Cuervo Ingenuo habla sobre Bolonia

No conocía a este hombre, ni ustedes tampoco, pero mi pronóstico es que este video va a correr como la pólvora:

Juan Carlos Mejuto es catedrático de Química-Física en Orense. Un fenómeno. No veía nada parecido desde la intervención de Inger Enkvist en el Parlamento catalán…

(Aviso: falta un trozo del final, aunque es menos interesante. El video completo está aquí).

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21 respuestas a Cuervo Ingenuo habla sobre Bolonia

  1. eulez dijo:

    Hay que leer los comentarios de Menéame al vídeo. El vídeo es de hace 4 años y Mejuto era decano de Ciencias por entonces y hasta comenta la noticia en el enlace (en alguna parte…)

  2. pseudópodo dijo:

    Uf, cuando lo puse no sabía que estaba en meneame; luego lo miré y ya estaba en la portada… pero 1771 meneos, que lleva ahora, deben ser un record. Así que acerté en que iba a correr como la pólvora…

    Además del contenido, el video tiene detalles impagables: desde la pajarita de papel a la cara que ponen los trajeados de la mesa. Hay algún detalle discutible en lo que dice, pero en esencia tiene razón, y da una clase auténticamente magistral (eso es tener tablas).

  3. eulez dijo:

    Bueno, bueno… razón, no se yo. Es un poco demagógico, cuando habla de los créditos debería haber tenido en cuenta que son 200 y pico en el grado. Al final, la mayoría de los grados son de 4 años. En Física al menos, el quinto año es irrelevante si no es al nivel ya de investigación, así que da igual que se reduzca el número de años a cuatro. Los másteres no son más que el quinto año más los cursos de doctorado ampliados.

    Supongo que en el resto de las carreras será igual. Vamos, yo entiendo lo que dice, cada vez la gente tiene menos nivel y el grado es una especie de segunda parte del instituto… pues igual que en los países anglosajones y en muchos europeos. Lo que no era normal era la caña que se metía aquí en ciertas carreras. A lo mejor esta era nuestra ventaja en ciertos aspectos y ahora la vamos a perder… a lo mejor.

    En fin, que sigo diciendo que el problema con la reforma no es lo que dice este señor (por cierto, los de al lado son decanos de otras facultades), el problema es que se hace a coste cero. Es decir, sin más profesores, sin más dinero, sin más nada. Y va a salir un truño. Lo mismo pasó con la LOU, si ahí se hubiesen multiplicado aulas y profesores, ya verías que buena era la reforma. Pero no, son medidas pensadas para que haya mucha atención al alumno, sin profesores preparados para ello.

  4. pseudópodo dijo:

    eulez, un poco demagogo sí que es, no te lo voy a negar. Y además yo nunca diría “la p*ll* en verso” delante de unos alumnos (las formas son importantes –hasta en un blog-). Lo que pasa es que hemos escuchado tanta demagogia de signo contrario que es refrescante que esto se difunda. No está diciendo más que lo que la mayoría de los profesores decimos en la cafetería.

    Es verdad que quizá en física y en carreras de ciencias puras no sea tan importante el cambio, porque como dices el máster es como 5º + cursos de doctorado. Pero en la mayoría de las titulaciones sí que van a cambiar la cosas en el sentido que dice Mejuto, porque antes no se hacía el máster y ahora la idea es que mucha más gente lo va a hacer, precisamente por la inflación de los títulos, que es en realidad el trasfondo de todo esto: es la pura verdad que hoy “hasta el más tonto tiene el bachiller” y que ya se asume que en el mercado de trabajo todo el mundo es licenciado. Y algo hay que hacer.

    Pero en vez de dar marcha atrás a este proceso, aumentando el nivel de exigencia para que los títulos que ya existen tengan prestigio y las universidades se desmasifiquen, se prefiere tener a la gente más años en el redil, sin figurar en el paro, y sacándoles el dinero (bueno, a sus familias). El mensaje es que habrá que hacer el máster si se quiere uno distinguir de la masa. Un negocio redondo para las universidades que por supuesto van a implantar la reforma a coste cero (por eso sale tan bien la cuenta de los créditos, porque se ha hecho así, para que todo siga igual) pero van a ingresar mucho más y una tomadura de pelo para los alumnos brillantes, sobre todo si encima son de familias modestas, que van a aprender en seis años menos de lo que podrían aprender en cuatro por mucho menos dinero.

    En resumen, a mi me parece una inmensa conspiración de mediocridad.

    Otra cosa: que conste que entiendo que se quieran hacer las reformas a coste cero. Los medios son escasos, lo que se mete en educación a lo mejor hay que quitarlo en sanidad, etc. Y se podía hacer una universidad muchísimo mejor, a coste cero: basta poner unas pruebas selectivas duras y que entre la mitad de la gente que entra ahora. Lo que es un fraude es pretender que todo el mundo vaya a la universidad, todos aprueben sus carreras, y eso se haga a coste cero. Para mí que eso no se puede hacer ni a coste infinito, porque hay una proporción importante de la población que no tiene el CI necesario para acabar una carrera universitaria que tenga el nivel de exigencia que tenía tradicionalmente la universidad.

