El crisantemo y la espada

En la Segunda Guerra Mundial se movilizaron cientos de miles de reclutas y muchas toneladas de acero y explosivos. Pero también se movilizó, con sorprendente eficacia a veces, mucha inteligencia. Pienso en Los Álamos, claro, donde se reunió la mayor concentración de genios de la historia, pero también en sitios menos conocidos, como Bletchley Park, donde Alan Turing descerrajaba los códigos alemanes, o el Centro de Operaciones de Wyton donde un jovencísimo Freeman Dyson asesoraba a la RAF en sus bombardeos.

Otro empeño, quizá más modesto pero fascinante, es el que le correspondió a Ruth Benedict. En junio de 1944 la guerra del Pacífico estaba en su apogeo. Dos años y medio de lucha contra los japoneses habían demostrado a los norteamericanos que la victoria no iba a ser nada fácil. No era sólo que los problemas logísticos tuvieran una envergadura inédita (¿hace falta recordar el tamaño del Pacífico?); es que además se enfrentaban a un enemigo formidable. Un enemigo, además, profundamente extraño. En palabras de Benedict:

Al igual que la Rusia zarista antes que nosotros, en 1905, luchábamos contra una nación perfectamente armada y adiestrada que no pertenecía a la tradición cultural de Occidente. Era obvio que para los japoneses no existían las convenciones bélicas que las naciones occidentales habían llegado a aceptar como hechos humanos naturales (…) En realidad, el problema principal estaba en la propia naturaleza del enemigo. Debíamos, ante todo, entender su comportamiento para enfrentarnos con él.

Un ejemplo de esta extrañeza era el comportamiento de los japoneses ante la derrota:

Durante la campaña en el norte de Birmania, la proporción de prisioneros [japoneses] con respecto a los muertos fue de 142 a 17166; es decir, de 1 a 120. Y de los 142 soldados que se encontraban en los campos de prisioneros, todos, excepto una pequeña minoría, se hallaban heridos o inconscientes cuando fueron apresados (…) En los ejércitos de las naciones occidentales, es un hecho reconocido que las unidades no pueden resistir a la muerte de la cuarta o la tercera parte de sus efectivos sin rendirse. La proporción entre los que se entregan y los muertos es de cuatro a uno.

Cuatro a uno en occidente, uno a ciento veinte en Japón. Está claro que eran diferentes.

Otro ejemplo: los oficiales japoneses no tenían reparos en sacrificar a sus hombres si con ello conseguían el éxito de una misión. Esto parece inhumanos, pero es que los propios soldados preferían morir a la ignominia de rendirse. El trato que daban los japoneses a sus prisioneros de guerra era atroz, pero sus propios heridos no corrían mucha mejor suerte: no se preocupaban de evacuarlos, y cuando se retiraba el batallón de una posición, el oficial al mando a menudo los mataba de un disparo.

Ante este panorama, el alto mando norteamericano hizo algo muy notable. En lugar de demonizar a los nipones como bestias inhumanas, como ciegos fanáticos, hubo quien pensó que había que intentar entenderlos. Y contrató a Ruth Benedict, que era, junto con Margaret Mead, la antropóloga más brillante del momento, para esa tarea.

No fue fácil: estaban en guerra, y era imposible utilizar la principal herramienta del antropólogo, el trabajo de campo. Benedict lo suplió entrevistando hasta la extenuación a docenas de inmigrantes criados en el Japón. Y empapándose de toda la literatura japonesa que pudo:

Al revés de lo que sucede con muchos pueblos orientales, los japoneses tienen una gran tendencia a escribir sobre sí mismos. Escribieron sobre las trivialidades de su vida, lo mismo que sobre sus programas de expansión mundial. Y eran notablemente francos. Claro está que no daban una imagen completa. Nadie lo hace. Un japonés que escriba sobre el Japón pasa por alto cuestiones verdaderamente cruciales, pero que son para él tan diáfanas e invisibles como el aire que respira, y lo mismo hacen los norteamericanos cuando escriben sobre los Estados Unidos (…)

Leía esta literatura como Darwin dice que leía cuando estaba trabajando en sus teorías sobre el origen de las especies, anotando todo aquello que no lograba comprender. ¿Qué necesitaría saber para entender la yuxtaposición de ideas en un discurso pronunciado en la Dieta?¿A qué respondía la repulsa de un acto que parecía trivial y la fácil aceptación de otro que parecía ultrajante? Yo leía haciéndome siempre la misma pregunta: Hay algo absurdo en esta imagen. ¿Qué necesitaría saber para entenderla?

