Altos ejecutivos

¿No se han dado cuenta de lo alta que es la gente importante? Cuando hago memoria, todos mis jefes parecen haber estado por encima de mí no sólo en la jerarquía, sino también físicamente.

Da la impresión de que trasladamos la importancia al tamaño. Hace tiempo leí una investigación (no he podido encontrarla ahora) que demostraba que a las personas de más estatus les atribuimos más altura de la que tienen en realidad.

Pero podría ocurrir que esto no fuera toda la explicación. En su libro Inteligencia Intuitiva, Malcolm Gladwell explica que los poderosos son realmente más altos.

Interrogué a cerca de la mitad de las empresas que figuran en Fortune 500 (lista de las mayores empresas de los EEUU) con preguntas acerca de sus primeros ejecutivos. La inmensa mayoría de los directivos de las grandes compañías, y estoy seguro de que no es una sorpresa para nadie, son blancos, lo cual refleja son duda algún tipo de parcialidad implícita. Pero también son casi todos altos: en mi muestra descubrí que la altura media de los Directores Ejecutivos (CEOs) era de casi seis pies (1.83 metros)
(…) En la población de los EEUU, cerca del 14.5 % de todos los hombres mide seis pies o más. Entre los primeros ejecutivos de las compañías de Fortune 500, esa cifra es del 58%. Y, lo que es aún más sorprendente, en la población estadounidense en general, el 3,9% de los hombres adultos tiene una estatura de 1.89 m o superior. En mi muestra de primeros ejecutivos, la proporción era de casi una tercera parte.

No es un hallazgo sólo de Gladwell. Un estudio australiano ha encontrado que 10 cm más de altura se traducen en un salario un 3% mayor. Como no hay motivo para pensar que los altos tengan más cualidades que los bajos para ganar dinero o dirigir empresas, parece claro que aquí nos encontramos con un caso de discriminación. Pero lo bueno de este “caso de los bajos discriminados” es que no está contaminado de ideología (no hay grupos de “bajistas” publicitando su secular discriminación y exigiendo cuotas de bajitos en las empresas y el funcionariado). Por eso podemos pensar con imparcialidad sobre él, sin que nos acusen de bajófobos, etc.

Y encontramos cosas interesantes. Por ejemplo: no hace falta ninguna animadversión consciente para discriminar a un grupo social. Nadie admite que piense que los bajos tienen menos capacidad que los altos. Y es cierto: no lo piensan. La cosa funciona a otro nivel.

Inconscientemente, identificamos “alto” con “importante” o “superior”. Es una de esas metáforas de la vida cotidiana (metaphors we live by) que están incorporadas al lenguaje (“alta cocina”, “alta costura”, “altas finanzas”, y, por supuesto “altos ejecutivos”). Quizá todo viene de que, de pequeños, los grandes (los adultos) son casi todopoderosos para nosotros, y nunca nos libramos del todo de esa impresión.

Nadie piensa:

A es alto
Las personas altas son importantes
Luego A es importante

No hacemos el silogismo, pero la altura confiere un halo de importancia, y la importancia confiere un halo de altura. Este efecto halo es un sesgo cognitivo muy conocido. Cuando hacemos el retrato mental de alguien, sus rasgos positivos desbordan la parecela que les corresponde, para teñir toda su personalidad. Así, personas atractivas como actrices, tenistas, cantantes… sirven para anunciar cualquier cosa, aunque no tenga nada que ver con su profesión, porque confieren su halo al producto que nos presentan.

Pero esto, que puede explicar por qué nuestros jefes parecen más altos de lo que son, no puede explicar por sí mismo que realmente lo sean. Hace falta otro ingrediente: la profecía que se autocumple. A la hora de seleccionar el personal o de votar, preferimos a los altos por su halo de autoridad e importancia. De modo que al final acaban teniendo autoridad e importancia, aunque no la merezcan.

El funcionamiento combinado del efecto halo y de la profecía que se autocumple genera un mecanismo singularmente perverso, porque puede lograr que diferencias que se basan en meros prejuicios, a veces muy sutiles, parezcan tener una base objetiva.