    • > No está diciendo más que lo que la mayoría de los profesores decimos en la cafetería.

      Lo cual es un indicador claro de que habría que clausurar las cafeterías y disolver las concentraciones de más de tres profesores.

      > antes no se hacía el máster y ahora la idea es que mucha más gente lo va a hacer

      ¿Por qué? La gran motivación para ser universitario es conseguir un buen puesto de trabajo. Cuando se siente que la formación ya alcanza para ello, la gente se da de baja del sistema educativo. Y el mercado de trabajo, el que marca cuándo es suficiente, es eso, un mercado, y su funcionamiento viene sólo parcialmente marcado por normas.

      Antes, si estudiabas Psicología, es muy probable que cayera un máster. Más o menos cutre, más o menos de calidad. Que te pagabas tú en la totalidad. Y si estudiabas Ingeniería Informática, lo mismo en 4º ya estabas trabajando y compatibilizándolo con la carrera.

      Ahora no sabemos qué ocurrirá. La tendencia indica que progreso social se relaciona con mayor número de años de estudio hasta incorporación al mercado laboral. Pese a ello, unos estudiarán máster y otros no, sin que Real Decreto alguno los convierta en requisito. La ventaja será que ahora muchos se beneficiarán de unos precios más reducidos. (A calidad de universidad española, eso sí).

      > hoy “hasta el más tonto tiene el bachiller” y que ya se asume que en el mercado de trabajo todo el mundo es licenciado.

      Habrá que notificárselo a Instituto Nacional de Estadística, porque parece que en sus últimos datos están algo despistados. Ellos todavía creen que como una tercera parte de los chavales ni acaban la ESO.

      > se prefiere tener a la gente más años en el redil

      El Estado podrá pretender lo que le dé la gana. Si la gente ve que estar más años no compensa, se irán. De hecho, se ha abierto la puerta a que la gente esté menos años, puesto que el grado dura, en general, menos que la licenciatura. E, insisto, a saber cuánta gente cursará máster.

      > El mensaje es que habrá que hacer el máster si se quiere uno distinguir de la masa.

      Sigues suponiendo que se puede vender humo. Eso no será un mensaje. Será un hecho o no, por estudios.

      > a mi me parece una inmensa conspiración de mediocridad.

      Algunos datos indican que muchos estudiantes universitarios españoles se tocan la nariz a dos manos durante casi todo el curso. Si se cumple lo previsto, tendrán que ponerse las pilas, pero bien. ¿Es esto una apuesta por la mediocridad?

      En algunas titulaciones, alumnos socialmente marcados como brillantes (notas de instituto, selectividad…) y que se sabe que se dejan las pestañas en los libros no consiguen acabar en los años fijados. ¿Es esto razonable?

      > se podía hacer una universidad muchísimo mejor, a coste cero: basta poner unas pruebas selectivas duras y que entre la mitad de la gente que entra ahora

      Te referirás a coste económico, porque el coste social es claro. Si aceptamos que ir a la universidad es un bien, estás privando a muchos de él. Puedes responder que aumentas el valor de la formación impartida a ese grupo más reducido y que, de ese modo, se compensa.

      El modo de hacer la universidad mejor a coste cero, para mí, es evidente: más autonomía y responsabilidad. El día que a mí me importe cómo da clases el del despacho de al lado, porque eso me daña, o que yo me vea estimulado, más allá de por dignidad personal, a hacerlo mejor, ahí cambiará. Cuando los alumnos pasen a ser clientes, sí, clientes, por los que hay que luchar, mejoraremos. Nos creemos que considerar a los estudiantes como clientes equivale a aceptarles todo. Seguro que el IE, ESADE y demás escuelas de negocio punteras se lo aceptan todo a sus estudiantes. Ja.

  5. smakant dijo:

    estimado Topo Universitario, no creo que el mercado marque cuando se tiene suficiente preparación, puesto que los excelentes no son los que mejor medran, y menos en la universidad, tan impregnada de nepotismo.
    Es cierto que hay abandono en la ESO, es verdad, pero no es menos cierto que muchos, muchísimos títulos se regalan vergonzosamente, a parte de la tendencia a promocionar automáticamente en los colegios, porque no hay quien aguante ya a ese niño, y llegan al instituto sin saber leer o escribir. Hay que empeñarse mucho, mucho para no tener el título de la ESO. El principal error: en lugar de marcarles límites, nos dedicamos a “motivarlos”. Consecuencia: abandonan los estudios, porque no es una “obligación”.
    Confías demasiado en la capacidad crítica de la mayoría, pero por desgracia sí se puede “vender humo”, cosa que sufrimos día tras día.
    Creo que la mediocridad se apropia de todos los niveles sociales, y es un grave peligro, porque la diferencia es la que marca la excelencia, pero hay que destacar también, lo que no hace Pseudópodo, que a todos los jóvenes les llegan “campanas” de formacìón, Bildung, que les hace más personas, y eso es un adelanto social.
    Creo que habría que revisar las tesis de Ortega a este respecto, cuya visión, por desgracia, no está fuera de la moda