Esto me parece absurdo, luego no lo entiendo bien”: maravillosa actitud, y sumamente infrecuente.

El resultado de este trabajo se publicó en forma de libro en 1946, con el título de El crisantemo y la espada, y fue un éxito inmediato. Aunque la mentalidad japonesa seguramente ha cambiado mucho en sesenta años, sigue siendo una lectura extraordinaria.

Empezaba diciendo que la Segunda Guerra Mundial sirvió para movilizar mucha inteligencia. El 11 de septiembre de 2001 vivimos una agresión en suelo norteamericano sólo comparable a la de Pearl Harbor. Se dice que desde entonces estamos en guerra contra un enemigo formidable y profundamente extraño. Pero no parece que el Pentágono haya contratado a ninguna Ruth Benedict que le ayude a entender al enemigo. Quizá es sólo un ejemplo más del general declive de la inteligencia.

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37 respuestas a El crisantemo y la espada

  1. Albert dijo:

    “Un ejemplo más del general declive de la inteligencia”: no puedo estar más de acuerdo. Parece que haya habido una conjura universal contra la educación, sin la cual difícilmente se puede aplicar la inteligencia. Además, la banalización de todo, incluso de la muerte, que nos hartamos ver “ver” todos los días a través de la televisión, conduce al empobrecimiento de los valores. Mirar al pasado, pues, nos ayuda a comprender mejor las carencias del presente. ¿Pesimismo o realismo? He aquí la cuestión…

  2. eulez dijo:

    Mmm… la primera diferencia entre japoneses y radicales islamistas es que los segundos son una organización terrorista y los primeros eran un estado de los de toda la vida, con su ejército y todo eso. Serán raros pero eran un ejército al fin y al cabo.

    Además parece que los de aquella época eran muy inteligentes, recordemos que por mucha antropóloga inteligentísima que mandasen, las bombas atómicas sobre Japón las lanzaron igualmente.

  3. >>> Hay algo absurdo en esta imagen. ¿Qué necesitaría saber para entenderla?

    Hay algo absurdo en la actuación de EEUU en Iraq y Afganistán. ¿O será que me estoy perdiendo algo? ¿Qué será mas probable, que la mayor potencia del mundo se haya estupidizado o que me falta información y equivoque el juicio?

    Introduzco, como taleto movilizado durante la Segunda Guerra Mundial o herederos directos de ésta, a muchos de los grandes de la Psicología Social: Lewin, Asch, Milgram…

  4. Esteban S dijo:

    Bueno, en realidad el pentágono sí amagó a hacer algo parecido en Afganistán e Irak con el programa Human Terrain System.

    La verdad que no lo he seguido mucho, pero tengo entendido que fue
    acumulando varios fracasos y ha caído en descrédito.

    Una diferencia esencial entre la experiencia de Ruth Benedict y el HTS está en que en la actualidad muy pocos antropólogos aceptan trabajar en el ejercito. Lo demuestra el hecho de que el HTS ha recibido mucha más gente de otras disciplinas – sobre todo de ciencias políticas.

    Si les interesa el tema, recomiendo ver la bibliografía online que anotó Lisa Wynn acá:

    http://culturematters.wordpress.com/2008/08/21/annotated-bibliography-on-hts-minerva-and-prisp/

  5. Enrique dijo:

    Extraordinaria entrada, de principio a fin. Gracias.

  6. Héctor M dijo:

    No sé si sabes que la misma idea con que terminas el post, de hecho todo el post, citando a Margaret Mead, etcétera: lo defendió Umberto Eco en un libro titulado A paso de cangrejo

    Ni que decir tiene que estoy de acuerdo con la tésis.

