Acerca de la posibilidad de lo sobrenatural: un diálogo (1/2)

[Escenario: una calle del casco viejo de una gran ciudad. El silencio de la noche se rompe por un chirrido metálico. Es Paramecio, que baja el portón metálico de su bar y echa el cierre. No sale solo: le acompañan dos clientes que discuten animosamente. Paramecio se despide con un gesto; los clientes, -Horacio y Martín- están tan absortos que no se dan cuenta.]

Martín: De modo que estamos de acuerdo: la ciencia excluye lo sobrenatural.

Horacio: Efectivamente, excluye cosas como los milagros o como la propia existencia de Dios

M: ¡Entonces estamos de acuerdo!

H: Bueno, creo que no. En mi opinión, la ciencia excluye lo sobrenatural por una pura cuestión metodológica. En realidad, es una de las reglas de su juego: dar sólo explicaciones naturalistas. Pero eso no significa que lo sobrenatural no exista; simplemente, que no lo va a encontrar porque lo excluye por principio.

M: ¿Cómo que lo excluye? Yo no veo que la ciencia tenga esos prejuicios. Si se produce un milagro, por ejemplo, si ahora te pusieras a levitar, eso se podría constatar, sería un hecho científico. Y lo mismo si los ciegos vieran, los cojos anduvieran o se multiplicaran los panes y los peces.

H: No es así. La ciencia funciona según el dicho de que “una golondrina no hace verano”. O como decía Kundera, “einmal ist keinmal”: lo que sucede sólo una vez es como si no hubiera sucedido nunca. La ciencia sólo registra acontecimientos que son reproducibles; si no hay reproducibilidad no hay ciencia. Y los milagros son por definición únicos. Por eso quedan fuera del ámbito de la ciencia.

M: Pero al decir eso estás confundiendo las cosas. Es cierto que para admitir un hecho en el marco teórico de la ciencia se le exige mucho: no sólo que sea reproducible, sino que lo sea a voluntad, y que no lo sea para una sola persona, sino para cualquiera que se lo proponga (o sea, que sea intersubjetivo). Pero la ciencia puede constatar acontecimientos individuales, hechos puros, brutos: estás levitando aquí y ahora o no lo estás. Y que yo sepa no ha constatado ningún hecho sobrenatural.

H: No estoy de acuerdo, pero antes de replicarte, tengo que hacer una observación de orden lógico. Creo que confundes “no demostrar la existencia (de lo sobrenatural)” con “demostrar la no existencia (de lo sobrenatural)”. Lo primero es una negación externa y lo segundo una negación interna: son cosas muy distintas, la segunda es más exigente.

M: Humm…Creo que entiendo lo que dices y estoy dispuesto a aceptarlo. De hecho estoy dispuesto a aceptar incluso que es imposible demostrar la no existencia de algo. ¿Conoces el ejemplo de la tetera china de Russell?

H: “Si yo fuera a sugerir que entre la Tierra y Marte hay una tetera china girando alrededor del sol en una órbita elíptica, nadie sería capaz de desmentir mi aserción, dado que yo he tenido el cuidado de añadir que la tetera es demasiado pequeña para ser descubierta incluso por uno de nuestros más poderosos telescopios

M: Me impresionas, te lo sabes de memoria. Y estarás de acuerdo con la idea: es cierto que no se puede demostrar la inexistencia de la tetera china, pero la carga de la prueba recae en quien afirma su existencia y no su inexistencia. Si no se demuestra esa existencia, no diré que se ha demostrado que no existe, pero sí que su probabilidad es tan ínfima que a todos los efectos prácticos hay que considerar que no existe y punto. Me parece que es de puro sentido común.

H: Sí, pero es que la comparación no es adecuada. Se me ocurre un símil geométrico que yo creo que lo aclara. Imagina que la realidad es un plano, o si quieres una recta, y que los “hechos” son sus puntos. Un hecho concreto (que tú y yo estemos hablando aquí y ahora, o exista la tetera china en órbita), por ser un punto, siempre tiene medida cero: si lo tradujéramos a probabilidad, diríamos que es infinitamente improbable. Tan improbable, además, es que tú y yo hablemos como que exista la tetera china. Para que no sea todo cero y podamos comparar, tienen que ser conjuntos de infinitos puntos (un círculo de radio 1 y un cuadrado de lado 2, por ejemplo). Es decir, sólo podemos hablar de la probabilidad de clases de fenómenos, no de fenómenos individuales. Aquí, serían la clase de los fenómenos naturales y la de los sobrenaturales. Yo me imagino a los primeros como los números racionales de la recta real, y a los segundos como los irracionales.