Así, la observación más desapasionada muestra que realmente hay poca gente baja en los puestos altos. Pero como a nadie se le ocurre que la talla pueda tener ninguna relación con la capacidad directiva, en este caso estamos dispuestos a buscar un prejuicio de base, por poco obvio que parezca, y damos así con el halo negativo de “Bajo” y el halo positivo de “Alto” como posible explicación. Pero si se tratase de otra variable la cosa podría ser distinta. Quizá podría defenderse que que si hay menos gente del tipo X en los puestos Z, es porque esa gente tiene menos cualidades para ese tipo de puestos, en vez de sospechar que quizá hay una discriminación sutil pero efectiva. Por ejemplo: en un país en el que no haya ninguna ley que discrimine a los negros, ni siquiera historia de discriminación racial, puede aún así haber muy pocos negros en puestos relevantes. Sería fácil concluir entonces que los negros son menos inteligentes. Pero probablemente se trate del mismo mecanismo del “caso de los bajos discriminados” (al fin y al cabo, “negro” tiene un halo negativo y “blanco”, positivo).

Gladwell cuenta un ejemplo magnífico: el caso de Warren Harding, que fue elegido presidente de los EEUU en 1920.

Warren Harding no era un hombre especialmente inteligente. Le gustaba jugar al póquer y al golf, y también beber; pero, sobre todo, le gustaban las mujeres; de hecho, su apetito sexual era legendario. Conforme fue ascendiendo de un despacho político a otro, nunca se significó por nada. Era impreciso y ambivalente en materia de política. En una ocasión se aludió a sus discursos como “un ejército de frases pomposas que avanzan en busca de una idea”

Pero alguna virtud tenía que tener Harding para llegar a presidente de los EEUU, ¿no? En efecto: tenía una impresionante presencia física. Según su biógrafo F. Russell, citado por Gladwell,

El contraste entre sus pobladas cejas negras y su pelo gris acero producía un efecto de fuerza; sus enormes hombros y su tez morena daban la impresión de salud (…) Podría haberse puesto una toga y aparecer en el escenario en una obra sobre Julio César.

Fue ese magnífico aspecto el que llamó la atención a su descubridor, Harry Daugherty, el “Maquiavelo de Ohio”. Daugherty coincidió con él en el limpiabotas de un hotel en 1899 y pensó de inmediato: “este hombre sería un magnífico presidente”. Aupado por Daugherty y empujado por su mujer, Harding llegó a senador. Era un eficaz orador, pero ni siquiera se molestó en acudir a los debates más polémicos de la época (sobre el voto femenino y la ley seca). En 1920 se postuló para la presidencia; gracias a la división interna en el partido Republicano se convirtió en su candidato, y salió elegido. Fue uno de los peores presidentes de los EEUU, aunque sólo duró dos años: murió de un derrame cerebral.

Harding medía seis pies de altura, la estatura media de un Director Ejecutivo. Y ahora que lo pienso, ¿qué altura tendrá nuestro Presidente del Gobierno?

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22 respuestas a Altos ejecutivos

  1. No he visto disclaimer en esta entrada, así que en representación de la Asociación de Pigmeos de Gulliver protesto por el carácter discriminatorio de su entrada. Jajajaja, es que me quedé colgado en la polémica de la otra entrada.
    En serio, cada vez me lo paso mejor con tus post. Tienes un blog espléndido.
    Saludos cordiales

  2. xxx dijo:

    Supongo que ese ‘estudio’ habrá tenido en cuenta determinados factores como: la diferencia de estatura entre distintas poblaciones (no creo que la media de altura entre los WASP sea la misma que entre los hispanos), o incluso las diferencias de estatura entre distintas clases sociales…

    ¿Y qué altura tendrán Sarkozy, Berlusconi, Putin o Aznar? No, claro, en esos casos se trata de personajes en los que su gran inteligencia y oratoria han conseguido compensar su baja estatura.

