Michel Houellebecq: Las partículas elementales

Me ha impresionado “Las partículas elementales”, de Houellebecq. No como obra literaria (no es una mala novela, pero tiene una factura descuidada y unos personajes con poco volumen) sino como panfleto: en realidad, aquí se trata de transmitir unas ideas de la forma más contundente posible, y Houellebecq aprovecha muy bien la libertad que permite el género novelístico para lograr que su mensaje vaya el estómago, algo que sería imposible en un ensayo convencional.

En este sentido el libro está plenamente conseguido, aunque sorprende ver que no parece habérsele entendido bien. Al menos, yo tenía una imagen de Houellebecq, tras haber leído críticas e incluso alguna entrevista, que lo pintaba como provocador y pornógrafo, el enésimo epatador de burgueses vertiendo bilis sobre el abominable occidente. Un tipo de personaje que me interesa muy poco, así que no hice caso a las recomendaciones de una amiga, que vive en Francia, y que hace ya unos cuantos años estaba entusiasmada con “Las partículas elementales” (LPE, en lo sucesivo) .

El caso es que al final he leído el libro y no he encontrado ninguna provocación gratuita, sino la crítica más demoledora que imaginarse pueda a la sociedad post 68: es decir, a la nuestra. No, Houellebecq no pertenece al rebaño de los ácidos-y-lúcidos debeladores de la sociedad burguesa y el orden establecido. Está exactamente enfrente del mandarinato cultural que babea con la “transgresión”:

“Siempre me ha asombrado la atracción de los intelectuales por los hijos de puta, los brutos y los gilipollas”.

No la emprende contra el muñeco de paja de los “valores tradicionales”, sino contra los valores realmente vigentes: el narcisismo, la huida del compromiso, la idolatría de la juventud y del cambio continuo (llamado “progreso”)… Tiene motivos para hacerlo, pues su madre fue una adelantada al 68 y el pequeño Michel, criado por su abuela, conoció muy pronto la cara B del derecho a realizarse y a la libertad sexual de sus padres. Tras un divorcio traumático y una temporada en el psiquiátrico, Houellebecq escribe en LPE una historia con muchos elementos autobiográficos. Los protagonistas, Michel y Bruno, son dos hermanastros que, abandonados por su madre para vivir experiencias en comunas hippies, son criados por sus respectivas abuelas; se conocen en la adolescencia, y, pasados los 40, todavía intentan salvarse del naufragio de la revolución sexual y encontrar una relación humana de verdad.

De eso trata LPE: de los damnificados de la revolución sexual, del asco y el hastío, del inmenso daño emotivo sufrido, sobre todo, por los niños. Cosas que todos sabemos pero que nadie dice: los secretos de familia del occidente posmoderno.

* * *

Todo esto no sólo se desprende de la historia, sino que el propio Houellebecq lo explica abiertamente en varias ocasiones. El mensaje es, pues, diáfano. ¿Cómo es que se ha entendido tan poco, entonces? Creo que la razón puede estar en dos rasgos del libro y un rasgo de los críticos.

Para empezar, LPE está llena de sexo. Nunca he leído una novela en la que se derrame más semen. Pasada la página 200 se me ocurrió hacer una estimación de orden de magnitud: encontré que el número de felaciones está más próximo a 102 que a 101. Los que pensaban que El Quijote era un libro de caballerías sin duda piensan hoy que LPE es una novela erótica.

Hay otro motivo de despiste: en la novela, las investigaciones de Michel acaban proporcionando una solución tipo Un-Mundo-Feliz al nudo gordiano en que se han convertido las relaciones humanas. El libro da así un giro y lo que parecían las críticas sociales de un reaccionario se transforman –para los que pensaban que 1984 era una novela de ciencia-ficción- en elementos de una ucronía.

Finalmente, creo que hay una razón de fondo por la que la crítica no ha entendido este libro. Es el mismo espejismo socialdemócrata que lleva a los intelectuales a postular “desiertos de comida” para explicar los criminales famélicos: están demasiado encariñados con sus ficciones post-68. Con la idea de que es posible una ética sin obligación ni sanción, un amor sin compromiso, una enseñanza sin esfuerzo, una democracia sin valor cívico… Tan encariñados están con su wishful thinking que no pueden reconocer la realidad, por fiel que sea su retrato: les produce una disonancia cognitiva demasiado fuerte.

* * *

Nota 1: Algunos párrafos de LPE pueden leerse en el blog de Agus. Me dieron el empujoncito para leer el libro.

