Vainica triple

Cuando tenía veinte años estaba enamorado de Vainica Doble. De las dos: de Carmen Santonja y de Gloria van Aerssen. No las había visto nunca y no sabía que me sacaban más de treinta años (estábamos, recuerden, en la era pre-internet). Pero me fascinaban su música, sus juegos vocales, su humor y la ternura a menudo ácida de sus letras. Las descubrí con El eslabón perdido, el primer disco suyo que escuché entero (entonces daba clases particulares de física y me lo prestó una alumna). Después conseguí que un amigo me grabara Contracorriente en su Colegio Mayor, y engatusé a mi hermano para que comprara El tigre del Guadarrama y Taquicardia. Pero como de costumbre, no conseguí que nadie compartiera mi pasión.

Muchos, muchos años después (hará cosa de ocho meses) metí toda la música que pude convertir a mp3 en un ipod classic, le compré un altavoz Philips y lo puse en la cocina. En el ipod estaban casi todos los discos de Vainica. Ahora mis hijos las han descubierto… ¡y les encanta!: desde hace cosa de un mes, no se oye otra cosa en las comidas. Por fin se ha hecho justicia (poética, por supuesto).

Así que quería celebrarlo compartiendo con ustedes tres de las canciones que más suenan en mi cocina: Vainica por partida triple.

La primera, una rareza. Yo creía que Vainica Doble nunca habían actuado en televisión. Decía Gloria que les echaron de todas las discográficas (sus 9 LPs se editaron en 8 sellos diferentes) precisamente porque nunca querían salir en la TV. Pero al menos una vez lo hicieron, y cantaron cuatro canciones con sonido directo. Aquí está Déjame vivir con alegría, una de las favoritas de mi hijo (y también mía, aunque me gusta más la versión del disco; esta queda un poco dulzona, pero había que ponerla). Atentos a esos versos inmortales:

Con un dátil por alimentación,
con un dátil inventé la democracia,
con un dátil yo te gano el maratón,
no me hace ninguna gracia
que me tengas compasión.

La segunda, Con las manos en la masa, que fue la sintonía de un programa de cocina. Ideal para cantar a dúo en la cena con tu hija:

Y finalmente, la inmensa Alas de algodón. Esta prefiero que no la oigan los niños: sólo la escucho cuando estoy solo.

[De propina, las favoritas de mis hijos: Refranes, La máquina infernal, Caramelo de limón, Dime Félix, El duelo,  Pobrecito Satanás]

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10 respuestas a Vainica triple

  1. Dr.J dijo:

    Bueno, todo esto es muy interesante, unas fechas muy apropiadas para el ejercicio de la nostalgia y tal. Quiero destacar dos cosas:
    -la terrible endogamia de la época (no sólo claro está): Vainica Doble empieza en la película Carola de dia, carola de noche (1969) de marisol, con Jaime de Armiñan, casado con Elena Santonja, hermana de Carmen y presentadora de Con las manos en la masa, cuya sintonia canta ¡Joaquín Sabina! También intervienen en la banda sonora de Tres eran tres…de Jaime de Armiñán, claro, con un espectacular reparto donde por cierto Fernán Gómez conoce a Emma Cohen. Incidentalmente es curioso como del 68 al 74 el segundo canal de televisión española era un nido de “progres”, aunque Armiñan procediese de familia adicta.
    -En segundo lugar hay que destacar la ausencia total de una “programación infantil” en la actualidad, en cualquier televisión, sobremanera las públicas. Claramente y como decía (creo) el Boss “93 channels and nothing to watch”.
    Ahora puedes ponerte con Cánovas, Rodrigo, Alonso y Guzmán…

  2. Dr.J dijo:

    Perdón! Adolfo, no Alonso ¿estaré pensando en la sesión de investidura?

  3. Cristina dijo:

    Yo de Vainica Doble solo conocía la canción de “Con las manos en la masa” que me encantaba… hasta que un día escuché en este blog “Elegía al jardín de mi abuela” y me hice fan. Así que nada, aprovecho el post para agradecerte el que me las descubrieras.

  4. Javier dijo:

    A mi El tigre del Guadarrama me pone los vellos de punta todavía hoy en día. Y qué decir de Ser un Rolling Stone, o El rey de la casa… Son eternamente cantables.

  5. jusamawi dijo:

    El eslabón perdido es un acompañante persistente. No sé cómo pero siempre acaba apareciendo. No importa que lo encierres en cajas, que sufra mudanzas, que sea de vinilo o que me recuerde que yo también tenia veinte años entonces. Yo también lo escuchaba y lo escucho. No daba clases de física. Las daba de lengua. Grababa las canciones en cassettes que regalaba a posibles novias para sorprenderlas. A veces funcionaba.

