[50 libros] #13 Judíos errantes, de Joseph Roth

Aviso: Este Roth es  Joseph Roth. No lo confundan con  Philip Roth, alias “el escritor vivo más importante del mundo“, al que acaban de dar el Príncipe de Asturias. El pobre Joseph murió borracho en 1939 y a su familia la mataron los nazis. No está vivo y no fue importante. Pero fue un gran escritor.

* * *

El mundo de Marc Chagall, de Isaac Bashevis Singer y de El violinista en el tejado; el mundo de la Galicia que era en realidad Galitzia, ese país perdido que dos guerras mundiales hundieron como la Atlántida pero que aún tuvo tiempo de darnos a Stanislav UlamStefan Banach, Martin Buber, Ludwig  y Richard von MisesStanisław Lem, Adam Zagajewski y naturalmente, a Joseph Roth…

Ese mundo perdido de los judíos del este de Europa era el que buscaba yo en este libro de Joseph Roth. Lo he encontrado sólo a medias: en el hermoso capítulo que se titula “La pequeña ciudad judía”.  Hay también interesantes pinceladas sobre la vida judía en el capítulo que dedica a “Las juderías occidentales” (una especie de guía de viajes sui generis sobre los barrios judíos de Viena, Berlín y París), y en otro sobre “El judío que se va a los Estados Unidos”:

No es que le den miedo los Estados Unidos, le da miedo el océano. Está acostumbrado a errar a través de anchos países, pero no por los mares. Una vez, cuando sus antepasados se vieron obligados a atravesar un mar, aconteció un milagro: las aguas se apartaron (…) El judio oriental vive, siglos ha, tierra adentro. La estepa no le da miedo, como tampoco lo ilimitado de la llanura. Teme la desorientación. Está acostumbrado a dirigirse tres veces al día hacia el misraj, hacia Oriente. Es algo más que un precepto religioso. Es una necesidad hondamente sentida, la de saber donde se encuentra uno.

En el mar no se es libre. Se depende del rumbo que el barco ha tomado. Aquel que lleva tan dentro de la sangre, como la lleva el judío oriental, la conciencia de que cualquier momento puede ser bueno para huir, no se siente libre en un barco. ¿Adónde puede ir, para salvarse, si algo sucede? (…) ¿También pueden estallar pogromos en un barco?¿Adónde dirigirse entonces?

Pero una buena parte del libro me ha resultado bastante menos interesante: las partes más coyunturales, que analizan la situación de los judíos desde un punto de vista más político y sociológico. El libro se publicó por primera vez en los años 30 –segunda edición de 1937- Habla mucho de antisemitismo pero no asoma el nazismo por ningún lado. Sólo a quien tenga un interés específico por la historia del los judíos en Europa creo que pueden interesar esos capítulos.

* * *

Para acabar, una curiosidad: las referencias a España:

¿A qué otros lugares pueden ir los judíos orientales?
A España no van. Sobre España pesa un anatema de los rabíes desde que los judios tuvieron que abandonar ese país. También los no devotos, los “ilustrados”, se guardan muy bien de ir a España. El anatema expira precisamente el presente año.

En el epílogo:

Pocos serán, probablemente, los lectores que conozcan la versión según la cual jerem, el gran anatema, habría de expirar precisamente este año. Ni que decir tiene que no tengo derecho a permitirme establecer una clara relación entre lo metafísico y la muy cruel realidad. Pero sí lo tengo, en cambio, para hacer referencia a  estos, cuando menos, chocantes hechos (…) Justo cuando el anatema expira da comienzo la mayor catástrofe que jamás haya conocido España.

El epílogo está escrito en junio de 1937.

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6 respuestas a [50 libros] #13 Judíos errantes, de Joseph Roth

  1. Hesperetusa dijo:

    Creo que a Philip Roth todos los años, cuando llega la época del Nobel, las cámaras de televisión acampan en las cercanías de su casa, para abandonarlo en unas horas. Eso debe crear malestar en cualquiera. Pero yo a Philip Roth llegué a través de Joseph Roth por confusión una vez en la bibliofilia, en que creyéndome llevarme un libro de uno, Joseph, con las prisas me llevé el de Philip. autor que no me encanta precisamente.
    No sé como es el libro de Joseph Roth que comentas, pero tiene otros que valen la pena. Y si alguien tiene curiosidad por conocer como fue aquel mundo desaparecido de la Kakania, Joseph Roth es fuente de primera mano.

