[50 libros] #23 Carta de una desconocida, de Stefan Zweig

Stefan Zweig es un autor que ha tenido en España un destino singular: inmensamente popular hasta los años 60, desapareció del mapa en los 70 y era casi inencontrable hasta que hace cosa de seis o siete años Jaume Vallcorba, el patrón de la exquisita Editorial El Acantilado, empezó a reeditar toda su obra. En ello sigue, y ahora Zweig tiene de nuevo una legión de lectores. En cualquier librería respetable, de las que ordenan los libros por orden alfabético de autor, nunca faltan sus libros en un lugar muy destacado (obviamente: al final del todo de la sección de ficción  🙂 )

Carta de una desconocida tiene 72 páginas y cuesta 11 € en la edición que ahora pueden encontrar ustedes, pero la que yo he leído es de la era a.d.A. (antes del Acantilado): un libro de Editorial Libra publicado en 1970, con letra un poco pequeña pero legible. Por lo demás es una edición excelente, que contiene además otros tres relatos de una extensión similar: Terrible secreto, Amok y Noche fantástica. Y lo mejor de todo es que me costó menos de un euro en esos reductos de connoisseurs que son las chamarillerías de Rastro Reto… (así al peso, un ahorro de unos 40 €).

Pero a ustedes no les importa lo barato que yo compro, sino si estos relatos de Zweig son buenos o malos. Y la respuesta es sencilla: son muy buenos. Zweig tiene un verbo florido que puede resultar en ocasiones cursi para algunos paladares. También habrá quien tenga alergia a los retratos psicológicos y prefiera la acción, la fantasía o la instructiva novela histórica. Zweig no está hecho para ellos, pero casi todos los demás encontrarán estos relatos apasionantes y absorbentes.

Como quiero ser breve, voy a concluir esta reseña invocando el argumento de autoridad: una opinión sobre Zweig de mi admirado Pablo d’Ors, en el ABC cultural. Se refiere a su biografía de María Antonieta, pero igualmente vale para estos relatos:

Siempre he defendido a Zweig, junto a Hesse y a Thomas Mann, por encima de Roth, Rilke, Döblin, Frisch, Broch… y todos los demás, como una de las tres o cuatro plumas más insignes en lengua alemana. Por su capacidad de introspección y penetración psicológica, por la credibilidad con la que relata el miedo y la esperanza. ¿Por qué lo pequeño, cuando lo toca su pluma, no es vil sino digno?¿Por qué un material que en otros quedaría en puro cotilleo chabacano es en él un detalle conmovedor?

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12 respuestas a [50 libros] #23 Carta de una desconocida, de Stefan Zweig

  1. Guajiro dijo:

    Pues de la misma forma que usted admira a Pablo d’Ors, yo admiro en usted la capacidad de apreciar tendencias, en nuestro caso, la caída en olvido de los que en su momento fueron considerados clásicos.
    A ti que tanto te apasiona la lectura te propongo una pequeña encuesta entre tus estudiantes de ciencia. En un momento impensado, deja a un lado tus ecuaciones, y pregunta quién te puede dar referencias de Hugo, Juana Inés de la Cruz — quitándole mañosamente el Sor — o Zweig…

    De Zweig recuerdo con especial deleite el retrato psicológico y sociológico de su Fouche.
    Bien por revivir a los muertos inmortales Don Pseudo.

  2. Zweig es magnífico. Además de la ya reseñada ‘Carta de una desconocida’ recomiendo ‘Amok’, ‘Novela de ajedrez’ y ‘El mundo de ayer’. Es curioso porque muchos de los personajes de sus historias se acaban suicidando, como él mismo hizo. Entre sus cuentos más conmovedores, además de la genial ‘Carta de una desconocida’, están ‘Leporella’ y otro cuyo nombre no recuerdo (perteneciente a ‘Amok’) de un soldado ruso que aparece perdido en Suiza.

  3. Cristina dijo:

    Parecerá una tontería, pero yo conocí a Zweig precisamente porque estaba siempre el último en los archivos de la biblioteca, cuando todavía se buscaba en aquellos pequeños cajones con fichas de cartulina. Recomiendo especialmente “La impaciencia del corazón”, sobre la piedad mal entendida. Según el propio Zweig:

    Hay dos clases de piedad. Una, débil y sentimental, que en realidad solo es impaciencia del corazón para liberarse lo antes posible de la penosa emoción ante una desgracia ajena, es una compasión que no es exactamente compasión, sino una defensa instintiva del alma frente al dolor ajeno. Y la otra, la única que cuenta, es la compasión desprovista de lo sentimental, pero creativa, que sabe lo que quiere y está dispuesta a aguantar con paciencia y resignación hasta sus últimas fuerzas e incluso más allá.

