Impresiones de una desconexión (I)

(Algunas anotaciones de estos dos meses, sin fechas pero en orden más o menos cronológico).

 1

Leo los comentarios a la entrada en la que anuncio el paréntesis de dos meses en el blog.

¿Por qué se entiende tan mal la idea de prohibirse cosas? A todo el mundo le parece normal que uno se proponga conseguir algo y para ello se tome ciertas medidas, se comprometa a tal o cual cosa. De hecho toda la vida social está construida a base de esos compromisos (¿qué es si no un trabajo?), y está bien visto adquirirlos. Sin embargo, hacer votos que restrinjan el comportamiento se interpreta como una mera restricción de la libertad, e incluso como un síntoma de algún problema de personalidad.

Pero ¿cuál es la diferencia entre obligarse a hacer ciertas cosas y obligarse a no hacer otras? Sólo que en el primer caso el asunto se presenta en positivo y en el segundo en negativo. La diferencia en el fondo es retórica.

2

Por fin he descubierto una utilidad real del ebook (del kindle, en mi caso): leer en la cama. Siempre me había parecido muy bien sobre el papel eso de leer en la cama, pero nunca me había funcionado. Esa gente que lee sentada en pijama, ¿no tiene frío? Yo en invierno sólo estoy a gusto metido bajo las sábanas. Pero estando tumbado, es cansado sujetar el libro en vilo. Uno lee para relajarse y resulta que está haciendo pesas.  Y luego está la luz: durante mucho tiempo he pensado que para leer en la cama tendría que comprar otra lámpara, una lámpara que tendría que ser bastante sofisticada, por cierto, para iluminar bien el libro en vilo. Pero ¿para qué comprar esa lámpara, si al final nunca leo en la cama?

Y hace su entrada el kindle. Pesa menos que un libro de bolsillo, y se puede poner una letra tan grande que podría leerla casi a oscuras. Por fin sirve para algo este cacharro: un ejemplo de lo impredecible que es siempre la tecnología.

3

Curioso. Mientras escribía lo anterior, la sensación de déjà vu. Alguna vez he estado escribiendo algo parecido, pensando en publicarlo en el blog, con un estado de ánimo similar. Pero lo más curioso es que aquella vez ya tenía la sensación de déjà vu, y lo que más vuelvo a sentir es aquella sensación. Mi déjà vu de ahora es el déjà vu de un déjà vu. Supongo que lógicamente tiene que ser así. Como en dos espejos paralelos en los que se refleja una imagen hasta el infinito.

 4

En realidad sigo sin leer en la cama. Compré “La Biblia de Nuestro Pueblo” porque me gustaba la traducción de Luis Alonso Schokel (que conocía por el librito de la “Primera lectura de la Biblia”) y porque tenía la letra grande. Encontré una agradable edición con los cantos dorados, con las tapas en piel que es un placer acariciar y se doblan sobre las piernas cuando me siento en el sofá, como abrazándote. He empezado a leer por el Génesis 1, y de vez en cuando comparo con la Biblia de Jerusalén, que tiene unas notas menos “pastorales” y más eruditas; a veces me encuentro diferencias curiosas. De momento es una lectura fascinante y extraña; incluso aunque lo conozco casi todo, es muy distinto leerlo seguido, con la dimensión de relato que adquiere así, pero también con las contradicciones y repeticiones que así resultan evidentes. Y no todo lo conozco: hay cosas tremendas que sospecho que no se leen nunca en la iglesia, como el episodio de las hijas de Lot (Gen 19, 31-35):

La mayor dijo a la menor: -Nuestro padre ya es viejo y en la tierra no hay un hombre que se acueste con nosotras como se hace en todas partes. Vamos a emborrachar a nuestro padre y a acostarnos con él: así daremos vida a un descendiente de nuestro padre.

Aquella noche embriagaron a su padre y la mayor se acostó con él, sin que él se diese cuenta cuando ella se acostó y cuando se levantó.

La noche siguiente se repite la escena pero con la hija pequeña. Las dos quedan embarazadas de su padre y dan a luz dos hijos: la mayor a Moab y la pequeña a Amón… ¡y esto es después de que Lot y sus hijas se salvaran del incendio de Sodoma y Gomorra! (más sobre esto aquí…)

(continuará)

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13 respuestas a Impresiones de una desconexión (I)

  1. triglifo dijo:

    Bienvenido, pseudópodo.

