Harto de harte

De un tiempo a esta parte sólo se habla de crisis, y la palabra de moda es recortes. Se baja el sueldo a los funcionarios, se reducen prestaciones sanitarias o se cobra por las recetas, la enseñanza pública pierde presupuesto, y hasta la basura no se va a recoger todos los días…

Son medidas impopulares y crece el malestar entre los ciudadanos. Los políticos han ensayado alguna bajada simbólica de sus sueldos y prebendas, pero hace falta algo más contundente, una medida que transmita de modo inequívoco que se ha terminado la frivolidad y que la austeridad y el esfuerzo van en serio y son para todos. Hacen falta gestos inspiradores y audaces.

Anoche se me ocurrió uno: cortar el grifo al arte contemporáneo. O mejor dicho, al harte, como deberíamos llamarlo haciendo un uso antibiótico de las haches. Ni un euro más para “propuestas”, “apuestas” ni  “transgresiones”.

En estos años de vino y rosas cada comunidad autónoma se ha provisto de un Centro de Harte Contemporáneo, un edificio, o perdón, propuesta arquitéctonica, siempre enorme y presuntuosamente feo, donde se exponen instalaciones incomprensibles y se proyectan vídeos aburridísmimos (¡en la era de Youtube!) ¿Cómo puede creerse el ciudadano que no hay dinero para tratar sus hemorroides cuando sí lo hay para el harte?

Ya es hora de que nuestro estado laico deje de subvencionar con dinero público la pseudoreligión del artista-mediúm que surgió en el romanticismo. El título de intermediario con el absoluto, que recibió el artista cuando lo perdió el sacerdote, debe dejar de ser reconocido por el estado. En realidad, todo el mundo sabe que el emperador, envuelto en sus harapos hartísticos, va desnudo.

Cerremos esos centros. Convirtamos sus salas de exposiciones en salas de estudio. Eso sí sería una propuesta transgresora: auténtico arte conceptual.

* * *

No, si ya sé que no se va a hacer esto. Se está haciendo lo contrario: ahí está Cajamadrid, cerrando sus bibliotecas porque no hay un euro, pero manteniendo su chiringuito de vanguardia, La Casa Hencendida, lo llaman, con sus propuestas y las transgresiones a la violeta (ahora mismo, con un festival de danza llamado In-Presentable y un festival de cine de nueva planta titulado Transmissions). En dos palabras: in presentable.

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17 respuestas a Harto de harte

  1. Hesperetusa dijo:

    Más que del romanticismo ese tipo de artista viene de la vanguardia del siglo XX, pero sí es cierto que hunde sus raíces cien años atrás.
    La “crisis” sería una ocasión excelente para acabar con esos fantoches y sus pseudoobras.

  2. Federico dijo:

    Yo no soy muy artista, y alguna vez que visité ARCO salí con un cabreo tremendo. Aun con esas, no me convence mucho la propuesta, aunque sí reconozco tu valentía. De todas formas, seguro que las tijeras del recorte se cebarán con el arte.
    Hay tanto que se podría cambiar… En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, Espe, nuestra “querida” Espe (yo es que no puedo con ella) quiere aumentar las horas de trabajo como medida de ahorro. ¡Con el paro que hay! Yo optaría por recortar más los sueldos y contratar a más personas, pero sé que esto sí que hay que ser VALIENTE para hacerlo, y sólo podría hacerlo alguien “grande”.

    En el fondo, si resolviésemos el problema de la vivienda (precios alquileres, hipotecas, etc), los sueldos se podrían bajar muchísimo y podrían crearse muchos puestos de trabajo nuevos. Ay! si pudiéramos devaluar la peseta 🙂

    Federico

    • Hesperetusa dijo:

      Se se pudieran bajar “muchísimo los sueldos” porque bajara el precio de la vivienda, estaríamos en las mismas, buena parte de los ingresos se iría a pagar vivienda, de la forma que sea. Y el consumo se retrairía aún más, creando más recesión económica y más paro.
      De ninguna crisis económica se ha salido así.
      Los recortes, que son necesarios, han de estar en otra parte no en la gente que casi no puede sobrevivir ya, y en que quien está por encima de ese nivel de supervivencia está cada vez más asustado y no consume.
      Recortar unos cuantos millones en patochadas artísticas no estaría mal y quizá hasta el Arte decidiese cambiar de rumbo y salir del callejón sin salida que está desde hace 100 años.

