Adiós al escriba filósofo

La primera vez que leí el nombre de Martin Gardner fue en mayo de 1978. Por lo menos, de esa fecha es el primer Investigación y Ciencia que entró en casa de mis padres. Lo compró uno de mis hermanos mayores, y yo todavía lo conservo. Yo, que por entonces ya había descubierto a Asimov, no entendía gran cosa de lo que venía en aquellas revistas, y precisamente por eso me parecían tan interesantes. Una sección era la más intrigante de todas: Juegos Matemáticos, y la firmaba Martin Gardner.

No lo sabía entonces, pero esa columna llevaba publicándose en Scientific American desde 1956 y era todo un mito para los aficionados a la matemática recreativa. Con el tiempo me compré casi todos los libros en los que se recopilaban esos artículos: Nuevos pasatiempos matemáticos, Carnaval matemático… que fueron saliendo en Alianza Editorial.

Luego, cuando ya estaba en la universidad, vinieron sus libros de divulgación científica: Izquierda y derecha en el cosmos, y La explosión de la relatividad, que sacó Salvat. Compré también The Annotated Alice cuando me enteré de que Gardner era un experto en Lewis Carroll. Después supe que era un prominente crítico de las pseudociencias y los fenómenos paranormales, y leí una buena parte de La ciencia: lo bueno, lo malo y lo falso, aunque no llegué a comprarlo.

Me enteré el domingo, en el blog de Instan, del fallecimiento de Gardner.  Casi todo lo que se ha escrito sobre él estos días ha resaltado estos variados aspectos de divulgador de la matemática, crítico literario y primer espada del movimiento escéptico. Son méritos más que suficientes para merecer una necrológica, y yo también me habría quedado ahí si no fuera porque, en una época crucial para mí, descubrí que todavía había otro Martin Gardner: el filósofo.

En 1983, con 69 años, Gardner publicó The Whys of a Philosophical Scrivener, que se tradujo en 1989 como Los porqués de un escriba filósofo. Yo lo leí a finales de 1993 y me fascinó. Aunque decir eso es poco: puede que haya libros que me han marcado más, porque los leí más joven y más impresionable, pero creo que ninguno ha influido más en que yo sea el que soy hoy.

Nunca había leído nada así. Empezando por la introducción, la más breve (y mejor) que he leído nunca:

Este es un libro de ensayos sobre lo que creo y porqué.

De eso se trata. Gardner expone en 21 capítulos lo que cree y por qué lo cree, con una claridad de razonamiento y estilo deslumbrantes. Más aún que la hazaña intelectual de ser capaz de dar razón de todo lo que uno cree, desde la filosofía política a la inmortalidad del alma, me impresionó la manera de hacerlo. No sabía yo entonces que se podía escribir así; escribir por ejemplo veinte páginas para explicar “por que no soy solipsista” (el primer capítulo) o hablar de religión con la misma claridad cristalina que si hablara de matemáticas, sin las ambigüedades ni beaterías que, en otras latitudes (las mías), parecían consustanciales al tema.

Los porqués, además, me descubrieron a una constelación de autores de la que no sabía nada y de la que todavía disfruto: C.S. Lewis, G.K. Chesterton, William James… y, last but not least, Unamuno. Sí, don Miguel de Unamuno y Jugo: el autor más citado, y con más admiración, en este libro. No hubiera leído a Unamuno si no hubiera sido por Gardner, y es otra cosa que tengo que agradecerle.

Todos estos autores eran creyentes y no por casualidad: para mi sorpresa (y la de casi todo el mundo) Gardner se declaraba abiertamente teísta, es decir, creyente en un Dios personal. Para muchos fans de Gardner, devotos de ese movimiento “escéptico” que el contribuyó a crear y que le tenían por un gurú, esto fue shock, una traición que no le pudieron perdonar. Aún hoy en día son los blogs escépticos los que más han recordado a Gardner, y cuando no han obviado este libro lo han calificado de “una gran decepción”.