    1. Creo que estoy de acuerdo con tu comentario. Creo que los problemas aparecen al usar palabras como “prohibir”, “obligar” de tan mala prensa, aunque al final, como dices, es un asunto de retórica…
    “-¿Prohibir el qué?, pues lo que uno desea. Pero si prohíbes lo que deseas eres un reprimido, no vives la vida, etc.. Mejor sigue los impulsos, la intuición”.
    Pero la vida social en la que estamos inmersos, canalizar esos impulsos exige siempre escoger entre varias opciones, a veces son decisiones complicadas, a veces erramos. Y una decisión siempre se puede entender o como una prohibición o como una obligación. Eso, suponiendo que uno crea que existe la capacidad de decisión, claro…

    P.D. Para otro post, te sugiero utilizar el término “gestionar” en vez de “obligar” o “prohibir” : )

    2. ¡Claro, lo de los calambres en los brazos te pasa por leer libros como “armas, gérmenes y acero” en la cama! Por cierto, lo estoy leyendo y voy por la mitad. Excepto el capítulo de las plantas que me pareció algo pesado, me parece un libro realmente bueno, con mucha información sabrosa. Aún así mantengo ciertas reservas sobre algo que ya se discutió: lo de la determinación… Su argumentación me parece impecable pero no sé si infravalora los factores culturales… En fin, habrá que acabarlo. Tampoco quiero ahora reavivar el debate.

    Aún no di el paso al libro electrónico. No me acaba de atraer. Me gusta la sensación del papel, que puedas subrayar cosas, anotar. Me gusta leer a la luz del sol. Y sobretodo, después de pasarme el día haciendo zooms en la pantalla del ordenador, me gusta que las letras se estén quietecitas. De todos modos, sé que acabaré cayendo al influjo de esos cacharros…

  2. Antonio dijo:

    Bueno…¡Por fin tenemos noticias tuyas!
    Después de tanta espera, lo que realmente me interesa saber más que estas reflexiones un poco fragmentadas, es el impacto que ha tenido en tus hábitos y vida diaria la desconexión.

    Respecto a lo del libro electrónico…yo la verdad que no le veo demasiado sentido, pero no porque no me adapte al formato digital a la hora de leer, más que nada porque un dispositivo que solo sirve para reproducir libros digitales me sabe a poco, prefiero una tablet con la que además puedes ver vídeos, consultar la web, ejecutar aplicaciones…Las pantallas actualmente son muy buenas y permiten incluso su uso en exteriores (aunque supongo que esto todavía tiene un margen de mejora enorme). Y nunca leo fuera de casa, leer rodeado de gente en el metro o en el tren no me va, no es que no pueda hacerlo es que no disfruto de la lectura si no es con cierta tranquilidad.

    En fin, que después de este esperado aperitivo sigo atento a los siguientes post a ver si nos aclaran algo acerca de lo que comentaba.

    Saludos.

  3. pseudópodo dijo:

    Gracias por la bienvenida, triglifo & Antonio.

    triglifo, yo creo que parte del malentendido con esas palabras está en que no nos solemos dar cuenta de que “en la vida social en que estamos inmersos”, como tú dices, tenemos tal densidad de estímulos y opciones que siempre hay que elegir: hacer una cosa es siempre no hacer otra, la alternativa no es el vacío. De manera que proponerse hacer una cosa equivale a proponerse no hacer otra, aunque uno no quiera verlo. Es curioso cuanto cambian nuestras reacciones según os propongan las cosas en positivo (“el 80% de las personas con un cáncer como el suyo sobrevive”) o en negativo “con su cáncer, el 20% de las personas muere”)…

    Lo de “gestionar” es una palabra que le encanta a Punset… (“la gran tarea de la enseñanza hoy es enseñar a gestionar las emociones”, por ejemplo) así que ya sabes lo que opino yo 😉

    De los libros electrónicos… seguiremos hablando aquí. En realidad, he llegado a la conclusión de que para leer ensayos, que es lo que me gusta a mí, tienen una aplicación muy , pero que muy limitada… pero no son inútiles por completo. En otro post tengo que volver sobre ello.

    Antonio: ya llegaré al impacto en los hábitos, quería ir poco a poco poniendo aquí las impresiones de estos días más o menos en orden… De todos modos, la prueba de fuego viene ahora, una vez pasado el paréntesis: tengo que decidir qué grado de conexión mantengo. Pero ya hablaremos.

    Ah, sobre las tabletas: son unos juguetes fantásticos, pero creo que demasiado tentadores. Lo bueno del libro electrónico es que no te tienta con otras distracciones… Aunque entiendo que tiene una aplicación limitada. En mi caso, es al contrario que tú: casi el único tiempo que tengo para leer a diario es el que paso en el cercanías; si no leyera en público, me quedaría en ayunas… así que precisamente prefiero no poder hacer otra cosa que leer.

