[50 libros] #40 La guerra civil, ¿cómo pudo ocurrir? de Julián Marías

Este librito es en realidad una reedición de un capítulo de España inteligible, que publicó Julián Marías en 1985. Ahora una pequeña editorial, Fórcola, lo ha sacado como libro independiente, precedido de un oportuno prólogo de Juan Pablo Fusi y seguido de un epílogo del editor.

¿Podía alguien pensar cuando murió Franco que casi 40 años después, en 2012, aún seguiría de actualidad la guerra civil? En un país en el que los políticos todavía se echan en cara los crímenes de sus abuelos, parece que sigue siendo imposible encontrar una visión imparcial.

En este clima enrarecido este libro es muy necesario. Nadie como Julián Marías puede dar una visión ecuánime y reflexiva de lo que ocurrió. Una visión responsable. Aquí lo hace con una prosa límpida, en pocas páginas que pueden leerse en unas horas: hasta un político encontraría tiempo para hacerlo, en el improbable caso de que quisiera.

Cuando se declaró la guerra, Marías era un licenciado en filosofía,  recién salido de aquella irrepetible facultad de Madrid en la que enseñaban Ortega y Gasset, Zubiri, García Morente, Julián Besteiro y José Gaos. El joven Marías se alistó en el ejército republicano, entendiendo que servía al gobierno legítimo de España, pero no se dejó llevar en ningún momento por el sectarismo. En el 39 se alineó con Besteiro buscando negociar una “paz honrosa” que evitara más sufrimientos en una guerra que ya estaba perdida. Eso le costó ser encarcelado por el gobierno republicano de Negrín en mayo de 1939. Cuando triunfó Franco le mantuvo en la cárcel, aunque en pocos meses su proceso fue sobreseído (su admirado Besteiro tuvo peor suerte y murió enfermo en la cárcel en 1940).

Desafecto al régimen, no pudo enseñar en la universidad española. Pasó temporadas como profesor en los EEUU, pero la mayor parte del tiempo consiguió ganarse la vida como escritor independiente, un mérito realmente singular para un filósofo. Más singular aún es su independencia ideológica en una España desgarrada entre los hunos y los hotros. A Marías le despreciaron los dos bandos, y, retrospectivamente, creo que no hay mejor elogio (más sobre Julián Marías en este post de hace tiempo).

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19 respuestas a [50 libros] #40 La guerra civil, ¿cómo pudo ocurrir? de Julián Marías

  1. Aloe dijo:

    El lema ese de “parece mentira que sigamos a vueltas con la guerra civil, con la de tiempo que hace que pasó…” se repite mucho, pero eso no lo hace más sensato ni más cierto.
    La guerra civil americana pasó hace ciento cincuenta años y sigue estando ahi, de muchas formas, para los americanos (y sigue formando una línea de fractura política perceptible para ellos)
    La IIGM pasó hace casi tanto tiempo como la española, y no se ha olvidado. La reunificación alemana fue hace bien poco, y en realidad no se ha digerido todavía. La política exterior alemana sigue deudora de esa guerra, y el mundo que salió de ella solo ahora se está empezando a disolver. La guerra de Vietnam terminó hace cuarenta años, y los americanos han seguido hablando de ella y sus consecuencias, de muchas formas, hasta ayer mismo. De los vietnamitas no sabemos nada, pero su país y su población quedaron destruidos y su régimen político es la consecuencia directa de la guerra, así que inevitablemente seguirá presente hoy y por mucho tiempo más en sus vidas.
    La IGM fue hace un siglo, pero los ingleses siguen celebrando su memoria, y no hay británico que aparezca en público sin una amapola en la solapa una semana entera de noviembre en memoria de los muertos.

    De buena parte de las guerras que he mencionado se han hecho esfuerzos serios y costosos para restañar sus heridas, reconciliar a vencedores y vencidos y a veces incluso hacer una (parcial) justicia. E incluso así, no todas esas heridas han sido olvidadas.

    ¿Por qué los españoles debemos ser distintos?
    ¿Por qué, cuando además la guerra civil, en muchos sentidos ha durado hasta finales de los setenta y jamás se ha hecho ese esfuerzo serio de reconciliación o justicia antes o después?