  3. Pingback: Altos ejecutivos

  4. pseudópodo dijo:

    Gracias, Animal de Fondo. Si fundas un lobby bajista a lo mejor me apunto 😉

    Claro que han tenido en cuenta todo eso, xxx. Es un paper científico, publicado en la revista de la “Economic society of Australia“. Y puedes leerte el texto completo aquí. Así que puedes quitar las comillas a lo de “estudio”.

    Si no te gusta ese estudio, puedes leer este otro, para los USA, publicado en Economics & Human Biology. Encuentran que:

    “for males results indicate that being 10 cm taller is associated with a 14–47% increase in obesity, an 8–13% reduction in cholesterol prevalence, and a $1874–2306 income premium. For females, results indicate that being 10 cm taller is associated with an 8–18% reduction in cholesterol, a 14% reduction in diabetes for white females, and an $891–2243 earnings premium.”

    Y si no te lo crees, pues busca tú literatura científica que lo desmienta.

    En cuanto a Sarkozy, Berlusconi, Putin o Aznar, son cuatro anécdotas comparadas con un estudio serio. O a lo mejor es que tienen tanto talento que han triunfado pese a ser bajos. Ahí tienes a Ángela Merkel y a Margaret Tatcher, que son mujeres.

  5. >>> Como no hay motivo para pensar que los altos tengan más cualidades que los bajos para ganar dinero o dirigir empresas…

    ¡Meck!

    http://en.wikipedia.org/wiki/Height_and_intelligence

  6. pseudópodo dijo:

    … touché, pero ¿de verdad crees que una correlación tan baja como la que mencionan ahí es una explicación más verosímil que el efecto halo?

    Y por cierto, ¿el efecto que señalas es la ventaja en CI que obtienen los hombres frente a las mujeres en los tests?

    http://www.nature.com/nature/journal/v442/n7098/full/nature04966.html

    (En resumen: para estos autores, “adult males have an IQ advantage of around 4–6 IQ points”. Y es el Nature.)

    • pseudópodo dijo:

      Vaya, me comí dos palabras: quería haber dicho “¿el efecto que señalas es mayor que la ventaja en CI que obtienen los hombres frente a las mujeres en los tests?” Me temo que no se entendía mucho…

    • Pseudópodo, una correlación de 0.2 es, para este ámbito, una correlación altísima. Sí, sé que eso supone una varianza compartida de únicamente el 4%, pero para una variable tan multicausada como la inteligencia, compartir eso con una variable aparentemente tan alejada como la altura, mucho es.

      Ten en cuenta, además, los datos que ofreces sobre relación entre altura e ingresos informan únicamente sobre pendiente de la recta, no sobre correlación. Sí la pendiente es significativa es porque la correlación es significativa, pero no sabemos cuál es el tamaño del efecto. Bien podría ser que la relación fuera incluso menor a ese valor de 0.2.

      Respecto al efecto halo, me cuesta aceptar que no tenga algún fundamento evolutivo, esto es, adaptativo. Una parte importante de nuestros estereotipos son burdas, pero básicamente correctas, probabilidades condicionadas. Puede que hablar de efecto halo y de correlación entre belleza (o altura) e inteligencia (u otras características deseables) simplemente sea lo mismo.

      Lo que quería reflejar con mi comentario es que en tu línea de razonamiento había un supuesto no contrastado. En tu caso, lo has señalado en el escrito (no todo el mundo lo explicita). Y si hay relación entre altura y CI, a saber con cuántas otras variables que expliquen mayores ingresos puede tener también covariación.

      • pseudópodo dijo:

        Gracias por la explicación, Topo. En física cualquier correlación de menos de 0.9 es una birria, así que me cuesta tomarme en serio esos valores 🙂 Yo apostaría a que la correlación entre altura e ingresos es mayor que la correlación entre altura e inteligencia (porque a esa correlación de base se sumaría la debida al efecto halo), pero no he tenido tiempo de buscarlo.