  4. Tintín dijo:

    Feliz año Pseudópodo.

    Por diversas razones, hace tiempo dejé yo también en el aire tu blog y los comentarios de tus investigaciones teológicas. Vuelvo ahora un poco por tu blog y miro con sincero cariño (Mc 10:21) lo que escribes.

    Me permito hacerte dos comentarios a tu lectura de la Biblia:

    La Biblia no es un libro. La Biblia no es un libro para ser leído, no es su origen, ni su función, ni su habitat natural. Leer de esa forma es a la Biblia es como matar un animal y diseccionarlo es a la vida.

    La Biblia es un compendio, una colección de textos, de un pueblo (1) para ser proclamados a ese pueblo (2). Esos dos puntos son claves y lo cambian todo.

    (1) Una Biblia sin un pueblo que la rece, no es una Biblia. Schokel es un gran exégeta y un gran literato, sus traducciones y su edición son muy bellas, pero no es la Biblia de ningún pueblo. No hay nadie en este planeta que rece con Schokel. En tu aproximación te recomiendo o bien la Biblia del Cordero (católicos) o bien la Reina Valera (protestante). Ambas son verdaderas Biblias, son textos rezados por un pueblo. La de Schokel es buena, pero para otras cosas.

    (2) Lo más esencial: La Biblia es para ser proclamada por una iglesia y escuchada por un pueblo que cree. Leerla en casa está bien, tiene su valor. Y por supuesto no hace falta fe ni su búsqueda para ello. Pero si quieres verdaderamente verla en su esplendor, en su hábitat, escúchala proclamada y dentro de un pueblo. Observa su obra en un pueblo creyente. Sé que hoy día, y más en España, a veces es deprimente verla proclamar y uno muchas veces ni conoce a quien tiene un banco atrás o delante (tristemente, a veces ni el corazón de al lado no es conocido). Estoy seguro también de que, con ánimo sincero, sabrás ver más allá el tesoro que se esconde tras unas formas tantas veces poco cuidadas y en un contexto tantas veces deprimente. Resumiendo, necesita ser proclamada por una Iglesia, y escuchada por un pueblo que cree. Sin Iglesia, sin pueblo, o sin fe, no hay plena lectura de la Biblia (y te lo dice alguien que no pertenece a ningún “movimiento”, diocesano como pocos).

    Finalmente, me acuerdo de que hace tiempo, en una lista que hacías de los libros que más te habían influido, te preguntaba perplejo cómo podía ser que hubiese la (clamorosa) ausencia de la Biblia. ¿Cómo puede ser que ella no haya dejado un marca indeleble en tu vida? Y no es que tenga nada contigo, eso es algo hipergeneral. Te confieso que ante tantas y tantas personas a quienes la Biblia, a pesar de la infinidad de veces que la oyeron, pasó como un texto más entre tantos yo a veces pienso:

    Quizás… Quizás nunca la escucharon.

  5. Percibo frescura y humedad, anchura y abono en Pseudópodo. Efectos beneficiosos de la desconexión. Fíjate que el punto “2” (leer en la cama) es alma de Cortázar y el punto “3” (déjà vu del déjà vu) es alma de Borges. Qué buena mezcla.

    Y Schökel: el gran traductor de Dios. Toda una vida enredado en las palabras grandes y en las palabras pequeñas de la Biblia. Tan buena es la traducción que las palabras no son divinas, deberían serlo.

  6. pseudópodo dijo:

    Tintín, Miguel: sólo por aprender de comentaristas como vosotros merece la pena retomar el blog… Espero mantener algo de frescura tras la desconexión y que se note.

    A mí la traducción de Schökel me gusta mucho (aunque no siempre, pero en general es muy agradable de leer). Claro que la Biblia no es un libro, y claro que la razón de ser de sus textos está en ser proclamados a un pueblo (originalmente, el de Israel) y no están escritos para ser leídos sentado solo en el sofá. Pero ¡qué le vamos a hacer! Tampoco escuchamos la Ilíada recitada en griego antiguo, y también leemos a Shakespeare en vez de verlo representado en The Globe… Aun así, Shakespeare y Homero siguen teniendo fuerza y diciéndonos cosas. Yo ahora tengo interrumpida mi lectura de la Biblia (me perdí un poco en los enredos de Jacob y luego, como siempre, han venido distracciones y urgencias) pero estoy deseando volver.

