De un walkman a otro

Recuerdo bien cuándo compré mi primer walkman: en la excursión de COU a Lloret de Mar. El itinerario incluía una parada en Andorra, y por entonces Andorra significaba whisky, tabaco y electrónica. Me debió de costar una buena parte de los ahorros, pero era alemán, tenía dos jacks de salida y una funda de cuero. Necesitaba tres pilas AA, y las primeras las gasté en el autobús, oyendo una cinta de Jehtro Tull que compré en la misma tienda.

Nunca lo llevé por la calle (en realidad, pesaba demasiado). Toda la carrera estuvo en mi mesilla y cuando me cansaba de estudiar, me tumbaba en la cama y escuchaba música con los ojos cerrados.

Hace unos meses compré otro walkman. Este es un mp3 de Sony que pesa tan poco que muchas veces no sé si lo llevo en el bolsillo. Caben 8 Gb. Eso me ocuparía unas cien cassettes, muchas más de las que me cabían en la mesilla, pero además pueden ser de video o fotos.

Desde todos los puntos de vista el walkman nuevo es incomparablemente mejor que el viejo (¡hasta suena mejor!). Y sin embargo, ahora escucho peor la música. Antes la escuchaba atento, de principio a fin. En parte porque las cintas no solían ser mías: me las había dejado algún amigo y tenía que devolvérselas. Pero sobre todo porque era muy incómodo cambiar de canción: había un botón de fast forward, claro, pero nunca sabías donde te iba a dejar y además ¡gastaba muchas pilas!

Así que oía los discos enteros: de King Crimson, Genesis, Led Zeppelin, Supertramp, Steely Dan, J.J. Cale, Triana, Vainica Doble, La Romántica Banda Local…

Ahora tengo todos esos discos y muchos más en el bolsillo, pero escucho siempre las mismas canciones. Cuando pongo Red, de King Crimson, siempre me salto Providence y One more red nightmare. En realidad, sólo escucho el sublime Starless. De Génesis pongo una y otra vez Selling England by the Pound, pero sólo una canción: Dancing with the Moonlit Knight. En el Aja de Steely Dan no paro de oir Deacon Blues, pero poco más. Y así.

Curiosamente, tener una oferta mucho más amplia y más accesible ha hecho que escuche una música menos variada: sólo lo que más me gusta. Tampoco hace falta que me la presten mis amigos: ya la bajo yo del emule. Y así no salgo de lo mismo, no aprendo nada nuevo.

Todo esto tiene relación, claro, con el astronauta de Lem. Allí decía que “para poder crear es necesario todo un cúmulo de convenciones que acote la libertad”. Ahora no se trata tanto de crear arte o cultura como de apreciarlo. Una oferta ilimitada en realidad va en detrimento de la variedad: en el buffet libre siempre acabamos comiendo lo mismo, y además, no desarrollamos el gusto. Hace falta que nos obliguen a comer coliflor para acabar apreciándola.

Quizá hoy, con una oferta infinita, cada vez haya más gente que no pase del equivalente cultural de los macarrones con tomate.

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56 respuestas a De un walkman a otro

  1. elquebusca dijo:

    Este post también tiene que ver con aquel en el que resumías las ideas de Postman. Toda tecnología supone ganancias y pérdidas. Tú intentas explicar lo que supone tener todo “a la mano”. Según tú te cierras más dentro de lo conocido. No se si es así en todas las personas o en todos los aspectos. Tu eres un cazador de libros. No es muy dificil suponer que dentro de unos años tengas “todos los libros” en un e-book en el apartado de libros por leer. Habrás perdido el placer de la caza pero a cambio tendrás todos los libros que quieres disponibles. ¿De qué modo va a influir eso en tus hábitos de lectura? ¿Leerás más? Más no creo si el tiempo de que dispones para hacerlo sigue siendo el mismo. ¿Menos? Quizá el hecho de tenerlos disponibles permite postergar su lectura “sine díe”. Desde luego me maravilla y me asombra esa disponibilidad casi absoluta de que ¿disfrutamos? hoy. Quería hacer un post sobre ello pero la verdad es que no se a qué conclusión llego. ¿Cómo vamos a decir que es malo disponer de todos los discos y de todos los libros en el bolsillo? ¿En qué sentido podemos decir que es bueno llevar en el bolsillo una biblioteca entera si no tendremos en nuestra vida entera tiempo material para leer ni un pequeño porcentaje?

    Es cierto que en los buffe libres yo siempre termino comiendo lo mismo, pero no se si es suficiente para llegar a conclusiones sobre este asunto.

    Me situo en la perplejidad, que es algo que pasa mucho. Epojé, suspensión del juicio.

    Quizá esa encrucijada de posibilidades únicamente conlleve frustración. Es la frustación a que parece que quiere condenarnos el mundo actual. “USTED PUEDE SERLO TODO”. Y es verdad en teoría… pero en la práctica solo tengo una vida y solo puedo ser UNO.

    En fin, mi reflexión no tiene mucha altura y lamento no descubrile a nadie nada… pero me temo (BRRRRR, qué rabia) que esta entrada “degenerará” en comentarios nostálgicos en relación con la música que citas que yo no oía de joven y que a estas alturas no me interesa un pimiento. (sorry por los modales)

  2. elquebusca dijo:

    Oye, que cauno es cauno y tiene sus caunadas. Que hagais los comentarios nostálgicos que os de la gana. A ver si á algún tímido mi comentario le va a quitar la intención. Pese a mi comentario condenatorio que sepais que contais con mi permiso expreso.

    Mejor no prohibo nada… porque para el caso me va a hacer la gente.

  3. elquebusca dijo:

    ¿Se nota que ayer terminé una semana horrible de mucho trabajo y que ahora me siento libre y con mucho tiempo que perder?

    Pues es mentira, aunque es cierto lo de la semana pasada de trabajo tengo muchísimas, pero muchísimas, cosas que hacer. Lo que pasa es que no las hago y prefiero estar aquí perdiendo mi tiempo. 🙂

  4. AlbertodeFco dijo:

    Pero estás considerando que una nueva tecnología se disfruta mayoritariamente por las personas que antes disfrutaban de la vieja tecnología, cuando la mayoría de las personas que usan el concepto de escucha de música actual no existían cuando escuchábamos las casetes.
    Para esas personas la nueva tecnología sólo trae ventajas.

  5. quark schiz dijo:

    Estoy de acuerdo. Dicen que la abundancia genera infelicidad. Vivo en una bilbioteca, pero prefiero comprar libros afuera o bajármelos (casi nunca he acabado de leer uno completo de los de por aquí). Quizás es por eso que me gusta jugar a limitarme las opciones. Escojo videojuegos para jugar, cosas para hacer, libros para leer, temas para bloguear, así…, los sorteo y lo que salga, pecho.

  6. Hairanakh dijo:

    Discrepo :-). Desde que me instalé stanza (lector de ebooks) me he leído del tirón unos 10 libros con derechos de autor caducados. Con el poco tiempo que gasto (y que he gastado siempre, por ir corriendo a todas partes) en ir a la biblioteca, la descarga de libros me ha permitido conocer historias que, de otra manera, probablemente nunca hubiera leído.

