Eso de la ESO (y II): La ceguera a los sistemas y el tao del no hacer

Resumiendo el post anterior: el comienzo de la ESO ha sido un tanto traumático, pero lo que nos ha chocado no es un nivel mucho más alto ni unas exigencias mucho mayores. Es algo que no es fácil de definir.

Yo compararía el planteamiento de la ESO con una de esas familias disfuncionales en las que, si se considera cada elemento por separado, parece que no falla nada, y sin embargo la vida es incómoda y tensa. No falta nada material: los niños están bien vestidos y alimentados y se les lleva al médico cuando enferman. Tampoco hay discusiones a voz en grito ni malos tratos. Pero la comunicación es torpe o equívoca, las dinámicas chirrían, todo cuesta mucho más de lo que debería. En definitiva, la cosa no fluye. Y eso es porque esos elementos que por separado son aceptables no están bien coordinados, no funcionan como un sistema.

Me da la impresión de que ahí radica la clave. En primaria hay una sola profesora (el 90% son mujeres) para todas las asignaturas, salvo quizá Educación Física e Inglés. En secundaria se supone que tener un profesor para cada asignatura va a elevar el nivel académico. Seguramente es cierto, pero nada es gratis. Lo que ocurre es aunque ganemos en cada asignatura individual, podemos paradójicamente perder en otro nivel, que es el que realmente importa: el nivel sistémico del curso en conjunto.

No es que ese nivel estuviera cuidado en primaria, no. En todas partes somos ciegos a los sistemas, lo que pasa es que ahí difícilmente podría haber problemas de coordinación: con una sola maestra, ésta podría decir: le Systeme, c’est moi. Al llegar a secundaria es cuando se plantea el problema.

¿Y en otras épocas no se planteaba? Claro que sí. Cuando yo estudié sexto de EGB (con 11 años) teníamos muchas asignaturas y tampoco se coordinaban. Pero el mundo era más simple. En Educación Física jugábamos al balonmano o corríamos por el gimnasio: nunca en la vida nos mandaron un trabajo. En Artística, igual: nos limitábamos a dibujar (algo que apenas hacen ahora). ¡Éramos tan antiguos que a estas asignaturas las llamábamos Gimnasia y Dibujo! No existía Internet, así que no teníamos que buscar la pronunciación del verbo être en Internet: nos lo decía el profesor. Nuestros padres, en lugar de escribir mails a las profesoras y echar pestes de conexión y de la pésima configuración de la web del colegio, tenían algo de tiempo para explicarnos las cosas o hablar con nosotros.

Sobre todo, había una jerarquía clara de asignaturas: matemáticas, lengua, ciencias naturales y ciencias sociales eran de primera división. Lo demás eran marías y generalmente se resignaban a serlo. Ahora no: al contrario, llevadas por lo que parece un complejo de inferioridad, son a menudo las que más trabajos mandan y más pijaditas formales exigen.

* * *

Todo esto nos lleva a un punto interesante. No es que hace treinta años tuviéramos mejor ojo para los sistemas, en absoluto. Éramos igual de ciegos. Pero el apego a la tradición (lo que los pedagogos progresistas llamarían inmovilismo) nos salvaguardaba hasta cierto punto de los efectos de esa ceguera. Y es que si una organización (docente o de cualquier tipo) ha pervivido lo suficiente para convertirse en “tradicional” seguramente es porque funciona al menos aceptablemente al nivel sistémico. No porque esté bien diseñada desde el principio, sino porque ha tenido tiempo de evolucionar, de que sus elementos ajusten sus interacciones y “limen asperezas” de modo que al final encajen razonablemente bien.

Muchas veces, yo diría que casi siempre, este ajuste se produce a un nivel no oficial. Hay unas normas no escritas que las personas que trabajan en ese sistema van adoptando para que la cosa funcione; normas a menudo en contradicción con las oficiales (de ahí la posibilidad de las huelgas de celo: si se trabaja según el reglamento, el sistema puede incluso colapsarse).

Este ajuste, claro está, puede funcionar si (a) los empleados tienen interés en hacer bien su trabajo (b) se les deja a su aire, y (c) hay cierta estabilidad para dar tiempo a la erosión de asperezas. Según mi experiencia, la primera condición suele cumplirse; las otras dos no tanto, y me temo que cada vez menos. La tendencia es a implantar normas estrictas, “sistemas de calidad”, incentivos tasados estrictamente, y, para colmo, a innovar constantemente. Pero si un sistema tiene normas estrictas, carecerá de flexibilidad para lograr el necesario acomodo, será demasiado rígido y por eso menos robusto. Y la innovación constante no deja tiempo para que se ajusten las interacciones y se vayan conformando las leyes no escritas que son las que hacen que las organizaciones funcionen de verdad.

Paradójicamente entonces, unos jefes poco celosos de su trabajo, apáticos, incompetentes incluso, pueden ser una bendición (salvando las distancias, esto me recuerda a la definición que no sé donde leí del régimen de Franco: algo así como “una dictadura muy atenuada por la incompetencia”).

En realidad, ya lo dijo Lao Tse: el hombre perfecto se aplica a la tarea de no hacer nada. Si todos los Ministros de Educación de la democracia no hubieran hecho nada, sospecho que nuestro sistema educativo funcionaría bastante mejor.

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35 respuestas a Eso de la ESO (y II): La ceguera a los sistemas y el tao del no hacer

  1. Wonka dijo:

    Brillante. De hecho, si, mal que bien, las cosas siguen funcionando es porque las nuevas normas, los nuevos mandatos no acaban de minar del todo el sistema que ha ido evolucionando semiespontáneamente. De todos modos, en cada país esa evolución semiespontánea del sistema escolar da de sí lo que puede: en unos sitios bastante más, en otros bastante menos. A veces hace falta experimentar con algún cambio que inicie una senda evolutiva algo más positiva. Eso sí, con prudencia y con (cierto) control. Lo que quiero decir es que pueden conseguirse cambios para mejor, incluso en España, pero, claro, no como lo llevamos haciendo estos últimos treinta años.

