Dieta cultural, 1969-1996

Circula por ahí una frase estúpida: “eres lo que comes”. Obviamente no eres ni proteínas ni hidratos de carbono: eres una mirada sobre el mundo, eres cultura. Soy lo que he leído, lo que he escuchado, lo que he conversado. La única dieta que realmente importa es la dieta cultural. Este es un resumen muy esquemático de cual ha sido la mía.

  • Los cuentos de la colección Dumbo
  • Los hijos del Capitán Grant (y otras novelas de la colección Historias Selección)
  • La revista Trinca que leía mi hermano mayor y la música que escuchaba (los Doors, los Credence, Neil Young, Simon & Garfunkel, Santana…)
  • El Selecciones del Reader’s Digest
  • Los libros de la colección Realismo Fantástico, de Erich von Daniken y de (hoy diría) toda esa morralla…
  • La música que escuchaba mi hermano mayor cinco años después (Quilapayún, Víctor jara, Paco Ibáñez…)
  • La Introducción a la Ciencia de Isaac Asimov
  • Los cuentos de Clarke  y Asimov, la Fundación, Yo Robot… y también El Universo, Los lagartos terribles o Perfiles del Futuro.
  • La música que yo empecé a escuchar (la primera cinta que grabé: Supertramp, Dire Straits y The Police).
  • Mi profesor de literatura del bachillerato.
  • Demian, de Herman Hesse.
  • La música que seguí escuchando: Pink Floyd, King Crimson, Vainica Doble, La Romántica Banda Local….
  • Los comics que leía mi hermano mayor: 1984, Cimoc, Metal Hurlant…
  • La Colección Científica Salvat.
  • Octubre octubre, Cien años de soledad, J. L. Borges…
  • Rayuela, que abandoné (tres años después algo había hecho “click” y encontré que es el libro más maravilloso del mundo)
  • La música que me dejaba M, la poesía que me pasaba JJ, la literatura que cogía prestada a P.
  • La revista Integral y la New Age.
  • Erich Fromm: El arte de amar y Psicoanálisis de la sociedad contemporánea.
  • Los Investigación y Ciencia atrasados (que encontraba baratos).
  • Fritjof Capra: El tao de la física y El punto crucial.
  • Marvin Harris: Vacas, cerdos, guerras y brujas y Caníbales y reyes. Toda la antropología cultural que vino después.
  • Eric Berne.
  • Las películas en V.O. del Alphaville y el Renoir.
  • Gregory Bateson y Paul Watzlawick.
  • Martin Gardner: Los porqués de un escriba filósofo y el mundo que me abrió: Chesterton, William James, C. S. Lewis… y Unamuno, al que descubrí por esa improbable vía.
  • Tecnópolis, de Neil Postman.
  • Todo lo de Freeman Dyson.
  • La psicología cognitiva (George A. Miller) y la evolucionista (Steven Pinker).

Con esto estamos, más o menos, en 1996. A partir de aquí creo que puedo decir que empecé a pensar por mi mismo. Más que de la dieta (lo que ingería) tendría que hablar de lo que se me ocurría (lo que segregaba… o excretaba). Desde el 2006 en adelante, una buena parte está en este blog.

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40 respuestas a Dieta cultural, 1969-1996

  1. Frenzo dijo:

    Este inventario me hace acordar a La misteriosa llama de la Reina Loana, la novela ilustrada de Umberto Eco sobre una persona que pierde la memoria, pero empieza a recobrarla cronológicamente, o más bien a revivir todo a través de los libros que leyó, los discos que escuchó y las películas que vio.

  2. davidrev dijo:

    Cielos, pareces yo…

  3. CarlosDeutheger dijo:

    Parafraseando, ‘No hay frase estúpida sino estúpidamente interpretada’. La personificación solo incide en la total importancia de la actividad alimenticia para la salud, esto se revela obvio, como también que para disfrutar de esa lista hay que tenerla, la salud y la lista. Está comprobado que cada cuerpo asimila de distinta manera la comida ingerida, incluso la cultural, no por escuchar a Wagner o leer a Wittgenstein somos más cultos, ni tenemos mayor perspectiva, hace falta incidir en el efecto que supone transliterar sus códigos a los nuestros, ‘haz tuya la canción’ que diría Bisbal. Y no me estoy explicando bien porque me encanta tu blog y prefiero a Supertramp. Lo que decía, no hay frase estúpida…

  4. ¡Qué susto! Creía que me habías copiado la lista. Entonces, ¿qué pasa? ¿Que tú eres yo? Amos, anda.
    Menos mal que a partir de la mitad o así empezaron a haber algunas cosas que no me cuadraban (Vainica Doble, Fromm, Rayuela, New Age, Capra, Bateson y Watzla…-no-sé-qué…).
    🙂

  5. Carlos dijo:

    Me ha emocionado su listado. ¡Cuántas coincidencias con mi propia vida!