    Durante el breve tiempo que Pandora estuvo accesible desde fuera de Estados Unidos, descubrí unos cuantos grupos musicales que no conocía. Gracias a Shazam, en el móvil, he podido averiguar de quién era alguna canción que sonaba en la radio (y de la que no dijeron el nombre de la cantante… o llegué tarde a ello) e interesarme después por sus discos. Si no fuera por la combinación de Nokia, la Wikipedia y goear, quizás no habría escuchado el Gran Vals de Francisco Tárrega. Por internet he conseguido escuchar las canciones de un grupo folk que me recomendó una amiga… a la que veo dos o tres veces al año (sí, podría haberme pasado los discos… u olvidarse hoy, y a ver qué pasa dentro de 3 meses).

    Si no fuera por internet, no podría venir a este blog a buscar recomendaciones para libros. Y quizás mi padre se habría privado de que le regalara Rayuela para reyes.

    ¡Ahm! Y nada mejor que un buffet libre para probar platos nuevos. Después de todo, es más fácil arriesgar sabiendo que siempre puedes volver y ponerte un plato de macarrones…

    Siempre ha habido mucha más oferta cultural de la que uno puede consumir en toda su vida. No creo que la tecnología haya cambiado eso cualitativamente. Lo más importante sigue siendo la actitud ante esa oferta. A lo mejor lo único que pasa es que, una vez que hemos terminado COU y la carrera, nos vamos acomodando poco a poco en nuestros surcos mentales…

  7. Enrique dijo:

    Extraordinaria entrada, muy perspicaz. Muchísimas gracias.

  8. Clodoveo11 dijo:

    No entiendo qué quieres aprender “de nuevo”. Rebobinemos: cuando te comprabas en tiempos el “single” del grupo o cantante del que te molaba UNA canción en la cara B te ponían otra de relleno que en el 95% de los casos solía ser una castaña prescindible y siempre la obviabas salvo la primera vez, con lo que desaprovechabas el 50% del disco. Con los LP o casettes te gustaban 2 o 3 canciones y el resto solían ser una mierda, con lo cual desaprovechabas el 80 o 90% del disco. ¡Ahora aprovechas un 100% de tu selección! Que, obviamente, suele ser de “lo viejo”, es decir, canciones individuales que has oído por casualidad y que te han gustado, más que grupos o cantantes enteros con toda su trayectoria (en algún caso no, pero sólo en ALGÚN caso).

    Es como lo de las películas: anda que no habrá veces que haces zapping y ante la inmundicia general te pones a ver ESA película que has visto tropecientas mil veces, pero que no te importa revisionar una y otra vez, solazándote en los puntos geniales. ¿Para qué ver cosas nuevas si casi seguro que son malas? Sí, habría que comprobarlas todas para ir viendo lo bueno, pero nuestro tiempo es limitado.

    Por eso no me parece mal tenerlo todo, tener la posibilidad de todo para al final hacer lo de siempre. Ya sabes, más vale malo conocido que bueno por conocer. Y que tampoco somos ya tan tontos a estas alturas: lo que es malo se cata de lejos. 🙂

  9. Masgüel dijo:

    Yo tampoco estoy de acuerdo. Soy cinéfilo desde que me salieron los dientes y antes me veía limitado a mi colección de películas en VHS grabadas de la televisión y a la escasa oferta de los videoclubs. Desde que tengo internet he descargado más de tresmil películas en versión original. Antes veía los mismos títulos una y otra vez. Ahora, raro es el día que no vea una película nueva.

  10. Masgüel dijo:

    Ya nisiquiera tengo el televisor conectado al cable de antena. Hace años que no veo la televisión. Solo veo lo que quiero y cuando quiero. Gracias a internet, la capacidad de elección ha crecido enormemente.

  11. Folks dijo:

    Los placebos más caros aumentan su efectividad. ( link )

    Si no percibimos el coste de conseguir algo, nuestra percepción de su valor disminuye. Si no cuesta nada conseguir algo, es más fácil que lo acabes despreciando. Si la posibilidad de que desaparezca existe, lo consumiremos antes (Es el juego de las puertas de Dan Ariely, que si no las pinchas desaparecen. La mayoría de la gente mantiene las posibilidades (puertas) abiertas a pesar del coste)

  12. Sertorio dijo:

    Pues yo si que me siento identificado contigo.
    Yo recuerdo cuando iba a conprar discos a una tiemda de vinilos y buscaba las novedades. Los grupos sacaban un disco nuevo por año. Asi esperabas el disco nuevo de Ultravox (dicen que se han hecho funkys y ya no son tan romanticos como en Vienna).
    Compraba LPs que un chico de 16 años podia permitirse y los escuchaba de cabo a rabo porque te habias gastado la paga en ellos. Oias todas las canciones, todas, todas y aunque repetias las que te gustaban concebias el disco como un todo y asi habia macrocanciones como las de Camel, o la impactante cara b de las “Historias de misterio e imaginacion” de Alan Parson (la caida de la Casa Usher) o el arquetipo de disco obra total “El muro” the Pink Floyd.

    Recuerda que era la epoca en que en la tele ponian programas de musica: Caja de ritmos, La edad de oro, Auamba-balu…

    No se.. a lo mejor lo que echamos de menos es la juventud perdida
    Pero yo añoro la epoca en la que un disco era un tesoro y no un fungible para meter en el ordenador y no escucharlo en la vida.

  13. Aloe dijo:

    Siempre me ha gustado mucho la música, pero siempre fue cara, escasa y de difícil acceso. En los últimos tres o cuatro años he aprendido más de música (de la que me interesa, desde luego) que en el resto de mi vida. Y he ampliado mis gustos bastante.
    Manera de hacerlo: buscar en Youtube algo que te gusta. Ver las otras versiones de la misma pieza, las otras piezas del mismo grupo o autor, las emprentadas con esas, y las emparentadas con las emparentadas… surfeando, surfeando, llegas a sitios insospechados y maravillosos.
    Segunda manera de hacerlo: registrarse en Spotify (versión grats, por el momento). Lo mismo: buscas una canción que te gusta. Hay ochenta versiones de distintos grupos o artistas. Algunas son de gente que ya te gusta, pero que no catalogabas en ese estilo. Buscas más discografía de alguien que te gusta: hay diez álbumes que ni sabías que existían.

    Hace poco me pude ver así la historia sonora de un blues standard, maravilloso, tocado desde -absolutamente a pelo- por el negro imponente con la guitarrita y el sombrero, en una grabación rudimentaria de 1929, con foto en blanco y negro, hasta las versiones más suntuosas, por los guitarristas más célebres, con los reyes del blues de Chicago o Detroit, con unas bandas que quitan el hipo, y llegando hasta las versiones más cañeras de grupos hardrock o vete a saber qué.
    Una experiencia maravillosa, y antes sólo al alcance de cuatro eruditos que trabajaran en la radio.
    Y puedo tener una maravilla así cada vez que me ponga a ello. Lo que me hace pensar qué tremendamente ignorante y aislada he vivido toda la vida respecto a la música, exceptuando la clásica. Y qué gran ventaja tiene un chaval de 16 de ahora para aprender y oir lo que quiera, del mundo entero.

    Así que mis reflexiones han ido en general en dirección contraria a la tuya…

  14. Ozanúnest dijo:

    Estoy con Hairanakh: ahora tenemos más opciones.

  15. pseudópodo dijo:

    Ozanúnest: no, si es indudable que tenemos más opciones, y tampoco quiero decir que esto sea necesariamente peor. Lo que digo es que las cosas no son tan sencillas, y que más opciones no significan automáticamente más variedad real. Otro ejemplo: las televisiones. Hay una canción de Bruce Springsteen que lo resumen de maravilla: le ponen la TV por cable, se sienta con su chica a verla y entonces… We switched ‘round and ‘round ‘til half-past dawn / There was fifty-seven channels and nothin’ on: 57 canales y no ponían nada.