    El pasado pasa,, y la memoria de los hombres olvida. Pero no tanto, ni tan deprisa, ni tan fácilmente.
    En mi familia cuando yo era pequeña se contaban todavía historias de la guerra de Africa y de la guerra de Cuba (a la que fueron muchos soldaditos a morir, inútilmente, entre ellos algunos de mis antepasados). Y no fueron guerras civiles, ni dejaron heridas simbólicas y no simbólicas del mismo calibre… ni en orden de magnitud. De la guerra civil en cambio se hablaba poco, lo que en sí mismo significa lo viva que estaba, no lo contrario.

  2. loiayirga dijo:

    Zubiri decía, hablando de la historia, que “Los griegos somos nosotros”. Si se supone que somos los griegos (que ya han pasado siglos) cuanto más seremos también nuestros abuelos que se mataron en la guerra.
    No voy ahora yo a ser el que le quiera enmendar la plana a Zubiri.
    Precisamente en “España inteligible” Marías intenta explicar que España es la única nación europea que habiendo podido ser musulmana, o habiendo sido mulsumana, eligió ser cristiana. Según él eso se nota y esa decisión histórica tomada a lo largo de siglos marca la esencia de lo español. Suponiendo que las naciones puedan tener esencias. Precisamente quiero decir que Marías intenta explicar qué somos hoy (presente) acudiendo al pasado.
    Lo que no veo es que haya una continuidad lineal entre la guerra civil y el bipartidismo, por ejemplo. A veces parece que se quisiera ver eso. Y parece que se quisieran pedir cuentas a alguien. ¿Pero a quién? Hace poco moría Carrillo, uno de los pocos responsables aún vivos. Mi padre tiene 92 y muy jovencillo se quedó en puertas de ser reclutado para ir a la guerra, pero ya no fue.Está claro que en su momento hubo dos Españas pero en caso de haberlas ahora no son los hijos o los nietos de una y otra España los que ahora se encuentran. Y desde luego no existen con esa hostilidad que tuvieron entonces.
    Supongo que ejemplos se podrán poner de todos los colores. Pero pondré alguno de los que conozco.
    Un médico amigo, casi con 60, hijo de un gobernador civil de Franco (que ya es ser franquista). Él nunca ha votado a la derecha, ni creo que la vote nunca. Su mujer izquierdista muy beligerante. ¿Con quién discute ahora de política? Con unos señores de derechas que oyen Intereconomía. ¿Hijos de quién? De un hombre que estuvo unos años en la cárcel después de la guerra. Denunciado por algún vecino del pueblo. Es verdad que el que estuvo preso ha tenido también algún hijo más de izquierdas pero ahora mismo algunos de sus hijos son los que apoyan al PP frente al médico. Estoy hablando de Ávila. Seguro que en otras partes de España hay historias de todos los colores.
    También ha cambiado mucho la condición económica de aquellas dos Españas. Un cuñado mío, me cuenta la historia de su padre, obrero castellano que se buscó la vida en el país vasco, después de haber sido represaliado tras la guerra porque se pasó al lado republicano. Ahora mismo su hijo, el que me cuenta la historia con algún rencor hacía el franquismo, es informático en una multinacional y vive con su mujer, otra informática. Tienen los sueldos más grandes de toda la familia. Viven en Tres Cantos, su primera vivienda y tienen un chalét en otra parte de Madrid. Es decir, puede que le quede cierto rencor ideológico y le cueste mucho votar a Rajoy, pero ya no pueden ser proletarios levantándose contra los patronos. Por cierto, su mujer no sé qué votará ahora pero su padre era un franquista de tomo y lomo. Es decir, los hijos de aquellas dos Españas felizmente casados.
    Se ha dicho mucho y supongo que también lo habrás leído, Aloe. El abuelo de Sonsoles Espinosa, se rebeló contra la República y fue nacional.
    http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2006/540/1141513203.html
    Pero eso no impidió que luego sus nietos se casaran y tan felices. En lugar de enredarse en su ley de la memoria histórica Zapatero debía haber insistido en aquello de lo que su matrimonio es un ejemplo. Los descendientes de aquellas dos Españas hoy viven íntimamente entrelazadas con absoluta tranquilidad.

