Cinco años

¿La mermelada es la prima de la gelatina?

¿El ojo está vivo?

¿Quién descubrió los gatos?

¿Por qué son estas piedras tan pequeñas?

¿El cero era antes un número?

¿Por qué el bigote se apoya en la barba?

¿La magia no existe?

¿Por qué te lo comes tú, papá?¿Es que está caducado?

¿Por qué no tienes babero?

¿Cómo se pone PUM?

¿Cómo se derrite el hielo?¡Pero si es muy duro!

¿Para qué sirven los oídos? [Para oir] ¿Y las orejas, entonces, para qué sirven?

¿A los tigres les gustan los macarrones de tornillo?

¿La hache lleva un gorro de nieve o monta a caballo?

Y así, todos los días, ad infinitum…

* * *

Silvio Rodríguez lo dijo en octosílabos:

Niño soy tan preguntero,
tan comilón del acervo,
que marchito si le pierdo
una contesta a mi pecho.

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22 respuestas a Cinco años

  1. Masgüel dijo:

    Me ha recordado el principio de “Infinity”, la peli sobre Richard Feynman. Quizá te guste.

  2. eulez dijo:

    Tu tranquilo, desahógate lo que haga falta, que te escuchamos 😉

  3. pseudópodo dijo:

    eulez, tú me entiendes…

    Masgüel, mira que soy yo fan de Feynman y no conocía esa película… así que muchas gracias. Por cierto, de lo de “sabiendo el nombre del pájaro no sabes nada del pájaro” hablé aquí hace tiempo. Y también del carrito y de la inercia (pero de eso sigo hablando: ayer mismo a mis alumnos, que son mucho mayores y todavía no entienden que eso es algo misterioso y que nadie, ni ellos mismos, entienden).

  4. Masgüel dijo:

    He leido la entrada que comentas sobre “La concepción mágica del lenguaje” y la de “Tener nombre y existir” y por no reabrir los comentarios de hilos antiguos, si no te importa, doy mi opinión aquí, ya que los comentarios infantiles me resultan tan herméticos como a tí.

    Me siento mucho más cerca de Kapuscinski que de Korzybski. En cierto modo se parece a decir que me siento más cerca de Nietzsche que de Kant. Usando la terminología kantiana, el mapa sería el mundo fenoménico (hoy añadiríamos lingüísticamente construido o interpretado) y el territorio sería la cosa en sí. Pero el noúmeno es inaccesible. Llamar realidad a la cosa en sí y apariencia a los fenómenos es una forma de dualismo un tanto patológica, porque lo que nos es real, nuestro mundo (o más bien nuestros mundos) es ese ámbito lingüísticamente construido. Nietzsche lo expresaba muy bien en el magnífico resumen de la historia de la filosofía occidental que hace en “El crepúsculo de los ídolos”:

    “Cómo el mundo verdadero acabó convirtiéndose en una fábula. Historia de un error.
    1. El mundo verdadero, asequible al sabio, al piadoso, al virtuoso, -él vive en ese mundo, es ese mundo.
    (La forma más antigua de la Idea, relativamente inteligente, simple, convincente. Transcripción de la tesis «yo, Platón, soy la verdad»).
    2. El mundo verdadero, inasequible por ahora, pero prometido al sabio, al piadoso, al virtuoso («al pecador que hace penitencia»).
    (Progreso de la Idea: ésta se vuelve más sutil, más capciosa, más inaprensible, -se convierte en una mujer, se hace cristiana…).
    3. El mundo verdadero, inasequible, indemostrable, imprometible, pero ya en cuanto pensado, un consuelo, una obligación, un imperativo.
    (En el fondo, el viejo sol, pero visto a través de la niebla y el escepticismo; la Idea, sublimizada, pálida, nórdica, königsburguense).
    4. El mundo verdadero -¿inasequible? En todo caso, inalcanzado. Y en cuanto inalcanzado, también desconocido. Por consiguiente, tampoco consolador, redentor, obligante: ¿a qué podría obligarnos algo desconocido? …
    (Mañana gris.Primer bostezo de la razón. Canto del gallo del positivismo).
    5. El «mundo verdadero» -una Idea que ya no sirve para nada, que ya ni siquiera obliga, -una Idea que se ha vuelto inútil, superflua, por consiguiente una Idea refutada: ¡eliminémosla!
    (Día claro; desayuno; retorno del bon sens y de la jovialidad; rubor avergonzado de Platón; ruido endiablado de todos los espíritus libres)
    6. Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿Acaso el aparente?… ¡No!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!
    (Mediodía; instante de la sombra más corta; final del error más largo; punto culminante de la humanidad; INCIPIT ZARATHUSTRA).”

