La experiencia directa: una anotación en directo

Pocas veces llega uno a las ideas por un camino lógico. Generalmente, tienen un nacimiento oscuro y reciben muchos afluentes subterráneos antes de que emerjan plenamente conscientes. Luego, uno lee un libro y queda impresionado por un concepto, una frase o un argumento y cree que esa idea la descubrió ahí, pero no es cierto: sólo se pudo producir ese alumbramiento porque ya estábamos preparados, receptivos. Nuestra tierra era fértil gracias a aquellas corrientes subterráneas. El proceso se puede repetir varias veces hasta que uno se apropia de la idea y la hace realmente suya.

Y a menudo intervienen también componentes imaginativos o sensoriales. Yo, al menos, muchas veces he “visto” una idea y sólo después la he elaborado conscientemente (así, la idea del fracaso de la Ilustración, de la que hablaba hace tiempo, que vi muy plásticamente en un vagón del AVE en noviembre del 2000). Otras veces, es algo que ya estaba más elaborado, pero verlo con los ojos lo da mucha más fuerza.

Pero cuando uno intenta explicar esa idea a otros evita toda esa genealogía. Trata de que resulte razonable y se esfuerza por exponerla con claridad, con algún ejemplo quizá para hacerla más gráfica, pero procurando que su estructura lógica sea sólida, convincente. Esta diferencia de planteamiento es muy razonable, y no es más que una variante de  la conocida distinción entre contexto de descubrimiento y contexto de justificación.

Sin embargo, a veces pueden entenderse mejor las cosas si se cuenta algo sobre su origen. Y todo este prólogo viene a cuento de que voy a hacer eso con la idea de la experiencia directa, tan cara a Michael Crichton, de la que hablaba en el post anterior. Quizá por haber usado el walkman como ejemplo se superponen en ese escrito dos  planos, que están relacionados pero son distintos: el plano “del arte” (abreviatura para la música que uno escucha o los libros que uno lee, pero también para las ideas y conceptos que uno tiene) y el plano personal o “de la vida” (abreviatura para lo que uno es). La idea de la experiencia directa es relevante en los dos planos, pero creo que el decisivo es el personal.

Por qué es tan decisivo no es fácil de explicar. Hoy sólo voy a transcribir un pequeño episodio de los que me llevaron a ver la importancia de la idea de “experiencia directa”. Uno de esos momentos en los que una idea se ve y literalmente nos impresiona (como se impresionaría un negativo, vaya).

El escenario es el Cercanías. De vuelta a casa, más de la mitad de los viajeros lleva unos auriculares, varios hablan por el móvil, alguno lee. Y uno saca un cuaderno de la mochila y escribe esto:

21-11-2007

En otros tiempos estábamos resignados (todavía en muchos países lo están) a que la persona con quien vamos a compartir nuestra vida fuera elegida sin concurso de nuestra voluntad: los padres arreglaban los matrimonios. Ahora no toleraríamos eso, aunque sí toleramos que nuestros compañeros de trabajo o la gente con la que compartimos un rato en el autobús no sean elegidos por nosotros.

Pero cada vez menos: la transición que se produjo en el plano del proyecto de vida ahora se está produciendo en los ratos eventuales: queremos pasarlos con quien queremos (hablando por el móvil, pero también escuchando nuestra música) y no con quien la suerte nos ha asignado.

Esto parece que está bien, pero nos empobrece: deja de existir el input de la experiencia directa que decía Michael Crichton

Lo esencial en una experiencia directa es que las cosas no sean como a nosotros nos gusta que sean, sino que sean como son. He dicho que no es fácil de explicar por qué esto es tan decisivo. Por suerte lo ha hecho alguien que escribe mucho mejor que yo (uno de mis héroes), pero dejaré su explicación para mañana.

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7 respuestas a La experiencia directa: una anotación en directo

  1. Masgüel dijo:

    Muchas personas se decepcionan cuando al viajar descubren que las cosas no son como esperaban. A mí, por el contrario, eso es precisamente lo que me gusta de viajar.

    ¿Qué gracia tiene encontrar lo que uno ya se imaginaba?. Lo gratificante es dejarse sorprender por lo inesperado. La vida es una aventura. Solo hay que perder el miedo y aprender a disfrutar, comprender que la belleza es una forma de mirar, que la felicidad es una actitud. Al que todo le contenta, es prácticamente invulnerable.

    P.D. Y después de unas caladas de marihuana, mejor todavía.

  2. ¡A que es Chesterton! Esa explicación de qué pasaría si nos lanzaran por una chimenea de una familia al azar, y tuvierámos que llevarnos bien con ellos, con sus extravagancias y manías. Que es lo que nos sucede al nacer. ¿He acertado? Aún no siendo así, confluimos. Un saludo.

  3. pseudópodo dijo:

    Impresionante, Jesús. Justo eso, y además es justo ese párrafo de la chimenea el que siempre recuerdo. Chapeau!

    Masgüel, totalmente de acuerdo… salvo en la promoción de los psicotrópicos 😉 Ya sabes que me pueden cerrar la página por lo que ponen los comentaristas, menos mal que la agencia antidroga trabaja menos que la SGAE.

  4. Masgüel dijo:

    Completamente off topic: ¿Pero cómo te van a cerrar la página si en wordpress hay blogs enteros dedicados a esos temas? (por ejemplo http://marijuanaevaluations.wordpress.com). La policía puede impedir la compraventa de drogas ilegales, pero no puede impedir que los ciudadanos expresemos lo que nos parezca oportuno sobre el tema. Faltaría más. Otra cosa es que un servicio privado de internet censure los contenidos que suban los usuarios. Cuando me entero de que tal es el caso, dejo de usar ese servicio. Sin excepciones.

  5. pseudópodo dijo:

    yaaa… que era broma. Y por cierto, tiene gracia el video.

  6. Ozanúnest dijo:

    Por lo general, es raro que haga algo en el transporte público semejante a leer. Me basta con perderme en mis pensamientos. Si ocurre algo interesante o me dirigen la palabra, ya tengo una experiencia directa.

  7. elquebusca dijo:

    Ortega creo que decía que “realidad” es precisamente aquello que ofrece resistencia. Una pared es real en la medida en que me impide el paso. Nada más real que aquello que no podemos modificar a nuestro antojo.
    Por cierto Zubiri dice que uno de los momentos de la realidad es su “fuerza de imposición”. Creo que lo llama así.

    Sin embargo al hombre le gusta vivir sin imposiciones. Quiere cuanta más autonomía mejor. Querría poder elegirlo todo. TODO.

    Hay sabiduría en saber aceptar la realidad. Aunque parece que el hombre como animal que tiene deseos y necesidades es inevitable querer elegirla.

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