Contemplación

La mirada de la voluntad es impura y ardiente. El alma de las cosas, la belleza, sólo se nos revela cuando no codiciamos nada, cuando nuestra mirada es pura contemplación. Si miro un bosque que pretendo comprar, arrendar, talar, usar como coto de caza o gravar con una hipoteca, no es el bosque lo que veo, sino solamente su relación con mi voluntad, con mis planes y preocupaciones, con mi bolsillo. En ese caso el bosque es madera, es joven o viejo, está sano o enfermo. Por el contrario, si no quiero nada de él, contemplo su verde espesura con “la mente en blanco” y entonces sí que es un bosque, naturaleza y vegetación; y hermoso.

Lo mismo ocurre con los hombres y sus semblantes. El hombre al que contemplo con temor, con esperanza, con codicia, con propósitos, con exigencias, no es un hombre, es sólo un turbio reflejo de mi voluntad. Le miro, consciente o inconscientemente, con sonoras preguntas que le disminuyen y falsean: ¿Es accesible, o es orgulloso? ¿Me respeta? ¿Puedo influir en él? ¿Sabe algo de arte? Los hombres con quienes tratamos, los vemos a través de mil preguntas semejantes a éstas y creemos conocer al ser humano y ser buenos psicólogos cuando conseguimos descubrir en su aspecto, en su actitud y conducta aquello que sirve o perjudica a nuestros propósitos. Pero esta convicción carece de valor, y el campesino, el buhonero o el abogado de oficio son superiores, en esta clase de psicología, a la mayor parte de políticos y científicos.

En el momento en que la voluntad descansa y surge la contemplación, el simple ver y entregarse, todo cambia. El hombre deja de ser útil o peligroso, interesante o aburrido, amable o grosero, fuerte o débil. Se convierte en naturaleza; hermoso y notable como todas las cosas sobre las que se detiene la contemplación pura. Porque contemplación no es examen ni critica, solo es amor. Es el estado más alto y deseable de nuestra alma: el amor desinteresado.

Hermann Hesse, “Del Alma”, en Mi Credo.

Las vacaciones: cuando la voluntad descansa.

Feliz y contemplativo mes de agosto. Volvemos en septiembre (si Dios quiere 😉 )

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6 respuestas a Contemplación

  1. loiayirga dijo:

    Bonito y muy interesante el último post, aunque sea de Hess. Muchas veces no comprendo la belleza de las cosas porque no me doy cuenta que la mirada estética es precisamente desinteresada. No estoy seguro si te has dado cuenta de que también se puede aplicar al conocimiento. Creo que era Heidegger el que insistía en eso del conocimiento como contemplación. Parece que para la ciencia el conocimiento es dominio. Conoces bien algo cuando puedes “manejarlo” a voluntad. Parece que ese manejo es prueba definitiva de que “lo conoces”.
    Creo, aunque no debes hacerme mucho caso, que Heidegger denunciaba esa voluntad de dominio y reivindicaba un conocimiento más contemplativo.
    Yo no se qué pensar. Por un lado me parece que “el dominio” es prueba de que se conocen bien las leyes de algo, por otro quizá habrá una penetración en las cosas, posiblemente más profunda, que solo se consiga en la contemplación desinteresada.

    No lo se, quizá llamar a esa contemplación conocimiento sea el refugio del ignorante en ciencia que solo puede aspirar a ese “místico” contemplar.

    Sinceramente no lo se.

    Feliz vacación, Pseudópodo.

    Y muchas gracias por el enlace y por tu respuesta a Marc en mi blog.

  2. jaimemarlow dijo:

    @loiayirga: Me intriga mucho cómo acabas tu primera frase. ¿No estarás confundiendo Hess (Rudolf) con Hesse (Hermann)?

  3. loiayirga dijo:

    jaimemarlow, Llevas razón. Confundí los apellidos aunque no confudiera a los personajes. Desde luego es un lamentable error. Acorde con el personaje, conmigo quiero decir.

  4. Jaimemarlow dijo:

    Eso mismo pensé yo, porque confundir esos personajes era como confundir a Dios con un gitano, que se dice por mi tierra. También te hice la pregunta porque a lo mejor Hesse no te caía bien… y últimamente me estoy interesando por su figura.

  5. Federico dijo:

    Me ha “encantao”. A ver si, además, me lo aplico un poco.

    Buen verano,
    Federico

  6. Croccam dijo:

    Yo no sé mucho de filosofía, pero en respuesta a la pregunta de Jaimemarlow, yo diría que, aunque de la contemplación pueda surgir algún tipo de conocimiento, desde luego no sería tan profundo como el que puede darte un poco de hermenéutica. La contemplación sin hermenéutica es eso, contemplación. Ahora bien,con lo que yo me quedo (con lo que estoy de acuerdo) de esas líneas de Hesse es, simplemente, que para obtener un conocimiento real hay que ser aséptico.

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