Realidades virtuales

Anoche vi una entrevista a Pérez Reverte en la televisión. Hablaba de cómo fue un niño que leyó mucho  y cuando se hizo mayor salió de casa a ver el mundo, a ver si era como había leído en los libros y se encontraba a Athos, Portos y Aramis, o a Long John Silver, o a Madame Bovary. Y los encontró: existían en la vida real. Pero, decía, si sus años por el mundo le aprovecharon fue porque antes había leído y tenía referencias, tenía donde anclar y con qué interpretar esas experiencias de la vida real, que encontraban un orden y un sentido en relación al mundo de los libros.

* * *

Esta mañana, justo al salir de la ducha, se me ocurrió una idea: que el mundo de los libros es una realidad virtual. Nuestra única realidad “real” nunca nos resulta suficiente. Siempre, en todas las épocas, nos ha parecido pobre y hemos inventado los relatos que se contaban al amor de la lumbre, las canciones de los bardos, los romances de ciego. Nunca nos ha parecido bastante, en esto somos insaciables. En cuanto hemos podido, hemos puesto la tecnología al servicio de este impulso; la hemos usado para hacer más ricas, más extensas y más variadas esas realidades virtuales.

Durante siglos la única tecnología que pudimos emplear fue la imprenta. Tenía muchas limitaciones: sus realidades virtuales eran muy pobres sensorialmente. El libro nos transportaba a otro mundo, pero hacía falta poner mucho de nuestra parte: mucha imaginación (para poner cara a los personajes y suplir todo lo visual y todo lo auditivo) y mucha disciplina (había que aprender a leer y hacer el esfuerzo de concentrarse en la lectura).

Pero, como suele pasar, estas limitaciones tenían su lado bueno. La pobreza sensorial se compensaba con la riqueza conceptual. Un libro no tenía imágenes en movimiento ni sonido, pero podía tener muchas ideas. De hecho, las carencias se convertían, en este aspecto, en una virtud, porque nada nos distraía y la disciplina obligada por la lectura era justamente la necesaria para movernos en este mundo de las ideas. Milagrosamente, el aburrimiento podía acabar llevándonos a Platón.

Creíamos que esto estaba en la naturaleza de las cosas y que iba a seguir siendo así siempre. No nos dábamos cuenta de que la cultura libresca era el resultado de una improbable combinación entre nuestra ansia de realidades virtuales y las peculiares limitaciones de nuestros recursos para satisfacerlas. Las nuevas tecnologías están acabando aceleradamente con esas limitaciones. Es inevitable que acaben también con esa vieja cultura de los libros.

* * *

Habrá que ver, entonces, de qué nos servirán esas nuevas realidades virtuales a la hora de interpretar el mundo y de dar sentido a nuestras experiencias. ¿Qué referencias le darán los videojuegos a un Pérez Reverte niño de hoy?

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36 respuestas a Realidades virtuales

  1. Creo que los mundos virtuales son los mundos de ficción. Mucho más ricos que la virtualidad de un mensaje de email a un conocido o este mismo intercambio entre desconocidos d ela vida real.

    A fin de cuentas, sólo los humanos, que se sepa, añaden a las categorías de verdad y mentira (disimulo, engaño…) de otros animales la categoría de ficción. La ficción nos hace humanos. Niños de corta edad aprenden a distinguir que las historias, los cuentos, no son ni verdad ni mentira, son otra cosa: ficción.

    Mientas haya ficción no me importa que esta se elabore con representaciones sensibles que cubran todos nuestros sentidos. pero ay de nosotros si perdemos el gusto por la ficción…

  2. Joel dijo:

    Siempre que surge el tema sobre la nueva cultura audiovisual frente a la cultura del libro me acuerdo de un pequeño relato de Isaac Asimov. En la historia, describía un mundo no muy lejano dónde la cultura se adquiría (inyectaba o descargaba, como en Matrix) mediante máquinas, a los 12 o 14 se realizaba una prueba dónde se examinaba el cerebro y la predisposición para realizar ciertos trabajos, y más tarde, con la mayoría de edad se te “descargaba” toda la información relevante para desempeñar el trabajo que se te asignaba. El libro establece un protagonista al que no se le encuentra apto para ningún trabajo, por lo que lo apartan de la sociedad y lo llevan a dónde mantienen una vida placentera, pero sin relación con el mundo, los “no aptos”. La historia acaba desarrollando una inquietud en el protagonista que lo lleva a escaparse y demostrar que los libros pueden aportar las carencias que tiene la alta tecnología en la sociedad dónde nadie aprende nada más allá de lo que le han “inyectado”. Todo esto de forma mucho más atractiva de como lo he expuesto, pero esa es la idea, hace tiempo que lo leí.

    A parte del desenlace final, dónde el protagonista demuestra algo que la tecnología no nos puede enseñar, la creatividad. Me parece muy atractiva la idea de no tener que estudiar o ir a clase, con una vida de ocio hasta la mayoría de edad. A priori, se podría pensar que los niños se dedicarían sólo a jugar o ver la tele, pero creo que eso les acabaría cansando. Todo el mundo necesita retos, mayores y pequeños, y si esa etapa de desarrollo se complementara con horarios flexives dónde el niño pudiera trabajar aspectos tan desfavorecidos en el actual sistema educativo como son la música, la pintura, la lectura, etc. Sería cultivar estéticamente a los futuros adultos y enseñarles a madurar, para luego más tarde “cargarles” toda esa información (simplemente memorística, muchas veces) de un plumazo para que desarrollen un trabajo con una formación mucho más completa e integra.
    En realidad, todo esto es una utopía, pero es una bonita utopía.

    Propicios días

  3. Dubitador dijo:

    Me permito dudar de que las realidades virtuales, incluso de gran definicion y variedad sensorial, reemplacen a la lectura. Lo digo porque la vida corriente ya ofrece percepcion e inmersion sensorial completa, y sin embargo ficciones bastante sensoriales como el teatro y el cine no superan o sustituyen a la lectura, ya que ésta, como bien se indica en el articulo, no puede recrear las sensaciones, siquiera las imagenes, sino su destilado y estilizacion, algo semejante a lo que representa el poso de los recuerdos, pues no se recuerda tal y cual lo fueron, ni en su estricto orden, sino categorizados, tamizados por el significado que tuvieron o nos supusieron. Recordamos pues la experiencia y como tal el recuerdo le da un orden que probablemente no tuvo y es determinado por el significado que le dimos. La lectura se parece mas a la experiencia onirica.