  6. pseudópodo dijo:

    Topo, tomo nota de tus pulsiones totalitarias. Pero que sepas que si cierras la cafetería, tendrás a la Universidad en pie de guerra. Los planes de estudios se pueden manosear, pero el mus es intocable 😉

    Estoy de acuerdo con smakant en que confías demasiado en la racionalidad de la mayoría, y en el poder del mercado, añadiría yo. Por supuesto que la gente no es tonta, pero no tiene información completa, y además, el sistema transmite unas señales equívocas. Se ha invertido mucho dinero en la universidad, pero el principal objetivo no ha sido hacerlas mejores, sino crear una universidad en cada capital de provincia, En esas universidades se han creado muchas más plazas que las que demanda el mercado de trabajo. De eso tienen la culpa las comunidades autónomas, porque eso es lo que gustaba a la gente (sobre todo a las madres: así el niño no se iba de casa).

    Ahora puede decirse que si la gente lo demanda, es mayorcita y hay que atender a sus demandas, pero creo que eso es una irresponsabilidad. La gente se matricula en una carrera pensando que, si le han dejado entrar con su nota de Selectividad, es que está bien preparado, y si le están subvencionando la mayor parte del coste de la matrícula, será porque la sociedad necesita (vamos a poner) psicólogos como él. Luego resulta que salen licenciados tres veces más psicólogos de los que pueden trabajar, y los pobres estudiantes empiezan a ver que hay tongo y les toca pagar ese máster que dices tú para distinguirse.

    Cuando dices que con Bolonia “la ventaja será que ahora muchos se beneficiarán de unos precios más reducidos” en ese máster, lo que estás aceptando es meramente un parche a una situación que está mal planteada desde el principio. Bolonia cambia todo para que todo siga igual, para que siga premiándose la mediocridad. ¿No habría sido mejor admitir a menos gente? Tendrían más nivel, aprenderían mucho más, y no necesitarían luego ese máster (porque además de ser más listos y saber más, tendrían menos competencia).

    Queda el argumento de que es intrínsecamente bueno que haya más gente en la Universidad. Yo creo que lo que es intrínsecamente bueno es que haya más gente con una buena cultura general y sentido crítico. Eso es lo que se supone que debía dar el bachillerato. No veo yo que aporte mucho al “bildung” que dice smakant estudiar cuatro años de ingeniería eléctrica. Más bien, sin no construyes sobre la base sólida de un buen bachillerato, puede contribuir a la “barbarie del especialismo” que decía Ortega.

    Una cosa más: cuando cito con aprobación eso de que “hoy hasta el más tonto tiene el bachiller”, sabes de sobra que es una manera retórica de decir que “el nivel del bachillerato ha descendido y tiene el título muchísima gente más que antes”, que es a lo que se refería Mejuto. Lo interesante (yo no tengo los datos pero a lo mejor tú sí) es saber si en España tenemos mayor proporción de universitarios que, vamos a poner, en Alemania, Francia o Suecia….

  7. elquebusca dijo:

    El video es de hace cuatro años.
    Por eso yo leo este blog. Para estar a la última. 🙂

    Pseudópodo, con todo carinño, permite que te corrija. Si tú y yo lo conocemos ahora el video no ha tenido tanto éxito como tú le augurabas.

    Para saber lo devaluados o no que están los títulos lo mejor sería poner cifras. Cifras que yo desconozco. Pero que me gustaría conocer.
    ¿Cuantos no terminan la ESO?
    ¿Cuantos sólo la terminan y no hacen bachillerato?
    ¿Cuantos hacen ciclos de grado medio?
    ¿Cuantos hacen sólo bachillerato?
    ¿Cuantos hacen carrera universitaria?

    Y cuando se tengan estas cifras comparense con su equivalente de hace hace 20 años y 40 años.

  8. elquebusca dijo:

    Decir que todos tienen carrera universitaria puede ser expresivo como figura retórica pero a mi que estoy en contacto con todos los que no terminan la ESO me gustaría que se hablara con porcentajes para evitar confusiones.