Sospecho que esta debe ser la razón de que esta obra espléndida haya tendido comparativamente tan poca repercusión. Pero si quieren saber quien fue en realidad Martin Gardner, lean este libro: el más personal y profundo de los suyos, el destilado de una vida de reflexión, un testamento intelectual soberbio. Y un festín para la inteligencia.

Y para acabar, una confesión: en algún momento después de leer este libro debí decidir que de mayor quería ser Martin Gardner. Y mi mayor aspiración es ser capaz, al llegar a los 69 años, de escribir un libro como Los porqués. En el fondo, este blog no es más que un entrenamiento.

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26 respuestas a Adiós al escriba filósofo

  1. elquebusca dijo:

    ¿Y cuanto te falta para los 69? Puedes responder con un indescrifrable jeroglífico matemático. 🙂

  2. Pingback: Martin Gardner (1914-2010) « Apuntes Matemáticos

  3. Alberto de Francisco dijo:

    Vas por buen camino

  4. JuanPablo dijo:

    sospecho que tenemos la misma edición, Tusquets octubre ’89. Yo lo compré en 1991, cuando me ‘reconcilié’ con Gardner (había leído Carnaval Matemático a los diez años, y me vi tan superado que consideré que no servía para las matemáticas). Ese libro sería mi respuesta a una pregunta muy sencilla: “por qué no soy hoy un escéptico”, viendo cómo ha degenerado este grupo.

  5. Joaquín dijo:

    Descanse en paz, vida cumplida.

  6. eulez dijo:

    Ah, pues vas por buen camino para el libro ese. Tu sigue así. Yo la verdad es que no veo mucha diferencia entre el ateísmo, el agnosticismo y el “dios personal de Einstein”. Me parece que lo importante de estas “creencias” es la desvinculación de los dogmas establecidos por las distintas estructuras socio-políticas religiosas actuales. Eso es lo más importante, porque es lo que realmente es perjudicial para las sociedades humanas. A partir de ahí, todo es compatible y se puede hablar.

    Los “escépticos” ya lo he dicho en este sitio, son unos cansinos. Y unos sectaristas, añado ahora.

  7. Antonio dijo:

    Pues precisamente hoy escribía en mi blog sobre escepticismo, y eso que yo vengo en llamar “fanatismo científico” y que tú, Pseudópodo tan bien describes en las entradas de este blog. Yo tengo que decir que he quedado totalmente fascinados por alguno de tus escritos de aquí, como por ejemplo aquella magnífica entrada titulada “Por sus frutos los conoceréis (una coda a Perros de paja)”. En mi opinión, y para mis intereses, ha sido una de las mejores entradas de blog que he leído sobre esa temática. Tanto por el nivel de la propia entrada, como por el de los comentarios. Así que sinceramente, después de leer este blog, si escribes un libro, yo te lo compro.

    Así que ya estás haciéndolo y publicándolo en budok o algo de eso, que lectores me parece que no te van a faltar.

    Un saludo.

  8. panta dijo:

    Inmediatamente me lanzo a buscar el libro que elogias tanto.
    Saludos.

    P.S.: Prosiga usted con el entrenamiento.

  9. Vicente dijo:

    Hace tiempo que supe de la existencia de ese libro y, la verdad, detrás de los ataques furibundos de Gardner a todo lo paranormal sospechaba algo así (por aquellos de “no se rasca a quien no le pica”).

    También sospechaba, cuando he visto la entrada en este blog sobre él, que mencionaría sobre todo esa faceta del insigne divulgador.

    Tengo ganas de pillar el libro.

  10. pseudópodo dijo:

    Pues para los 69 me faltan… tres más que a tí, elquebusca. Creo 🙂

    Alberto, eulez & panta: gracias por animarme a seguir. la verdad es que un blog es un buen entrenamiento para escribir, pero lo mejor es el feedback que me dais lo comentaristas. Aunque para llegar a escribir Los porqués de un escriba pseudópodo necesitaría unos cuantos periodos de barbecho, para poder leer (y por pensar) lo mucho que me falta para acercarme a Gardner.