  2. Miguel dijo:

    He leído juntos los dos capítulos sobre la ESO. Los he leído como padre de un chaval que está en 2º de ESO (y dos mellizas que pasan el curso próximo a 1º). Me interesa. Preciso que soy de los tienen la fortuna de poder dedicar algo de tiempo a los hijos y sus deberes/trabajos. Y aclaro (porque este dato suele ser fundamental a la hora de percibir cómo funciona el colegio de los niños) que el mayor es un alumno medio/bajo en cuanto a rendimiento académico (es decir: hace falta estar “ahí”, y es rentable estar ahí, porque acaba respondiendo). Tercera (o cuarta) precisión: estudian en un colegio concertado normal y corriente, con buena disciplina, inercia monjil con la que chocan los chicos, y resultados más que aceptables.

    Mi impresión es que con la ESO actual los chicos tienen satisfecho su “derecho fundamental al bachillerato” (a lo que antes llamábamos bachillerato). Veo como el mío aprende por semanas las cosas fundamentales de las matemáticas, el vocabulario básico de la historia, la geografía y la biología, la estructura sintáctica y morfológica de la lengua. En esas asignaturas “importantes”, aprecio rigor en los profesores, aunque de tres o cuatro siempre hay uno que no parece enseñar bien: pero como decía “josele” en el post anterior, eso también es importante, como lo es el tener compañeros mejores y peores, parecidos y diferentes, por una de las cosas más importantes que se recibe del SE es la decantación por roce. También compruebo que las “marías” se empeñan en convertirse en materias de estudio, cuando su función pienso yo que debería ser otra.

    Falta unidad, sí señor. Falta un concepto compartido de la enseñanza y un cuidado del conjunto. Pero es que eso es muy difícil. En mi escuela de los años 60 sí lo había, porque era la enseñanza propia de una dictadura (incompetente…): había fines unívocos, claros, bien formulados y por lo general aceptados por un profesorado “militante”. Aquello se acabó. El SE tuvo que abrirse radicalmente al pluralismo (de ideas, de estilos, de objetivos, de concepciones, de métodos), y el pluralismo es muy difícil de gestionar: la ventaja es que en sí mismo es un método, y que sus disfunciones no suelen peores que su contrario.

    La incorporación de nuevas tecnologías es fundamental, pero debe hacerse bien. Si la escuela pública se desentiende de ellas, mientras los colegios privados están sabiendo utilizar esas herramientas cada vez mejor, estaremos abriendo otra brecha. Mejor es forzar la máquina en algo que dentro de unos años no será problemático: hay cosas (no todas) que se aprenden de maravilla con una pantalla de ordenador, mucho mejor que con pizarra y cuaderno. Pienso en mapas de geografía e historia, pienso en ejercicios de listening de inglés. Mi hijo redacta de manera mucho más cuidada y menos perezosa, y con menos faltas (sin necesidad de corrector) con teclas que con boligrafo. Pero el ordenador en sí mismo no enseña nada. Lo fundamental es tener buenos programas didácticos y profesores capaces de manejarlos. Y eso va, también, poco a poco. A nuestros chicos les toca pagar algún pato, no pasa nada, siempre fue así.

    Mi conclusión no lleva la contraria a nadie: el SE va fluyendo, tiene agua, accidentes, curvas y rápidos, y es de lo mejor que hacemos y tenemos en España. Me encanta ser consciente de la cantidad de recursos (sobre todo humanos) que a diario se moviliza en la escuela, y que todo eso se paga con impuestos. Eso es España para mí. El padre que pueda debe formar parte de ese río, es una oportunidad más para el hijo (siempre que sepa ir dejándolo solo poco a poco). Los malos profes… Hay que saber gestionarlos, y decirle al hijo que saque lo pueda de él, aunque sólo sea para no tropezar, no engancharse, y olvidarse de él en cuanto pueda. Y lo fundamental: cada profesor debería tener la convicción firme de que es mejor hacer bien su trabajo que no hacerlo bien.

    Pido excusas por la extensión. Ha salido así.

    • Soledad BallesterosCudero dijo:

      En esta segunda parte se mezclan muchas ideas: la importancia del profesor tutor frente a la ausencia de tutorías en la ESO, la sucesión de leyes en función del cambio de gobierno frente a “la cultura interna de los propios centros”, el uso de la TICS en casa y en las instituciones educativas etc….
      Todas vuestras reflexiones me parecen interesantes, y cada una aporta diferentes matices.
      Personalmente, frente a todos estos debates, me quedo con el profes@r como persona, porque una misma asignatura impartida por distintos profesores te puede resultar odiosa o encandilarte para siempre. “El arte de enseñar”, de conectar con tus alumnos, de despertar las ganas de seguir aprendiendo no se encuentra en las leyes, ni en las TICs (aunque puedan ayudar u obstaculizar), es una mezcla única de personalidad, formación, trayectoria, experiencia e ideología. Un saludo.

  3. Emilio dijo:

    Miguel no parece que tu conclusión concuerde con lo que nos recuerdan todos los años las evaluaciones de nuestro sistema educativo. En relación con lo de las marías que se han convertido en huesos quizá lo que habría que decir es que el sistema se ha vuelto horizontal como a veces les gusta decir a sus partidarios. Ningún alumno puede sobresalir, ni ninguna materia puede ser más que otra. La jerarquía es una especie de producto fascista que sólo puede generar deseducación. En relación con la posibilidad de un sistema ordenado donde todos: profesores, alumnos y padres sepan a qué atenerse no sólo es deseable también es posible, lo han conseguido a la perfección los finlandeses. Avanzar en esa dirección sin pretender calcar el modelo sería lo que nos podría salvar.

  4. josele dijo:

    Buenas

    A ver si consigo enlazarlo que dices con el donde lo dejamos en los comentarios al post anterior.

    Tu interrogación “¿Realmente crees que, más allá del “que por mí no quede”, podemos hacer algo para encontrar solución a esto?” es eso; un ruego interno (inter-rogación). Tú tienes una respuesta, y un deseo -lo tenemos todos.

    Desde luego, el que por mí no quede es un acto que ejerce la gente responsable; pero eso es inherente a la responsabilidad. La cuestión es, precisamente, si, como sospechas, habiendo como hay una causa última, es 1) deseable y 2) posible encontrar una solución.

    Porque, perdona, en tanto que físico, acabas de plantear un problema, en tanto que planteas que pueda haber una “solución”.