    • bloodykefka dijo:

      Lo que siempre me has escamado es eso de que los hijos que nunca conocieron el horror de la guerra tengan más rencor que los padres que si la vivieron. Quizás sea porque se quieren dar más golpes de pecho.

  3. loiayirga dijo:

    Yo lo que creo que queda de la guerra son inveteradas costumbres. Puede que llevemos 30 años de democracia pero por fuerza 40 años de dictadura se tienen que notar también en las costumbres.

    Permitíd que me cite a mí mismo. ¡para una vez que puedo!. Lo escribí en los tiempos de la crispación contra Zapatero pero creo que también vale para ahora.
    “Cuando uno observa la vida política española y esa visión maniquea de los asuntos públicos parece que se revitalizaran en los nietos y bisnietos de los que iniciaron la guerra civil actitudes similares a las que llevaron a nuestros antepasados al horror de tan sangrienta contienda.
    Una de dos: O el modo maniqueo de juzgar la política nos llevó a aquel desastre, o bien nuestro maniqueísmo es el resultado de la guerra civil, en la que el adversario político se convirtió en enemigo mortal.”

  4. Aloe dijo:

    ¿Y?
    ¿No es eso que dices un motivo precisamente para poder hablar de la guerra, pública y abiertamente, de todos sus aspectos y consecuencias, de las injusticias y las heridas, de las vidas perdidas y anónimas, de lo que aun se recuerda y aun importa (poco o mucho, por memoria familiar o por lo que sea), antes de que el tiempo se lo lleve y se olvide? Sin que alguien te venga con la cantinela de que de eso es mejor no hablar, porque ya ha pasado mucho tiempo… argumento autocontradictorio donde los haya.

    La verdad que hay en el fondo del asunto es que la guerra se prolongó en el régimen de Franco durante casi otras dos generaciones (o hasta ahora, según la parcela de reaidad que miremos), y que ese régimen (su adhesión simbólica,el juicio sobre él, su legitimidad y la de tantas instituciones que no han sufrido refundación ni interrupción desde él), es un tema que ni ha pasado, ni es pacífico ni está asumido. Es decir, que la razón verdadera es de orden contrario al que se suele alegar: es que el asunto está demasiado vivo y fractura demasiado todavía.
    Por supuesto que la cosa no va de Capuletos y Montescos, es decir, no es fundamentalmente un asunto de lealtades de clan o familia (excepto por las negras historias de los robos de propiedad, aunque ahora no se pueden ya reclamar judicialmente), pero ese no es el asunto.

    Lateralmente, me gustaría señalar que los alemanes, por poner un ejemplo, eran mucho mejores vecinos cuando aun tenian fresca la memoria de la IIGM y aun la sentìan como responsabilidad que ahora, cuando parece (de unos años a esta parte) que ya han dado todo por saldado y olvidado, y que con ellos no va la cosa.
    Dice un aforismo que los hombres se comportan razonable y tolerantemente solo cuando no ven que quede otra posibilidad factible.
    Hacer tabla rasa, olvidar la historia y empezar alegremente desde cero no sé si es lo mejor, teniendo eso en cuenta. Envalentona a los fanáticos ignorantes, a los prepotentes bravucones.

  5. Aloe dijo:

    Contestaba en mi comentario al penúltimo tuyo, no al último. Pero también es pertinente a lo que dices en el último, en cierto sentido.
    La cuestión sería que hablásemos de la guerra civil abiertamente, y todo lo detalladamente que nos diera la gana, pero de la manera como estaban obligados a hablar los alemanes de la IIGM: como perdedores y como responsables (colectivamente, no individualmente ni con ninguna culpa moral personal, desde luego). No como victimistas, ni como arrogantes vencedores.
    (Ni con ese buenismo irreal y meloso que se limita a las palabras sentimentales y tópicas, desde luego)

  6. loiayirga dijo:

    Me parece bien lo que dices. Somos hijos de aquella España. Colectivamente.
    Sin embargo tiene uno la sensación de que a veces se quiere reavivar la guerra. Convertir ahora aquella derrota en una victoria o al menos echarle la derrota en cara a alguien. Y está claro a quién: Al PP.
    Yo tenía 16 años cuando muere Franco. Mi padre, que había vivido la guerra en terreno nacional, era entonces antifranquista y partidario de la democracia que vendría. Me eduqué en que la democracia era buena. Y he vivido la mayor parte de mi vida en la democracia. Y si voté PP con Aznar no quiero que nadie me confunda con los que se levantaron contra la República. Ya sé que las viejas glorias franquistas –las que queden- votarán PP. No me importa. Pero hoy en día son muchos los votantes de derechas que no tuvieron que ver con aquello. Ni siquiera sus padres.
    Tengo la sensación de que sobre la guerra habla mucho más el cine, o los políticos o “la opinión pública” que la gente en la calle unos con otros. Yo no conozco realmente historias de la guerra, quizás por la zona de Castilla donde he vivido. Ha sido recientemente cuando alguna gente me ha contado esos episodios. Y las historias personales que me cuentan mi cuñado y el médico que nombraba y la gente que tuvo padres muy implicados…. me suenan en realidad ajenas. Ni las conozco ni las he vivido nunca como cercanas.
    Quizás haya lugares de España donde eso se viviera mucho más cruelmente y queden aún muchos recuerdos que corran de boca en boca. Pero desde luego yo no veo una España preocupada por ese tema. Veo un cierto pequeño sector que a veces quiere usarla como arma arrojadiza. Para el presente. No para resolver nada del pasado. Y tampoco encuentra un eco muy importante en la gran mayoría de la sociedad.
    Cuando alguien me cuenta una historia como las que he contado lo escucho y no le digo que se caye. Pero no estoy seguro que convenga remover mucho el asunto.
    Quizás no sea comparable pero es como volver a hablar de peleas familiares que tuvieron lugar entre hermanos hace mucho y cuya herida el tiempo prácticamente ha borrado. Las distancias que aquello creo han ido desapareciendo y si de nuevo vuelven a estar cercanos los familiares ¿qué necesidad hay de revivir aquello que nos distanció? Sería ingenuo pensar que hablando de aquello vamos a arreglar algo o vamos a resolver lo que terminó tan mal. Ya digo, quizás no sea comparable pero a mí me lo parece.

    • eulez dijo:

      Vamos a ver, está es una visión extremadamente localista y provinciana del conflicto. Una guerra civil no es solamente una “guerra entre hermanos”, refleja una problemática brutal entre los sectores económicos, sociales y políticos del país de turno. Evidentemente que la gente no habla de eso. Primero, porque nadie quiere tratar un tema tan jodido, segundo porque quedan cuatro de los que la vivieron. Y además en Castilla está claro por donde se tira en este asunto. Los pueblos están llenos de Avenidas del Generalísimo y de Calles de José Antonio.

      Pero la pregunta no es: “¿la gente se odia como antes?” si no más bien: “¿existen problemas derivados o que tengan que ver de aquella época?”

      La Guerra Civil norteamericana es una gran ejemplo de esto. Por ejemplo:

      http://www.salon.com/2012/10/10/slave_states_vs_free_states_2012/

      La votación Demócrata/Republicano tiene mucho que ver con la división territorial de aquella guerra, especialmente cuando el candidato favorito es negro. ¿Los norteamericanos se odian como entonces? Pues no, claro. Pero mantienen una división en su sociedad que es tremenda. Muy parecida a la española.

      Socialmente, las dos Españas existen, aunque muchos tengan un poco de lío y no sepan a qué “bando” pertenecen. Parte de la población ha olvidado cual es su posición debido a un sueño de riquezas inmobiliarias y bienestar burgués sin ningún sentido. Ahora nos están poniendo de nuevo en nuestro sitio, y al que no le guste, que emigre. La confrontación es inevitable cuando una de las partes decide radicalizarse. La solución del “diálogo” no es posible cuando una de las partes no quiere hablar y decide que en “su país” sobra la mitad (o más) de la población. Solo caben dos opciones: o rendirse o luchar. A mí esto me suena bastante ¿no?

      Por supuesto, los tiempos han cambiado. Ahora no se da un golpe de Estado, sino que se desmantelan y privatizan los derechos sociales desde el Gobierno “legítimo” (con un 30% de los votos del total de posibles votantes y mintiendo en el programa electoral) amparándose en las supuestas necesidades económicas. La resistencia no se hace con fusiles, se hace a través de movimientos pacíficos y protesta en la calle.

