Versiones (I): Meditaciones sobre una bolsa de Blanco

El otro día vi una chica con una bolsa de una tienda de ropa que se llama Blanco. El dibujo de la bolsa era esa palabra repetida muchas veces, con el mismo tipo de letra pero a tamaños muy variados, siempre en blanco sobre negro. No conseguí hacerle una foto, pero es más o menos así:

He visto esas bolsas más veces pero, no sé por qué, esta vez me llamó la atención. Pensé: poner la misma palabra en varios tamaños es un recurso demasiado sencillo. Parece que lo normal habría sido poner la palabra en varios idiomas: Weiss, White, Bianco… En lugar de jugar con el tamaño, jugar con el idioma. Supongo que se me ocurrió porque eso es lo que suelen hacer las tiendas de ropa, como Benetton o Zara (con esos carteles de rebajas / salde / soldi…).

De esa manera tendríamos una bolsa así (vamos a llamarla bolsa nº2)

Claro que ¿por qué fijarse en el idioma? Lo que está pidiendo la palabra Blanco es aparecer con otros nombres de colores: Azul, Violeta, Rojo… Sería más natural esta versión de la bolsa, que vamos a llamar bolsa nº3:

Podríamos decir que cambiar el color es más natural que cambiar el idioma también por otra razón: porque los colores pertenecen al mundo natural, están “ahí fuera”, son propiedades objetivas de las cosas, mientras que los idiomas son una construcción cultural. Colores hay muchos, pero podría ocurrir perfectamente que no existiera más que un idioma. Y si ese fuera el caso, si sobre la faz de la Tierra todos hubiéramos hablado siempre la misma lengua,  no concebiríamos  la posibilidad de el blanco pudiera ser otra cosa que “blanco”. Desde este punto de vista, en la bolsa nº3 tenemos elementos diferentes, mientras que lo que hay en la bolsa nº2 no son más que variantes artificiosas de una misma cosa.

Pero, un momento: ¿no podríamos decir también que los colores son “variantes de una misma cosa”? En realidad, no son más que una misma onda electromagnética con diferentes frecuencias. Y podría ocurrir perfectamente que fuéramos ciegos al color. En un mundo así, no concibiríamos que un mismo objeto pudiera ser “rojo” o “azul”. Daríamos por loco a quien se empeñara en declarar que dos fichas de parchís son diferentes.

Las versiones que se distinguen por el color o por el tamaño nos parecen realmente  diferentes porque esas variables están implantadas en nuestra fisiología, las reconocemos de nacimiento. Pero ¿podemos decir que las diferencias de color y tamaño son más reales que las de idioma? El idioma es una construcción cultural, pero el color y el tamaño son una construcción fisiológica.

Seguiremos dando más vueltas a la bolsa en el próximo post.

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18 respuestas a Versiones (I): Meditaciones sobre una bolsa de Blanco

  1. No entiendo porqué el color, al ser “una misma onda electromagnética con diferentes frecuencias” sea “una sola cosa”. También es una cosa el texto “blanco”, en sus diferentes tamaños.
    En un mundo de ciegos al color estaríamos en la misma situación que ante las estructuras microscópicas, no las veremos a ojo desnudo pero podemos estudiarlas diferenciadamente, o sea que en realidad la situación sería la misma… Salvo para jugar al parchís, claro.
    Me parece que acabas de descubrir el pensamiento moderno, me temo 😛

  2. ¿Y si el color y el tamaño y… fuesen también construcciones culturales?
    Saludos.

  3. Franwerst dijo:

    Yo no me atrevería a decir que el color sea una construcción fisiológica. Esa frase vuelve a poner al hombre en el centro del Universo. Más bien me parece que el espectro electromagnético existe independientemente del hombre y que, por ejemplo, las estrellas emiten cada una con una distribución de energía luminosa que tiene el pico en diferentes longitudes de onda. Tampoco en ese caso creo que sean construcciones culturales, por más que el hombre haya parcelado esas longitudes de onda en trocitos y les haya puesto un nombre.
    En todo caso, para hacer la camiseta más “natural” en el sentido que dices, lo mejor es que no hubiese habído palabras referidas a diferentes colores… tan sólo un arco iris.

    • Renaissance dijo:

      Sí sí sí… la frecuencia de la onda electromagnética es el hecho físico, lo que no es un hecho físico es tu “experiencia” del color. ¿En qué ley física está escrito que la luz con longitud de onda X te tenga que producir a ti, necesariamente, la sensación de rojo (o verde)?
      Es una de esas cosas “no falsables”, que para muchas personas eso es sinónimo de mentira, pero me puedes demostrar que tu ves el “mismo” rojo que yo? Piénsalo bien, jamás podrás demostrar que mi “experiencia” del rojo es la misma que la tuya, no es un hecho físico y tampoco social.