  7. josele dijo:

    Perdóin por la intromisión;

    Topo Universitario, esto es la información que te estás perdiendo

    http://www.hirhome.com/iraniraq/guide-iraniraq.htm

    date un margen para leer y verificar, por muy eso que te parezca

    saludos

  8. pseudópodo dijo:

    Albert, bienvenido al blog. Lo que estamos viviendo a veces parece La conjura de los necios: fue profético Kennedy Toole. Aunque habría que matizar diciendo “en occidente” porque en China o la India no se han contagiado.

    eulez, no creo que los que contrataron a Benedict fueran los mismos que decidieron lanzar las bombas (debió de ser decisión personal de Truman). Y tampoco hay que exagerar la influencia de una antropóloga. Lo que quería señalar es que me parecía un planteamiento inteligente. Un ejemplo de las preguntas que querían que respondiera Benedict: ¿Qué harían los japoneses?¿Sería posible que capitularan sin tener que invadirles?¿Deberíamos bombardear el palacio del emperador?¿Qué podíamos esperar de los prisioneros de guerra japoneses?¿Qué debíamos decir en nuestra propaganda?

    A mi lo que me interesa es que se dieron cuenta de que no basta con la fuerza bruta, que “vencer” al enemigo es una cosa más complicada que machacarle, como parecían pensar los que promovieron la guerra de Irak. Aunque veo (gracias, Esteban, muy interesante) que la idea de entender al enemigo antropológicamente no ha desaparecido, pero se ha criticado mucho.

    Topo, el enlace de Esteban S. demuestra que no se han estupidizado del todo, aunque me reservo la opinión hasta enterarme más. No me he aplicado como es debido la máxima de Benendict. Pero reconoce que, aunque Bush no fuera tonto, quedaba lejos de Truman y Roosevelt. Y no creo que pudiéramos reunir un Dream Team como el de Los Álamos.

    Héctor, ni idea de que Eco se me ha adelantado, pero es un honor. Y también un honor tenerte por aquí, Enrique, y más que te haya gustado.

    josele, gracias por el enlace; aunque no sé si voy a poder hincar el diente a tanto material (con lo de Esteban y lo tuyo hay para un libro entero).

  9. Albert dijo:

    Pseudópodo, veo que aquí hay inteligencia y sentido común, lo cual no es poco en los tiempos que corren (cuando, efectivamente, “todo cae”). Te acabo de enlazar a mi blog en castellano (TRANSEÚNTE EN POS DEL NORTE: http://transeuntenorte.blogspot.com/ ).
    Desde la joven madrugada barcelonesa, un saludo cordial.

  10. Frenzo dijo:

    Estos posts me dejan pensando (tendrías que escribir libros, Pseudopodo), porque se inician y avanzan con la firmeza de un relato bien contado, pero a veces terminan con un salto, una especie transposición temeraria a otro nivel. Y no termino de entenderlo, no porque me parezca absurdo, sino porque más bien es disonante con el resto del texto. ¿Realmente hoy en día le es tan desconocida al Pentágono la psicología de los fundamentalistas islámicos como lo era la de los japoneses durante la segunda guerra mundial? Y en todo caso, ¿alcanza este hecho tan particular para aventurar un diagnóstico de declive general (¡una caída!) de la inteligencia de Occidente?

  11. josele dijo:

    Pseudopodo:

    Estoy con Frenzo en que:

    a)un poco de calma no te (nos) vendría mal: ¿a qué las prisas por cerrar el texto de un post? ¿por qué saltar de un post al siguiente? A veces casi parece un telediario; estoy terminando de leer un post y sus comentarios cuando ya esta el siguiente. Y muchas veces 4 posts después el tema es el mismo…

    b) Sobre el tema del post; Si aquí somos 4 gatos y caemos en estas cosas, ¿por qué somos tan ingenuos de pensar que ellos son tontos y no caen en ello, cuando esos tios del Pentagono (y del BCE y de la FED) tienen edificios enteros con tios pensando…?

    sin acritud…

    y c) ya doy por descontado que NO vas a leer los enlaces, porque no te puede dar tiempo a leer todo, preparar el siguiente, atender a tu familia, tu trabajo. Está bien lo de querer, incluso puede quedar bien aunque no sea lo que pretendes, pero termina pasando lo contrario; (des)motiva reecontrar el mismo tema secuencialmente, querer hablar de un texto en plan intertextualidad contigo o con los demás participantes, y que siempre digas (y los demás…¿?) “a ver si lo leo” postponiendo…

    Evidentemente, si yo quisiera hablar sólo de lo que me interesa, tendría mi propio blog, o mi propio Pentágono; si no lo hago, si leo este, y participo en él, es porque hay un “acuerdo tácito” entre Pseudópodo y sus lectores (yo entre ellos).