    Sin embargo concuerdo con la conclusion final que vaticina el declive de la lectura, pero no por las virtudes o potencia de nuevas formas de imagineria que se supone nos convertirian en actores/creadores de la propia ficcion, sino porque llenaran un momento de la existencia propicio para la el descubrimiento y conformacion de la imaginacion lectora pues, como tambien se indica en el post, puede ser necesario y hasta conveniente el agijon del aburriento para apreciar y reincidir en el inicialmente magro placer de la lectura. De hecho continua costandome comenzar una nueva lectura, incluso necesito confiar y perserverar para alcanzar el umbral de la inmersion y a partir de entonces… volar, con la ventaja añadida de que multiples interrupciones no te hacen perder el hilo ni el interes.

    Los conocimientos adquiribles por ciencia infusa de la fabula asimoviana evocada por Joel se me antojan algo muy improbable e incluso indeseable, puesto que lo que tenemos por conocimientos no es lo que hay en un libro o un folleto de instrucciones, sino que su contenido pasa a ser conocimiento en tanto que experiencia propia e integrada en nuestra consciencia. Si se pudieran inyectar conocimientos y habilidades, igualmente se podrian inyectar recuerdos, creencias y emociones. Ya es inquietante el grado en que esto ultimo puede alcanzarse con medios tan ineficientes como son las narraciones, las historietas y la publicidad. Pero, en fin, si se puede no me cabe duda de que se hará.

  4. Soledad dijo:

    He leído este blog por mucho tiempo, y debo decir que me encanta, es como encontrar un pequeño oasis donde se mezclan todos los tópicos que más me gustan… Las realidades virtuales me fascinan. A decir verdad, soy una persona muy soñadora, creo que estoy más tiempo en el mundo onírico que en la clase de Química Orgánica en la Facultad… No sabría que hacer si no soñara despierta, y lo comprobé luego de unos días de privarme de mis daydreams adrede. No me fué muy bien, creo que terminé muy desilusionada de la realidad, o bien, lo que yo hago con mi realidad y mi día a día. Pienso que por más que se desarrollen nuevas y mejores tecnologías y con ellas nuevos productos más y más abrumadores que los videojuegos, algo que dé ganancias no va a desaparecer nunca. Digo, los libros en sí no desaparecerán. Es como decir que los álbumes que sacan los artistas en CD desaparecerán por la descarga ilegal en formato mp3. Que las nuevas tecnologías diezman y les sacan el corazón para luego comérselo a las viejas, no significan que éstas desaparezcan, claro, mientras sigan dando plata.
    Ahora, hay un punto en tu post que estuvimos discutiendo (Yo y mi cerebro, y unas cuantas neuronas anarquistas también) y es sobre la idea de rellenar formularios.
    Si, ya sé, a explicar porque cada vez se entiende menos. En un videojuego, como jugador y como programador, estás rellenando una fórmula. Como jugador, te dejás a merced de los algoritmos, todos los comandos con los que movés a tu personaje están programados, estás siguiendo algoritmos que alguien más programó para tu diversión. Cuando usás ciertos servicios, en Internet, estás rellenando formularios, cosas ya preparadas, se me viene a la cabeza Facebook, donde todo lo que podés hacer en esa página está completamente establecido, y no podés salirte de ni un parámetro. Creo que las realidades que propone un videojuego son sensasionalistas, tanto que podés percibir la sangre binaria de tu enemigo gráfico en tu nariz mucho más de lo que percibís el calorcito de la baba que te está chorreando por el mentón. Pero de ninguna manera esta mejor tecnología ofrece un rompimiento (rompimiento?) de limitaciones, au contraire, te las impone. Vos jugás el videojuego como él te lo dice, o no jugás a nada. Pienso que mientras quede alguien ofreciendo libros a alguien más, siempre va a estar vigente la cultura libresca. Te digo que mi vida sería un 87% más pedorra si no pudiera soñar con un millón de historias que vienen de pequeños teasers que encuentro en los libros, o de cosas que leo en otros blogs. Perdón por todo el espacio que te robé. Saludos desde Argentina.

  5. Federico dijo:

    Un apunte un tanto tangencial. A mi modo de ver la literatura no sólo trata de crear otros mundos y otras realidades (virtuales), también es una forma de comunicación y de lucha contra la soledad y los monstruos de cada uno. Pero esto lo dice alguien que seguramente es más existencialista que lector.

  6. roke dijo:

    No encuentro esa inevitabilidad que señalas Pseudópodo. Los nuevos formatos y las nuevas tecnologías siempre se han señalado como el lobo feroz de las nuevas y la realidad nos ha dejado a las claras que no es así. La radio sigue en su onda por más que la televisión se señalase como su verdugo seguro. ¿Quién iba a dar dos duros por un formato en el que la limitación sensorial era el oído cuando había una caja tonta que te ofrecía imágenes?
    Hay videojuegos impregnados con exactamente los mismos valores y los mismos conceptos que leíamos de niños ( o por lo menos esa ha sido mi percepción), hay videojuegos que te exigen leer lo mismo que una novela, otros que te dejan dar alas a la imaginación y a la interpretación de los escenarios, otros en los que te relacionas con personas reales que asumen roles específicos. En los videojuegos se contruyen personajes, se idean escenarios, algunos incluso permiten hacerlo al propio jugador que se convierte en creador.
    Habiendo leído mucho y jugado bastante no encuentro la razón para que un niño no salga con unas referencias similares encarnadas en unos personajes distintos, depende de los videojuegos, igual que dependía de los libros que leyeses. Hay que recordar que los videojuegos son relativamente recientes y en realidad son originarios o herederos de otras formas culturales como los libros o el cine.
    Creo que en definitiva son una oportunidad y no una amenaza, que como creaciones per se son también cultura. Cultura que puede generar referencias y valores parecidos a los de los libros, dependiendo de la selección de tu videoludoteca igual que en otra persona dependería de su biblioteca.
    Saludos cordiales.