  6. Clodoveo11 dijo:

    Uf, qué decepción, no sé cómo te podían gustar esas sosas. 🙂
    A mí las que me ponían eran las de Abba, vaya tías. Cuando me enteré de que se habían separado de sus maridos me dije: “menudos gilipollas”, con lo buenas que estaban.
    En fin, remembranzas verduleras.

  7. pseudópodo dijo:

    Dr.J, eres la memoria histórica de este blog… Pero llamarlo endogamia no es muy apropiado, para componer una sintonía no hace falta sacar un concurso público, es normal que Jaime de Armiñán se lo pidiera a su cuñada. Sabina me cae como un tiro, pero hay que reconocer que en “con las manos en la masa” lo hace muy bien… y que yo sepa no tiene ningún parentesco con las Vainica. Ah, y CRAG no estaban mal, pero no se pueden comparar, hombre.

    Cristina, me das una alegría con lo que dices: no pensé que a nadie le hubiera gustado esa canción, nadie comentó nada. Esa canción es una maravilla, nadie más que Vainica Doble podía hacer algo así. Por cierto, siempre tuve ganas de saber qué era el trozo que parece ópera, y por fin he descubierto que es de Schumann.

    Javier, bienvenido (creo que no habías comentado antes). Dudé entre poner Alas de algodón y El tigre del Guadarrama, las dos me dan escalofríos. Y también Ser un Rolling Stone, que es de una tristeza desoladora si se escucha bien (todas las citas musicales, de Jefferson Airplane, Hendrix o los Beatles son perfectas, y me gusta mucho como acaba, con el “with a little help from my friends” que queda flotando en el ambiente y resulta tan extrañamente triste).

    jusamawi, me dan ganas de decirte “Amigo mío del alma” 😉 Yo también grababa canciones en cassetes pero a mí no me funcionó nunca… me empeñaba en poner a Vainica y a King Crimson y las chicas lo que querían oír era Mecano, ahora me he dado cuenta.

    Clodoveo, últimamente sólo te asomas por aquí para meterme con mis gustos musicales: que si Battiato era horrible y ahora que las Vainica eran ¡unas sosas! ¡Por Dios! En fin, ahora que no nos oye nadie te diré que la primera cinta que grabé en mi vida tenía unas cuantas canciones de ABBA, pero en seguida crecí ;-).

  8. pseudópodo dijo:

    Me encanta leer cosas como estas en rateyourmusic:

    Vainica Doble’s debut is a landmark of european psychedelia (…) “Caramelo de Limón”, one of their greatest hits, is an eerie masterpiece of psych-spanish-rock filled with exhilarating guitar riffs, incredible drumming and gorgeous female ha-ha-ha-ha’s (…)
    This wonderfully dated music glows like it was kept inside some magic wardrobe: now a naughty goblin, then a frenzied cat, now a lonely girl, then a hymn against whale killing, stories about mischievous birds, a myope lover, again a stunning psych gem with acid guitar and UFO (“Guru Zakun Kin Kon”); more children lullabies and more lullabies ‘til the final chord.

    (…) They exist in that eerily enchanting border that separates childhood’s innocence and that unsettling coming of age moment, taking a little from both sides of a nether realm where things aren’t necessarily as they should be, a rabbit’s hole where people morph into bears as naturally as they drink a glass of lemonade. Maybe troupes like Mler Ife Dada or the Sugarcubes get somehow close to the same terrain but even with such wayward units the comparison might be farfetched, Vainica Doble carve a universe all of their own and as such have to be experienced to access their peculiar world, nothing gets remotely close.

    No estamos solos…

  9. loiayirga dijo:

    Es curioso oir música durante la comida. En mi casa de pequeños también se hacía, había un tocadiscos en el comedor y durante una época mi padre estableció que cada día uno elegía el disco que sonaba durante la comida. No recuerdo muy bien qué discos elegía yo. Aunque sé lo que se oía en casa pero no recuerdo mis preferencias ni las de mis hermanos a la hora de elegir disco. Ahora no escuchamos música. La comida es breve y no siempre pacífica. 😦

  10. Clodoveo11 dijo:

    Vaya, Pseudópodo, qué seguimiento me haces, pareces el CESID… ¡ni me acordaba lo que comenté la última vez!

    Creo que es cuestión de la falta de tiempo. Poner verde una canción se hace en un pispas, mientras que comentar las impotencias playboyeras le sume a uno en una reflexión trascendental excesivamente prolongada… 😉

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