    Hairanakh, yo también he descubierto cosas gracias a Spotify o a Rate your music. O directamente en blogs: redescubrí Sea of Joy, de Blind Faith, por un post en El Café de Ocata, y a Wilco creo que lo conocí en el blog de Eulez (si andas por ahí, gracias), también a Espers creo que en Candelero

    Pero la cuestión es que, como dices, lo importante es la actitud ante la oferta. Lo que importa siempre no es la cosa (en este caso la música) sino lo que hacemos con la cosa, como la integramos en nuestra vida. El problema de que la cosas estén tan disponibles está en parte en que como sugiere Folks, el valor que le damos a algo está relacionado con lo escaso o lo costoso que es. Y en el caso de la música o de la cultura en general, es muy importante que le demos valor, porque la cultura de calidad exige un esfuerzo, y sólo vamos a hacerlo si creemos que es por algo valioso.

    Hay también otro aspecto, que es común a todo lo digital: es demasiado fácil cambiar a otra cosa y se hace difícil mantener la atención. Tiene que ser algo deliberado (como hace quark schiz), y eso no es nada habitual. El formato analógico, con ese tostón del fast forward, te ayudaba a mantener centrada la atención.

    Supongo que la importancia de esto depende de las peculiaridades de cada uno. Por ejemplo, Aloe, ante la variedad del youtube, yo no tengo esa disciplina que tú demuestras para montarte ese curso autodidacta. En general, si estoy conectado a internet no aguanto mucho en ningún sitio. O Masgüel: a mi también me encanta el cine pero desde que tengo hijos con los VHS que grabé en el programa de Garci todavía me sobra. Se ve que tienes mucho más tiempo que yo, quizá por eso agradeces más tanta oferta.

    Así que según las circunstancias puede ser mejor o peor el nuevo “ecosistema teconológico” , como pasa siempre: muy adecuada la mención a Postman, elquebusca (se te echaba de menos). Comparto tus perplejidades, y no me parece superficial lo que dices (eso sí, me fastidia que hayas disuadido a todos de la nostalgia, sólo Sertorio se ha animado un poquito). Mi idea es, como apuntaba antes, que lo que importa siempre es lo que hacemos con las cosas. Lo importante es qué vamos a hacer con esa disponibilidad absoluta, como va a cambiar nuestra relación con la música o la literatura o la cultura en general.

    Los optimistas tecnológicos tenéis que tener en cuenta que vuestras actitudes ante la cultura se han modelado en otra época, una época de escasez, en la que un disco era algo valioso, y que quizá vuestro aprecio por la buena música o los buenos libros está muy condicionado por esa escasez. Para vosotros esta abundancia es una bendición, pero sois (somos) una generación de transición.

    Hay que hacerse la reflexión de AlbertodeFco: que lo que importa es lo que va a ser esto para los que han nacido con ello. Lo que no veo es que a ellos “sólo les traiga ventajas”. En realidad, para ellos la música o los libros serán como el agua del grifo para mí. Das a un botón y salen. Y no tiene nada de especial, porque existía desde que nací (seguro que mi madre, que conoció lo que era ir a por agua al pozo, lo aprecia mucho más que yo). Para esta generación, no está nada claro que más sea mejor.

    Ah, Clodoveo, es que yo oía una música muy buena: King Crimson no tenían relleno. Y además no pagaba un duro, que el 90% eran cintas grabadas (o sea, pirateo, igual que ahora).

  16. jesus, etc dijo:

    No sé muy bien por qué me viene a la memoria aquél anuncio de cerveza Foster en la que se ve a un tipo (en un ambiente de western) que va a pie por el desierto (donde hubiéramos esperado verlo a caballo), bajo un sol abrasador, polvoriento, los labios llenos de ampollas por la deshidratación y el sol, cuando de pronto llega por fin a un lugar habitado y ve un bar, donde en lugar de pedir una cerveza lo que pide es una bolsa de patatas fritas. El barman le mira como quien mira a un suicida tendiéndole la bolsa de patatas. Luego le vemos llorando lágrimas secas y nos escuece la sal en los labios solo con mirarle, al igual que le miran espantados los habituales del bar (tipos duros del far west). Cuando ha acabado la bolsa y con un estoicismo digno de un samurai, pide por fin su cerveza.

    Creo que si ya no disfrutas tanto la música es porque la tienes abandonada …
    El cerebro tiende a ahorrar energía si el estímulo es bajo con la contrapartida de recibir poco placer a cambio. Y ante un estímulo fuerte se activa (se esfuerza) y entonces puede recompensarse a sí mismo con un chute de satisfacción. Lo alucinante es que el propio cerebro tiene la capacidad de proyectar “atractividad” (algo así como el burro con zanahoria delante, siendo a la vez quien sujeta la zanahoria) pero implica ese esfuerzo, el de querer conocer. Es decir que lo ya conocido no basta para mantener el nivel de estímulo. Eso es lo que te sucede y no tiene nada que ver con la disponibilidad de la música.

    Por mi parte tengo un ipod touch de 64 gigas (si la memoria no me falla 😉 ) en el que llevo libros, manuales, borradores, 4 ó 5 películas además de casi todos mis discos. Descargo (gracias a readitlater) las entradas de una docena de blogs, que son de temas variados (pasan por mis aficiones a las letras, al vino, a las guitarras eléctricas, al cine, a los pseudópodos…). Los leo en el metro y otros tiempos muertos, o en la tranquilidad de las horas nocturnas; puedo escuchar mi música mientras leo (o sin leer). Música que, gracias a internet, he diversificado y ampliado como jamás hubiera soñado a mis 16 años cuando tenía que elegir bien en qué vinilo gastaba mis pobres ahorros; he ido completando gracias a la red mi apetito filomusical con grabaciones que hubieran sido inencontrables en los comercios del ramo (discos descatalogados, raros, no oficiales), y el camino ha resultado, además, lleno de pistas hacia discos o autores desconocidos por mi hasta ahora.

    En resumen, mi experiencia personal es que el aumento de oferta y la facilidad de acceso a tanta información (y obras) ha alimentado enormemente mis gustos, me ha ayudado a satisfacer mi curiosidad en muchos terrenos (y en otros nuevas que podrán surgir, tal como ya he experimentado), proporcionándome disfrute y placer.

    Cuando se hacen afirmaciones de este tipo “Quizá hoy, con una oferta infinita, cada vez haya más gente que no pase del equivalente cultural de los macarrones con tomate” se nos olvida simplemente que como “cada vez hay más gente” (unos 2.000 millones más de personas que cuando compraste tu primer walkman). Así pues, es cierto que hay más gente que no pasa del equivalente cultural de los macarrones con tomate, pero también es cierto que cada vez hay más gente que disfruta del equivalente cultural de unas ostras con chablis.