    Porque lo que acababas de plantear es que “a un nivel más político” (sí, de eso iba yo y a eso te referías tú, gestión de los recursos = política) “eres pesimista” porque, decías, “Ni siquiera al nivel casero de la política de facultad veo yo muchas posibilidades. Las fuerzas que lo mueven todo son los intereses mezquinos y corporativos de los departamentos.” Eso mismo hizo Aristóteles, empezar a hacer política desde la economía (oikós-nomós = gestión de la casa); para luego pasar a hacer una extrapolación, sastamente como haces tú con tu siguiente frase “Y si vamos saliendo a círculos más amplios, lo mismo o peor.”

    Porque luego, en este post, terminas diciendo que en tanto que cierto nivel de inmovilismo se demuestra útil, y que cierto ritmo de cambio se demuestra inasumible (léase despacio y literalmente), pues eso, que cada palo aguante su vela, o sea, que vuelves a decir -desde otra óptica (¡vivan los físicos polifacéticos!), eso sí- que si hay algo “más allá del “que por mí no quede””.

    Bueno, Miguel y Wonka (al que aprovecho para saludar -el otro día usé unos gráficos suyos en una conferencia, que publicarán en breve, con sus citas al pie, por supuesto) se dan a cierto “buenismo” que no tiene nada de malo, pero que, en ese fluir, esa corriente en la que nos dejamos llevar, obviamos que hay una causa última, y que, de dedicar nuestros esfuerzos a modificarla, dejaríamos de sacrificar vidas enteras usadas en nadar esquivando accidentes.

    Y ahora introduzco un ejemplo -que viene muy al caso-; si no hubiera habido una Holanda con un Spinoza o unos EEUU con un Einstein, todos esos señores (judíos) cuya cultura (Ley) les obliga a aprovechar el don (divino, legal, ¿dónde está la frontera?) de la educación -a ellos y a ellas- desde pequeñitos, no tendríamos todos esos avances que este pequeño porcentaje de personas nos han legado.

    Pero esto, atentos, es teoría económica que he tenido que impartir (Departamento dixit) en boca de un teórico anglosajón de este siglo pasado, no recuerdo si aún vivo y pero que tuvo mando en plaza; más o menos y con mucha coña, venía a decir que…

    …”conviene invertir un poquito en averiguar qué mentes tienen algo que aportar para el bien común y el nuestro particularcon sistemas educativos por malos que sean, que desaprovechar todo el capital pensante tirándolo sin más”.

    Resumo estas dos últimas ideas; si occidente no se hubiera dedicado a masacrar a los judíos, ¿cuánto capital humano…? Y lo mismo con la mayoría de los que nos precedieron que no tuvieron acceso a la educación…

    Ahora la idea de fondo es si esto es una decisión -o concesión- de los “causa última” y si este proceso, que tan bien describe Pseudópodo, no está más que analizado, estudiado, previsto, pensado, diseñado y trabajado por aquellos que, en el último círculo tienen sus intereses.

    Porque, en el límite (aplico aquí el concepto matemático) creo que ese es el problema sobre el que se interroga Pseudópodo una y otra vez. Y nosotros, con él.

    saludos

  5. Aloe dijo:

    y si este proceso, que tan bien describe Pseudópodo, no está más que analizado, estudiado, previsto, pensado, diseñado y trabajado
    Mi opinión es que es una combinación de intereses parciales de grupos diversos actuando ciegamente y de la “navaja de Hanlon”, esa que dice: “No achaques a la malicia lo que queda explicado por la estupidez”

    • josele dijo:

      M egustaría que fuera así; la cuestión es si una vez que vemos que suceso tras suceso todos van en la misma dirección, ¿por qué pensar que nosotros somos listos y los otros siempre son tan tontos que …?

      No, nos merecemos más respeto.

      • Javier dijo:

        En cierto modo esto es como los deseos de año nuevo o el wishful thinking de “cambiar el chip” a principio de curso. Nos lo queremos creer porque nos es más fácil vivir en perpetuo engaño. (Esto en España es particularmente grave en el mundo laboral, donde se lleva mucho un optimismo inactivo que es muy dañino.) Para mi era más o menos gracioso ver a colegas que cada septiembre creían que todo iba a cambiar, hacían muchos planes (aprender inglés) y luego todo era igual. El sistema era el mismo, las condiciones iniciales coincidían (hasta la intención coincidía con años anteriores). ¿Por qué iba a cambiar el resultado? Yo no creo que la gente sea estúpida. Simplemente prefiere no darse cuenta de cosas obvias porque viven mejor así.

      • Aloe dijo:

        No creo que suceso tras suceso todos vayan en la misma dirección.
        De hecho, pienso que el aumento de discusión, el aumento del descontento, la proliferacion de “diagnósticos” en todos los ámbitos públicos y a menudo privados, muestran que no todos los sucesos van en la misma direccion. Hay resistencias y protestas de todo tipo, algunas contradictorias con otras.

        En cuanto a lo otro que yo decia, está el hecho de la mala calidad de eso que se llama “elites” dirigentes (a mi no me gusta el nombre, pero tampoco el de “clase politica”), que es un problema que tenemos en España que no nos afecta solo en este tema, sino en todos, y con mucha gravedad. No se iba a escapar la educacion de ello.

        Además, la educación es un tema muy sensible por la parte que tiene de indoctrinación (por mucho que nos moleste. es así). Por eso, desde la iglesia hasta los diversos nacionalismos están dispuestos a sacar los cuchillos por defender su parcela de control (hemos oído al señor Wert admitir esto abiertamente hace poco, p.e.).

        Encima está el hecho de que la educación mueve una cantidad enorme de dinero público y de puestos de trabajo cualificados, y por tanto, de negocio y de intereses corporativos. Sería milagroso que, en el país del corporativismo y el padrinazgo, esto no tuviera importancia. Y se viene a añadir al punto anterior en cuanto a “quien se lleva la mayor parte del pastel”.

        Por último, no se trata de que los anteriores intereses mencionados y la estupidez mencionada de las “élites” se propongan específicamente obtener los resultados que obtienen en la educación (lo que se proponen es mejorar o mantener su posicion de control del aspecto que les interesa y en algunos casos hacer electoralismo, o no sé si llamarlo “peronismo”), pero al no haber un proyecto global realista y racional, ni haber un conocimiento empírico suficiente del sistema acerca de sí mismo, en resumen, al no tener claro hacia donde queremos ir ni como se va, el resultado de cada grupo tirando para donde le conviene sobre un cuerpo enorme con una inercia gigantesca… pues es el que vemos.
        pues es el que vemos.