M: Bonita comparación, pero me parece que estás haciendo trampa, porque redefines el problema. Aquí habíamos empezado a discutir la existencia de Dios, que es un caso único, no una clase de hechos.

H: Hombre, Martín, eso fue hace tres cervezas… Ya hemos aclarado que lo que yo defiendo no es que exista el viejo con las barbas blancas y el triángulo en la cabeza, y por eso quedamos en que la clave del asunto es si la ciencia puede demostrar que no existe lo sobrenatural.

M: No: ya he dicho que la ciencia no demuestra no-existencias

H: Perdón, tienes razón: quedamos en que tu postura es que lo que demuestra es que es extremadamente improbable. Pero es que para hablar de probabilidad nos tenemos que referir a clases de acontecimientos, no a que yo me ponga a levitar aquí o algo por el estilo.

(Continuará. Ah, y cualquier parecido con los comentarios a “De buses y dioses” es pura coincidencia 😉 )

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22 respuestas a Acerca de la posibilidad de lo sobrenatural: un diálogo (1/2)

  1. hector1564 dijo:

    Gran post. Bien argumentado. Estoy completamente de acuerdo y estoy también expectante de saber cómo será la continuación que espero se postee pronto!!!!

    Saludos

  2. hector1564 dijo:

    Ah!! un apunte. Se me olvidaba, ¿Por qué el tag de Kundera?

  3. Iñaki dijo:

    ¿Buen post? ¿Buena argumentación? No está argumentado, Héctor, está transcrito. Parafraseado, si quieres.

  4. Iñaki dijo:

    Sólo le veo una pega. La parte de Horacio está escrita desde la parte de Horacio, y la parte de Martín… también.

    Como aquel que dice:
    —Las ovejas blancas son mías.
    —Ah, ¿y las negras?
    —Las negras también.

    Párrafos y párrafos recortados hasta el punto que Martín parece memo.

  5. .Marfil. dijo:

    Con más de tres cervezas Martin y Horacio se van a encontrar en una epistemología alterna 😀

    (Night. Horacio and Martin are standing in the driveway holding beer cans, obviously drunk.)
    
Horacio: Martin….I don’t feel so good.
    
Martin: Me neither.
    
(A full view of the driveway reveals that the horse, who is now pink, is standing there.)
    
Martin: Do you see a horse?
    
Horacio: Yes, I do.
    
Martin: Is it pink?
    
Horacio: Uh-huh. (Martin falls over backward behind Horacio) This…was the best drink…EVER! (Horacio 
falls over sideways. A close-up is shown of the horse’s face.)

    Minuto 6:46, http://www.youtube.com/watch?v=LJsGSp3RgKo&NR=1

    Las discusiones epistemológicas acerca de lo que se nos puede escapar de la realidad cuando prescribimos a esta bajo ciertas restricciones o reglas, son bastante interesantes y de algún modo siempre nos recuerdan de que hay un espectro de cosas que existen y se nos escaparán. Sin embargo otras cosas tan cotidianas, como soñar o estar borrachos, nos recuerdan a su vez por qué pusimos esas reglas en primer lugar, sabemos que no existe una garantía epistemológica definitiva, pero nos vemos obligados a restringir la realidad porque constantemente experimentamos cosas que “parecen reales” pero no lo “son”. Pensar en cambio en lo que “no parece real” pero “puede serlo” no deja de ser algo que debe suceder, pero de lo que de momento no podemos hacer nada práctico al respecto.

  6. pepin dijo:

    Pseudópodo. Si he entendido a horacio, la ciencia no puede negar la existencia de los milagros por ser sucesos únicos no reproducibles. El efecto de las copas de Paramecio se hace evidente cuando equiparas los sucesos sobrenaturales a los números irracionales tan escasos en la recta real.
    Las leyes de la física no cuentan para Horacio ni Para Martín?. La levitación, la resurección, las apariciones, etc… son sucesos improbables y por ello la ciencia noo tiene nada que decir?.
    Aprecio tu blog, pero tus íntimas contradicciones desvirtuan tu discurso con lo cual que creo que me voy a perder la segunda parte de la conversación de Horacio, pues no es honesto llevando a Martín a su terreno.

  7. Sergio dijo:

    ¿No se podría decir que la ciencia demuestra la no existencia de cualquier fenómeno que contradice sus leyes?

  8. A.B. dijo:

    Es que los milagros son milagros precisamente porque son sobrenaturales. Si la ciencia encontrara una explicación racional perderían toda la gracia. Y viceversa: las cosas naturales son naturales porque se supone que hay algo sobrenatural, algo más extraño. Si no, se podría considerar que todo en la vida es un milagro. Es lo que decía Einstein, y yo lo pienso a veces. Creer en Dios o creer que todo es un milagro son dos maneras de decir la misma cosa.