  9. panta dijo:

    Sin haber seguido de cerca toda la discusión tras la entrada, divertida y dogmática en sentido opuesto a habitual, estoy de acuerdo con los últimos dos comentarios :
    ¿De verdad todo el mundo es licenciado? ¿el título de licenciado es realmente la única diferencia significativa para acceder al mercado laboral?
    Respecto al último año de Físicas – y matemáticas- por lo que me toca, prefiero que los actuales alumnos puedan hacerlo al precio que lo hice yo – más inflación se entiende – y no pagando un máster que – si es de su especialidad y no esta especie de superCAP nuevo – para mayor inri no les permite luego acceder a unas oposiciones a secundaria -destino más que habitual -.
    Por cierto, las conversaciones de pasillo o de bar, cuando se hacen como desahogo, tienden a ser más exageradas que las porturas reales. O eso espero 😉

    Saludos.

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  11. pseudópodo dijo:

    elquebusca, no he tenido tiempo de buscar todos los datos que mencionabas; me he centrado en el porcentaje de universitarios y he encontrado que España es uno de los países del mundo con una proporción más alta: un 38% de la población de 20 años, sólo superada por Grecia, Francia y Bélgica. No creo que perdiéramos nivel educativo por ponernos a la altura de Suecia (23%) o Alemania (15%), digo yo.

    Además, el mercado está claro que no demanda esa avalancha de universitarios. Copio de este artículo:

    Entre 2000 y 2006, el porcentaje de recién licenciados que ingresaron más de 1.200 euros mensuales en su primer empleo descendió del 41% al 29% y el de aquellos que se estrenaron como trabajadores eventuales, becarios o en prácticas creció del 75% al 85%.

    Los titulados en estudios de letras, en Sociología y en Psicopedagogía son los que más sufren en el mercado laboral. Sólo un 57% de estos licenciados logran un empleo a los seis meses de salir de la universidad, frente al 92% de los ingenieros y arquitectos o al 76% de los graduados en Económicas, Empresariales y Derecho. La mayoría (57%) no llega siquiera a mileuristas y su insatisfacción con la vida laboral queda patente en un dato: el 70% de los que trabajan está buscando otro empleo, un porcentaje de descontento que en las carreras técnicas cae al 35%.

    Por otra parte, resulta que España gasta muy poco por cada estudiante universitario. EEUU gastaba (creo que en 2005) 16.764 € anuales, frente a los 6.538 € de España.

    Y me pregunto: ¿si dejáramos entrar a la mitad de los alumnos (con lo que todavía tendríamos, en proporción, más gente que Alemania en la universidad), no sería una manera sencilla de poner el gasto por universitario casi al nivel de los EEUU, y a coste cero?

    panta, como ves no es que todo el mundo sea licenciado, pero sí parece que hay más de la cuenta. Y de acuerdo contigo en lo del máster.

    En cuanto a lo del café, bueno, sí tiene mucho de desahogo. Pero a veces me pregunto si no vendría mal que hubiera más gente imprudente como Mejuto.

  12. elquebusca dijo:

    Desde luego el porcentaje de universitarios en España es una barbaridad. No me extraña que luego algunos con su “carrerita” estén trabajando (como algún cuñado mío) de funcionarios de prisiones.

    Por cierto, quizá ya haya nombrado por aquí a algún cuñado mío con motivo de alguna otra cosa. No me los invento, es que mi mujer son 11 hermanos y entre “blood” and “in law” tengo ejemplos para todas las profesiones y situaciones.

    Ah, se me olvidaba, sobre todo me gusto el video porque el inglés se entendía muy bien. 🙂

  13. Aloe dijo:

    Me parece que en este video se olvidan bastante las cifras (lo que para un físico no deja de ser curioso) y se hace bastante demagogia, pero tiene un mérito poco corriente, porque hace explícito (o casi explícito) algo que no se suele plantear abiertamente en estas discusiones.

    Efectivamente no es cierto que todo el mundo tenga el bachillerato. De hecho, se supone que lo deseable sería, precisamente, que todo el mundo tuviera, bien el bachillerato, bien una formación profesional posobligatoria del mismo nivel, y resulta que en eso no estamos a la cabeza de Europa, sino a la cola. Eso ya contradice bastante el planteamiento del señor decano.

    La segunda cosa de la que no se habla es que la calidad de la enseñanza universitaria en España es mala. Incluso muy mala. En el más afortunado de los casos, no pasa de mediocre, siendo generosos. Que ese indiscutible hecho no entre tampoco en el planteamiento también devalúa bastante su análisis.
    Porque, con mucho o poco éxito (seguramente poco, porque han de arar los mismos bueyes) el propósito de Bolonia era homologar la educación universitaria española con la que hay en lugares más afortunados, y la homologación no iba solamente por los títulos, sino por los contenidos, el enfoque y la calidad.

    La paradoja de que estemos a la cola en enseñanza secundaria y a la cabeza en número (no en calidad) de universitarios podría darnos la idea de que a lo mejor efectivamente sobran estudiantes universitarios (y, consecuentemente, departamentos y facultades enteras) y de que quizá hayamos llegado a este paradójico destino porque el acceso a la universidad es más una cuestión de clase social de origen (o de aspiración) que de otra cosa. Y de que, como pasa tradicionalmente en España, los bienes públicos subvencionados con más alegría son aquellos que consume característicamente la clase media.