  6. triglifo dijo:

    Me parece muy honesto que pongas cosas como la New Age o Erich von Daniken, muchos otros lo hubieran eliminado de sus “curriculums”. Por cierto, también probé de esa comida…

    De los otros autores, recuerdo tener un buen recuerdo de los libros de “Paul Watzlawick” y, como no, en mi niñez, del armario mágico que creó C.S.Lewis en las “Crónicas de Narnia” y que vi a través de una película de animación.

    No sé si es intencionado o no, pero no salió nada de televisión, no sé si por no considerarla cultura. En cualquier caso, considero que ha tenido un papel fundamental en mi desarrollo cultural, seguramente más para mal que bien, pero no se puede obviar…

  7. Tintín dijo:

    Es algo que siempre me dejará perplejo:

    ¿Dónde está la Biblia?

  8. loiayirga dijo:

    ¿Y la lectura de Tintín? (digo la lectura para no confundirlo con el autor del comentario anterior)
    Ya notaba yo algunas carencias irreparables en tu formación. 🙂

    También me ha extrañado que no figuraran los evangelios o algo así. Quizás no leídos, pero sí al menos muy escuchados. ¿O no?

  9. loiayirga dijo:

    SI vamos a ir diciendo si nuestra lista coincide o no con Pseudópodo quizás convendría que cada uno pusiera su año de nacimiento. El mio el 59. No pude con Rayuela (sí con otras cosas de Cortazar, cuentos especialmente, más cortos que Rayuela, acordes con mi CI ), no pude con Hess (recuerdo leer “El lobo estepario” pero no me aprovechó. Y Demián también lo tenía mi padre pero no recuerdo si lo leí entero o no.
    La revista Integral también la leí mucho.

  10. loiayirga dijo:

    Yo creo que la frase “somos lo que comemos” es estúpida la mires por donde la mires. No hace falta interpretar ni gaitas. Y siempre me ha parecido estúpida. Aunque me ha sorprendido que Pseudópodo lo dijera de un modo tan poco educado. Yo hubiera sido más diplomático.
    La frase únicamente comienza a ser verdad si le añades todas las demás cosas también verdaderas. Somos lo que aprendimos, somos lo que escuchamos, somos lo que leímos, somos nuestras experiencias de infancia y nuestras experiencias adolescentes (y somos todas nuestras experiencias en general). Y somos todo lo que traemos de fábrica. Y aquí habría que incluir un montón de términos biológicos o médicos o como se les quiera llamar. Así somos nuestras hormonas, nuestros genes, nuestros neurotrasmisores… (mi desconocimiento me impide seguir)
    Y somos la lengua que hablamos -y en la que pensamos- y nuestras costumbres y nuestras creencias religiosas o ateas. Y somos nuestro entorno cultural y nuestras circunstancias. Y somos también nuestra familia y la sociedad que nos rodea porque somos nudos de una red de relaciones humanas.
    Y somos (por continuar con el tema de alguna entrega anterior) la tecnología que usamos.
    Y supongo que somos un montón de cosas más que ahora se me escapan.
    Y ahora si alguien quiere establecer un orden de prelación pues nos ponemos a ello pero ya le adelanto que la verdad es el todo.

  11. loiayirga dijo:

    Yo leí mucho la revista “Integral”.

    Marvin Harris es muy posterior para mí.
    Para mí fue decisivo, también, “El arte de amar” de From.
    “Octubre, Octubre” también lo leí pero no recuerdo que me marcara. Y Borges me interesó mucho pero no sé si “vitalmente”. Y “Cien años de Soledad” tampoco me marcó.
    Leí mucho a Machado y a Salinas, y a Luis Cernuda.

    Y mi música fue siempre en español. Todo lo más en catalán (Luis Llach). Quilapayún, Víctor jara, Joan Baez, (en español), Peter Seger (también en español). Paco Ibañez no, ni Serrat.
    El domingo pasado en un puesto republicano que habían montado escuché la canción de “L’staca” de hace tantos años. Me emocioné. Yo me creí que la estaca era la dictadura y ahora resulta que la estaca era la monarquía. Cuando leí uno los carteles del puesto me volví a hacer monárquico (yo que acababa de borrarme). Se veía en una foto a la Reina y al Príncipe y ella le decía a él: “Hijo mío si alguien no lo remedia vas a vivir toda tu vida como un Rey”. Y debajo explicaba: “De nosotros depende el evitarlo”. O sea que no se trata de si al país le beneficia o no, es simple envidia y resentimiento contra el que es más que uno. Es solo la envidia de la plebe: A los que están en lo más alto… ¡¡que los bajen a gorrazos.!!
    Oh, lo siento, quizás al final me salí (UN POCO) del tema. 🙂

    Por cierto, no sé si existe en este blog la etiqueta “nostalgia”. Este post debería llevarla.