      • Franwerst dijo:

        Concuerdo en parte con tu argumento. En todo caso, el estímulo que en tí y en mí producen la sensación de “rojo” es el mismo para ambos, una luz con determinada longitud de onda (en torno a 700 nm). Las sensaciones de cada uno son claramente subjetivas, pero no lo son tanto como para que alguien perciba el “rojo” como “negro” y el “amarillo” como “azul”. Hay un mecanismo biológico que debiera funcionar de manera similar en todos los seres humanos.
        Por cierto, ¿a qué llamamos rojo? ¿al estímulo o a la sensación? un informático lo tendría muy claro: al triplete RGB (255, 0 0). Hay poca subjetividad en eso… ¿habría alguien que pudiera definir el color resultante de ese triplete con otro nombre que no fuese rojo? (exceptuando por supuesto a los daltónicos).

  4. Marc dijo:

    Pero ¿no es el color, en cuanto que significante, una construcción cultural? Quiero decir que las diferentes frecuencias de onda existen objetivamente, aunque nosotos construimos los colores en la medida en que relacionamos una determinada frecuencia de onda con el “rojo” o el “azul”; que, en suma, decimos: Esto es rojo; aquello, violeta. Del mismo modo que decimos “árbol”.. Sin la existencia humana, no habría rojos ni amaraillos; habría diferentes longitudes de onda. No sé si me explico…

  5. pseudópodo dijo:

    David, Franwerst, Marc & Manolo: lo que comentáis puede quedar más claro (o quizá no, ya veremos) explicando algo del trasfondo filosófico que tiene este asunto. No me había querido meter en ello en el post porque es largo (y pensé en retomarlo a lo mejor después, que es lo bueno de estos posts por entregas), pero voy a hacer aquí un resumen.

    Después de Galileo, hubo una corriente filosófica que intentó desterrar todas las “cualidades ocultas” de Aristóteles y dejar como únicas realidades las “cualidades primarias”. Para la mayoría de estos filósofos, Locke por ejemplo, el tamaño era una cualidad primaria (objetiva) pero el color no: el color era una mera construcción de nuestros sentidos. Eso era un refinamiento sobre el sentido común, que diría que el color también está ahí fuera y sólo consideraría como construcciones nuestras elementos puramente culturales como el lenguaje. A este sentido común apelaba en el post, y me limitaba a señalar lo que señaló Locke aunque no sabía electromagnetismo: que también hay construcciones fisiológicas, y el color (la sensación de color, o el color como significante que dice Marc, no la longitud de onda) es una de ellas. Pero, aunque no lo decía, precisamente mi idea es que el tamaño es igualmente una construcción fisiológica, así que estoy de acuerdo con David: “También es una cosa el texto “blanco”, en sus diferentes tamaños”.

    Aunque no lo formulemos explícitamente así, creo que todos distinguimos, en grado de realidad decreciente, (1) cualidades primarias, (2) cualidades secundarias, y (3) construcciones culturales. Mi idea es que (1) y (2) son en realidad indistinguibles, y que la distinción con (3) es mucho más problemática y sutil de lo que parece. De modo que no es una distinción muy útil, y creo que está contaminada de nuestros prejuicios al conceder privilegios de realidad metafísica a las variables que tenemos “cableadas” en nuestra fisiología.

    Bueno, supongo que quedará más claro en el próximo post o en el siguiente (espero no darle más de tres vueltas a la bolsa 🙂 )

  6. Epaminondas dijo:

    Está claro que el diseñador de la bolsa sacó las mismas conclusiones que tú y por eso se decidió por la primera versión 😉

  7. Sim dijo:

    Aclarado así se entiende mucho mejor… Seguiremos expectantes…

  8. J dijo:

    Todo lo que es tiene, por fuerza, que ser natural. Incluso vuestras «artificiales» distinciones lo son.

  9. Aloe dijo:

    Sin la existencia humana, no habría rojos ni amaraillos;

    No es así. Algunos animales son también sensibles al color, o a algunos colores, e incluso a colores que nosotros no vemos, en algunos casos.
    El color es una construcción nuestra, pero no es una construccion conceptual o lingúística, sino algo que hacen nuestra retina y nuestra corteza visual, incluyendo en el “nuestra” a otras especies.

  10. loiayirga dijo:

    Voy a estar atento al siguiente post pero lo que dices en este creo que no se entendía muy bien.ç
    Tras la explicación que has dado se entiende mejor.
    Ya digo, esperemos al siguiente pero quiero apuntar una idea a modo de tanteo: creo que el REALISMO te da miedo porque te parece que desemboca en “cientifismo” y por eso en su huida te refugias en un idealismo: Todo es construcción del sujeto.
    En todo caso sigo esperando.
    Y cuando llegue a casa releeré Inteligencia Sentiente de Zubiri donde habla de la realidad de los colores.

    Intento resumir lo que recuerdo de ello, sin estar seguro de que esta explicación sea la correcta de Zubiri. Ya te digo que lo miraré.
    Es curioso que siempre se consideren menos reales los colores que las teorías físicas sobre la luz que explican esos colores. Puestos a hablar de construcciones ¿no serán más construcciones teóricas las explicaciones físicas que la realidad de lo que captamos?