  7. roke dijo:

    Señalo la casilla de recibir siguientes comentarios…

  8. eulez dijo:

    A mí me gustaría comentar aquí una cosa curiosa. Resulta que aquellas personas que dedican sus horas a juegos de guerra (desde shooters a juegos de mesa de estrategia) tienen unas nociones militares de lo más interesantes. Creo recordar que en los telediarios comentaban que en la Revolución de Egipto (sí, con mayúsculas), la gente estaba utilizando tácticas de contención ya conocidas desde los romanos (muy seguramente aprendidas en videojuegos). En este sentido recomiendo leer la entrada del Copépodo sobre algo parecido que pasó en Madrid hace nada y su comparación con un wargame.

    Sobre el tema de la “realidad virtual” estamos en un momento muy interesante. La industria del videojuego es brutal y los juegos actuales, sencillamente increíbles. De hecho, algunos de ellos son ya películas interactivas en sí mismas. Y ese es su futuro y probablemente el futuro de la literatura y el cine. Es posible que los “libros” desaparezcan, pero no la “realidad virtual” conocida tradicionalmente como “ficción”.

  9. Dr.J dijo:

    Decálogo jocoso:
    1)Nunca opino en público sobre mi paisano Pérez-Reverte (por cierto ¡VIVA CARTAGENA!)
    2)Las ideas que se nos escurren al salir de la ducha no suelen ser buenas, todavía las de dentro de la bañera…sigo recomendando El Código de Arquímedes
    3)Si has definido realidad real no la he visto, así que no puedo opinar sobre tu criterio de realidad virtual
    4)Para mí la lectura desde luego no es realidad virtual
    5)El salto cualitativo debido a la tecnología sigo sin verlo: basílicas románicas, catedrales góticas, clavecín, fortepiano…..grandes pasos tecnológicos sin duda pero ¿un cambio en la religión o la música?
    6)Tampoco veo que la técnica acabe con las limitaciones, salvo en los cyborg yo sigo limitado por mis capacidades cognitivas por mucho que avance el tratamiento de los inputs (vaya,aunque la mona se vista de seda…)
    7)Igualmente la acumulación no mejora el resultado, puede haber varias veces más páginas que humanos pero no voy a “aprehender” más por ello. Ejemplo trivial: 85 canales de TV y nada que vr en ninguno de ellos (salvo entrevistas con Pérez-Reverte)
    8) Saludos a Soledad, preciosos posts en su blog y además estudia Química
    9)Una cuestión de procedimiento ¿cuando muestras enlaces a otras entradas tuyas es que mantienes la opinión allí expresada o es sólo informativo? igualmente ¿cuando enlazas al exterior: Veo7, wikipedia,… ¿endosas estos medios o no?
    10) ¿No habrá un pseudo-pseudo en las últimas entradas? ¿sería más virtual un sólo pseudo que dos o menos? Esto es: si un “negro” fabrica algunas entradas entonces serían como “virtuales de segunda especie” o no. I wonder

  10. Frenzo dijo:

    No termina de convencerme este concepto de literatura como herramienta de construcción de realidad virtual con recursos limitados. Puede ser válido para algún tipo de literatura, pero no en general. Si el objetivo de la literatura fuera simplemente crear un mundo alternativo para evadirse de éste, ya habría desaparecido hace tiempo frente al cine y la televisión. Por ejemplo, para el caso de acción y aventura, la novela parece la hermana lenta y tonta del cine. Sin embargo, el cine no mató a la novela, tampoco lo hizo la televisión. Al contrario, después de ver una película, muchos leen el libro en que se basó esa película y la mayoría de las veces “el libro está mejor”. Es posible que la realidad virtual no sea competencia para los libros porque, como está bien aclarado en el post, con los libros establecemos conexiones a otro nivel, más conceptual. Me parece mucho más probable que la realidad virtual (los videojuegos y demás) compita con ciertas drogas, en el sentido de que satisfacen una necesidad de evasión de la realidad y el acceso a realidades alternativas. En cambio, la buena literatura siempre termina ampliando y enriqueciendo esta realidad.

  11. Alejo Urzass dijo:

    Don Pseudo, me gusta que haga hincapié en que los mundos de ficción tienen una existencia real, no física, claro está, pero que incide, con el ángulo que sea (según), en la realidad física. ¡Pero siempre que se me agarra al astronauta de Lem, veo acaba tomando el rábano por las hojas! ¿O por el contrario usted opina que la cultura de transmisión oral que ya empezó su declive con la aparición de la escritura, era más rica que la cultura impresa que se pudo extender gracias a lo de Gutemberg? Cada vez que la tecnología a superado límites, la riqueza cultural ha crecido exponencialmente. La literatura (oral) se enriqueció con la escritura, la literatura escrita se enriqueció con la imprenta…

    Me explico mejor (si puedo): Lo que un avance tecnológico hace, normalmente, es poner en evidencia el agotamiento del medio anterior; agotamiento que guarda alguna proporción con lo limitado de esa tecnología. Así, la novela, agotada casi totalmente a finales del XIX y principios del XX, amamanta con su saber narrativo a un nuevo producto que surge con una nueva tecnología, que fue el cine. Lo mismo sucede con el teatro que con posterioridad a Shakespeare ha estado siempre en crisis; gracias al cine el drama encuentra un vehículo nuevo más potente y con distintas posibilidades (de hecho en la práctica, tanto Shakespeare como Tennesse Williams nunca habrían llegado a tanta gente si no fuera gracias al cine). Así que el cine amalgamó, comedia, drama, novela, música, coreografía, dibujo… , lo cual es más que lo que había antes. Solo que ya no es ni novela, ni comedia, ni música… es cine. Pero la comedia, la novela, la música etc, siguen estando ahí, dentro y fuera del cine, o sea, en nosotros como portadores.

    Algo llegará con toda esta tecnología que será más grande (en influencia) que todo lo anterior, porque estará alimentado de lo anterior, siendo otra cosa. Y ya está llegando, pero como es nuevo y lo tenemos encima, no tenemos perspectiva no sabemos todavía qué forma tiene.

    Cuando apareció la fotografía hubo pintores y siluetistas que veían el fin de la pintura e incluso llegaron a movilizarse con el fin de prohibir su uso (¿no se parece ese argumento al de la SGAE y la Sinde?). Los siluetistas (los artesanos) desaparecieron, los pintores (los artistas) siguen ahí.

    Y un comentario para Dubitador: resultan 24 a 2 (aunque he contado un poco deprisa).