  4. jaimemarlow dijo:

    De Zweig, aparte de “Carta de una desconocida”, también recomendaría “Los ojos del hermano eterno”, aunque se trate de una obra que se sale de su línea habitual.
    Y me aburrió bastante “Momentos estelares de la humanidad” (y eso que la historia me encanta).

  5. Sertorius dijo:

    Es muy destacable la labor de la editorial Acantilado. Precisamente “La impaciencia del corazon” se llamaba “La piedad peligrosa” en la anterior edicion de Debate. Es lo que tiene el leer libros traducidos, nuestro juicio sobre si el libro es bueno o malo depende peligrosamente de la calidad del traductor y, a veces, con una nueva edicion no releemos el libro sino que se vuelve nuevo para nosotros. Asi por ejemplo: “Los nueve principes de Ambar” de Roger Zelazny (tambien al final del estante) que a mi me entusiasmo en su edicion de la editorial Miraguano deja frios a los lectores de la nueva edicion de “La factoria de Ideas”.

  6. Aloe dijo:

    Yo leí bastante a Zweig en la biblioteca de mis padres, que era anterior en buena parte a su desaparición de las librerías.
    Ese cuento no lo conozco, pero me acuerdo de la peli que se hizo sobre el cuento, y la verdad es que me desagradó mucho (la han ofrecido por la tele en ciclos sobre pelis clásicas o similares)
    Zweig escribe muy bien, y a veces es efectivamente conmovedor, pero otras veces hay en él algo muy repelente, muy “entreguerras” en el peor sentido.

    • Aloe dijo:

      Ahora me he leído el cuento (saltándome algunas páginas previsibles) y me desagrada tanto como recordaba que me desagradó la película.
      Supongo que la historia de alguien que vive toda su vida colgada del momento estúpido de los trece o los quince años, con ese amor adolescente absobente, esa falta de empatía e interés por su familia, por las desdichas ajenas y por el mundo… con ese egocentrismo brutal coexistiendo con una falta de autoestima tal y un sentimiento tan masoquista… puede ser una buena historia (porque buenas historias se pueden hacer con todo y la adolescencia es una vivencia universal) pero no es esta.
      Contar algo que es básicamente enfermedad mental o se le acerca mucho de esa manera, como si relatara una historia de amor romántico decimonónica al tiempo que añade el aliciente entonces tremendamente impactante de incluir la promiscuidad de la protagonista, tema antes tabú en las novelas de amor desgraciado de heroìnas trágicas (ese es el contraste que en realidad está narrando, eso que entonces debía sonar bastante fuerte: “a la abnegación y la renuncia por la prostitución elegante”) resulta muy repelente porque en realidad no hay nada: ni análisis psicológico, ni acción alguna, ni punto de vista del autor, ni empatía humana, ni tragedia, ni humor, ni alegría. No hace entender el personaje principal, ni hace empatizar con sus acciones. Y como tampoco hay nada más…

  7. Lolo dijo:

    No diré que esa obra no esté bien escrita pero a mí me pareció enfermiza y poco creíble.
    Que una mujer idealice a un hombre que no conoce de nada, sólo por unos breves encuentros o simples cruces de palabras corteses, es posible y hasta frecuente, pero que condicione el resto de su vida a la de alguien con quien jamás compartirá ni un solo instante y que además lo haga con una fidelidad y veneración que no tiene recompensa, me parece que guarda poca relación con la realidad. Más aún cuando lo común en el género femenino es que impere lo pragmático y que se preocupen de tener un “nido” sin dejar demasiado espacio a nebulosas mentales románticas.
    Lo que hace la autora de la carta me parece más propio de un hombre muy pasivo que de una mujer.
    La lectura no me resultó agradable.