    No me convencen en absoluto muchas de las ideas expuestas en el post del astronauta. Baste decir que uno de los momentos más proteicos en toda la historia del arte comienza a finales del siglo xix, con su cénit en la primera década del s. xx, y que comienza a descender tras la primera guerra mundial para seguir perdiendo fuerza tras la segunda guerra mundial. Ese período de tiempo es uno de los momentos más apasionantes también en la ciencia. (Me sitúo Europa, claro) Picasso y Einstein a la vez. ¿Y no es justamente un período de oportunidades nuevas abiertas por la revolución industrial, y de mayores libertades que las que se habían disfrutado en las décadas anteriores y que las que se disfrutarían posteriormente? ¿No es cierto que el testigo de la creatividad pasó entonces (2ª guerra mundial) a los EEUU donde efectivamente se fueron abanderando libertades, hubo más oportunidades, más de todo para elegir? ¿No es allí donde se crea un nuevo arte, que es el cine (y que era un invento francés, de la época dorada de europa)? ¿No es cierto que es en los años 60, debido a mejores circunstancias económicas tanto en Inglaterra como en EEUU, que surge un nuevo momento dulce creativo, en la moda, en la música y en el arte? Creo que el ordenador personal (microsoft, apple…) es uno de los inventos más influyentes en nuestra vida diaria, quizá desde el automóvil… ¿se inventó en un país avivado por la necesidad y las restricciones, o en otro con muchas oportunidades?
    Es cierto que determinadas restricciones han “avivado” el ingenio de determinados artistas (pienso por ejemplo en lo que algunos directores de cine han tenido que “estilizar” en sus películas para evitar la censura), pero no confundamos ejercicios de ingenio con verdadera creatividad.
    Por último, estas restricciones, complicaciones y dificultades que existen en este país (papeleos, burocracia) para “crear” una empresa ¿da buenos resultados a la hora de “crear” empleo, riqueza o lo que sea? Es que se mire por donde se mire…

  17. josele dijo:

    Hola

    me ha hecho gracia Clodoveo11 con su

    “¿Para qué ver cosas nuevas si casi seguro que son malas? Sí, habría que comprobarlas todas para ir viendo lo bueno, pero nuestro tiempo es limitado.”

    Eso pensaba yo del trabajo, las mujeres (en tanto que hombre), las pelis.

    Al final me quedé con lo que tengo por eso de “Más vale bueno conocido que vaya usted a saber por conocer”.

    Y es que tenemos tan poco tiempo. Por eso lee uno este blog. Supongo.

  18. Masgüel dijo:

    Estoy de acuerdo con Jesús. La capacidad creativa de una sociedad depende de la masa crítica de individuos involucrados en el proceso creativo. Por ejemplo, la alfabetización en los paises desarrollados durante el último siglo ha pasado de una pequeña minoría a la práctica totalidad de la población. Y las economías emergentes nos siguen el rastro a una velocidad mucho mayor. Internet ya cuenta con más de mil millones de usuarios y se estima que esa cifra podría doblarse en menos un lustro. Volvemos al tema de la aceleración de los cambios. Lo que temo es palmarla ahora y perderme los grandes cambios que inevitablemente nos van a traer las próximas décadas porque sospecho que nos van a dejar a todos boquiabiertos.

  19. Aloe dijo:

    Jesús, etc.:
    Plas, plas, plas, etcétera.

  20. elquebusca dijo:

    El placer nace del malestar y el malestar del placer. Por contraste.
    A mi esto me lo dijo Platón, (tengo su movil) aunque creo que algo intuía yo por experiencia propia.
    Esta es la razón por la cual el dinero (los bienes materiales que con él se consiguen) no son la felicidad. La escasez de las cosas les otorga valor y su abundancia absoluta se lo quita. Es el mismo rollo dicho de otra manera. ¿Y?

    Escuchar un concierto de Mozart en la época de Mozart era infinitamente más difícil que ahora. Desde luego en la época previa a la invención de los aparatos de grabación escuchar música dependía de contar con alguien cercano que supiera tocar un instrumento. Por tanto escuchar música era una fiesta, un acontecimiento relativamente raro (desde luego muchísimo menos usual que en nuestra época en la que te toca escuchar música aunque no quieras). Y lo de escuchar un concierto de Mozart… ya ni te cuento.

    Música menos disponible, música más valiosa. No te quepa ninguna duda. ¿Pero alguien quiere volver a esa época, aunque sólo sea en ese aspecto musical?

    Desde luego los manuscritos medievales poseían un valor infinitamente mayor que un libro publicado tras la invención de la imprenta. Podemos lamentar que hoy se publique tanta bazofia… pero ¿decidiríamos -si pudiéramos- regresar a la era pre-Gutenberg?

    Nuestra época se empeña en presentar ante el individuo concreto siempre una encrucijada en la que se abren numerosas opciones. Y si tomas un camino aparece una nueva encrucijada. Y vivimos siempre en las posibilidades futuras. Y siempre (casi) infinitas posibilidades donde elegir. Pseudópodo se marea y se da cuenta que no puede oir toda la música que tiene disponible, ni leer todos los libros que desearía (también disponibles), y se da cuenta de que se está perdiendo cosas sin duda valiosas. Se da cuenta que está ante una encrucijada de caminos y que sólo podrá recorrer algunos. Y maldice nuestra época (la tecnología que hace posible esta panoplia multicolor) porque lo condena a la insatisfación (hay tantos deseos a alcance de nuestra mano que algunos habrán de quedar insatisfechos). Y querría que las limitaciones tecnológicas le cerraran un poco el campo ayudándole a elegir.

    No sabemos si el cambio climático (recordad como dice Arcadi Espada que se trata de periodismo de catástrofes -a imitación del cine de catástrofes) nos traerá nuevas épocas de escasez. Los de Gerona que se han quedado sin luz durante 4 días seguro que ahora durante una semana valoran más la calefacción y la TV y el microondas
    Ya se que el placer nace de la escasez. Pero no me apetece sufrir escasez. Ya se que no disfruto de la comodidad del agua del grifo pero no quiero que vuelvan tiempos en que viva el agua corriente como un gozo inigualable o como un privilegio.
    Yo no juego a la lotería (no compro ni en Navidad) porque se que tener más cosas no me va a hacer más felíz. Se que en unos meses me acostumbraría a los nuevos bienes y al final me sentiría como ahora. Prácticamente igual. Se han hecho investigaciones sobre eso y parece que es así.
    Lo se, pero si tuviera la posibilidad de ser aquel tipo al que le tocan 500 millones (el dinero, la posibilidad por excelencia, la encrucijada fractal, el walkman con música infinita, el ebook con todas las obras completas de los clásicos) creo que querría ser él.

    Por cierto, en el “Animal social” hay un experimento muy interesante que muestra que se sienten más felices aquellos que una vez elegida determinada cosa no pueden cambiar que aquellos a los que se deja indefinidamente posibilidad de cambio. Lo digo porque se podía investigar por ahí para ver de qué manera la posibilidad me hace o no feliz.

  21. Masgüel dijo:

    No es la felicidad lo único que está en juego, ni la estabilidad social, ni la preservación de los ecosistemas. Todas esas cosas son muy importantes, pero hay algo aún más importante. Nuestra obra. Realizar el potencial de nuestra especie. La torre de Babel vuelve a perfilarse entre las nubes.

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  23. Piña dijo:

    Toc, toc.
    ¿Se puede?
    Es la primera vez que me dejo caer por este blog, aunque algo me dice que lo seguiré de cerca (aunque me den miedo los comentarios de la gente, carezco de la cultura mostrada por muchos en estas páginas).

    Está claro que hay dos posturas enfrentadas en este debate, pero yo creo que realmente son complementarias. Es decir, creo que la posibilidad de acceder a todo tipo de música, libros, juegos, etc. en cualquier momento, puede crear agobio a una persona y hacer que esta se termine encasillando (aunque creo que más encasillado está aquel que ni siquiera tiene opción para elegir). Del mismo modo, ofrece la oportunidad de descubrir todo un mundo nuevo, mundo que nunca podría uno haber conocido si no existiese modo de acceder a él.