    Tanto la ciencia como la fe se necesitan mutuamente.

  9. Iñaki dijo:

    Ni Einstein era creyente ni la ciencia y la fe se necesitan para nada. De hecho, la ciencia es totalmente autónoma, y es la fe la que tiene que hacer piruetas para casar con la realidad y con la ciencia.

  10. pseudopodo dijo:

    Sólo unas pocas respuestas rápidas, que ahora no tengo tiempo de meterme en filosofías (así que no contesto a Sergio, A.B. y a lo último de Iñaki, procuraré hacerlo en otro momento):

    Hector, Kundera está ahí pero sin que sirva de precedente porque “einmal ist keinmal”

    Iñaki, obviamente puedo ponerme con más facilidad en la piel de Horacio, que está más próximo a mi opinión, que en la de Martín, con el que no estoy de acuerdo. Pero es curioso que Martín te parezca memo, porque a Horacio no se lo parece 😉

    .Marfil. , tu observación me ha recordado a una pintada que vi hace mucho en la Facultad: “la realidad es una alucinación producida por deficiencia alcohólica”.

    Pepin, lo que digo es que un suceso individual no puede nunca confirmarse estrictamente ni desmentirse estrictamente, por ser individual. Pero de eso hablaré en la continuación. Por otra parte, los números irracionales no son escasos: hay muuuuchos más números irracionales que números racionales. En cuanto a los prejuicios ¿quién está libre de ellos? Lo que ocurre es que sólo vemos prejuicios en los demás.

  11. A.B. dijo:

    Einstein era creyente a su manera, en el Dios determinista de Spinoza. Llámalo X o llámalo energía (mejor todavía), pero tenía una visión trascendente.

    La fe en general no tiene que hacer ninguna pirueta. Las tienen que hacer las religiones y otras maneras concretas de entender la fe. De la misma manera, algunas maneras de entender la ciencia tienen que hacer piruetas para casar con la realidad: me refiero a la deriva genética y al big bang, que explican la realidad mediante el azar, que es como algunos científicos llaman a ese Dios que no se atreven a nombrar.

  12. A.B. dijo:

    En realidad el big bang, además de tener el azar inherente a una explosión, es una pirueta para ajustar el pasado a la realidad actual… Pero como no podemos repetir el experimento, no podemos demostrar cómo pasó. Es una cuestión de fe creer que ocurrió así. Como creer si Cristo resucitó o no: Somos incapaces de repetir el experimento. Los que dicen que la resurrección está probada históricamente (conozco gente que lo hace) no son más ilusos que los que aspiran a demostrar el big bang.

  13. pseudopodo dijo:

    Sergio, yo diría que la ciencia “predice” o “postula” la no existencia de cualquier fenómeno que contradiga sus leyes. Demostrar sólo se puede hacer en un sistema formal como las matemáticas. Por otro lado, podría ocurrir que el campo que cubren las leyes físicas no sea todo el campo de la realidad, bien porque esas leyes sean incompletas (es lo que se ha visto al descubrir toda la física cuántica, y seguro que se volverá a ver en el futuro) o bien porque haya fenómenos intrínsecamente no físicos, porque “el mundo es más que física”.

    Sobre si Einstein era creyente o no, según se mire. Como dice A.B. , era creyente en el dios de Spinoza, pero ese dios se confunde con la naturaleza (“deus sive natura”, decía), no es un Dios dios personal, como el del teísmo (por eso lo escribo con minúscula). Einstein consideraba los detalles de las religiones establecidas (como los textos bíblicos) como supersticiones infantiles, pero por otra parte escribió aquello de “la ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia, ciega”. Esta postura no tiene nada que ver con la de los dawkinsianos.

    En lo que no estoy de acuerdo con A.B. es que la creencia en el Big Bang sea un acto de fe. Si lo es, lo es en un grado mínimo. Es una extrapolación hacia atrás de la situación actual del universo, y la única forma de que encajen observaciones como la radiación de fondo de microondas.

  14. A.B. dijo:

    El big bang no es un acto de fe, en la medida que no es algo concreto como la resurrección de un señor; de hecho es una explosión, son infinitas soluciones, no es una teoría concreta sino un marco general para analizar el universo.

    El problema a mi juicio es que el big bang se explique en clase de física junto a la ley de la gravedad. Deberían separarse las clases de Ciencia y la de Historia del Universo, igual que se separan la clase de Historia humana y la clase de Sociedad. Cuando el big bang se explica junto a la ley de la gravedad la gente se cree que están en el mismo nivel de verdad.