  8. Grunentahl dijo:

    Comparto la opinión de Sertorius. Si no se lee el original no es posible saber si el verbo florido es de Zweig o de su traductor. A mi me gusta mucho a pesar de haberlo empezado a leer en libros de la biblioteca de mi padre, de antes de los 60, con traducciones que imagino bastante mal pagadas.
    El último que me llegó a las manos, hace ya algún tiempo, fue “El Mundo de Ayer” (de la era d.d.A, traducido a dos manos y con gran fidelidad por Joan Fontcuberta y Àgata Orzeszek).
    Aunque supongo que no le gustará a Aloe, me parece extremadamente recomendable.

  9. Aloe dijo:

    El libro autobiogŕafico de alguien inteligente y que escribe bien siempre es recomendable.

    Pero para ponerlo en perspectiva, diré que si lo comparo con “Adiós a todo eso” (mismo género, misma época de referencia, características del autor parecidas) al primero le pondría un 4,5 y al segundo un 9.

  10. Leticia García dijo:

    ¡Muy buen aporte!. ¡Es una historia fantástica llena de amor, desamor, ilusiones… las más bellas y a la vez tristes emociones que puede experimentar una mujer. No puedes dejar de llorar desde la primera hasta la última página. Es como si, a veces, narrara la historia de un viejo amor, los sinsabores que vives por la persona que amas y visualizar lo que una chica por amor es capaz. Una obra tan delicada, tan sublime… ¡una auténtica delicia!
    La amé desde el primer momento en que leí su reseña y en cuanto lo hallé me dispuse a leerlo y en una hora… Voilá! Acabé con los ojos hinchados, con una caja menos de pañuelos y un nudo en mi garganta y estómago.
    Me identifiqué profundamente con el personaje, ya que sentí que ahora y en un futuro estoy-estaré viviendo una historia así, claro a excepción de la muerte del niño y la prostitución. Comprendo perfectamente a la dama, porque vi reflejado el amor que tengo, pero de igual manera la persona vive tan encismada y cerrada en su vida, que aunque ya lo sabe, parece como si jamás me hubiese atrevido a decirlo y, mucho menos que recuerde haberme conocido. A veces, a medida que lo leía caía en los errores que había cometido y sentía como me enrojecía la cara y consigo la terrible sensación de pena y arrepentimiento.
    Es mi primera lectura que leí de Stefan Zweig y, desde entonces vivo enamorada terriblemente de él y, por supuesto de sus libros.
    Siempre he pensado que los escritores y músicos tienen una sensibilidad y creatividad celestial; están dotados de una dosis extra de encanto que les permite dejar su de vida y corazón en cada cosa que hacen, tocan y escriben; pero muy especialmente Stefan contenía en su naturaleza el don de encarnar perfectamente los sentimientos y psicología femenina; para dotarlos de un halo de misterio y melancolía; sin dejar de mencionar los demás personajes que cada uno de ellos es como si representaran los temores y emociones reprimidas de Zweig.
    Tenía los sentimientos a flor de piel, cada palabra, cada acción que describe la desconocida me hacía sentirme en su papel y a través de mi mente imaginar cada hecho, además de que por cada narrativa me acordaba de canciones que, perfectamente podrían quedar como tema de fondo o relatar la historia.
    De las versiones cinematográficas me quedo con la de “Letter from an unknown woman” de Louis Jordán, guapísimo, melancólico (representa bastante bien mi idea y estereotipo que tengo de un pianista) y Joan Fontaine, con esa mirada, ese rostro tan expresivo…
    Un verdadero deleite leer a Stefan Zweig.
    Su prosa tan elegante, sin recargarla de sentimentalismos, equilibrando cada momento-acción; es como si cada historia se basase en un hecho real, que pudo vivirse en siglo XVIII y, aunque suene inconcebible, también en el presente. Muy humanista y realista, obras verdaderamente auténticas.
    Me llevo de él lo complicado que es darle a cada personaje sentimientos, ideas, psicología, es como un hijo que llevas dentro de ti y lo desentrañaras, un verdadero placer…
    ¡Mi admiración y respeto al Señor Zweig!
    ¡Larga vida a sus obras!

    • Describes perfectamente, lo que a mi me este autor me hace sentir. A mi ya me conquistó cuando lo ley por primera vez, en el año 82 con la breve novela 24 horas en la vida de una mujer. Y después, en 2014 con Noche fantastica,.
      No dejo de estudiar todo sobre lo que de él se ha escrito, que buscando hay bastante información. En resumidas cuentas, me tiene cautivada y me propongo leer lodo lo que pueda, de sus cortos relatos.

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