    El problema creo que no está en la amplia oferta, sino en los consumidores. Si uno no aprovecha lo que tiene al 100%, es porque así lo ha decidido. Porque realmente considera que hay partes prescindibles en aquello que posee. ¿Qué tiene de bueno escuchar/leer algo únicamente porque no tienes alternativa? Yo devoro las cosas que creo que me pueden aportar algo, no me apena desechar aquello que no me convence.

    Por supuesto, hay quien piensa que se está perdiendo grandes cosas al actuar así. Para mí hay un supuesto no mencionado inicialmente, el de aquellos que saltan de un producto a otro sin terminar de saborearlo, porque la abundancia de oferta les hace desistir en cuanto descubren un solo punto negativo. ¿Se pierde uno grandes maravillas por tirar la toalla en lugar de dar una segunda oportunidad? Es posible. Hay quien piensa que es una tontería forzarte a consumir algo cuando podrías estar empleando ese tiempo en centrarte en algo que te gusta más.
    Digamos que yo me mantengo en un punto intermedio. No dejo que la oferta me nuble la vista y me haga saltar desordenadamente de un lado a otro. Voy de uno en uno (ya hablemos de discos, discos o lo que sea). Lo saboreo y hasta que no considero que lo he exprimido, no paso al siguiente. Algo que antes uno hacía por obligación al no tener más opciones, yo lo hago voluntariamente. Con la ventaja de que si reamente me topo con algo infumable, puedo dejarlo a un lado y pasar a otra cosa.

    Bueno, menudo rollo he soltado. Y a estas horas una no está para ordenar sus ideas de forma coherente (sé que no es temprano, pero a mi reloj biológico le gusta nadar contracorriente), así que mis disculpas por adelantado.

    Un saludo.

    PD: He olvidado mencionar una cosa… la sensación de que la oferta me supera no la despertó en mí la tecnología, sino las bibliotecas… estanterías y estanterías repletas de libros que me recuerdan que no tendré una vida lo suficientemente larga como para leerlo todo. Snif.

  24. Frenzo dijo:

    Soy también sigo el método de Aloe. La búsqueda por afinidades es de lo más efectivo cuando uno busca algo nuevo pero no tanto. Es una forma de no perderse en el caos del exceso de información. Lastfm por ejemplo tiene una sintonía para cada gusto y estilo, en la onda “si te gusta esto, esto otro te va a partir la cabeza”.

  25. elquebusca dijo:

    No consiento que en este blog se hable mal de los macarrones con tomate. Amenazo con abandonarlo, con el consiguiente perjucio para todos, si se sigue por ese camino. Los que tenemos o hemos tenido niños sabemos lo socorridos que son para poder comer tranquilos.

    ¿unas ostras con chablis? ¿qué mariconada es esa?

    DISCLAIMER: Tomese esta última frase únicamente como una manera de hablar, no como un expresión homófoba. Quien la profiere exige para los homosexuales todo el respeto como seres humanos y estaría dispuesto a firmar para que la orientación del deseo sexual se incluya en el artículo segundo de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, el artículo que prohibe la discriminación por distintas razones.
    Esto no quiere decir que sea partidario del mal llamado matrimonio homosexual, que es cosa otra y muy diferente.

  26. Masgüel dijo:

    Antes de que se declare la guerra civil, propongo usar pasta fresca, picar y rehogar cebolla en aceite de oliva hasta que dore, añadir tomate triturado con un par de cucharadas de azucar para matar la acidez, unas hojas albahaca y una pizca de sal. Servir acompañado con parmesano rallado. Apto para todas las tendencias sexuales. Para los adultos, una copa de vino tinto acompaña muy bien el plato.

    Lo penoso es comer macarrones de colegio.

  27. r dijo:

    Buenas tardes Pseudópodo,

    Es un placer volver a este blog que descubrí hace tiempo ya. Me alegro que sigas con ese exquisito apetito cultural que tienes.

    Te dejo algo de coliflores esparragadas: 4-6 dientes de ajo picado, pimentón de La Vera, una coliflor del tiempo grandecita, aceite de oliva, agua y sal…

    Cocemos la coliflor enjuagada y cortada a trozos gordos, con las ventanas abiertas ó extractor en marcha, preferiblemente en no olla espres.

    Sofreimos los ajos con poco aceite de oliva aparte en una sartén grande. Reservar. Escurrimos la coliflor una vez cocida y tierna, la limpiamos del tronco y la volvemos a trocear.

    Añadimos la coliflor a la sartén grande, la cual pondremos a fuego fuerte para esta operación, y le damos vueltas para mezclar bien con los ajos ya dorados previamente. Bajamos el fuego. Reservamos

    En una sartén pequeña asamos una cucharada sopera de pimentón rojo de La Vera dándole vueltas con una cuchara de madera. Cuando se licue, y justo antes de que se queme, lo añadimos a la coliflor, y damos vueltas al conjunto de nuevo a fuego medio, que irá tomando color anaranjado y textura de compota; dejar todo bien extendido en la sartén a modo de tortilla o pastel con la parte cóncava de la cuchara de madera. Ponemos a fuego flojo y tapamos durante un minuto. Apagamos. Servimos en un plato. Añadir un par de torreznos y/o una zanahoria grande limpia, pelada y troceada a palitos al plato. Acompañar a ser posible de queso, agua, tinto o cerveza.

    también te dejo “otra coliflor”:

    http://world1wide1web1.blogspot.com/

    saludos,

    r.

  28. Ozanúnest dijo:

    Muchos destacan la ventaja actual de conocer una oferta cultural con poca presencia en los medios tradicionales, y llevan razón. En mi opinión, lo mejor de la red es el efecto beneficioso que está teniendo sobre aficiones aparentemente minoritarias. En el caso de los grandes medios, uno tiene la sensación de que nada existe aparte de fútbol, series y películas de éxito (sé que parece un tópico). Por ejemplo, en el caso del cómic, me ha permitido conocer obras de cuya existencia no habría sabido hasta la correspondiente adaptación cinematográfica*. Y lo considero bueno, pues permite expandir la cultura.

    Por cierto, Pseudópodo, no digas muy alto eso de de antes pirateabas, no sea que te lea algún miembro radical de la SGAE y te quiera meter un puro retroactivamente.

    * Existe, y quizás ya se ha formulado, la siguiente ley, válida para los grandes medios de comunicación: “Si no existe una película de ello, es como si no existiera.”.

  29. Masgüel dijo:

    Ozamúnest, las piratas son las sociedades de gestión de derechos de autor. ¿Que no lo digamos alto?. ¡A grito pelao!. Aquí y donde haga falta. Yo copio y distribuyo información y no volveré a pagar un duro por ella. La batalla entre ese engendro jurídico llamado propiedad intelectual y el acceso universal y gratuito a la información es uno de los temas cruciales de nuestro tiempo. Te recomiendo que descargues veas el siguiente documental:

    http://www.stealthisfilm.com/Part2/download.php

  30. Sertorio dijo:

    Tres cosillas:
    La primera es que es curioso como los comentarios al blog muchisimas veces no se refieren a la entrada principal sino a los comentarios que muchas veces son disgresiones. Pseudopodo puede escribir un texto sobre el origen del universo pero a la segunda o tercera entrada habra comentarios sobre la actitud de los padres en las fiestas infantiles, si es mejor tener un perro o un gato y siempre,siempre, sobre epistemologia y antropologia aplicada. Supongo que es la riqueza intelectual y verbal de la gente lo que provoca esto. No digo que no sea divertido.

