Angel MM dijo:

    La verdad es que vivir en Zamora es una gozada, yo personalmente me siento afortunado, el unico problema es que, como a la gran mayoría, tarde o temprano me tocará irme en busca de un trabajo ya que aquí la cosa está muy chunga.

    Respondiendo a tu pregunta, con la tabla azul ondulada esa, lo que suelen hacer es “trepar” por ella. Probablemente tengas razón al decir que se lo pasarian mejor con un tobogán normal y corriente, pero de esos no hay por la zona.

    Lo de los tablones, como ya dije, “creo recordar” que esa era la función, aunque no estoy muy seguro, el edificio ya tiene unos años. De todas formas que se puedan tirar desde fuera no es perjudicial para la evacuación. ¿no?

    Un saludo

  16. Athini Glaucopis dijo:

    Querido Pseudópodo:

    Anteayer estuvimos en Zamora y me encontré con estos mismos “columpios de diseño” que tú habías reseñado. Puedo testificar, en efecto, que eran desastrosos: mis hijos (que llevaban unas ganas locas de jugar) ni se quisieron parar en ellos. Había allí un grupito de cuatro o cinco niños que jugaban entre ellos, pero no con los columnios; un adulto que estaba con ellos les preguntó: “¿queréis que vayamos a los otros columpios?”, y todos respondieron con un ‘sí entusiasmado. Es más uno de los columpios estaba ya vallado y ‘precintado’ (supongo que habría pasado en él alguna desgracia).

    Así pues, creo que se confirma tu hipótesis: la culpa no es del diseñador primero de este sistema de columpios (recuerda mi testimonio parisino), sino de quién los montó en Zamora sin ninguna gracia.

    (He sacado fotos…, pero creo que no serán necesarias).

  17. pseudopodo dijo:

    ¡Demostrado! No hay nada como hacer el experimento. Gracias, Athini, me encanta esta colaboración que nos hemos traído (en este punto es donde se da un ¡viva la web!) 😀

    Esto me ratifica en que lo malo de las innovaciones muchas veces es que no se saben aplicar. Y eso es culpa de la innovación, que conste. Los columpios convencionales tienen la ventaja de que hasta el operario municipal menos imaginativo los sabe montar y los niños disfrutan. Si hace falta creatividad para montar unos columpios innovadores… mal empezamos, porque el operario no tiene por qué ser especialmente creativo.

  18. sober dijo:

    Saludos! he encontrado una web donde se pueden encontrar un buen catalogo de parques infantiles y que creo que os puede resultar de interes. Desde toboganes, columpios, hasta balancines, muelles y casitas de esas donde se meten los nenes a jugar. La verdad es que tiene muy buena pinta, espero que os guste mi aporte al blog.
    Un saludo y hasta pronto.

  19. Alonso dijo:

    Viendo los productos del arte postmoderno me alegro de que los sonidos no sean sólidos…
    Esperen, olvidé los potenciometros y los parlantes…

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