    Los fenómenos (es decir, el modo como el mundo se nos manifiesta -en los sentidos, y en los aparatos que nos dan datos sobre él) es lo más real que tenemos. Sólo a partir de ahí podemos elucubrar, investigar, y elaborar teorías para explicar qué son nuestras percepciones MAS ALLÁ DE ELLAS MISMAS. Partiendo de algo real, nuestras percepciones, (el que existan únicamente en el encuentro entre nuestros ojos y la luz no las hace irreales) pretendemos conocer qué son más allá de nuestra existencia. QUé SON EN REALIDAD.

    Si dijeramos que los fenómenos no son reales estaríamos eliminando el único punto de partida que tenemos para elaborar cualquier teoría sobre la realidad.

    En fin, no he sabido esperar, a ver si cuando vuelva a casa y relea a Zubiri coincide mi explicación con lo que él dice.

    Es decir, los colores son “la luz en nuestros ojos y/o en nuestro cerebro” y ese efecto producido es completamente real y el punto de partida para cualquier IDEA posterior sobre la luz.

  11. Instan dijo:

    Un tema muy interesante, aunque esperaré a la continuación para comentar algo. Aunque dejo en el aire una pregunta que creo que está relacionada con el tema principal, ¿es “mi” color el mismo que el “vuestro”?

    • Franwerst dijo:

      Claramente no, Instan. Porque si yo soy daltónico (por ejemplo) yo no puedo distinguir el rojo del verde…. y tú sí. Al daltonismo lo llamamos un “mal funcionamiento” de nuestro sistema visual, pero se me ocurre que podríamos llamarlo una “peculiaridad” como puede haber tantas otras.

    • Sim dijo:

      De verdad que no sé porque se empeñan en llamarle rojo, si yo lo veo verde. El rojo es más bien el negro, ese si que es rojo… Enfin :)))

  12. Marc dijo:

    Aloe, yo me refería al rojo como significante, no como percepción de una frecuencia de onda. Es decir, me refería al rojo como concepto. Los animales perciben los colores, pero no los “tienen”; no ven “rojo” o “amarillo”; no relacionan los significantes con las diferentes frecuencias de onda. No hay colores en sus cerebros; hay percepciones.

    Es muy interesante la aclaración que has hecho, Pseudópodo.

  13. edulcorado dijo:

    Sobre el tamaño como construcción cultural:

    Un Antropólogo llevó un día a un indígena -que no había salido nunca de la Selva Amazónica- a una extensa pradera del Norte de América. El indio, al observar extrañado unos lejanos búfalos preguntó con inocencia: ¿ Que son esos raros mosquitos?
    ¡No son mosquitos!, respondió el Antropólogo; son animales muy grandes, que están muy lejos.
    El indio sencillamente no le creyó. Su cerebro se había “entrenado” toda su vida con las cortas distancias de la selva y sus cálculos sobre los diferentes tamaños se regulaban exclusivamente con ese parámetro.

  14. pseudópodo dijo:

    Es curioso que siempre se consideren menos reales los colores que las teorías físicas sobre la luz que explican esos colores: Ya lo he dicho alguna otra vez, voy a tener que leerme a ese Zubiri… Cada vez que lo cita loiayirga me parece muy inteligente (me refiero a Zubiri, no a loia… bueno, también 😉 )

    Lo que ha planteado Instan y han comentado Franwerst y Renaissance es el célebre problema de los qualia (las experiencias subjetivas que sentimos ante los estímulos externo; si éstos fueran luces de diversas longitudes de onda, los qualia serían las correspondientes sensación de color). ¿Mi rojo es el mismo que el tuyo? A lo mejor, si pudiera ver con tu cerebro y tus ojos, me llevaría la enorme sorpresa de que tú ves la sangre con el mismo color que yo veo la hierba, sólo que los dos llamamos verde al color de la hierba (distinto para cada uno de nosotros) y rojo al de la sangre. No hay manera de saberlo, estoy con Renaissance. Por cierto, dice la wikipedia: “Los qualia han desempeñado un papel importante en la filosofía de la mente, principalmente porque son vistos como una refutación de facto del fisicalismo…” y ya sabéis que yo estoy con todo lo que refute el fisicalismo…

    Precisamente al color como qualia, como sensación, me refería yo al decir que es una “construcción fisiológica”. De todos modos, aunque lo de los qualia es fascinante como tema filosófico yo mencionaba aquí la ceguera al color por otra cosa: por la idea de que el color es una “dimensión” de la que están dotados todos objetos y sin embargo podrían perfectamente no estarlo, y quien fuera ciego al color de nacimiento no podría concebir qué demonios es eso de lo que hablan los que sí lo ven.

    Me interesa el paralelismo que tienen estas construcciones con las culturales: la cultura nos influye para ver las cosas de otra manera (está bien el ejemplo de edulcorado, porque subraya que no es una manera de hablar, sino que literalmente vemos de otra manera) e incluso para que veamos cosas que no veríamos sin el entrenamiento cultural apropiado. Pero mejor voy a terminar de una vez el post siguiente, que está saliendo muy largo, y encima es una digresión considerable… Así que perdonad que no conteste con más detenimiento.

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