  12. Marc dijo:

    Hola:

    “Durante siglos la única tecnología que pudimos emplear fue la imprenta. Tenía muchas limitaciones: sus realidades virtuales eran muy pobres sensorialmente. El libro nos transportaba a otro mundo, pero hacía falta poner mucho de nuestra parte: mucha imaginación (para poner cara a los personajes y suplir todo lo visual y todo lo auditivo) y mucha disciplina (había que aprender a leer y hacer el esfuerzo de concentrarse en la lectura).”

    Precisamente quizá sea este el encanto de la literatura de ficción, que explica por qué los libros no han sucumbido ante el cine o los videojuegos: la lectura puedes acomodarla (siempre mediante las palabras del autor, que ponen un límite) a tu propia experiencia subjetiva; puedes, en cierto sentido, “acabar el trabajo”. En el cine o los videojuegos la realidad virtual es “invariable”: todos vemos el rostro del actor de turno y el resto de las imágenes que nos muestran los autores; en los libros cada cual se imagina a su modo los personajes, por ejemplo. En las películas, es cierto, la experiencia subjetiva también actúa sobre las imágenes (a unos la actriz principal les parecerá guapa; a otros no; o serán los colores, lúgubres para unos, relajados para otros); pero en los libros uno lo “reelabora” todo; o, mejor, lo visualiza todo.

    Como siempre digo, estas son reflexiones bárbaras hechas a vuela pluma; así que espero que no molesten mucho.

    Un saludo y enhorabuena por el blog.

  13. elquebusca dijo:

    pseudopodo, habrás de abandonar la idea de unas vacaciones con autocaravana. Su único atractivo es esa posiblidad, que por otro lado tanto detestas, de poder estar en todos los sitios y en ninguno (la paloma de Kant, do you remember?). Si alguien puede aprovechar esa amplitud de posiblidades no es alguien que alquila una quince días y no conoce las mejores areas o todos sus trucos. Lo más razonable es que decidas dónde quieres ir (camping, playa, apartartamento, lo que sea) y alquiles con tiempo los días que necesites.
    Autocaravana se acabó.
    1. porque lo contrario sería ir contra tus ideas (aparatito de música e inmensidad de canciones)
    2. porque si existe alguna ventaja en poder estar en todos lados el que la disfruta no es un recien llegado que no sabe como usar ese abanico tan amplio.

  14. pseudópodo dijo:

    Ando mal de tiempo estos días (y además mi hijo se equivoca en las divisiones con decimales y quiere que le explique que es eso de twitter… así que no cojo el blog hasta las tantas). Sólo puedo intentar aclarar alguna cosilla (mientras, os leo con mucho interés…).

    Alguna cosilla: Dubitador, lo que dices simplemente matiza lo que digo yo: estamos de acuerdo en pronosticar el declive de la lectura, y seguramente es verdad que la vía por la que esto llegará será porque en el periodo crítico para que se desarrolle esa afición no se desarrollará, porque habrá una superabundancia de alternativas más llamativas y con menos “barrera energética de entrada” (los químicos saben de qué hablo). La próxima vez que tengáis que estar en una sala de espera en la que haya niños, contad cuantos tienen una consola y cuantos un cómic o un libro y sabréis de qué estoy hablando.

    Otra cosa, sobre la palabra “realidad virtual”. Obviamente no la estoy empleando en el sentido estricto que se le ha dado, pero es que la idea de la ducha (Dr.J, a Borges también se le ocurrían ahí las ideas) era precisamente que “realidad virtual” sería en sentido amplio todo lo que construimos por encima de las necesidades de nuestra vida diaria, todo aquello que no es sólo pan pero de lo que también vive el hombre; todo lo que representa María y no entiende Marta. Más necesario que el pan en realidad (“Cine o Sardina”, le pedían elegir a Cabrera Infante de niño, y ya os imagináis lo que elegía). No hace falta que se trate de “otro mundo”, como dice Federico; o dicho de otra manera, puede que ese otro mundo esté en este.

    En fin, la idea es que los libros, la literatura, no están ahí formando parte de una realidad eterna, sino que existen porque cumplen una función y la función es esa. Pero antes lo cumplía la cultura oral, que ahora ha desaparecido casi por completo, y algo similar pasará con la cultura escrita, porque lo que perdura es la necesidad, no el modo específico en el que se cubre esa necesidad.

    Que la cultura escrita está en declive yo creo que es evidente si lo miramos con atención (os vuelvo a recomendar la sala de espera). Eso no significa que los libros vayan a desaparecer (¡no han desaparecido ni los coches de caballos!) pero sí que puedan desempeñar un papel marginal en nuestra formación. Y aclaro: no me refiero aquí a los ensayos sino a la literatura, y no me refiero a nuestra formación académica sino a nuestra educación sentimental y moral (a lo que se refería Pérez Reverte de darte claves para interpretar el mundo).

    Es verdad lo que dicen Frenzo, Marc y Soledad: el atractivo del libro que radica en que el lector tiene un papel más activo y hay más riqueza conceptual, lo he dicho incluso en el post, pero la cuestión no es que el libro tenga muchas virtudes, sino si esas virtudes van a servir para que siga teniendo el papel relevante que tiene, y mi sospecha es que no. Porque puede que de mayores algunos leamos por eso, pero la mayoría (y todos cuando tenemos diez años y nos estamos aficionando a la lectura) leen sobre todo porque es divertido, porque es una manera sencilla de acceder a esa realidad virtual. Y luego, de matute, la lectura le obliga a uno a enriquecer su imaginación, ampliar su mapa de conceptos, etc… Pero casi siempre como un efecto secundario inicialmente no buscado. Con el tiempo puede que uno acabe apreciando eso, pero si el elemento que engancha inicialmente se puede conseguir más fácilmente de otra manera, creo que uno no va a llegar a apreciarlo.

    Otro tema muy interesante es el que plantea roke (me alegro de ver que sigues ahí), y un poco también eulez. Sé poquísimo de videojuegos (si no me da tiempo a contestar en el blog, ya os podéis imaginar el tiempo que tengo para los videojuegos) pero estoy seguro de que son buenísimos y de que los mayores talentos están hoy ahí (bueno, y en Pixar haciendo películas presuntamente para niños). Pero lo que dudo es que los videojuegos estimulen el mismo tipo de sensibilidad o de pensamiento conceptual que los libros. Los libros tienen un ritmo lento, acorde con los procesos digestivos del intelecto (asimilar ideas como quien asimila los nutrientes). Los videojuegos pueden estimular muy bien otras habilidades pero no veo, como decía en el post, a Pérez Reverte que fuera niño hoy dando sentido a sus experiencias de adulto de la misma manera. De todos modos, sé que esto merece más discusión, no me da tiempo a más por hoy.