  3. marqus dijo:

    La solución a esta crisis ya está inventada. Lo que falta al mando de este titanic son personas sensatas, sinceras, decentes, competentes y dispuestas a escuchar. Si seguimos así la frase “saldremos de esta” será muy cierta, porque jamás podremos decir que “nos han sacado”. Pero el camino va a ser largo y tortuoso.

    Las propuestas de harte de las que hablas son otro ejemplo más del despilfarro, de las subvenciones recibidas a partes desiguales por destinatario y oportunista, de los proyectos “innovadores”, “vanguardistas”, bla bla bla que no van a ningún sitio. Pero creo que antes en un estado laico (o supuestamente laico) se debe de dejar de subvencionar con dinero público cualquier religión, sea pseudo o verdadera. Porque los cientos de edificios saqueados por la Iglesia también sirven como sala de estudio.

    Un saludo 🙂

  4. Grunentahl dijo:

    Suelo estar de acuerdo con usted, Pseudópodo, pero esta vez su propuesta no me convence del todo. Lo de la hache me parece bien y lo de abrir centros de estudio aún mejor, desde luego, pero cerrar los museos, donde la gente puede pasárselo bien, habría que hacerlo con mesura. Con sentido común y evitando a los farsantes, el arte, incluso el Harte, pude ser muy educativo.
    La austeridad está bien y la practico desde siempre, no no sólo desde que apareció la “CHrisis”, pero es que no sólo de pan vive el hombre… (ni de medicamentos contra las almorranas)
    Un saludo muy cordial

  5. Pingback: Harto de harte | Pseudópodo | A mí, háblame en Cristiano

  6. Alejo Urzass dijo:

    Yo soy partidario de que el arte no debe ser “muy” subvencionado. En un mundo mejor me atrevería a decir “nada” subvencionado. Pero el problema, Don Pseu, está frívolamente enfocado; lo que se debería hacer es gastar bien ese presupuesto, en arte, en vez de en harte.
    El problema que surge es ¿cómo saber qué es arte y qué no lo es? Quizá valga de ejemplo mencionar que la torre Eiffel fue considerada harte inicialmente, pero hoy sabemos la enorme riqueza económica que ha generado a su ciudad y a su país (aunque sea tan complicado o más de calcular que el número de toneladas de chicle sobre las aceras de París). Y todo ese valor se debe exclusivamente a sus cualidades estéticas. Otro tanto podría decirse sobre el rechazo estético inicial de ciertos sektores konservadores de la kultura hacia, por ejemplo, los Beatles, que tanta riqueza generaron (y generan) a Inglaterra, etc, etc.

    Tenemos unos cuantos gatos por ahí y unos muchos cascabeles, pero…

  7. pseudópodo dijo:

    Bueno, no digo que cortar el grifo al arte contemporáneo sea la solución a la crisis, el post tiene algo de broma.

    Lo que sí pienso es que sería un buen gesto, y tampoco sería un ahorro nada despreciable. Me dicen los que entienden, por ejemplo, que con los últimos recortes en medicamentos se va a ahorrar bastante poco, y es una medida impopular y que desmoraliza al ciudadano. Si hacemos cuentas, cerrando todos esos centros de arte, que son muchos y muy caros, a lo mejor ahorramos más (y no digamos si vendemos unos cuantos…).

