[50 libros] #05 Pasando página, de Sergio Vila-Sanjuán

No sé si Sergio Vila-Sanjuán ha pretendido que alguien se lea este monumental volumen  o si quería hacer una obra de consulta. (Cuando digo monumental digo bien: son 700 páginas que, con un tipo de letra más bien pequeño, representan unas 325 kilopalabras; la 1ª parte de El Quijote tiene unas 225…).

La portada describe bastante bien de qué trata: “Los escritores, los editores, las agentes, los best-sellers, los premios, las intrigas y las tendencias que han parcado una época. Un recorrido exhaustivo y apasionante por las interioridades del mundo del libro”. En otras palabras, el libro quiere contarlo todo sobre los editores y los libros en España desde la muerte de Franco.

El caso es que yo me lo he leído de cabo a rabo, y de muy buena gana. Quizá porque Vila-Sanjuán, que ha sido durante muchos años responsable del suplemento de libros de La Vanguardia, tiene un buen pulso periodístico y sabe escribir con amenidad. Quizá también porque es un tema que me toca muy de cerca. He sido desde pequeñito un ratón de biblioteca y mi vida de lector consciente abarca justamente el periodo que trata la obra (bueno, y diez años más, porque el libro se publicó en 2003). Así que conocer la intrahistoria de tantos libros y editoriales, a menudo unidos a mi memoria sentimental, ha sido un placer. Aunque, sospecho, no muy extrapolable a quien no comparta mi idiosincrasia.

Pasando página es un logro notable, aunque pueden ponérsele varios peros. La primera parte del libro, una historia de la edición en España en las décadas de los 70, 80 y 90 es para mi gusto lo mejor. La segunda parte, organizada en capítulos temáticos (dedicados a los premios, los best-sellers, el ensayo, la poesía, etc) peca quizá de un excesivo afán de exhaustividad. Vila-Sanjuán quiere contarlo todo, pero es imposible, y de hecho deja fuera algunos sectores importantes, como el libro de texto, los libros técnicos, las editoriales religiosas o el libro infantil. Y aprovecha para colarnos, además, más de una sección que tiene toda la pinta de ser un refrito de alguno de sus artículos de prensa. Pero aun así, mantiene en general el interés.

Otra pega imperdonable y que habría sido muy fácil subsanar: hay un apabullante índice onomástico (¡aparecen unas 2000 personas!)… pero no salen las editoriales, que son las auténticas protagonistas del libro.

* * *

Algunas curiosidades de las muchas que me he encontrado aquí:

  • El sorprendente caso de Giangiacomo Feltrinelli, fundador de la editorial del mismo nombre y de la cadena de librerías que uno se encuentra en todas partes en Italia (la FNAC italiana, podríamos decir), que murió en 1972 víctima de una bomba…  que estaba preparando él mismo para colocar en una línea de alta tensión.
  • Los consejos de Norman Mailer a los escritores para promocionar sus libros: A los periodistas nunca les contestes, te pregunten lo que te pregunten, tú has de explicarles lo que tú quieres que se publique. Sobre todo, dales un buen titular. La frase-titular pronúnciala despacito, para que puedan apuntarla. A los que van con cassete, cuéntaselo todo en los primeros diez minutos, el resto nunca tienen tiempo de transcribirlo.
  • Cotilleos sin fin, como que Umberto Eco es un caballero que mantuvo en el pequeño sello Lumen, su editor de siempre, el best-seller El nombre de la rosa. En marcado contraste, Tom Wolfe, después del éxito de La hoguera de las vanidades, dejó Anagrama y cobró medio millón de euros de Ediciones B por una novela que no había empezado (y que acabó siendo Todo un hombre).  Y también Imre Kertesz dejó en la estacada a El Acantilado por Alfaguara cuando recibió el Nobel.
  • Y, en fin, una infinidad de datos curiosos, como cuales son las tres novelas españolas más vendidas en el periodo 1975-2002. Pero esto no se lo voy a decir, para que puedan hacer sus apuestas.
Esta entrada fue publicada en cultura, Libros, Reseñas y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a [50 libros] #05 Pasando página, de Sergio Vila-Sanjuán

  1. loiayirga dijo:

    Manda huevos. El c…… quiere leerse 50 libros al año y elige uno de 700 páginas. Por si fuera pequeña la cifra de medio centenar.
    Con un par, si señor. Ese es mi pseudópodo.

    También disfruto leyendo las referencias a entradas anteriores. No las dejes.