  12. loiayirga dijo:

    Y perdonar que abuse en el número de comentarios pero solo me faltaba decir que a mí el profesor de literatura de Pseudópodo no me influyó para nada. 🙂

    En este orden de cosas pondría a mi padre. Que no puedo asegurar que influyera mucho en Pseudópodo.

  13. Ana dijo:

    Muy bueno! 🙂

    Amigo Pseudópodo, si todos fuéramos lo que comemos, conozco a algunas que serían “nada”, o, como mucho, cien miligramos diarios de ensalada de zanahoria… Y, sin embargo, a veces da la sensación hasta de que se pueden permitir el lujo de pensar 😉 Aquí falla alguna variante.

    Siempre un placer pasarse por aquí. Ah, coincidimos en algunos gustos, lo cual no deja de producirme cierta vanidosa satisfacción 🙂 Abrazos.

    http://frasesdedios.blogspot.com.es/

  14. Clodoveo11 dijo:

    Aj, qué cosas más horribles te gustaban… y no lo digo por Däniken, que con sus delirantes teorías pero entretenidísimos libros me inculcó el gusto por la arqueología.

    De ahí y aquellos años sólo coincidimos en Marvin Harris (magistral pese a las críticas de algún cateto suelto), Gardner, los Selecciones (al tiempo fueron a la basura) y la Biblioteca (no colección) Científica salvat. Todo lo demás lo desconocí, ignoré o desprecié.

    El único profesor que admiré fué uno que tuve en COU (sí, esa cosa) del que no recuerdo el nombre pero que era muy inteligente, y pasados los años un día sorprendentemente lo ví por la tele en un programa-coloquio de Hermida de esos que hacía por las tardes a primeros de los 90. Recuerdo que me recomendó estudiar Filosofía pero, por supuesto, no le hice ni caso. Me hubiera gustado saber qué fué de él, pero no me acordaba de su nombre exacto (Jose nosequé); supongo que sería de Madrid o por ahí.

    Los libros de Realismo… en su mayoría te hacían pensar y despertaban la curiosidad de saber más y, lógicamente, mejor. Así que no eran tan bazofia. Hoy día tragamos mucha más impresa y visual que ni hace pensar ni aporta nada.

    A Pinker y Dyson los descubrí más tarde. Pinker, magistral.
    Qué música más infecta… coj, coj, coj. 🙂

  15. Clodoveo11 dijo:

    Ah, y Asimov en Ciencia, ya posterior. En SCFi nunca me interesó.

  16. Alejo Urzass dijo:

    Enhorabuena por ese “1996. A partir de aquí creo que puedo decir que empecé a pensar por mi mismo.” Aunque yo puedo decir que llevo toda la vida equivocándome por mí mismo, lo que no es poco.
    A la presunta estupidez del “somos lo que comemos” no le quise dar importancia (pues creo, amigo Pseu, que usted no iba por ahí) pero como hay tanto aplauso al respecto me posicionaré a favor de la frase. No solo somos mente, tenemos cuerpo. Me parece extraño que Don Loia simpatice con no admitir que somos lo que comemos, ya que la mente depende de nuestro cuerpo, y el amigo sabe de sobra como la ingesta de determinadas sustancias nos hace ser o no ser, estar arriba o estar abajo. Sustancias que un cuerpo sano produce normalmente a través de lo que comemos. Existen desajustes endógenos que a veces se suplen con pastillitas, otras veces el desajuste lo produce una mala alimentación. Si alimentamos nuestra mente con determinada exigencia, ¿no debemos ser igualmente exigentes con la alimentación del cuerpo que también somos?
    Por otro lado, ni todos los libros son el mismo libro ni todas las proteínas tienen la misma calidad. Algunas células de nuestro cuerpo se sustituyen semanalmente, las más viejas duran 10 ó 15 años, ¿con qué se fabrican? ¿Será igual fabricarlas con la materia prima que nos aporta un pollo crecido en dos días con luz artificial, pienso e inactividad casi absoluta que fabricarlas con la materia prima de un pollo saludablemente crecido en concordancia, alimentaria y de actividad, con su pasado genético? ¿Vamos a tener que contar el cuento de los tres cerditos?
    Bueno, que lamento ser la nota disonante.
    Y sobre la lista, pues a pesar de que andamos más o menos cerca (yo en 1969 aún no leía), no encuentro un gran paralelismo con mi dieta. La mía es menos lineal, lo que en cierto sentido puede no ser bueno, y desde el 96 en adelante incorpora ítems que no tienen precedente anterior, por lo que me sigue sorprendiendo esta idea fijar una fecha, aunque sea aproximada, en la que hubiera un cambio cualitativo.