    El resultado es que los alumnos hacen, casi gratis, una carrera impartida mediocremente, donde unos hacen como que enseñan y otros hacen como que estudian: por eso en efecto podrían hacer lo mismo que hacen en un año menos, en la mayoría de las carreras. Y como no es con su dinero, y como sigue dando ventaja en el mercado laboral (aunque menos que en otros países, sigue dando menos desempleo y mejores salarios), pues sigue pareciendole, a la mayoría, un acuerdo tácito aceptable.
    Excepto a la minoría que quisiera recibir una buena formación y de verdad tiene interés en lo que estudia, claro. Y excepto a los que se dejan las pestañas haciendo ingeniería o similar, donde los claustros tienen a gala que la carrera cueste siete u ocho años en promedio.

    Aunque personalmente me perjudique (porque dentro de no mucho tendré algún hijo en la universidad) lo menos injusto, y además la manera de que la universidad mejorase, sería que los estudios costaran al estudiante una fracción bastante mayor del total de lo que cuestan al Estado (acompañado con un sistema de becas decente, no como el de ahora), porque a lo mejor así la multitud disminuia, pero los que se quedaran empezarían a pedir algo a cambio de su dinero.

    De ahí deduzco, al revés de lo que parece sostenerse en el vídeo, que si Bolonia aproxima, aunque sea parcialmente, un tramo de los estudios a su coste real, eso debe contar como mérito, no al revés. Puede que, milagrosamente, lleguemos a una cierta competencia entre universidades y Facultades, gracias a la cual solo tengan éxito ofreciendo másters quienes den algo valioso a cambio de lo que cuesten, lo que elevaría su calidad (no es tan dificil como parece, porque espacio para elevarla hay muchísimo).

    El mérito poco corriente que le doy a las palabras del señor decano es decir, con todas las letras, que la gracia de tener el bachillerato era que lo tuviera poca gente, no lo que se aprendiera, y que el hecho de que lo tenga mucha lo devalúa: es así, ciertamente, porque antes caracterizaba el ascenso social, o la pertenencia a la clase media, y su extensión le hace perder valor como signo de clase. Por cierto, que ahora lo tenga más gente no quiere decir que su contenido o exigencia hayan disminuido, quiere decir simplemente que este ya no es un país pobre con una clase media pequeña. Ese signo de clase o de pertenencia a la “élite” se trasladó a la carrera universitaria, como dice, pero el hecho de que más de la mitad de quienes acaban el bachilerato hagan una carrera (paso lógico siguiente, planteadas las cosas así) va también progresivamente devaluándolo como valor de distinción.

    Lo que es asombroso es que esta exposición de la titulitis que he resumido, ese mal endémico español, se haga con esa ingenuidad. ¿Los empleadores no podían (y no pueden) distinguir entre candidatos que tienen un papelito de licenciado, equivalente legalmente? ¿Por qué? ¿Porque todas las universidades valen lo mismo, todos los títulos lo mismo, todos los expedientes lo mismo, todos los curriculos complementarios lo mismo? ¿O sea, nada, excluyendo el papelito en sí mismo?

    Donde los estudios universitarios son tomados en serio, porque a menudo son buenos, ni todos los títulos de todas las universidades valen lo mismo, ni todos los expedientes académicos valen lo mismo, ni la experiencia adquirida en campos complementarios se desprecia.
    Lo que demuestra lo que dice es que el título valía (y vale) solo como tal título, independientemente de su significado, como un signo de “ser de los nuestros”, no de haber adquirido una formación objetivamente valorable.

    Si la calidad de la universidad fuera la que debiera ser, todo el planteamiento sería distinto. Ni todos los títulos valdrian lo mismo, ni a todo el mundo le compensaría hacer como que aprende cinco o más años, porque tendría que invertir un gran esfuerzo y un buen dinero, que tendrían empleos alternativos. A la vez, las otras enseñanzas secundarias y profesionales serían también bastante mejores.

    Por cierto, la ratio profesor/alumno está en España alrededor de 1/13 (cifra aproximada de memoria). Precisamente no parece que sean medios lo que falten, al menos en cantidad. La calidad y el esfuerzo ya son otra cosa.

  14. pseudópodo dijo:

    Aloe: por una vez estoy de acuerdo contigo. No en todo, claro, pero alguna cosa que dices que llevo tiempo diciéndola yo casi textualmente: lo del “acuerdo tácito” entre profesores y alumnos. El “pacto social” que evita la conflictividad, y que consiste en que yo (profesor) no me esfuerzo en enseñar bien pero tú (alumno) tampoco me lo exiges porque a cambio yo te hago la vida fácil no exigiendo demasiado y tú consigues tu título sin muchas molestias y en un tiempo razonable. Que es a lo que venías aquí y no a otra cosa.