    La segunda es que al hilo de lo anterior me encantan los macarrones con tomate.

    La tercera es que aunque me parece atractiva la tesis de que el potencial creativo de una sociedad depende de la existencia de una masa critica de individuos esta me parece incompleta. Si solo la suma de individuos educados en una disciplina generara creatividad viviriamos en el mas esplendoroso de los momentos tanto en sentido cultural como cientifico y tecnico

    Y no

    Al princio del siglo XVIII habia un puñado de compositores en el mundo y ahi estaban Bach y Vivaldi y Haendel. Ahora seran miles y miles pero me parece que no damos ese nivel.
    La ciencia y la tecnica progresan pero a comparacion de la explosion de la primera mitad del siglo XX no hay color.
    A la teoria le falta algo (mucho) y creo que es algo en la linea que apunta pseudopodo.

  31. Masgüel dijo:

    Sertorio, todo tu último párrafo es un juicio de valor enteramente personal. Yo no creo que Duke Ellington sea peor que Bach, que la geolocalización por satélite sea menos que los receptores de receptores de radio con que miles de personas disfrutaron a su vez del piano de Ellington desde el Cotton Club o que la teoría de los sistemas termodinámicos alejados del equilibrio de Prigogine sea un logro intelectual de menor calado que la teoría de la relatividad de Einstein.

    Pero sobre todo, ¿cuantos de sus contemporáneos pudieron escuchar la obra de Bach?. La cultura es un fenómeno sociológico. Por ejemplo, una partitura o un manuscrito olvidado en un cajón no es cultura. Una obra sin difusión es mera anécdota y la difusión es hoy mayor que nunca.

    La informática supone una nueva revolución tanto industrial como cultural, pero muchos no se dan cuenta porque es muy dificil ver un edificio con la nariz pegada a la fachada.

  32. Aloe dijo:

    Elquebusca: el placer lo da la escasez. Concedo eso. La escasez fundamental, ineludible y con la que hay que aprender a vivir, es la de nuestro tiempo disponible y nuestra capacidad.
    Por eso no veo ningún peligro de que la abundancia de libros, música, etc, mate el placer. Salvo que esa abundancia fuera la inmortalidad. Y no hay probabilidad por el momento de que eso pase.

    Como ya se ha dicho muchas veces (Stuart Mill le daba mucha importancia) la ignorancia y la limitación cultural nos privan de los placeres más difíciles y mejores. Lo de mejores es opinable, pero también se puede dejar en “distintos” o “adicionales”.

    Por cierto, al tomate de los macarrones no hay que echarles azúcar para nada. Lo que tienen es que estar maduros los tomates. Y lo verdaderamente excelente es que hayan madurado en la mata, claro, en lugar de en una cámara. Con esos requisitos ¿qué hay mejor que la pasta gratinada y con salsa de tomate, para la cual, desde China hasta América, todo el planeta ha aportado su ingrediente? Nuestros pobres antepasados no tenían un plato tan fácil y tan bueno, las criaturas.

  33. Aloe dijo:

    Sartorio: Solo un apunte. Puedo estar de acuerdo en que Juan Sebastian Bach solo entra uno en el bombo cada diez siglos. Pero no me metas a Vivaldi y a Haendel a jugar en la misma división que él, que con ser compositores buenos y estimables, no están a mayor altura que otros cientos, igual de estimables o mejores.

  34. pececito arcoiris dijo:

    Me temo, Pseudópodo, que creo que esto es más un poco de pánico ante la inmensidad de las posibilidades que cualquier otra cosa. Yo también la siento, pero no es de ahora (también me pasaba en las bibliotecas, a los 10 años), ni solo con fenómenos culturales…¿Porqué no puedo tener más vidas? Que con una sóla no llego. ¿Porqué no se puede ser madre, astronauta, aventurera, alpinista, costurera, bibliotecaria, y qué se yo qué cosas más? Pues eso, se siente. Hay que elegir.
    Y ya en lo digamos cultural, a mi la era tecnológica me ha permitido ampliar algo mi reducidísimo campo. Que antes me limitaba a lo poco que me comentaban los pocos amigos que tenía. No iba más allá. Ahora me he descubierto escuchando, leyendo cosas que jamás hubiera soñado que existían.
    Y los macarrones con tomate está ricos, pero la tempura también. Y está mejor tener un buffet en que poder ponerse un poco de cada.

  35. elquebusca dijo:

    Tentado me siento de incluir una receta en inglés que tuve que redactar para mi clase de inglés, pero voy a tener piedad de vosotros. 🙂

    Creo que Aloe da en el clavo. La abundancia ilimitada de oferta viene limitada por un cuello de botella: nuestro tiempo y nuestras capacidades. Quizá tiene uno el temor (ante tantísima variedad) de no saber elegir bien, de equivocarse y no escoger lo mejor. Es la vida.

  36. elquebusca dijo:

    ¿La tempura? ¿Qué es la témpura?

  37. Sertorio dijo:

    Con mi mencion a Bach solo pretendiar señalar los defectos de la teoria de la explosion de creatividad por simple suma de sujetos.

    Por otro lado comparar a Bach con Duke Ellington no creo que sea muy afortunado, yo creo que el propio Duke no se sentiria nada comodo con ello, y si aun asi se fuerza la comparacion creo que casi todo el mundo optaria por Bach. Un tipo me dijo una vez que creia que Michael Nyman era mejor que Bach. Es una comparacion mas coherente pero me parece que tampoco… si no que le pregunten a Nyman.
    En cuanto a si Einstein es superior a Prigogine yo creo que si, de largo (sin quitarle meritos a Prigogine)
    Y la geolocalizacion se invento en la guerra mundial lo unico que tenemos ahora es un refinamiento de la tecnica (muy potente eso si).
    Es igual que lo moviles, solo son modelos miniaturizados y perfeccionados de las radios de campaña del ejercito USA.

    Y para Aloe. Bach en la musica solo juega en el grupo de Mozart y Beethoven.

    Pero Vivaldi y Haendel son primeras espadas, justo en el escalon detras de los tres monstruos. “Las cuatro estaciones” y “El Mesias” son dos obras cumbres pero te prometo que ambos tienen muchisimo mas y algunas cosas arrebatadoras en su modernidad.
    Me imaginaba una critica como la tuya y asi , conscientemente, deje de mencionar a compositores maravillosos como Purcell o Rameau porque son menos conocidos y pensaba que Vivaldi y Haendel eran intocables.
    Pero mira.

    Y por cierto Masguel. Duke Ellington murio hace 36 años, casi cuando le dieron el Nobel a Prigogine. No se si para sostener con mas eficacia tu argumentacion deberias recurrir a personas que esten desarrollando su creatividad en este siglo y no en el pasado.
    Cuando el gran “Duke” murio Pseudopodo aun no tenia su Walkman

  38. Masgüel dijo:

    Tenía que haberme ahorrado todos los ejemplos, porque lo que pretendía señalar es que esas valoraciones dependen del criterio de cada cual, pero cuando se utlizan para hacer generalizaciones del tipo “hemos perdido el impulso creativo de la primera mitad del siglo XX”, en realidad lo que se manifiesta es un malestar ante el presente y una añoranza del pasado que no tiene nada que ver con los logros presentes y pasados. Se trata de un desencaje con el sentir de tus contemporáneos. No te lo tomes a mal, pero creo que ese hacer de menos lo actual, así, en bloque, es la reacción propia de un talante conservador.