    Alejo, veo que tu amor a la vanguardia va ligado a cierto optimismo tecnológico. No estoy de acuerdo con que el agotamiento de un medio tenga que ver con las limitaciones de la tecnología. Sólo desde la “ideología de la vanguardia” es sostenible eso. La novela no se agotó en el siglo XIX más que en un sentido técnico interno. A los lectores del siglo XX les sigue satisfaciendo la novela igual, digan lo que digan los críticos. El problema está en otro sitio: cada tecnología tiene unas posibilidades implícitas que se van desplegando con el tiempo, y un medio más “rico” no significa que vaya a ser un medio con posibilidades mejores (y aquí saco al astronauta una vez más). Ejemplo: sólo con el tiempo ha llegado a desplegar todas sus posibilidades ese medio tan rico como la TV. Ahora hemos alcanzado la cumbre del medio con Gran Hermano, La Noria y Dónde estás corazón. No soy un luddita, pero creo que es evidente que el avance tecnológico puede resultar en un empobrecimiento artístico.

    DrJ: no endoso los enlaces excepto cuando son a mi blog, claro. Enlazo a tu paisano porque esa era la entrevista que ví, y ya que está en la red, me pareció oportuno ponerla.

    Joel, yo lo que estoy pensando con mis alumnos de 1º de carrera es lo contrario: que deberían haberse pasado unos años trabajando antes de entrar en la universidad, en vez de tanto hacer con que estudiaban en la ESO (perdón por el offtopic)

    Alberto: “las historias, los cuentos, no son ni verdad ni mentira, son otra cosa: ficción.” Completamente de acuerdo y una idea muy importante. Pero fíjate: ahora eso, que antes pasaba con los mitos, es lo que pasa con la publicidad, que no es verdad ni mentira… Tema para otro post, me temo.

    elquebusca: no empecemos a divulgar información privada 😉 (pero te agradezco el consejo).

    Como dijo aquel: perdón por la extensión del comentario, es que no tenía tiempo de hacerlo más breve.

  15. Alejo Urzass dijo:

    Don Pseudo, lo que comenta de la televisión viene a apoyar mi comentario. La televisión lleva años agotada y no tiene ninguna novedad que la haga más interesante que youtube. Hoy en día la forma de saber si un programa ha tenido éxito es comprobar si ya está pinchándose en la red.

    El momento cumbre de la televisión lo tenemos que situar en los años 50s y 60s (USA, significativamente). Pertenecen a la TV los noticiarios diarios con imágenes, las entrevistas, los late-night-shows… y vampirizó medios anteriores (los culebrones y los concursos, que tienen su origen en la cultura de la radio, el propio cine…)

  16. Javier dijo:

    Veo en la última respuesta de pseudópodo un apunte que quería yo hacer y que distingue a la lectura (me da igual si en papel o en otro formato) de otras formas de “loquesea” (transmisión de información, formación emocional o sentimental, etc.) y es que el lector puede adaptar la lectura a su ritmo, algo que no ocurre con el teatro ni el cine, que tienen una duración impuesta por el creador o intérprete. No sé cuál será la solución tecnológica a esto, pero estoy seguro de que llegaremos a ella (de hecho, el videojuego ya tiene algo de esto).

    Respecto del agotamiento de formatos, no ando yo tan de acuerdo con lo que se está diciendo. El cine (como “sucesor” del teatro) emplea nuevas herramientas, pero tiene las mismas dificultades que su predecesor: la breve limitación temporal, que dificulta entrar en tramas muy complejas y desarrollo de personajes. No quiero decir que esto no ocurra en el cine/teatro, sino que les resulta más difícil que a la novela. De hecho, ya en el teatro se ha empleado desde antiguo el “remake”, donde el público en el fondo ya conoce la historia que se le cuenta y se puede uno concentrar en otros aspectos.

    La televisión está precisamente intentando cubrir esa necesidad de que el espectador se encuentre con personajes familiares durante largos períodos de tiempo, permitiendo tramas más desarrolladas y algo más de complejidad en las relaciones. Con sus inconvenientes (la ruptura en segmentos/episodios de cincuenta minutos, algo similar a lo que le ocurría al pobre Dickens, la dictadura de la audiencia,…), creo que este es el formato donde se está haciendo una narrativa más innovadora. (Disclaimer: cuando hablo de TV, hablo de programas filmados, no de telerealidad, concursos o similares.)

  17. roke dijo:

    “Los libros tienen un ritmo lento, acorde con los procesos digestivos del intelecto (asimilar ideas como quien asimila los nutrientes).”
    Los videojuegos tienen también su ritmo (si bien en la mayoría es frenético), pero no es lo mismo jugar un FIFA con los amigos que meterte en “Shadow of the Colossus”. Creo que éste último que te señalo ejemplifica bastante bien lo que quisiera transmitir, los personajes son bárbaros, el ritmo es pausado, el grado de profundidad que quieras darle es absolutamente personal, genera referencias y valores, tiene conflicto y la valoración de todo se nutre de la implicación personal y de la onírica de cada uno, es muy evocador.

    Hay tantos miles de videjuegos que hacer una simplificación respecto a los más habituales o a los más mediáticos nunca sería justo.
    Quizás te recomendase ese que te señalo “Shadow of the Colossus” para que te hagas una idea de cómo pueden ser las cosas si uno rompe con el esquema del FIFA o los juegos de tiros. Como no creo que lo juegues simplemente léete alguna reseña y multiplícala por 100, que sería la experiencia de juego. Es una aventura evocadora en toda regla, lo más parecido que se me ocurre a leer a Dumas en formato videojuego.

    Saludos cordiales

  18. elquebusca dijo:

    a little off topic… pero no tanto.