    No creo, sin embargo, que aproximar el coste a su valor real sea la mejor estrategia para romper este círculo de mediocridad. La mejor manera de que se valore la enseñanza universitaria es convirtiéndola en un bien escaso: disminuir el número de plazas de modo que sólo entren los mejores. Y haciendo que sea más exigente.

    Esto tendría todos los efectos positivos que mencionas “si la calidad de la universidad fuera la que debe ser” sin la injusticia social que supondría un encarecimiento, por muchos créditos blandos que se den. Y sería impopular, sí, pero también es impopular subir las tasas (aunque me temo que menos, porque aquí se ve como un derecho universal el poder ir a la universidad y reducir las plazas es un anatema). Tendríamos además la ventaja de que dividir por dos (por ejemplo) el número de alumnos equivale a duplicar los medios a coste cero (aunque también coincido contigo en que el principal problema no es la falta de medios).

  15. Aloe dijo:

    Que accedan pocos a la Universidad manteniéndola igual que ahora en lo demás no disminuiría la injusticia, ni aumentaría la calidad. Esa era la universidad que había hace una o dos generaciones, y no era mejor. Era (seguramente) peor. Ese experimento ya lo hicimos, y no salió bien.

    De hecho, la mejor opción sería que todos los que lo merecieran (por esfuerzo y por talento) pudieran ir a la Universidad, pero incluso en ese caso, esa opción óptima implicaría que todos los que pudiesen pagar lo que cuesta lo pagasen (independientemente de que a un buen número les saliera más barato y a otro buen número incluso les pagásemos por estudiar).

    Lo contrario implica seguir en ese acuerdo tácito, de hacer como que se enseña y hacer como que se aprende, puesto que el valor de ese título estaría en su escasez, no en su calidad, igual que pasaba hace treinta o concuenta años.
    Porque ¿cual sería el incentivo para mejorar por parte de profesores, departamentos y universidades, en ese caso? Cero.
    ¿Y cual sería el incentivo para los alumnos? Para los que están interesados en aprender, el mismo que ahora. Para los demás… el mismo que ahora.

    Puede que en España haya demasiados estudiantes universitarios, pero es porque hay pocas alternativas en otra clase de enseñanzas. No me parece deseable que disminuya el número de personas que se procuran enseñanza superior. Lo que me parece un despilfarro (de dinero público, de talento y de esfuerzo) es dar mediocremente una enseñanza en cinco años que debería darse con más calidad, en dos o tres, y orientada mucho más eficazmente a lo profesional (en la mayoría de los casos).

    Hay muchísimos estudiantes haciendo muchísimos títulos sin sentido profesional ni académico suficiente, teniendo en cuenta lo que procuran esos títulos de verdad: Decenas de miles haciendo carreras como Periodismo, Psicología, o Derecho (y muchas otras), que les van a dar una barniz de cultura y unos pocos conocimientos generales, pero que de ninguna manera les van a capacitar como periodistas, psicólogos o abogados (los que de verdad quieren ejercer de eso tienen luego por delante otros cuatro o cinco años de aprendizaje “de verdad”). Un motivo adicional de tristeza es que los menos rapidillos en coscarse tardan mucho en darse cuenta, y andan por ahi lamentándose de que con su flamante titulito de Psicología (o de equis) no tienen un trabajo cualificado de psicólogo (o de equis) al salir. Que era lo que creían los inocentes que estaban comprando, y así de baratito.

    Para todos esos títulos no tiene ningún sentido pedir que sigan siendo como ahora pero admitiendo sólo a cuatro gatos: ¿donde estaría la ganancia? ¿Milagrosamente por ser cuatro gatos van a adquirir en las mismas facultades, con los mismos profesores y la misma calidad de enseñanza lo que no adquieren ahora?

    Muchos de esos alumnos preferirían (si hubiera donde elegir eso) una enseñanza prestigiosa y de calidad orientada a lo laboral-profesional. Otros en cambio estarían dispuestos a hacer el esfuerzo de dedicar cinco años a aprender de verdad una disciplina universitaria, en lugar de los ocho o diez que tienen que emplear ahora (empezando su verdadero aprendizaje cuando salen de la facultad).

    Para todos ellos, y para el contribuyente que paga la fiesta, y para el nivel de formación y de investigación del país en general, sería mucho mejor que todo el mundo tuviera en la cabeza lo que cuesta la enseñanza superior (la pagara luego realmente en su caso particular o no) y exigiera en consecuencia.

    Y planteadas las cosas en los terminos en los que están ahora (es decir, en muchas titulaciones la licenciatura te da un barniz general, pero aprender de verdad se hace luego y es otra cosa) tendría sentido mantener esa enseñanza del “barniz general”, pero sin perder tanto el el tiempo (es decir, dado en tres años, cuatro como mucho), sin engañar a nadie, y cobrando lo que cuesta, momento en el que no habría por qué lamentarse si centenares de miles (si así lo quieren) vayan a adquirir ese barniz y esos conocimientos generales, si creen que les son útiles o si les apetece porque les gusta. Al fin y al cabo, de lo suyo saldría.