    Y no creo que como dice Federico les vayan a llegar muchos recortes. Creo que el caso de la Casa (Hencendida) es bien paradigmático: Cajamadid (o Bankia) prefiere seguir con exquisiteces snobs que le dan páginas en los periódicos y tienen proyección antes que mantener una red de bibliotecas mucho más barata pero que no tiene glamour. La fachada por encima de la sustancia. Seguimos siendo como los hidalgos que se morían de hambre pero se echaban unas migas por la barba para parecer que acababan de comer. Las migas son las Casas Hencendidas.

    Mientras tengamos esta mentalidad no vamos a salir de la crisis, y por eso lo principal en esta medida sería el efecto pedagógico en la ciudadanía: transmitir el mensaje bien claro de que no estamos para patochadas, que hay que trabajar los fundamentos (estudiar, formarse) y que las ocurrencias y las “propuestas” cada uno se las financia con su dinero o con el de un mecenas, pero no con el de todos. Además, creo, como apunta Hesperetusa, que esto seguramente le vendría muy bien al Arte. Nada bueno sale de vivir de la sopa boba.

    marqus, claro que lo que hacen falta son esas personas, y por eso creo que sería un buen ejemplo dejarnos de hartes… En cuanto a la financiación de la religión, tengo entendido que la Iglesia católica se autofinancia desde 2007 (aunque es verdad que el estado le ayuda a pasar la cesta de los donativos con la casilla del IRPF) y las otras religiones también. Creo que hoy el harte es la única “religión” financiada por el estado… bueno, y el deporte… (y ahí tenemos un filón, pero mejor no entrar, que estamos en la Eurocopa y hay mucho fervor popular).

    Grunentahl, no me refiero a museos como El Prado sino a los Centros de Harte Contemporáneo que has surgido como setas; yo creo que cada comunidad autónoma tiene uno: por ejemplo, Galicia, Castilla-León… hasta La Rioja, vamos. Los museos son muy necesarios, pero creo que el estado debe subvencionar sólo el arte ya consagrado. No creo para nada que su misión deba ser descubrir o fomentar nuevos talentos, precisamente, entre otras cosas, por lo que apunta don Alejo: es muy difícil distinguir el Arte del harte “en directo”, cuando está naciendo. Sólo el tiempo permite distinguir el grano de la paja. Que se metan de por medio instituciones oficiales (comprando por ejemplo obra de artistas vivos) me parece disparatado. Por cierto, interesante lo de la Torre Eiffel, precisamente hace unos días me enteré del manifiesto de intelectuales en su contra… pero es que los intelectuales suelen equivocarse más que nadie.

  8. Aloe dijo:

    De acuerdo con tu entrada. Como bien se señala, en el fondo es cuestión de dinero: en cada época hay unos cuantos clichés intocables que son los que se pueden explotar como justificaciones para ordeñar al contibuyente, dar favores a los amigos, y lucir prestigio y escaparate por parte de gobernantes e institutuciones. Seguimos en manos de los faraones, su corte y los sacerdotes de Amón.

    Lo que no es cierto es lo del comentario de que la Iglesia se autofinancia. No lo hace en absoluto. Está mantenida casi al cien por cien por dinero público (menos los donativos de los fieles a la cestita del domingo, que debe ser meramente simbólico). Y a ella no le han recortado nada por el momento.

  9. Aloe dijo:

    Ah, y también estoy de acuerdo con el diagnóstico del concepto romántico del artista que todavía arrastramos siglo y medio despueś, vanguardias mediante. Cómo me ha gustado leerlo, porque casi nadie lo dice.

    La humanidad necesita seguramente eso que llamamos “arte”, en un sentido amplio, pero lo que la gente necesita es lo que hace, lo que compra, lo que disfruta o lo que incorpora a su vida si puede. Poco de eso tiene que ver con los escaparates carísimos y pretenciosos.