  5. pseudópodo dijo:

    Grunentahl & Jaimemarlow: A mi me producen mucha ternura estas preguntas, es normal. Pero en el día a día es cansado. No es tan fácil escabullirse de estas cuestiones…

    Una de ayer mismo:

    – Papá, ¿a qué no sabes quién es mi mamá?
    – ¡Mamá!
    – ¡Acertaste! ¿Cómo lo has adivinado?

    Masgüel, no había caído en que la distinción entre mapa y territorio se difumina en una filosofía pragmatista. Ni que eso estuviera prefigurado en Nietzsche. Son ideas interesantes para rumiar. El pragmatismo de William James me resulta atractivo, aunque el de Rorty, por lo poco que sé de él, me parece demasiado posmoderno.

  6. Masgüel dijo:

    Te parece porque lo es. Y ese es precisamente su mérito. Haber sabido conjugar la tradición pragamatista norteamericana con las diferentes corrientes europeas de herencia heideggeriana y además expresarse con la claridad habitual de la filosofía analítica anglosajona. Cuando murió era probablemente el filósofo norteamericano más importante. Es el autor con el me siento más identificado.

  7. Alonso dijo:

    “¿El cero era antes un número?”

    Hermoso.

  8. Los críos agotan, pero son maravillosos. El mío todavía no hace preguntas, cumplió un año el viernes pasado. Miedo me da que ese manojo de nervios se ponga a preguntar si el cero era antes un número. Por cierto, algunas preguntas de tu hijo apuntan manera de poeta, como esa de la h, y otras (como la “de por qué te lo comes tú”) indican que eres un buen padre y que lo cuidas mucho o que lo engañas para comerte sus golosinas… 🙂
    Un saludo y paciencia, que es lo que nos queda.

  9. Clodoveo11 dijo:

    Niño… deja ya de joder con la pelota…
    Niño… que eso no se hace, que eso no se dice, que eso no se tocaaaaa… 🙂

    Más vale que los niños crecen. Si no, ¿qué sería de nuestra sociedad, tan hipócrita ella?

  10. Jesus, etc dijo:

    Para mí queda probado con esto (creo que contrariamente a lo que me pareció entender en algún de tu post sobre la concepción mágica del lenguaje) que el origen del pensamiento científico es puramente poético… Y que el pensamiento que realmente importa es el poético: el pensamiento científico sería puramente instrumental…

    Cito a Hannah Arendt: “La comprensión es un complicado proceso que, a diferencia de la correcta información y del conocimiento científico, jamás produce resultados inequívocos. Es una actividad sin fin, por la que aceptamos la realidad, nos reconciliamos con ella. (…) Comprender sería pues la forma específicamente humana que tenemos de vivir, y su único resultado sería el sentido”

    Lo que buscábamos de niños era que todo tuviera sentido. Se nos olvida ésto cuando crecemos. Diría incluso que si la “magia” aporta sentido, bienvenida sea.

    (Yo tengo de 5 años y de 7 😉 )

  11. Sertorio dijo:

    A mi me parecen unas preguntas llenas de sentido. Si te paras a contestarlas despacio hay casi un compendio del saber humano encerrado en las respuestas.
    Me gusta especialmente: “¿Quien descubrió a los gatos?” No solo porque es terriblemente poética sino porque en realidad es una pregunta muy buena, alguien invento (en el sentido clasico de la palabra) “Los Gatos”.
    Esto enlaza con tu otro hilo sobre la técnica, la domesticación es una de las primeras formas tecnológicas que por antigua ya consideramos como dada. Nosotros lo olvidamos, pero para la mente clara de un niño lo evidente no lo es.
    “Cuando me hice mayor deje las cosas de niño”
    Nos olvidamos de preguntar y aprendemos a aceptar las cosas como son porque así son las cosas.
    No escatimes respuesta a tus hijos, si tus contestaciones son enseñanzas ellos no las olvidaran.
    Eso si, mucha paciencia.

  12. Masgüel dijo:

    Los niños también nos hacen decir cosas muy raras a los adultos. “No me metas el pie en el bolsillo” es una frase que en cierta ocasión le dije a un niño que llevaba en brazos. No creo que tenga ocasión de volver a emplearla en otro contexto.

  13. aloevega dijo:

    Preguntas más recientes de uno mío (más mayorcito que el de la entrada):

    ¿Por qué las notas de la musica son esas y por qué unas suenan bien juntas y otras mal?
    ¿Lo del Big Bang se sabe de verdad o es un relato de cómo empezó el mundo? ¿Y como se puede saber que fue así?
    ¿Cuando se terminó el imperio romano quien mandaba hasta que empezaron los reyes esos? Pasó mucho tiempo ¿no?
    ¿Por qué no se inventa una vía como la del tren por donde vayan los coches controlados por la vía y a la misma velocidad? Así no habría accidentes.