    A mi me parece perfecto que los funcionarios de prisiones, los fontaneros o los vendedores vayan a la universidad, porque no sólo de pan vive el hombre.
    Lo que es más discutible es:
    – Que se tiren allí cinco o más años a costa del contribuyente pa ná (cuando lo que adquieren se podría adquirir en tres, si el sistema fuera exigente con todas las partes, centros y profesores sobre todo).
    – Que el gasto universitario sea netamente regresivo, como de hecho es (en términos técnicos, que contribuye a empeorar y no a mejorar la distribución de la renta, porque va mucho más a los deciles de renta superiores que a los inferiores).
    – Y que con todo ese despilfarro de tiempo y de dinero, no tengamos una universidad de calidad, porque apenas hay sitio e incentivos para que la haya (mejorando lo presente, que desde luego hay departamentos aquí y allá que son mejores).

    Para que un sistema sea eficiente, lo primero que tiene que tener es un sistema de señales (precios) eficiente. Eso no es siempre equitativo, y en este caso desde luego no lo sería (en ausencia de un sistema de becas-salario eficaz que lo complementase).
    Pero ahora tenemos lo peor de ambos mundos: un sistema donde nadie exige porque se tira con pólvora del rey, que sin embargo es altamente inequitativo, porque la pólvora va fundamentalmente a los estratos socioeconómicos medios y superiores de la población.

    Con el añadido de que sus perversiones se contagian al resto de la enseñanza: ni hay incentivos para que las otras enseñanzas superiores sean buenas, ni forma un buen profesorado para el resto de las enseñanzas, ni “educa” en el sentido de que todo el mundo interiorice que la educación buena es costosa y valiosa. Porque cuesta mucho pero lo vale.

  16. pseudópodo dijo:

    Aloe, creo que resumes muy bien la situación en esta frase: “ahora tenemos lo peor de ambos mundos: un sistema donde nadie exige porque se tira con pólvora del rey, que sin embargo es altamente inequitativo, porque la pólvora va fundamentalmente a los estratos socioeconómicos medios y superiores de la población.”

    Después de leer despacio tu comentario, entiendo que la principal diferencia entre nuestras posturas es que tú das más importancia que yo al precio como elemento que consigue que se “valore” de la enseñanza. En realidad, yo también creo que lo que es gratis no se valora, y lo que es barato se valora poco, pero me parece que “admitiendo a cuatro gatos”, como dices tú, ya se ganaría bastante:

    1) Serían alumnos mejores. Más motivados, más trabajadores, más inteligentes. Podría exigírseles más y subiría el nivel, con todos los benéficos efectos secundarios que esto implica y que mencionas al final de tu comentario.

    2) Tener buenos alumnos tendría un efecto motivador sobre los profesores. Eso ya es un importante incentivo. Para mí, al menos, mucho más importante que las propinillas económicas con las que intentan incentivarnos, ignorando por completo cual es la psicología del profesor. Para un profesor, trabajar con buenos alumnos es un placer y un estímulo, trabajar con inútiles es un tostón. Hacerlo, encima, con un montón de engorros burocráticos, como ahora vamos empezando a tener en la universidad gracias a Bolonia, empieza a ser deprimente.

    No estoy en absoluto de acuerdo con que ya hayamos hecho el experimento de esa universidad a la que accedían pocos alumnos. Hace una o dos generaciones accedían pocos, pero el factor que limitaba era el económico, no la capacidad. No tiene nada que ver.

    Ya que estamos arreglando el mundo, creo que unas medidas simples bastarían para dar un importante empujón a universidad:

    1) Tener un catálogo limitado y único en España de títulos universitarios. Nada de ocurrencias publicitarias coyunturales.

    2) Eliminar la selectividad (quizá, sustituirla por un examen de reválida de bachillerato)

    3) Poner a cambio un examen de ingreso específico para cada titulación, único a nivel nacional, con una convocatoria anual. Se podría presentar cualquiera que tenga el título de bachillerato, independientemente de la especialidad de éste, y tantos años como se quiera.

    4) Los alumnos elegirían la universidad en la que cursarían sus estudios por orden de nota en ese examen, hasta que se agotasen las plazas (su número estaría fijado por el Ministerio de Educación). Podría modularse esa nota con la media del bachillerato, pero no demasiado.

    5) Los x alumnos con mejor nota tendrían una beca-salario que cubriría todos sus gastos, incluyendo la residencia. Los y alumnos siguientes tendrían una beca de menor cuantía. Los demás tendrían créditos blandos.

    6) Las universidades que durante unos años no fueran elegidas por un número mínimo de alumnos tendrían que eliminar esa titulación. ¿Qué eso da problemas? Más problemas dio la reconversión industrial.