  6. Javier dijo:

    Qué intenso está todo esto. Unos apuntes dispersos:

    (a) La manía de las reformas educativas (unas por ley, otras de facto a base de primar comportamientos y premiar acciones) choca con el hecho de que el profesorado está ya donde está, contratado, muy hecho y no necesariamente con ganas de cambiar. La experiencia de la gente (en sistemas que funcionaban más o menos, pero que no eran catastróficos) se tira con mucha alegría a la basura y les pedimos que comiencen de nuevo. Cuando esto ocurre cada diez años, a la segunda o a la tercera ya no cambias nada. Ni quieres, ni puedes.

    (b) Discrepo en cierto modo con una especie de teoría de la inercia que Pseudópodo defiende. Yo creo que haca falta mucha energía para mantener un sistema en marcha y que no degenere. Lo podéis ver claramente con las “webs”. Hacer una web es fácil. Mantenerla es muy duro. Yo he visto en mi ex-departamento zaragozano cómo las novedades degeneraban porque no hay previsto un mantenimiento acordado. En esto los americanos nos llevan una ventaja increíble. Es inimaginable la cantidad de tiempo que se dedica aquí a que todo esté organizado de manera que no haya que perder el tiempo.

    (c) El empleo de las nuevas tecnologías en la educación no es trivial y no debe ser tomado como un axioma aplicado a todo. No creo que las nuevas tecnologías te ayuden a jugar al fútbol o a tocar el trombón (por lo menos al principio, cuando no te dedicas a ello). Hay cuestiones donde pueden llegar a ser fundamentales, pero si los profesores no las emplean en su día a día (para trabajar), es difícil que los estudiantes las aprovechen porque reciben el estímulo equivocado. Yo preparo todas mis clases con el ordenador delante. ¿No te acuerdas del Lema de Fatou? La Wikipedia sí. ¿Qué pinta tiene esta función? Matlab lo sabe. ¿Cuál es la derivada del arcoseno hiperbólico? Wolfram alpha tiene la respuesta. Emplear la tecnología para trabajar te cambia así la forma de enseñar lo que enseñas, porque cambias el énfasis de unas cosas a otras

    Otro día más.

    Por cierto, MUY BUENOS LOS POSTS, pero así no vas a llegar a los 50 libros.

  7. pseudópodo dijo:

    Y tan intenso… a estas horas sólo me da tiempo a agradeceros a todos los comentarios y a dejar la lectura más detenida para otro rato… ah, y a recomendar esta entrevista a una profesora de matemáticas sueca que lo clava

    (Lo de los 50 libros no va tan mal, a lo que no me da tiempo es a escribir las críticas… ni a contestar a los comentarios, a este paso. Pero ya sabéis que estáis en vuestra casa).

  8. Aloe dijo:

    Este post “ESO II” me parece muy, muy brillante hasta los asteriscos:
    ***
    Después no. O no tanto.

    si una organización (docente o de cualquier tipo) ha pervivido lo suficiente para convertirse en “tradicional” seguramente es porque funciona al menos aceptablemente al nivel sistémico

    Eso contiene una trampa en sí mismo. El sistema feudal pervivió mil años porque funcionaba aceptablemente al nivel sistémico, pero eso no lo recomienda en absoluto: su “funcionalidad” era a costa de ser extremadamente desfavorable para muchos, o la mayoria. Y su “funcionalidad” no incluía objetivos como el bienestar mundano de la población, o que la gente tuviera derechos, o que el nivel de vida fuera aceptable. Y funcional debía ser, oiga, porque duró mucho.
    En este caso, la “funcionalidad” no incĺuia ni la universalidad de la educación, ni el sustento de un caldo de cultivo adecuado para las ciencias, la innovación o la mera autonomía personal. Era adecuado para las clases medias tradicionales y protegidas (y el ascenso a ella de un cierto número de “meritorios” en cada generación) de un país bastante aislado y que no pintaba nada en el mundo ni en ciencia ni en tecnología ni en organización ni en iniciativa.

    Este ajuste, claro está, puede funcionar si (a) los empleados tienen interés en hacer bien su trabajo (b) se les deja a su aire, y (c) hay cierta estabilidad para dar tiempo a la erosión de asperezas. Según mi experiencia, la primera condición suele cumplirse; las otras dos no tanto, y me temo que cada vez menos.

    La primera condicion, en un sistema donde nadie controla nada ni exige nada, tiende universalmente a no cumplirse más que de manera desigual y solo en cierta medida. Y lo digo por experiencia porque soy funcionaria. La gente no se mueve solo por incentivos externos ni por la amenaza ni por el dinero, pero sus incentivos internos y voluntarios son a menudo deficientes y no funcionan igual para todos.
    La segunda condición es más peliaguda de analizar. Una buena gestión en cualquier organización implica equilibrio entre dejar flexibilidad y autonomía y evitar que cada uno vaya a su bola. Se suele admitir que la mejor solucion es marcar claramente los objetivos y solo una parte de los procedimientos, y luego medir resultados para incentivar según estos. Nada de esto se hace en la enseñanza. Y sobre todo en la pública, lo que hay es exactamente lo que echas en falta: cada cual va a su aire hasta el punto del descontrol.
    La tercera condición es imposible que suscite acuerdo por mi parte, porque (y ya se ha discutido aquí eso) yo no veo por ningún lado innovacion permanente ni cambio continuo: se cambia, sí, la retórica, y se cambia, sí, lo más externo, como los planes de estudios, pero lo sustancial no se cambia. No se ha cambiado en un siglo, y lo poco que ha cambiado ha sido porque la sociedad ha cambiado, no por reformas deliberadas que se hayan puesto en práctica de verdad.

    unos jefes poco celosos de su trabajo, apáticos, incompetentes incluso, pueden ser una bendición
    Pues eso depende del nivel de jefatura de que hablemos. La directiva de un centro es ahora mismo la única barrera entre el centro y el caos. Hasta donde yo sé, una directiva esforzada, currante y motivada es lo único que (dentro de su poco poder y de que no puede hacer milagros) marca la diferencia en un centro, porque es la única instancia de coordinacion que hay, aunque la pobre, para conseguir algo, se tiene que dejar el alma porque sus medios son pocos.
    Si hablamos de los tecnicos de las consejerias y de la inspeccion tampoco me parece cierto (de hecho ya son como tú reclamas, para gran desgracia).
    Ahora, si hablamos de los dirigentes a nivel político, entonces si. No debiera ser así, pero es lo que hay.

    dijo Lao Tse: el hombre perfecto se aplica a la tarea de no hacer nada. Si todos los Ministros de Educación de la democracia no hubieran hecho nada, sospecho que nuestro sistema educativo funcionaría bastante mejor.
    De acuerdo.
    El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Para lo que se ha hecho, y para lo mal que se ha hecho, y para la ignorancia, desidia, complacencia con los intereses maś espurios, y estupidez con la que se ha enfocado la educación desde los gobiernos, no haber hecho nada y dejar lo que había a su aire no sería óptimo, pero sí mejor que lo que hay ahora.