        El efecto halo desde luego que tiene un valor adaptativo, simplemente como un atajo cognitivo: en muchos casos, una propiedad deseable va acompañada de otras que también lo son. No creo que el “halo” de la altura, sin embargo, sea la expresión de una correlación; es más sencillo explicarlo como lo hacía yo en el post, me parece a mí…

        Y, bueno, que se agradecen las críticas bien fundadas…

  7. k budai dijo:

    Saludos
    El tema es interesante (cuando comencé a leerlo esperaba más). Sobre el sesgo relacionado con el aspecto hay varias cosas escritas por ahi sobre la belleza, aquí analizas “importancia” que apuntas al rasgo de la altura. Con relación a la altura una posible explicación del sesgo es que durante una fracción importante de nuestra vida (nuestra infancia y adolescencia) somos más pequeños que los adultos alrededor quienes representan las figuras de autoridad lo que cual es un entrenamiento que puede atenuarse con el tiempo o desaparecer, pero perpetúa el sesgo.

    En el post veo una falla. Se da por sentado que la diferencia en alturas es exclusivamente de origen genético y no es así. En casi cualquier sitio la media de altura de los mayores de 60 es inferior a la de quienes están entre 25 y 35. Hace relativamente poco (30-40 años) que en el mundo occidental la comida está al alcance de cualquiera. En un mundo en que la escasez es crónica, y la genética homogenea, personas más altas son hijos de padres preocupados (y exitosos) en el cuidado de su familia, lo que suele traducirse, no solo en mejor alimentación y por consiguiente mayor estatura, sino también en mejor educación. Quizás los más altos sean efectivamente los mejor preparados, el rango de edad de los directivos los situa en la “zona de escasez”, tenemos que esperar un poco más.

    Y sobre Harding. Tiene una leyenda negra de la que te haces eco. En el origen de las críticas a Harding está que él consideraba a sí mismo y a su puesto de Presidente como un guardian de la constitución. Su actividad se redujo a impedir que prosperasen idioteces legislativas. Esto es fatal, se considera “grandes” a esos políticos iluminados que hacen todo el daño posible. Uno de los pecados más graves de Harding fue reducir el gasto gubernamental un 40% tal como había prometido en su campaña “Return to Normalcy”.
    De la Wiki:
    «In the 1920 election, Harding ran against Democratic Ohio Governor James M. Cox, whose running-mate was Assistant Secretary of the Navy Franklin D. Roosevelt. The election was seen in part as a referendum on whether to continue with the “progressive” work of the Woodrow Wilson Administration or to revert to the “laissez-faire” approach of the William McKinley era.»

    En esas elecciones Harding obtuvo 404 votos electores de 531 y ganó en 37 estados de 44 con el 60% del voto popular. Creo que el sesgo de la altura no da para tanto.

    PD. Tu blog es lo mejor que hay en toda la blogosfera en español. Muchas gracias.

  8. xxx dijo:

    Mmm, parece ser que también hay diferencias en el CI entre ateos y religiosos:

    “Nyborg also co-authored a study with Richard Lynn, emeritus professor of psychology at the University of Ulster, which compared religious belief and average national IQs in 137 countries. [6] The study analysed the issue from several viewpoints. Firstly, using data from a U.S. study of 6,825 adolescents, the authors found that atheists scored 6 g-IQ points higher than those adhering to a religion.” 😀