    Joaquín, ciertamente ha sido una vida cumplida: 95 años llenos de lucidez. Y por lo que dicen los que le conocieron, Gardner fue “en el buen sentido de la palabra bueno”.

    JuanPablo, esa es la edición, sí. Por suerte Tusquets mantiene los libros en catálogo mucho tiempo y doy fe de que todavía se encuentra en las librerías (va por Vicente). La edición no está mal, aunque repasándola estos días he encontrado varios errores, pero tiene un fallo imperdonable en un libro como éste: no tiene índice analítico. Estoy pensando en comprar la original en Amazon sólo por el índice (bueno, y también es que mi ejemplar está ya bastante decrépito). Por cierto, tiene mérito leer Carnaval Matemático con 10 años… eras un niño más rarito aún que yo (creo que yo lo leí con 15 o 16 y había mucho que me superaba).

    Antonio, muchísimas gracias por los elogios. En ese post puse muchas cosas de las que más me preocupan (quizá demasiadas). Alguna vez releo los posts y los comentarios y pienso que habría que recoger todas esas ideas que salen y que muchas veces mejoran mucho mi idea original. Pero si yo encuentro tiempo para hacerlo, no sé si alguien iba a encontrar tiempo para leerlo… De todos modos, me tengo que pensar lo de bubok…

    Había leído tu post esta tarde, y comparto lo que dices ahí. Pero aún no he visto el video y tengo que hacerlo: esa “reunión de pastores” promete…

    panta, seguro que no te decepciona. Aunque hay que leerlo con tiempo por delante, y hay que acostumbrarse al estilo. Gardner a veces habla muy extensamente de autores que (por lo menos en España) son desconocidos, pero para mi eso es precisamente un aliciente, porque te descubre gente nueva.

  11. Ni! dijo:

    Gran homenaje el que haces, y muy completo. Gardner debería ser parte del temario en las escuelas. Ha sido una gran pérdida.

    Ya conoces mi gusto por leer entre líneas… ¿te detecto un cierto orgullo en el hecho de poder restregarles a los “escépticos” que uno de sus símbolos en el fondo no lo era tanto? 🙂 La verdad, aunque soy de esas ovejas negras que no necesitan de la existencia de un Dios o un alma, te entiendo, últimamente Dawkins se está volviendo un cansino. Y me gustaría leer ese libro de Gardner para conocer su idea de Dios. Por estas cosas me gustó tu post con el artículo de Chesterton sobre la necesidad de conocer un mundo más variado, me abrió un poco los ojos, la verdad.

    Por estas cosas también espero que algún día puedas escribir ese libro.

  12. pseudópodo dijo:

    Las coges al vuelo, Ni!. A mi me parece divertida la faceta de cazafantasmas de Gardner, y todo lo que escribe merece la pena, pero la verdad es que no entiendo la visión del mundo de los escépticos profesionales (los x-cépticos los hemos llamado por aquí alguna vez). Es decir, entiendo perfectamente a un agnóstico o a un ateo, pero no entiendo esa pasión evangelizadora. Para mi gusto son una especie de testigos de Jehová, y parece que la mitad tienen un blog. Y luego está la confusión mental que denota equiparar pseudociencia y religión. Pero bueno, tampoco era el tema del post.

    Ah, y enhorabuena por tu Crissisworky:

    Estaba oscrudo, y el sinfrén macróparo
    destrozempleaba y espiralizaba;
    encrispardos brumían los runcionarios
    y los sinditantes huelgeneralaban.

    (etcétera) Me ha encantado, y es además muy Gardneriano….

    Ah, sobre Gardner y Dios, te pongo un párrafo muy breve del libro, pero muy significativo:

    (p239) “Estoy muy satisfecho de confesar con Unamuno que no tengo fundamentos de ninguna clase para mi fe en Dios, aparte de un deseo vehemente de que Dios exista y de que yo, y otros, no dejemos de existir. Como creo de corazón que Dios es quien sostiene todas las cosas, se deduce de ello que creo que la causa de mi fe es, en un modo que escapa a mi comprensión, el mismo Dios desde fuera de mí pidiendo y queriendo que yo crea, y el mismo Dios en mi interior respondiendo a ello”

  13. hernan dijo:

    > panta, seguro que no te decepciona.