    Gracias por el esfuerzo de escribir estos post. Interesantes, inteligentes y ponderados.

  9. wraitlito dijo:

    ‘Paradójicamente entonces, unos jefes poco celosos de su trabajo, apáticos, incompetentes incluso, pueden ser una bendición’ .Supongo que en este caso serán necesarios además unos empleados competentes : gracias por lo que me toca 😉 .
    Por cierto y fuera del tema del post ¿nos atrevemos a repetir cambiando de tercio?

    Saludos

  10. triglifo dijo:

    Recuerdo cómo a principios de los 90, cuando estaba en COU, los profes insistían en darnos caña para que pudiéramos entrar en las carreras que habíamos escogido. Como si entrar en la universidad fuera llegar a la Tierra Prometida.
    Pero el batacazo me lo di precisamente en la Universidad, en Arquitectura para más señas (aunque al final conseguí salir del berenjenal en el que me metí, eso sí, con más pena que gloria). Y eso que mi paso por EGB, BUP y COU no lo recuerdo nada traumático en el sentido académico (a ver, con algún que otro “monstruo” me he topado).

    Pero de la Universidad mi recuerdo es un “sálvese quien pueda”. Fue decepcionante por el ambiente que esperaba encontrar, pero de eso tienen la culpa las películas americanas de campus universitarios que veía en la tele : ) Lo verdaderamente duro fue ver que se premiaban los resultados, no importaban los medios utilizados. Sensación de ir no a aprender sino a demostrar. Nos decían en el bachillerato: “pensad que en la universidad no os lo van a dar todo masticado y os tendréis que espabilar”. Vale, de acuerdo, pero en la práctica vi que eso implicaba que un alto porcentaje de mis compañeros acudían a academias particulares, en realidad a una sola… que tenía todo el temario, exámenes, etc..de lo que se daba en la Universidad. Aunque nunca llegué a ir a esas clases paralelas, al menos se me quitó la cara de tonto de ver cómo mis compañeros conseguían unos resultados tan buenos que yo creía ingenuamente lograban SÓLO CON LO QUE EXPLICABA EL PROFESOR. A veces me he preguntado si no sería más productivo matricularse directamente en una de esas academias paralelas en vez de en la Universidad.

    Paradójicamente, si soy sincero, la enseñanza más útil que me ha quedado de la Universidad es que es una metáfora de la vida misma y que de forma consciente o no lo que te están diciendo es: la vida es muy dura y para conseguir resultados haz lo que sea: comprar, sobornar…Una especie de malthusianismo a pequeña escala de forma que el excesivo número de universitarios se regule de forma “natural” con las reglas del todo vale en la que los profesores harían el papel de meros reguladores.Por supuesto, había profesores muy buenos y estoy seguro que los sigue habiendo, pero no es esa la cuestión…

    Creo que en esos tiempos había una tremenda brecha en la Universidad sobre lo que debía ser: por un lado: el viejo ideal “humanista” de saber de todo y por el otro el tan cacareado “no estamos preparados para la vida profesional” lo que en teoría implica una especialización y tecnificación acorde con la complejidad del mundo actual. Ignoro el estado de la Universidad hoy día, me refiero a ciencias sobretodo, pero creo que la segunda opción se ha ido imponiendo a marchas forzadas.

    Si he hablado de la Universidad (es cierto, de la de hace bastantes años) es porque creo que una de las funciones principales de eso del ESO es la de ser el preludio de la vida universitaria y quizá deberíamos detenernos en plantearnos el modelo de universidad…y hasta qué punto lo que se enseña debe ir focalizado al desempeño de la vida profesional o puede tener valor en sí mismo, como conocimiento del mundo, sin más.

    Saludos

  11. Emilio dijo:

    Leyendo algunos comentarios estoy por pensar que quizá haya que pedir a los evaluadores de PISA, también a los de la Unesco, mejor a los evaluadores en general, incluidos quienes elaboran rankings de universidades, que comiencen a revisar sus criterios porque la educación en España no está tan mal, ni ha decaído tanto el nivel, incluso si no habrá que reconsiderar lo referido al fracaso y abandono escolar.

    Durante lustros es más o menos lo que hemos escuchado de las autoridades educativas, siempre había algo que mitigaba, incluso modificaba, el signo de un mal dato educativo, hasta el punto de que más bien parecía que en realidad nuestro sistema gozaba de ciertas virtudes, por ejemplo, la equidad. Equidad en la mediocridad, pero equidad a fin de cuentas. Y cuando esto no pareció suficiente se comenzó a despotricar contra sistemas como el finlandés. Hubo hasta quien en un estudio comparado de aquel sistema con el de la comunidad de Madrid llegó a calificarlo de “oriental” además de poco democrático.

    Parecía que finalmente lo que salvaría a nuestro sistema sería que tal vez no fuera bueno en lo referido a los contenidos más académicos, pero si en lo referido a los valores. Hasta que también de esto hubo evaluación a nivel europeo y nuestros resultados no fueron mejores que lo habían sido en matemáticas, lengua o ciencias y los de los finlandeses fueron las más altos de nuevo. Algo me dice, sin embargo, que todavía habrá quien no se deje convencer.

    • Aloe dijo:

      ni ha decaído tanto el nivel
      Por favor, demostración empírica de que ha decaído tanto el nivel.
      Los curriculos, aun siendo interesantes, no son una demostración.