    http://en.wikipedia.org/wiki/Religiosity_and_intelligence

  9. Frenzo dijo:

    Una cuestión no menor es la posibilidad de que la gente alta sea alta no sólo por cuestiones genéticas sino porque tuvo la alimentación y los cuidados necesarios como para alcanzar todo su potencial, tanto físico como mental, como consecuencia de pertenecer a las clases más favorecidas. Aclaro que no pretendo negar toda la argumentación de prejuicios y profecias autocumplidas, con las que concuerdo. Pero, como dice Leroi en el libro Mutantes (sobre la variedad genética y el cuerpo humano), “ser pobre es ser bajo y sufrir un elevado riesgo de contraer enfermedades… Este efecto simplemente anula cualquier tendencia genética… ” Salvo en Holanda, donde se eliminaron las diferencias físicas debidas al estrato social al que se pertence, “practicamente en todas partes los ricos siguen siendo altos y los pobres bajos.” Más adelante Leroi trata otros temas relacionados: considera la estatura de los 43 presidentes de los EEUU, desde Washington a GW Bush, y 40 superaron la media de estatura del país. La altura seduce a los votantes. También a las mujeres de todas las culturas. Incluso seduce a los catedráticos, en EEUU los profesores titulares son en promedio un par de centímetros más altos que los profesores auxiliares. Finalmente, Leroi, que es un científico preocupado y atento, considera si sería justo o conveniente darle una ayudita bioquímica a los bajitos, y pasa a considerar cuál es la altura que deberíamos tener, y cuál sería patológica (porque ser excesivamente alto también tiene una serie de desventajas, y la esperanza y la calidad de vida se reducen bastante).

  10. dr.rojo dijo:

    Ya se que nada tiene que ver, pero recordé a Toulouse Lautrec de repente…

    • Frenzo dijo:

      Leroi le dedica unas páginas en “Mutantes” a Lautrec y su enfermedad (osteopetrosis, posiblemente). Lautrec descendía de una familia aristocrática pero, debido a una enfermedad que se empezó a manifestar con fuerza a partir de la adolescencia, sólo alcanzó la estatura del metro y medio, y las piernas le quedaron deformes y dolorosas. Además, le quedó el labio inferior fláccido, se le pudrieron todos los dientes, ceceaba y babeaba. Era objeto de bromas (“señor, se está olvidado el bastón”, le dijeron una vez señalándole un lapicito que había dejado sobre la mesa). Todas estas cosas terminaron proyectándose en su obra: retraraba a las personas en formas grotescas; las fosas nasales aparecían negras y cavernosas, porque siempre veía a las personas desde abajo; en un momento en su cuadros dejaron de aparecer las piernas que tanto trabajo le daban, etc.

  11. Folken dijo:

    http://www.economics.harvard.edu/faculty/mankiw/files/Optimal_Taxation_of_Height.pdf

    Abstract:

    Should the income tax system include a tax credit for short taxpayers and a tax surcharge for tall ones?
    This paper shows that the standard Utilitarian framework for tax policy analysis answers this question
    in the a¢ rmative. Moreover, based on the empirical distribution of height and wages, the optimal height
    tax is substantial: a tall person earning $50,000 should pay about $4,500 more in taxes than a short
    person earning the same income. This result has two possible interpretations. One interpretation is
    that individual attributes correlated with wages, such as height, should be considered more widely for
    determining tax liabilities. Alternatively, if policies such as a tax on height are rejected, then the standard
    Utilitarian framework must in some way fail to capture our intuitive notions of distributive justice.

  12. Alonso dijo:

    Curioso. Quizás de ahí mis ansias de ser más alto…
    (larga historia :D)

  13. luix dijo:

    También habría que considerar que los miembros de familias poderosas suelen tener facilidad para elegir a sus parejas sexuales y suelen elegir a personas altas y guapas, así que sus hijos, herederos de su poder, serán más altos y guapos. El caso de la familia real española es un buen ejemplo. Han pasado de ser los más feos del lugar por su afición al incesto a introducir entre sus genes los de deportistas de élite o bellezas de telediario, no es de extrañar que sus hijos acaben siendo altos y guapos.