    Lo cual no quiere decir que a veces, como Frenzo, o como yo, no entendamos, como tú, cómo se le puede pasar a los del Pentágono o a los lectores del blog que dado cierto nivel, y cuando se empiezan a repetir las cosas, el que la lleva no de margen a meditar y parezca que no lo entiende.

    Y conste que sigo recomendando la lectura del blog a mis alumnos en clase como complemento humanístico a su formación.

    un saludo

  12. Grunentahl dijo:

    ¿Puede ser que el “declive general de la inteligencia” se deba en buena medida a la forma en que se elige a los responsables politicos, que son los que deciden, por ejemplo sobre los planes de estudios, en las democracias en las que vivimos? Ya sé que es la democracia es “el peor de los regímenes políticos, si excluimos a todos los demas”. Y no cambiaría mi condición de ciudadano occidental por ninguna otra.
    Los candidatos que se presentan a las elecciones son preseleccionados por unas comisiones electorales partidarias que funcionan con arreglo al famoso principio de “el que se mueve no sale en la foto”. Lo dijo Alfonso Guerra, pero vale para todos los partidos. Y no sólo en España, en la que podríamos achacarselo a la Ley electoral, que tiene “anchas espaldas”, sino en todos los países de democracia liberal (o socialdemocracia), en mayor o menor medida. La selección se hace desde la cima de la pirámide hacia abajo, lo que implica que el de arriba no suela querer rodearse de gente más lista que él para que no le haga sombra. Que somos muy competitivos vaya… La tendencia por tanto es a ir empeorando…
    A estas horas de la noche no se me ocurre ninguna solución para este problema, así que ahí os dejo la idea…
    Muy bueno el post, Pseudópodo. ¡UN SALUDO MUY CORDIAL Y BUENAS FIESTAS!

  13. elquebusca dijo:

    Estoy con Topo Universitario.

    ¿quién nos asegura que no hay expertos pensando para entender al enemigo? ¿Es que iba a salir destacada la noticia en los periódicos?

    Desde luego, más importante que la conclusión que tú sacas (el declive de la inteligencia) es la otra frase que destacas:

    “Hay algo absurdo en esta imagen. ¿Qué necesitaría saber para entenderla?”

    Es muy graciosa una frase que decimos cuando encontramos una postura absolutamente contraria a la nuestra. “¿Pero en qué cabeza cabe?”

    Siempre se puede responder… “Esa idea que a usted le parece tan absurda cabe en la cabeza de este señor, y en la de este y en la de este. Y por eso usted en lugar de escandalizarse debería preguntarse cual es la razón por la cual estos señores ven la realidad de este modo. Debería intentar entender qué parte de verdad tienen y si están equivocados qué factor existe en la realidad que les lleva a equivocarse.

    Es decir lo que dice al final la perla que tú has encontrado: ¿Qué necesitaría saber para entenderla?

    Topo universitario te ha respondido acudiendo a uno de los descubrimientos que tu haces en tu post. ¿No será que te falta información y por eso la postura de EEUU te parece absurda? (bueno, todo esto ya estaba dicho)
    ……………………………..

    La altura de los presidentes pasados no puede nunca compararse con los casi actuales porque nos falta distancia para medir. Lo mismo sucede con el equipo de Los Álamos. Sólo hoy sabemos la altura real de las figuras que ahí estaban reunidas.
    En todo tiempo presente siempre hay figuras cuya talla real sólo se conocerá en el futuro, y algunas figuras cuyas talla parece ahora enorme y luego mengua bastante con el paso del tiempo. Es una injusticia querer comparar personajes del pasado con los del presente.

    Los nobel en literatura, por poner un ejemplo, no son todos luego conservados por el tiempo como escritores de verdadera altura y sin embargo sí lo son gente que nunca lo recibió.