      La demostración sería:
      – Demostrar que la población española mayor de X años tiene un mayor nivel, medido en los mismos parámetros en que se postula que el nivel “ha caído”. X puede ser 35, o 50 o cualquier edad razonable.
      -Si se alega que la población mayor no hizo secundaria mayoritariamente, pero que la que sí la hizo tuvo una secundaria mejor (no es un argumento plenamente eficaz, pero podría tener algún valor), demostrar que la población española mayor de X años con secundaria completa tiene un mayor nivel, medido en los mismos parámetros que se postula que “han caído”. Puesto que la gente con edad X es la que manda ahora, la que enseña ahora, la que dirige empresas ahora, la que corta el bacalao ahora, la que juzga todo ahora…, justificar por qué en España todas esas actividades parecen ser llevadas en gran parte por gente que deja mucho que desear en cuanto a su conocimiento y en cuanto al nivel que exige de sus colaboradores y que espera de laa autoridades.
      – Si se alega que la gente viene de fábrica en todas las tallas, pero que los excelentes eran más excerlentes, demostrar que la ciencia, la innovación, la tecnología puntera, el nivel de la filosofía y las humanidades… en fin, cualquier cosa relativa a la excelencia intelectual, eran en España hace una y dos generaciones (y tres, y cuatro, y cinco, y seis…) mejores y que desde entonces han decaido. Me vale el recuento de entradas en enciclopedias de prestigio internacional, el recuento en número de citas de artículos científicos, el recuento en patentes, el recuento de menciones en historias y manuales de cualquier disciplina… me vale casi todo, siempre que no sea la endogamia tautoógica de que los españoles son los mejores entre los españoles, como la Renfe.

      Si no se puede demostrar eso, (y digo demostrar, no contar anécdotas ni impresiones, que todos tenemos las nuestras y no demuestran nada) entonces, por favor, no hacer afirmaciones tan rotundas sin base. Aunque sirvan para llevar el agua al molino de los profesores de secundaria que sienten que se tienen que defender, y que el mundo siempre les paga menos y les pide más de lo que se merecen.

      • Asdf dijo:

        Técnicamente habría que hacer ese estudio comparando a los mayores de 28 y a los menores de 28, no? Más o menos la gente que tiene 28 ahora o 29 son los últimos que hicieron BUP y COU y los que tenemos menos somos los de la ESO. Desde luego está claro que la LOGSE tenía un planteamiento general MUY distinto, y parece lógico suponer que esa diferencia se plasmó en los resultados de ese sistema educativo.

        Por qué los currículos no son una prueba? Entiendo que mis experiencias, o las tuyas, o las de perico de los palotes no lo sean, pero los currículos? (He cambiado tu palabra “demostración” por “prueba”. Quizá soy demasiado escrupulosa a la hora de utilizar “demostración”, más en cosas que tienen que ver con los seres humanos. “Prueba” significa “demostración” pero también “indicio” que es más modesto, y creo que más aplicable al tema que nos ocupa.)

        Hacerlo como dices podría tener este problema: Si estudias a la gente que salió de la escuela hace la pera de años, es muy probable que de muchas cosas no se acuerden, como es natural, y cuanto más lejos están, de menos se acuerdan de media (de aquellas cosas que no tienen que ver directamente con su campo de trabajo o interés actual). Y puede ocurrir que alguien de BUP haya olvidado X, mientras que alguien de ESO haya olvidado X-Y pero recuerden ambos lo mismo (o sea, nada, o poco). Para hacerlo bien de verdad habría que testar a los recién salidos del horno, pero eso evidentemente ya no se puede hacer. También hay que tener en cuenta que no todo el mundo tiene la misma memoria. O que como variaron los profesores, hay gente que se acuerda de cosas mucho mejor que otros. Y bueno, si el currículo (el desarrollado, no el de mínimos del ministerio) tiene menos cosas, es evidente que incluso los que más estudian han estudiado menos (esto es una comparación objetiva).

        Si se mide en términos de citas, manuales, entradas en enciclopedias, también hay otro problema: puede ocurrir que la gente que haya estudiado una carrera en la que el nivel se haya mantenido simplemente haya tenido que estudiar más en primero para nivelarse, y desde ahí puedan alcanzar el nivel general que tenían los anteriores tras terminar la carrera. Y eso, efectivamente por no hablar de la endogamia. Es decir, creo que el hecho de que el número de entradas en enciclopedias etc. sea distinto no muestra ni que la educación básica fuera mejor ni que fuera peor. (En caso de que la educación fuera peor podría ocurrir, por ejemplo, que la gente ahora tarda millones de años en tener hijos, y que sin hijos es más fácil dedicarse a la actividad científica, y que aunque el nivel sea peor, como tienen más tiempo, los resultados son parecidos. Muy pocos de los que hemos hecho ESO tienen hijos ya). A mí, sinceramente, me parece más objetivo un currículo, y creo que tiene una relación directa con que los resultados sean de una forma y no de otra.

        Y por si acaso obvio algún punto importante: no he hecho una carrera en la que me hayan enseñado a hacer estudios científicos rigurosos 🙂 (Da cosa esto de estar entre tanto científico :D)

        Saludos

      • Asdf dijo:

        Y en la ESO, obviamente, tampoco me enseñaron XD

      • bloodykefka dijo:

        Asdf, yo me reiría si ahora lo que estoy haciendo saliera en un titular diciendo “científico diseña un oído electrónico”.

        La peña le pone demasiado prestigio a las ciencias, y anda que no tienen carencias, de ahí que muchos científicos no sean buenos filosofando.

      • Emilio dijo:

        Confío en no ser el único que deba demostrar algo. Tampoco sé si con excepción de las 6 palabras que extractas de mi comentario todo lo demás dejaría de ser motivo de discusión y habrías aceptado que nuestro sistema educativo ni está a la altura del desarrollo económico de nuestro país, ni a la altura de la inversión en él realizada, que posee un intolerable nivel de fracaso y abandono escolar y que carece de nivel de excelencia. Es decir, que sería un sistema a reformular.

        Porque si así fuese casi lo menos relevante me parecería el hecho de si ha decaído o no el nivel, aunque sea un lugar común entre los que estamos en la profesión y un fenómeno nada extraño en el contexto internacional en aquellos países que como el nuestro han optado por un sistema de tipo igualitarista y constructivista. Por ejemplo para el caso sueco Inger Enkvist lo señala perfectamente en su último libro. En cualquier caso dejo aquí este enlace por si pudiera aportar algo al debate http://blogdelifie.blogspot.com.es/2011/09/cambiamos-uno-de-los-mejores-sistemas.html.