  2. pseudópodo dijo:

    Pues no sabía eso de Philip Roth, pero no me extraña: por alguna entrevista que he leído pareció un engreído, y la verdad es que es un autor que no me interesa lo más mínimo (serán prejuicios, pero a los autores norteamericanos les descuento mentalmente un plus de publicidad; todo lo que viene de los USA se amplifica en los medios, y no sé yo si alguien habría oído hablar de Philip Roth si fuera, pongamos, checo o turco…). Y lo malo es que yo también confundía a Joseph con Philip, por eso lo advertí…

  3. Federico dijo:

    Hubo un tiempo en que me atraía mucho todo lo referente a los judíos centroeuropeos y rusos… Aprovecho la mención a Bashevis-Singer para recomendar un libro de cuentos para mayores y pequeños. Se llama “Cuando Shlemel fue a Varsovia y otros cuentos”. Estupendo. Y muy distinto al de “Sombras sobre el Hudson” (el otro que leí de él)

  4. loiayirga dijo:

    Me sorprenden estos intereses tan concretos. “Ese mundo perdido de los judíos del este de Europa”. Te interesan los judíos de un momento y un lugar concreto. No parece lo adecuado para alguien que se dice platónico.
    La verdad es que en eso peco de platónico. Quiero ir siempre al universal y me creo que todos los hombres son el mismo.
    Ortega, al contrario, explicaba que cada filosofía nace en un aquí y un ahora concretos. Que es absurdo explicar la historia de la filosofía como si todos los pensadores pudieran conversar unos y otros siendo de distintos tiempos y lugares. Cada filosofía nace para dar respuesta a unos problemas y por eso hay que conocer su “biografía.”
    Esto que me sé en teoría no lo aplico en la práctica. Soy “ahistórico” y “ageográfico”. No conozco las vidas de los filósofos y el mundo empírico siempre me ha aburrido un poco, es muy largo y muy costoso de conocer. Qué pereza.
    Entiendo que la realidad es compleja (o no es la realidad) y que no existe “el hombre” sino hombres concretos pero la pereza me lleva a olvidar los singulares.
    Disfruto muchísimo con aquellos conocimientos generales, omniabarcantes, universales.
    Por ejemplo puede uno saber que la indumentaria, el vestido, sirve para diferenciar a las clases sociales y a las distintas generaciones. Es un modo de identificarse con un grupo y de distinguirse del resto. Otro asunto es saber exactamente diferenciar entre la ropa de Zara y la del Corte Inglés. De cada una de las ropas concretas en esta época y en las otras lo desconozco todo (o casi) pero creo saber más que otros no sabiendo nada en particular.

    En fin, divago mucho animado por mi adelantado final de curso.
    Como para diferenciar estoy yo un Roth de otro.

  5. pseudópodo dijo:

    Pues en general coincido contigo, loiayirga. Me aburre la historia natural, tengo muy mala memoria para los argumentos de las películas, me pierdo en los cotilleos, y la historia siempre he sido incapaz de retenerla. Sólo cuando me han presentado la biología o la historia como algo lógico y universal (al estilo de el Dawkins biólogo –no el predicador- o de Jared Diamond) me parecen interesantes (incluso muy interesantes. Y por algo estudié física, que es la ciencia que busca entender los esquemas y patrones con independencia de la realización material, y no ingeniería, que está supeditada a los detalles materiales.

    Aún así, me interesan los personajes y según voy envejeciendo cada vez leo más biografías. Y quizá relacionado con eso, por estar asociadas a personajes determinados, hay épocas y lugares que me parecen fascinantes. Una es la Inglaterra victoriana (de Maxwell, Lord Kelvin, los diletantes pastores anglicanos…), otra la Viena fin de siglo (de Boltzmann, Wittgenstein…), y otra la “Galicia” que desapareció del mapa (donde nacieron dos geniales Stanislaws: Ulam y Lem). Me sorprende que todavía en los años veinte y treinta existiera un mundo judío en Centroeuropa, con una lengua y unas costumbres propias, mezclado con el resto la población, llevando una vida paralela, pero siendo mayoritarios incluso en determinados pueblos y regiones. Me da vértigo pensar cómo todo eso desapareció barrido por las guerras mundiales.

    Federico, a mí también me parece que Bashevis Singer es un escritor superdotado. Esos libros no los he leído, pero a cambio te recomiendo otro: La destrucción de Kreshev, está en El Acantilado.

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