  10. Sertorius dijo:

    ¿Por que cada vez que se mencionan los euros el progresista de guardia se sube a su caballo y carga contra la Iglesia lanzando flechas a voleo y dando alaridos?
    Y eso que en este pais el ochenta por ciento del arte (sin h) tiene un significado religioso. En la inmensa mayoria de los pueblos y ciudades de España si uno quiere ver algo bonito le dicen: “Vaya usted a la Iglesia”. Ante esta realidad el ateista enfurecido dice: “Eso es porque la Iglesia detentaba el poder” Supongamos (que ya es suponer) que fuera cierto. Pero es que ya llevamos casi doscientos años de laicismos, desamortizaciones y pescas, y en ese tiempo España ha alcanzado niveles de riqueza y de poblacion que apabullan los niveles de los siglos pasados…. ¿Y que se ha hecho en comparacion?
    Mis antepasados, en mi ciudad, construyeron una iglesia que es una alegria permanente para la vista de arte y belleza. El gran logro de los ultimos ciencuenta años es un vertedero grandisimo que se llena de cigueñas, gaviotas y ratitas. Un poco antes los laicistas amigos de la cultura destrozaron ese tesoro que era la iglesia con sus antorchas y sus pistolas, pero eso es otra historia.

    • Aloe dijo:

      En mi caso es por imperativo moral y deber cívico.
      MI firme opinión es que la Iglesia es una institución que ha sido la desgracia de nuestra historia (o una de las peores) y que es dañina por su propia naturaleza.

      (Eso no prejuzga la religión ni las creencias religiosas, y menos todavía la ” actitud religiosa” ante la vida, de la que yo también tengo bastante, aunque todas las iglesias me dan urticaria. Pero en realidad la religión para la Iglesia es más bien una coartada y una forma de legitimarse, más que algo que le importe de verdad o la guíe realmente)

      De ahí la convicción de ese deber cívico imperativo en mi caso.
      En otros casos no sé.

  11. pseudópodo dijo:

    Aloe, pues ese es el asunto con el arte moderno: que se ha convertido en uno de esos clichés intocables, y en buena parte porque ha heredado el status de la religión. Uno oía hablar a Tapies y parecía un chamán, eso sí, burgués y podrido de dinero…

    Sobre la financiación de la Iglesia: que yo sepa, se mantiene con la asignación tributaria del IRPF, y eso es dinero de los contribuyentes que deciden asignarlo de esa manera, no del estado. De todos modos, no me apetece entrar en ese off-topic porque sé lo que pasa y no tengo tiempo de liarme en discusiones…

    Sertorius, no sólo en este país, yo creo que en cualquier país europeo, e incluso no europeo, la mayor parte del mejor arte ha sido religioso. Incluso diría que toda la epidemia de harte que vivimos tiene bastante que ver con la pérdida del sentido religioso. El mecanismo sería: tradicionalmente, el arte ha rodeado a lo religioso y se ha impregnado de su aura. Perdida la creencia religiosa, el arte sigue teniendo ese aura (y además entra por los ojos) así que se inviste con el prestigio trascendente. Pero ya no tiene los límites que la tradición imponía y “arte” se convierte en sinónimo de “lo que hace el artista” y “artista” se convierte en sinónimo de “el que dice que es artista y ha convencido a ciertos gurús de que lo es” (añádanse las h antibióticas necesarias en la frase anterior…)

    • Aloe dijo:

      Sí, bueno, por eso yo mencionaba que seguimos con los faraones, sus pirámides y su corte: eso también tenía significado religioso. El gran y formidable aparato eclesiástico y su relación con el rey, y la de ambos con los monumentos representativos, simbólicos, legitimadores, intimidantes… no eran diferentes entonces de lo que han sido en nuestra propia historia.

      Lo de la casilla del IRPF no es dinero en particular de los que marcan esa casilla: es efectivamente dinero del Estado, es decir, de todos los contribuyentes.
      Si lo que no marcan la casilla tuvieran un descuento equivalente, o los que sí la marcan tuvieran un recargo, tendrías razón. Pero no es así, y por eso no la tienes.