      La Constitución española del 78 no cerró este asunto. Fue un magnífico parche, muy resistente, para evitar una confrontación violenta. Todos temían al Ejército y al “bunker” de la época. Pero esta Constitución no ha conseguido instaurar los valores democráticos en la sociedad española, ni ha eliminado del poder (real, el económico) de aquellos que estaban bien posicionados durante la dictadura. Además, nos ha regalado un sistema de casta política que convendría destruir. Y todos estos problemas vienen derivados ya no de la “Guerra Española”, sino de 40 años de dictadura nacionalcatólica. La ruptura con esa época no se ha producido, la sociedad española no ha cambiado en el fondo, aunque sí en las formas, que es cierto que ya es algo.

      • Aloe dijo:

        Excelente y certero comentario el tuyo.
        Yo no me quería meter en ese aspecto del asunto, que en realidad es apuntar con el dedo al meollo de la entrada (por qué sucedió la GC), sino quedarme en otro más parcial, el de la guerra civil como parte del paisaje simbólico del espacio público (y en loe fondo, què significa hoy y si hay algún consenso respecto a ello), y el modélico doble-pensar de los que sostienen a la vez “no hables así, que produce confrontación y no contribuye a la reconciliación” y “Los míos ganaron, los tuyos perdieron, y ajo y agua, no intentes cambiar eso”.

      • icosaedro dijo:

        A mí me deja realmente sorprendido la gente que piensa que todo empezó con Franco.
        Como si antes de Franco hubiese profundos valores democráticos en la sociedad o una casta política ejemplar o no hubiera gente con poder económico.

        Pues sí, es esta gente, la que sicológicamente están anclados en la guerra civil, en la dictadura, que justifican todo lo que pasa hoy por eso que ellos creen que pasó el siglo pasado. Es la gente que nunca contribuirá a que avancemos pues buscan soluciones en los años 30 (el diálogo no es posible, hay que radicalizarse, hay que luchar). Claro que te suena, si es lo único que hay en tu cabeza: Franco, franquistas por todas partes recortando derechos y sojuzgados antidemócratas marxistas a punto de liberarnos y llevarnos al “paraíso comunista” en cuanto tomen las armas.

        Este párrafo es revelador
        “Por supuesto, los tiempos han cambiado. Ahora no se da un golpe de Estado, sino que se desmantelan y privatizan los derechos sociales desde el Gobierno “legítimo” (con un 30% de los votos del total de posibles votantes y mintiendo en el programa electoral) amparándose en las supuestas necesidades económicas”

        Como si el muy antifranquista PSOE (recordemos, el PSOE sí estuvo en la guerra civil luchando contra Franco pero no por la democracia, sí mató españoles, si tenía sus checas, sí era antidemocrático) no haya recortado “derechos sociales” o no privatiza o la muy antifranquista CiU no haya hecho lo mismo o no rebosen corrupción y no fuera todo por culpa de una marxista-estalinista, Merkel (hombre, ya que el PP=Franco Merkel=Honecker)

        Pero ya se sabe el mecanismo mental: Franco=PP; cosa que hace el PP = cosa que hacía Franco. Pero cosa que hace el PP = cosa que hace el PSOE sin embargo cosa que hace el PSOE cosa que hace Franco.

        Y macho, si te recortan, no saques la recortada; búscate otra cosa, como hacemos todos, que ya no podemos sopotar tanto parásito pequeño burgués que diga que nos libera o nos mejora la calidad de la enseñanza o la calidad del apagado de fuegos o la calidad de la sanidad mientras sólo buscan o que doten presupuestariamente su chiringuito o que no le quiten la paga, o den 2 horas menos de clase, etc.; vamos, que quieras montar una revolución con muertos y todo porque te retrasan la paga extraordinaria o porque el CSIC sufre los mismos recortes que le resto de centros advos. y digas que la culpa la tiene Franco.,.

      • bloodykefka dijo:

        Es que no empezó con franco, la peña estaba ya muy alterada (tiroteos y eso) de antes y la Guerra Civil fue la puntilla. Además, Franco llegó al poder “de chiripa”, ahí el gran jefe era Mola y como este murió pues le tocó a él.