  39. Sertorio dijo:

    Amigo Masguel creo que ya hemos hablado de esto.

    A mi no me gusta la sociedad actual y quiero cambiarla. Soy un revolucionario o un reformista integral (me gusta mas lo segundo pero no descarto lo primero)

    A ti te parecen bien estos tiempos y sus tendencias quieres que todo siga por el mismo camino que lleva. Eres un conservador.

    Como tu dijiste una vez; ambos roles son muy necesarios y ninguno es malo en si

  40. Masgüel dijo:

    No se hasta qué punto se puede llamar conservador al entusiasmo ante el cambio acelerado, pero efectivamente, nos entendemos.

  41. Masgüel dijo:

    La diferencia es que los revolucionarios pretendeis cambiar la sociedad de acuerdo a un plan, mientras que yo suelo ver con buenos ojos los cambios que se producen de forma espontánea cada vez que la sociedad se reestructura para adaptarse a nuevas circunstancias. Considero que pretender que la sociedad se adapte a un esquema no puede traer más que problemas y confío en el potencial creativo individual de las personas, que da sus mejores frutos en contextos de libre colaboración y libre competencia.

  42. Ozanúnest dijo:

    Masgüel: Lo veré cuando pueda, aunque en mi opinión es necesario revisar el concepto de propiedad intelectual. Eso sí, los clásicos deberían tener libre difusión.

    Sertorio: La primera es que es curioso como los comentarios al blog muchisimas veces no se refieren a la entrada principal sino a los comentarios que muchas veces son disgresiones. Pseudopodo puede escribir un texto sobre el origen del universo pero a la segunda o tercera entrada habra comentarios sobre la actitud de los padres en las fiestas infantiles, si es mejor tener un perro o un gato y siempre,siempre, sobre epistemologia y antropologia aplicada. Supongo que es la riqueza intelectual y verbal de la gente lo que provoca esto. No digo que no sea divertido.
    Eso ya pasaba en muchos foros. En uno que yo conocía, podíamos empezar quejándonos de la edición española de tebeos de Marvel, y acabábamos discutiendo de cine español. Sí, es muy divertido.

    Sobre lo que dices de las explosiones de creatividad, creo que hay tres factores no tenidos en cuenta:

    1. La creatividad depende de la genialidad, entendida esta como la cualidad de algunos individuos de idear cosas nunca antes vistas. Esto se da en ciertas personas, en cualquier época.

    2. El impacto dejado en la sociedad. A veces, parece que en otras épocas hubo mayor genialidad, pero sólo estudiamos lo mejor y más significativo de las épocas anteriores. También en la época de Cervantes y Shakespeare había autores mediocres, pero a esos nadie los recuerda.

    3. Como estamos viviendo en esta época, no podemos saber cuáles logros actuales tendrán un impacto en la sociedad, y de qué modos.

    La masa crítica de individuos de Masgüel ayuda a que los genios puedan depurarse, pero por sí sola no es suficiente.

  43. Masgüel dijo:

    Ozamúnest, discrepo con tu punto uno. El genio creador es un mito del romanticismo decimonónico. Todos los seres humanos somos capaces de crear novedad. Solo hace falta motivación, confianza en uno mismo y el ambiente adecuado. Muchos personajes históricos que reciben el apelativo de genio tenían personalidades muy descompensadas, con obsesiones monotemáticas, megalómanos de toda índole y muchos presentaban síntomas de lo que hoy consideraríamos psicopatologías importantes. Otros, simplemente supieron encontrar la perspectiva adecuada y dedicaron a la tarea el esfuerzo necesario. Los más, se vieron impulsados por pura necesidad. Es cierto que una masa crítica de individuos no es suficiente para un auténtico impulso creativo. Lo más importante es tener un asunto a resolver que sea de vital importancia para los implicados. El refranero encierra mucha sabiduría: La necesidad agudiza el ingenio.

  44. Aloe dijo:

    Opino como Masgüel: lo del genio es una creación romántica. Es evidente que hay personas con algún talento extraordinario, y unas pocas extraordinarias aún entre ese grupo. Pero lo del genio como superhombre aparte tocado por el dedo divino…
    No estoy de acuerdo con la lista de Sertorio en absoluto. Dentro del limitado campo de la música culta occidental de 1700 a 1900 podemos hacer las quinielas que queramos, pero el campo en sí no es más que una parcela minúscula de la música. La mayor parte de la cual no conocemos, ni aunque la conociéramos podríamos quizá apreciarla. Y dentro de la que sí conocemos y apreciamos hay mucha que es tan buena o más que la de esa parcela de música clásica, aunque las piezas de 25 minutos parezcan más importantes que las de 4.

    No sabemos quienes serán considerados dentro de un siglo como consideramos ahora a Bach. Igual que pasaba en su época con respecto a él mismo, más aún teniendo en cuenta que su época no había adquirido todavía la superstición del “genio” y consideraba a las personas como él como artesanos excelentes y profesionales, sin más retórica.

  45. Sertorio dijo:

    La nocion de el creador genial no es una creacion del romanticismo. Ha existido desde que existe el arte; que le dijeran a un ateniense si era lo mismo una estatua de Fidias que una de Filocles.
    Lo que es casi-invento romantico es el genio incomprendido y olvidado de sus contemporaneos al que una posteridad mas culta saca de su inmerecido olvido. Es decir Masguel y Aloe estais criticando la misma idea a la que os agarrais (la gente del futuro ya sabra de los genios de nuestros tiempos).
    En realidad este genio inconprendido es una figura rarisima… Van Gogh… no se… ¿Modigliani? Sobre todo si aplicamos el criterio de “genio” con sensatez.
    Practicamente todos los genios conocidos tuvieron una cierta fama en su tiempo y trabajaban para reyes, principes y papas. En un mundo como el nuestro tan hiperconectado serian famosisimos.
    Si no es asi es porque Pseudopodo tiene razon y el ruido monstruoso de la redes culturales uniformiza por abajo todo e impide que se descubra a estos creadores geniales.
    O, peor, que no existen.

  46. Aloe dijo:

    No hace falta creer en el “genio” al estilo decimonónico para apreciar que una estatua de Fidias es mejor que otra estatua de otro. (Seguramente podemos apreciar además muchos más grados de maestría y talento que dos: el “genio” y “el resto”. Amos, anda)
    Yo creo que es más bien al contrario. Una vez que la superstición de los genios, las vanguardias, la originalidad como valor absoluto y todo eso se instaló (hacia primeros del siglo XX) es cuando puede colar cualquier tontería en nombre del “genio incomprendido” y la “vanguardia artística”.

  47. Masgüel dijo:

    Respecto a la imposibilidad de ver la figura de lo que se encuentra demasiado cerca creo que, de las grandes novedades de los tiempos que vivimos lo de menos será el autor. ¿Cuánta gente sabe el nombre del que inventó las páginas web, del fundador del movimiento por el software libre y el copyleft o de la wikipedia?. Nadie quita mérito a esas personas, pero tampoco se las glorifica, porque su aportación más importante fue echar a rodar la bola que otros muchos siguen engrosando. Las grandes aportaciones culturales serán cada vez más obra de colectivos anónimos. Cada vez resulta más evidente la capacidad y eficacia de los proyectos colaborativos.