    Yo no lo supondría tan seguro. Yo, sin ir más lejos, gustador de muchos de los temas de este blog (matemáticas en particular), creyente (católico) y admirador ferviente de Unamuno y Chesterton (entre otros muchos) siento un rechazo completo hacia el estilo gardneriano; me fastidian sus libros de divulgación matemática (tengo un par) y en particular, ese libro del escriba me parece horrible. Cuestiones de gustos, o de historia personal, o vaya a saber qué.

  14. pseudópodo dijo:

    ¡Vaya por Dios, Hernán! Por lo que sabía de tí, habría apostado a que te encantaba Gardner. Yo estos días he repasado algún capítulo de Los porqués y me sigue gustando igual, con el único posible reparo que le ponía a panta. Cuestión de gustos…

  15. Ni! dijo:

    Gracias por el párrafo. La cita de Gardner sobre su fe en Dios es significativa, viniendo de una mente racional como la suya. Para mí es la más honesta, ya que la creencia en Dios es una cuestión a priori, sólo se puede constatar, no razonar ni demostrar, ni a favor ni en contra. “Creo de corazón” es un argumento que respeto.
    Podría denominar esta faceta suya como “¡Ajá! Paradojas que hacen pensar”.

    Me parece interesante poder hacer esa diferencia que mencionas entre pseudociencia y religión, aunque como dices se sale del tema y merece artículo aparte. Pero, si Gardner fue escéptico respecto a lo primero, entonces yo también quiero serlo, y llevar la etiqueta con orgullo.

    Y otra cosa que he aprendido, tengo que leer a Unamuno cuanto antes.

  16. Alonso dijo:

    Estimado:
    ¿Me perdonarás si te digo que, hasta ahora, creía que “Los porqués…” era un libro de autoayuda? :S

  17. Sertorio dijo:

    Reconozco que lei de joven “Del sentimiento tragico de la vida” y me dejo bastante frio, lo mejor de Pseudopodo es que nos hace replantearnos cosas que dabamos por cerradas, ahora tengo la sensacion, ahora de que me he perdido algo y releere a Unamuno (aparte por supuesto de buscar el libro de Gardner)
    La verdad es que Unamuno era un verdadero intelectual, si es que ha existido alguno, su celeberrima intervencion en la fiesta del 12 de octubre del 36 en el paraninfo de la universidad de Salamanca parece increible, es demasiado perfecta como una pieza de teatro sobre la humanidad, sobre España y sobre la atroz relacion entre la politica y la etica.
    Honradez y valentia, no son cosas que abunden, y menos hoy por hoy

  18. M G dijo:

    Buscaré ese libro, sin duda me interesa. Perdona que exprese una sospecha al respecto, porque no creo que sea raro que con la edad, y la proximidad del fin de la vida, se ganen esperanzas de un dios, junto a sus beneficios postumos… es comprensible. Por lo que dices en cuanto a la, igualmente molesta, y no menos contradictoria, actitud evangelizafora de algunos escépticos, es que yo pienso que la espiritualidad (sea como sea) debe ser un aspecto respetuosa e intimamente personal. Asi lo intento explicar y dejar claro graficamente en mi blog.

    http://sincronia0conciencia.wordpress.com/2010/01/27/la-intimidad-de-lo-espiritual/

    Gracias por la orientación literaria, Existirá una versión online?… en Cancún no contamos con muchas y muy buenas librerias. Saludos!

  19. pseudópodo dijo:

    Ni! & Sertorio: Unamuno me parece extraordinario, aunque tampoco es para todos los gustos (pero en este caso tenéis también la recomendación de Hernán 🙂 )Y es verdad que sólo por el incidente del 36 en la Universidad de Salamanca merece que todos nos quitemos el sombrero ante él.