  14. He echado de menos un disclaimer, tradición que ya estoy empezando a imitar cuando comento por otros andurriales. El post es magnífico y sí, en parte pienso también que precisa meditarlo y desarrollarlo, porque son muchas ideas, y todas sugerentes, en un breve espacio.
    Por cierto, la descripción de la mentalidad japonesa me ha recordado a la educación en Esparta, a través de los versos de Tirteo que cita Haeger en la Paideia. Se parece a la Areté griega, de la que estamos tan faltos ahora.
    Por último, no me parece que haya que leerlo todo para barruntar una actitud. Soy de los que piensan que es incompatible ser un canalla por las mañanas y padre amoroso en casa y por las noches. Quiero decir que de la cualidad moral que se adivina en algunos gobernantes a través de una muestra limitada de sus acciones puede deducirse el fundamento de su actitud en otras cosas, sin necesidad de recurrir a una extensa bibliografía. ¿O necesitamos un tac de la novia para casarnos?
    Un abrazo.

  15. panta dijo:

    Excelente recomendación : lo leeré.
    Por otro lado creo que en todos los comentarios se está jugando con doble sentido sobre la palabra ‘inteligencia’. Esto no tiene nada que ver con IQ ni con temas educativos, quizá es una medida de la confianza que EEUU tiene en sus propias fuerzasy un menosprecio claro por la naturaleza de sus enemigos ; digo EEUU porque creo que las actuaciones de los demócratas en este sentido no son tan distintas de los denostados ‘halcones’.
    Saludos.

  16. pseudópodo dijo:

    Gracias a todos por los comentarios, tanto los elogiosos como los críticos (y especialmente a los premios: muchas gracias, r; y también Albert, lo que me dices es también un premio) No tengo ahora tiempo de responder despacio, pero sí quería decir que algunos de los comentarios, sobre todo el de Josele, me han dejado pensativo. Me ha llegado al alma eso de que el blog parezca un telediario 😦

    Es verdad que un poco de calma no me vendría mal. Tenía la idea de que publico poco, pero a lo mejor publico demasiado y no me da tiempo a leer lo que debería ni a pensar bien lo que digo. Pero, al menos en el caso de este post, no es que el tema se repita. No tenía intención de volver a quejarme de que “todo cae”. En realidad, estaba leyendo el libro de Benedict, me pareció muy interesante su planteamiento, y me llamó la atención eso de que reclutaran a una antropóloga, y no sólo a físicos e ingenieros, como había leído tantas veces. Por eso empecé hablando de la “movilización de la inteligencia”. Y podía (y quizá debía) haber acabado el post donde la foto, y habría quedado una invitación a leer un libro que me parece magnífico (parece que sólo Panta ha visto el post como lo que es primordialmente, una recomendación de lectura). Pero al escribir se me ocurrió que había un contraste muy grande entre la actitud de los USA en esa guerra y la que han tenido ahora en Irak y Afganistán. Al menos, eso me parecía, porque ahora no lo tengo tan claro, con lo que Esteban nos ha contado del HTS. Así que me pareció una manera más redonda de acabar el post referirme a ese contraste. Y, al final del todo, como en el background sigo rumiando lo que he escrito y hemos discutido en posts anteriores, se escribió sola la frase sobre el declive de la inteligencia.

    ¿Y por qué cuento este “making of”? Pues porque no es que el post haya concluido precipitadamente, no es que se repita la misma idea cuatro posts después, no es que pretenda sacar una conclusión general de un hecho demasiado particular. Sí, es una transposición temeraria lo del final, Frenzo, pero esto no deja de ser literatura (por cierto, si yo debía escribir libros, tu deberías criticarlos).

    De todos modos, sí, tengo que leer más y escribir menos. Bastante ruido hay ya en el mundo.

    Bueno, no me da tiempo a más por hoy. En otro rato sigo, que tenía que decir algo sobre lo de Grunentahl, Animal de fondo y elquebusca)

  17. Respecto al declive de la inteligencia, recomiendo leer sobre el ‘efecto Flynn’.

    >>> No creo que pudiéramos reunir un Dream Team como el de Los Álamos.

    ¿Por qué no? Si la idea de base es que ellos eran más listos que nosotros, no estoy de acuerdo. ¿Acaso la primera gota que desborda un vaso lleno es mejor que las demás? No, simplemente llegó en el momento justo.

    >>> La cualidad moral que se adivina en algunos gobernantes a través de una muestra limitada de sus acciones puede deducirse el fundamento de su actitud en otras cosas.