    Mi modelo es, obviamente, el examen MIR, que es uno de los pocos islotes de meritocracia que va quedando en España, y que ha hecho muchísimo para que tengamos uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. Por supuesto, mientras la educación esté en manos de las comunidades autónomas, no hay nada que hacer.

  17. Aloe dijo:

    Una sola pega: Todo eso no daría ningún incentivo para que mejorase la otra parte contratante de la segunda parte.
    Los buenos aumnos puede que den incentivo a los profesores, pero los buenos profesores son los que dan incentivo a los alumnos. Y se supone que la finalidad del ejercicio era enseñar a los alumnos… En lo que propone no hay espacio ni incentivo para que los centros y los profesores mejoren. Y les hace mucha falta.

    Yo he hecho, a lo largo de mi vida, una carrera técnica de grado medio y una licenciatura de economía, repartida entre dos universidades y con unos años de interrupción. En total tengo experiencia procedente de tres centros, dos carreras y un periodo de más de veinte años. Puedo decir que los profesores aceptables que he tenido no superan un tercio del total, y para los profesores que recuerdo con admiración me sobra con los dedos de una mano.
    Por supuesto, esto es anécdota sin valor estadístico. Pero no creo que la experiencia de la mayoría de los demás sea muy diferente (conozco alguna excepción). En cualquier caso, la alego humildemente, porque la experiencia es un grado, y porque la consideración que tiene la universidad española por el mundo (ahora y antes) no parece que me quite la razón.

    Tampoco me gusta mucho el afán cuartelero y tener a todo el mundo marcando el paso. ¿Por qué exigir el bachillerato, si todo se confía a un examen? Entonces que lo pase el que quiera y pueda. ¿Por qué tener un catálogo fijo de títulos? Ya las ingenierías y otras materias adolecen de programas y prácticas adecuados a la tecnología y la sociedad de hace veinte años, como para empeorar esa inflexibilidad. ¿Por qué becar sólo según notas y no también según necesidad económica? Es lo mismo que decir que el que pasó justito porque es pobre (y sí, es una de las causas de pasar justito, aunque no la única) no pueda estudiar, igual que ahora o peor. E igual que hace cincuenta años, aunque diga que no.

    Creo poco (y cada vez menos) en el Estado exhaustivo que lo reglamenta todo, y en mantener a la gente en cercados con vallas o desfilando al paso. Creo más en tener reglas justas y razonables, intentar ser equitativos, y dejar que a partir de ahí cada uno se busque la vida y haga lo que prefiera o lo que pueda. El total siempre será más variado, ajustado y sólido que lo que diseñe cualquier Dirección General.
    La excelencia no florece a golpe de silbato, sino donde hay incentivos suficientes, buenas condiciones ambientales y libertad.

    Lo que dice de las CCAA me parece otra muestra de lo mismo: mal diseño de las reglas. Una especie de federalismo que no lo es, sin responsabilidad fiscal, y donde unos gastan sin dar cuentas y sin tener que atenerse a los impuestos que cobran, y otros recaudan y reparten el dinero según criterios deficientes, que no incluyen controlar ese gasto, es una de la razones que nos llevan a este sindiós.

  18. Athini Glaucopis dijo:

    El Profesor Mejuto tiene una especial atención para atraer los focos mediáticos. Después de la pequeña popularidad conseguida por este video, ahora su fama se ha hecho internacional: él es el principal protagonista de un caso de plagio tan descarado que casi cuesta entenderlo (con lo fácil que es copiar las ideas y los datos, pero disimular un poquito para que no se note…):

    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ciencia/china/duplicada/Galicia/elpepisoc/20110520elpepisoc_8/Tes

    La ciencia española no tendrá repercusión internacional, pero el ‘affaire’ de Mejuto y su equipo aparece ya en la Wikipedia inglesa como uno de los ejemplos típicos de “scientific-misconduct”:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Scientific_misconduct

    Y ahora uno de los más importantes periódicos de Alemania (el “Frankfurter Allgemeine Zeitung”) le dedica un amplio reportaje a este asunto (“War die Guttenberg-Affäre denn zu gar nichts gut?”, 15-junio-2011):

    http://www.faz.net/IN/INtemplates/faznet/default.asp?tpl=common/zwischenseite.asp&dx1=B43A6DE1-AB1B-0749-EF51-A4D52091788B

    Quienes no sepan alemán o no estén suscritos a la edición digital del Frankfurte Allgemeine Zeitung pueden hacerse una idea de los contenidos del artículo gracias a un extracto que publica el profesor García Amado en su bitácora:

    http://garciamado.blogspot.com/2011/06/asi-nos-ven-los-alemanes-algunas.html

  19. Juan José Palacios dijo:

    Este y Pedro Araújo (antiguo alumno de doctorado de Mejuto y actual decano de la Facultad de Ciencias de Ourense, son dos protegidos del actual rector, Salustiano Mato de la Iglesia. Así están las cosas por la Universidad de Vigo…

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