Nota 2: Michel. el co-protagonista de LPE, es físico, aunque investigue en Biología Molecular. En el libro hay unas cuantas especulaciones físicas no muy claras pero nada disparatadas, y no les falta interés. Un punto a favor de Houellebecq: no creo que haya muchos escritores que puedan hacer esto.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Familia, Libros, literatura, Reseñas, Sociedad y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

23 respuestas a Michel Houellebecq: Las partículas elementales

  1. A mi me encanta Houellebecq, precisamente porque combate desde la lógica y la lucidez a la corriente dominante de «pensamiento pseudo-contracultural». Como dices, realmente le pega un buen repaso a los valores vigentes.

    Como explicaba hace meses: «… en muchas ocasiones es estremecedoramente preciso y da en el clavo de forma evidente. En esos momentos —cuando reconoces el mundo en el que vives— es cuando aflora esa media sonrisa, casí una señal de reconocimiento, un tributo a la inteligencia de Houellebecq.»

    Vamos, que me parece una novela redonda: divertida, original, y profunda.

    P.S. Del resto de sus libros mis favoritos son «La posibilidad de una isla» y «Plataforma».

  2. eulez dijo:

    Interesante. Se hecha muchas veces de menos entre la izquierda un poco de lo que se cuenta en este post. Hala, otra cosa para leer a la saca.

  3. isanne dijo:

    Tomo nota de la recomendación 😀

  4. serenus dijo:

    Leí “Posibilidad de una isla” hace tres años, por entonces descubría yo a Coetzee, que me había deslumbrado, y la diferencia de estilo entre uno y otro es abismal, Coetzze es pura finura, elegante.. Así que no estaba muy convencido con Houellebecq… sin embargo cuando finalicé la novela comprobé que decía mucho.. Houellebecq me hizo pensar, no tiene el estilo elegante de otros, pero hay ideas.

    Merece la pena leerlo, aunque despues de “Posibilidad de una isla” no sé si leeré algo más de él, me aportó ideas interesantes… pero es curioso no me llama a leer otros, sin embargo con Coetzee, apenas acabo uno tengo ganas de coger el siguiente, lo mismo me ocurre con CormaC McCarthy

    Me gustó tu comentario, hasta el punto que por algún momento pensé en leer las partículas elementales.. quizá lo haga. En Posibilidad de una isla la densidad de felaciones es menor, pero no es desdeñable tampoco.

    Saludos

  5. Vanity Dust dijo:

    A ver…no creo que hayas leído todas las críticas que se han hecho sobre este polémico libro como para proclamar que tú si lo has entendido. Las críticas siempre son críticas y puedes estar de acuerdo o no, pero jamás pretenden ser objetivas. No creo que no sea un libro provocador, puesto que explicita lo que lleva años pasando (hedonismo, vacío, vejez insoportable…) y nadie supo expresar del modo en que lo hizo él. Por cierto, el libro acaba de cumplir 10 años y puesto el interés que supone como obra contemporánea-aun no es un clásico, no sé si lo va a ser-es un poco tarde para descubrirlo.

    De todos modos, te felicito por la crítica, se nota que eres una persona lectora e inteligente que le da bastantes vueltas a lo que lee, cosa poco común y de gran valor.

    Saludos

  6. pseudopodo dijo:

    Kiko, me alegro de que coincidamos. Efectivamente, el mayor mérito de la novela es que señala con el dedo cosas incómodas que no se suelen decir y que todos reconocemos (por eso hablaba yo de los “secretos de familia”). Luego el aspecto de ciencia ficción, que no ha comentado apenas, no es despreciable, aunque está poco desarrollado y hasta puede resultar un pastiche. Para mí, desde el punto de vista sociológico, es lo más flojo de la novela: proponer que el nacimiento de la nueva especie de humanidad al que se refiere pueda ser una solución es inverosímil, y para mi gusto incongruente con el análisis que hace en el resto del libro…

    Eulez & Isanne
    : OK, pero que conste que no es para todos los paladares (acordaos de las 10^2 felaciones, y no va con segundas)

    Serenus, a mi me pasa un poco al revés. Leí “Infancia”de Coetzee hace dos años y me pareció un gran escritor, pero curiosamente no me entraron ganas de leer más libros suyos. Sin embargo, tras leer LPE de Houellebecq, que en sentido estrictamente literario no es nada extraordinario, me he lanzado a por Ampliación del campo de batalla, y seguro que leeré más. Quizá es que soy más lector de ensayos que de novela.