    Supongo que hay comunidades en las que la Biblia se proclama “como Dios manda” (no en la misa normal de mi parroquia). Conozco bien a personas cercanas que están en las comunidades neocatecumenales, por ejemplo, y envidio su fe tan firme y su vivencia colectiva. Pero no puedo me inventar un tipo de fe que no siento, por más que en muchas cosas sea un defensor de vivir “como si”.

    Por cierto, estuve buscando una Biblia para el Kindle pero no es fácil encontrar una buena edición. La única aceptable que encontré (y es el único libro electrónico por el que he pagado) es la Reina-Valera.

  7. edulcorado dijo:

    Me alegro de la vuelta del blog de Pseudópodo.
    Respecto de los hábitos de lectura es curioso como los distintos formatos, cambian la forma de lectura, concentración, ergonomía…
    Cuando descubrí el libro electrónico, abandoné miserablemente los libros de papel, que al fin al cabo amarillean con el tiempo. Miles de libros al alcance de la mano…(que no de la mente)
    Después vino el smart-phone, que ya de primeras, fue una lectura más de consulta rápida. (Por cierto, que esto de San google-android ha acabado con esas interminables y jugosos debates-discusiones de cenas familiares de nochevieja regadas con vino. ¿ En que año se empezaron a poner vallas en los campos de fútbol para que los espectadores no invadieran el terreno de juego?)
    Luego vino la Tablet, y mi compulsiva infidelidad dejó tirados los trastos anteriores. Para mi es la reina indiscutible para la lectura de blogs y periódicos on line. (aunque para participar en los comentarios del blog …el teclado del portatil es imprescindible)
    Un día compré una lámpara de pinza que se adaptaba fenomenalmente al cabecero de la cama. ¡ y se hizo la luz para el tristón papel amarillo¡ Imbatible para las lecturas largas y concentradas antes de dormir: ¡¡¡ A relaxing book of paper!!!

  8. Vivir “como si”: del gran teólogo Karl Rahner es la frase “Ser cristiano para llegar a serlo”.
    La Biblia es, desde luego, lo que dice Tintín, pero es otras muchas cosas. Como los buenos libros, ofrece más de lo que se espera de él. A veces buscas respuesta y encuentras preguntas; buscas sentido y encuentras lírica; buscas recordar y descubres algo que siempre pasó desapercibido. La Biblia es lo que está escrito, y es lo que ha sido leído por generaciones y generaciones. Es una larga historia que se renueva con cada lector.

  9. Hesperetusa dijo:

    Hola Pseudópodo.
    Un apunte esperando tu entrada sobre el e-book, e-reader o lector de libros electrónicos o como se acabe llamado. Yo tengo un Kindle va ya para tres años, creo. Cuando Amazon bajó los precios. Y me di cuenta de una cosa: es un aparato que sirve para leer cómodamente narrativa (cuento, novela) La lectura de otros géneros literarios, poesía o teatro, es fea y molesta. Y es un cacharro casi inservible con el ensayo. No es posible consultar ni notas a pie de página que no existe, ni al final. Ni ander saltando páginas ni capítulos, que es lo que se hace con el ensayo. Las imágenes cuando las hay distorsionan el texto o son muy pequeñas y en blanco y negro. Los pdf son imposibles (o yo no sé convertirlos a pesar del programa o programas que he utilizado) Resultado de todo esto es que hace un año me compré el iPad mini. Aquí sí que se pueden leer bien pdf (con la cantidad de artículos y ensayos que hay en la red en ese formato) y se es capaz de poder leer las notas y ver imágenes en color…, pero sigue siendo un apaño cuando no tienes el papel, porque tampoco se puede consultar sobre la marcha cuando las notas están al final a no ser que haya hiperenlace. De todos modos gracias al iPad yo he dejado de imprimir prácticamente pdf (en casa no tengo ya impresora) empezando por los que yo elaboro.
    Ahora, el lector electrónico es mucho más cómodo para la vista que una tablet y distrae menos. No cansa la vista, puedes poner la letra grande y es ideal para leer en la cama (yo leo en la cama desde que aprendí a leer) e ideal para viajar ya no hay que cargar con la lectura. Estos días estoy leyendo en el Kindle El mundo de ayer de Stefan Zweig y me alegro de tener el cacharro.

    • Epicureo dijo:

      Perdona que me entrometa, Hesperetusa, pero no estoy de acuerdo con algunas cosas. Si el ebook está bien compuesto (que los hay bien y mal hechos) debe tener enlaces en todas las notas y marcas en cada capítulo, además de un índice con enlaces. Así que también es muy adecuado para leer ensayos.
      Estoy de acuerdo en que las imágenes siempre se ven muy mal. Para los libros ilustrados hace falta una tablet.