    • Aloe dijo:

      Loyairga comentó: tiene uno la sensación de que a veces se quiere reavivar la guerra. Convertir ahora aquella derrota en una victoria o al menos echarle la derrota en cara a alguien. Y está claro a quién: Al PP. (…) Ya sé que las viejas glorias franquistas –las que queden- votarán PP.
      Si hay gente que quiere reavivar la guerra (está claro que solo metafóricamente, porque a tiros no) ¿cual es el problema? Si a a la gente no le importa, como dices, será algo ineficaz como bandera política. Si es algo eficaz como bandera política, entonces importa más de lo que dices. En cualquiera de los dos casos, mientras no se está amenazando ni agrediendo a nadie, es un tema político tan legítimo o tan poco leǵitimo como cualquier otro.
      La realidad es que tú eres quien habla de “cambiar una derrota en victoria” es decir, que piensas en términos de vencedores, crees que sigue habiendo vencedores y vencidos: justo lo contrario de lo que yo reclamo, que todos sepamos que somos perdedores y nos comportemos como tales. Dices que me das la razón, pero no es así.
      ¿Quienes son los que sienten que les quieren “arrebatar la victoria” más que los que se sienten vencedores, es decir, los que se identifican con el régimen de Franco? ¿Y por qué habría que consentirles y tenerles consideraciones inmerecidas? Si tienen que oir cosas que no les gustan, no veo en ello ningun problema, lo mismo nos pasa a todos en la vida.
      El PP, institucionalmente hablando, como partido, sí que es bastante franquista, o al menos, adora a “sus” franquistas y nunca ha condenado el franquismo ni “limpiado” la sentina franquista, ni siquiera el callejero. No me voy a poner puritana con ello: ¿quieren pasar de puntillas y evitar hablar de ello y ser pro-franquistas? No me escandalizo por ello, están en su derecho. Pero si tienen que oir lo que no les gusta, qué le vamos a hacer. Que se aguanten como cualquiera.

  7. Ramonmo dijo:

    ¿Las dos Españas siguen existiendo? Puede ser, pero sólo nominalmente. El hecho es que mucha de la izquierda sociológica antifranquista es poderosa, tanto económicamente como en cuanto a influencia (véanse muchos grandes medios de comunicación, por ejemplo). Entre los diputados hay representantes de partidos de izquierda cobrando sus sueldos. Los sindicatos comunistas y socialistas forman parte del aparato del Estado.

    Por supuesto, la derecha dominante durante el franquismo ha mantenido, en muchos casos, su cuota de poder.

    En estas condiciones, los intereses de la izquierda poderosa y de la derecha poderosa coinciden muy a menudo. Forman una casta. Por lo tanto, la distinción entre las dos Españas sólo ha quedado a beneficio de inventario, se usa para producir unas etiquetas del tipo “marcas comerciales” que, utilizando métodos extraídos directamente de la ciencia publicitaria, tratan de atraer al consumidor para que se identifique con ellas y les vote.

    Es en este contexto en el que la memoria de la Guerra Civil tiene utilidad, y por eso se sigue recordando hoy en día por parte de aquéllos que piensan que pueden sacar un provecho de ello. Los que piensan que ese recuerdo les perjudica luchan para que se olvide.

    Las “dos Españas” sólo son hoy un producto de marketing.

  8. josele dijo:

    A mí de todo lo que decís me resulta muy interesante lo que dice Eulez de que esto va de si, modas aparte -estéticas- las estructuras siguen siendo -las éticas-. él lo dice mucho mejor.