  17. loiayirga dijo:

    Alejo, diciendo que la frase es estúpida no digo que tengamos que menospreciar nuestra dieta ni nada parecido. Claro que es muy importante lo que comemos. Yo acepto que se diga que “somos lo que comemos” siempre que a la vez se afirme que somos todo lo demás. Yo no voy a negar que “somos cuerpo”, claro que sí, faltaría más. Por cierto ser cuerpo no es lo mismo que “ser lo que comemos”, es decir bastante más. Y si tengo que elegir qué es más importante si la maquinita que procesa lo que comemos y lo que comemos elijo la maquinita.

    Somos lo que comemos. Muy bien, pero no me cuesta imaginar a dos personas, una sensata y otra necia, que comieran exactamente lo mismo (esos pollos tan sanos de los que usted habla habla).

    A mí me parece que decir que somos lo que comemos es tan “soso” como decir: El David de Miguel Ángel es un trozo de mármol. Claro que es verdad, claro que si quitáramos el mármol no quedaría nada. Pero decir que “es un trozo de mármol” es no haber entendido nada de nada sobre el David de Miguel Ángel.

    Somos lo que comemos, vale. Y los libros son celulosa y tinta. Pues vale. ¿Y?

  18. pseudópodo dijo:

    Frenzo, siempre me sorprendes con tus conexiones culturales… no tenía ni idea de ese libro de Umberto Eco y ya me ha picado la curiosidad, es una idea muy sugerente (por cierto: no he mencionado El Nombre de la Rosa en el inventario, pero recuerdo unas navidades, con 17 años creo, que las pasé completamente absorto y fascinado por ese libro; me pregunto qué me parecería hoy. De Eco sólo he leído (aparte de ensayos y artículos), mucho después, Baudolino, y no lo terminé, me aburrió. Pero tengo curiosidad desde hace tiempo por El péndulo de Foucault. Eco me parece uno de los tipos más inteligentes que hay por ahí fuera…

    davidrev, jesús zamora, Carlos, esperaba coincidencias, pero alguno de vosotros creo que es bastante más joven que yo y me sorprende un poco la coincidencia, porque como dice loiayirga, esto tiene una componente generacional importante…

    triglifo, he escrito este post por un comentario tuyo de hace poco sobre la paradoja de que para saber lo que merece la pena (y racionar convenientemente la atención) hay que perder mucho tiempo (y dilapidar mucha atención). Pensé ¿cómo he llegado a saber yo lo que merece la pena? Y rescaté una lista que tenía medio escrita de cosas (referentes culturales, con más precisión) que me impactaron en su día, que me parecieron un descubrimiento, me deslumbraron… cosa que puedo decir que me han llevado a ser quien soy.

    A C.S. Lewis lo he conocido como escritor cristiano (Mero cristianismo, La abolición del hombre, Una pena en observación, The screwtape letters..), sólo cuando he tenido hijos les he leído algunos libros de Narnia… Y de la TV la verdad es que no ha sido intencionada la omisión, es que aunque en su época he dedicado mucho tiempo a la TV (y podría ponerme en vena nostálgica aquí, desde los payasos de la tele a Raíces…) creo que no me ha influido nada culturalmente… si acaso, Cosmos, que recuerdo ver con devoción un verano (volver corriendo con la bicicleta para llegar a tiempo para verlo). Será que mi subconsciente ha censurado a Sagan… 😉

    Con la Biblia y los Evangelios, de los que hablan Tintín y loiayirga, pasa algo parecido: forman parte de mi vida pero no ha habido deslumbramiento, siempre han estado ahí, escuchados todos los domingos, pero aunque alguna vez he empezado a leerlos por mi cuenta, nunca he continuado. Mi último proyecto es leer los Evangelios en francés: como no sé francés seguro que me suena a nuevo.

    De la poesía, que menciona loiayirga, no he dicho nada concreto, pero no coincidimos: a los únicos que leí con devoción fue a Benedetti y Ángel González, un poco a Celaya y Gil de Biedma, y mucha cosas sueltas que me dejaba algún amigo (de Valente, por ejemplo, me hubiera gustado leer más). Pero fue breve el sarampión poético, cuatro o cinco años. Ah, y Octubre Octubre me marcó, pero retrospectivamente creo que lo que me atraía más era la chica que me lo recomendó…

    Clodoveo, es verdad que incluso aquella basurilla tenía sus cosas buenas (hombre, si me gustaba, tan mala no sería 😉 ) Lo que ya me empieza a fastidiar es que toda la música que menciono siempre te parece horrible…(¡y eso que no he mencionado que también grabé una cinta de ABBA!) ¿qué me tendría que haber gustado?