      • Hesperetusa dijo:

        No es intromisión, es un diálogo. Pues quizá yo habré leído ensayos mal compuestos, pocos, porque de lo que me interesa, hay poquísimos. Me refiero a ensayos en formato mobi o ePub. Aunque yo al usar un Kindle es el formato mobi. En PDF están mejor hechos. Haya mucho ebook de novela, pero muy poco de ensayo.

  10. loiayirga dijo:

    Está muy bien visto lo que decías en el correo anterior con respecto a “prohibirse” cosas. Después del mayo del 68 y de aquello de “prohibido prohibir”, la represión tiene muy mala prensa. Como si ignoráramos que el “no” solo es un modo de decir “sí” a otras cosas. Es solo un modo de plantearlo. Muy bien visto y muy bien explicado.
    ……………..
    ¿Cuál es el problema de meterse dentro de la cama si tienes frío? Si se trata de no deshacer la cama ¿Cuál es el problema de recurrir una mantita por encima?
    ……………….
    Me cuentan que una de las ventajas del Kindle es leer en inglés con un diccionario automático. Es decir, pinchas en la palabra y aparece el significado. No sé si viene así por defecto o hay que añadirle al kindle alguna aplicación. Me parece estupendo y tengo que mirarlo muy en serio.
    Con respecto al peso de los libros mi padre se ha fabricado (con corcho blanco) una especie de atril en el que queda el libro abierto por la página deseada con una goma. Él está tumbado en la cama y sobre el pecho apoya ese atril que creo que hay que sujetar con la mano. No sé, creo que puede ser una
    Para leer sentado existen unas almohadas especiales. Yo tengo una. Mi mujer compra cosas para la casa, cosas que ella nunca usará, pero a las que los demás vamos dando progresivos usos cuando las vemos abandonadas por casa. Eso le sucede a este gran cojín que es realmente cómodo para leer sentado. Si lees sentado no hay problema con el peso del libro porque descansa en las rodillas.

    También he leído en internet que la mejor posición para leer es una posición desahogada, sin preocupaciones económicas. Pero que si además eres inmensamente rico la cosa mejora.

  11. pseudópodo dijo:

    Edulcorado, me he reído mucho con el relaxing book of paper, es un hallazgo. Que el oráculo de Google ha acabado con muchas conversaciones que daban mucho juego en las comidas es un hecho: siempre suele haber un cuñado listillo que saca el móvil y te calla la boca, sin entender que lo de menos es el dato sino la discusión… No insinúo que tú lo seas, que conste 🙂

    Yo estuve tentado de comprarme el iPad cuando salió, me pareció una monada, pero me resistí y aquí sigo, sin él. Ahora me parece que es demasiado atractivo. Veo los efectos que tiene en mis hijos cuando están en casa de mis suegros, que están a la vanguardia de la informática y tienen un iPad y dos o tres tabletas con Android: la palabra que mejor los describe es abducidos. Creo que a mí también me abduciría y prefiero seguir sin iPad. Aunque sí me sigue tentando para lo que dice Hesperetusa: no tener que imprimir los pdf para leerlos. Pensaba que los iba a poder leer en el kindle pero se ven fatal (al menos en el que tengo yo, que es el más básico).

    Adelantándome a ese post proyectado sobre los ebooks (ya veremos si sale, que estoy prometiendo muchas cosas…), la verdad es que coincido en lo fundamental con Hesperetusa. Yo leo también sobre todo ensayos, y aunque, como dice Epicureo, los archivos podrían estar bien compuestos, la verdad es que no suelen estarlo. E incluso si tienen enlaces en las notas, etc, la experiencia deja mucho que desear comparada con la de un libro de papel. El libro de Kahneman lo estoy leyendo en el Kindle pero porque luego en casa lo repaso en el volumen de papel, con el lápiz…

    loiayorga, lo malo de meterse en la cama es que entonces, tumbado, tienes que sostener el libro en vilo, y te aseguro que con Jared Diamond acabas con calambres en el bíceps, como bien decía triglifo. Lo del atril está muy bien, si tu mujer encuentra uno ya hecho a la venta dímelo, que a lo mejor sí lo compro. Pero aún así, habría que envolverse en la mantita… (¡Qué complicado es eso de leer en la cama! Lo mejor, supongo, es una mucama que te arrope. A lo mejor por eso dices lo de la posición desahogada…)

    Lo del Kindle es verdad, tiene diccionarios de los principales idiomas y te sale la definición presionando una tecla; eso sí, son diccionarios monolingües, que yo sepa no puedes ver la definición en español de una palabra en inglés.

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