  14. Grunentahl dijo:

    ¿Admitís altos en vuestro lobby de bajitos? En la mili (cuando yo tenía 20 años, aún había) me tallaron en 1,835, así que soy aún más alto que Harding. No presido nada y mando más bien poco, así que suelo pedir las cosas por favor. Creo que la buena esencia se guarda en envases pequeños: mi chica es pequeñita y vale mucho. Si hay que hacerse bajito para entrar en vuestro club, puedo agacharme, al menos en las celebraciones.
    De todas formas, Napoleón y, sin ir más lejos, Franco eran bajitos, como Sarkozy. Así que no parece imposible sobreponerse a los altos de talla…

  15. pseudópodo dijo:

    Bueno, gracias a todos por los comentarios y perdonad que no haya respondido antes (la culpa no la tiene el puente, sino una avería que me ha dejado sin conexión unos días 😦 )

    k budai, gracias por el elogio final (después de leerlo, se me ha olvidado todo lo que me decías antes 🙂 ). Tienes razón en que no he tenido en cuenta que en un ambiente de escasez la mayor altura puede tener una correlación con buena alimentación y mejor educación; es algo que también señala Frenzo (tiene buena pinta ese libro, lo había visto en una librería y me había parecido una cosa rara –con un aire magufo, vaya-, pero veo que me había equivocado).

    Pero me da la impresión de que el efecto es débil (sería precisamente la explicación que se da a la correlación, no muy grande pero parece que real, entre altura e inteligencia que señala Topo) y para explicar la gran proporción de altos en puestos altos hace falta más; la conjunción de efecto halo y profecía que se autocumple me parece bastante verosímil.

    Sobre Harding, reconozco que he aceptado lo que decía Gladwell; no tengo criterio sobre este tema para discutirle. Leí el artículo de la wikipedia y sí me llamó la atención que no lo calificaran abiertamente de desastroso (por lo menos, no puse en el post que “gracias a Dios sólo duró dos años”, que era un buen resumen de lo que decía Gladwell).

    luix, lo de las familias reales –y los ricos en general- ya lo habíamos comentado mi mujer y yo, hojeando el Hola, pero en relación a la belleza, más que la altura. Hay que ver lo guapos que les salen los hijos a los padres feos y ricos…

    xxx, no me sorprende ese resultado, y sobre todo referido a adolescentes. Ya se sabe, como dijo Pasteur, que “un poco de ciencia aleja de Dios, mucha te devuelve a Él”. En la adolescencia, los más listos sólo pueden tener “un poco de ciencia”.

    Folken, no tengo ni idea de economía y no sé lo que es el “utilitarian framework for tax policy analysis”, pero parece un resultado muy curioso, voy a ver si entiendo algo. Reivindicar una bajada de impuestos sería un buen principio para el lobby bajista (Grunentahl, te admitiremos como cónsul honorario, pero nada más).

  16. elquebusca dijo:

    Creo que hay una enorme inclinación a la pereza mental. Querríamos que la apariencia nos hablara de lo “oculto”. De ahí el racismo.

    Recuerdo la anécdota de una profesora que ante una alumna guapísima y excepcional de aspecto (aunque de notas horrorosas) decía “Qué pena, ¿verdad? parece mentira, tan guapa…”. Esta profesora quería lo que queremos todos. Que todo se vea con los ojos. Que los listos tengan cara de listos, que los guapos sean además listos y que los que están por encima estén realmente por encima (es decir, sean más altos).

    Nos ahorraría mucho tiempo pensando.

  17. pseudópodo dijo:

    Muy buena la anécdota. Y eso que por otro lado se asocia a las chicas guapas con las tontas… 🙂 pero es más fuerte la otra asociación (es una especie de versión degradada de la asociación entre verdad, bondad y belleza platónica).

    Lo de la pereza mental tiene mucho sentido, también desde otro punto de vista. Usamos un “representante canónico” de cada grupo humano y le atribuimos una especie de promedio de todos los rasgos de su grupo (“el japonés típico”, por ejemplo) cuando la dispersión en cualquier grupo humano es siempre enorme, de manera que ese ejemplar “típico” en realidad no nos dice casi nada sobre los individuos del grupo.

  18. yessi dijo:

    hola espero que despues de leer este tema le haya servido mucho para mejorar sus conocimiento y habilidades de como mejorar los rangos que tenemos en un aempresa.

    okey cuidense mucho y estudien mucho que los libros nos enriquese nuestras habilidades de como expresarnos.

    saludos

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