    Asi que no es por desanimar, pero te queda bastante mili y bastantes aprietos que pasar.

  14. pseudópodo dijo:

    Alonso, a mí me encanta esa pregunta. En realidad, muchas preguntas tienen una lógica oculta. Por ejemplo, la de la hache no es tan poética como parece. Al cabo de un rato me di cuenta de que debe venir de que les enseñan las letras como si fueran personajes: la princesita “i”, el rey “u”, y así. Pero la del cero me sigue haciendo pensar. No sé si mi hija (es niña) piensa que los números evolucionan (lo de la evolución está a la orden del día, con todos los monstruos japoneses como pokemon etc). Pero me hace gracia que se haya fijado en el cero, está claro que le ha visto algo especial. Y ¿alguien sabría decir si antes (de que lo inventaran en la India), el cero era un número?

    Manuel, ya te va faltando poco para que empiece esto. Me acuerdo muy bien de la primera pregunta que me hizo mi hijo (el mayor: ahora tiene 9 años, y sus preguntas se van empezando a parecer a las que dice aloevega, aunque lo que más le interesa son los bakugan). Lo tenía sentado en la cama y se encontró un pelo. Y dijo: ¿po qué cayó pelo? Desde entonces no paró.

    Clodoveo, lo de “locos bajitos” es una buena definición. Pero espero no caer en las contradicciones de Serrat (deja ya de joder / eso no se dice).

    Jesús, etc, está muy bien la cita de Arendt. Eso de que comprender es “la forma específicamente humana que tenemos de vivir, y su único resultado sería el sentido” lo suscribo por completo. No creo que esté en contradicción con ese post: allí hablo de la ciencia y eso es una forma específica de comprender, pero que no aporta sentido. Ánimo con los tuyos 🙂

    Y esto del sentido tiene que ver con lo que dice Sertorio. Lo que buscan sobre todo estas preguntas es el sentido, aunque a veces nos parezca que no tiene por qué haberlo (¿por qué son estas piedras tan pequeñas?). De hecho, me sigue pareciendo un misterio por qué unas preguntas son “procedentes” y otras no lo son. Me parece que era Koestler el que decía que Kepler se preguntó por qué había sólo cinco planetas y se preguntó también por qué sus órbitas eran elípticas. La primera pregunta no llevó a ningún sitio, y hoy sabemos que es irrelevante. La segunda fue sin embargo enormemente fecunda. Y no era nada obvio por que una sí y otra no.

  15. ubersoldat dijo:

    ¿El ojo está vivo?
    ¿Cómo respondes a esto? Podrías simplificar las cosas y contestar “no”, pero sabemos que no es cierto. Si le respondes que sí, vas a tener que sacar una carrera en microbiología. Es una pregunta de un niño que es imposible de contestar porque al fin y al cabo ¿qué es la vida?

    ¿Y las orejas, entonces, para qué sirven?
    Esta es fácil, la oreja es como un embudo.

    Espero con ansias cuando los mis dos lleguen a esta edad. Y disfruta, que dentro de unos años te van a cocer con preguntas de polinomios, ecuaciones, gramática, historia, geografía, química, etc.

  16. elquebusca dijo:

    Pseudopodo, siempre tendrás hijos, pero niños tendrás durante muy poco tiempo. Lo de “ad infinitum” está equivocado. Ya te lo habrán dicho amigos con hijos más mayores. Los niños no duran siempre, y cuando te quieras dar cuenta habrán desaparecido. Disfruta de ellos. Dentro de diez años podrás seguir leyendo a Tolstoi y escribiendo el blog (y me creerás si te digo que los asuntos que tratas no estarán resueltos ni habrán desaparecido) sin embargo ya no podrás hablar, jugar, ni estar con tus hijos pequeños.

    Para no hartarnos de críos, sería ideal que la vida con nuestros hijos pequeños pudiera dosificarse por ejemplo a lo largo de 50 años. No funcionan así las cosas. Te proporcionan una sobredosis durante unos años (que no son muchos en el conjunto de la vida) y esa fase ya no vuelve más. Carpe diem, muchacho, para que nunca en el futuro tengas que lamentarte de haberles dedicado poco tiempo.

  17. elquebusca dijo:

    me salió un poco paternalista el comentario anterior y poco original pero creo que es cierto lo que digo.

  18. pseudópodo dijo:

    No, no pasa nada porque sea paternalista si es cierto. Y seguro que lo es (sé que me sacas unos años de experiencia en esto). Yo mismo lo pienso muchas veces. Aunque creo que lo que me quita más tiempo para estar con mis hijos es el trabajo, no el blog.

    Ah, ubersoldat, verás como ese momento se llega enseguida. Y parece, por lo que nos dicen nuestros mayores, que se pasa también enseguida 😦

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