        En relación a lo contaminadas que puedan estar mis opiniones y esa referencia ad hominem que realizas en el último párrafo de tu comentario, decir que en principio opinar como madre no es menos subjetivo que hacerlo como profesor, pero si además lo que se aporta es la opinión personal, la subjetividad es completa. Yo al menos he basado el grueso de mi argumentación en las evaluaciones internacionales de nuestro sistema educativo y no acabo de ver por que de ese modo me defiendo.

      • Aloe dijo:

        Es verdad que yo debería probar suficientemente las afirmaciones rotundas que haga, o en otro caso admitir que son opiniones sin pruebas. Completamente de acuerdo.

        Es verdad que el nivel del la educaciòn en España deja mucho que desear en varios aspectos. De eso tenemos pruebas razonablemente buenas.

        La afirmación de que “el nivel ha decaído” es importante en cuanto al diagnóstico porque implica casi automáticamente que la solución es “volver a lo que había” (comoquiera que eso se defina, que fácil no es ni mucho menos). Pero para estar seguros de que hay que hacer eso, o para saber a qué partes de “lo que había” hay que esforzarse en volver, lo primero sería saber si efectivamente “lo que había” era de “más nivel”, y en qué aspectos era “de más nivel”.
        ¿Era de más nivel en excelencia, aunque fuera inequitativa? Pues yo, lea de lo que lea (cualquier ciencia, tecnologia, innovaciòn) no encuentro nombres españoles entre los punteros, importantes o fundadores de cualquier disciplina (con alguna excepción, claro) comparado con otros países europeos. Eso me parece más que probado que no es así.

        ¿Era de más nivel en cuanto al promedio de los que estudiaron? ¿En cuanto al promedio general? ¿En alguna materia concreta? ¿En idiomas extranjeros? ¿En matemáticas? ¿En ciencias? ¿En redacción y vocabulario (que no se olvidan)? ¿En costumbre de pensar por cuenta propia o tener espíritu crítico?
        Estas preguntas podrían contestarse con pruebas empíricas, pero si no las tenemos, solo pueden contestarse con impresiones personales y anécdotas, lo que no es una contestación bastante buena ni segura.
        ¿Qué era “lo de antes” que a

  12. Emilio dijo:

    Solo una pregunta Aloe, cuando escribes esta expresión: “el nivel ha decaído” es claro que haces referencia a mi comentario, pero en el resto de entrecomillados, y son muchos, por ejemplo: “volver a lo que había” ¿a quién citas? ¿Con qué intención?

  13. Aloe dijo:

    No cito a nadie en especial, es solamente un recurso para escribir más brevemente y con menos explicaciones.
    El secreto se ser un pesado es explicarlo todo” y me temo que yo debo cuidarme de ello porque tengo propensión.

    Conste que yo también en el fondo opino que en algunas cosas habría que “volver a lo que había”: concretamente volver a tener la mitad de asignaturas, las fundamentales (al menos como obligatorias), y a un reclutamiento de profesores muchísimo más exigente.
    Pero es que hay que intentar separar lo que uno opina de lo que está comprobado. Me parece que es mejor criterio.

  14. Emilio dijo:

    Es un uso de las mismas que desconocía y que induce a error.

  15. eulez dijo:

    Después de leer todo esto, me confirmo en mi época de desesperanza. No creo que el sistema de hace 30 años fuese mejor. Y si lo era, no funcionaría con los niños de ahora. La gente cambia, las generaciones también. Me parece que es equívoco que siempre se ande diciendo que lo de antes era mejor (y mucho menos nada que tenga que ver con la educación franquista). Nada tiene que ver la uniformidad de mi generación de clase media-baja de cuando niño o adolescente con la variedad actual. Quién sabe si la EGB habría sido un fracaso aun mayor que lo que hay ahora.

    Opino que no hay mucho que hacer con este tema, como con todo lo demás. Creo que la sociedad española está podrida y que desde esa base es imposible construir nada bueno. Y mucho menos algo bueno y difícil como pueda ser un sistema educativo coherente. No sé si se ha mencionado por aquí, pero buena culpa de todo esto la tienen unos señores pedagogos que viven las universidades. Esos señores (y señoras) que necesitan darse importancia para ser decanos y rectores y, si acaso, ministros, han introducido unas nefastas ideas en la Educación española. Todo eso aderezado con la centenaria lucha izquierda-derecha, que en España y en este caso es más bien inutilidad-hijoputismo.

    Es decir, no hay nada que hacer. Salvo reinicio del sistema y de la sociedad en su conjunto, poniendo sobre la mesa qué es lo que hay y qué es lo que se puede y se quiere hacer, esto no va a mejorar. La única salida es sobrevivir lo más dignamente posible.

    • bloodykefka dijo:

      Ya pero si estamos todo el día siendo pesimistas no arreglaremos nada. Quizás el reinicio que dices sea cuando se deje de ser tan negativo.

      Las cosas no son blancas ni negras, sino grises.

  16. josele dijo:

    ¿lo ves, Pseudópodo?

    “dice Aloe que sobrevivir dignamente, tú que si “que por mí no quede”… nada, la cosa deriva inmediatamente hacia la anécdota, tú ahora estás pensando en el próximo post…

    lo que te dije; esta discusión se ha tenido en al menos 5 posts ya, y como siempre se cierra en falso -todo vale en el buenismo posibilista- pues en 2 semanas volvemos a lo mismo.

    De ahí mi amarga queja al bucle autorreferencial, de ahí tu bucle… y tus 50 libros.

    lo siento por el bitterkas (es aprecio, de otra forma, me callaría)

  17. pseudópodo dijo:

    Alguna puntualización, aunque sea breve y tarde…

    Estoy de acuerdo con Wonka: si, mal que bien, las cosas siguen funcionando es porque las nuevas normas, los nuevos mandatos no acaban de minar del todo el sistema que ha ido evolucionando semiespontáneamente. Y también en que no basta con el no hacer, sino que hay que hacer reformas, pero evolutivas, no las reformas revolucionarias impuestas de arriba abajo cada 4 años que venimos soportando los últimos 30 años. No estoy de acuerdo con eulez en que no hay nada que hacer, el panorama es para ser pesimista, sí, pero también veo que cada vez se debate más esto, y muy poco a poco se va creando un clima menos ideológico y más sensato. Estoy de acuerdo con Aloe cuando dice por ahí arriba, en las réplicas a josele que el aumento de discusión, el aumento del descontento, la proliferacion de “diagnósticos” en todos los ámbitos públicos y a menudo privados, muestran que no todos los sucesos van en la misma dirección. Creo por ejemplo que PISA está haciendo muchísimo para cambiar toda la “conversación social” sobre la educación, y cambiarla en la buena dirección.