    M.G., no creo que sea ese el caso de Gardner; parece que su postura sobre la religión la mantuvo desde la juventud (rechazó el fundamentalismo protestante en el que fue educado, pero mantuvo la fe en un Dios personal y la simpatía por el cristianismo, aunque no se considerara cristiano). Me gusta tu gráfica, aunque entiendo que la religión tiene un aspecto comunitario, y el hecho de que sea algo íntimo tampoco deber de contradecirse con eso. Por supuesto que la sociedad debe ser “gris” en este terreno, con la metáfora que usas tú…

    No sé de ninguna versión on-line de Los porqués, pero si alguien lo sabe, que avise…

  20. M G dijo:

    Si, creo que compartimos la idea… la religion se entiende GRUPAL, y por eso en el esquema, los grupos van homogeneizando su color gradualmente conforme se van haciendo mas grandes. Pero ese dios -personal- de Gardner ha de ser, más bien, ese COLOR en tono exclusivo suyo, que rehuye todo posible empate con formas -institucionales y gremiales-. Uno puede, y suele, agruparse con semejantes para hacer familia, amigos y colegas, pero en lo espiritual, me gustaría que no hubiese esa necesidad de crear Iglesias, con sus respectivas misiones evangelizadoras, y pudiera respetarse como íntimo, aunque se compartiera entre varios… Como quizás, despues de conocer mejor a Gardner, pudiera congeniar, o no. Salgo corriendo, aprovechando el domingo, a ver si lo encuentro en alguna librería

  21. Mikeroguez dijo:

    “En el fondo, este blog no es más que un entrenamiento”… ¡Ya lo decía yo! Muchas veces me han dado ganas de tener una copia impresa de tu blog, sigue escribiendo, por favor. 🙂

  22. pseudópodo dijo:

    Mikeroguez, mientras tenga ideas seguiré escribiendo, y de momento no me faltan, aunque tenga temporadas (como esta) con muy poco tiempo. Ah, y gracias por comentar (que ya sabía, por las estadísticas del blog, que me habías enlazado varias veces en twitter…)

  23. r dijo:

    si esto es un entrenamiento yo aun ni he llegado a calentar, es más, no me ha dado tiempo ni de atarme las botas,

    saludos,

    r.

  24. Vicente dijo:

    He leído casi todo el libro. Sigue pareciéndome peligroso el concepto de fe invulnerable a cualquier argumentación y no sólo la fe religiosa, sino cualquier creencia que se blinde ante la razón y la experiencia (p. ej. las ideologías).

    Es cierto que en ocasiones es útil confiar en algo sin argumentos suficientes, por ejemplo confiar en uno mismo ante una dificultad que no hemos enfrentado antes, pero solo puntualmente y estando abiertos a revisar la creencia a la luz de los acontecimientos. Esto último, sin embargo, parece imposible hacerlo partiendo de una fe aislada de todo lo exterior.

    Lo que sí me hace replantearme el libro es la mayor eficacia del temor de Dios que la empatía hacia el prójimo a la hora de comportarse de manera ética. Parece que la sensibilidad al dolor ajeno no abunda y, si lo hace, es fácil de reprimir.

  25. Ozanúnest dijo:

    No habría adivinado que tienes un modelo. De todos modos, como han dicho varios, me alegro de la influencia que tuvo en ti.

    Y Unamuno fue un bravo.

  26. Franwerst dijo:

    Yo también me apuntaré a la búsqueda del libro del que hablas. Por lo general me encantan los libros de divulgadores famosos (Asimov, Sagan) porque tienen un estilo claro y sencillo sobre multitud de temas complejos. Supongo que de ahí que se vuelvan tan famosos. Me gusta por ejemplo “El mundo y sus demonios” de Sagan, que entre otras cosas toca bastante el tema del escepticismo.
    También te animo a que sigas con el blog… a lo mejor cuando te des cuenta ya no necesitarás escribir un libro con tus pensamientos, porque ya lo tendrás escrito en forma electrónica…

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