    Curiosa idea, muy estadounidense. Por eso para ellos es tan importante conocer la hoja de servicios en el Ejército o los líos de faldas de los candidatos a presidente. En España, sin embargo, nos fijamos más en… Bueno, vale, no sé en qué nos fijamos.

  18. JuanPablo dijo:

    pseudópodo, los han reunido, pero por un tiempo no nos enteraremos de qué hicieron (hasta que consideren que la guerra terminó, como mínimo). Te dejo un nombre: Epstein.

  19. pseudópodo dijo:

    Hay muchas cosas mezcladas en este tema (o muchos temas mezclados en esta cosa).

    Ya había oído hablar del efecto Flynn que menciona Topo, que consiste en que las puntuaciones medias en los tests de inteligencia tienden a subir a lo largo de los años (no para una persona, sino en un país dado). Pero cuando hablo del “declive de la inteligencia” no me refiero a la inteligencia medida como CI (por otra parte, hay muchas razones para discutir el efecto Flynn… no sé que piensas tú, Topo, que de esto sabes mucho más que yo).

    Me refiero más bien a dos cosas que con lo que tienen que ver es con las posibilidades que damos a la inteligencia para florecer y para guiarnos: la vertiente educativa, donde parece haber una “conjura contra la educación” como decía Albert, y la política, que es a lo que apuntaban panta y Grunenthal: esa especie de selección negativa que hace que toda la gente más formada y con más experiencia y sensatez vaya saliendo de los partidos políticos. No hay más que comparar los políticos de la transición en España con los que tenemos ahora.

    Precisamente ayer encontré por 5€ un libro de ocasión que trata de esto, parece: El vacío de ingenio, de Thomas Homer-Dixon. Me parece que me da la razón ;-), pero ya informaré…

    Animal de Fondo, sí que hace falta meditar y desarrollar estas ideas. Y más al ir leyendo el libro, porque muy sugerente (demasiado, diría yo…). No había caído en lo que dices de la educación en Esparta y de la Areté. Hay varios capítulos, más avanzado el libro, que creo que refuerzan este paralelismo. Prometo volver sin prisas a ello.

    JuanPablo, oracular estás. Apunto ese nombre a ver si me lo encuentro.

  20. jusamawi dijo:

    Ruth Benedict pensaba que era imposible juzgar una cultura basándose en los principios que otra cultura defendía. Parece ser que esta idea se la despertó su profesor Walter Pater quien pasó toda su vida intentando convencer a sus lectores y alumnos de la importancia de probar nuevas opiniones e impresiones.Para Pater las culturas suelen estar basadas en principios artificiales que además intentan ser impuestos a los miembros de una sociedad para así conformarlos.
    Esta forma de actuar hace que se nos haga imposible comprender aquello que se escapa a nuestra forma de entender la vida.Ponerse en la mente del otro por más absurdo que ello nos parezca es el consejo,evidente en apariencia pero casi nunca seguido,que Benedict nos da para intentar juzgar el comportamiento del otro.
    No se trata con esto de justificar todo comportamiento humano.Si se quiere evaluar algo hay que conocer la mente de quien estamos evaluando.
    Los interesados en crear ese molde que cada cultura repite son aquellos que se benefician de ello.Los que detentan el poder necesitan de cierta uniformidad en el pensamiento y las costumbres de aquellos a quienes gobiernan. Los gobernados, a su vez,no rechistan pues necesitan sentirse en casa. Para eso hay dos condiciones: comportarse como se espera que deben comportarse y así obtener el premio de sentirse integrados y reconocidos y rechazar lo diferente.
    Ponerse en la mente del otro representa un grave riesgo que puede socavar las creencias que dan base a nuestra existencia.Por eso los que lo han hecho han sido casi siempre tenidos por excéntricos o provocadores.
    Insisto, para terminar, que tratar de ponerse en la piel del otro nos debe llevar a conocer cómo se va a comportar. La comprensión no va de la mano de la justificación.Benedict en particular y los antropólogos en general no justifican aquello que estudian. Nos dan las pistas para que podamos entenderlo.
    Esto, evidentemente, es útil tanto en la guerra como en la paz.El problema es que en la guerra tenemos mucha más prisa.