    Vanity, lo bueno de ser físico y no crítico literario es que no tengo ninguna obligación de estar al día… Más delito tiene que todavía no haya leído a Proust, creo yo. Tampoco presumía de haber leído todas las críticas sobre Houellebecq, sólo hablaba de la impresión (equivocada) que me había hecho sobre él, aunque seguro que ha habido críticos certeros que no he leído y en el post parece que ataco (injustamente) a todos…

  7. Caesar dijo:

    He entrado varias veces en este blog, e incluso he comentado en otras ocasiones.

    Esta será la última vez.

    Pseudópodo ha caído en las ponzoñosas aguas del conservadurismo moral y clerical. Él se cree que esta postura viene legitimada por sus (leves) lecturas de Burke, Scruton y otros . Igual de conveniente es ignorar absolutamente como vive la gente joven, para que sus diatribas apocalípticos sobre el fin de los valores resulten más convincentes, incluso para él. Y, por supuesto, utilizar a un mediocre como Vallejo para desligitimar cualquier tipo de innovación e irreverencia, cuando precisamente son cualidades que han primado en Occidente, más que en ninguna otra cultura.

    Precisamente con Occidente es donde pseudópodo más desbarra. No se da cuenta que el gran mérito de Occidente ha sido la crítica, algo que las otras culturas han conocido, en un gran número de ocasiones, sólo por su contacto con ella. De esa virtud son ejemplos la ciencia, la filosofiía, y los grandes renovadores morales, como Nietzsche o Blake.

    Por supuesto, muchas de las críticas a Occidente han sido excesivas, pero reconocerlo no es recaer en los valores tradicionales; es ser más precisos e imparcial a la hora de considerar los méritos de las distintas culturas, a la hora de reflexionar racionalmente, en el contexto de nuestras formas de vida, en qué grado debemos absorber nuestra tradición moral.

    Por otra parte, las críticas al imperialismo militar o económico occidental, a sus abusos y excesos, no son un ejemplo de renovación moral. Al revés, son perfectamente explicables desde los parámetros tradicionales: un deseo de ponerse permanentemente a favor del débil, un espíritu contrario a la guerra, una sacralización de la pobreza, etc. Es esencialmente cristianismo, y cristianos son muchos de los que luchan.

    Pseudópodo acierta en algunas de sus críticas, pero, como muchos otros, las convierte falaciosamente en argumentos para otras posturas.

  8. pseudopodo dijo:

    Efectivamente, Caesitar, has comentado en 37 ocasiones, que no está mal. Lo que no entiendo es que si ya en noviembre del 2007 habías descubierto que soy “un integrista católico” (sic) ahora dejes de hacerlo un año después porque “he caído en las ponzoñosas aguas del conservadurismo moral y clerical” (sic^2)…

    Por lo demás, si la renovación moral es dejar de ponerse del lado del débil, como te sientes legitimado a decir por tus (leves) lecturas de Nietzsche, la verdad es que nunca nos vamos a poner de acuerdo y no merece la pena perder otro año.

  9. Agus dijo:

    Caesar, vaya potaje cerebélico, muchacho…

  10. Javier dijo:

    Pseudópodo, ahora no te ajunto. Por facha y ultramontano. 🙂

    Lo malo de la informática es la memoria, que se vuelve histórica y objetiva lo queramos o no. Y su manejo, con esos bibliotecarios de dedos feroces liderados por el malvado Google.

    O esto es lo que deduzco tras una leve lectura de tu comentario. Après une légère lecture de Dante. Perdón de Houellebecq.

  11. Caesitar dijo:

    Hay una diferencia entre un posicionamiento dogmático a favor de quien es débil, y la cuestión de defender al débil frente al abuso del más fuerte.Lo primero es un valor fijo asentado culturalmente, lo otro surge de nuestros sentimientos de empatía.

    Por ejemplo, muchas personas defienden en nuestro país los valores del Islam como una alternativa, esencialmente porque se percibe a los musulmanes como un sector débil, tanto dentro de la sociedad como en la confrontación bélica internacional. Uno puede coherentemente disentir con esa postura, no creer en las virtudes del islamismo simplemente porque hoy se encuentra en una posición débil, y al mismo tiempo considerar que los países musulmanes no merecen ser atacados, etc.

    Así que, desde luego, mi comentario no defendía “el dejar de ponerse del lado del débil”. Hay una diferencia sustancial entre eso, y atribuir cualidades misteriosas a los débiles y pobres simplemente porque lo sean, que es lo que hizo Jesús.