  48. Ozanúnest dijo:

    Masgüel: Las grandes aportaciones culturales serán cada vez más obra de colectivos anónimos. Cada vez resulta más evidente la capacidad y eficacia de los proyectos colaborativos.
    Bien, esto es cierto que las teorías científicas o las corrientes artísticas, pero también tiene un riesgo si se identifica con un solo nombre. Un ejemplo es Shyamalan: ninguna de sus películas posteriores se acerca a El sexto sentido.

    Aloe: Temía que alguien nombrara el arte mierdoso. A mí tampoco me gusta, y no te falta razón que muchas veces se disfraza una chorrada con las etiquetas de provocador e incomprendido (véase el urinario de Duchamp).

    Sertorio: Practicamente todos los genios conocidos tuvieron una cierta fama en su tiempo y trabajaban para reyes, principes y papas. En un mundo como el nuestro tan hiperconectado serian famosisimos.
    ¿Y no son famosos? Patrick Süskind, por ejemplo. En mi opinión, ocurren dos factores:
    1. Como dije antes, los grandes medios de comunicación no suelen prestar atención a gran parte de la oferta cultural.
    2. Se confunde talento con éxito comercial (no necesariamente opuestos).
    Lo que quizás no sea ya tan fácil es la figura del polímata, por la especialización progresiva de las carreras actuales.

    Si no es asi es porque Pseudopodo tiene razon y el ruido monstruoso de la redes culturales uniformiza por abajo todo e impide que se descubra a estos creadores geniales.
    Un conocido mío te diría que eso es lo que Matheson cuenta en Soy leyenda: todo será considerado igual, y dará lo mismo El Quijote que una novela de Dan Brown. Personalmente, espero que la red le dé la vuelta.

  49. pseudópodo dijo:

    No he tenido tiempo de seguir el debate (he estado muy ocupado en la cocina 😉 ), así que no voy a entrar en la discusión entre antiguos y modernos (o pesimistas y optimistas tecnológicos). Pero sí quería puntualizar alguna cosilla.

    Cuando hablo de la necesidad de restricciones (en el post del astronauta) no me refiero a “trabas” o “pegas” como las que dice jesús etc, por ejemplo, para crear una empresa. Me refiero a normas que impongan estructura y restrinjan una oferta infinita, no a que te pongan la zancadilla y te hagan perder el tiempo. Casi todos estáis juzgando la situación desde vuestro gusto ya formado, y vuestro gusto se formó precisamente con esas restricciones. Yo creo que es probable que quien se forme en este nuevo ecosistema, no a distinga a Cervantes de Dan Brown, como dice Ozanúnest. O quizá sí: Cervantes es un rollo y Dan Brown mola.

    Otra cosa en la que yo pensaba al escribir el post, pero que parece que ha quedado poco clara, es lo que dice Piña: que ahora es fácil abandonar antes de tiempo ante algo difícil, porque a mucha gente “la abundancia de oferta les hace desistir en cuanto descubren un solo punto negativo”.

    Aprender o disfrutar con la cultura no es cuestión de consumir más sino de crecer (de “cultivarse”, que eso significa). Aquí estamos discutiendo que es más importante para que crezca la planta: tener mucho abono, tener mucho agua, tener mucha tierra, mucho sol… pero la respuesta no es unívoca. El agua (la oferta cultural, pongamos por caso) es imprescindible, pero por encima de cierta cantidad no ayuda nada y puede ser contraproducente: encharcamos la planta. Y eso pasa con todos los factores. Es el factor que está presente en menor cantidad el que controla el crecimiento de la planta, como dice la famosa ley del mínimo de Liebig, uno de los principios básicos de la ecología.

    Con los cambios sociales y tecnológicos, cambia el factor mínimo. Hace años era la oferta, hoy no. Yo creo que el factor limitante es la atención. Y más oferta aún va en detrimento de la atención. Es decir, más agua aún encharca la planta.

  50. pseudópodo dijo:

    Ah, una cosa más: mi más rotundo desmentido a Masgüel en eso de que “la teoría de los sistemas termodinámicos alejados del equilibrio de Prigogine no sea un logro intelectual de menor calado que la teoría de la relatividad de Einstein”.

    En física debemos de ser un poco anticuados, pero tenemos una jerarquía muy clara:

    1) El número uno sin discusión es Newton, ante el que todos nos postramos y le adoramos.

    2) El número dos es Einstein, ante el que todos nos quitamos el sombrero. Hay quien pondría a su altura a Galileo y a tu tocayo Maxwell, pero a ninguno más.

    3) Un peldaño por debajo hay ya bastantes: Faraday, Bohr y los otros padres de la cuántica (Planck, Schrödinger, Dirac, Heisenberg), Boltzmann, los padres de la física matemática como Laplace o Fourier…

    4) Más abajo aún está gente muy brillante pero que no formuló teorías tan fundamentales: Feynman, Landau o Gell-Mann, por ejemplo.

    5) Y luego están Prigogine y otros veinte o treinta premios Nobel más.

  51. Masgüel dijo:

    Pseudópodo, dices que no vas a entrar en la discusión entre pesimimstas y optimistas tecnológicos, pero entras. Para saber si a las plantas les falta o les sobra un factor de crecimiento, lo que hay que hacer es observarlas. La sociedad tecnológica muestra un crecimiento asombroso en todos los ámbitos, pero el pesimista sospecha podredumbre por doquier. Reclama tala y poda simplemente porque está acostumbrado a cultivar geranios y le asusta el crecimiento selvático.

  52. Masgüel dijo:

    Respecto a la jerarquía en el Olimpo, cada cual ordena el panteón a su gusto. Si mencioné a Prigogine es porque su teoría aporta un elemento que lo equipara a Newton o Einstein, una cosmovisión alternativa. Eso es algo que, por ejemplo, no ha aportado la mecánica cuántica (al menos para la interpretación de Copenhage, que renunció explícitamente a cualquier representación “intuitiva” de la teoría, pese a manejar conceptos clásicos complementarios para cada tipo de situación experimental). En mi opinión la teoría de Prigogine supone una ruptura respecto al mecanicismo clásico de mayor calado que la propuesta por Einstein. Si quieres saber en qué sentido, te recomiendo la entrevista que que ya enlacé aquí en otra ocasión, porque él mismo lo explica:

    http://www.megaupload.com/?d=VJPP2UE2

  53. Sertorio dijo:

    Ozunamest, perdon, pero no termino de relacionar “Soy leyenda” con la idea de que todo dara igual y que se mezclara a Cervantes con Dan Brown. ¿Podrias ser mas especifico?

  54. Ozanúnest dijo:

    Sertorio: Como te dije, es una opinión de un conocido. De hecho, mejor te la enlazo:

    http://larealidadestupefaciente.blogspot.com/2007/12/soy-leyenda-de-richard-matheson.html

  55. Schneider Köhler dijo:

    Cuánta razón. Pero no comprendo aún, es bueno escuchar siempre la canción que nos gusta? En caso de que la respuesta sea no, ¿porqué debería yo escuchar algo que no me agrada? ¿Simplemente para “saber-conocer”?

  56. pseudópodo dijo:

    Bueno, porque a lo mejor acaba gustándote. A nadie le gustan ciertas cosas a la primera y es una pena perdérselas. Salir de los macarrones con tomate y la pizza cuesta, pero merece la pena.

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