    Las realidades virtuales pueden enriquecer la realidad o empobrecerla.
    Si yo no entiendo mal a Nietzsche (¡y dale con N.! ¡que obsesión!) la primera realidad virtual es el lenguaje. No podemos percibir el mundo sino a través de la trama de sus conceptos. Y estos son arbitrarios, simplificadores de la complejidad de las cosas, son las cristalizaciones que se han impuesto con el tiempo como los auténticos porque han servido para manejar el mundo o por lo que sea…. Vivimos en su mundo (en la realidad virtual del lenguaje) pensando que ese el mundo real porque nos hemos olvidado que los conceptos son invenciones del ser humano, no representaciones fieles de las cosas sino la interpretación victoriosa de las vivencias de la realidad (es decir, de todas las interpretaciones posibles la que triunfó sobre las demás, se impuso e hizo que olvidásemos las otras). Por eso la sinestesia es inquietante e interesante: nos descubre que a lo mejor nuestra interpretación no es la única posible, a lo mejor los niños (suponiendo que todos sean en el comienzo sinestésicos) viven en un mundo más extraño, más rico y a la vez más confuso, que van perdiendo cuando se van incorporando a esa realidad virtual que es la “sensación convencional”, la que nos permite sentir nuestra lengua. Encontramos en la vida lo que previamente hemos puesto. No podemos encontrar números de colores o con formas no porque no los haya sino porque hemos olvidado como mirarlos de ese modo.
    ………..
    En todo caso mi actitud ante N. no es la de quien cree que lleva razón. N. descubrió cosas que nadie antes había dicho (por eso está en la historia de la filosofía) y como la realidad es poliédrica creo que hay que intentar integrar en nuestra visión las caras del poliedro que él veía. Quizá lo que vio es equivocado, quizá fue una especie de ilusión óptica o una alucinación pero incluso así hay que saber explicar COMO ES LA REALIDAD para que N. la haya podido ver de esa manera. No es la primera vez que el estudio de las ilusiones ópticas nos sirve para descubrir las leyes de la percepción o el de los trastornos mentales nos ayuda en el conocimiento de como funciona la mente de la persona sana.

  19. Tu entrada me ha sugerido dos cosas: la primera, ya tratada en algunos comentarios, es que no sólo la ficción es un mundo virtual, sino que muchas ciencias formales lo son (sean matemática euclidiana o teología de la salvación); la segunda, se refiere a la cuestión, tan de moda en la educación, de las competencias. Sobre esto último, a menudo pienso que una persona tiene más competencias cuanto más cosas (y de más campos) sabe. Si fuera así, estaríamos haciendo un pan (o una boloñesa) con unas tortas.

  20. pseudópodo dijo:

    Alejo, a lo que me refería cuando mencionaba la TV es que un medio presuntamente más “rico” (puedes usar imágenes en movimiento, palabras, no tienes las limitaciones de tiempo y formato del cine… ) ha resultado ser un fiasco artísticamente. Ya sé que hay por ahí series muy buenas (todo el mundo habla maravillas de Los Soprano o cosas por el estilo, pero no puedo juzgar porque no las veo). Pero lo que realmente se lleva la audiencia es pésimo. La cumbre evolutiva de la TV es la telebasura: años de progresivo refinamiento de los mecanismos expresivos, años en los que se han desarrollado todas las potencialidades implícitas en el medio han culminado en programas que técnicamente y desde el punto de vista profesional son perfectos, pero que artística y culturalmente son una basura.

    A lo que voy con esto es a contradecir eso de que ”Cada vez que la tecnología a ha superado límites, la riqueza cultural ha crecido exponencialmente”. Más posibilidades no implican mejor resultado: vuelvo al astronauta de Lem. La idea de fondo es la el punto 3 de Neil Postman que contaba aquí, lo de la idea-fuerza implícita en cada medio (no me gusta mucho el nombre, pero así lo llamaba él). Yo creo que la idea-fuerza implícita en la lectura favorece el pensamiento discursivo y racional, mientras que la idea- fuerza implícita en la televisión favorece el electroencefalograma plano. La de los videojuegos no lo sé porque no tengo apenas experiencia, puede que algunos sean muy refinados (he buscado algo sobre el “Shadow of the Colossus” que decía roke y lo parece) pero quizá pase como con las series de TV buenas. No dejan de ser una anécdota comparadas con el mainstream, y el mainstream es lo que viene determinado en buena medida por las posibilidades implícitas en el medio (“el medio es el mensaje”).

    Esto tiene que ver con lo que dice Javier. Porque además de que cada lector puede graduar la lectura a su ritmo, en el medio escrito resulta muy natural una actividad cerebral de un tipo determinado (discursivo, racional, conceptual, de recorrido largo) que es muy difícil de conseguir en un medio como la TV, por ejemplo (en teoría sería posible hacer filosofía en la TV o explicar física, pero siempre se quedan en coas muy superficiales y repetivas, hasta los mejores documentales son muy inferiores a un libro bueno de divulgación).

    José Manuel, yo aplicaba aquí la idea de “realidad virtual” en sentido amplio a toda la cultura, a todo lo que es superfluo para ganarse la vida, pero sirve para darle sentido e interpretarla. Y sobre las competencias, estoy de acuerdo contigo: vendría bien adoptar esa definición tan sencilla (de todos modos, lo que no veo es mucha conexión con este tema…).

    Pero para off-topic, el de elquebusca… Lo digo un poco en broma, que conste. Lo que cuentas aquí me interesa mucho, tanto que es casi el leit motiv de todo el blog, así que nunca es off-topic. Ya he leído el texto de Nietzsche, y es verdad que es muy interesante. A ver cuando le puedo dar un repaso aquí…

    • Dr.J dijo:

      Cada vez que la tecnología ha superado….
      Perdón, es superior a mí

    • Alejo Urzass dijo:

      Pseudópodo, Don, no creo que Vd. piense que la cultura escrita (y hablaron ya de esto en el la entrada sobre Postman que se cita) no sea exponencialmente más rica que la oral (a pesar del coste y bla, bla, bla), ni que la literatura no creciera también lo suyo después de (gracias a) la imprenta. Y ya puestos, ¿cuántos cree usted que son más, los que han leído a Shakespeare o los que han visto alguna versión cinematográfica de sus obras? Con las respuestas a estas preguntas creo que no se puede negar que ”Cada vez que la tecnología ha superado límites, la riqueza cultural ha crecido exponencialmente”, o sea, que la cultura llega a más gente, y eso es potencialmente mejor.
      Me repito si insisto en que la televisión no está en este momento en ninguna cumbre. Sus productos son tan malos culturalmente (en esto estamos de acuerdo) porque su cumbre cultural fue poco después de su surgimiento como tecnología (su desarrollo tecnológico actual es despreciable en comparación con el desarrollo que supuso su implantación) y desde entonces no ha hecho salvo descender en imaginación. Por mucho que se hable de las bondades de series actuales (“Los Soprano”, etc) no se pueden comparar con el impacto que supusieron las de los años 50 y 60, Star Trek sin ir más lejos. (Curiosamente hay desarrollos tecnológicos actuales que no existían en la época en que se filmó esta serie pero que fueron ficcionados en ella por vez primera y quizá se los debemos. Ver wikipedia ).
      Pero ya no quiero insistir más en esto. Salvo apuntar que cuando comenta usted peyorativamente acerca del mainstream de la televisión, le veo víctima del mito del libro. ¡Como si no existiera un mainstream de libros terriblemente malos, y como si Feynmann vendiera más libros que Sagan! y ojalá Sagan y Punset juntos vendieran la décima parte de libros que Danielle Steel. Peca de ingenuo, Don Pseudo. Pérez Reverte es puro mainstream.
      Bueno, que he leído lo de Postman y estoy bastante de acuerdo con lo que dice, y lo veo compatible con mi punto de vista, aunque el punto 3 está muy pobremente concebido.
      Pero sí quiero precisaraún: cuando me he referido a tecnología “nueva” y que “supera” límites anteriores, no lo he hecho adjetivándola como más rica necesariamente. Simplemente aporta novedades que normalmente tienen que ver con la cantidad de información que se puede manejar y de qué manera se hace (y sus implicaciones). Por ejemplo en radio y TV la novedad principal es el directo y también la simultaneidad. Esto cambia con la aparición de grabadores domésticos de video, y no digamos ya con internet. ¡Pero más información no es necesariamente riqueza ni mayor cantidad de posibilidades, esas que no le gustan a Lem)! El problema de la mala calidad de la TV no es su tecnología ¡lo que es de mala calidad es la programación! (y obedece al mercado… ya hemos hablado de esto ¿no?).
      Y me pregunto ¿cómo va a haber más posibilidades en algo sujeto a programación? Ese inconveniente comienza a arreglarse con internet, donde se ve la tele sin programación. La vieja tele, a pesar de su TDT y su HDMI ya no saldrá de su decadencia, y vivirá de lo directo y lo simultáneo, o sea, del futbol y del GH.
      Por cierto, las posibilidades pedagógicas del medio audiovisual están demostradas. En youtube encontrará cursos de todo, no sé, aprender a tocar el banjo, por ejemplo. Seguro que de física también hay algo.

  21. elquebusca dijo:

    Creo que el leit motiv de este blog es bastante ambicioso. ¿Qué realidad existe o cuál es la auténtica realidad? (tema tradicional de la metafísica) y ¿cómo la conocemos? (tema tradicional de la teoría del conocimiento). En realidad las dos preguntas son la misma porque van ligadas. Parece que no se puede responder una sin responder la otra.
    Pseudódo, quizá últimamente te he apremiado un poco azuzándote con el texto de Nietzsche pero no hace falta que tengas prisa. Piensa tranquilo, no son cuestiones que puedan resolverse en un rato. Ni siquiera pseudópodo. 😉

  22. edulcorado dijo:

    Para hablar, hace falta aprender pero “poco”, como dice Chomski, llevamos el lenguaje casi en los genes.
    El lenguaje audiovisual también necesita de aprendizaje, pero como el habla, nos entra por vía intravenosa.
    Otra “cosica” es Leer. La letras escritas con sangre nos entran y nos supone un auténtico esfuerzo previo para nuestra naturaleza humana. Eso sí, ese esfuerzo nos es recompensado con creces. Tenemos un cerebro “agradecido”.
    Futuro:
    Mi hija aprendió a Leer con “Animal Crossing” un juego de consola en el que los personajes hablan con subtitulos, y si no los entiendes no hay forma de avanzar en el juego. Ahora lee libros ( de papel) y le encantan.

  23. Cada uno tiene lo que tiene en la cabeza, y una misma frase nos sugiere cosas tan distintas a cada uno… A mí, que estoy preocupado con el concepto de competencias y cómo esos conceptos “foráneos” se están aplicando en España de forma preocupante (al menos, en mi opinión), la frase:
    “…si sus años por el mundo le aprovecharon fue porque antes había leído y tenía referencias, tenía donde anclar y con qué interpretar esas experiencias de la vida real, que encontraban un orden y un sentido en relación al mundo de los libros.”
    a mí me lleva a la cuestión de las competencias. Es otra de las ventajas de los mundos virtuales: que cada vez que alguien los interioriza, los aprovecha de una manera.
    Y me lleva a las competencias porque tenemos un sistema educativo que, desde hace muchos años, está “desinstalando” a los alumnos a base de romper las asignaturas que pueden dar argumento a las vidas de las personas. Y ahora las competencias están sirviendo para ahondar más en ese problema.
    Las competencias están sirviendo en España para reducir aún más lo que los alumnos dan, para desconectarlo más de los argumentos que alguien necesita para vivir y entender. Por ello, si lo que he dicho de las competencias en el comentario anterior es cierto, estamos reduciendo las competencias de los alumnos con la excusa de aumentarlas.

  24. pseudópodo dijo:

    Alejo, el problema es que podemos entender decadencia en varios sentidos. La TV está en decadencia artística desde hace años, y mi tesis es que precisamente su decadencia (artística) se ha acentuado cuando se han explotado al máximo los recursos propios de la tecnología, es decir, cuando desde el punto de vista técnico ha llegado a su esplendor. La época dorada de la TV no explotaba sus características propias; seguía repitiendo los esquemas del teatro o del cine; cuando se encontró a sí misma, explotando todas sus capacidades técnicas (el directo, la posibilidad de crear una pseudorrealidad y unos pseudofamosos, etc), en definitiva, cuando hemos tenido la mejor TV desde el punto de vista técnico (y la telebasura técnicamente es impecable, le saca todo el jugo al medio) es cuando hemos tenido la peor TV desde el punto de vista artístico.