    A Nietzsche se le suele caracterizar como un entusiasta de la guerra, la destrucción, y la injusticia. En realidad le preocupaba el alza constante de lo que ahora llamamos corrección política, eso es, el crecimiento gradual del sentimiento de culpabilidad en Europa.Precisamente tú, que dices defender a Occidente frente el asalto excesivo de los intelectuales, algunos de los cuales, efectivamente, no se han cansado de culpabilizarnos por nuestro eurocentrismo, injusticias sociales y sexuales, etc., deberías sentir aprecio por uno de los primeros en ver esa tendencia.

    Dicho esto, yo no comparto todo lo que afirmó Nietzsche.

    Ya sé que estás bastante entrenado en atribuir posturas perversas a los que no comparten tus valores, así que no me esperaba otra cosa. Eso te evita responder a las objecciones que planteo.

  12. pseudopodo dijo:

    Caesitar, el ejemplo que pones de prioridad “perversa” por los débiles, es decir, el ver con buenos ojos al Islam, no tiene nada que ver con el “bienaventurados los pobres” de Jesús. Porque el cristianismo ve con buenos ojos a la persona débil, no al colectivo. En cuanto empezamos a dotar de personalidad a los colectivos, abrimos la caja de Pandora y salen infinidad de disparates (derechos de las lenguas en lugar de derechos de los hablantes, por poner sólo un ejemplo). Precisamente la diferencia entre cómo se ponen al lado del débil los “progres” y los cristianos está en que a los primeros les suelen gustar los débiles abstractos, lejanos y colectivos, mientras que los segundos tienen el mandamiento de amar a los débiles concretos, cercanos e individuales (eso es exactamente lo que significa el “prójimo”).

    No creo yo que Jesús “atribuyera cualidades misteriosas a los débiles y pobres porque lo fueran”. Lo que ocurre es que los pobres y débiles son “bienaventurados” porque tienen poco que perder y pueden seguirle; a los poderosos les va bien y van a permanecer en su cómoda situación, no se van a convertir porque no quieren cambiar. Esto no es un posicionamiento dogmático sino sociológico. En cuanto a eso de la empatía… está muy bien pero no sirve para construir ninguna moral. Pero no tengo tiempo ni ganas de entrar en teologías y/o éticas.

    Mi alusión a Nietzsche era una parodia de tus referencias a Burke y Scruton. Igual que no puedes saber con qué profundidad los he leído, tampoco yo puedo saber si tus lecturas de Nietzsche son ligeras o no. Creía que se entendía la ironía.

    En cuanto a la última frase, eso de que estoy “bastante entrenado en atribuir posturas perversas a los que no comparten tus valores”…, fíjate, me da la impresión de que al decir esto me estás atribuyendo posturas perversas por no compartir tus valores.

  13. Fran dijo:

    Hola,
    yo soy un lector no habitual (aclaro vaya a ser que alguien me acuse de haber leído a Nietzsche).
    No conocía nada de Houellebeq, entré en una librería, me gustó el tema (Ampliación del campo de batalla entonces) y me lo compré. No he podido dejar de leer ninguno de sus libros, uno detrás de otro. Para mí es maravilloso y si bien, la mayoría de las veces se pasa con las felaciones y escenas de sexo, hay que destacar también la delicadeza (para mí) que muestra al describir los sentimientos de ambos hermanos. Por ejemplo:
    – Michel en la relación que tiene con una chica al principio del libro. Ma-ra-vi-llo-so.
    – Cómo llega Bruno, en la segunda mitad del libro, de que siente algo aprecido a la felicidad.

    Felicidades por el blog.

    Saludos

    PD: Sin acritud, me hace mucha gracia la posición que adoptan los “críticos” (suelo leer también críticas de películas): “factura descuidada”, “personajes con poco volumen”, “panfleto”…en fin …

  14. pseudopodo dijo:

    Fran, te agradezco que aún siendo no habitual te animes a dejar tu opinión.

    Que conste que lo de panfleto no lo decía como algo peyorativo, sino para subrayar lo corrosivo de la crítica de Houellebecq, que precisamente me parece lo mejor del libro. Como me ha entrado la duda de si “panfleto” es necesariamente negativo, lo he buscado en el DRAE:

    panfleto.

    (Del ingl. pamphlet).

    1. m. Libelo difamatorio.
    2. m. Opúsculo de carácter agresivo

    Aquí me refería a la segunda acepción.