  2. loiayirga dijo:

    Y como mi especialidad es la tangente…
    ¿debe un escritor de éxito mantenerse fiel a la editorial que lo “lanzó”?

    ¿Por qué? ¿No tiene más lógica cambiar a una mayor más acorde con la nueva dimensión que ha adquirido el autor?
    Yo que entiendo “nada” de editoriales (disculpen la incorreción gramatical, es que ya pienso en ingkés y traduzco al español) 🙂 me voy en seguida a Antonio Banderas. Parece que cuando comenzó su gran éxito era famoso por mantenerse fiel a su mujer de siempre, que nada tenía de famosa porque no pertenecía al mundo del cine. Esta fidelidad la debió mantener durante un cierto tiempo -significativo al menos como para que se hiciera popular- Supongo que de estos tiempos es la historia de que Madonna quiso tirárselo. el caso es que luego se divorció y tomó nueva esposa, Melanie Griffith, esta sí completamente acorde con su nueva importancia/fama como actor.
    Lo que me resulta más curioso es que luego se ha mantenido fiel a la Griffith (que ya no es lo que era, al menos desde el punto de vista de su belleza) en un mundo, el del cine, en que los cambios de pareja son muy frecuentes.
    Es como si por naturaleza fuera un “hombre fiel” pero, eso sí, tuvo que cambiar su fidelidad de la primera a la segunda esposa tras su impresionante crecimiento como actor -el cambio de dimensión nacional a internacional fue enorme- y lo semejante solo casa con lo semejante.

    Yo recuerdo comentar con unos amigos lo “actorazo” que era en una de las primeras películas de Almodovar (¿es con v o con b?) en una escena en que ponía cara de miedo/susto/incertidumbre cuando representaba a un homosexual al que le iban por primera vez a dar por….

    Perdón, me crei que este era el blog de “EL HOLA”.
    O el del Play-Boy.

  3. loiayirga dijo:

    Creo que ahora, con la aparición de Internet, se habla de la desaparición de los intermediarios. La gente podría escribir y todo sería el boca oreja.
    A mí que entiendo muy poco de esto ¿podrías explicarme cual es la labor de un editor?
    ¿Es únicamente el que selecciona lo que se publica o no?
    Supongo que también cuida que lo publicado cumpla unos mínimos de ortografía o calidad o lo que sea. ¿Hace algo más?
    Después de leerte semejante mamotreto seguro que estás en condiciones de decirme brevemente cual es la importancia de las editoriales y por qué se supone que no desaparecerán aunque todo el mundo del libro se convirtiera en digital.

  4. Antonio dijo:

    Editor es el que hace que alguien que escribe peor que Pseudópodo se forre aún cuando él se queda con el mayor porcentaje de las ventas 🙂

  5. pseudópodo dijo:

    loiayirga, es que si por haber hecho la promesa temeraria de los 50 libros voy a tener que dejar de leer lo que me apetece, vaya negocio…

    Pasando al Hola: a mí sí me parece que está feo lo que hizo Wolfe. No es que sea inmoral, está en su derecho, pero la editorial que creyó en ti y se arriesgó a perder dinero publicando tus libros cuando eras un desconocido se merece más consideración. El caso de Wolfe hizo historia en la edición española porque no se limitó a pedir un anticipo por una obra que tenía esbozada, sino que subastó al mejor postor un libro del que no tenía ni siquiera un resumen del argumento, y desató con ello una escalada de precios. Las editoriales tuvieron que pagar mucho más por los autores estrellas, y tuvieron menos dinero para los autores de a pie, que salieron perdiendo. Moraleja: la codicia siempre acaba siendo mala. Sobre Banderas… bueno, no opino, que al fin y al cabo esto no es el Hola.

    Los editores… la conclusión que uno saca después de leerse el tocho es que en España su principal papel ha sido buscarse la vida para sacar dinero vendiendo libros. Luego están los que sí han puesto su sello personal: Carlos Barral, Gonzalo Pontón, Mario Muchnik, Jaume Vallcorba, Jorge Herralde… gente que ha creado editoriales con personalidad, que consiguen por ejemplo que sólo por ser de El Acantilado ya mires el libro con interés, o que se han empeñado en editar a autores que eran desconocidos en España. Esos, como diría Bertolt Brecht, son los imprescindibles. Cuando todo el mundo del libro sea digital… las cosas cambiarán tanto que probablemente serán irreconocibles y no habrá, en realidad, “mundo del libro”. Una de las cosas en las que saldremos perdiendo es con la desaparición de estos editores “culturales” (por oposición a los “empresariales”). Pero eso es una historia muy larga…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s