    Me ha hecho gracia que se hayan fijado en la frase inicial Ana, CarlosDeutheger, loiayirga y Don Alejo… De acuerdo que a casi todo se le puede encontrar una interpretación inteligente, pero lo que me fastidia de la frase en realidad es el tufillo materialista: lo que implica es que somos materia, ya que lo que comemos es materia. Pero no es verdad: las proteínas que comemos sólo nos dan la materia prima, y nuestro cuerpo las moldea según un plan en el que está todo el misterio… Sobre esto habría que decir más, pero ahora no me da tiempo, a ver si mañana…

    Ah: lo de que a partir de 1996 empecé a pensar por mí mismo tiene un motivo. Es cuando empecé a llevar un cuaderno en la mochila y a escribir de vez en cuando en el cercanías. De esos cuadernos del cercanías ha salido casi todo lo que pueda tener algo de original en este blog. Una vez más, la importancia de la herramienta…

    • Tintín dijo:

      @Pseudópodo: “Con la Biblia no ha habido deslumbramiento”.

      Eso, y no otra cosa, es lo realmente increíble.

      Que la dieta de un alma prefiera chope barato en lugar del mejor jamón serrano. Jamás lo entenderé.

      • pseudópodo dijo:

        Yo creo que es fácil de entender: no estoy haciendo una lista de lo mejor, sino de lo que de hecho me entusiasmó. El aire que respiras no te deslumbra, por más que sea un milagro. Y cuando tienes 8 años es muy probable que prefieras el choped al caviar.

      • bloodykefka dijo:

        En realidad no se si leer un libro religioso tiene sentido. Lo suyo es más bien hacer un trabajo de investigación. Eso significa leerlos, pero también ver las interpretaciones que se hacen, las críticas a ese pensamiento, los motivos por los que se escribió, el contexto histórico. Así es como se les saca partido, sea crea en ellos o no. Vamos, digo yo.

    • Tintín dijo:

      @Pseudópodo: Cierto lo del chope a los 8 años en lugar de jamón. Pero también es cierto que esta lista se cierra bastante más cerca de los 28 años que de los 8, no crees? 😉

      Y es que tiene algo de cierto lo que dices: somos lo que leemos. Y por tu lista, no hemos leído a s. Teresa, a s. Agustín, a s. Tomás de Aquino, a s. Ignacio, a Henri de Lubac o a Urs von Balthasar. Y, si somos lo que leemos, lo mismo que los que se pasan el día acogotando el corazón con la tele no cogen un libro porque ya entonces “les aburre”, a ti (y a este mundo occidentalizado) la Biblia ya “no te deslumbra”.

      Pero siendo positivo un detalle a lo que se dice aquí: la Biblia no es un libro. La Biblia no “se lee”. La Biblia,es, si quieres decirlo así, unos apuntes. La Biblia no tiene sentido leerla. La Biblia “se proclama”. Y eso lo cambia todo. Yo escucho a alguien que proclama.

      Lo cambia todo. La exégesis…. Nah! muy secundario 🙂

  19. Clodoveo11 dijo:

    Bueeeeeno, ABBA ya es otra cosa, y te admito a Dire Straits también, para no ser estrictoos… pero lo demás ná, al vertedero. 🙂

    No, que cada uno puede oir y gustarle la música que sea, faltaría más. Mira, una de las cosas que más lamento es mi falta de gusto por la música clásica, o culta. Me he puesto a veces a intentar que me agrade en general pero nada, es imposible; hay piezas sueltas que sí me hacen gracia, pero buscarle la gracia u oir una composición completa me es imposible y aburre soberanamente. Cosas del gusto, que no del oído musical, porque de ése si que tengo y excelente.

    El otro día había en El Mundo un artículo sobre la “generación de la EGB”, decía, y las cosas que eran moda por entonces: o yo era un marciano o estuve en una campana de Faraday, porque la inmensa mayoría de lo que salía ni me da nostalgia ni me molaba. Y eso que fueron años agradables para mí. Será cosa de la irreverencia cultural, digo yo. 😉

  20. avatariamode dijo:

    Coincidencia plena, supongo que generacinal hasta el punto cinco (gracias por la referencia a Trinca), añádele Tintín y en lugar de Jara, Los Beatles. Yo creo que eso lo explica todo… 😉

  21. triglifo dijo:

    Hombre, pseudópodo, me halaga que hayas escrito este post a raíz de mi comentario. 🙂