    Aprovecho para recordarle que hizo un apunte muy interesante sobre cierta curva del precio de la vivienda con una pendiente muy determinada en parriba, y en pabajo, y luego años ha quedó allí. ¿Y si la retomas, a ver si tiene que ver con lo que planteas en tu comentario?

    saludos

  9. loiayirga dijo:

    Yo muchas veces me sitúo en la epojé porque realmente no sé qué pensar de las cosas o de lo que leo o de lo que alguien escribe. Es como si me faltara criterio y de repente fuera un joven de mente abierta (o vacía) que me sintiera absolutamente incapaz de juzgar algo. Carente de categorías para enjuiciar.
    Sin embargo otras veces –me ha pasado hoy en este post con los comentarios de Eulez y Josele- cuando algo me parece que está claro se me van todos los “depende” y los “no sé” y los “quien sabe”.
    Algunas veces cuando escribo un comentario en este blog pienso: Sí, ahora va la vencida, se acabó, ahora SI se van a dar cuenta de quién soy… :NADIE. Hoy me pasado esto –con claridad meridana- (no sé si es que estoy enfermo) pero a la inversa.

  10. loiayirga dijo:

    meridiana

    Ahora ya se que soy un nadie con mala leche.

  11. pseudópodo dijo:

    No puedo contestar a todos, pero creo que sí a las principales ideas que han salido:

    Aloe, creo que has entendido mal lo que decía en el post. No me parece anormal que se hable de la guerra civil, ni que se recuerde, ni que influya en lo que somos. Lo que me parece anormal es que se haya convertido en un tema de actualidad últimamente y que veamos en los periódicos noticias como ésta. Esto sí que no me parece normal. Y no creo que pase porque la guerra “sigue demasiado viva y fractura demasiado”. La realidad es la que cuenta loiayirga: los hijos de unos se han casado con los hijos de otros, etc. Yo creo que lo que hay de fondo es lo que dice muy bien Ramonmo: lo de las dos Españas es un producto de marketing, y se usa con técnicas publicitarias para fomentar adhesiones y generar identidades. Eso le viene muy bien a una “izquierda” que ha perdido casi todas sus señas de identidad tradicionales.

    No estoy de acuerdo con eulez en atribuir los problemas actuales a aquella época. No creo que los problemas de fondo reales (por contraposición a los del “imaginario colectivo”) de España sean muy distintos de los de Italia o Portugal, que no tuvieron guerra civil. Tenemos una casta política corrupta, y eso no es culpa de la Constitución: la tienen igual en esos países. Es un problema de moral pública. El franquismo no ha ayudado precisamente, pero presentarle como el responsable creo que es equivocar las cosas.

    Sobre esto que dice loiayirga: Una de dos: O el modo maniqueo de juzgar la política nos llevó a aquel desastre, o bien nuestro maniqueísmo es el resultado de la guerra civil, en la que el adversario político se convirtió en enemigo mortal. La respuesta la da el libro de Marías meridianamente clara: el maniqueísmo llevó a la guerra civil: A mi juicio, lo más peligroso fue el ingreso sucesivo de porciones del cuerpo social en lo que se podría llamar oposición automática… que es lo que pasa ahora: ya se sabe que a un partido le va a parecer mal todo lo que proponga el otro, siempre.

    De verdad que merece la pena leer este librito. Desmonta muchos tópicos y a la vez da miedo ver que muchas de las actitudes que llevaron a la guerra siguen perfectamente vigentes…

  12. Aloe dijo:

    La contestacioń larga a tu comentario sería muy larga y la verdad, ni tengo ganas ni es el sitio.
    Pero sí, el marketing aprovecha todo lo que hay por ahí para vender. Consiste en eso. Lo que es dudoso es que no hubiera fiestas antes de los anuncios de Coca-cola ni amor de madre antes de los anuncios de foie-gras para el bocadillo. El marketing a veces tiene éxito en crear necesidades, pero no tantas como pretende.

    Por otra parte, yo sí creo que la Constitución (algunas de sus partes) tiene un tanto de culpa de la impunidad y la extension de la corrupción. Tampoco la mayor parte, desde luego.
    Ahora es, en buena parte, una coartada para los que tienen poder y una pared infranqueable para los demás… En algunas de sus partes. Y letra completamente muerta en otras.

  13. loiayirga dijo:

    Con motivo de una novela que tiene de fondo la guerra civil (la novela transcurre en 2005, los tiempos de la ley de memoria histórica y la intervención de Garzón) Andrés Trapiello habla en esta entrevista de su visión de la guerra civil. La novela se llama “Ayer no más”.
    El enlace viene muy bien para esta entrada, por si acaso aún pasa por aquí alguien y tiene tiempo para verlo.

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