    Y sí, Houellebecq es capaz de escribir con delicadeza y hasta con poesía, lo que digo es que en “Las partículas…” creo que lo subordina todo al aspecto panfletario (en el buen sentido). Y me parece bien, precisamente eso es lo que quería decir en el post…

  15. armonicos dijo:

    Hola Pseudopodo, encontré tu blog buscando a Houellecbecq y me parecen muy acertados tus comentarios.
    Al grano: He escrito y autopublicado la novela “Armónicos”, un amigo que la leyó se sorprendió de que no conociera ninguna obra de Houellecbecq (al parecer encontró alguna similitud, o eso me gustaría a mi)
    Petición: Si me indicas una dirección te envío mi novela y le echas un vistazo. Te agradecería una breve crítica sincera (no es necesario que seas muy duro, si mi libro es malo, dímelo con diplomacia) Un saludo. Rafael

  16. Jausto dijo:

    Pos yo vi la pelicula por q dicen q leer mucho da cancer de ojos… bueno y la pelicula no la entendi bien…
    Las ficciones post-68 y su wishful thinking, bueno vivimos en un mundo de cabeza y si alguien lo tiene asi son los conservadores, los republicanos y su humanismo hueco (llamense EU, catolicos, judios y todo este genero q intenta monopolizar, dominar o de alguna forma subliminar su agrecion sexual), Cuando Sartre afirma q el existencialimo es humanismo a los humanistas republicanos se les caian los calzones… coodependencia moral sin espacio para la etica, total q tanto es tantito y el q no tranza no avanza y los limites Yoicos se vuelven relativos, y ahora la bisexualidad, la zoofilia y otras perversiones estan de moda y agarrance los calzones por q cada vez se vuelve mas utopica la idea de etica como instinto de autoconservacion de la especie humana, esto revazo ya hace mucho las disonancias cognitivas…
    Moraleja: nunca sientas pena por las masas, ademas son retedivertidas.

  17. isa dijo:

    Acabo de terminar este libro y ahora estoy buscando ideas para la tesis de mi ensayo para el colegio.
    Estuve pensando en desarrollar a idea de que a todos nos mueve el placer pero de distintas formas, ya sea el placer sexual (como a Bruno), el de encontrar una respuesta o simplemente el placer de lograr lo que se desea. De ahí solo tengo algunas ideas vagas sobre el tema del placer.
    Escribo esto buscando opiniones, gracias 🙂

  18. el otero dijo:

    Acabo de leer “las partículas elementales” y desde luego que no me he quedado indiferente. He leido la biografía del autor y desde luego que hay aspectos del libro autobiográficos. El libro critica la sociedad nacida del mayo del 68 y devenida del racionalismo; marcada por el individualismo, el narcisismo y la busqueda del placer; el autor es un pesimista radical y su crítica va más allá. Pues la civilización actual que encarnada en los dos protagonistas del libro inspira la mayor desesperanza, es propuesta por Houellebecq como un estadio de la humanidad, que en su evolución dejó atrás el medievalismo marcado por la ocupación social del fenómeno religioso. Al final todo es bio-química y reglas fisicas, como viene a concluir el libro, con un final de ciencia ficción al estilo de Husley; donde geneticamente se preconstituye un ser humano más social, donde el placer sensual es menos animal al estar modificado geneticamente yel sexo desaparece como impulsar del sentimiento de pervivencia de la especie, al estar la procreación separada de él, e imponerse esta manera de concebir y dar nacimiento a un nuevo ser , de manera no forzada, sobre el ser humano, destinado a desaparecer tal y como lo conocemos.

  19. Lilian dijo:

    Hola! estoy de acuerdo en tu análisis. Yo tenía las mismas ideas previas que vos!
    Tengo que decir que a mí me gustó mucho más “Plataforma” que ésta.
    Mi punto de vista sobre ambas: http://unacriticadenovela.blogspot.com/

    Saludos!

  20. fusquinha amarelinho dijo:

    cuando las felaciones y los antidepresivos no surten ya efecto, la parábola de la ciencia parece ser aquí un económico guiño al nihilismo más radical. su efecto es abismal y vertiginoso, tritura nuestra ética hedonista y nuestro adn en un tubo de ensayo con grande justicia.

  21. Pingback: Las partículas elementales de Michel Houellebecq – Apuntes Breves « Raul Barral Tamayo's Blog

  22. JoseLillo dijo:

    Todo bien, una de aquí y otra de allá.- Pero este Houellebecq , sin duda, hace-escribe literatura de la más pura, como Proust, Cervantes o Borges, en mayor o menor medida, claro.- Y, por supuesto, tantos otros.-

  23. Pingback: The King in Yellow & La Casa de las Hojas | Una Simple Casualidad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s