    Creo que lo que hemos llegado a ser depende en gran medida de lo que vivimos en la infancia (como tan bien mostró O. Welles en el dramático final de “Ciudadano Kane”) de ahí que insista en lo de la tele, ya que muchos de los contenidos estaban dedicados en especial a los niños en una época(en la España de inicios de los 80) en que los niños veíamos los mismos contenidos de la tele sí o sí. Tomemos una de las series preferidas de mi infancia: “Érase una vez el hombre” . Si nos fijamos en el inicio de la cabecera:

    vemos ahí un concepto de la evolución totalmente lineal: el protozoo pasa a pez, el pez a reptil, a mamífero y al final…a hombre que va a colonizar el universo.Es un planteo “punto omega” que pone al hombre como la cúspide de la evolución, apoyado por una canción con elementos sacados del mito de “la creación”. Muy diferente seria un planteo más en la linea neodarwinista de considerar al hombre un simple elemento más del juego azaroso de la evolución. (¿Cómo iniciarían hoy esa serie de dibujos?)
    Con este ejemplo sólo quería hacer notar cómo determinadas ideologías, filosofías, se transmiten de manera más o menos subliminal a través de productos aparentemente inocentes. No estoy hablando de conspiraciones ni nada de eso, más bien de como al tener un poco de perspectiva del tiempo, uno ve el contexto en el que esos “divertimentos” estaban inscritos y cómo han podido marcarte.

    De igual manera, el hecho de que no saliera “La Biblia” en la lista original de pseudópodo no quiere decir que no impregnara multitud de películas, series, libros de la época… Seguramente, las influencias más fuertes son aquellas de las que no nos damos cuenta, igual que un pez no se da cuenta de qué está en el agua…
    Como dijo el genial Quino (creador de Mafalda) en una entrevista: “leo muchísimo la Biblia, pero no como libro religioso sino como fuente de ideas, en ella está todo: la poesía, el sexo, la política… la Biblia me estimula el humor (…). Me parece que siempre la leo por primera vez, como me ocurre con Borges y con ciertos pintores como Picasso…”.

    • bloodykefka dijo:

      Es que recordemos, la Biblia son ochentaitantos libros, escritos en diferentes contextos históricos, con diferentes autores e intereses. Como obra literaria, debe ser brutal.

  22. Frenzo dijo:

    Poco a poco me fui transformando en un Ecólogo fanático más, así que aprovecho este espacio para divulgar mi propaganda fundamentalista. La verdad es que cuando uno entra en sintonía con el estilo de Eco, leerlo suele convertirse en diversión pura.

    En El péndulo de Foucault, Eco plantea un juego de intelectuales, que puede resultar adictivo: crear teorías conspirativas. Hay caballeros templarios, muchas ciencias ocultas, Hermes Trimegisto (El Tres Veces Grande), una computadora que crea conexiones al azar que son rigurosamente validadas por Escuela de Irrelevancia Comparada, y muchos más ingredientes bien seleccionados que se meten en olla para cocinar un gran best seller (suena a la creación de un código Da Vinci, pero con más método y espíritu creativo). El problema aparece cuando hay gente que realmente cree en los supuestos progresos de la Escuela de Irrelevancia Comparada. Es una novela muy larga pero, si uno se engancha con la trama y el tema, parece corta.

    Por otro lado, La misteriosa llama de la Reina Loana es otro juego, el de descubrir que uno tiene una memoria de papel. Pareciera una autobiografía de las lecturas de Eco. Seguramente se disfruta más si se es bibliófilo porque, como pasa en la lista del post, uno percibe una conexión con el autor al descubrir libros que también formaron parte de su dieta cultural. Aunque hay que admitir que Eco es un glotón cultural insuperable.

  23. Alejo Urzass dijo:

    Don Loia, me ha gustado el ejemplo del David.
    Tenía ya claro que el acento puesto en estupidizar la frasecita no era sino una broma de salón aquí, Chez Pseudo, algo que los parroquianos entendemos, y me daba pereza hacer la observación puesto que no quería que sonase como reproche ni como (sobrante) lección. Sólo que tanto eco en las respuestas me hizo pensar no ya en “el marciano” que llegue a esta entrada (¿qué comerá un marciano?) sino en otros lectores jóvenes desprevenidos. Desgraciadamente el sentido de la alimentación que encuentran tantos jóvenes en la sociedad actual (y que seguramente afecta más a las jóvenas) dista mucho del que nosotros nos favorecimos, protegido por una serie de circunstancias favorables y , además, por el sentido común de muchas de nuestras madres. Solo era eso.
    De todas formas, anda que no se molestaría Miguel Ángel en buscar una pieza de mármol de calidad y no cualquier Carrara’s takeaway. Y, segundo, el comprender que nuestro cuerpo, igual que la mente, es un “work in progress”.