    No sé si está pobremente desarrollado el punto 3 de Postam en ese post, pero el caso es que es una idea fundamental que creo que no estás aplicando aquí cuando hablas de que “lo que es de mala calidad es la programación”. Eso es lo que es ingenuo: pensar que con un medio como la TV pueda tenerse una programación buena. El medio es el mensaje significa que las potencialidades técnicas de la TV acaban configurando, cuando se da tiempo al medio a que evoluciona hasta su plenitud, el contenido de ese medio. La telebasura ha desplazado a los otros contenidos porque es el que mejor se adapta a las peculiaridades del medio, y es ingenuo pensar que puede hacerse una buena programación hoy en día. El medioambiente audiovisual es un ecosistema, y hay especies que no pueden sobrevivir. El medioambiente de internet es otro y aquí probablemente pueden sobrevivir muchas especies más variadas.

    Las posibilidades pedagógicas de lo audiovisual… hombre, puede venir bien para enseñar a tocar el piano, mejor que un libro. Pero si se trata de conceptos… entonces creo que no tiene nada que hacer frente a la escritura.

    edulcorado si me entero de animal crossing hace un par de años me habría venido muy bien…

    José Manuel, ahora te entiendo mucho mejor. Tiene mucho sentido lo que dices.

    elquebusca: es ambicioso pero es así. Vivir no es necesario, filosofar sí (lo digo en homenaje a Alejo y Pessoa).

  25. Marfil dijo:

    Pseudópodo,

    Es bastante interesante el análisis que propones de los varios medios de comunicación como productores de “realidades virtuales”. Sin embargo creo que tu análisis se han enfocado exclusivamente, o por lo menos principalmente, en el lado del “consumo” (o demanda para usar la terminología económica) de realidades virtuales, dando mucha menor importancia a la “creación” (u oferta) de dichas realidades virtuales. Una especie de “dictadura de la audiencia”, tal y como menciona Javier.

    El deseo por consumir realidades virtuales puede ser innato a la especie humana, sin embargo claramente se manifiesta con distinta intensidad en las personas. Quienes perciben un valor mucho más alto en las “realidades virtuales”, son eventualmente quienes las crean y dan lugar a la oferta de las mismas. No importa que tan fuerte sea la demanda, es la oferta la que realmente determina el abanico de posibilidades de “realidades virtuales” que se crean, la demanda sólo puede hacer más populares y rentables ciertos tipos, pero no puede crearlas.

    Ciertamente el “libro” el medio más limitado tecnológicamente para crear “realidades virtuales”, a excepción de los relatos orales, sin embargo es el único medio que permite al autor plena y absoluta libertad de lo que crea (la historia puede ser tan extensa como se quiera, puede haber cientos de personajes sin necesidad de actores, mundos de fantasía sin necesidad de efectos especiales, etc.) su única limitación es la capacidad narrativa del propio autor. No creo que esta interpretación se oponga a la de Marc, más enfocada al lector que al autor, según la cual “en los libros cada cual se imagina a su modo los personajes”, sino que la complementa.

    Ahora bien, el libro no sólo es el medio que le da mayor libertad al autor, sino el más económico: los cómics, el teatro, la televisión, el cine, la animación y los videojuegos, cada uno de ellos son medios consecutivamente más costosos, los cuales normalmente requieren la participación de un grupo de trabajo mayor, perdiendo gran parte del encanto para el autor que quiera crear una “realidad virtual” de la cual el sea el único demiurgo.

    Estos nuevos medios no han supuesto la extinción ni una disminución en la importancia del libro; de hecho lo más común es que estos medios más costosos dependan de los medios más antiguos, baratos y con mayor flexibilidad creativa para el autor (como los libros y los cómics) para tener un repertorio de historia las cuales adaptar. Al respecto es bastante indicativo este artículo sobre el estado actual del cine:

    http://www.gq.com/entertainment/movies-and-tv/201102/the-day-the-movies-died-mark-harris

    Las barreras de entrada a los nuevos medios disminuyen notoriamente para los consumidores, por ejemplo la audiencia televisiva no requiere siquiera de el alfabetismo que es necesario para los lectores de libros, sin embargo estas barreras contrario a diminuir, se incrementan por parte del lado de los autores que quieren crear una “realidad virtual”, pese a la barrera de entrada que puedan suponer las editoriales de libros, esta sigue siendo una barrera mucho menor que puede suponer producir una obra para un medio como el teatro, la televisión, el cine y los videojuegos.

    Para concluir, pese a la continua mejora tecnológica de los medios de producción de “realidades virtuales”, siempre será necesario un medio básico y económica que sirva de germen para las ideas originales, y para ello debe cumplir ciertos requisitos: ser barato de producir, personal (un solo autor), con una barrera mínima de entrada para el autor con una idea que contar (que no requiere conocimientos adicionales, como saber programar o animar), y que sus limitaciones técnicas no limiten las “realidades virtuales” que puede producir.

    Si el libro algún día es reemplazado en sentido pleno, lo será por un medio que lo pueda superar en esas cualidades. Un “libro” más barato de producir, sin necesidad de ser impreso, o incluso sin necesidad de una editorial; sería un medio sucesor del libro mucho más factible, que las “realidades virtuales” estilo Virtual Boy.

    Disculpad el mensaje kilométrico.

  26. pseudópodo dijo:

    Marfil, perdona que no te haya conestado antes. No se me había ocurrido lo que dices y me parece muy buena idea. En realidad, para las “realidades virtuales” escritas, internet ha abaratado el coste de entrada más aún, y lo que hacemos al escribir un blog es precisamente aprovechar eso. Y cuando uno quiere contar algo más extenso y articulado, sigue teniendo el libro, que también se ha abaratado para el productor (Lulú, Bubok, etc… y más que se va a abaratar cuando se generalice el libro electrónico).

    Lo que se me ocurre es que quizá el libro no morirá nunca porque nos leeremos unos a otros: pasará como la poesía, que sólo la leen los poetas, pero no desaparece…

  27. elquebusca dijo:

    Este post y un poco de tiempo libre que me proporciona el puente de carnavales ha conseguido que saque del “baúl de los post en borrador” uno que habla del asunto de la lectura. Algunas ideas las he cogido de tu entrada.
    Recomiendo a todos vivamente que lean este post

    Pero en lugar de hacerlo inteligentemente entre los primeros comentarios a esta entrada para conseguir que alguien se pase por mi blog lo hago ahora, cuando ya todo el mundo está en otro debate y en otro asunto. A veces me maravillo a mismo de lo listo que soy. Chapeau.
    Pseudópodo, al menos pásate tú.

  28. pseudópodo dijo:

    ¡Claro! Ya me he pasado. En otro rato lo comento.

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