    Por cierto que hay gente que cree en la evolución como en un dios… y no se da cuenta de ello. Dennett por ejemplo está convencido de que la evolución lo explica todo, incluso el origen de la vida. Es el mismo dios de la naturaleza que el de Einstein, pero como tienen alergia a decir la palabra dios usan eufemismos. Dawkins lo dice menos claramente pero también usa jerga religiosa para hablar de la naturaleza. Les convendría aclararse en que lo que niegan ellos es el dios personal, en concreto el cristiano, pero que tienen una visión religiosa/espiritual de la vida.

  15. .Marfil. dijo:

    La cuestión es que conforme se estudia la evolución cada vez el campo para dudas es menor y se convierte en algo casi como la ley de la gravedad.

    Por una parte esta la teoría darwiniana en sí que puede reducirse a un a priori lógico: “Si un grupo de átomos en presencia de energía adquiere un patrón estable, tenderá a permanecer de esa forma. La forma primaria de selección natural fue, simplemente, una selección de formas estables y un rechazo de las inestables. No existe misterio alguno sobre esto. Tuvo que suceder así por definición. […] La «supervivencia de los más aptos» es realmente un caso especial de una ley más general relativa a la supervivencia de lo estable” En este caso no vale la pena ponerse con reservas ya que estamos hablando de un enunciado lógico por definición.

    Y por otra parte esta el hecho o conjunto de evidencias, sin teoría, que hacen evidente a la evolución biológica así no la expliquemos. Siendo tal vez uno de los casos más documentados, por lo que tampoco vale la pena ponerse a ser tisquimisquis en este punto y guardarse alguna reserva.

    Asociar cualquiera de los dos casos en que se puede entender la evolución con la fe en un Dios; y lo mismo que con el big bang (otra teoría con las mismas dos condiciones: i) Ser un requisito lógico que soluciona paradojas de un universo eterno y ii) Muy buena evidencia), es poco menos que caer en flexibilizar el término “fé” hasta el punto más mínimo en el que sólo significa “creencia o certidumbre”, y llegados a ese punto cualquier cosa puede ser expresada como fe, tanto lo que es lógico como lo ilógico, lo que tiene evidencia como lo que no, lo que es necesario como lo que es un ad-hoc, etc. 😉

    Aveces me molesta cuando Dawkins o Dennett (que es como el majin bu versión pura maldad de Dawkins 😀 ) quieren extender la teoría de la selección natural más allá del campo de la biología (como a la física con los multiversos o al lenguaje con los memes); pero por otra parte su extensión al origen de la vida es lógica y coherente, aunque los biológos en ocasiones digan que la selección natural se aplica a la vida en funcionamiento de las bases de la herencia, y no al origen de la vida, es algo que sólo se dice para evitar ciertos debates; la selección natural no puede ser extrapolada completamaente al origen de la vida, pero sigue siendo un elemento completamente necesario de cualquier teoría medianamente sensata que quiera explicar el origen de la complejidad: Para abolir las altas improbabilidades es necesario algo de selección cumulativa, sino no hay Dios que ponga los átomos juntos para formar el organismo vivo más básico que se nos ocurra y que en cualquier caso será varios ordenes de magnitud más complejo que la moléculas orgánicas que se puedan crear sólo a partir de la química.

  16. A.B. dijo:

    La selección natural está muy bien. ¿Pero y la deriva genética? Eso es sólo azar. No es ciencia.

  17. .Marfil. dijo:

    Aún así llamar al azar Dios me parece tan absurdo como llamar a la energía Dios.

    El azar no es modelizable, pero al menos mantiene ciertas relaciones con los modelos; por ejemplo el impacto de la deriva genética depende del tamaño de las poblaciones. 😉

    También hay que considerar que la definición que se usa de evolución en biología es puramente genotípica: “Cambio genético en las poblaciones a lo largo del tiempo.” , y de la deriva genética se ha hecho aportes que definitivamente merecen ser llamados ciencia.

  18. A.B. dijo:

    Ah, es que a mi la “energía” me parece algo tan asombroso y complicado de entender que llamarlo Dios (o por lo menos algunas formas concretas de Dios) me parece quitarle complejidad.

  19. Ion dijo:

    Este es el blog de los comentarios interminables: empiezo a leerlos y acabo bostezando. Buen post (y también la continuación): te admiro por meterte en estos berenjenales. Me lo quedo para mi archivo personal de “razones”.

  20. pseudopodo dijo:

    Ion, menos mal que has arreglado al final lo de “acabo bostezando”.

    Simbol, buenísimo lo de la tetera. Esto obliga a replantear toda la discusión 😀

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