      El dinero es del fondo común que se recauda de todos los declarantes, y la casilla funciona exclusivamente como una especie de encuesta para ver cuanto dinero se le da. Nada más. Por otro lado, esa es solo una pequeña parte de todo el dinero de recibe por bastantes conceptos.
      La casilla (y la opacidad de las cuentas en general) es otra forma de eso que ahora se llama “contabilidad creativa”, que significa lo que parece: una forma de vestir al muñeco para que no se note lo que es.

  12. Alejo Urzass dijo:

    Estamos incapacitados para preguntarnos de verdad “para qué” el arte. Damos por sentado que sabemos qué es. ¿Sí?

    Sin embargo, quien está formado en alguna materia, ya sabe (ya saben ustedes) que quienes no conocen su especialidad no la saben valorar justamente. Y como toda valoración general, viene a encajonarse dentro otros (supra)valores predominantes en nuestra la sociedad, y en nuestra época. Algunos creen saber cuándo va con hache y cuándo no, pero resulta que solo es en la medida de sus propios valores, que para unos son los de un concepto de lo bello, o lo estético, posiblemente anclado en una tradición pre-moderna, o bien, para otros, por unos valores puramente mercadotécnicos, como por desgracia tanto sucede hoy en día desde dentro del “mundillo” del arte (y también del harte” y que es lo que lo ha puesto hoy en este pesebre, como en el pasado (¿añorado?) estuvo en otros pesebres. No todas las obras de arte religiosas y antiguas son igual de buenas, de hecho podemos sospechar que las peores no hayan llegado hasta nuestros días por esa razón, y, sin embargo pudieron haber estado bien pagadas, quién sabe.

    Puestos a recortar sería fácil presentar como infinitamente más caro cualquier ensayo con un acelerador de partículas, total para que tampoco sepamos si el gato estaba vivo en la caja antes de abrirla, o qué pasó en el segundo cero a la menos once después del big bang. Creo acertar que a la mayoría de los desafortunados pacientes de hemorroides les preocupará menos el acelerador de partículas que dónde cae la farmacia de guardia.

    Chistes aparte, queda patente la falta de un punto de vista filosófico, con una perspectiva un poco más amplia, para saber de qué estamos hablando cuando decimos arte, ciencia o, incluso, religión. Qué hay en común (claro que lo hay) o mejor, qué, de humano, recorre un bisonte de altamira, una estatua griega, un pantocrator medieval, una composición renacentista, otra barroca, un apunte de Renoir, una imagen poliédrica de Picasso, un cuadro de Mondrian, Dadá, y llega a estas “propuestas” que se critican, que son eso, propuestas, y que no sabemos, realmente si valen o no.

    Para quien de verdad quiera una clase magistral que le ayude a comprender muchas de estas cuestiones, a observarlas desde una órbita más alta, y sea capaz de atender 65 minutos de intensa conferencia (creo que en este blog se puede uno atrever a recomendar esto), que atienda la que aquí enlazo, 1998, Fundación Juan March, Rafael Argullol. No conozco filosófo mejor preparado en nuestro país para hablar de este tema con tanta claridad, en el pleno significado de la palabra claridad.
    Se puede oir y también descargar.
    Y luego si hay que recortar, se recorta.

  13. pseudópodo dijo:

    Don Alejo, por la consideración que usted me merece (y por la buena opinión que tengo de Argullol, también) me he desacargado la conferencia y la escucharé en el cercanías… ya comentaré algo.

  14. No sé si viene al caso, pero cuenta Ramón Pérez de Ayala que compró en la cuesta de Moyano un ejemplar de la Estética de Hegel que había pertenecido a Emilio Castelar. El libro estaba anotado y en parte intonso, Pérez de Ayala se va explayando en la glosa de las anotaciones hasta que se detiene en la última, unas páginas antes del lugar hasta donde llegó el abrecartas. La última anotación decía: “¡Qué poco ha entendido este Hegel de las cosas de la estética”.
    Saludos

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