  21. Pingback: El crisantemo y la espada

  22. frenzos dijo:

    No era mi intención ser negativo. La crítica casi siempre me parece mejor opción que el elogio (simplemente no puedo evitarla), y la verdad es que sólo me había molestado un poco ese final con aires de lamento tanguero (lo del declive de la inteligencia, cuando hay tantas muestras de que la inteliegencia (la estupidez y la maldad también) se encuentra por todos lados). Y, seamos honestos, una crítica mía reuniría todos los méritos para entrar con toda justicia en la Antología de bodrios. Y, por último, disfruto y aprendo mucho leyendo cada post de este blog; nunca son demasiados ni suficientes. Y dicho esto, me llamo a un largo silencio.

  23. pseudópodo dijo:

    jusamawi, creo que es Franz Boas, no Walter Pater. Tienes razón en lo que apuntas de que comprender no implica justificar. Pero también es verdad que esa actitud, y la idea de que no se puede juzgar una cultura desde los principios de otra, nos colocan en una posición próxima al relativismo, que muchos desde entonces han cruzado. En el fondo es eso de que “tout comprendre c’est tout pardonner”. Y el relativismo sí me parece peligroso y equivocado. Así que hay que hacer equilibrios. Es un tema difícil.

    frenzo, no me sonaba a mí a lamento tanguero, pero seguro que de eso sabes más que yo 😉 Decía en serio eso de que tú deberías criticar libros porque casi siempre tus comentarios han sido muy oportunos. Así que nada de antología de bodrios. Cuando escriba un libro, te lo mando. Quedas advertido.

    • jusamawi dijo:

      Tienes razón.El profesor era Franz Boas.Walter Pater fue el autor de Studies in the History of the Renaissance, libro que parece influyó en el pensamiento de de R.B.

      El relativismo no sólo es peligroso sino inaceptable.Eso de no poder juzgar o condenar las actitudes de otros con la excusa de que no les entendemos es un argumento demasiadas veces utilizado para intentar acallar las críticas que nos merecen comportamientos ajenos.
      Me da exactamente igual la cultura de la que procedan la ablación del clítoris o el uso del burka, por citar algunos ejemplos,para criticarlos, juzgarlos y condenarlos sin que en nada me influya no pertenecer a la cultura que los practica.

      • pseudópodo dijo:

        Releyendo mi comentario no sé si quedaba claro que al decir “también es verdad que esa actitud… nos coloca en una posición próxima al relativismo” me refería a la actitud de Benedict de “tratar de ponerse en la piel del otro”. Lo que encuentro difícil es conciliar eso, que me parece muy necesario, con la firmeza para juzgar las actitudes de los otros. Es decir, la comprensión antropológica con el rechazo del relativismo. Al final, a lo mejor la única solución es la prudencia y (ya que estamos en estas fiestas lo voy a decir sin miedo a ser cursi) el amor. Por lo demás, totalmente de acuerdo con lo que dices aquí, Jusamawi.

  24. Albert dijo:

    Vivo e interesante este debate, sin duda. Aunque lo sigo desde la grada y no en el terreno de juego, disfruto de las jugadas (y perdonad el símil futbolístico, que no es, ni mucho menos, mi “especialidad”, pero ahora me viene bien).
    Me reafirmo en la calidad de este blog y de los que colaboráis con vuestras opiniones: mi curiosidad innata se siente muy satisfecha.

  25. pseudópodo dijo:

    Gracias, Albert: hasta lo del fútbol se te perdona con esos elogios 😉

  26. JIFF dijo:

    Gracias, me han dado unas ganas bárbaras de leer éste libro, ojala puedo conseguir acá en la república bananera

  27. JIFF dijo:

    Con respecto alo que comentan de “Hay algo absurdo en esta imagen. ¿Qué necesitaría saber para entenderla?”

    hace poco escribía al respecto en cuanto a las “manías” y el “frikismo de los nipones” http://nihonjiff.blogspot.com/2009/12/joke-is-on-you.html

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  32. wraitlito dijo:

    Yo es que cada poco tengo que releer a los clásicos – como este post – para poder seguir plagiando un poquito 😉

  33. bloodykefka dijo:

    Es una pena, entender a los musulmanes posiblemente ayudaría mucho a erradicar el terrorismo integrista que todas las bombas del mundo. Y lo malo que estas políticas nos perjudican, a todos.

    Lo curioso es eso de que los japos “escriben mucho sobre ellos”, siempre me han parecido un pueblo muy discreto. Interesante.

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