    En relación con esto, y al “bitterkas” del último josele: lo primero, te agradezco el aprecio, es mutuo. Lo segundo, no estoy pensando en el próximo post, es que, ya lo avisé al empezar el post anterior, de verdad que me queda muy poco tiempo después de los deberes 😉 Y lo tercero: es verdad que esta discusión la hemos tenido ya más veces, pero tampoco pretendía arreglar el mundo cuando escribí estos post, sólo desahogar mi frustración con la ESO y compartir alguna reflexión que me sugería la experiencia. Y tampoco es tan inútil discutir, aunque se repitan ideas y parezca que no vayamos a ningún lado: yo hasta estoy aproximándome a Aloe en algunas cosas, así que algo evolucionamos a base de discutir 😉 También estoy de acuerdo básicamente con ella en las contestaciones a tu comentario de más arriba (lo de la navaja de Hanlon, no sabía que se llamaba así).

    Naturalmente, en otras muchas cosas fundamentales discrepo de Aloe. Sobre la crítica a la idea de que llegar al estatus de tradicional implique funcionalidad sistémica: pones el ejemplo del sistema feudal, que no era muy envidiable según nuestros criterios, pero es que no digo que baste ser funcional para ser bueno: es una condición necesaria pero no suficiente. Es lo mínimo que se puede pedir a un sistema, pero ni ese mínimo se puede cumplir si no hay un medioambiente mínimamente estable. Por otra parte, yo sí tengo la experiencia de que los empleados suelen querer hacer bien su trabajo, por lo menos cuando empiezan. Otra cosa es que enseguida se estropeen al ver el ambiente. De todos modos, aquí sigo hablando de condiciones de mínimos. No propongo que el mejor método sea dejar las cosas a su inercia (como lo resumía Javier), sólo que ese “no hacer” tiene sus virtudes, que pueden superar a los vicios del activismo… Pero repito (y entiendo que eso no ha quedo claro en el post) que no propugno que sea la mejor solución, hay muchísimo que puede decirse sobre la mejor manera de gestionar, y la virtud suele estar en el punto medio (y no en cualquier punto medio, además…). Sobre los jefes apáticos: en efecto, depende de a qué nivel, y no me entretuve en especificarlo. De acuerdo con lo que dices.

    En el debate entre Aloe, Asdf y Emilio sobre el descenso o no del nivel educativo, estoy con los dos últimos. Ya he discutido esto más veces con Aloe y francamente, me desalienta. Seguramente es verdad que no hay estudios completamente rigurosos y científicos que demuestren ese descenso, seguramente es cierto que la experiencia de lo que yo estudié en COU es anecdótica y poco extrapolable, etc… pero lo que nadie me puede negar es lo que veo con mis propios ojos todos los años. Que llevo veinte años dando clase en la universidad (¡no me lo creo!) y he visto como han ido acortándose los temarios y rebajándose el nivel año tras año. Un examen de los que puse cuando empecé sería ahora impensable, no aprobaría nadie. Pero bueno, ya lo dije en algún otro post: debo tener alucinaciones… y mis compañeros también, porque todos piensan lo mismo que yo.

    Triglifo, creo que lo que cuentas era muy característico de las escuelas técnicas, y creo que en eso la universidad sí ha mejorado. Tenemos una universidad bastante mejor, creo yo, pero unos alumnos bastante peor formados.

    And that’s all, folks.

  18. Pingback: I si deixéssim el sistema educatiu una mica més tranquil? « Només 5 línies

  19. Aloe dijo:

    Me gustaría añadir aqui un enlace de hace poco, MUY recomendable sobre el tema del hilo, tanto por lo que dice como por quienes lo dicen, que en absoluto son sospechosos de ser perroflautas, progres, o (¡líbrenos el Cielo!) pedagogos, esa titulación que los profesores emplean como insulto… me refiero a J. Fernandez-Villaverde y L. Garicano.
    Es un artículo reciente, no académico sino… ¿cómo llamarlo? ¿del género servicio público? ¿exhortativo? ¿desahogo?… y excelente. Excelente y muy necesario.
    El Sistema Educativo de España: Una visión Distinta.
    Pongo el enlace a la entrada de Nada es gratis que referencia el artículo (y no al artículo directamente) porque hay ahí otros enlaces, menciones interesantes a otras entradas sobre educación en ese blog.
    Lo iba a poner en tu entrada sobre El genio húngaro, que era donde más pegaba a tenor de los comentarios, pero tiene más de cien de estos, y no sé si se podrá.

    Se me dirá que lo alabo con entusiasmo porque coincide conmigo en dos puntos principales: en que las reformas educativas proliferan, pero no tocan el tuétano del sistema, que permanece igual reforma tras reforma, y en que sigue imperando indiscutida la memorización de tonterias impartidas jerárquicamente de arriba a abajo en los famosos apuntes y exigidas jerárquicamente en exámenes (“lo que entra”), en lugar de los objetivos que deberían ser los importantes, los cuales están ausentes del sistema como tal.
    Y sí, es así: a mi me parece que da en el clavo con absoluta puntería (por supuesto, siendo como es un resumen que no puede entrar en todo), y que los que arrean con el martillo a dicho clavo son precisamente por su alta cualificación, especialización en investigacion económica y reputación de liberales a tope especialmente indicados para decir lo que dicen, porque ponen un poco más difícil despreciarlo y echar balones fuera con las descalificaciones habituales.

    A disfrutarlo… o a llorar, según se mire.

  20. bloodykefka dijo:

    Yo lo retweeteado. Ahora, creo recordar que las discrepancias contigo Aloe no era precisamente en eso, que era la base, sino en cómo atajarlo.

  21. bloodykefka dijo:

    Toma Aloe, un artículo que he encontrado en twitter para complementar el tuyo XD.

    http://economia.elpais.com/economia/2013/07/05/actualidad/1373017314_030404.html

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