  24. edulcorado dijo:

    Pues a mi me lo que me ha sorprendido, es la afinidad en nuestra dieta cultural. No sé si somos lo que comemos, o lo que leemos, pero lo que no cabe duda es que somos hijos de nuestro tiempo, para bien y para mal. La verdad es que se ma ha quedado en la mente un cierto aroma determinista.
    ¿ Cómo podemos juzgar los nuevos avances tecnológicos, nosotros que para cambiar de página usábamos el dedo y no el ratón?

  25. Emilio dijo:

    Estoy de acuerdo en que el rasgo que mejor nos caracteriza es la cultura, pero procurando no caer en el culturalismo. Somos también hombres o mujeres y eso nos dará rasgos singulares. Casi siempre lo que más nos cuesta ver es lo que más cerca está de nosotros.

  26. Pasaría un buen rato subrayando coincidencias (nací en 1959, para contextualizar). Pero me limitaré a dos detalles:

    – Casi nadie conoce “La Romántica Banda Local”. A mi hermano (coleccionista de música) le gustó y me grabó un disco. La canción “Pan con membrillo” fue un himno. “Julia”, una maravilla.

    – Rayuela: me desgarró, me rompió la mente pequeñita y ordenada de chiquitín de provincias. Primero la leí al modo equivocado, saltando los capítulos que Cortázar calificó de “prescindibles”. Aún así, me gustó, a veces me entusiasmó. Dos años después, con motivo de una estancia en París de tres meses (a los 30 años), la volví a leer, entera. Fue entonces cuando me rompió a base de golpes definitivos de literatura, de rajas en el alma, de un agitar de impulsos vitales mientras todo se hunde. ¿Para qué destacar algunos pasajes?

    Buena dieta la tuya.

  27. Pingback: Enlaces de la semana | Bianka Hajdu

  28. Dadá dijo:

    Vaya, buena lista. Veo muchas coincidencias con la mía personal. Pero también cosas muy diferentes a las que ahora daré una oportunidad.

    Me gusta también eso de “a partir del 96 comencé a pensar por mi mismo”. Se supone que eso de “pensar por uno mismo” es lo que todo el mundo debe hacer. Pero, la verdad, me da la impresión de que “pensar” es una actividad que aprovecha mucho más si previamente has pensado en cabeza ajena.

    A lo mejor por eso es por lo que este blog suele tener tan buenos artículos.

  29. MarianoS dijo:

    Que la frase inicial es estúpida (en casi todas de sus posibles interpretaciones) lo suscribo.
    Pero, siendo cierto que destila un aroma materialista, me parece que en ésta frase en concreto el tufillo asociado es bastante más “mercadolista” que materialista (para mí no está claro que una de esas alternativas deba fastidiar menos que la otra).

    Yo, que soy de media generación anterior, encuentro unas cuantas coincidencias destacadas con Pseudópodo, especialmente en las lecturas. Primero Verne, quien en una primera lectura rápida de la lista me pareció (equivocadamente claro) ausente: Los hijos del Capitan Grant es excelente (también como una manera impresionantemente buena de aprender geografía), pero para mi gusto, La isla misteriosa es el culmen de la aportación de Verne al proyecto ilustrado de establecer una confianza casi ilimitada en el género humano y en el poder de la ciencia (tras el fracaso de la ilustración, ambas ideas las vemos hoy con algo más de escepticismo, lo que no deja de ser una pérdida). Que haya coincidencia en otros clásicos es seguramente inevitable: Clarke, Asimov, Borges, Hesse, Eco, Fromm, Dyson (y también toda la otra morralla). También hay algunas divergencias notables: me suenan muy vagamente muchas de las músicas `modernas’ que mencionas, quizás porque en esa época algo había hecho ‘click’ en mi apreciación por la llamada música clásica, que para mí es una parte esencial de la cultura y ya estaba enganchado ¿No entró cierta dosis de música “clásica” en tu dieta cultural en alguna época?

    Pero lo que mencionas es la lista de influencias digamos `explícitas’, y eso es como mucho la mitad de la historia completa en lo que somos. Creo que los buenos educadores han sabido desde siempre —mucho antes del advenimiento de las actuales monsergas varias de los que una amiga llamaba los gogos— que la parte esencial de la formación, la que prende más profundamente y de la que es mucho más difícil sustraerse, es la `implícita’: aquellas cosas que se transmiten sin necesidad de hacerlas explícitas. Claro está, esta parte es —y debe seguir siendo— implícita; no estoy seguro de que solamente sea, como dices en un comentario anterior, que con esa parte no hubo deslumbramiento y siempre estuvo ahí. Me refiero a la parte de la que ni siquiera hemos sido (o hemos llegado a ser) consciente de que estuviera ahí; para mí además de que seamos lo que hemos leído, escuchado, conversado, sentido, interpretado, jugado, ….. esa es también una parte importante.

    Está claro: tenemos que hacer todo eso si queremos llegar a un nivel decente de cultura. Y luego, ya se sabe: “La cultura es lo que queda cuando se te olvida lo que has aprendido”, Selma Lagerloff dixit.

  30. pseudópodo dijo:

    ¡Otro día sin un rato para contestar! 😦 De mañana no pasa… gracias a todos.

  31. pseudópodo dijo:

    Bueno, sigue habiendo coincidencias (como señalan avatariamode, edulcorado, Miguel de Esponera, Dadá, MarianoS)… y discrepancias con gente un poco rara, como Clodoveo (yo que ponía a ABBA como quien confiesa un pecado… Siento decir que nunca me gustaron Boney M 😉 )Yo empecé a oir música clásica bastante tarde, pero tuve una época de escuchar mucho a Beethoven y a Schubert; ahora oigo sobre todo música antigua… pero de todos modos no me ha marcado demasiado. Supongo que es pereza e impaciencia, dos vicios que detesto pero que padezco como todo el mundo…

    Miguel, a mí también me descolocó Rayuela, me transformó en otro, fue como una iniciación. Pero fans de Cortázar somos bastantes: lo que me ha dado una alegría es que conocieras a La Romántica Banda Local, porque en esto somos cuatro gatos: lo que se dice un grupo de culto (aunque bastante gente conoce a Carlos Faraco por La Salamandra, y a Fernando Luna por Tris tras tres, dos programas de Radio 3…). La Romántica fue un grupo ignorado porque no se le podían aplicar etiquetas, sólo una creatividad y una ternura desmesuradas. Cosas como esta: “Eh, a ver si dejáis en paz / la única palabra en la que creo esta semana / Pan con membrillo, pan con membrillo / pan con membrillo y café”… Supongo que no es para todos los públicos… Pero mi canción favorita es una joya de poco más de un minuto, Riquelme, que sólo he encontrado en este video (pido disculpas por las imágenes, pero se arregla cerrando los ojos):

    Triglifo y MarianoS (y en cierto modo también Emilio) apuntáis a algo con lo que estoy completamente de acuerdo: que lo que más nos marca son las influencias implícitas, tácitas, esas que no vemos como el pez no ve el agua en el que vive. Y os agradezco que lo señaléis porque realmente es el punto débil del planteamiento del post. Lo que pasa con las influencias explícitas es que, al ser uno consciente de ellas, contribuyen más a la autoimagen y a la sensación de que uno está creciendo y cambiando…

    Frenzo, lo mejor de El péndulo de Focault es que parodia a El código da Vinci y toda la literatura basura de ese género avant la lettre, porque es muy anterior a ellas… Una genialidad más de Eco, que también anticipó el otro filón de los best sellers de los últimos veinte años: la novela histórica, con El nombre de la Rosa.

  32. bloodykefka dijo:

    Por cierto, me extraña que no hayas leído el Miedo a la Libertad de Fromm habiendo leído otros dos suyos. Yo tengo pendiente El Arte de Amar.

  33. Sertorius dijo:

    La biblia lo tiene todo. Cuando me preguntan que unico libro me llevaria a una isla desierta yo siempre hago trampas y digo que la Biblia que son muchos libros en uno: Hay poesia, filosofia, literatura moral, historia y para el creyente la palabra de Dios. Recomiendo leerla de cabo a rabo del Genesis al Apocalipsis en pequeños bocados, un ratito cada noche o algo asi. Estoy a punto de terminar mi tercera vuelta y merece la pena, yo no la leeria en frances, las versiones que se compran no coinciden con las que se escuchan en las lecturas de las misas asi que la variacion esta garantizada y uno descubre una cantidad ingente de concordancias culturales que ni sospechaba. Repito merece la pena del todo, y si un protestante o un testigo de Jehova te pregunta que si lees la Biblia y tu le contestas que todos los dias verles la cara no tiene precio.

  34. pseudópodo dijo:

    bloody, me pasó una cosa curiosa con El miedo a la libertad: me parecía tan interesante que lo fui dejando para una ocasión mejor y luego se me pasó el sarampión de Erich Fromm y sigue sin leer.

    Sertorius, tengo una antología de la Biblia que se titula “Primera lectura de la Biblia”, editada por Luis Alonso Schockel y creo que voy a empezar por ahí (se puede llevar en la mochila, no como la Biblia de Jerusalén en cuatro tomos…). Lo del francés es porque tengo una edición francesa de los evangelios, también muy manejable, y ya que llevo una temporada practicando la lectura me atrae la idea de que así me suene a nuevo.

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